Capitulo final
Hinata abrió sus ojos. Estaba en su cuarto otra vez.
Escuchaba el repiqueteo de los tacones de su madre y voz apurada de su padre. Era temprano y sabía que ellos tenían que irse a trabajar rápido o si no llegarían tarde.
Habían pasado dos semanas.
Solo dos desde que había regresado a Kioto.
Cada día que pasaba abría sus ojos poco a poco intentando convencerse de que Konoha solo había sido un sueño.
Había despertado en una cama del hospital. Sasuke la había encontrado ahí y le había avisado a sus padres que habían ido rápidamente por ella.
En su escritorio había un diario que había escrito la otra Hinata.
Sin embargo sus manos comenzaban a temblar y su corazón latía más rápido cada vez que quería agarrarlo. Así que ni una sola vez se había animado a leerlo.
Secó las lágrimas de sus ojos con la sábana y miró al techo.
Se preguntó si podría acostumbrarse a Kioto una vez más.
Aunque tenía que ser así.
Porque estaba segura que jamás regresaría a Konoha.
Apoyó sus piernas contra el suelo y se metió a dar un baño.
Su vida desde ahí sería duro. Tendría que estudiar todo lo que vieron en la escuela durante el año que ella no había estado y pronto sería su examen de admisión a la universidad.
Había escogido enfermería.
En Konoha Sakura le había enseñado ninjutsu médico y le había encantado. Tal vez aquí también le encantaría.
Tal vez ayudar a las personas ayudaría a sanar su corazón.
Era lo mejor.
Miró a Neji en el comedor una vez que terminó de cambiarse y fue directamente a darle un abrazo como lo había estado haciendo desde que había llegado.
—Veo que sigues de cariñosa.
Hinata se limitó a esbozar una sonrisa.
Neji la miró detenidamente. Era un taboo mencionar el nombre de Sasuke. Todos estaban seguros de que habían terminado ya que no se habían visto ni una sola vez y Hinata parecía sumamente decaída.
Hinata hablaría de lo que realmente pasó cuando estuviera lista.
Llegó a la escuela y se sentó en el lugar de siempre.
Miró a Shikamaru e Ino de cariñosos en la esquina. Qué discretos…
Hizo contacto visual con Shikamaru y de pronto se sintió incómoda. Se sentía como su Shikamaru supiera que no era la misma de antes. Retiró su mirada y volteó al frente. La clase estaba por comenzar.
En el receso salió a comprar comida.
Una chica de cabello rojizos pasó a su lado con una mueca, la miró detenidamente mientras la pelirroja susurraba —es tu culpa maldito Sasuke.
Hinata la miró interrogantemente, mientras Karin maldecía a Sasuke pues desde que él había roto con Hinata, ésta no le había dirigido la palabra.
Hinata siguió andando hacia la biblioteca. Tenía que estudiar hasta el cansancio. Tenía que entrar a la universidad. Tenía que superarse.
::::::::::::::::::::::::
Kiba miró a la lejanía. Shino estaba tan feliz de estar de vuelta que no había salido de los terrenos Aburame desde que habían llegado ahí.
Por otra parte Hinata estaba en la torre Hokage.
El día que llegaron los tres habían caído sobre las cabezas de los Hokage.
Hinata parecía que se desplomaría en lágrimas por lo que optaron dejarla en su usual campo de entrenamiento antes de caminar hacía el Hokage.
—Regresaron— les dijo Kakashi suspirando con alivio—Hinata…
Kiba miró a Shino y éste le devolvió la mirada. Ninguno parecía querer hablar.
—¿Paso algo en la otra dimensión?— les preguntó Kakashi seriamente.
Kiba comenzó a sudar.
—Ella…
Kakashi suspiró preparándose para la respuesta que suponía cuál iba a ser.
—Se enamoró— concluyó Shino.
Kakashi suspiró pesadamente, sin embargo estaba feliz por que hubieran regresado. Finalmente, después de un año, todo volvía a la normalidad.
Sin embargo, después de algún tiempo era hora de que Kakashi hablara seriamente con Hinata. Era sumamente necesario.
Miró a Hinata que tenía sus ojos rojos y una mueca de total soledad.
—Hinata, aquello fue un genjutsu— dijo tratando de convencerla—. No es un mundo real, solo es un mundo de ilusión.
Hinata sintió como sus piernas flaqueaban y un escalofrío se apoderaba de su cuerpo.
—Es un mundo que jamás existió, fue creado meramente por un genjutsu— siguió diciéndole Kakashi. Mentía, sin embargo tenía que lograr que Hinata le creyera.
Hinata se sentía tan vulnerable en ese momento.
—Fue solo un sueño, una realidad imposible.
¿Acaso todos había sido una mentira?, un genjutsu…
Hinata se impulsó con todas las fuerzas que tuvo y comenzó a correr. Eso tenía que ser imposible. Tenía que irse.
Llegó al bosque, todo lo que había era árboles, su vista se comenzó a nublar. Jamás regresaría a Kioto… aunque lo deseara con todas sus fuerzas.
Ya que todo había sido una mentira, una simple ilusión.
::::::::::::::::::::::::::
Hinata sostuvo su diploma con fuerza entre sus manos.
Finalmente había acabado su carrera.
Miró a la cámara que apuntaba su madre hacia ella y sonrió. A un lado estaba toda su familia con una sonrisa.
Neji se había graduado un año antes y había comenzado a trabajar en la empresa, y su padre había aceptado que él fuera el heredero de su posición.
Miró a una persona con ropa blanca pasar a un lado.
Sasuke.
Hacía unos dos años que había abierto el diario que la otra Hinata había dejado. Y se había podido dar cuenta de lo mucho que amaba a Sasuke y de que ella tampoco había querido cambiar de dimensiones. Se sintió como una tonta después de haberlo leído.
A Sasuke aún le faltaban unos cuantos años para graduarse. Los dos asistían a la misma universidad, sin embargo ella había elegido enfermería mientras que él había elegido medicina.
A un así podía cuidarlo para la otra Hinata. Cada vez que alguna mujer se acercaba a Sasuke, ella se aseguraba de espantarla para que nunca más volviera a acercarse. Se sentía orgullosa de sí misma.
Después de leer el diario, supo que definitivamente la otra Hinata buscaría alguna forma de regresar con Sasuke.
Definitivamente.
Aunque ya habían pasado muchos años y aún no lo hacía.
Suspiró.
Sasuke se percató de su presencia y caminó hacia ella.
—Te graduaste, felicidades— le dijo dándole un abrazo.
—Gracias—respondió Hinata con una sonrisa.
—Escuché que asustaste a una de mis compañeras por milésima vez— bufó Sasuke.
—Últimamente estaba muy pegada a ti Sasuke— le reclamó Hinata—. Ella volverá—. Le aseguró.
—Espero lo mismo— dijo caminando.
Hinata caminó entre los árboles. Ese día estaban de excursión ella y los niños.
Desde hacía varios años había comenzado a trabajar como maestra en la academia ninja. Era emocionante entregarles las bandanas a los niños que podían finalmente pasar a gennin.
Miró una flor en lo alto de un árbol y sonrió. Eran cosas extremadamente simples que la hacían sentir feliz.
Miró a un niño demostrarle sus habilidades a sus demás compañeros y recordó a Naruto cuando era pequeño. Definitivamente se parecían bastante ellos dos.
Observó como una sombra se deslizaba rápidamente entre los árboles y su boca hizo una mueca de disgusto.
Sasuke.
Ella sabía que Sasuke a veces regresaba a la aldea para hablar con Naruto o con Kakashi. Sabía que no dejaba que nadie lo viera, sin embargo cada vez que sentía su presencia, sentía que su corazón se apretujaba y se deshacía lentamente.
Si pudiera alcanzarlo alguna vez… no no podía pensar en aquello.
Miró a Naruto ondeando su mano en lo alto de la Torre Hokage. Por fin había cumplido su sueño.
Ser Hokage.
Se sentía tan feliz por él.
En medio de las celebraciones caminó a la salida de la aldea y se dirigió a los campos de entrenamiento.
Todos los aldeanos se habían reunido en torno a la torre hokage.
Sin embargo ella no estaba de humor para celebraciones.
Comenzó a caminar entre los árboles mientras dejaba que la brisa fluyera entre su cara.
Comenzó a caminar siguiendo el sonido del arroyo y se dejó caer al fondo del bosque. Sin nadie a su alrededor sintiendo lástima por ella, tratando de animarla, tratando de que olvidara su pasado…
Se imaginó una vida con Sasuke…
Se comenzaron a formar lágrimas en sus ojos, no pudo parar.
Sus gritos de dolor eran amortiguados por la intensa ráfaga de aire.
Si pudiera verlo solo una vez más…
Solo una vez más.
Se paró con las fuerzas que le quedaban y comenzó a correr alejándose de la aldea. No soportaba tanto tiempo sin verlo. Seguramente habría cambiado mucho. Tal vez se había hecho más alto, tal vez había dejado crecer su cabello como Neji, tal vez, tal vez… se volvería loca.
Salió de la aldea, activó su byakugan y comenzó a buscar.
Más.
Más.
Si no se esforzaba nunca podría encontrar a Sasuke.
Más.
Más.
Miró siluetas en todos los alrededores, pero ninguna era la que buscaba.
Su ojo comenzó a sangrar, sabía que estaba presionando demasiado su byakugan.
Pero eso no la iba a detener.
Más.
Miró un chakra parecido pero no era el que buscaba.
Había pasado bastante tiempo buscando que el cielo había oscurecido.
Ni siquiera sabía en qué lugar estaba.
Tenía que esforzarse un poco más…
Volteó su vista al frente.
Un chakra poderoso, oscuro, indescifrable, terrorífico.
Era él.
Comenzó a correr con todas sus fuerzas y en menos de diez minutos llegó hasta él.
Definitivamente se había hecho más alto, más varonil y más maduro.
Sus ojos comenzaron a llorar.
Él no era su Sasuke… jamás lo seria.
Por más que tratara de buscarlo.
—Te sentí desde que pusiste tu byakugan sobre mí— le dijo Sasuke.
Hinata retrocedió algunos pasos.
—Naruto no es él mismo desde hace varios años— comenzó a decir Sasuke mientras cerraba sus ojos y se recargaba en el tronco de un árbol. No era propio de él hablar tanto, sin embargo Naruto era su mejor amigo —. Hinata de Kioto me parece.
Hinata elevó su vista inmediatamente.
—Puedo traerla de vuelta— explicó dejando relucir su rinnegan junto a su sharingan—. El problema eres tú— la acusó con la mirada.
—¿P-Por qué?— preguntó en un susurro inaudible.
—Si ella viene, tu te irás, Naruto nunca haría algo tan egoísta como eso.
—E-Ese mundo es sólo un genjutu…
—Hmp, ¿enserio crees eso?— le preguntó con soberbia.
Hinata posó su vista en el suelo y cuándo volvió a subirla, Sasuke ya se había ido.
Escuchó pasos alrededor y voces exclamando su nombre, la estaban buscando.
Con su suéter secó todas las lágrimas de su cara y se encontró con Kiba y Shino que eran quienes la buscaban.
Se levantó de su cama y corrió a la regadera. Era hora de buscar a Naruto.
Saltó por los tejados y encontró lo encontró en Ichiraku.
Siempre igual.
Su corazón comenzó a latir y bajó de un salto.
—No era un genjutsu…— le soltó.
—Buenos días Hinata-chan —contestó Naruto.
—Kakashi-sensei me mintió, no fue un genjutsu…
—¿Cómo estás hoy Hinata-chan?— le dijo Naruto tratando de evadir la conversación.
—Naruto-kun… hace tiempo me declaré a ti cierto.
—Y-Yo, ¿quieres ramen Hinata-chan?— le preguntó señalándole un asiento vacío a su lado.
Hinata se agachó y depositó un beso sobre la mejilla de Naruto. Éste la miró con sorpresa.
—En realidad yo sentía que eras mi héroe Naruto-kun, me salvaste incontables veces en ésta dimensión, pero yo no pertenezco aquí — le dijo susurrando.
Naruto la miró con sorpresa. No sabía qué decir.
—Así que ayúdame a regresar, t-te lo ruego— le dijo.
Naruto soltó sus palillos y la agarró de la mano.
—Busquemos a Sasuke— le dijo Naruto.
Hinata sintió como su corazón comenzaba a saltar.
Si de verdad Sasuke era capaz de intercambiarlas de nuevo, entonces lo podría volver a ver.
:::::::::::::::::::::
Hinata llegó al hospital de malas. La noche anterior había tenido un sueño totalmente raro, algo que incluía caerse de un tercer piso. Daba igual, ese día tenía mucho trabajo como para pensar en cualquier otra cosa.
Caminó al balcón del tercer piso y miró hacia abajo. Su sueño había sido extremadamente raro, una persona solo se podía caer de ahí si lo hacía deliberadamente. Bufó.
En la entrada miró a las personas llegar. Pronto sería momento de comenzar el trabajo.
Miró hacia el frente y observó cómo una luz cegó su vista. Entrecerró sus ojos tratando de acostumbrase sin embargo no pudo.
Todo a su alrededor comenzó a dar vueltas y sintió como su cuerpo comenzaba a perder fuerza.
Cayó.
Su sueño se hacía realidad, ¿Cómo iba a sobrevivir a esa caída?
Sintió su cuerpo tocar algo, pero contrario a lo que esperaba unos brazos consiguieron alcanzarla.
Sasuke que ya había ayudado bastante por el día, desapareció en una bola de humo.
Hinata comenzó a abrir sus ojos lentamente y se abalanzó sobre Naruto tan pronto como lo vió.
Los ojos de Naruto se llenaron con asombro y le devolvió el abrazo.
—¿Eres tú?
Hinata asintió efusivamente. No lo podía creer.
Era como si todas sus plegarias al fin habían sido escuchadas.
—No sabes cuánto te extrañé— le susurró Naruto en su oído mientras Hinata se estremecía.
—Igual yo.
—Te esperé tanto tiempo— le dijo con una sonrisa extremadamente amplia.
Hinata agarró su rostro con su mano.
—De ahora en adelante, seamos felices juntos—. Naruto asintió.
:::::::::::::::::::::::
Sasuke llegó al hospital. Era una costumbre estar ahí todo el día.
Eran las siete de la mañana y él tenía un café en mano.
Caminó hasta la sala de emergencias y cubrió al doctor que había estado ahí toda la noche.
Era agotador hacer eso todo el día, sin embargo era demasiada la satisfacción que aquello dejaba.
—Paciente femenina, 26 años de edad— escuchó decir a una enfermera a lo lejos— trabaja aquí.
Sasuke abrió sus ojos con sorpresa y bufó con desesperación.
Seguramente había sido Hinata, pudo haberse caído de una bicicleta, haber derramado té en su ropa o haberse tropezado con una piedra.
Caminó hacia donde escuchó la voz lejana.
—¿Qué pasó?— les preguntó con una calma impresionante.
—Cayó de un tercer piso.
—Me encargaré de ella— pronunció extrañado. Usualmente Hinata tenía accidentes bastante estúpidos pero ninguno como caer de una altura tan elevada.
Tomó sus signos vitales y miró como Hinata comenzaba a abrir sus ojos,
Vaya… sobrevivir a un tercer piso y ser consciente… sí que Hinata era otra cosa.
Los ojos de Hinata comenzaron a humedecerse.
Y la mirada de Sasuke tomó un giro completo, sus ojos estaban llenos de sorpresa.
Hinata alzó su mano hacia él y Sasuke la apretó entre su mejilla y su hombro. Definitivamente era el tacto que había deseado durante tantos años.
—Volviste— pronunció lentamente.
Hinata asintió con una sonrisa—. Por fin.
Hinata sintió como el abrazo de Sasuke se sentía tan potente y acogedor que casi hizo que su corazón se saliera de su cuerpo.
Se alejó unos centímetros de él y unió sus labios en un tierno beso.
Después de tanto tiempo.
Después de tanto esperar.
Por fin podían estar juntos.
Ningunos se separó del otro por bastante tiempo hasta que les fue imposible contener más la respiración.
Se miraron a los ojos tan profundamente y por tanto tiempo que ninguno supo cuándo se había hecho de noche.
Hablaron durante tanto tiempo que no supieron cuándo salieron de la ciudad y se instalaron en un pueblo remoto.
Rieron tanto juntos que no supieron cuándo sus dos hijos comenzaron a crecer.
Se amaron durante tanto tiempo que no supieron cuándo comenzaron a envejecer.
.
—.—.—.—.—.—.—.—
.
—Mamá cuéntanos un cuento— exigió Natsuki.
—Mmm, en una lejana dimensión vivían ninjas…
—Esa ya nos la sabemos, aún no comprendo porque Naruto es el protagonista.
—Porque él fue quien liberó al mundo Shinobi— les dijo Hinata como si fuera algo sumamente obvio.
—Como si fuera cierto.
—Lo es, además él es el ninja más poderoso, se convirtió en Hokage y…
—¿Podrías dejar de hablar de él?— inquirió Sasuke cruzado de brazos.
Natsuki y Ren lo miraron con una sonrisa.
Hinata suspiró y alzó su mirada intentando recordar más detalles.
—Está bien, pero también existió alguien llamado Sasuke…
—Si, sí, el mejor amigo de Naruto que traicionó a la aldea y después regresó para ayudarla, ¿Por qué existiría alguien así?— preguntó Ren cobijándose.
Hinata rió todo lo que pudo mientras Sasuke la miraba con frustración.
—Y no olviden a la kunoichi débil que fue derrotada por su hermana menor y rechazada por su clan— les recordó Sasuke.
—Pero después fue aceptada por todo el clan— Hinata miró a Sasuke.
—Pero antes de eso, ella se confesó a Naruto en una batalla y él no le respondió.
—Si, pero después de mucho tiempo sí lo hizo— Hinata sonrió.
—Solo para decirle que no podía verla como ella lo hacia.
—Pero ella ya amaba a Sasuke.
—Y él a aquella kunoichi.
—Están locos— les dijo Natsuki mirándolos fijamente—. Apaguen la luz— les recriminó tapándose con las cobijas.
Hinata sonrió mirando a Sasuke y Sasuke le regresó la mirada.
—Mañana te toca a ti abrir el consultorio— le dijo Hinata acostándose.
—Tsk, que molesta
—Y también te toca hacer el desayuno.
—Está bien— susurró en su oído. Hinata se estremeció sonriendo.
7AM
Otra vez yo— Hinata pensó.
Hizo el desayuno y levantó a Ren y Natsuki que entraban a la escuela a las 8.
Después abrió el consultorio con una sonrisa. Sasuke estaba afuera mirando a la lejanía. Y supo que al parecer era cierto, después de pasar entre tantos obstáculos, al final había una luz.
Dejo caer una lágrima mientras se sentaba a lado de Sasuke, recargó su cabeza en su hombro y sonrío lo más que pudo mientras Sasuke entrecruzaba lentamente sus manos.
—Démosle a los niños otro hermano— le dijo Sasuke a Hinata en su oído.
Hinata comenzó a reír—Hagámoslo.
Hola.
Éste fue el capítulo final de let´s do it. Fue realmente divertido escribirlo.
Además. Éste fanfic ocupa un lugar enorme en mi corazón ya que fue el primero que escribí.
Gracias a todos los que llegaron al final conmigo.
De verdad les agradezco por leer mi fanfic y apoyarme tanto.
También gracias a que el primer comentario que recibí.
Tenía algunas inseguridades en publicar mi trabajo pero me alivia saber que les gustó.
¿Qué les pareció la historia?
