Viajando a Hogwarts

Scorpius estaba ansioso por encontrar al chico Potter. Al llegar al andén no perdió tiempo y rápidamente subió a buscar un compartimiento vacío. Varios chicos al reconocerlo como un Malfoy comenzaron a hablar sobre su familia.

Debido a que su padre lo preparo muy bien para esos casos, no les daba importancia. Su objetivo era aquel chico de ojos verde esmeralda y cabello negro despeinado.

Según su padre, Harry Potter era idéntico a su hijo cuando tenía su edad. Aquel día, cuando conoció personalmente al salvador del mundo mágico su padre le contó algunas anécdotas escolares.

El semblante de Draco cambió cuando el pequeño Scorpius le describió acerca de lo que sintió al estar junto al chico y cómo fue que llego hasta él. Draco, le pidió que tuviera mucho cuidado.

«Ellos nos odian y aunque puede ser tu alma gemela, no estoy muy seguro de que ellos se lo permitan. Ten mucho cuidado Scorpius», dijo su padre preocupado.

Esta declaración no desanimo a Scorpius, pero tenía que aceptar que se encontraba temeroso de la reacción del chico Potter.

Después de un rato buscando compartimiento, encontró uno vacío. Para entretenerse mientras el tren partía, saco su edición de Historia de Hogwarts y se dispuso a leer. No habían pasado ni diez minutos cuando la puerta se corrió y entró su alma gemela.

—Disculpa, pensé que estaba vacío. ¿Te importaría compartir? —preguntó sonrojado el chico.

—No hay problema, adelante —respondió un sonriente Scorpius.

—Gracias, soy Albus Potter, ¿Cuál es tu nombre? —indagó con curiosidad.

—Malfoy, Scorpius Malfoy —contestó temeroso de la reacción de Albus; ya que siempre que sabían que era un Malfoy, comenzaban a molestarlo llamándolo mini mortífago.

—Mucho gusto —dijo Albus estirando la mano para saludar—. Ya me acorde de ti, eres el chico de la tienda de quidditch.

Y con eso comenzó una charla sobre cualquier cosa banal. Ambos se sintieron en sincronía y la magia a su alrededor comenzaba a ser más cálida. Scorpius quería sacar el tema de las almas gemelas, su padre le aconsejo que primero tanteara el terreno, pero al estar compartiendo algunas horas con Al, como él lo llamaba, su corazón estaba contento.

De repente, la señora del carrito llegó y con ella la hora de comer. Compraron un poco de todo para compartir, pero después de unos minutos la llegada del hermano de Al y sus primos arruinaron el momento.

—Hola enano —dijo James molestando a su hermano—, te hemos estado buscando. ¿Qué haces aquí? —preguntó arrugando la nariz como si apestara y viendo al rubio.

—Estoy aquí con mi amigo Scorpius y agradeceríamos que nos dejaran solos —contestó molesto Albus.

Scorpius al escuchar decir que era su amigo, el corazón se le acelero y sentía que se le saldría de alegría.

—Rubio, demasiado blanco y con ese nombre, debes de ser un Malfoy —dijo con arrogancia la prima de Al.

—Así es. Mucho gusto —dijo instando a que la chica diera su nombre. Cosa que nunca hizo.

—No deberías de juntarte con los hijos de ex mortífagos Al —comentó James con asco y jalando a su hermano lo saco del compartimiento.

Scorpius estaba en shock. Nunca se imaginó que aquellas personas fueran las primeras en decir ese tipo de cosas. Pero lo que más lo decepcionó, fue la expresión de Albus de: tienes razón.

Ahora su corazón dolía y como su padre le dijo debía de ser fuerte y tratar de conquistarlo o superar el amor de su alma gemela.


NA: Segundo capitulo!