La verdad

Albus y Scorpius habían sido seleccionados en la casa de Slytherin y ahora eran compañeros de cuarto. Albus estaba desecho, no sabia como decirle a su padre sobre la casa en la que iba a estar y poco a poco se volvió a acercar a Scorpius.

A pesar de todo lo que ocurría e Hogwarts, Scorpius nunca hacia caso de las habladurías y rumores que giraban en torno a él, pero Albus no era tan paciente y siempre sentía la necesidad de protegerle y cuidarle.

Sin embargo, había algo que siempre lastimaba mucho a Scorpius y eso era la actitud que tomaba Albus cuando estaba con su familia. Siempre lo hacía a un lado o de plano lo dejaba votado y hablando solo.

Cansado de esta actitud, Scorpius vagaba por el castillo buscando algún indicio de su mejor amigo. Él tenía dignidad y no iba a estar aguantando más esa situación, el azabache tenía que cambiar si de verdad lo consideraba su amigo.

De repente, una voz llamó su atención. Albus estaba platicando con alguien más. Iba a darse a notar cuando escucho algo que lo dejo destrozado.

—Debo irme, el mini mortífago no debe de tardar en salir a buscarme.

—¿Por qué sigues juntándote con él? —preguntó otra voz.

—Porque me gusta que piense que soy su héroe —respondió con diversión Albus—. Salvarlo de todas las burlas no significa que dejara de ser un mini mortífago, como dice tío Ron.

Eso fue suficiente, su corazón sangraba con cada palabra dicha por Albus. Nunca imaginó que solo fuera su diversión. Confió en él y resulto ser igual que los demás.

Su padre se lo advirtió y él no hizo caso. Ahora tenía que reunir todo su orgullo Malfoy, porque él no podría ser destruido por nadie.

"El amor le concede a los demás el poder de destruirte", eso le dijo su padre y aunque su corazón estaba destruido, les iba a demostrar a todos quienes eran los Malfoy. No por nada era hijo del gran Draco Malfoy.


NA: Tercer y ultimo capitulo. Espero que les haya agradado esta pequeña historia.