Orphan Games
Cuenta Regresiva
Año 70
Distrito 4
Sarah Manning – 17 años.
¿Y cómo no se iban a joder las cosas? Al fin y al cabo desde mi nacimiento no he conocido sino error tras error. Soy un imán para los problemas, para las desventuras, para los planes fallidos... El destino siempre encuentra la manera de echarme un poco de mierda a la cara, justo cuando pienso que las cosas podrían cambiar para mejor, al menos un poco. Sin importar cuan nobles sean mis intenciones, sin importar que esté intentando cambiar de vida, hacer las cosas "como se debe", salir adelante, porque voy a ser madre y si de algo estoy segura es de que no le haré a este pequeño la jugarreta que me hicieron a mí. Yo no le abandonaré.
Me atreví a pensar que algo podría salirme bien; seguí un impulso, arrastré a Felix conmigo y terminamos arribando al Distrito Cuatro. No hay duda de que las cosas son difíciles en el Siete, pero hemos descubierto, y a las malas, que mientras más nos acercamos a los mimados del Capitolio, se ponen más jodidas, aquí les tienen el cordel más corto que a nosotros, pese a nuestra reputación de rebeldes...
Ni de coña soñé en llegar directamente al Distrito Tres, pero pensaba que a dónde fuera que llegara iba a ser más fácil moverme que en el Siete, deslastrándome de la fama de delincuente juvenil que me limitaba bastante, pero en este lugar hay medidas de vigilancia más tenaces que las de mi distrito natal. Supuse que a donde fuera tendría la oportunidad de ir intentando, de tren en tren, hasta conseguir llegar al Tres. Confiaba en tener la suerte de que cuando al fin llegara Cal continuara allí. Hoy entiendo que eran delirios de una mente demasiado optimista.
Tras ser descubiertos sin ningún tipo de pase o permiso que aprobara nuestra presencia en la estación, pensaron que queríamos salir del Distrito, nos amenazaron con una buena paliza y nos echaron de allí sin contemplaciones, desde entonces no hemos podido volver a colarnos en la estación, el perímetro de la misma está militarizado. Por si fuera poco, no pudimos sacar la coca de allí… Tan sólo hice lo posible por esconderla entre las paredes del baño, pero al no haber podido volver por ella, la doy por perdida.
Los primeros días aquí fueron de desesperanza, la sensación de haber perdido todo, de tener que empezar desde cero en un lugar totalmente extraño, con la necesidad imperiosa de adaptarme, de buscar un lugar, de garantizar un techo para mi bebé… La realidad me cayó encima de repente, me sentía estúpida, deprimida e inútil. Afortunadamente contaba y cuento con Felix. De niños siempre fui yo la que dio la cara por él, la que le defendía, por lo que ubicarme en el lado opuesto me resultó difícil. Él sacó las uñas cuando yo era un mar de lágrimas, a él le debo el no darme por vencida entonces...
Si algo debo rescatar de esta loca experiencia es el haber conocido el mar, es inmenso e impresionante. Estar en la orilla, bajo el sol, respirando el aire salobre es la cosa más relajante que he podido experimentar en mi vida. También nos tocó pasar la noche bajo las estrellas, si bien fue una bonita experiencia, agradezco no haber tenido que hacerlo más que unos pocos días.
A las dos semanas de llegar aquí, corrí con la suerte de que una vencedora me acogiera en su propia casa, me ha dado alimento y atención durante los últimos cinco meses, gracias a ella he podido llevar mi embarazo en calma, ha sido un ángel conmigo y con Fee. Creo que además de S, nunca he conocido a alguien tan generoso, entre señas suele darme a entender que le recuerdo a alguien… ¿una nieta quizá? Jennifer. La verdad le debo mucho a Mags, pero creo que nadie debería llegar a esa edad, cualquiera se puede aprovechar de uno. En retribución me he excedido con mi buen comportamiento desde que estoy con ella, Siobhan estaría orgullosa de mí.
Hoy por hoy siento que reunirme con Cal de nuevo será imposible, pero de ninguna manera me atrevería a terminar con la vida de lo que comenzó siendo un pequeño bultico en mi vientre y que justo ahora se abre paso a través de mí.
―¡Fee…! ¡Fee ven aquí…!
―¡Oh, vamos! Sarah, no puedes pretender que… ―se interrumpe cuando le logro agarrar de la estrafalaria bufanda, que ha de haber rescatado de los viejos baúles de Mags. y tiro con fuerza para acercarlo a mi rostro.
―¡Feeeelix…! ¡Duele como el demonio! Dame la mano…
No debería quejarme tanto, quién sabe a qué costo Mags ha logrado convencer a un par de parteras de permanecer conmigo, pese a que no estoy siendo muy amable con nadie. La verdad, duele y mucho…
Distrito 5
Veera Suominen "M.K." – 17 años.
Nada ha vuelto a ser lo mismo desde que aquel incendio en la casa hogar. En especial yo… perder a Niki me marcó más que los lengüetazos de fuego que decoraron el lado derecho de mi rostro, si bien nunca conocí una familia ella era lo más cercano que tuve a una hermana. Fue la única persona que se ganó mi confianza, la única a la que podía contar mis miedos, mis temores, mis sospechas sin que se burlara de mi "paranoia". Ha sido difícil sobrevivir en soledad, después de haber encontrado una amiga como ella.
Mi vida nunca fue del todo corriente, crecí entre otros huérfanos, pero con una marcada sensación de no ser igual a ellos. Era demasiado intuitiva, demasiado despierta para una cría y notaba como ciertos cuidadores siempre estaban fijándose en mí. Cuando cumplí 12 años encontré un montón de fotos, muestras de sangre, reportes del colegio, anotaciones detalladas, que se referían a mí. Por más que busqué indicios de investigaciones similares con otros huérfanos no di con más nada. Confronté a la señora Abigail y esa misma tarde dejó de trabajar en la casa hogar sin mayores explicaciones. Yo traté de convencerme de que todo aquello no tenía nada que ver conmigo, hasta que descubrí que el hombre que decía ser hermano de mi padre, el que siempre se negó a ocuparse de mí, empezó a interesarse en mis idas y venidas. Una noche me metí a su casa y encontré otro montón de información sobre mí.
Poco tiempo después él hizo la solicitud de adopción, quería tenerme bajo su cuidado después de tanto tiempo. Pero yo le tenía miedo, además no quería separarme de Niki, me negué a ir con él y no tenían forma de obligarme.
Una madrugada desperté entre los gritos de los chicos con los que compartía alcoba, había fuego por todos lados, el colchón de paja de la cama de Niki se estaba incendiando y encendiendo la madera contigua con una rapidez abrumadora. Yo estaba en la litera superior y bajé de un salto. Niki, estaba siendo consumida por las llamas, traté de despertarla, salvarla, sacarla de ahí… pero no reaccionaba, tardé en fijarme en el hilo de sangre escurría a un lado de su cabeza. No podía pensar bien, no podía ni respirar, estaba empecinada en salvarla a cualquier costo. Ni siquiera me percaté de quién fue el que me sacó en brazos de allí.
Estuve casi un mes internada en el hospital del Distrito, pero en cuanto cambiaron mis sedantes intravenosos por los orales dejé de tomarlos, pude escapar de allí aguantando el dolor de mis quemaduras.
Ahora me oculto, pero desde las sombras ha sido mucho lo que he podido desvelar. Me llevó tiempo comprender que nada de lo ocurrido había sido casualidad. Todo fue orquestado desde el Capitolio, y juro que el mono amaestrado que Rachel Duncan envió a hacerse pasar por mi tío, será el primero en pagar todo el mal que nos causó.
Lo más paradójico de la situación es que si no hubiese descubierto todo ese interés que tenían en mí, ellos a la larga me habrían dejado en paz. Pero ahora dudo que me perdonen la vida, siendo conocedora del gran secreto de Coriolanus Snow. En aquellos días yo no entendía qué pasaba, no sabía qué hacer con aquella información y no tenía mayores referentes. Ahora es distinto…
No es sencillo conseguir los recursos que requiere la pequeña tableta para conectarse a los servidores principales, pero siempre encuentro la manera, por lo general en las Villas de los Vencedores, las viviendas de los alcaldes e incluso en los edificios de justicia, tienen una conexión que no está muy protegida que digamos. Les resulta innecesario activar los protocolos de seguridad, pues la mayoría de los habitantes de los Distritos ignora la existencia de estas tecnologías, destinadas a los verdaderos ciudadanos de Panem: los capitolinos. Sin embargo, el profesor Conrad nos enseñó bien a Niki y a mí, cuando estábamos en octavo grado.
Fue un poco de ingenio e iniciativa lo que necesité para hacer mi propio camino y, casi por casualidad, descubrí mi propio secreto. Tal vez incluso he descubierto la mayor conspiración en el gobierno de Coriolanus Snow. El presidente es el principal benefactor de una investigación turbia e inmoral que involucra la clonación humana. Yo misma soy la prueba fehaciente de ello, así como Elizabeth, las difuntas Katja, Jeniffer y Aryanna, e incluso la que ha sido mi verdugo: Rachel Duncan. Mis pérdidas exigen venganza, pero el aislamiento que me he impuesto de alguna forma me ata de manos, dificulta que haga algo en contra de la compañía que me dio la vida y a la vez me arrebató todo lo que quiero.
Capitol City – Dyad Institute
Rachel Duncan – 17 años.
Como yo veo las cosas, la única manera de recuperar el control sobre el resto de Ledas es traerlas cuando antes al Capitolio. La ciudad es suficientemente grande para incorporarlas a todas, con un riesgo casi inexistente de que puedan establecer contacto. Es quizá el único aspecto en el que Leekie y yo concordamos, y al final de cuentas no es algo descabellado, a menudo se reclutan personas excepcionales en los distritos, para traer sus talentos al Capitolio, sin embargo, las autorizaciones pertinentes deben ser firmadas por el presidente Snow en persona y ya ha sido ya bastante dificultoso conseguir su visto bueno para que yo esté aquí.
La propuesta ya ha sido planteada por Leekie ante la junta directiva y Ferdinand está haciendo presión en Topside, para que sea aprobada, de ser así uno de los más viejos amigos de Snow será quien lleve la propuesta ante sus ojos, granjeándonos su favor. O eso esperamos. Lamentablemente nuestro poder de decisión es bastante limitado.
Tengo la sospecha de que Snow nos obligará a esperar por la última cosecha, el año que viene, para concedernos este "capricho". Esta lucha de poderes con el presidente, lejos de cansarme, me resulta vigorizante. Al contrario de mi mentor, yo no tengo miedo del anciano presidente, pese a que soy consciente que su poder es casi ilimitado, pienso que uno puede encontrar ese punto de interés de las personas y explotarlo. Por ejemplo, para mí no fue difícil agenciarme el favor de Ferdinand y con él poder mover mis hilos en los distritos con mayor libertad. Además, resulta claro que lo que más teme el viejo Coriolanus es dejar de respirar, mientras Evie mantenga los nanobots a cargo de los sistemas inmune y excretor de nuestro presidente, nosotros podemos seguir haciéndole las promesas que sean necesarias para que el considere cumplir con nuestras demandas.
Leekie está obsesionado con encontrar el fallo que hace inviables nuestros nuevos embriones, por mi parte mi mayor preocupación en estos momentos es dar a la brevedad posible con el paradero de Helena, Vera y Sarah, las tres Ledas que se han salido de nuestro control, y así tenerlas ubicadas para no tener que perder tiempo y dar más explicaciones cuando las traslademos al Capitolio.
¡Hola!
¿A un capítulo por año, cuando acabaremos esto?
Y bien, la serie ha culminado, dejando más dudas de las que resolvió, pero no se puede negar que estuvo bastante entretenida hasta el final y, al menos en mí, ha dejado un gran vacío.
Espero que les haya gustado el capítulo, ya saben como dejarme conocer sus opiniones...
¡Nos seguimos leyendo!
S.
