Era lo mas estúpido que había leído. " ...el soltero deberá acudir al departamento de matrimonios que se encuentra en el ministerio de magia; para recopilar los datos necesarios para encontrar a su pareja ideal..."

—No es tan malo como se lee.

Ginny quiso sonar lo mas positiva posible mientras mientras Luna movía la cabeza en modo de afirmación repetidamente.

—Quizás que tú corrieras con suerte te hace pensar así. ¡Mira que quedar con Harry!

La pelirroja sonrío —Más a mí favor, eso indica que todo estará bien.

— ¿Y sí me ocurre lo mismo que a Luna?

—No veo que ella se este quejando— añadió Ginny divertida mientras apuntaba el vientre de su amiga.

La aludida suspiro y con tranquilidad comenzó su relato —Comprendo tus miedos, pero no ha sido en absoluto malo. Rolf es mi alma gemela y lo he comprobado.

La mirada soñadora de Luna le dio un poco de tranquilidad a Hermione quién deseaba tanto tener la suerte de sus amigas —En algunas charlas con él hemos descubierto más cosas que nos gustan y no sabíamos, más personales ¿Saben? Hay días que simplemente con la mirada sabemos que decir y eso es suficiente, estoy muy satisfecha.

— ¿No crees que en alguna parte del mundo esta la persona con quién debías haberte quedado, que quizás él no era el correcto?

Luna negó —Nunca. Sí hubiera ocurrido esta la opción de apelación, Hermione, esta estipulado en el inciso catorce que si después de un año de matrimonio se contradice lo que el departamento dictaminó, puedes apelar y divorciarte.

—No creo que eso te pase. Y sino estas segura simplemente no lo hagas.

—No es tan sencillo, sí quiero continuar con mi empleo aquí debo hacerlo, ha llegado este estúpido recordatorio y menciona en letras gigantes "...personal del ministerio de magia es de suma importancia acatar las órdenes ya que somos el ejemplo de una comunidad..."

—Creo que tu alma gemela llegará, y quedarás satisfecha—agregó la futura señora Potter.

Llegó puntual a su cita. Mientras esperaba en la pequeña salita de estar observó la siguiente sección que compartía ese piso, era el área donde Draco Malfoy laboraba desde hace año y medió.

El ministerio de magia en colaboración con Azkaban habían iniciado un programa de reincorporación a los exmortífagos, así como la futura prevención de algún tipo de rebelión insana o crimen. Eran como un FBI del mundo mágico era lo mas atinado que veía Hermione para catalogar esa sección.

—Señorita, Granger.

Llamó la joven recepcionista —La señorita Tryggvason la espera.

Al entrar Hermione vio una oficina llena de fotografías por toda la pared. Retratos de bodas, eventos donde el bebé era el festejado y en todas ella figuraba con una sonrisa enorme.

—Señorita, Granger por su rostro descifro que no esta muy contenta de estar aquí.

—Honestamente, no.

—No hay de que sentirse preocupada, así como el sombrero seleccionador no se equipo con nuestra casa tampoco pasara con este tema.

— ¿Hay un sombrero casamentero?

La rubia mujer soltó una gran carcajada — ¡Humor ácido! Tu futuro esposo deberá sobrellevar eso...

El rostro de Hermione era indescifrable —Bien, leo que eres hija de padres muggles —la pluma se movía mientras ella leía el expediente y anotaba, tachaba y agregaba mas cosas — eres una persona de carácter fuerte, una leona... Necesitas —se quedó pensativa un momento —Hermione, necesito una gota de tu sangre, dame un recuerdo valioso y tu más grande sueño —la mujer destilaba un aura de azúcar, galletas y flores que la hizo dar un respingo en la silla.

—Dijo que esto a veces tarde días o meses, depende de la fuerza de atracción— bebió un poco de su té mientras sus amigas veían vestidos de novia.

—Espero sea pronto, no sé exactamente en que mesa ponerte para la boda —mencionó Ginny divertida — sí junto a los mas ancianos o junto a los niños — Luna soltó una risita.

—Son un par de brujas irrespetuosas

Las tres rieron sin parar —Oh, chicas paren que sino entro en labor de parto aquí mismo —decía Luna roja de tanto reír.