Tres días después recibió una nota en su oficina. Los resultados estaban listos.

"...estoy estupefacta de la rapidez en los resultados, jamás había visto dos almas tan afines, tan llenas de pasión y compenetradas, no me sorprendería que al estar juntos se intenten repeler ¡Juntos son dinamita, llamaradas, un volcán!..."

Hermione salió de su oficina para ir en búsqueda de los resultados. La emoción que aquella mujer tenía lejos de darle seguridad le daba miedo.

No podía creer que hubiera alguien tan jodidamente perfecto para ella, era increíble.

— ¡Señorita Granger, él esta aquí! —la tomó del brazo mientras pasaban a otra habitación que parecía ser un simple armario, dijo un par de palabras y estaban en un lugar distinto. Ginny le había dicho que el lugar donde se ve la pareja es afín a sus personalidades— ella y Harry se habían visto en una bonita pradera, ella estaba bajo un árbol y entonces lo divisó a la distancia mencionó unas cuantas cosas más a las que no les había dado importancia pero hoy se arrepentía, su estómago era un lío, sus piernas flaqueaban y aquella mujer no dejaba de parlotear que jamás había visto semejante conexión, incluso había dicho que la química sexual sería explosiva.

Alguna vez había visto un lugar así. Uno de esos jardines japoneses donde el agua es transparente y en ella vez grandes peses anaranjados, el murmullo de las copas de los árboles y un aura de tranquilidad que se mete por tus poros.

—Estaré en mi oficia —canturreo la mujer para desaparecer en un chasquido de dedos. Mientras ella se sentaba en una banca y contemplaba los grandes peses anaranjados.

Y entonces el tiempo se detuvo para él.

Paro en seco a unos metros cuando la vio ahí. Su corazón latía a mil por hora y por primera vez en su vida, Draco Malfoy no supo que decir al respecto.

Ni siquiera maldecir era opción ahora. Ella estaba ahí pensando que vería al amor de su vida, su alma gemela y se llevaría el chasco de su vida.

¿Sería algún tipo de broma o prueba extraña?

No entendía como era eso posible. Ella de puso de pie y se acerco al estanque de peces, volteó un instante hacía él y sus ojos tampoco cambian en lo que veían.

— ¡Señorita, Tryy...! —chilló la castaña antes de caer al estanque de peses.