Capitulo 3 Sanar las heridas

La florida

El tren sonaba su silbato, anunciando su llegada

- Por fin -dijo Candy.

- Así es pequeña hemos llegado, te dejaré en casa de Paty ¿está con su abuela verdad?

- Si Albert

-Yo me iré al hotel, vendré a verte en dos días cualquier cosa me conseguirás en el hotel Breakers ubicado en Palm Beach ahí están mis datos si necesitas algo mandas un mensaje yo vendré oh mandaré al chofer por ti, para que te traiga, mis planes son estar aquí más de un mes, te quiero cuidate.

- Si Albert nos vemos.

Entonces Candy bajó del carro e inhalo el aire.

-Mmm huele delicioso, a naranjas -se dijo.- Ay Candy sólo piensas en comer se regaño así misma, guiño su ojo.

- Bueno ya Estamos aquí tocó el timbre de aquella hermosa casa Blanca a las orillas de la playa con hermosas palmeras y jardín frontal con hermosos árboles de naranjos floreciendo, abrió la Abuela Martha.

-¡Hola! Candy, ¡que bueno que llegaste!

-¿Qué pasa Abuela?

-Paty lleva semanas encerrada, no come, sólo pica la comida no permite que nadie entre, sólo dejan las bandejas con comida a la entrada, las retiran, ponemos nuevas no come la comida, sólo prueba un poco los líquidos ya no se que hacer ya intente todo.

-No se preocupe abuela trataré de hablar con ella, está en una fuerte depresión esto llevará su tiempo abuela no se preocupe sólo el Amor, la paciencia y la ayuda de Dios nos ayudará para recuperar a Paty de donde esté pérdida.

-¡Paty! ¡Paty! ¡Paty! soy yo, Candy abre la puerta por favor.

Y mientras tanto al otro lado de la recámara dentro del baño Paty con una cara con ojeras muy pálida más delgada de lo normal se veía frente al espejo roto, no quería más seguir sintiendo el dolor desde la muerte de Stear.

-Ya no soy capaz de soportar no puedo me siento muerta en vida, para que seguir adelante Perdóname Abuela...

-¡Paty por favor abre! -gritaba Candy.

-Lo siento Candy Adios...

Con el espejo roto frente a ella y al lado una tina de agua caliente Paty se sumergió en ella totalmente.

-Abuela martha necesito llave ¿dónde está?

- Oh, si deja voy por ella, -corrió la viejecita trayendola-. Aquí está Candy.

-Candy abrió la puerta a toda prisa todo estaba en oscuridad, las cortinas gruesas oscurecían todo el cuarto no se veía nada, ropa, cosas tiradas en el piso, hablaba Candy.

-¡Paty! ¡Paty! ¿donde estas? -prosiguió caminando al baño entró y lo que vio era una tina pintada en color rojo al igual que en el suelo rastros de sangre.

Grito Candy -¡Paty! ¡Paty! qué has hecho la saco rompió un pedazo del vestido tirado en el suelo y enredó sus muñecas tenía que detener la hemorragia de sangre y después prosiguió dando respiración de boca a boca -gritó Candy.- Abuela! llame una ambulancia.

-¡Vamos! Paty no nos dejes, no te vayas Stear, no será feliz en la forma que has hecho las cosas te necesitamos yo te necesito, la abuela te necesita...

-Ya llegaron los paramedicos Candy, -dijo la abuela Martha.

-Yo voy con ella soy enfermera

Le dijeron que estaba bien y la dejaron subir junto con su amiga y le dijo a la abuela Martha.

-Nos vemos en el hospital " Holy " ahí es donde la llevarán.

-Está bien Candy- decía la Abuela con lágrimas en sus ojos viendo como se alejaba la ambulancia.

Llegaron a urgencias, varios doctores se llevaron a Paty, hacia la puerta de emergencias, no la dejaron pasar

-¡Por favor soy enfermera! -le dijeron lo siento tendrá que esperar.

-¡Vamos Paty! tienes que salir de está! -decía la rubia-. ¡Tú puedes amiga!

Estaba en la sala de espera, manchada de su ropa, llena de la sangre de su amiga Paty la Abuela Martha a su lado esperando que saliera un doctor por aquella puerta para darles noticias.

Candy pensaba en sus adentros, te entiendo en cierta manera Paty si yo siento un gran dolor y sé que Terry vive, no me imagino cuán más grande es el tuyo. Pero se que Stear, no estaría deacuero con la decisión que tomaste. Se que te recuperaras y podremos hablar de esto mi querida Paty.

Salió el doctor en ese momento quitó el tapabocas -y dijo:

-Familiares de Patricia O Brian.

- ¡Si aquí! -dijeron al unísono Candy y la Abuela Martha.

-¡Doctora Kelly ! -exclamó Candy.

-¡Candy! -dijo la doctora también.

-Ella estará bien se tomaron los pasos indicados para que no se desangrara hiciste lo correcto.

- ¿como lo sabe? doctora.

-Tú ropa candy, fue justo a tiempo estamos haciendo un transfusión de sangre ahora; ella estará bien.

-Podemos verla -pregunto la Abuela Martha

-Por ahora no, después de la transfusión, y que sea trasladada a su cuarto, podrán pasar a verla.

-Gracias doctora Kelly -dijo Candy.

- No gracias a ti, hiciste lo correcto eres una buena enfermera, pero ven vamos a mi consultorio tengo un par de ropas tal vez te quede algo para que cambies esa ropa pues no te has visto cómo te miras, vamos sígueme -le pidió.

- Si gracias Doctora Kelly, es un gusto volver a verla, no en estas circunstancias pero me alegra verla desde Greyton

- Si lo recuerdo, siempre estaré agradecida contigo Candy, por lo que hiciste por mi y mi hermano Arturo gracias a eso puedo estar con mi hermano quise escribirte, pero aquella despedida fue tan apresurada que jamás nos dimos direcciones donde escribirnos pero hoy los hilos de la vida nos han entrelazado otra vez, se que es una circunstancia dolorosa para ti, por la situación de tu amiga pero mira la vida me permite darte las gracias por todo lo que hiciste por mi hermano.

- De verdad -dijo candy-. Como es la vida y los hilos de esta.

-Ahora estamos juntos mi hermano y yo vivimos aquí en la florida, Arturo trabaja en una clínica para animales y hace trabajos para el zoológico, le retiraron los cargos, se demostró su inocencia, sólo tuvo que pasar unos meses en cárcel por el cargo de huir pero quedó limpio del asesinato por el cual lo culpaban.

-¡Oh! ¡Gracias a Dios! -dijo la rubia.

-En un zoológico trabaja Arturo, inmediatamente Candy en su mente recordó aquella época de antaño junto Albert y Terry, llevando ella la tortuga de Paty y viendo reír juntos a Terry y Albert sus más dulces recuerdos.

-¡Candy! ¡Candy! ¿estas bien?

-¡Oh! sí doctora Kelly!

-¿Todo bien candy? - volvió a preguntar al mirar, su cara cambiar de expresión.

- ¡Oh! si, si Kelly estoy bien.

-Tu amiga se recuperará ya lo verás.

Tengo el nombre de un colega con el que tal vez ella quiera hablar cuando se recupere, él primer paso es que ella hable, tiene que sacar el gran dolor oh la circunstancia que la haya orillado a llevarla a querer atentar contra su vida.

- Era la novia de mi primo él fue a la Guerra y falleció.

- Lo siento candy no sabía.

-Está bien Kelly, no te preocupes a sido muy doloroso para toda la familia, pero se que ayudaremos a Paty ha salir de esta.

-Si Candy, así será ya lo verás.

- Gracias Kelly, ahora tengo que avisar a Albert lo que pasó, Annie y Archie sería bueno que vinieran, todos le demostremos apoyo ha Paty, no está Sola.

-Es buena idea mientras más seres queridos estén a su lado y se sienta amada, se que más pronta será su recuperación, no del cuerpo sino espiritual Candy, ella necesita ser sanada de adentro hacia afuera.

-Si lo sé Kelly gracias. Está bien si regreso en un par de horas para poder entrar a ver a Paty, te prometo te regresaré tu ropa limpia y planchada

-No te preocupes Candy a sido un gran gusto verte.

Candy llegó al hotel Breakers donde estaba Albert y preguntó por la Habitación del Señor William Albert Andrew

-Habitación 308 tercer piso Srita Andrew -respondió el recepcionista.

- Gracias

Subió necesitaba del abrazo de su hermano, el que siempre le daba calor y confort a su alma agobiada -tocó la puerta.

Al abrir la puerta Albert se sorprendió -¡pequeña ! ¿Que pasa? ¿estas Bien?

- ¡Oh Albert! -Lloro en sus brazos-. Paty quiso quitarse la vida.

-¿Como?

-Si llegué justo a tiempo unos minutos más tarde, no quiero ni pensarlo.

El extendió sus brazos hacia ella y la Abrazo

-Todo estará bien Candy tú lo has dicho estuviste en el tiempo exacto, ni antes no después era el momento exacto en el que Dios decidió estuvieras ahí para ella y todos estaremos con ella apoyandola.

- Yo lo sabía... que algo no estaba bien, algo pasaba en ella al no haber ido a la reunión del hogar de pony, pero no me imaginé que tan mal estaba tanto con ganas de no seguir viviendo me siento tan mal.

-No pequeña no te sientas mal, lo importante es que estas aquí y todos la apoyaremos en el proceso de su recuperación, mandaremos por Archie y Annie, yo debo estar aquí quizá dos meses por el consorcio hotelero y de restaurantes en los que quiero invertir pues con estos tiempos de guerra es mejor que la familia tenga su dinero en varias inversiones pues se que vendrán tiempos difíciles, pero bueno no quiero agobiarte más con negocios, también tengo que decirte algo que tal vez no sea tanto de tu agrado

-¿Que pasa Albert?

-Neil está aquí con su padre se que no es de tu agrado mucho.

-No te preocupes Neil después de que tú cancelaras el matrimonio, no me dirije la palabra me evita lo más que puede y en parte se lo agradezco a diferencia de Eliza que nunca pierde la oportunidad de querer hacerme sentir mal, pero tú sabes, a mi no me importa se que es así por la falta de amor en su vida, pido a Dios un día lo encuentre y su corazón de hielo se derrita y cambié -miro ha Albert le guiño su ojo y le sacó la lengua y el no pudo evitar reír.

Ay, pequeña eres imposible tu miras siempre la parte positiva de todo, en medio de un cuarto oscuro tu encontraras belleza y esperanza.

Pasaron los días Cady iba al hospital con Paty, le hacía compañía pero Paty se había negado hablar no pronunciaba palabras desde lo pasado, Candy la peinaba le hablaba anécdotas de niña en el hogar de pony vividas con Annie y Tom, le leía libros, pero el silencio en Paty persistía, Candy sabía que debía ser paciente con ella y sentada en la ventana del cuarto de hospital mirando hacia el jardín de este mismo, pensaba, se que pronto hablarás Paty y todo ese dolor que cargas tendrás que compartirlo y lo llevaremos juntas, se que así será volteo a mirarla y le dijo:

-Bueno Paty hoy es tu último día aquí mañana vamos a casa y tengo muchos planes para las dos.

En eso entró la Abuela Martha

-Candy, ya llego tu relevo ve a comer algo debes estar hambrienta, aquí ha una calle del hospital venden unas deliciosas sopas y sándwiches no te preocupes todo estará bien.

-Está bien abuela nos vemos en un rato, caminando por los pasillos de hospital ella podía oír su estómago gruñir, se dijo creo que mi estómago no puede negarlo soy una comelona, muero de hambre, llegando a la salida del hospital se disponía a bajar los escalones cuando se estacionó un carro delante de ella, bajo Albert de él.

-¿A dónde pequeña?

-Ay Albert, muero de hambre, estoy aprovechando que Paty está con la Abuela Marttha.

-Vamos a comer yo no he Almorzado tampoco, sube al carro -ella río.

-Vamos caminemos está aquí a una calle, no seas flojo Albert.

El asintió con la cabeza

-Está bien caminemos que esto de estar sentado en la oficina atrofia los músculos buena falta nos hace, llegaron a la entrada del pequeño restaurante pero confortable, salía de él un olor que hizo que el estómago de Candy se escuchara mas fuerte.

El rubio dijo:

-Creo que el pequeño monstruo que llevas dentro está apunto de salir, debemos darle de comer sino no, no quiero imaginar que pasará -los dos rieron a carcajadas.

-Creo que sí y no quieres conocerlo y morir ¿verdad Albert? -ella río.

- ¡No, no quiero! busquemos una mesa.

En la parte trasera vio Candy una mano levantada.

-¡Oh! la Doctora Kelly, ven vamos Albert, se acercaron a ella, Candy los presentó el tomo su Mano, depositó un pequeño beso sobre ella y le dijo:

-Mucho gusto Doctora Kelly, Candy me ha hablado mucho de usted, es un honor conocerla

-El gusto es mío señor William.

-¡Oh no por favor! dime Albert -pidió.

-Bueno, entoces te pido lo mismo dime sólo Kelly.

-Es un trato -respondió mirándola a los ojos.

Ella no pudo dejar de admirar esos hermosos ojos color azul cielo, de repente otro sonido de un monstruo apunto de salir del estómago de Candy los hizo voltear, sonrió la doctora dijo:

-Había olvidado que hay un gran monstruo dentro de ti Candy -río ante el sonido-. Aunque en Greytone eras una enfermera excelente siempre salía esa parte de ti.

-¡Vamos Kelly, no me apenes!

-¡Oh vaya vaya candy! -dijo el rubio- creo que no soy el único en conocer tu secreto del ser viviente que llevas dentro.

Y ahora todos reían al unísono sin parar, tomaron lugar en la mesa, ordenaron de comer, mientras tanto Kelly le contaba anécdotas sobre Candy cuando estuvo trabajando con ella, de cómo la ayudó con su hermano y como Candy pensó que era un hombre cuando la conoció.

Abrió los ojos Albert

-Si no te asombres era necesario para que me tomarán en cuenta y hubiera un respeto hacia mi persona, si hubiera llegado en vestido me hubieran sacado a patadas de ahí esos mineros

-Así que tú también eres una rebelde igual que mi pequeña Candy.

Esa parte del relato despertó en Albert admiración por ella, aunque él a su edad había conocido ya hermosas mujeres, más por su posición y herencia, que era como cebo a muchas damas no había encontrado una mujer como ella; Candy los miro a los dos con una sonricilla pícara.

Al otro día por la mañana Candy llevaba en sus manos una charola con el desayuno la depósito en el buró abrió las cortinas de par en par, le dijo a Paty.

-¡Vamos floja es hora de despertar! hoy es un hermoso dia, desayunemos en el balcón tienes una hermosa vista desde aquí, es un pecado no aprovecharla -la tomó de la mano, caminaron hacia el balcón donde se podía ver el mar en todo su esplendor Paty sólo pico la comida, se disponía volver a la cama cuando Candy le dijo:

-¡Ah no! es hora de vestirte, caminemos en la playa te hará bien que esos pies tuyos toquen el agua, es un estupendo día y como no piensas hablar yo tomo las decisiones, Paty sólo abrió sus ojos, se dejó vestir, salieron empezaron a caminar por la playa Candy corría como niña pequeña y Paty la observa hasta que trastabilló y cayó en el mar hasta quedar totalmente empapada Paty río.

Candy la voltio a ver, si eso había provocado la risa de su amiga valió la pena, lo haría mil veces mas, de momento se desvió la mirada de Paty y pudo observar un tortuga lastimada a la orilla del mar corrió a tomarla en sus manos Candy acercándose dijo:

-Déjala ahí ¿para que la ayudamos? tal vez ella quiera morir, ¡no quiere nuestra ayuda! la rubia lo dijo con palabras de trasfondo para Paty.

- ¡Candy! ¿Como puedes decir eso? ¡ella nos necesita!

-Y yo se, que tu nos necesitas a nosotros tus amigos, tu abuela, acaso no lo ves nosotros te necesitamos a ti no te vamos a dejar sola, no estas sola entiendo tu dolor en cierta manera.

No se lo he dicho a nadie yo no estoy con Terry no lo volveré a ver, mi pérdida no se compara a la tuya, pero Stear también es mi pérdida, el era mi primo, era hermano, hijo, todos sentimos su pérdida grandemente nunca lo olvidaremos su risas sus inventos.

Empezaron a rodar lágrimas en la cara de Paty. Y abrazó a la rubia, sus lágrimas se convirtieron en un grito desgarrador y sollozos.

Candy le decía abrazandola.

-Llora Paty, llora todo lo que tengas que llorar, el que tu no quieras estar en esta vida es querer negar el Amor tan grande que tuviste por él, es un amor tan grande que no dejará de ser nunca, honralo con tus memorias se valiente por él, por el tiempo que Dios te permitió estar a su lado pero también, deja que su alma sea libre y feliz donde el se encuentre.

Yo perdí a Anthony hace unos años yo lo amaba pero te repito lo que me dijo él un día, la vida es como una flor nace muere y renace en nosotros, en nuestras memorias, deja que Stear renazca en ti, la forma en que lo honres, es recordando todos los bellos momentos.


"Llorar no es de debiles, nacimos llorando por que llorar es coger aire sacar lo que nos duele y seguir adelante "