03 Alone

En una pequeña habitación una joven de larga cabellera negra se encontraba durmiendo, su respiración era algo irregular su pecho subía y bajaba con rapidez mientras que las fracciones de su rostro se encontraban algo fruncidas, incomoda se movía de un lado al otro en su cama asta que de un momento a otro termino en el suelo dando un enorme estruendo.

—Otra ves ese sueño.—Decía mientras se tocaba la frente para luego darse unos golpes en las mejillas.—Olvídalo hay que ir a trabajar.

—¡HISANA! —Grito Unohana desde el piso de abajo.—¿Esta todo bien?

—¡Si!


Kaien se encontraba en su oficina revisando varios proyectos que tenia en ese momento sobre su escritorio, cada día era perfecto desde que había llegado al lugar que tanto había deseado pero aun faltaba un escalón mas y si lograba escalarlo seria el jefe de Kuchiki Corp.

Una sonrisa se formo en su rostro, mientras soltaba la lapicera y se quedaba fijamente viendo la fotografía de cierta morena de ojos violetas sobre su escritorio.

''Me pregunto que expresión tendrías si me vieras...creo que jamas lo sabré

Solo mantente así, durmiendo como la bella durmiente para siempre Rukia''

—Kaien—sama.—Llamo su secretario.—

—¿Que ocurre?—Pregunto Kaien volviendo la vista a sus papeles.—

—Bueno este...—Balbuceo Hisagui mientras jugaba con sus dedos nervioso.—

Kaien levanto la mirada para verle.

—Solo dilo ¿Que es lo que sucede?

—El terreno que quiere esta en una situación difícil.—Dijo el rubio nervioso ante la mirada del ojiverde.—La dueña es una persona terca y los accionistas han estado comenzando a hablar sobre si puede con el trabajo...

Kaien se acomodo en su asiento y apretó los puños.

—Esas personas siempre están hablando.—Dijo con una mueca de costado.—Diles que no se preocupen me are cargo con mis propias manos, puedes irte.

—Si, Kaien—Sama.—Dijo mientras se reverenciaba y salia de su oficina los mas rápido que podían sus pies.—

Kaien se quedo pensativo por varios segundos para luego abrir un cajón de su escritorio y sacar un pequeño móvil negro y marcar en el.

—Tengo un trabajo para ti.


Hisana bajo rápidamente por las escaleras asta la cocina viendo a Unohana quien se encontraba preparando algo de te, la mujer al verla le sonrío y le ofreció una tasa pero Hisana tan solo negó con la cabeza mientras tomaba una rebanada de pan con mermelada.

—Estoy llegando tarde y el viejo me gritara otra vez.—Comento mientras daba un enorme mordisco a la tostada.—

—Hisana por que no lo dejas, tengo algo de dinero podemos vivir bien, así podrías estudiar algo.—Dijo Unohana sintiendo pena por ella ya que trabajaba tan duro.—

La morena se acerco asta ella y tomo su mano.

—Se que han estado viniendo los de la renta, se que le debemos dinero solo quiero ayudar.—Unohana se quedo sin saber que decir, ya que pensaba que no sabia de la situación.—Lo solucionaremos juntas, así que no tienes de que preocuparte.

Dicho esto le dio un abrazo para luego separarse y regalarle una sonrisa.

—Regresare quizás algo tarde el viejo seguramente me pondrá a trabajar duro.

Unohana antes de que se marchara la tomo de la muñeca deteniéndola.

—Cuando regreses hay algo de lo que tenemos que hablar.—Dijo con mirada seria.—Es difícil pero...debes saberlo.

—Esta bien.—Dijo Hisana notando su extraño comportamiento pero sin querer dar muchas vueltas al asunto debido a que llegaba tarde.—Cuando regrese hablaremos de todo lo que quieras.

Dicho esto se despidió con una sonrisa.

—Espero me perdones Hisana.—Murmuro Unohana viendo como se marchaba.—Pero debes saber la verdad...tu no eres mi nieta.

La mujer se llevo la mano al pecho sintiendo un enorme dolor con algo de dificultad entro asta su habitación y de la mesita de luz saco una pastilla y se la tomo junto con algo de agua.

—Duele...demasiado.—Dijo apretando los dientes.—No se...cuanto podre soportarlo.

...

Hisana a penas salir de su casa comenzó a apurar el paso, si llegaba tarde sabia perfectamente como se pondría el viejo gruñón de su jefe, quizás no era un gran empleo pero era el único que había podido conseguir por el momento, después de todo no tenia estudios universitarios y tan solo había terminado el secundario, si tan solo tuviera alguna buena cualidad en ese momento lo sucedido hace días atrás regreso a su mente.

Flash Back.

Byakuya la observaba manteniendo cierta distancia de Hisana quien ya se encontraba mas calmada y ya no estaba amordazada.

—Entonces lo que quiere es que me haga pasar por esa persona pero...—Dijo Hisana viéndole pensativa.—Hay algo que no entiendo.

—¿Que cosa?—Pregunto Byakuya quien mantenía un pañuelo contra su nariz debido al golpe que le había dado, provocándole una hemorragia nasal.—

—Como una persona con tanto dinero no a ido a un psiquiatra.—Dijo viéndole fijamente creyéndole loco.—

—¡Esto no es una broma!—Exclamo apretando el pañuelo contra su nariz lo cual le hacia sonar gracioso.—

—Con ese tono no lo parece.—Dijo Hisana riéndose provocando que los demás lo hicieran.—

Byakuya miro a los otros enojado provocando que dejaran de reírse.

—Srta Hisana.—Intervino Ukitake tratando de mantenerse serio.—Por favor deje las bromas esto es algo que debería de interesarle a usted, la casa de su abuela pronto puede dejar de ser de ella ¿Lo comprende? quedaran en la calle.

Hisana bajo la mirada dudando.

Mientras que Byakuya levantaba una ceja preguntándose donde se había ido toda su actitud tan pronto.

—Seguramente es algo que tengas que pensarlo.—Dijo Byakuya.—Pero no queda mucho tiempo...

—Lo are.—Dijo decidida llamando la atención de los presentes.—Yo lo are.

Fin flash back.

—Maldición...le dije que lo haría pero ¿Y si es una trampa? —Se pregunto mientras sacaba la pequeña tarjeta que el hombre le había dado con su numero y dirección.—Si lo hago no tendremos que preocuparnos mas por las deudas pero a cambio...debo ser alguien quien no soy.

—¡Hey Hisana! —Le grito Mashiro moviendo las manos en su cara.—

Hisana se sobresalto al verla dándose cuenta de que había llegado a la tienda.

—¡Oye no me grites!

—Es que te quedaste en la entrada y no entrabas.—Se justifico cruzándose los brazos e inflando los cachetes.—¿Hay algo que te preocupe?

—No es nada.—Dijo moviendo la cabeza tratando de olvidarlo.—Vamos a trabajar.


Mientras tanto en la enorme mansión Byakuya se encontraba revisando las noticias en su tablet, el tiempo pasaba y cada vez la popularidad de Kaien se hacia mas grande. Byakuya frunció el ceño sintiéndose impaciente y a la vez preocupado. Por muchos años estuvo buscándola, pagando a diferentes detectives para que la encontraran pero ahora que la había encontrado todo era muy diferente.

¿Que haría si Hisana no regresaba? la necesitaba o todo su plan se iría por la borda.

Sin darse cuenta se encontraba viendo la puerta fijamente como si en cualquier momento ella fuera a entrar.

—Enserio ¿Cree que regresara?—Pregunto Ukitake sacándolo de sus pensamientos.—

—Lo hará.—Dijo secamente sacando la vista de la puerta.—

—Pero...han pasado varios días.—Dijo el albino algo preocupado.—¿Tiene algún plan B?

Byakuya se dio media vuelta y se sentó en frente de su escritorio.

—Solo hay que esperar, si sabe lo que le conviene ella regresara.

En ese momento alguien toco la puerta.

—Lo ve.—Dijo Byakuya para luego ver con decepción de que se trataba de Renji.—

—Siento la intromisión.—Dijo el pelirrojo viendo como el peliblanco trataba de contener la risa y el Kuchiki miraba hacia otra parte algo molesto.—¿Ocurre algo?

—¿Que sucede Abarai? —Pregunto Byakuya sintiéndose algo irritado.—Espero sean buenas noticias.

—Si, nuestro informante dijo que pronto tendrá noticias que estemos atentos.

—Dile que tenga cuidado, si lo descubren todo se acabara.—Comento Ukitake viendo como Renji asentía con la cabeza.—

—Es una persona que sabe lo que hace.—Respondió Renji.—Pero...¿Que ocurrió con Hisana?

—Pronto vendrá.—Dijo Byakuya girando su asiento y viendo hacia el enorme ventanal.—

Renji miro hacia a Ukitake y murmuro.

—Todos los días dice lo mismo.—Dijo mientras que Ukitake levantaba los hombros.—

—Muy pronto vendrá, vendrá arrastrándose a mi.

—Creo...que ya lo hemos perdido.—Dijo Renji a Ukitake quien tan solo miro a Byakuya sintiéndose preocupado por su cordura.—

—Puedo escucharlos.

—Iré a alimentar a los peces.—Dijo rápidamente Renji.—

—Y...yo iré a supervisarlo.

Dicho esto ambos salieron casi corriendo, mientras que Byakuya miraba su reloj de muñeca.

—Te are sufrir por hacerme esperar.


Ya era de noche y Unohana se encontraba haciendo la cena, faltaba poco para que Hisana regresara así que estaba apurándose en terminar de hacer su plato favorito, aunque de vez en cuando se tomaba unos segundos para descansar cada día que pasaba el dolor que sentía parecer ir en aumento y aunque tomara la medicación como debía hacer, parecía que no hacerle gran efecto.

Unohana tomo un cucharón y comenzó a revolver dentro de la olla, cuando en ese momento escucho como la puerta se abría y rápidamente se dio la vuelta para recibirla con una sonrisa pero en ese momento automáticamente se borro de su rostro y se transformo en preocupación.

—¿Quien es usted? —Pregunto Unohana con tono severo, dándole a entender que no le tenia miedo.—¿Que hace aquí?

El hombre se acerco asta ella y se detuvo a unos pocos centímetros mientras sacaba un cigarro y lo encendía.

—Usted es una persona muy arrogante.—Dijo soltando una carcajada mostrando sus blancos dientes.—Cuando le dijeron que deje el lugar y tome el dinero debió de hacerlo.

Unohana tan solo lo observaba con temor sintiendo como su corazón se aceleraba.

—¡Lárguese! —Grito colocando su mano en el pecho sintiendo como el dolor de apoco comenzaba a aumentar.—Haga lo que haga no me iré de este lugar, mi marido hizo esta casa con sus propias manos.

—El mismo que murió y dejo puras deudas.—Dijo con una mueca, logrando que Unohana le viera sorprendida.—Lo se todo sobre usted, que buen marido era el que tuvo.

—Diga lo que diga no me hará cambiar de opinión.—Dijo firme mientras se apoyaba contra la mesa tratando de mantener la estabilidad.—Yo no le tengo miedo.

El hombre soltó una carcajada tan espeluznante que los bellos de los brazos de Unohana se erizaron.

—¿Quien dijo que vine a hablar? No soy esa clase de persona señora.—Dicho esto saco una navaja de su bolsillo.—Creo que debo hacerla entrar en razón.

Dicho esto de un manotazo tiro la mesa que los separaba logrando que Unoahana soltara un grito debido al susto. El hombre se acerco asta la mujer quien tiritaba de miedo apoyándose contra la pared.

—¿No que no me tenia miedo? —Pregunto con una mueca de costado.—¿Porque tiembla? Si aun no la toque...todavía.—Dijo mientras pasaba la navaja por su rostro.—

—¡AUXILIO! ¡ALGUIEN AYÚDEME! —Grito Unohana con todas sus fuerzas pero el hombre tapo su boca con una mano.—

—Si vuelve a hacerlo le cortare la lengua.

En ese momento Unohana no pudo soportarlo mas y callo al suelo de rodillas frente a el.

—¿Le ocurre algo? —Pregunto mientras se agachaba viendo lo pálida que se había puesto.—

—M...mis pastillas.—Murmuro Unohana mientras se retorcía del dolor en el suelo.—Las...necesito.

El hombre sonrío de costado levantándose.

—Lo siento.—Dijo con una sonrisa en su rostro.—Pero creo que asta aquí a llegado.—Unohana le miro desde el suelo con lágrimas en los ojos.—Solo relájese...y deje de luchar, muy pronto dejara de sentir dolor.

Unohana tan solo podía ver como el hombre abría el gas, sin poder hacer nada para evitarlo.

''Hisana...siento no poder decirte la verdad, espero que no me odies...en verdad siempre te quise como si fueras mi propia hija, tan solo me hubiera gustado vivir un poco mas...solo un poco mas para verte casarte y tener hijos...ahora quien cuidara de ti...Hisana por favor tienes que ser feliz''

Luego todo se volvió negro y un enorme estallido se hizo escuchar.


Hisana caminaba junto a Mashiro ambas vivían en la misma dirección y debido al horario habían decidido ir juntas por seguridad. En el camino ambas hablaban muy animadamente de trivialidades como lo que habían visto en televisión o sobre sus pasatiempos, cuando no muy a lo lejos algo les llamo la atención, muchas personas se encontraban reunidas y se podía ver varios camiones de bomberos junto con autos de la policía en el lugar.

—Hisana...¿Esa no es tu casa?—Pregunto Mashiro señalando con el dedo.—

—No, no puede ser.

Hisana salio corriendo hacia el lugar, mientras que Mashiro la seguía desde atrás.

—¡¿Que ocurrió?! —Grito Hisana hacia uno de los policías, mientras intentaba empujarlos.—¡Abuela! ¡Unohana! —Gritaba con todas sus fuerzas.—¿Donde esta? ¿Dígame donde esta?

El policía la empujo hacia atrás tratando de calmarla.

—Esto es difícil de decir.—Dijo el policía mientras la hacia a un lado.—

—¡MALDICION! ¡DIGAME DONDE ESTA!—Grito Hisana sintiendo como su corazón latía con fuerza.—¡¿DONDE ESTA?!

—La Sra Unohana esta por aquí...—Dijo el hombre bajando la mirada.—Usted es su nieta ¿verdad?

—S...si.—Dijo Hisana sintiendo como su cuerpo comenzaba a temblar.—¡Dígame que esta bien! ¿Ella esta bien verdad? ¿No le a ocurrido nada malo verdad? —Preguntaba mientras lo seguía asta una de las ambulancias donde había una camilla y en ella una bolsa negra.—¿Donde esta?

El policía se quedo en silencio enseñándole con la mano la camilla.

—Lo siento...cuando los del departamento llegaron el fuego ya estaba fuera de control, no había mucho por hacer.—Comento el policía.—

El policía seguía hablando pero cada cosa que decía no lograba comprenderla, podía ver su boca moverse pero lo que decía era tan ilógico, Unohana no puede estar muerta...ella no esta muerta, se supone que ella esperaría por mi, ella dijo que teníamos que hablar ¡Ella no esta muerta!

—Debe...debe estar equivocado.—Dijo Hisana viendo al policía con los ojos lagrimosos y la voz temblorosa.—Mi abuela...ella no puede estar muerta, ella no lo esta...esto debe ser una equivocación.

—Compruébelo por si misma.—Dijo el hombre indicándole que abriera la bolsa.—

Hisana con mano temblorosa la acerco asta el cierre de la bolsa apunto de abrirla pero en ese momento una cálida mano la detuvo. La joven de ojos claros levanto la mirada viendo al hombre que la había secuestrado hace unos días atrás, el mismo ya no tenia esa expresión severa en su rostro si no que su mirada tenia un extraño deje de tristeza.

—No lo hagas.—Dijo Byakuya tratando de evitarle el dolor.—Estoy seguro de que ella no querría que la recuerdes de esta manera.

Hisana sin saberlo sintió como las lágrimas comenzaban a caer por su rostro y como sus piernas temblaban logrando que cayera de bruces al suelo.

—Esto...esto no puede ser verdad.—Se decía entre sollozos.—Mi abuela no pudo dejarme...ella no puede estar muerta.—Se decía tapándose el rostro con las manos.—Ella me prometió que viviría cien años ¡Me lo prometió! —Grito entre lágrimas sintiendo como su corazón se despedazaba.—Como pudiste dejarme sola...

En ese momento unos brazos la rodearon, Hisana levanto la vista dándose cuenta de que era el quien lo hacia, así que por instinto intento apartarse pero cuanto mas lo intentaba el mas la atraía hacia el.

—Grita, llora y si quieres golpéame pero aun así no te dejare.—Dijo Byakuya mientras la apretaba contra su pecho, sintiendo como la misma trataba de alejarse pero el mismo no la soltaba.—

Dicho esto Hisana tan solo dejo de luchar y lloro con todas sus fuerzas contra su pecho.

''No estas sola, yo no te dejare... Hisana''


Espero les haya gustado el capitulo de hoy

Gracias por los comentarios! siento la tardanza

Se que hay algunas cosas que no entenderán pero todo se ira aclarando cuando escriba lo demás

Espero sean pacientes

Los veré en el próximo capitulo.