Publicado por primera vez: 6 de Octubre 2016

Resubido: 10 de Septiembre 2018


Incondicional

~One shot~

Palabras: 1284

El sonido de la música llenaba todo el salón de fiestas donde él estaba parado junto a la mesa principal, con copa en mano observaba a todos los presentes que conversaban en grupos o, bien, aprovechaban la amplia pista de baile para compartir con sus parejas.

Él estaba solo, no porque no tuviera pareja, sino porque ésta no había llegado todavía. Movió con el dedo índice derecho un poco de la manga de la chaqueta azul marina que lucía, su pareja llevaba ya una hora de atraso. Dejó la copa y revisó su celular, no tenía ningún mensaje o llamada perdida. Se inquietó.

No lo dejaría plantado, ¿verdad?

Siguió mirando hacia la puerta esperando que su mal presentimiento no fuera real.

Está bien que él no fuera la mejor persona del mundo, que varias veces había sido desconsiderado con ella y que, en algunas oportunidades, hasta se había olvidado de su presencia. Pero se suponía que ella entendía y comprendía cada una de sus torpezas. Después de todo, siempre le decía que todo estaba bien, que no importaba.

Quizás si importaba.

Se movió en su lugar una vez más inquieto por no saber qué hacer, rogando porque la chica entrara por esa puerta en cualquier momento. Se distrajo conversando con personas de la fiesta, pero no podía alejar sus pensamientos de todas las fallas que había tenido hacia esa persona que él decía ser su mejor amiga, una de las personas más valiosas en su vida.

Sí así la trataba después de decir lo que era para él, no quería imaginarse como lo veía, ella a él.

Se sintió aún peor, observó la hora nuevamente y su compañera ya llevaba más de dos horas de retraso. Bajó la mirada con negación, odiándose por haber sido tan ciego al creer que ella iba a ser siempre tan incondicional para él, que solo bastaba invitarla para que ella corriera a hacerlo.

Suspiró disculpándose de las personas que le conversaban y, poco había escuchado, y regresó hacia su pose en la mesa central, a tratar de comer algo que le quitara ese agujero que se le formó en el estómago por haber sido tan idiota.

Fue cuando elevó la mirada una vez más hacia la puerta de entrada que la vio, lucía tan hermosa en aquel vestido azul, con su cabello tomado hacia un costado lleno de bucles y flores celestes. Sonrió de lado, al ver que había venido aun pese a todo, empezó a caminar para encontrarla, cuando la notó hacer caras raras mientras observaba el lugar, para luego tomar parte de su vestido y girar para irse.

¡No podía permitir eso!

Se apresuró y la detuvo en las escaleras que llevaban al parque de aquella mansión Pokémon en donde se llevaba la gala anual.

—¡Misty! —exclamó cuando ésta volteó sorprendida por verse frenada.

—Quiero irme —le dijo con rapidez tratando de soltarse, pero ante aquellas palabras el amarre masculino se hizo más fuerte.

—No —se negó—, si viniste, no puedes irte.

—Es que no quería venir, Ash —le confesó bajando la mirada—, estoy harta de todo esto. Estoy cansada de ser siempre la amiga que corre por cada cosa que tú quieres hacer —Ash apretó los labios aguantándose su rabia interna. No estaba equivocado, lamentablemente, podía ver la tristeza en la mirada verdeazulada de la pelirroja y se sintió pésimo—. Tengo dignidad, Ash, aunque te cueste creerlo.

Ash aflojó el amarre, pero no la soltó, bajaron las escaleras y la sentó junto a la fuente de aguas danzantes que adornaba el jardín del lugar.

—¿Qué? —preguntó al ver como el moreno no decía nada, solo la miraba fijamente en silencio.

—¿Y por qué viniste? —la pregunta la sorprendió, porque no había reproche en las palabras de Ash, más bien curiosidad. Con toda la vergüenza marcada en sus mejillas sonrojadas, la líder de gimnasio elevó la mirada al cielo estrellado de ciudad Verde.

—Porque sé lo que es esperar a alguien y que éste no llegue —respondió con un poco de melancolía—. Iba a dejarte plantado, iba a negarme a venir y a seguir esperando que en algún momento le tomes peso a lo que significas realmente para mí —bajó la mirada hasta el hombre que la observaba sorprendido—. Iba a hacerlo, pero cuando quise darme cuenta estaba sobre el taxi que me trajo… soy tan tonta.

—No eres tonta —negó Ash con la cabeza y se agachó buscando la mirada de su amiga que había ocultado tras su flequillo anaranjado—. El único tonto, aquí soy yo, Misty perdóname. Mientras te esperaba y no llegabas, mi mente no dejaba de enviarme mil y una situación en donde yo te fallé y creo que realmente conseguiste el objetivo que deseabas.

—¿Cuál?

—El tomar el verdadero peso de tenerte a mi lado —no podía creer que aquella persona frente a ella fuera Ash, cuando éste elevó su mano derecha y la colocó sobre su mejilla acariciándosela con el pulgar—. Estaba tan acostumbrado a tenerte siempre ahí, como mi sombra, que nunca me imaginé que podría perderte en algún momento. De que me dejaras para siempre…

—Estuve a punto de hacerlo —confesó dejándose dominar por la sensación de la mano masculina en su mejilla.

—Gracias al cielo que no pudiste —declaró, quitando su mano del rostro femenino al sentir una especie de corriente eléctrica que lo atravesó completamente. Se puso de pie, y le extendió la mano a la pelirroja que lo miró un tanto confundida—. ¿Me harías el honor de entrar conmigo a la recepción? —aunque Misty lo miró con los ojos entrecerrados, se puso de pie tras tomarle la mano.

—Ya estoy aquí…

Ambos ingresaron una vez más al gran salón, cuando una suave melodía empezó a sonar en el ambiente, Ash miró con una sonrisa a Misty, quien respondió de la misma manera.

Se centraron en la mitad de la pista y empezaron a bailar, Ash volvió a sentir esa corriente que lo recorrió completamente y observó a su amiga, quien se incomodó por aquella mirada en los ojos café del moreno.

—¿Sucede algo? —le preguntó, por lo que él afirmó sin dejar de bailar— ¿Qué?

—Gracias —le dijo con una sonrisa ladeada.

—¿Por?

—Por castigarme —respondió curvando aún más la sonrisa de sus labios.

—¿Eso —también sonrió de soslayo— es algo para agradecer?

—Síp —volvió a firmar, moviéndola para que giraran en el mismo lugar donde bailaban— Porque en el pánico y la desesperación descubrí algo muy importante.

—¿Ah sí? —con un tanto de burla, lo miró de reojo— ¿Y cuál fue su resolución al ver que puedo ser capaz de abandonarlo?

Se acercó a su oreja y le susurró algo que hizo que la pelirroja detuviera su andar en ese mismo momento. Ash se sonrió por aquella reacción y simplemente la abrazó para que siguiera moviéndose al ritmo de las melodías que sonaban en el ambiente una tras otra.

—Prometo que ahora, siempre, siempre seré para ti, tan incondicional como lo has sido tú conmigo… —ante aquella frase, Misty se separó con claras lágrimas en sus ojos, esas traicioneras que nunca dejaba que él viera.

—Yo también te quiero, Ash —le dijo y apoyó su cabeza en el hombro masculino para que no viera aquellas lágrimas de emoción que brotaron de sus ojos— Si sabía que esto iba a pasar, lo hubiera hecho antes.

—¿Qué? —el muchacho de ojos café se separó de ella, completamente indignado.

—Ya, Ash —sonrió y lo abrazó—, sigamos disfrutando de la música, ¿ya?

Éste la miró con el ceño fruncido, pero no le duró mucho, con una sonrisa volvió a abrazarla para seguir bailando por lo que quedara de fiesta.