Publicado: 12 de Julio 2016
Resubido: 14 de Septiembre 2018
Nosotros
Palabras 595
Ni siquiera sabía la cantidad de tiempo que había pasado desde la última vez que la había visto. Podía ser incluso una década desde que sus caminos habían sido separado por culpa de sus sueños, de sus ideales en la vida. Y aunque sabía un par de detalles de su vida, no era lo mismo que verla en persona.
Sus ojos se cruzaron con los de ella aún entre la cantidad de gente que había en aquella recepción de la liga Pokémon. Ésta le sonrió de lado, levantando levemente la copa que llevaba en sus manos, provocándole algo raro que, al verla, sonrió de igual manera. Una inquietud en todo su ser que lo hizo recorrer todo el salón hasta donde estaba, al momento que una suave melodía empezó a sonar de fondo.
La pelirroja se vio sorprendida al verle hacer una pequeña reverencia con la mano para aceptar acompañarlo a bailar. Ella aceptó dejando su copa y se acercaron a la pista de baile mirándose fijamente.
Aunque ninguno decía nada, las miradas de ellos parecían estar conectadas, sobre todo, él no podía creer que ella estuviera ahí, frente a él una vez más, entre sus brazos y tan cerca que podía sentir esa corriente eléctrica que le provocaba el solo roce de sus manos. Algo que siempre había deseado que fuera realidad. Cerró los ojos, un tanto malhumorado de que solo ella pudiera hacerlo sentir así, aun después de tanto tiempo sin verla.
—¿Ocurre algo? —le preguntó la chica, sin dejar de bailar, pero notando claramente la situación del moreno.
—La vida es injusta —respondió, volviendo a conectar su mirada café con los brillantes orbes verdes de ella.
—Sí —afirmó, cerrando los ojos con una sonrisa melancólica—, la vida no ha sido justa con nosotros…
—¿Viniste sola? —le preguntó con la esperanza de que lo que sabía de ella fuera mentira.
—No —Ash apretó los ojos—, vine con mi prometido —respondió observando hacía el sitio donde un hombre de cabellos castaños conversaba con otros líderes de gimnasio.
—Ya veo…
—¿Y tú? —la voz de ella sonó quebrada.
—Vine con ella —le respondió, dándole una vuelta antes de volver a acercarla a él.
—Son buenas personas —dijo Misty con una mueca—. Y nosotros…
—Somos unos idiotas —declaró Ash, afirmando con la cabeza—, pero daremos lo mejor de nosotros para que ellos sean felices, ¿verdad?
—Sí —afirmó cuando la melodía de fondo se acabó—, es lo mejor que podemos hacer por ellos.
—Misty… —susurró tomándola del rostro con la mano derecha, y apoyó la frente contra la de ella antes de separarse.
—Seamos felices, Ash —le dijo retrocediendo un paso—, por el amor que nos tuvimos y dejamos de lado por nuestros sueños… Luchemos por ser felices en los caminos que elegimos.
—Sí —también afirmó, antes de que ella se alejara de él con dirección a su prometido, y que su novia no tardara en aparecer para pedirle bailar.
—¿Estás bien? —le preguntó la chica de ojos celestes.
—Lo estoy —respondió, tomando a la chica para bailar, lamentando que aquella corriente no existiera con ella—. Tú eres el recordatorio de que debo estar bien.
La mujer ajena a las palabras ocultas tras esa frase, se abrazó más al hombre que amaba para bailar.
En brazos de otros, sus miradas se conectaron una vez más. Ambos sabían que iban a estar bien, porque las personas a sus lados, significaban lo que habían logrado, lo que habían dado a la vida por lo que hoy tenían sacrificándose. Y no podían arrepentirse.
