SÉPTIMA PARTE
Interior. Viejo Cementerio. Noche
Londres Inglaterra
La lluvia caía sobre ella, mojándola, inundándola con sus sensaciones. Y Buffy desea ser más que ese sueño que la transporta a otro mundo en donde los muros que la retienen ya no existen. Desvaneciéndose como esas gotas de agua que la besan lentamente, deslizándose por sobre su cuerpo. Los pasos se aproximan, no se atreve a darse vuelta. ¡Tiene miedo! Miedo irremediable de ser un sueño. De ser sólo un murmullo de existencia perdida. Silencio,… miedo,… silencio.
En el cielo retumba otro trueno, un destello de luz se propaga en el firmamento. Y su voz llega con la tormenta, neta y clara a sus oídos. Y vuelve a temer, temer que él esté allí. A enfrentar todas esas sensaciones que estuvo tratando de olvidar, de ocultar tras esos muros de silencio en el que dormita su corazón. ¿Podría ser ella algún día más que eso?
Spike la observa en silencio. Todo lo que es, lo que ha sido, lo que siente, parece detenido en el tiempo, bajo esa cortina de agua que amenaza con ahogarlos a ambos. Inclina su cabeza mordisqueando su labio inferior, esperando la reacción de ella,… que nunca llega. Vuelve a mirarla, puede percibir los golpes frenéticos del corazón de Buffy mientras se le acerca. Y el beso del agua se desliza sobre su gabardina cubriéndolo. Y su voz suena oscura y pesada en ese mar de silencios.
―¿Buffy?
Buffy cierra los ojos. Su cuerpo se mueve como por etapas, gira despacio temiendo despertarse en cualquier momento de este sueño. Pero allí frente a ella, está él. Hermoso como un Dios, imponente en medio de la noche que lo envuelve como una amante celosa. Lo mira, y siente que en su mundo no hay más cielo que el azul profundo de sus ojos. Y sus labios quieren pronunciar el nombre. Pero sólo el silencio es más fuerte que ellos. Y una gruesa lágrima desciende por sobre su rostro.
―Hola, pet. ―dice mirándola con una sonrisa triste en sus labios.
Los ojos de Buffy se expanden. No sabe como reaccionar. Sólo puede estar allí, parada, mojándose y como si saliera de un profundo pozo logra articular.
―Spike… ¿Cómo? ¿Esto es un sueño? ―dice mirando a su alrededor en busca de una respuesta que sabe que no existe.
Spike emite una leve risita y agachando su cabeza dice:
―No. Soy yo. Es real.
―¿Cómo? ―vuelve Buffy a repetir como una plegaria.
―Larga historia. ―dice Spike y mirándola―. ¡Estás temblando! ―se le acerca unos pasos. Buffy retrocede instintivamente. Spike agacha la mirada―. Te vas a enfermar. ―le dice de repente y señalándole una capilla―. Vamos hacia allá.
Buffy lo sigue en silencio arropándose contra su abrigo. La vieja capilla, se alzaba en medios de las antiguas criptas en esa parte del cementerio. La puerta no ofrece resistencia bajo la mano del vampiro. Los rayos de luna quiebran la oscuridad del lugar. Spike se acerca hacia los candelabros, extrae de su gabardina el encendedor y comienza a encender unas cuantas velas. La luz interrumpe por sectores las gruesas columnas de sombra.
Buffy se lo queda mirando, no ha perdido detalle de cada uno de los movimientos de él. Se aprieta las manos con una fuerza increíble, tratando de mantenerse serena, en medio de toda esta locura. Y un impulso animal de huir de allí, se apodera de todo su cuerpo. Sabe que si él se da vuelta y la mira no podrá alejarse. Como escapar de esos ojos que la traspasan como el hielo. Casi podría sentir a sus huesos crujir bajo la presión a los que los sometía.
Spike se da vuelta, se la queda mirando. No sabe que decir. Todos sus estúpidos discursos se los llevó el viento. Y sólo se puede quedar callado observándola, perdiéndose en esa mirada que lo interroga más que sus labios. Ladea la cabeza y le señala un asiento. Buffy se acerca sin dejar de observarlo. Las velas crepitan a lo lejos. Él se sienta frente a ella. Un silencio más denso y ominoso los apresa a ambos.
―¿Cuándo? ―logra articular Buffy luego de unos segundos que parecen centurias.
―Hace como más de ocho meses. ―le dice Spike en un tono bajo.
Los ojos de ella se dilatan, frunciendo su ceño de repente.
―¿Cómo?... Digo, ¿cómo paso? ―cierra los ojos―. ¡Dios! ¡No sé qué decir! ―dice Buffy desviando la mirada―. Esto es,… yo,… ―se para de repente―. …tan confuso. ―lo mira.
―Lo sé. ―dice Spike y levantando la cabeza para mirarla―. Tenía todo un maldito discurso al respecto. ―y moviendo la cabeza negativamente―. Pero no sirve de nada. ―y levantándose molesto―. ¡Maldición Buffy! Estoy aquí, parado viéndote y todo lo que puedo hacer es quedarme en silencio. ―acercándosele―. ¿Qué quieres que te diga?
Buffy inclina su cabeza desviando su mirada, y con hilo de voz pregunta
―¿Por qué ahora? ¿Por qué cuando todo en mi vida ya comenzaba a ser normal? ―se sienta en una silla mientras apoya la frente contra la palma de su mano―. ¿Cómo supiste?
―Instinto. ―le dice Spike de repente.
―¿Instinto? ―repite Buffy sin creerle, y observándolo seria―. Sabía que los vampiros tienen buen olfato pero,… Spike estábamos con medio océano de por medio. ¡No me digas que sólo son instintos, porque no te creo!
―¡Está bien! ¿Quieres la verdad? ―dice Spike acercándoselo con un gesto duro en sus labios―. El chico me lo dijo. Andrew.
―¿Andrew? ―Buffy frunce el ceño―. ¿Cuándo? ¿Cómo? ―pregunta sin dejar de observarlo.
―Cobraré por la próxima vez que me preguntes lo mismo. ―y moviendo su cabeza―. Estaba con Ángel, cuando el chico fue hacer de súper héroe por allá. ―y ante la mirada de asombro de Buffy agrega―. Y antes que me lo preguntes le prohibí que te lo dijera.
―¿Por qué? ―pregunta Buffy cruzando los brazos―. ¿Y qué hacías con Ángel? Digo si puedo saber.
No quise. ―dice Spike encogiéndose de hombros―. ¡Pensé que era lo mejor para ti, para ambos! Tenías toda la bloody escena del héroe. ―mirándola de costado―. Fue una buena salida, no quería arruinar el efecto.
―¿Y por qué con Ángel?
―El amuleto. Pertenecía a W&H. Ahora el Peach es dueño de todo eso. ―dice Spike frunciendo el labio―. Estaba atado a él. ¡Mala historia, mal regreso! Prefería el infierno que me esperaba que encontrarme con la cara de Ángel. ―le clava la mirada―. ¡Créeme disfruto mi regreso tanto como yo! Ahora tiene todo un bloody look de chico ejecutivo, no es mi estilo. ―y haciendo un silencio―. ¡Decidí irme!
―¿Él sabe que estás aquí? Porque yo...
―Se suponía que estabas en Roma. Si lo sé. ―la corta Spike agachando la mirada―. No, él no lo sabe. Bueno tiene una idea. Protesto un poco, me hizo todo un discurso,… ―encogiéndose de hombros―. No cuido mucho de eso, pet. ―la vuelve a mirar.
―Entonces instinto. ―vuelve a insistir Buffy. No lo quiere observar―. Esto es tan extraño, yo no sé. ¡Dios se supone que estabas muerto! ―levanta su cara al cielo―. ¡Y ahora te apareces delante de mí!, con un paquete interminable de sorpresas. De nuevo,… vivo. ¡Y yo no sé qué hacer!... ―hace un silencio―. ¡Esto es tan confuso!
―¡Oh, maldita sea Buffy! ¿Crees que esto es fácil para mí? ―dice Spike levantándose furioso. Buffy se levanta a su vez―. ¡Porque no lo es! ¡Piensas que verte de nuevo no me afecta! ¡Que estar aquí contigo no destruye todo lo que soy, haciéndome débil! ―camina hacia un costado de la capilla dándole la espalda―. Sabes que te amo. ―se da vuelta―. ¡Ojalá las cosas fueran más simples! ¡Pero no lo son! ―su voz se quiebra.
―¡Spike, por favor! No puedo. ¡Lo siento! ―dice Buffy intentando calmarse mientras aprieta con su mano el respaldo del banco―. Las cosas han cambiado. ―toma un respiro―. ¡No estoy lista aún! ―baja la mirada―. ¡Necesito tiempo!
―Estas huyendo de vuelta. ―dice Spike haciendo una mueca de disgusto―. ¡Genial! ¡Las cosas no se solucionar así luv, y lo sabes!
―No. ¡Dime como! ―le dice Buffy molesta―. ¡Cuéntame ya que eres el experto!
―No huyendo para empezar. ―Spike baja la cabeza―. Todos estos meses me he estado haciendo la maldita pregunta. ―la levanta y la mira―. ¡Piensas que no dude, que no me dije mil veces que era mentira! ¡Que es fácil para mí! ―acercándosele―. ¡Necesito saber Buffy! ¡Necesito poder seguir! Y no lo haré hasta que no hablemos de una vez, y sin mentiras tú y yo. ―le dice mientras le clavo sus ojos en la cara
―¡No ahora, Spike! No puedo. ¡Por favor, no ahora! ―dice Buffy retrocediendo. Y antes que Spike pueda decir algo sale corriendo, perdiéndose entre las sombras. En la distancia retumbaba con fuerza otro rayo.
Buffy corre por las calles desiertas, corre entre esa cortina de lluvia que no dejo de caer en toda la noche. Ni siquiera toma aliento. Desea huir de toda esa confusión que ha vuelto apoderarse de su alma. Las tenues luces de las veredas rompen apenas con la oscuridad que la rodea. Sus manos buscan en el interior de su abrigo las llaves de la puerta. Con un fuerte suspiro la abre recostándose contra ella, hasta deslizarse hacia el piso, escondiendo sus cabellos húmedos entre sus piernas. Ahogando esos llantos que están por dominarla.
La luz del hall se prende, haciendo que levante su cabeza. Willow se la queda mirando asustada, sosteniendo apenas la taza de chocolate que tiene entre sus manos.
―¡Buffy!... ¡Buffy! ¡Por Dios! ¿Qué paso? ―pregunta dejándola sobre un mueble la taza, mientras se acerca a donde está su amiga recostada contra la puerta.―. ¡Mira como estás! ¡Estás toda empapada! ―e intentando levantarla―. ¡Ven tienes que cambiarte!
―No, no… ―susurra apenas Buffy―. ¡Sólo abrázame Will! ¡Por favor, sólo abrázame!
―¡Esta bien Buffy! ¡Cálmate, todo está bien!
Y Buffy se queda abrazada a su amiga en silencio, derramando lágrimas como hiel. Desgarrando todo lo que es, mientras su mundo se resquebraja lentamente.
Spike ve la densa cortina de agua, mojando las tumbas como si quisiera lavar viejas heridas y la ve alejarse perdiéndose en la distancia. Maldice entre dientes, de un manotazo golpea uno de los candelabros que tiene cerca. Las velas vuelan chocando contra el piso, hay un leve chisporroteo, luego la oscuridad se hace más profunda. Spike ríe en la tormenta, con un puño golpea uno de los muros, su mano se lastima contra la roca. No le importa. Vuelve a reír. Y apoyando su cabeza contra la pared se deja deslizar hasta el suelo. La luna lo ilumina a medias. Y su mente se pierde en todas esas palabras no dichas, en esos silencios a medias y maldice entre dientes. Afuera otro rayo retumba en el cielo.
Dos días después
Interior. Habitación de Buffy. Mañana
Londres Inglaterra.
Buffy abre la ventana de par en par. Los rayos de sol caen de lleno en su cara. Su rostro se encuentra surcado por una profunda arruga que no la ha abandonado en los últimos días. A tratado de mantenerse fría, de pensar lo menos posible en su encuentro con Spike. De evitar las miradas preocupadas de Willow y sus silencios. Sabe que no podrá seguir escapando por más tiempo de ella. Suspira molesta. Abajo la vida continúa como si nada. Y ella en su pequeña guerra personal no sabe como continuar. Ha evitado por estos días ir al cementerio. ¡No quiere verlo! ¡No puede verlo! Cada recuerdo quema y duele como jamás pudo imaginar. ¿Por qué él la afecta así? ¡Dios no podía amarlo! ¡Debía ser fuerte!
Unos pasos acercándose interrumpen sus meditaciones. La figura de Willow se recorta contra la puerta mirándola escrutadoramente.
―¿Todo bien? ―le pregunta con una tímida sonrisa en sus labios. Buffy ni siquiera le contesta, se limita a asentir con su cabeza―. Ya veo. ―y acercándose hacia la cama―. ¿Qué paso la otra noche?
―No quiero hablar de ello Will. ¡Por favor! ―sigue acomodando en el cajón unas ropas.
―¡Soy tu amiga! Se supone que debo preocuparme. Llegaste empapada, llorando y pretendes que me quede como si nada. ¡Pensé que me tenías confianza! ―dice Willow sentándose en la cama sin dejar de perder detalle del rostro de Buffy―. Que después de todo lo que habíamos pasado, podías confiar en mí. Pero si no quieres, ¡está bien! ―con un gesto decidido―. ¡Yo me iré! No me meteré más en tu santuario personal. ―mirándola―. ¿Genial no?
―Yo, yo… lo siento. ―dice Buffy dándose vuelta―. No puedo hablar, no ahora. ¡Por favor entiéndeme! ―cierra el cajón de la cómoda―. Ni siquiera yo lo creo. ―haciendo un silencio―. ¡Necesito tiempo, por favor! ¡Dame tiempo!
―¡Siempre estaré aquí Buffy! Cuando sea la hora, yo estaré. ―y señalándole un costado de la cama―. Pero es más fácil cuando puedes hablarlo con otro. ¡Créeme yo lo sé! La soledad no es buena. ―le dice con un tono triste en su voz
―Todo es una locura Willow. ¡No puedo! ―exclama Buffy sentándose a su lado―. ¡No puedo! Se supone que mi vida se iba a arreglar. ―agachando su mirada―. Y sólo me siento más perdida que antes. No puedo dejar de ser la cazadora, por más que luche por ello. Y ahora él…
―¿Quién?... ¿Buffy? ¿Quién Xander?
―No, no. No tiene nada que ver con Xander. ¡Ojalá fuera tan sencillo! ―exclama Buffy mirándola―. Todo era tan simple antes… era un sueño, sólo eso Will. ¡Un sueño! Pero decidió que era mejor presentarse. ¡Hola dolor! ¡Nunca es suficiente! Y tengo miedo, yo… ¡Dios esto es tan estúpido! ―los ojos se le nublan―. Y él tuvo que volver y recordarme todo lo que es amar, todo lo que es sufrir y no sé si estoy lista para eso. ¡Aún no! ¡Es demasiado!
―¿Quién es él Buffy? ¿Quién? ―pregunta Willow alarmada. Y mirando el rostro de su amiga, sus ojos se agrandan, abre su boca en la sorpresa y incrédulamente balbucea―. ¡Spike! ¿Estamos hablando de Spike?,… ¿Buffy? ¡Por favor mírame! ¡Oh, Dios! ¿Cómo? ¿Cuándo?
―Hace dos noches. ―susurra Buffy apenas audible―. ¡Por favor no se lo digas a nadie! ―le agarra las manos―. No quiero escuchar preguntas. Ni reproches. ¡No se qué hacer!
―Pero, pero ¿cómo?… ―balbucea Willow―. ¡Dios él está aquí!, digo en Londres ¿cómo? ¡El está bien, no! ―mirándola a los ojos preocupada―. ¿No te hizo ningún daño?
―No, no. ¡El está bien! ―Buffy mueve la cabeza negativamente―. Él solo quería verme. ¡Yo, yo… no puedo hablar de esto! ―y suspirando―. ¡Aún no puedo explicármelo a mi misma! ¡Es todo una locura!
―Por eso no saliste con el grupo de cacería estas noches. No quieres encontrarte con Spike. ―le dice Willow como si reflexionara para si misma. Buffy asiente con la cabeza. Y volviéndola a observar―. Él, él te dijo cuánto tiempo se va quedar aquí. Si va a vivir ahora en Londres. Digo, Buffy porque de ser así no podrás seguir ocultándote siempre. ―mirando hacia la puerta―. ¡Alguien lo va ver o lo reconocerá algún día!
―No. No sé…. No me dijo nada.
―¿Qué vas hacer con Spike? ―le pregunta después de un tiempo―. Los demás sospecharan algo tarde o temprano. Además Spike podía aparecerse por aquí. ¿El sabe dónde vives ahora?
―No lo sé. No hablamos de eso. ―dice Buffy mordiéndose el labio―. ¿Crees que quiera venir? ―y como arrepintiéndose―. ¡Por Dios es Spike! ¡No se quedará callado mucho tiempo! ¡Oh, Will por qué volvió! ¡Por qué tengo estas extrañas sensaciones!, ¿qué voy hacer?
―¿Buffy, qué sucede? ¿Por qué regreso? ¿Te lo dijo? ¿Por qué ahora? ―en el rostro de Willow se acentúa la preocupación cada vez más.
―Quería verme. Hablar, sobre… nosotros. Pero, yo no puedo. ¡No ahora! ―Buffy cierra los ojos y tomando una respiración continúa―. Las cosas eran más fáciles antes. El murió, estábamos en paz. Los dos. ―hace un silencio―. Y ahora vuelve y todo mi mundo está de cabezas de nuevo. ¡Y odio eso!
―¿Lo quieres Buffy? ¿Es eso?
―¡No es tan simple Will! Las cosas con Spike nunca son tan simples.
―Entonces no entiendo porque te afecta tanto su regreso. Sé que ustedes tuvieron sus momentos, pero pensé que las cosas habían mejorado. ―la mira de frente, moviendo su boca en un gesto―. Ya sabes, no en plan sexual amigo, pero, pero que estaban bien. ¡Parecían bien!
―Era diferente. ―dice Buffy seria―. ¡Spike, el bueno es Spike! Nunca sabes con lo que puede salir. No muy predecible. ―se aprieta las manos con fuerza―. Y yo, mucha confusión. ¡El me afecta Willow! ―la mira a los ojos―. ¡Quiero evitarlo pero no puedo! ¡No estoy lista aún! ¡Por favor Will, no digas nada! ¡Por favor! ―su voz se quiebra de repente y una gruesa lágrima surge de sus ojos.
―¡Oh Buffy! ―le acaricia las manos―. Quédate tranquila. ―le susurra―. ¡Todo estará bien ya lo veras! ¡Todo!
Buffy apoya su cabeza en el hombro de su amiga, cerrando sus ojos fuertemente. Willow se la queda abrazando, una gruesa arruga de preocupación surca el rostro de la pelirroja. Se podía oír los pasos de una persona transitando abajo por la cocina. A lo lejos el sol brillaba, frío y distante.
Interior. Nuevo Consejo. Tarde
Londres Inglaterra
El grupo de cazadoras había sido subdividido en tres subgrupos que entrenaban bajo la estricta mirada de sus vigilantes. Y a cargo de todos ellos estaba Ewan, que coordinaba las tareas que debían efectuar ese día. Los mini ejércitos respondían como una maquinaria precisa a cada una de las indicaciones de sus entrenadores. Buffy mueve la cabeza negativamente. Sentada en un rincón del amplio gimnasio, trata infructuosa de interesarse por lo que allí sucede. Y a la media hora es plenamente consciente de que está aburrida. Su ceño se frunce más en el disgusto. Quiere conectarse con este mundo, de pertenecer a ese ejército que se levanta silencioso, pero sabe que no puede.
Ewan se le acerca con una caja en sus brazos y sentándose junto a su lado le dice:
―Estas muy callada estos últimos días. ―la observa mientras acomoda una serie de armas en la caja.
―Nada serio.
―¡Pensé que no vendrías! ―sigue acomodando el instrumental.
―¿Por qué? ―le pregunta Buffy levantando una ceja interesada.
―Giles me dijo que no te agrada mucho todo lo relacionado al consejo. ―dice encogiéndose de hombros―. Pero que siempre haces tu trabajo. ¡Que eres única! ―la mira.
―No tan única. Ya tienes a mis reemplazos. ―suspira Buffy mirando hacia el grupo. Ewan sigue su mirada.
―Bueno si, pero tú marcaste la diferencia. ¡Y por eso ellas te necesitan! ―se da vuelta para mirarla―. Deben conectarse con sus instintos, con la esencia que las une. ¡Eso es muy importante Buffy,… las conecta con el mundo!
―No muy conectada últimamente. ―le contesta Buffy y cambiando de tema―. ¿Y cómo va el ejército?
―En progreso. ―contesta Ewan dejando la caja a un lado―. Cada vez aprenden más de su potencial, dentro de poco estarán listas. Tienen el entrenamiento, la disciplina, la práctica en su fuerza. ¡Lo harán bien!
―Hablas como mi ex-novio. ―dice Buffy con una media sonrisa―. Entrenamiento. Disciplina. Orden. Creo que dentro de poco tendré que cuadrarme o algo. ―hace una mueca con sus labios―. ¿No empezaremos con las armas? ¿O, Zorro plateado aquí Decom1?
―No, había pensado algo más arcano y antiguo pero, no me opongo al progreso. ―dice sonriendo, mientras parte de su pelo le roza la cara―. ¡Así que tú ex era militar! El chico del uniforme.
―Yeap. Aunque nunca me lleve con todos esos códigos militares, ordenes y extraños aparatos. ―mirándolo―. Prefiero lo clásico.
―¿Y hace mucho que terminaron? Digo, no es que quiera,… bueno si quiero. ―mueve la cabeza―. ¿Qué paso?
―La historia de mi vida. El se fue. ―dice Buffy con un suspiro―. ¡Buffy demasiado fuerte! Vieja novela, terminamos hace tres años. ―hace un silencio―. Ahora el está casado. Chico y chica uniforme, ya sabes con códigos secretos, asaltos en la selva. ―encogiéndose de hombros―. Todas esas cosas.
―La gente cambia. Y las personas que eran importantes en nuestra vida hoy no lo son tanto. ¡Es evolución Buffy! ―la mira a los ojos y como si meditara sus palabras agrega―. Pero pensé que tuviste otro novio. ¡No se! Andrew me dijo que estabas saliendo con alguien el año pasado.
―¿Yo? ―dice Buffy abriendo grandes los ojos
―Bueno no me dijo quién. Pero empezó con el cuento de que era una relación imposible, ¡muy hot!, y que,… ¡no se qué! Bueno, ya sabes como es Andrew.
―¡No! No, Riley fue mi último novio, novio. ―mirándolo―. Este, umm,… sí, yo,… bueno, estuve, salí con alguien…. ¡Nada serio! Mala decisión, en mal momento. ¡No sé porque Andrew tiene que comentar esto! ¡Pero ya se acabó! ―y desviando su mirada―. ¿Podíamos hablar de otra cosa?
―Entiendo. ―dice Ewan observándola serio―. ¡Ok! ¿Qué te parece mañana a las ocho?
―¿Para qué? ¿Algún demonio con uso de reloj?
―No. ―riendo―. Pensé que podríamos salir a cenar. ¡Ya sabes tú y yo!
―¡Oh, claro! La cena. ¡Si está bien! ―dice Buffy sonriendo.
―Aunque pensándolo bien. No sé, el tema "la cena" suena muy formal. ―Ewan frunce su nariz e inclinando la cabeza―. Estaba pensando,… ¿fuiste a un pub ingles Buffy?
―No. No mucha vida social últimamente. ―se detiene arrepintiéndose―. ¡No es que no tenga vida social, la tengo! Pero es que me estaba acomodando al ritmo de Londres. ¡No, no conozco!
―Entonces te llevaré a uno. Te gustará. ―se la queda mirando―. Los de esta zona son muy antiguos y bonitos…. ¿Qué me dices?
―Suena bien. Me gusta.
―¡Genial! Te pasaré a buscar a esa hora.
Se dieron vuelta y se quedaron observando al grupo de cazadoras entrenando. De vez en cuando Ewan la miraba de reojo tratando de adivinar que pasaba por su mente. Buffy estaba actuando extraña estos últimos días, sentía en lo poco que la conocía que algo le ocultaba. Ella levanta la vista y le sonríe. Ewan le devuelve la sonrisa. Un par de cazadoras protestan a lo lejos.
Un día después
Exterior. Departamento de Giles. Noche
Londres Inglaterra
Spike estaba recostado contra el árbol mirando la vivienda, de vez en cuando mueve la cabeza negativamente. Estos días habían sido como el infierno. Sabía que ella lo estaba evitando. Las últimas noches no había salido con el grupo de cazadoras. Tenía la profunda necesidad de llamar a la puerta, pero sabía que sería inútil. Aún así no entendía por qué seguía permaneciendo en Londres. Las cosas no habían estado más claras entre ellos, pero algo lo retenía. ¡La maldita duda no lo dejaba vivir! Para poder seguir, adelante. Girar esta página de su vida. Meneo la cabeza y apoyándola contra el árbol se quedó mirando las luces que bailaban en el jardín.
Un hombre se detuvo frente a la puerta, tocó el timbre. No habría pasado mucho tiempo cuando Giles fue a abrirle. Spike achica la mirada, reconoce al hombre como el joven vigilante que estaba con el grupo de cazadoras. Frunce el ceño. Aspira una bocanada de su cigarrillo y se los queda observando. Charlan un momento antes de entrar en la casa. Spike tira la colilla al suelo y la aplasta con su calzado. Un rictus de disgusto pasa por su cara, inclina la cabeza y mirando hacia las sombras desciende por la calle perdiéndose en la distancia.
Adentro de la vivienda, Buffy baja por la escalera. Lleva una falda negra con un tajo hasta media pierna, la blusa escotada roja se le adhiere a su cuerpo como una segunda piel. Se ha dejado el pelo suelto que cae como cascada sobre sus hombros. Sonríe al verlos. Ewan se acerca a la joven extendiéndole la mano
―¡Estas hermosa! ―y besándole la mano―. ¡Me gusta tu pelo! Nunca te lo había visto suelto. ―le dice observándola con admiración
―¡Gracias! No es muy práctico en las cacerías. ―comenta Buffy sonriendo mientras se toca el pelo―. Ya podemos irnos si quieres.
―Si por supuesto. ―y volviéndose a Giles―. Te tendré el informe para mañana no te preocupes―. ¡Vamos Buffy! ―le dice poniéndole el abrigo que la chica traía en el brazo.
―¡Que se diviertan! ―los saluda Giles acompañándolos a la puerta.
―¡Gracias Giles! ―dice Buffy con una media sonrisa
Los jóvenes se van. Giles cierra la puerta detrás de ellos y se queda sonriendo en el Hall. Por lo menos las cosas se iban encaminando en la vida de Buffy piensa en silencio. Ewan sería una buena compañía para ella, y la ayudaría a conectarse con su nueva vida. Giles se dirige a la cocina a prepararse un té. Era la primera noche desde que Buffy llegó a Inglaterra, en la que no se tendría que preocupar por su futuro.
La luna brillaba intensamente en el firmamento, iluminando la noche por completo. Una tenue brisa recorría de a ratos las calles. Ewan y Buffy caminan unas cuantas cuadras charlando animadamente. Las veredas se estrechaban y las casas iban adquiriendo un toque más victoriano a medida que avanzaban por esa zona. Un dejo de distancia se apoderaba del ambiente
―Me gusta. ―dice Buffy mirando a su alrededor―. ¡Es lindo!
―¡Si lo es! ―confirma Ewan sonriendo―. Mira allí esta. ―y le señala un pub ubicado en una esquina de la calle. Buffy frunce el ceño por un segundo, tiene la sensación de haber estado allí antes―. Este es uno de los más antiguos que se conservan en Londres. ―le informa sonriéndolo.
―¿Siempre hacen eso?
―¿Qué cosa? ―le pregunta mirándola extrañado
―Ustedes los vigilantes. ―hace un gesto con sus labios―. ¡Ya sabes!, tener como una clase de guías de cosas antiguas. Una especie de currículum vitae sobre demonios, y objetos fuera de moda.
―Bueno también conservamos un aire de misterio. ―se acomoda el pelo―. Un toque de ciencias ocultas, bajo nuestro aire de intelectual.
―Puedo verlo. ―dice Buffy mirándolo detenidamente
―¡Ven entremos!
El edificio era antiguo como todo el mobiliario, pero tenía una mezcla con lo moderno en sus instalaciones, las luces y la distribución de los lugares. El pub, se veía agradable. Ewan le muestra una mesa situada en un rincón del local. La gente entraba y salía constantemente a esa hora. Una pareja se mostraba lo más cariñosa no lejos de ellos. En ese sector la luz caía menos intensamente que en el resto, creando un ambiente más cómplice y tranquilo.
―¿Quieres beber algo? ―le pregunta Ewan una vez que estuvieron sentados
―Un jugo estaría bien. ―le dice Buffy sonriendo. Y ante la mirada extrañada del chico aclara―. ¡No es que no beba! Bueno no, no mucho. Pero Buffy y la cerveza no se llevan a menos que quieras salir con una cavernícola. ―lo mira―. ¡Larga historia!
―Hay whisky si quieres. ¡El Escocés es muy bueno! ¡Sé lo que te digo!
―¡No whisky! ¡Nada de whisky! ―lo interrumpe Buffy con los ojos abiertos, se detiene―. ¡Otra mala historia!
―Ya veo. ―hace un silencio―. ¡Está bien, entonces un jugo!
―¡Gracias!
Ewan se levanta dirigiéndose hacia la barra. El barman se le acerca y él le hace su pedido. Se da vuelta hacia ella y le sonríe. Al rato regresa con las bebidas. Bajo la tenue luz el cabello de él, había perdido los reflejos rojizos pareciendo más castaño. Más gente ingresaba al local
―¡Uhm, está bueno! ―exclama Buffy bebiendo un sorbo de su jugo―. ¿Y hace mucho que eres vigilante? ―le pregunta tratando de romper el hielo.
―Supongo que desde pequeño. Mi padre lo era allá en Escocia. Tómalo como una tradición familiar. ¡Aún conservamos unas cuantas! ―dice tocándose la rojiza cabellera. Buffy sonríe―. ¡Y eso que no nos viste con las faldas! ―agrega tomando un trago de su whisky.
―¡Debe ser todo un show! Con las gaitas y todo eso que hagan. ―se queda pensando―. Aunque se vería un poco extraño un vigilante en faldas. No creo que cause mucho respeto con el pequeño ejército de demonios,… digo cazadoras ―toma otro sorbo de jugo.
―No subestimes el poder de un escocés en faldas Buffy. ―la mira sonriendo―. ¿No viste "Corazón Valiente"?
―Sip. ¡Mel Gibson se veía woah! Era sangriento, fuerte y luchaba por amor. ―sonriendo―. ¡Dije que las batallas estaban buenas! ¡Siempre me gustaron las espadas! Filosas, grandes, brillantes. Prefiero lo clásico cuando peleo. ―inclina su cabeza observándolo.
―Bueno William Wallace es un héroe para nosotros. Todos respetamos al viejo William.
Buffy se queda sería. El nombre de William le trae recuerdos que prefiere olvidar. Toma otro trago de su vaso, jugando con la pajita. Ewan agacha la cabeza acercándosela a ella, la mira a los ojos y le sonríe.
―¿Y te gusta?... ¿El lugar?
―Sí, si es muy bonito. ¡Es, es agradable! ―exclama Buffy ante la proximidad del vigilante, y haciendo un silencio―. ¡Y así que te decidiste unirte al grupo! Al Consejo y pelear contra demonios y vampiros. Ser el chico bueno.
―Sí, era una de las opciones… ―se recuesta contra el respaldo de su asiento―. La otra era una patada de mi padre en el trasero, así que opte por la primera. No me quejo. ―Buffy sonríe, él la mira―. ¿Y tú, debe ser magnífico estar unida a esa cadena de poderes? ¡Ser la Elegida!
―¡Defíneme magnífico! ―dice Buffy frunciendo su labio en disgusto―. No sé, muerte prematura, vida poco normal, demonios persiguiéndote. ¡No es lo que yo considero cool! Claro está la fuerza, eso es bueno,… ―otro gesto con sus ojos―. ¡depende!… pero me cansé de luchar. Además ya no soy tan única. ¡Un punto a mi favor! Puedo descansar de Apocalipsis y vampiros por un tiempo.
―Tomarte unas vacaciones. Eso suele servir. ―agrega Ewan mientras toma un trago de whisky
―Vacaciones de Buffy. Me gusta como suena eso. ¡Gracias!
Se quedan charlando por un buen tiempo. La gente seguía entrando y saliendo del lugar. A medida que pasaban los minutos la concurrencia era cada vez mayor. Tres jóvenes mujeres pasaron charlando alegremente frente a ellos.
―Era lindo. ¡Del tipo woow, tú me entiendes! ―le dice la rubia a otra morena que la miraba levantando las cejas.
―¿Cuándo dejarás de buscarte problemas Sally? ¡Stuart está loco detrás de ti!
―¡Stuart es un imbécil! ―dice despreciativa―. Me gustan los chicos rudos y este era,… ¡muy caliente! Es un poco extraño. ―encogiéndose de hombros―. ¡Punto extra por eso!
―¡De verdad que estás loca! ―exclama la morena sacudiendo el pelo y viendo que no las seguía―. ¿Te quedas?
―Sí, veré si vuelve. Haré mi lucha. ―sonriéndoles―. ¡De verdad me gusta!
Las otras se miran y ríen entre ellas, dejando a su amiga sentada en la esquina de la barra. La chica se da vuelta mirando el local, dos hombres pasan a su lado mirándola descaradamente. Ni siquiera los observa. En esos instantes un hombre entra por la puerta acercándose a la barra. La chica le sonríe al verlo, aproximándosele como una gata.
―¡Hey chico rudo! ¿Me recuerdas?
―Yeah. ¿Aún buscas mis huesos? ―pregunta mientras se sienta.
―¿Por qué no? No suelo darme por vencida tan fácilmente. ―y sentándose a su lado― ¿Y tú aún sigues enojado?
―Depende, si vas a beber o conversar. ―la observa―. ¡Estoy por lo primero, pet!
―¡No hay problema! Dame un whisky doble. ―le pide la chica al barman. Spike la mira levantando una ceja―. ¿Tienes fuego? ―le dice acercándosele.
Spike sonríe mientras extrae de su gabardina el encendedor, encendiéndole luego el cigarrillo que ella sostiene contra sus labios.
―¿No tienes a un bloody humano a quién fastidiar, no? ―le pregunta y bebiendo de su vaso―. ¡Se te está haciendo mala costumbre, luv!
―Podría. ―recostándose contra la barra―. Pero ninguno tan interesante como tú. Además mis amigas se fueron, y no me gusta estar sola. ―le dice mirándolo a los ojos. Spike mueve la cabeza mientras aspira sus mejillas frunciendo sus labios en una media sonrisa.
―¡Así que decidiste ser mi maldita tortura! Cantas la canción equivocada entonces. ¡Me estoy cansando de ese tema!
―¡Uhm, malas vibras! ¡Te dije que la olvidaras! ―cruza sus piernas. Spike la mira―. Hay muchos peces en el río ¡Y tú tienes buena carnada! ―le dice seductora. Spike revolea los ojos, y vuelve a beber otro sorbo de whisky.
―¡Eres un fastidio lo sabías! ―le dice de repente―. Por qué nos vas a menear tus curvas por otro lado, nada personal, pero prefiero estar solo. ¡Lo siento luv, mal día! ¡Mala hora!
―¡Está bien me quedaré callada! ¡Puedo hacerlo! ―exclama sonriendo mientras bebe un trago de su vaso.
Spike la observa de reojo mientras enciendo su cigarrillo, después baja la cabeza y sonríe. Y mirándola se pone hablar con ella. Una inmensa sonrisa surca el rostro de la chica.
Ewan observa el vaso vacío de Buffy y le dice:
―¿Quieres otro trago?
―¡No, no está bien gracias! Además la barra está repleta te tomará años salir de allí
―Si a esta hora se pone como la dimensión desconocida. ―dice Ewan y girándose para ver entre el grupo de gente―. ¡Yeah, no entra nadie!
De pronto, la mesa de enfrente se desocupa dejándolos ver con más claridad la esquina de la barra. El rostro de Buffy se congela. Se queda seria y sus ojos se opacan visiblemente. Su mirada se pierde en la pareja que ríe sentada en una esquina de la barra. Ewan la mira preocupado.
―¿Sucede algo malo? ¿Buffy?... ¿Qué pasa?
Buffy sigue sin reaccionar. Y como si saliera de un encanto
―¿Qué?
―¿Qué pasa? Te quedaste muda de repente. ―le pregunta asustado viendo la expresión en el rostro de la chica.
―No, nada. ¡No es nada! ―dice Buffy intentando desviar la vista de Ewan y de la pareja. Frunce el ceño enojada.
Ewan se da vuelta siguiendo su mirada
―¿Lo conoces? ―le pregunta de repente.
―¡No! ¿a quién? ―dice alarmada.
―Al rubio de la gabardina de cuero negra. Te lo has quedado viendo como si fuera un fantasma. ―la sigue observando―. ¡No se pensé que lo conocías!
―¡No, no, yo no! ¡Qué ideas tienes! ¡Yo no lo conozco! ―y tratando de cambiar de tema―. ¡Lo siento me distraje! ¿Qué me decías?
Spike se gira de repente, siente las miradas clavadas en su nuca y antes de que la observe, sabe que Buffy lo está mirándolo. Su esencia golpea como nunca en su rostro y se maldice por no sentirla antes. Se quedan observando en silencio. Buffy desvía la mirada instantáneamente. Spike observa al hombre joven que la acompaña y comprende perfectamente. Una sonrisa dura surca su rostro. Esto es lo último que ve Buffy. ¡Maldita sea! grita su mente ¿por qué tenía que estar aquí? ¿Por qué tiene que afectarla de esta manera? Cuando levanta su vista la pareja había desaparecido. Los ojos de Buffy se expanden y su gesto se endurece.
―¿Buffy estás bien? ―vuelve a insistir Ewan ante el cambio extremo de su conducta.
Ella asiente con la cabeza en silencio. Mientras mira el vacío que antes llenaba el cuerpo de Spike, Ewan no ha perdido ni un rastro de su mirada. Frunce el ceño y bebiendo un gran sorbo de su vaso le dice:
―¡Creo que será mejor que nos vayamos! Se hace tarde y, yo bueno. ―se encuentra incómodo―. ¡Ya sabes tengo que estar en el Consejo con Giles temprano!
―Sí, si yo también estoy cansada. ―lo mira y arrepintiéndose―. ¡No, no es que no lo haya pasado bien contigo Ewan! ―tartamudea―. Lo, lo que pasa es que,… yo bueno las cosas se…
―Si entiendo. Está bien para la primera vez. ―le dice sonriendo―. ¡Ven vamos!
―Gracias.
Salen del pub en silencio, no hay casi nadie transitando las calles a esa hora. Recorren la distancia casi sin hablarse. Apenas palabras inconexas que son peores que el silencio que tan angustiosamente tratan de evitar. Las luces del cuarto de Buffy iluminan el jardín por partes. Y una cuadra antes de que lleguen,… ella lo ve. Recostado indolente contra los muros del departamento, Spike fuma indiferente con la vista perdida entre las sombras. Buffy se detiene de repente, intenta dar marcha atrás pero ya es demasiado tarde Ewan, lo ha visto. Y con un profundo suspiro no le queda más remedio que avanzar.
Spike levanta la cabeza, hace rato que percibió a la pareja acercándose y cuando están casi encima de él, se levanta de su posición. Buffy lo fulmina con su mirada. El sabe que lo está odiando en esos momentos, pero no hay vuelta atrás.
―Hola, pet. ―le dice cuando la tiene en frente ignorando por completo a Ewan.
―¿Lo conoces Buffy? ―interroga Ewan mirándolos a ambos.
―¿Podemos hablar? ―le pregunta Spike señalando con su cabeza hacia un extremo de las sombras―. ¡A solas! ―agrega mirando al joven vigilante.
―No tenemos nada de que hablar Spike. ―le dice Buffy cortante. Spike le sonríe sarcásticamente.
―Yo creo que si Buffy. ―le retruca Spike mientras tira la colilla contra el piso―. ¡Y lo puedo hacer delante de él o no! ―señalándolo―. ¡No me importa! ¡Tú eliges, luv!
―¿No te atreverías? ―le dice Buffy indignada
―¡Pruébame! ―su voz sonó como una invitación dura y fría.
―Será mejor que se aleje amigo. ―lo mira―. ¡Ya oyó a la chica! ―le dice Ewan interponiéndose entre ambos.
―¡Este no es tu maldito asunto! ¡Esto es entre mi chica y yo! ―le contesta Spike acercándosele con una sonrisa en el rostro. Buffy conocía a la perfección esa expresión y se interpone en el medio.
―¡Basta los dos! ―dice enojada, y volviéndose a Ewan le dice―. Puedes dejarnos solos, ¡por favor Ewan! Te lo agradecería.
―Pero, pero Buffy… ―intenta protestar
―Yo puedo manejar a Spike, ¡créeme! ¡Por favor!
―Está bien. ―acepta de mala gana.
En ese momento la puerta del departamento se abre y un hombre sale acomodándose los anteojos. Todos se giran a verlo.
―¿Qué pasa? ¿Qué son esos ruidos? Buffy,… ―y en ese momento lo ve―. ¡Spike!
Continuará…
