OCTAVA PARTE

Exterior. Departamento Giles. Noche
Londres Inglaterra

El silencio era absoluto. Nadie se atrevía hablar. Se quedaron observando por un incalculable decenas de segundos, que parecían siglos condensándose a su alrededor.

Ewan fue el primero y reaccionar.

―¿Lo conoces? ―le pregunta volviéndose hacia Giles

―Sí. ―contesta en tono seco, clavando su vista en el vampiro y sin dejar de apreciar el nerviosismo de Buffy―. ¿Cómo? ―articuló después.

―¡Ahora no Giles! ―dijo Buffy―. Hablaremos mañana ¡por favor!

―¡Esto es serio Buffy! No podemos dejarlo para mañana, ―dice Giles molesto― si Spike decidió aparecer, debe ser por algo. Además, ¿cómo sabia que estábamos aquí?

―¿La versión larga o la corta? ―le pregunta Spike mirándolo

―¡Ninguna versión! ¡Por favor Giles! ¡Ahora no! ―le dice decidida Buffy.

―Esto no se arregla así Buffy. –vuelve a mirar a Spike― ¿Por qué no me lo dijiste? Como tu vigilante tengo derecho a saber de estas cosas. ¡Quiero lo mejor para ti!

―¿Y eso lo decide quién,… tú? ―dice Spike molesto―. No recuerdo mucho apoyo de tu parte, Rupert la última vez que Buffy los necesito. ¡Formaron una maldita banda de traidores!

―¡Como te atreves! ―exclama Giles encolerizado.

―¡Ya basta! ―grita Buffy furiosa―. ¡Basta los dos!

―Creo que será mejor que me vaya. ―dice Ewan intentando calmar los ánimos.

―Sí, sí,… perdona. ―murmura Giles tratando de disculparse―. Hablaremos mañana Ewan. ―y dándose vuelta cierra la puerta tras de él.

Los tres se quedan mirando.

―¿Qué quieres? ―le pregunta Buffy molesta a Spike.

―Hablar tú y yo, ya te lo dije. ―le dice sin dejar de observar de reojo al joven vigilante.

―No es el momento. ―le contesta seria―. Ni esta es la forma. ¿Por qué tienes que complicarlo todo? ¿No podías esperarte?...

―¿Yo complicarlo? ―la corta acercándose con una sonrisa desdeñosa en sus labios―. Yo no soy el que está ocultando cosas, luv. ¿Cuándo se lo ibas a decir? ―pregunta Spike señalando la puerta cerrada―. ¿O a él? ―y apunta con su dedo a Ewan―. ¡Nunca verdad! Es tu sangriento estilo. ¡No el mío! ―hace un silencio y mirándola a los ojos―. Tendremos que hablar tarde o temprano. ¡Me estoy cansando de este jueguito!

―Nadie te dijo que volvieras Spike. ―dice Buffy esquivando su mirada.

―No ya veo. ―y frunciendo sus labios―. ¿Esto es lo que buscabas, no? ¡Qué imbécil que soy! Todos tus reclamos de una vida normal. ―extendiendo sus brazos―. ¡Bienvenida a ella! ―acercándosele―. Pero déjame decirte una cosa. ¡Esta no eres tú! ¡Nunca lo serás! ―Spike hace un silencio―. Sigue con la comedia Buffy, hasta que sea demasiado tarde para todos. ―y volviéndose hacia Ewan―. Te deseo buena suerte. ¡Créeme vas a necesitarla! ―y dándose vuelta su voz se vuelve más profunda y densa―. ¡Hasta luego luv! ―y él se marcha, perdiéndose en la esquina oculto a medias por las sombras.

Buffy se ha vuelto de piedra intentando mantener el resto de calma que le quedaba. Tomando un amplio respiro, levanta la vista hacia Ewan que permanecía callado a su lado.

―¿Es él? ―le pregunta clavando sus ojos negros en el rostro de Buffy―. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta. Tuve todo el montaje de escena ante mis ojos. Es tu ex novio.

―No. No es mi ex. Él es,… es Spike. ¡Es complicado Ewan! ―se calla dudando un momento―. Las cosas han estado locas estos últimos días. Yo,… tú me agradas de verdad. ―agacha la cabeza―. Pero, ¡por favor no me preguntes nada! No ahora. ―y mirando hacia la puerta―. ¡Lo siento! Nunca pensé que él se aparecería. A Spike le gustan las grandes entradas.

―Pude notarlo. ―le dice Ewan mirando por donde él había desaparecido―. ¡Está bien Buffy no te preocupes! Hablaremos cuando estés lista. Lo entiendo. Yo, yo ya sabes donde encontrarme. ―y haciendo un silencio le clava sus ojos―. Me gustas,… y sabré esperarte. Puedes contar conmigo Buffy. ―le dice sosteniendo sus manos.

Buffy le dedica una tibia sonrisa.

―Gracias. ―le dice.

―Será mejor que entres. ―le susurra, ella asiente con la cabeza y abre la puerta―. ¡Adiós! ―le dice Ewan. Buffy se da vuelta y mirándolo

―Yo, lo siento. ―y cierra la puerta detrás de ella.

Ewan se queda serio mirando la calle desierta. Sus ojos se tornaron más negros y rictus duro cruzo por sus labios. Se acomoda el abrigo y tomando un aliento comienza a caminar por la vereda, al llegar a la esquina se da vuelta. Observa la luz proveniente del segundo piso, una figura de mujer se recorta contra la ventana. Unos minutos después la oscuridad se apoderó del lugar. Dándose vuelta Ewan sigue su camino, piensa en todo lo que había visto, en los silencios, en las miradas,… en cada gesto. ¡Debería hablar con Giles! Más adelante la niebla comenzaba a descender sobre las calles, apresuró el paso. Tenues luces titilaban a lo largo del sendero.


Interior. Despacho de Giles.

Nuevo Consejo. Mañana
Londres Inglaterra

El hombre se encontraba concentrado revisando una gran variedad de papeles que no habían dejado de acumularse por lo que llevaba del día. De vez en cuando se levantaba y dirigiéndose a la biblioteca de su despacho consultaba algún libro. Se queda leyendo, marcando con sumo interés parte del libro en notas y apuntes que fue tomando en todo el día. Unos golpes en la puerta rompen con su rutina. Levanta la cabeza y acomodándose los anteojos dice:

―¡Adelante! ¡Está abierto! ―un hombre se asoma por la puerta―. ¡Ah, eres tú Ewan! ¡Pasa por favor! ¡Toma asiento! ―y acercándose al escritorio mueve algunos papeles y gruesos libros―. Espera que haga un lugar. ¡A ver!… ¡Siéntate! ―dándose vuelta―. ¿Té? ―pregunta mirando al joven parado en frente de él.

―No gracias. Este, yo venía,… en realidad quería hablar de Buffy. ―dice Ewan observándolo expectante, con sus manos roza unos papeles―. Sé que no es asunto mío pero, pero la aprecio. Y bueno yo, este pude ver que no te callo bien ese tal Spike. ―agarra un libro y lo mira―. No sé cuál es la historia, pero me gustaría ayudarte. ―haciendo un silencio levanta su vista y observa al vigilante―. A ambos.

―Sí, este ummm… ¡Siéntate por favor! ―y trabando la puerta―. ¿Buffy no te dijo algo respecto a Spike? ¿Te hablo de él? ―Giles se sirve una taza de té.

―No. No en realidad. ―Ewan se sienta, aún sigue sosteniendo el libro entre sus manos―. Negó conocerlo cuando lo encontramos en el pub, pero después fue del todo evidente que se conocían. Y por lo que me dijo Andrew y por lo que él dijo, no me fue difícil saber que hubo algo entre ellos. ―concluye sin dejar de perder de vista los movimientos de Giles.

―Bueno si, es una historia complicada. ―dice Giles bebiendo de su taza―. A Spike tuvimos el placer, por así decirlo de conocerlo hace como seis años, cuando llego a Sunnydale por primera vez con la loca de su novia Drusilla. ―moviendo la taza―. Después nos privo del placer de su compañía por un tiempo. Hasta que decidió volver. ―vuelve a apoyarla en el plato―. Y bueno se transformo en un dolor de cabeza para todos.

―O sea que ya se conocían. Digo de antes. ―apoyando el libro en el escritorio―. No es reciente. ―Ewan tuerce la boca hacia un costado―. ¿Y ella que opinaba de él en ese tiempo?

―Bueno Buffy en esa época. Bueno ella era distinta, estaba de novia con Riley. Y tenía su vida encaminada. ―Giles hace un silencio―. Ella y Spike se odiaban. Y estuvo a punto de estaquearlo más de una vez, sino fuera porque en ese entonces él nos era útil…

―¿Estaquearlo? ―pregunta Ewan sorprendido―. ¿Por qué Buffy estaquearía a un ser humano? ―mira a Giles desconcertado―. ¡Un momento! ¿Dijiste Drusilla? ―frunce la frente como si tratara de recordar algo y al cabo de un tiempo―. Creo haber leído algo sobre ella. Drusilla, Drusilla,… ¿No era la compañera de William the Bloody? ―Giles asiente en silencio―. ¡Pero ellos son vampiros Giles! ¿No me dijiste que Drusilla era la novia de Spike?

―Sí. Era su novia. Spike y William son la misma persona. ―y dejando la taza en un costado de la biblioteca―. ¡Felicidades a mí me llevo más tiempo darme cuenta! ―dice Giles con un suspiro―. Si Spike es un vampiro. ¡Y uno muy peligroso si me lo preguntas!

―¡Un vampiro Giles! ¿Y por qué no lo mataron o lo matan? ―el rostro de Ewan estaba transfigurado por la noticia―. Si mal no recuerdo el mato a dos cazadoras. ¿Por qué Buffy lo dejó con vida?

―¡Gran pregunta! ―responde Giles sacándose los lentes―. ¡Ya te dije que es complicado! Al principio intentaron matarse, pero ninguno de los dos lo consiguió. Después ellos hicieron una tregua, y bueno él la ayudó con el problema de Ángellus y se fue. ―hace un silencio y limpia los anteojos―. Cuando regresó las cosas habían cambiado, lo atrapo una especie de Organización del Ejercito llamada La Iniciativa. Le pusieron un chip que le impedía dañar a las personas, solo podía lastimar a demonios. ―se coloca los anteojos―. Y nos vimos, en realidad, él necesitaba de nuestra ayuda y a cambio nos daba información sobre La Iniciativa. Hicimos una especie de pacto. Y él dejó de ser peligroso para nosotros. El chip lo controlaba.

―El es inofensivo entonces, no puede hacer daño a los humanos. ¿Por el chip? ¿Por eso sigue con vida? ―los ojos de Ewan eran dos carbones―. Y cómo fue,… ¿qué paso entre ellos? ―su voz se había vuelto ronca con cada frase.

―Sí, mientras el chip funcionara Spike nos era útil. ―continúa Giles su relato, evitando tocar el tema―. En la medida que él quería. No es muy cooperativo cuando no quiere. ¡Ni fácil de dominar! Pero con el tiempo se convirtió en nuestro colaborador forzoso. Las cosas se complicaron,… la madre de Buffy enfermó y luego de un tiempo Joyce murió. ―hace un silencio, sus ojos se desvían hacia un extremo del despacho―. Antes, bueno antes Buffy había terminado con Riley, y estaba todo el problema con Dawn y Glory. ¡Fue una época difícil! Y a Spike no se le ocurrió mejor momento para declarársele a Buffy. ¡Claro que ella lo rechazó y pelearon!, pero después, él la ayudó con el tema de Dawn y creo que volvieron a una especie de pacto de colaboración. Hasta bueno, este,… lo de Buffy. ―Giles se refriega los ojos y su voz se hace más espesa y opresiva―. Ella entregó su vida por la de su hermana, y fue una pérdida muy dolorosa para todos. ―vuelve a hacer un profundo silencio y agacha la cabeza tristemente.

―¿Buffy murió? ―pregunta Ewan incrédulo―. ¿Cómo? ¡Yo no sabía!

―Sí estuvo muerta por unos meses, hasta que Willow la revivió, usando demasiada magia que le provocó una especie de adicción. ¡Todos estábamos felices! ―se acomoda los anteojos―. Pero las cosas no resultaron como esperábamos. Buffy no era la misma. ―lo mira―. Ella bueno, no se sentía conectada con los sentimientos y le costó mucho tiempo poder hacerlo. ¡Ahora ella está bien! Pero, pero fue un largo y duro periodo de adaptación.

―¿Y Spike? ¿Qué fue de él? ¿Qué paso? ―moviendo la cabeza―. Ellos,… según Andrew, ¿no sé?... ¿Estuvieron juntos? ¿En realidad fueron novios?

―No. No, ellos jamás fueron novios. ―contesta tajante Giles y restregándose las manos―. Nosotros, bueno este,… Buffy no nos dijo nada de lo que pasó entre ellos hasta mucho tiempo después. Las cosas no estaban bien, y luego se complicaron aún más. Ellos tuvieron una especie de pelea, él intentó dañarla, y después de eso decidió marcharse, dejó Sunnydale por un tiempo.

―Buffy me contó de una mala decisión en un mal tiempo. ¿Se refería a él, a Spike?

―Sí. Ellos, bueno este,…. Ellos habían sido digamos pareja y las cosas estuvieron fuera de control en ese entonces. Cuando el regresó, volvió con grandes sorpresas. ―Giles levanta la cabeza tomando aliento―. Fue en busca de una leyenda. ¡Ahora él tenía un alma! Y un demonio jugaba con su mente.

―¿Alma? ¿Spike tiene alma? ―Ewan lo mira incrédulo―. ¿Es eso posible Giles? ¿Por qué un demonio querría un alma?

―Por Buffy. ¡Lo hizo por ella! Y desde ahí las cosas volvieron a cambiar. ―dice Giles mientras se soba el pelo hacia atrás―. Ella trató de ayudarlo, quitándole el chip primero. ¡Cosa que jamás debío de haber hecho! ¡Spike con o sin alma no deja de ser peligroso! ―mueve la cabeza negativamente―. Y el chip nos aseguraba que no pudiera lastimar a nadie. ¡Pero Buffy decidió, y fue imposible cambiar eso! ―toma un amplio suspiro―. No importa cuanta gente matara o lo poco razonable que Spike resulta a veces. El se quedó en su casa hasta el día de su muerte.

―¿Muerte de quién? ¡Spike murió! ―lo mira asombrado Ewan―. Bueno el es un vampiro, se supone que está muerto. ¡No entiendo!

―Spike uso el amuleto en la batalla final. Ayudó a Buffy a destruir al The First, pero el amuleto lo destruyó a él también. ―dice Giles y acercándose hacia Ewan―. Y ahora regresa como si nada. ¡Las cosas no son así! ¡Siempre hay complicaciones! ―se apoya en la esquina del escritorio―. ¿Cómo volvió? ¿Por qué volvió? Tampoco sabemos si podemos confiar en él. ¡La última vez que regresó estaba medio loco! ¡No sé, todo esto no me gusta nada! ―exclama moviendo la cabeza.

―¿Y Buffy que opina a todo esto? Ella que,… bueno ¿qué piensa de él?

―No hable con ella todavía. ¡Y no le digas nada de lo que te dije!

―Giles lo mira serio―. ¡Buffy no actúa muy razonable cuando de Spike se trata! Tiende a cegarse, y eso nunca es bueno. Por eso es imperativo que sepamos ¿por qué volvió? ¿Y qué debemos hacer al respecto? ―hace un silencio―. Yo sé que puedo contar contigo. Si Buffy en verdad te interesa me ayudarás. ―le dice Giles clavándole la vista en el joven que lo observa serio.

―¡Cuenta conmigo Giles! ¡Haré lo que me pidas!

Los dos se quedan en silencio por un tiempo. Ewan no deja de jugar con el pisapapeles que mueve entre sus dedos. Giles lo observa de reojo de vez en cuando, y con un amplio suspiro de su parte se levanta dirigiéndose hacia su asiento.


Interior. Departamento de Giles. Noche
Londres
Inglaterra

Sentada con las piernas sobre el sillón Buffy aferra con fuerza la taza de chocolate caliente. Sabe que es inevitable pero daría lo que fuera porque ese momento jamás llegue. Siente las miradas indirectas, los silencios velados tras las palabras y desea por millonésima vez no estar allí. Levanta la cabeza del borde de la taza y los ve, sabiendo a ciencia cierta que el momento ha llegado. Y silenciosa pero implacable la Santa Inquisición se corporiza ante sus ojos. Todos están reunidos en la sala, las caras serias y preocupadas se expanden como una ola de rostro en rostro. Giles se yergue en medio de todo y toma la palabra. Buffy cierra los ojos por un instante para solamente saber que el juicio había comenzado.

Un leve silencio precedió a la tormenta.

―Ya todos saben lo referente a Spike. ―dice Giles con voz neutra―. El hecho a decir verdad no deja de preocuparme. ―hace un silencio―. No sabemos nada de ¿por qué regreso? o ¿cómo? Y si esto no traerá consecuencias en el futuro.

―Yo más bien me preguntaría ¿qué hace aquí? ―interrumpe Xander señalándolo―. No es que no agradezca su inmolación del año pasado. ―y girando su mano hacia el piso―. Pero lo siento si lo prefiero bajo tierra, ¡que fastidiando de nuevo nuestros traseros!

―Bueno no es por sonar positiva. Pero tal vez todo está bien. ¡Ya saben Spike últimamente hizo cosa buenas! Nos, él nos ayudo. Puede este,… ¡no se! ¡ser como una especie de recompensa! ―dice Willow y mueve la cabeza al tiempo que abre sus ojos en un gesto de asombro, y con voz más gruesa dice―. Del tipo: ¡Hey, buen trabajo! Puedes regresar…

―Si en una realidad alterna quizás. ―retruca Xander―. ¡Pero Will, por favor! ¡Estamos hablando de Spike! Necesitara más que una pequeña quemada para equiparar la balanza. ―dice moviendo su cabeza.

―¡Gracias por el apoyo moral Xander! ―exclama Willow ofendida―. ¿Cuánto de condena me toca a mí por matar a Warren? ¿o querer destruir el mundo en tú escala de valores? Me gustaría saber en realidad ¿cuánto de dolor tengo que seguir pagando? ―le dice clavándole la vista.

―¡Es diferente Will! ―se defiende Xander

―Especifica.

―¡No es el punto! ¡Concéntrense! ―interrumpe de inmediato Giles, sentándose en el sofá―. No se trata de sacar culpas, si no de tratar de resolver el asunto de Spike. No guste o no Spike regresó. ¡Ahora debemos saber el cómo y el por qué!

―No es obvio. ―dice Dawn desde un rincón―. ¡Por Buffy! ¡Es lo único que le interesa! ―agrega sin dejar de observar a su hermana.

―Ese es otro tema del que me gustaría hablar también. ―dice Giles, Buffy desvía la cabeza hacia un costado―. Creo que todos nos debemos una explicación

―¿Qué? ―pregunta Buffy saliendo de su mutismo―. ¡No tengo nada que explicar Giles! ―deja la taza en la mesita.

―Lo siento Buff, pero sabías que volvió y no nos lo dijiste,… ¡de nuevo! ―dice Xander haciendo un gesto con sus labios.

―¡Pierden el tiempo! ―exclama Dawn cruzándose de brazos―. Buffy solo nos deja entrar a su mundo cuando ella quiere.

―¡Hey, hey! ¡No se trata de acusar a nadie recuerdan! ―dice Willow mirando alarmada a su alrededor―. ¡Giles diles! ―le ruega la pelirroja.

―Lo siento Willow, pero Buffy debió decirnos que Spike había apareció. Como cazadora ella tiene un deber que cumplir y…

―¡No Giles, no más! ―dice Buffy en tono seco―. Ya no soy la única. ¡Tú y el Consejo pueden fastidiar a las otras si quieren! ¡Ya di suficiente por el mundo! ¿Qué más quieren? ―pregunta sin dejar de mirarlo a los ojos.

―¡Queremos lo mejor para ti! ¡Para todos! ―le contesta Giles quitándose los anteojos.

―¿Y piensas que yo no lo deseo? ¿Qué no lo quiero? ―Buffy se mueve molesta en su asiento―. ¿Qué me gustan que me miren como si estuviera mal? ―tomando aliento―. ¡Uh hey, saben Buffy es un poco loca! ¡Pobre Buffy!

―¡Nadie piensa eso Buff! ―dice Xander agachando la mirada

―¡Ah si! ¡Porque no es como se siente! ―lo corta enojada.

―¡Buffy!... ―dice Giles con tono cansado

―No. No sé qué decirte Giles. ―dice Buffy interrumpiéndolo y meditando las palabras―. Si lo vi pero nosotros no hablamos mucho. Fue raro. ―vuelve hacer un silencio―. ¡Este yo! ¡Uh, las cosas son diferentes! Y, y necesitamos tiempo.

―¿Tiempo para qué? ―le pregunta Xander clavándole la vista.

―Para calmarnos para empezar. ―dice Willow sin dejar de observar a Xander.

―¡Ya basta! ¡No podemos perder la ruta! ―los corta Giles acomodándose los anteojos―. La prioridad es investigar todo lo referente a la vuelta de Spike. Yo necesitaré hablar con el Consejo para ver que podemos averiguar. ―y dirigiéndose hacia Buffy―. ¿Te dijo donde estaba antes de venir aquí?

―Con Ángel

―¡Genial! ―exclama Xander torciendo sus labios―. ¡Esos dos juntos debieron de ser todo un espectáculo!

―Wolfrant & Hart no es un buen referente a tener en cuenta. ―dice Giles serio, sin dejar de mirar a Buffy―. Todo este asunto no me gusta. ―agrega moviendo la cabeza―. Pero Buffy tiene razón. Necesitamos tiempo y después,… veremos qué hacer.

―¿Qué haremos con Spike? ―pregunta Xander

―Nada por ahora. ―dice Giles


Dos días después

Exterior. High Street 21:00 hs.
Londres Inglaterra

Buffy miró las cuadras extenderse delante de ella, observó el cielo apenas oscurecido, y sintió la leve brisa que bajaba con la niebla. A medida que camina escucha el ruido de voces procedentes de las casas cercanas, mezclarse con los sonidos de sus pasos que repercutían contra la vereda. Sintió la solidez de la estaca en su bolsillo, la palpo y observando el cementerio en el horizonte avanzó hacia él.

Llevaba ya un buen tiempo recorriéndolo, todo parecía estar tranquilo nada perturbada el descanso eterno de sus moradores. Camino hacia un claro y se sentó sobre una losa. La noche era hermosa, y por un momento pudo olvidarse de todo lo que la estuvo atormentando en estos días. Saco la estaca de su bolsillo y se puso a jugar con ella. Un ruido procedente de entre los árboles la alerto, levantándose se encamino sigilosa hacia el lugar de donde provenía el ruido. Jamás imaginó encontrarse con lo que vio.

Spike estaba arrodillado depositando un ramo de rosas sobre una tumba. Se quedo en silencio como si observara algo que solo él veía. Acaricia la lápida con su mano e irguiéndose se levantó de repente. La negra figura parecía más solitaria y triste en medio de las tumbas. Y dándose vuelta emprendió el regreso.

Buffy duda un momento, no sabe qué hacer. Lo mira alejarse y con un suspiro se dirigió hacia él. No había dado más que unos cuantos pasos cuando Spike se dio vuelta. Se quedaron callados mirándose. Él inclino la cabeza y aguardo. Buffy avanzó lentamente, miró hacia la tumba donde Spike había estado, vio las rosas rojas depositadas sobre ella, leyó el nombre y lo comprendió todo.

―Tú madre. ―dijo Buffy como en un susurro.

―Sí. ―afirmo Spike tras sus espaldas. Ella giro para observarlo.

―¿Por eso viniste a Londres? ¿Por ella? ―Spike asintió en silencio.

―Vine a despedirme, a tratar de arreglar viejas deudas. ―inclina su cabeza―. Ahora estamos en paz ella y yo.

―Entiendo. ―dice Buffy mirando las rosas y acercándosele―. Se como te sientes.

―Bueno algo más que tenemos en común tú y yo pet. ―dice Spike mirándola, Buffy esboza una media sonrisa―. ¡Tenemos que hablar Buffy! ―le dice luego de un tiempo.

―¡Lo sé! ―y guardando su estaca en el bolsillo―. ¿Por qué las cosas tienen que ser tan complicadas Spike?

―Supongo que es nuestro estilo. ―le dice agachando la cabeza―. Necesitamos del dolor para hacerlo real.

―No suena muy agradable. ―y mirándolo―. ¡Tomamos siempre los caminos incorrectos! ―dice Buffy con un dejo de tristeza―. Yo, yo no sé qué decirte Spike, o que hacer. ¡Todo es demasiado confuso para mí ahora! ―hace un silencio―. ¡No tengo respuestas! ―agrega mirándolo.

―¡No hay respuestas Buffy, sólo sensaciones! ¡Hay que aprender a vivir con ellas! No puedes luchar contra eso, ¡lo sé! ―le dice hundiendo sus manos en la gabardina―. Lo he intentado y duele más que el infierno.

Los dos se quedan callados por un momento. Spike camina hacia una lápida y se sienta, Buffy se aproxima sentándose a su lado. Miran hacia delante, hacia el bosque de cipreses oculto por la niebla. Ella gira su cabeza y observa su rostro. El se da vuelta y la mira.

―Quise volver antes. ―le dice―. Lo intente pero no pude. ―desviando la mirada―. El amuleto me retenía.

―¿Dónde estuviste? Digo,… antes de estar con Ángel. Después de…

―¿Morir? ―pregunta Spike. Buffy asiente con su cabeza―. ¡No lo sé! Lo único que recuerdo era que estaba muriendo, quemándome por dentro y de pronto aparecí en medio de la oficina de Ángel con todos observándome como si fuera un fenómeno de feria. No entendía nada, no sabía nada. Sólo que estaba atrapado allí, sin cuerpo, sin nada.

―¿Sin cuerpo? ―le pregunta levantando una ceja

―Sí. Te perdiste la versión fantasma, pet. ¡Mala historia! ―exclama mirándola de costado.

―¡Nada interesante para ver hoy en la televisión! ―dice Buffy encogiéndose de hombros―. Puedo escucharla.

Spike sonríe, la mira y con un leve suspiro le cuenta todo. Buffy escucha atentamente su rostro se concentra quedándose pensativa. Lo observa de vez en cuando, cuando él se detiene en su relato. Spike la mira y ambos vuelven a guardar silencio. Él se levanta.

―Se hace tarde. ―le dice de repente―. Es mejor que vuelvas. No hay mucha acción esta noche por aquí. ―agrega mirando hacia las sombras.

―¡Así parece! ―exclama Buffy levantándose―. Obviamente falta una Boca del Infierno, la niebla ayuda a crear el efecto pero,... no hay muchos participantes.

―Bueno por lo menos tienes el toque de misterio. ―le dice Spike

―Yeap eso ayuda

Ambos comienzan a caminar hacia la salida del cementerio. Una vez afuera observan las calles delante de ellos. Y cuando estaban a punto de hablar sienten unos gritos provenientes de un callejón cercano. Corren inmediatamente hacia el lugar. Una joven mujer se encontraba acorralada entre unas cajas casi desmayada mientras un par de vampiros la atacaban. Uno de ellos le había clavado sus colmillos lastimando su garganta. La joven hacia increíbles esfuerzos por defenderse cuando ellos llegaron. Spike atacó de inmediato al otro vampiro que observaba la escena divertido. A su lado yacía el cuerpo sin vida de un joven, mudo testigo de su hambre. Spike lo golpea haciéndolo chocar contra la pared tirando algunas cajas con el golpe. Este intenta defenderse sin éxito, una patada lo hace volar por el aire y cuando está a punto de levantarse un trozo de madera se hunde en su corazón. Spike se da vuelta para observar como Buffy se encarga del otro vampiro. Con un fuerte puñetazo ella lo aparta de su víctima. Aturdido el vampiro intenta reaccionar lanzando unos golpes. Buffy lo detiene con un par de patadas, este logra pararse y se abalanza sobre ella solo para ir a enterrarse en la estaca que sostiene Buffy entre sus manos. Ella sacude su ropa, limpiándose el polvo del cuerpo.

Mira a su alrededor, corre hacia donde esta Spike sosteniendo a la chica que comienza a desangrarse. Él alza entre sus brazos y mirando a Buffy.

―¡Necesita un médico y rápido! ¡Perdió demasiada sangre!

―¡Ven vamos! ―le dice Buffy y seguida por Spike casi vuelan las cuadras que lo separan del departamento de Giles. Cuando llegan Buffy abre la puerta y entra buscando el teléfono la voz de Spike la detiene.

―Buffy ―ella se da vuelta―. Creo que tendrás que cargarla tu, pet. ―le dice Spike parado en la entrada, con la chica en sus brazos que parecía una muñeca rota

―Entra Spike. ―le dice Buffy con una sonrisa. Spike entra y dirigiéndose a la sala, deposita a la joven en el sofá. Atrás de él Buffy solicita una ambulancia. Después de un momento cuelga el teléfono y acercándose le pregunta

―¿Cómo está?

―Débil, pero aún escucho su corazón. ¡Sobrevivirá! ―le dice mientras limpia sus heridas y mirándola―. ¡Se salvará, luv! ¡Confía en mí!

―¡Gracias! ―le dice Buffy tocando su mano Spike levanta su cara y la mira.

Unos pasos descienden por la escalera. Ambos giran para ver la figura del bibliotecario que se saca los anteojos, sorprendiendo al encontrar a Spike en medio de la sala.

―¿Qué demonios hace Spike aquí?

―Yo lo invite Giles. ―dice Buffy parándose―. ¡Ahora no es el momento! La chica está grave. ―dice mirando hacia el sofá.

―¿Qué chica? ―pregunta sin dejar de ver a Spike con el ceño fruncido acercándose―. ¿Qué paso?

―Unos vampiros los atacaron. ¡No pudimos salvarlo a él, pero no dejaré que ella muera! ―dice Buffy mirando a la chica.

―¿Y ustedes cómo fue que los encontraron?

―Haciendo mí trabajo. ¡Patrullar! ―y mirándolo seria―. ¿No es eso lo que me dices que debo hacer siempre Giles?

―Buffy ―dice Spike llamándola

―¿Qué pasa? ―pregunta Buffy alarmada dándose vuelta y viendo que el revisaba a la chica.

―¡Deben apurarse! ¡No resistirá por mucho tiempo! ―le dice Spike preocupado. Buffy se acerca a su lado.

―¿Cuánto?

―Veinte o treinta minutos. ¡Se debilita! ¡No es muy fuerte, pet! ―dice mirándola.

Buffy se da vuelta preocupada y cuando está a punto de hablarle a Giles, el timbre sonó en la habitación. Giles se dirige hacia la puerta no sin antes echar una última mirada a la pareja, y abriéndola un par de paramédico entran en la sala. Caminan hacia donde está la chica herida, la revisan, mirándose preocupados entre ellos. Había perdido mucha sangre.

―¿No vieron que la mordió? ―pregunta uno de los paramédicos

―No. Cuando llegamos ya se había ido. ―miente Spike

―Le pondré una antitetánica por las dudas. ―y colocándole suero, escucha el corazón con su estetoscopio.

Un rato más tarde.

―Está saliendo del shock. Ya se encuentra mucho mejor. ―y volviéndose hacia ellos―. Fue una suerte que la encontraran, no habría sobrevivido por más tiempo. Ya se está estabilizando y la podremos trasladar al hospital. ¡Por favor firmen aquí! ―les dice entregándoles unos papeles. Giles los agarra y los firma devolviéndoselos―. ¡Gracias! ―se para y asiendo una señal a su compañero, colocan a la chica en la camilla.

―¿Estarán bien? ―pregunta Buffy antes de que la ambulancia se la lleve.

―Sí, ya pasó lo peor. ―le responde el paramédico―. Ahora solo deberá reponerse. Es cuestión de tiempo, pero sobrevivirá.

La ambulancia parte dejando a los tres en silencio. Buffy se da vuelta y mirando a Spike le dice:

―Spike, yo…

―No digas nada, pet. Será mejor que me vaya. ―la interrumpe Spike observando a Giles―. Ya tuve bastante acción para una noche. ―le dice y comienza a irse.

Buffy lo ve alejarse y cierra la puerta detrás de él. Giles permaneció todo el tiempo en silencio con el ceño fruncido mirándola

―No era necesario que tuvieras que invitarlo Buffy

―No Giles. No ahora. ―dice pasando por enfrente de él.

―No sabemos por qué volvió. No sabemos nada Buffy.

―No. ―dice seca mientras sube las escaleras.

Giles se saca los anteojos mientras se apoya en un mueble del hall, agacha la cabeza y la mueve. Arriba la puerta se cierra de golpe.


Interior. Oficina de Wesley. Noche
Los Ángeles California

La oficina se halla a medias oscura apenas iluminada por la lámpara del escritorio. El teléfono suena por segunda vez en escasos minutos. Un hombre sale del baño limpiándose las manos. Deja la toalla, y acercándose hacia el teléfono lo levanta.

―Diga. ―dice mientras sostiene la bocina del teléfono con su hombro. Al reconocer la voz del otro lado de la línea, se acomoda los anteojos sentándose en una esquina del escritorio―. Si, te escucho Giles. ¿Qué pasa? ―Wesley frunce el ceño a medida que escucha la voz al otro lado del tubo. Y agarrando papel y lápiz, apunta un par de direcciones y teléfonos―. ¡Si, si, no te preocupes! Me encargaré de todo. No, yo ya hable con Ángel. ¡El tendrá que entender! ¡Hará lo correcto!

―¡Eso espero! ―dice Giles con tono resignado―. Las cosas se han complicado, se suponía que Spike no sabía donde se encontraba Buffy. ―y haciendo un silencio mientras acomoda sus anteojos―. Me temo que Buffy no resulte de gran ayuda. Tiende a tener ideas muy cerradas en lo que a Spike se refiere.

―¡Tendrá que entender Giles! ―exclama Wesley―. ¡Todo el mundo está en juego! ¡Todo lo que conocemos se desvanecerá sino lo detenemos! ¡Ella es una guerrera y, sabe cual son sus responsabilidades!

―¡Si te entiendo! ¡No tienes que convencerme! ―le dice Giles sentándose cansado en una silla―. Pero no sabes lo difícil que fue para Buffy matar a Ángel, o tener que proteger a Dawn. Ella no querrá pasar por lo mismo, no importa si ya entre ellos no hay nada.

―¿Entonces no entiendo de qué te preocupas? ―pregunta Wesley que seguía moviendo nervioso la lapicera contra su pierna―. Si todo entre ellos se acabó, será más sencillo que comprenda lo vital de todo esto.

―Ellos están conectados de alguna manera. ¡Y lo saben! ―dice Giles mirando hacia un extremo de la escalera―. Y mientras esa conexión exista será imposible que Buffy quiera comprender razones.

―¿Cuál es tu idea entonces Giles? ¿Qué quieres que haga?

―Será mejor que Buffy por ahora no sepa nada, hasta que nosotros podamos encargarnos del problema. Yo intentaré retener el mayor tiempo a Spike, o lo que es peor mantenerlo vigilado. ―haciendo un silencio se queda escuchando la voz en la otra línea―. ¡Si, si comprendo! Yo también pensé en eso, pero no nos apresuremos por ahora… ¡Si, si no te preocupes! ¡Te mantendré informado!... ¡Está bien hasta luego! Esperaré tu llamado… ¡Si, si adiós!

Giles cuelga y se queda observando el teléfono por un momento, levanta su cabeza y cerrando los ojos, un amplio suspiro llena su pecho. Baja la cabeza y comienza a caminar hacia la puerta. Mira sobre su hombro el reloj marcaba más de las once de la noche, tuerce sus labios mientras apaga el interruptor de la luz.
La sala queda a oscuras, y una cansada figura comienza a ascender por las escaleras. Iluminada apenas por las luces provenientes de la vereda, que se filtraban por entre las persianas de la ventana. A lo lejos retumba monocorde el aullido de un perro.

Continuará...