DÉCIMA PARTE
Interior Cocina. Departamento de Giles. Mañana
Londres Inglaterra.
Desde hace un tiempo solo se escuchaba el movimiento de utensilios y platos desde la planta baja. Andrew se encontraba sumergido en la preparación de una torta que según él era de lo más espectacular. Tenía medio cuerpo cubierto por harina, y la otra mitad se esparcía por la mesada. Buffy baja las escaleras y olfatea el aire, entrando en el preciso momento en que Andrew batía enérgicamente la preparación. Ella mueve la cabeza, pensando en la cara que pondrá Giles cuando vea el estado en que había quedado su cocina.
―¡Que bien que huele eso! ―dice sentándose en un extremo de la mesada― ¡Hola Andrew! ¿Qué haces, además de causarle una úlcera a Giles? ―le pregunta burlona.
―¡Ah, hola Buffy! ―saluda dándose vuelta sin dejar de batir―. ¿Quieres desayunar? Hay café, y estoy haciendo unos waffle ahora… ―y probando la masa con un dedo― ¡Um, están buenos!
―No gracias. Paso. ―dice Buffy sonriente―. Pero tomaré café. ―y mirándolo mientras Andrew dejaba el bols, e iba servirle una taza―. ¿Giles sabe de esta invasión a su cocina?
―Sí, me dijo que hiciera lo que quiera, ―le dice trayéndole una taza de café caliente a Buffy―, con tal de que no lo moleste en el Consejo. Lo cual no es para nada justo. ―comenta dejando el café―. Yo lo ayude con el tema de las cazadoras antes de que llegara el "Gran Ewan" ―agrega haciendo comillas con sus dedos―. Pero ahora a mí me toca hacer las cosas no tan divertidas.
―No te quejes. ―dice Buffy mientras toma un trago de su taza―. Por lo menos no tienes que enfrentarte a un grupo de adolescentes que te odian. ¡Y ser su guía!
En esos momentos el ruido del reloj del microondas, hace que Andrew se de vuelta y dirigiéndose hacia el aparato saca una bandeja con galletas. ¡Auch! grita quemándose más atrás Buffy mueve su cabeza. Este agarra una manopla y haciendo equilibrio con el plato se acerca a la mesada donde lo deposita casi cayéndose.
―La cocina es dura. ―dice Andrew pasándose una mano por la frente.
―Puedo verlo. ―le contesta Buffy sonriente tras la taza―. Así que, decidiste protestar con una… ―revoleando los ojos mientras piensa―, fabricación indiscriminada de comida.
―Bueno… tal vez. ―susurra Andrew avergonzado y cruzándose de brazos―. ¡Me aburro! El lector de Dvd no funciona. No puedo ver mi colección de películas, y tampoco puedo ahora ayudar a Giles. ¡No es justo! ―vuelve a insistir.
―La vida apesta. ―dice Buffy levantándose de hombros― Pero funcionara. ―agrega mirando a su alrededor―. También puedes desacomodar sus libros. ¡Eso lo pondrá furioso! Y no te volverá a dejar solo nunca más en el departamento. ―y agrandando sus ojos―. No es que yo lo haya hecho, bueno tal vez… ¡olvídalo!
―Gracias. ―dice Andrew achicando su mirada―. Yo estaba pensando en mancharle un par de camisas. ¡Pero eso suena cool!
―Jamás tuvimos esta conversación. ―lo corta Buffy dejando la taza a un lado.
―Nop. ―y volviendo a batir la preparación―. Sabes me alegra de que Spike haya vuelto. ―la mira, Buffy se queda seria observándolo―. Él es como un súper héroe. Es valiente y fuerte. Se lo dije a Giles cuando nos ayudo con la Cazadora loca... ―se quedo pensando―. ¿Cómo es que se llamaba?... ¡Ah, sí Dana!… ―y mirando a Buffy―. ¿Qué?
―¿Qué dijiste? ―le pregunta Buffy parándose de repente.
―¿Yo?... Nada. ―intenta excusarse Andrew―. ¿Galletas? ―dice levantando la bandeja―. No claro. ―agrega bajándola.
Buffy toma un fuerte respiro.
―Mira. ―le dice sin dejar de observarlo―. Spike me contó que ya lo habías visto cuando fuiste a Los Ángeles. Él me dijo que te prohibió que me lo dijeras, así que…
―¡Uf! ¡Que alivio! ―exclama Andrew que siente que se le vuelve el alma al cuerpo―. Por un momento pensé que me ibas a clavar con una de esas estacas. ―le dice tocándose el pecho.
―Y no te equivocas. ―le dice seca Buffy―. Si no me dices lo que quiero saber, eso será lo último que veras. ―cruzándose de brazos―. ¡Ahora Andrew habla! ¿Quién más sabía que Spike estaba vivo?
―Yo, yo… no sé. ¡Giles me va a matar! ―dice Andrew nervioso.
―Entonces tendrá que formar fila. ―agrega Buffy avanzando hacia él.
―Soy delicado. ¡Por favor no me lastimes! ―ruega retrocediendo hasta chocar contra la pared. Y cerrando los ojos―. Giles me dijo que no te dijera nada.
Buffy se para en seco. Su rostro se endurece aún más y cerrando los ojos los vuelve a abrir y pregunta:
―¿Desde cuándo lo sabe? ―pregunta la voz fría de Buffy
Andrew abre sus ojos se toca el cuerpo, al no ver ninguna herida respira aliviado. Hasta que observa el rostro de Buffy que no deja de mirarlo dura e inquisitiva.
―Cuan… cuando yo este… regrese. Bueno Giles quería saber todo y puede ser que sin querer se me haya escapado algo sobre Spike. ―mira para todos lados―. Yo, yo le dije que él quería que no lo supieras. Y Giles estuvo de acuerdo y… ¡no se! Pero ahora él volvió y todo está bien... ¿no Buffy? ―la observa con miedo―. ¡Yo lo siento! Pero me amenazaron. ―agachando la cabeza―. Se lo prometí, Giles se va a enojar conmigo. Es que… ―y sus palabras son cortadas por el fuerte portazo de la puerta al cerrarse.
Andrew baja la mirada abatido, ve el desorden a su alrededor y sabe que es sólo el principio.
Afuera Buffy camina por las calles de la ciudad, transitada por rostros que pasan como hojas ante su vista. Con el ceño fruncido y con un paso que se torna cada vez más precipitado dirigiéndose a ese único destino que figura en su mente.
Interior. Oficina de Giles. Nuevo Consejo. Mañana.
Londres Inglaterra.
El fuerte golpe en la puerta, hace que el hombre levante la vista de los papeles que estaba estudiando. Una sonrisa cruza por su rostro, la cual se queda congelada al ver la expresión en la cara de la chica.
―¿Buffy qué paso? ―le pregunta alarmado levantándose de su asiento.
―¿Por qué Giles? ―lo interroga avanzando hacia él―. ¿Por qué no me lo dijiste?
―¿Decirte qué? ¿De qué estás hablando?
―De Spike. ―le dice sin cambiar la expresión de su rostro―. ¿Por qué me lo ocultaste todo este tiempo?. No te hagas el idiota lo sabes perfectamente.
―¿Saber qué? ―sacándose los anteojos de un manotazo.
―¡Que él había vuelto antes de que apareciera en Londres! ―dice Buffy moviéndose molesta de un lado a otro.
―¿Quién te lo dijo? ―dice Giles sorprendido y con un gesto de revelación―. ¿Andrew verdad? Debí imaginármelo.
―No importa eso. ―le interrumpe Buffy seca―. Tenía derecho a saber,… yo…
―Siéntate por favor. Déjame explicarte. ―le dice Giles mostrándole un asiento.
―¿Explicarme qué?
―¡Por favor, Buffy! ¡Siéntate! ―vuelve a insistir. Buffy se sienta de mala gana. Giles se pasa la mano sobre la frente y con un fuerte respiro, se recuesta sobre el escritorio―. No te lo dije porque pensé que era lo mejor para ti. ¡Buffy tu ya tenías una vida! Una nueva oportunidad y necesitabas seguir hacia delante. Tener la mente clara. Era lo mejor para ti.
―¡Déjame a mí decidir eso! ―le dice enfadada―. Creo ser lo suficientemente grande para tomar mis propias decisiones Giles.
―Nadie duda de tu capacidad de tomar decisiones Buffy, lo que pasa es que a veces…
―¿A veces qué? ―le pregunta frunciendo el ceño.
―A veces no son las más acertadas. ―y bajando la mirada―. Yo te quiero y no quiero que sufras. Lo hice por tu bien. ―la mira―. ¡Necesitas avanzar Buffy! Y Spike no es lo que yo quiero para ti.
Buffy cierra los ojos apretando fuertemente sus mandíbulas.
―¿Y alguien se detuvo a preguntar qué es lo que yo quiero? ¿Qué es lo que…? ―mueve la cabeza apartando la vista. Y volviéndolo a mirar―. ¿Cómo pudiste? Armaste toda esa escena frente a los demás cuando ya lo sabías.
―Si, tal vez hice mal en ocultártelo, pero tampoco dijiste nada cuando él apareció. Nos mentiste también…
―Es distinto. ―dice Buffy cruzándose de brazos―. Yo no acuse a nadie por ello. Además no cambies el tema.
―No Buffy. ―dice Giles levantándose―. Ahora que estamos aquí hablemos de frente tú y yo. No sabemos nada de porque Spike regreso. Las cosas no son tan simples Buffy, debe haber un motivo. Todo tiene consecuencias ―y mirándola―. Tú más que nadie lo sabes muy bien. Después de todo lo que pasaste cuando volviste…
―De mi muerte, ¡dilo Giles!. Pero ya te dije que es distinto. Spike no estuvo en el Cielo ni en el Infierno. Sólo regreso. ―se levanta también de su asiento―. No sé como, ni él lo sabe pero lo hizo.
―¿Por qué? –insiste Giles―. ¿Con que motivos?
―Ya te dije que ¡no lo sé! ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia ahora? ―camina hacia un costado de la habitación―. Él nos estuvo ayudando antes y no te hacías tantos cuestionamientos. Lo tomabas y listo. ―hace un silencio―. Sé que las cosas se han complicado últimamente pero aún sigo sin entenderte.
―¿Por qué huyes de la verdad Buffy? No quieres verla. ―se acomoda los anteojos con un dedo―. Nada se da sin algún motivo sin tener sus consecuencias. Y tú tomas el regreso de Spike como si nada.
―¿Y qué quieres que haga? ¿Qué lo ponga frente a una lámpara y lo interrogue hasta que me muera? ¡Él no sabe nada ya te lo dije!
―No claro. Pero debemos tomar nuestras precauciones. Debemos investigar.
―Hazlo ―le dice seria―. Nadie te detiene. Si eso te tranquiliza, ¡hazlo Giles!
―¿Y si algo está mal con él? ¿entonces qué harás? ―le pregunta clavándole la mirada. Buffy permanece callada por unos instantes―. ¿Buffy? ―insiste Giles.
―Haré lo que tenga que hacer. ―le dice después de un tiempo.
―¿Y eso qué sería?
―Buscas respuestas donde no las tengo. ―y moviendo su cabeza―. Lo tendré que ver con mis propios ojos y no sé Giles, ¡no sé!
―¡Buffy esa no es una respuesta! ―le dice preocupado.
―¿Y qué quieres que te conteste? ¡Si ni tú mismo estás seguro de nada! ―se muerde el labio y moviendo la cabeza―. Sólo hablas de suposiciones, cuando tengas hechos concretos hablaremos. No quiero oír nada más de esto. Él se sacrifico por todos nosotros, él nos ayudo Giles.
―¿Y si no es suficiente, y si…?
―No. ―lo corta seca―. ¡No lo digas! No quiero oír nada más. No tienes ningún derecho a juzgarme cuando estuviste ocultando cosas todo este tiempo. ¡Solo basta!
―¡No te estoy juzgando Buffy! ¿Por qué tendría que hacerlo? ―intenta acercársele―. ¿Acaso hay algo que no sepa de Spike?
―No
―Entonces… ¿Qué es lo que pasa?
Unos golpes en la puerta interrumpe la discusión. Ewan entra en ese momento y viendo a Buffy.
―¡Ah! ¡Perdona Giles! No sabía que estabas ocupado
―Yo ya me voy. ―le dice Buffy pasando frente a él.
―Tenemos que seguir hablando Buffy. ―insiste Giles a sus espaldas.
―No. ―le dice esta seca―. Ya dijimos todo lo que teníamos que decir. ―y sale dejando a los dos hombres solos en la oficina.
―¿Qué fue eso? ―pregunta Ewan viendo la preocupación en el rostro de Giles.
―Nada bueno. ―le dice serio―. Pero ahora no hablaremos de eso. Lo siento necesito pensar. Yo este, ¿podríamos conversar más tarde? No tengo cabeza ahora para otra cosa.
―Sí, sí está bien como quieras. Entiendo.
―Perdóname ―le dice Giles quitándose los lentes―. Después hablaremos. Pero no ahora, no ahora. ―y mirándolo―. ¿Qué querías?
―Olvídalo. No te preocupes, yo puedo manejarlo. ―y yéndose hacia la puerta―. Aún puedes contar conmigo Giles. ―agrega mirándolo.
―Si lo sé Ewan. Gracias.
El hombre asiente con la cabeza cerrando la puerta tras de si. Giles se queda pensativo mirando a través de la ventana de su oficina. De vez en cuando mueve la cabeza mientras una profunda arruga surca su frente. Mientras todo se vuelve más duro y lejano.
Interior. Viejo Cementerio. Noche
Londres Inglaterra.
La brisa cálida se extendía como un aire nuevo sobre el viejo cementerio de Londres. Las noches comenzaban a cambiar, y un cielo más estrellado dominaba el firmamento. Bajo la luna nueva, el grupo de cazadoras patrullaba el lugar. Más atrás de ellas Ewan y Buffy caminaban en silencio.
De tanto en tanto el hombre observaba el rostro de la chica tratando de entender la nube oscura que surcaba sus ojos. A la cual sentía fría y distante a su lado. Y los minutos pasaron, sin que nada perturbe la paz del lugar. Ya comenzaban a tomar el camino de regreso cuando la voz del otro vigilante los llamo. Ewan levanto la cabeza y observo al grupo esperándolos no más de dos metros adelante y se dirigió a él.
―¿Qué pasa Robert? ―le pregunto acercándose.
―Nosotros regresamos al Consejo. No sé si ustedes quieren seguir patrullando pero yo tengo que llevar al grupo y hacer el informe. ―le dice un hombre medio regordete y de aspecto afable.
―No está bien, vayan ustedes. Yo iré más tarde a retirar unos papeles que necesito –y volviéndose a Buffy―. ¿Te quedaras?
―No. Creo que será mejor que regrese. ―le dice mirando hacia el camino.
―Bien ―le dice Ewan mirando al hombre―. Adelántese ustedes que yo los alcanzo. Acompañare primero a Buffy ―y mirándola―. ¿Si no tienes inconvenientes?
―Como quieras. ―le dice encogiéndose de hombros―. Pero aún se cuidarme sola.
―No lo dudo. Solo déjame hacerlo. ―le pide sonriendo. Buffy asiente con la cabeza. Las chicas ríen entre ellas cómplices. El otro vigilante las ve y carraspeando.
―¡Ejem! Será mejor que nos vayamos chicas ―y mirando a Ewan y Buffy―. ¡Hasta mañana! ―saluda con una amplia sonrisa. Y se alejan por el camino hasta perderse de su vista. Y cuando eso sucede Ewan comienza a caminar seguido de Buffy.
―La noche está tranquila. ―le dice tratando de romper el hielo―. Pensé que habría más acción demoníaca. ―levantándose de hombros―. Supongo que ellos también aprecian el buen clima Ingles.
―Debe ser. ―contesta Buffy y haciendo un silencio―. Siento lo de esta mañana yo… bueno este, es que Giles y yo tuvimos un malentendido. ―lo mira.
―¿Por eso viniste a patrullar con el grupo Buffy? ¿Por qué no querías quedarte con él en su casa? ―se detiene y observándola―. Sé que no eres entusiasta de estas salidas en conjunto. Lo entiendo. ―pasándose la mano por el cabello―. Giles me dijo que te gusta cazar sola.
―Es uno de los motivos, entre tantos. ―dice Buffy revoleando los ojos y mirándolo―. No tiene nada que ver contigo.
―Bueno eso es algo. ―le dice sonriente y siguen avanzando por el camino.
Salen del cementerio y comienzan a introducirse por las calles de Londres.
―Giles es un buen hombre. ―le dice Ewan después de un tiempo―. Y se preocupa por ti.
―¡Lo sé! Sé que todos lo hacen… ―y desviando la mirada―. A veces desearía que no lo hicieran tanto, que…
―Que te dejaran tomar tus propias decisiones. ―la interrumpe con una mueca divertida en sus labios―. ¡Sé lo que sientes Buffy! Mi padre es igual. Piensa que todavía sigo siendo un niño. ―y ladeando la cabeza para observarla―. Te acostumbraras con el tiempo.
―No mucha interacción padre―hija. ―le dice encogiéndose de hombros―. Supongo que afuera es así como funcionan las cosas
―Y no te olvides de su gran pie en mi trasero.
―Los métodos tradicionales nunca pasan de moda. ―dice Buffy mientras asiente con su cabeza.
―Psicología aplicada como suele presumir. ―agrega Ewan con una media sonrisa.
―Aplicada a tu trasero. ―le contesta risueña.
―Yeap. ―y tomando aliento―. ¡Buffy! Este yo… quería hablarte. ―mirándola―. Sabes lo estuve pensando y me gustaría invitarte a conocer Escocia. ―se vuelven a detener―. Sé que te gustaría y esta parte del año se llena de turistas. Lo que quiere decir es que se ve bien. Y me preguntaba si quisieras conocerla conmigo.
―Ewan, yo… ¡Guauuu!… ¡De verdad gracias! Pero ahora no sé…
―No, no te digo que me des una respuesta ahora. ―le sonríe―. ¡Tomate tu tiempo no hay problema! Yo te entiendo. Pero de verdad me encantaría que aceptaras. ―hace un silencio―. ¡Soy muy buen guía! ¡Ya lo veras!
Buffy baja la cabeza sonriendo y mirándolo le dice:
―Lo pensare. No puedo negar que suena tentador. ―y suspirando―. En verdad me agradaría Ewan. Lo pensare, te lo prometo.
Y siguieron caminando. Ya faltaban pocas cuadras para llegar al departamento de Giles, cuando al doblar en una esquina se tropiezan con la figura de un hombre.
―¡Spike! ―dice Buffy sorprendida al verlo. Este se para en seco y observando a la pareja una sonrisa desdeñosa cruza sus labios.
―¡Buffy! ―dice con un tono profundo en su voz y mirando a Ewan―. Y el pequeño Giles, ¡que sorpresa! ―observa sobre ellos―. ¿Patrullando?
―Sí. ¿Por qué? ―le pregunta Ewan molesto―. Es nuestro deber.
―Claro, deber. ―frunciendo el labio―. Así lo llaman ahora ¿no, pet? Pero sigan su camino… patrullando. ―dice avanzando.
―Es lo que estábamos haciendo ―le contesta Buffy sin dejar de observarlo―. ¡No tienes porque hacerlo sonar como algo malo, Spike!
―No tienes que darle explicaciones Buffy. ―dice Ewan.
―No las necesito ―lo corta Spike―. No soy bueno escuchándolas. Eso ya lo sabe Buffy ―le dice clavándole la mirada.
―Mira Spike. Si me estabas siguiendo… ―empieza a decir Buffy molesta.
―¡Siguiéndote! ¿Por qué haría eso? ―mueve la cabeza negativamente―. ¡No te endioses, pet! Ya no. Sólo vine a tomar un maldito trago. Todavía puedo hacer eso ―y señalando hacia las sombras―. Por allí hay un bloody pub, creo que ya lo conoces. ―le dice con una media sonrisa―. Sólo pensé en pasar un rato.
El silencio es incomodo, Buffy agacha la cabeza desviando la mirada.
―Nadie te detiene entonces. ―le dice Ewan abriéndole el paso.
―No claro. ―comenta Spike sin dejar de observar a Buffy y comienza avanzar y como arrepintiéndose se da vuelta y le dice―. ¡Ah! Por cierto. Nueva noticia amor. Me iré dentro de tres días. Puedes decírselo a Giles para que empiece a preparar la sangrienta fiesta. ―acercándosele―. ¡Es un alivio! ¿no?
Ewan observa la expresión de los ojos de Buffy que se habían agrandado de repente mirando a Spike.
―No tienes que irte. ―balbucea Buffy luego de un tiempo.
―¿Por qué? Nada me retiene ya aquí ¿o sí? ―le vuelve a preguntar calvándole sus ojos en ella.
Unos pasos se escuchan provenientes de sus espaldas. En esos momentos una de las cazadoras llega corriendo agitada hacia donde ellos estaban. Y apenas los ve se dirige hacia Ewan que la observa sorprendido.
―¿Qué paso Margaret? ―le dice al verla.
―Es Lisa. ―tomando aliento―. Algo nos atacó cuando regresábamos. Ella está herida te necesitamos allá. ―dice mirándolo.
―Llamaré a una ambulancia. ―informa Buffy
―No es necesario. Robert ya lo hizo. ―le dice la chica―. Ellos vienen en camino. El quiere que Ewan esté allí con las demás para cuando lleguen. ―mira hacia atrás―. Dijo algo de papeles y explicaciones.
―¿Cómo está? ―pregunto Ewan
―Ella esta herida pero creo que sobrevivirá. En realidad se veía muy pálida.
―Iré de inmediato. ―dice Ewan y mirando a Spike y Buffy―. Yo este, hablaremos mañana.
―Está bien. Ve. Yo le informaré a Giles no te preocupes. ―le dice Buffy.
Ewan se va acompañado de la cazadora sin antes dejar de echarle una mirada de soslayo a Spike que había permanecido todo el tiempo callado entre ellos. Buffy los ve alejarse y dándose vuelta observa a Spike. Se muerde el labio inferior y cerrando los ojos por un momento le pregunta
―¿A dónde iras?
―El mundo es grande. ―le dice Spike que todavía tenía la vista perdida entre las sombras―. Me tomaré mi tiempo, aún hay lugares que no conozco. Nunca es tarde para empezar, pet. ―le dice mirándola.
―No, no lo es. ―y observando hacia las sombras que se extendían por las calles―. ¿Whisky? ¡Eso suena bien! ―lo mira y Spike sonríe.
―¿Quieres venir? ―le dice con una inclinación de cabeza.
―¿Al pub? Yo este… um preferiría no ir.
―Como quieras. ―le dice Spike y comenzando a caminar alejándose
―¡Spike! Este, um… ¿conoces otro lugar donde… bueno donde tengan whisky?
Spike se queda pensando y asintiendo con la cabeza.
―Creo saber de un lugar.
―Entonces vamos. ―le dice Buffy con una sonrisa.
Ambos comienzan a descender por las calles, iluminadas por las luces de la casa y ese cielo estrellado que se extendía como una estela de luz en el horizonte. Caminaron en silencio por las callejuelas de Londres sintiendo la brisa en sus cuerpos y el cálido beso de la noche. El hall del hotel propagaba su luz sobre la vereda. Spike se para mirando hacia el interior y dándose vuelta.
―Aquí es. ―le dice mirando a Buffy
―¿Aquí vives? ―le pregunta Buffy. Spike asiente con su cabeza―. Es lindo. ―agrega a continuación.
Y ambos entran. Spike pide las llaves de su habitación al conserje, este se las da y comienzan a subir por los pisos que lo separan de la misma. El abre la puerta dejándola pasar, y una vez adentro la cierra con un fuerte respiro. Buffy se dirige hacia la ventana y se queda observando la ciudad que se pierde ante su vista. Spike a sus espaldas se quita la gabardina dejándola sobre la cama y dirigiéndose hacia una mesita toma una botella de whisky. Llenando dos vasos se acerca a donde está Buffy y entregándole uno se la queda observando.
―Gracias. ―le dice agarrándolo y tomando un trago―. Está bueno.
Spike bebe del suyo y mirando hacia la habitación le pregunta.
―¿Qué pasa?
Buffy suspira y bebe otro trago y dirigiéndose hacia la cama se sienta en un extremo.
―Nada serio.
―Claro. ―frunce sus labios―. Y por eso estás aquí en este hotel, ¡conmigo! bebiendo de mi whisky porque nada sucede. ¡Vamos pet! ¡Cuán estúpido crees que soy! ―agacha la cabeza―. Y no creo que sea porque yo me vaya, traías esa cara desde antes.
―Nada se te escapa ¿verdad Spike? ―le pregunta Buffy mirándolo―. Es... es estúpido. ―le dice después de un momento.
―¿Y qué tiene que ver cabeza de fósforo en todo esto?
―¿Quién?... ¿Ewan? No, no nada. Este, bueno en realidad yo… tuve una discusión con Giles. Pero ya pasó.
―Vaya al parecer el viejo Rupert va perdiendo adeptos. ¿Cuál es el problema esta vez? ―le dice sentándose a su lado.
―Tú. ―le contesta Buffy mientras bebe otro trago de su vaso. Spike levanta una ceja y tuerce la cabeza y se la queda observando intrigado.
―¿Yo? Sé que no figuro en su liga de campeones pero ¿por qué la pelea? ―le pregunta mirando el líquido que baila en su vaso.
―El lo sabía. ―levanta la vista y lo mira―. Sabía que estabas vivo antes de que volvieras y me lo ocultó. ―vuelve a observar hacia la ventana―. Al parecer a Giles le encanta tomar mis propias decisiones. Debería unirse con Ángel. ―bebe otro sorbo.
―¡No discutiré eso, pet! ―le dice Spike vaciando su vaso―. Esos dos tienen un serio problema al respecto. ―se levanta y tomando la botella vuelve donde estaba Buffy. Y sirviendo a él y a ella. Buffy toma de nuevo un trago―. Sé que me arrepentiré de esto. ―revolea los ojos―. Pero puedo entender al bibliotecario. No tengo una buena reputación, así que supongo que él quiere lo mejor para ti. Por eso lo hace. ―y moviendo la cabeza―. No quiere decir que sea lo correcto.
―Lo correcto. ―repite Buffy mirándolo―. ¿Y qué se supone que es eso?
―Una bloody palabra con aires de pretensión supongo. ―dice Spike encogiéndose de hombros.
―Si debe ser eso. Todos la dicen. ―y bebiendo otro trago―. Pero nunca estoy segura de lo que significa. ―se lo queda mirando.
Spike vuelve a llenar los vasos vacíos y ambos se quedan bebiendo en silencio mirando hacia la luz que entraba por la ventana.
En esos mismos momentos
Interior sala. Departamento de Giles. Noche
Londres Inglaterra
Giles miraba la camisa que tenía en su mano, mira la cocina atestada de comida por toda la mesada. Vuelve a mirar su camisa y sacándose los anteojos de un manotazo llama a todo pulmón.
―¡Andrew!
Andrew aparece limpiándose las manos por el pasillo. Un brillo de placer se dibuja en el interior de sus ojos.
―¿Me llamabas? ―pregunta una vez frente a él.
―Sí. ¿Qué demonios sucedió aquí? ¡Mira este desorden! ―le dice indicándole toda la cantidad de comida y platos que invadían parte de la mesada―. ¿Y esto? ―agrega mostrándole su camisa que continúa blandiendo entre sus manos―. ¡Salsa! ¿Por qué mi camisa tiene salsa? ¿Y por qué demonios tenía que decirle a Buffy sobre Spike? ¿En qué estabas pensando?
―¿Yo?... ―agarrando la camisa y mirándola la olfatea―. ¿Salsa? No me parece salsa. Y estoy seguro que te la manchaste solo.
―¿Qué? ―le dice Giles quitándosela molesto―. ¡Claro que no! No acostumbro comer con la ropa. ―y moviendo la cabeza―. Y no cambies el tema.
―Se me escapo, lo siento. ―dice agachando la cabeza―. Buffy me amenazo con estaquearme. Y no resisto las amenazas.
―¡No resistes nada por lo que puedo ver! ¡Olvídalo! ―tira la camisa sobre una silla―. Ya no hay arreglo para lo que hiciste. La próxima vez me aseguraré cociéndote la boca. ―y mirando hacia la cocina―. ¿Qué es ese olor?
―Un budín de vainilla. ¿Quieres?
―No pienses que vas a arreglar esto con budines. ―y colocándose los anteojos―. Bueno un pedazo. ¿Tendrías té?
―Sí. ―dice Andrew sonriendo yendo a buscarlo―. Ahora te lo traigo.
―Y arregla todo ese desorden por favor. ―le dice Giles―. Se supone que…
El timbre del teléfono lo interrumpe, Giles se dirige a atenderlo, mira en todas direcciones sin encontrarlo. Guiado por el ruido, ve el cable debajo de una pila de manteles y repasadores, revoleando los ojos los aparta.
―Hola diga. ―dice levantando el tubo, mientras saca una servilleta que se había enganchado en el cable―. ¡Wesley!
―¿Giles sucede algo?
―No, no nada ¿qué pasa? ―le dice con un suspiro.
―Ángel acepto. ―un silencio fue su única respuesta―. ¡Giles! ¿Estás allí? ¿Me oíste? Dije que Ángel está de acuerdo.
―Sí, sí Wes. Perdona te oí. Que bien eso es algo. ―dice con un tono cansado en su voz.
―Aquí seguimos investigando y todo coincide para el solsticio de verano. ―le informa Wesley sin notar la preocupación en el tono del vigilante―. Esa es la fecha indicada. ¿Crees que puedas retener a Spike hasta ese momento?
―No creo que haya problemas. Mientras Buffy continué aquí, el se quedará. Es otra cosa lo que me preocupa.
―Ya te dije que nos encargaremos de todo. No habrá fallas. ―intenta persuadirlo Wesley.
―No dudo de eso. ―pasándose una mano por la frente―. ¡Es en Buffy en la que no confió!
―¿Buffy por qué? ¿Qué le sucede? ―pregunta preocupado―. ¿Ya le dijiste sobre Spike?
―¡No, no! ¡Y ahora menos que nunca! ―hace un silencio―. No puedo explicártelo Wes, ni yo mismo lo entiendo pero está actuando rara. Me temo que no sea de gran ayuda llegado el momento.
―¡Tendrá que serlo Giles! ¡No hay otra alternativa! Yo este... solo quería informarte esto y cualquier novedad sigamos en contacto. ―vuelve hacer un silencio―. De ser todo real dentro de un mes comenzarán las primeras manifestaciones y tenemos que estar preparados.
Giles escucha al otro hombre por teléfono su rostro se pone serio. En ese momento Andrew aparece con un plato y una taza de té. Este le hace una señal y se los deposita al lado del teléfono marchándose luego.
―Es lo que me temo. Que todo sea verdad. ―dice Giles.
―Y no habrá vuelta atrás Giles. Habrá que actuar.
―Si lo sé. Actuar.
―Te llamaré entonces. ―le dice Wesley―. ¡Adiós!
―Adiós. ―y cuelga agarrando la taza bebe un largo sorbo de té. El timbre del teléfono vuelve a interrumpir de nuevo sus meditaciones.
―Si diga… ¡Ewan!... No, no yo estoy bien ¿Qué sucedió?... No, no Buffy no me dijo nada ¿por qué?… ¿Pero ella no estaba con ustedes?... Si… No pero ella no está aquí. Todavía no llego… Sí, estoy seguro… Espera Ewan cuéntame que sucedió.
Ewan le relata todo lo sucedido con las cazadoras y el encuentro con Spike.
―Spike. ―repite Giles arrastrando las palabras―. ¿Se quedó con ella?... Si, si te entiendo. Yo también pienso lo mismo. Hablaré con ella cuando regrese, ¡si puedo claro! ―dice pasándose la mano por la frente―. Buffy tendrá una interesante explicación a todo esto no lo dudo.
―¿Crees que está con él? ―le pregunta Ewan desde la otra línea.
―No lo sé. Ya no sé nada sobre Buffy… Nos veremos mañana. Adiós Ewan. ―y corta la comunicación.
El té se había enfriado. Giles lo bebe casi de a sorbos hundido en sus temores y dudas. El reloj marca las once de la noche, agarrando el plato se dirige a la cocina. Prende la hornalla y pone a calentar más agua. Tomando un bocado de budín mira su reloj. Esta sería una larga noche piensa mientras se queda esperando el regreso de Buffy.
En esos momentos
Interior habitación Spike. Harrow Hotel. Noche
Londres Inglaterra.
Los dos están sentados en la extremo de la cama sosteniendo un vaso entre sus manos mientras seguían bebiendo en silencio. Buffy mira la habitación observándola detenidamente y volviendo su rostro a Spike le pregunta
―¿Conoces Escocia Spike?
―Una vez estuve en Glasgow con Dru, hace mucho tiempo. Fue una sangrienta matanza. ―se da vuelta y la mira―. ¡Ya sabes! ¡Vampiro! Lo disfrutamos en ese tiempo. A Dru le encantaba jugar, siempre fue como una niña y yo amaba eso. ―gira el vaso entre sus manos―. Nada que puedas encontrar en una guía turística, luv. ¿Si a eso te refieres?
―No obviamente. Solo que me pregunto cómo sería.
―Montañas y verde. Eso pude apreciarlo. Pero no es esto a lo que te refieres. No sé, no salgo mucho al sol últimamente, problema de piel. ―dice bromeando―. Así que no se cómo se ve en esos folletos del "turista feliz" que tanto venden. ¡Pregúntale a Ewan! ¡El debe saber! ―le dice clavándole la mirada.
―Si supongo. ―Buffy bebe otro sorbo del vaso―. ¿A dónde irás? Umm, este digo yo cuando te vayas de Londres.
―No tengo ningún sangriento plan definido, tomaré la carretera y llegaré hasta donde el tanque me lleve. No cuido de ello. ―vacía su vaso y viendo que la botella esta también vacía se para y la deposita en la mesita y dirigiéndose hacia la ventana se queda observando a la distancia―. Allá afuera hay un mundo. Y quiero vivir en el. ―dándose vuelta―. Tomar lo que me ofrece. Necesito avanzar Buffy y no lo haré quedándome en Londres. Tú y yo sabemos eso.
Buffy agacha la cabeza.
―Todos quieren que avance, que siga mi camino pero no sé cómo.
―Nunca lo sabrás si no lo intentas. ―le dice bajando la mirada.
―¿Crees que no lo quiero Spike? ¿Qué no lo deseo? ―se muerde los labios y tomando aliento―. Pero yo… siento como si algo me lo impidiera siempre, reteniéndome, obligándome a permanecer en ese mismo lugar. ―lo mira―. Sola alejada de todos, de mis amigos, de mi familia hasta de mi misma.
Spike se le acerca y agachándose frente a ella le dice:
―Permítete vivir Buffy.
Ella se para de golpe y se aleja.
―A veces pienso que es demasiado tarde. ―y caminando hacia la puerta se da vuelta y lo mira―. Yo lo siento. ―agacha la cabeza―. Me gustaría tener otras respuestas pero no las tengo.
―Eres libre Buffy. ―le dice Spike levantándose.
Esta lo mira y desviando la mirada sale cerrando la puerta tras de sí. Una gruesa lágrima desciende por el rostro de Buffy. En el interior de la habitación Spike se recuesta contra la puerta deslizándose hasta el piso. Y apoyando su cabeza hacia atrás se queda observando las sombras que todo lo dominan. Cierra los ojos intentando buscar esa luz que se le escapa a su vista.
Tres días después
Interior. Viejo Cementerio. Noche
Londres Inglaterra
Hoy él se iría, y una parte racional de su cerebro le decía que era lo mejor. Que debía dejarlo. Pero por más que intentaba aferrarse a esta idea, otra parte de ella la había llevado de nuevo al cementerio. Y ahí estaba, caminando por entre las calles desiertas buscando un sueño que se negaba a soñar. Tal vez el destino la trajo hacia allí. No quiere pensar que hay algo más tras esos deseos de encontrarlo y velo por última vez. Sus pasos se pierden por el verde césped del cementerio, y su figura por momentos se confunde con la sombras de otras figuras de piedra que la miran fría con los ojos de la distancia. Y en medio del camino está él. Su corazón se vuelca de repente y una angustia se apodera de todo su pecho encaminando sus pasos hacia donde él esta. El cual la observa expectante.
―Hola, luv ―le dice cuando la tiene en frente―. ¿Patrullando?
―Esa es la idea. ―le responde sin dejar de observarlo y mirando hacia las sombras―. ¿Despidiéndote?
―Yeap. ―dice Spike bajando la mirada―. Tal vez pasen sangrientos años hasta que vuelva. Pero ella siempre estará en mi corazón.
―Es bueno saberlo. ―le dice Buffy con una sonrisa―. A veces desearía tener una tumba para visitar a mamá.
Spike se le acerca.
―Joyce era una gran dama. Siempre me agradó pero las tumbas son solo eso Buffy, tumbas. Ella está aquí. ―le dice Spike tocando su rostro―. En ti. En lo que eres. En lo que te has convertido. ―y acariciándole el pelo―. A ella le encantaría ver la mujer que ahora eres, pet.
―Gracias. ―le dice Buffy bajando su cabeza―. A mamá siempre le agradaste. No preguntes por qué, pero era así.
―Aún conservo mis encantos. ―dice Spike encogiéndose de hombros.
Buffy sonríe y ambos comienzan a caminar por el cementerio. Spike busca en el interior de su gabardina el paquete de cigarrillo, sacando uno se lo coloca en los labios y cuando lo estaba encendiendo
―No es necesario que te vayas. ―le dice Buffy de repente. Spike se para en seco y sacándoselo le pregunta.
―¿Por qué no? ¿Por qué debería quedarme en un lugar donde me odian?
―Porque… porque te necesito. ―le dice atragantándose con las palabras.
―No, no es verdad. ―le dice Spike molesto―. Eres fuerte. Tienes un montón de cazadoras y al imbécil de Ewan siguiéndote como perrito. No necesitas a nadie más detrás de ti.
―Es diferente. ―le contesta Buffy mirándolo seria.
―¿Qué es diferente? A ver, explícamelo. ¡Por favor acláramelo, pet!
―Soy yo Spike. ―y tomando aliento―. Las cosas han cambiado, ya nada es lo mismo. Las cosas que vivimos… ―lo mira y hace un silencio.
―¿Si? ―le pregunta Spike clavándole la mirada.
―Yo, yo en verdad siento cosas por ti. ―le dice desviando su mirada―. ¡Oh por Dios esto es tan difícil!
Spike se acerca con el rostro transformado por la sorpresa.
―Buffy. ―le dice con un tono ronco de voz―. ¿A qué estás jugando?
―¿Yo? ―le pregunta sorprendida.
―¿Qué crees que nos tendrás a los dos peleando por ti hasta que te decidas con cual quedarte? ―señala hacia una parte del camino―. Déjame decirte que paso, luv. No juego. ―y mueve la cabeza mientras toma una profunda bocanada de su cigarrillo.
―¡Cómo te atreves! ―le dice indignada.
―¿Entonces qué esperas de mí? ¿De nosotros? ―le pregunta acercándosele.
―No lo sé. Es complicado todo esto. ―dice Buffy―. Es tan confuso.
―Bien. ―dice Spike tirando la colilla al suelo. Y comienza a dar unos pasos alejándose y volviéndose molesto―. ¡Bloody Hell! Tú… ―la apunta con su dedo―. Tú eres una maldita cobarde.
―¿Qué?
―Ya me oíste. ―le dice frunciendo sus labios en una sonrisa―. Tomate un maldito avión y ve a buscar al estúpido de Ángel. Ustedes dos tienen más en común de lo que parece.
―No metas a Ángel en esto Spike. ―dice Buffy cruzando los brazos.
―Genial defiéndelo. ¡Son tal para cual! ―y acercándosele―. Sabes qué, les deseo suerte. La van a necesitar para poder salir de la miseria en donde viven. ¡Ah, claro! ―y golpeándose la frente―. ¡Pero que idiota que soy! Tal vez así podrían ser felices. ¡Dios quiera que eso no suceda! ¿Qué harían? ¿Vivir? No. ―hace una mueca sardónica con sus labios―. Es demasiado… ¡confuso para ustedes dos!
―Ya terminaste. ―le dice Buffy con la mirada sombría mientras su labio inferior tiembla de una manera persistente.
―No. ―y sosteniéndola de los brazos―. Me vas a escuchar quieras o no. ¿Tienes miedo? Está bien tener miedo, pet. Pero no me trates como un idiota. No más. ―y mirándola toma aliento por un momento―. ¡Huir! Huir no solucionará tu desdicha. ¡Inténtalo si quieres! pero solo acabaras más infeliz que antes. ―hace un silencio―. Te amo. Lo sabes. No me avergüenzo de ello. ¡Mírame! ―agacha su cabeza buscando sus ojos―. Toda mi vida he querido… he buscado en malditos equivocados caminos. Pero jamás me arrepentí de eso. ―levantándole la barbilla hacia él―. Porque es lo que soy. Sigo mi sangre. Como hombre, como vampiro o la maldita cosa que sea, siempre será así. ¿Me asusta? ―dice levantando una ceja―. ¡Claro que me asusta! Pero pasaría mil veces por los mismos infiernos de nuevo. Por estar aquí,… contigo. Y saber de una vez en mi bloody vida que no me he equivocado. ―mirándola a los ojos―. ¿Lo hice Buffy? ―le pregunta con un hilo de voz llena de ternura mientras la mira a lo profundo de sus ojos.
―No. ―murmura apenas audible Buffy―. No lo hiciste Spike. ―dice levantando su rostro y observándolo.
Spike trae su cabeza contra su pecho, y recuesta la suya sobre la de ella. Se quedan abrazados en silencio por un largo tiempo. La noche comenzaba a refrescar, mientras que el viento hace arremolinar unas hojas a su alrededor. Los dos se quedan sosteniéndose mutuamente, ninguno quería romper el hechizo que los mantenía unidos. De pronto Buffy sintió que la noche no era tan fría y oscura como antes. Y un calor distinto comenzó a renacer en su interior. Sonrío por ello.
Continuará...
