UNDÉCIMA PARTE
Salón de Entrenamiento. Nuevo Consejo. Mañana.
Londres. Inglaterra
Hace escasos minutos que el entrenamiento había terminado. Buffy se encontraba en una esquina del gimnasio acomodando su bolso. Guardaba el equipo básico que toda cazadora debía llevar en un combate, combinado con un cambio de ropa y maquillaje. Al ver el sweater de invierno que tenia meses de guardado, pensó que debería revisar más seguido su bolso. No vaya a ser que encontrara cosméticos de cuando aún estaba en la secundaria de Sunnydale. No lejos de ella Ewan la observaba en silencio. Apunta los últimos datos en su reporte del día, y dejándolos sobre una banca se acerca hacia donde esta Buffy.
―¿Todo bien? ―le pregunta al llegar a su lado. Ella se da vuelta sosteniendo aún el abrigo entre sus manos.
―Sí. Sólo pensaba en que debo chequear este bolso más seguido. ―y frunciendo el ceño lo guarda―. En fin. Aún combina con lo que tengo.
Ewan se sienta en el banco, agacha la cabeza y se queda callado unos segundos. La vuelve a levantar y mirándola le pregunta:
―Buffy, yo este... quisiera que habláramos.
Buffy no lo mira. Cierra el cierre del bolso y esquivando su vista.
―¿No es lo que estamos haciendo? Mira Ewan. Yo, este ummm…, no puedo. Tengo que ir a casa. Ya sabes deberes de hermana mayor. ―se acomoda el bolso en el hombro.
―Por favor Buffy. Es importante. ―le dice levantando la vista hacia ella y observándola con sus profundos ojos negros―. Hay cosas que debemos aclarar.
―¿Cosas? ¿Qué cosas? ―le pregunta abriendo sus ojos sorprendida.
―No sé lo que te pasa. No sé lo que quieres o sientes. ―se pasa una mano por su roja cabellera―. Cada vez que intento acercarme es…, es como si te cerraras y te alejaras de mí. ―toma aliento―. Sé que las cosas han estado difíciles estos últimos tiempos, pero no podré ayudarte si no me dejas.
―Ewan yo… ―lo detiene Buffy―. Yo no quise que todo esto sucediera así… Yo no quiero alejarme, pero a veces pareciera que es lo único que sé hacer. ―deja su bolso en el banco―. No sé qué decirte que pueda cambiar eso. Perdí las palabras―. Buffy se sienta a su lado.
―¡Porque no hablamos! ―le dice Ewan girando su cabeza para observarla―. Porque cada vez que lo intentamos una maldita cosa interviene y te aleja.
―¡Okay! ¡Aquí estoy! Hablemos. ―exclama Buffy poniendo sus manos sobre sus piernas―. De cuerpo presente. Te prometo no huir.
―Tomare eso. ―dice Ewan y mirando hacia el frente―. Me gustaría saber si pensaste aunque sea en mi proposición. ―se gira a observarla.
―Si lo hice. ―le contesta Buffy bajando la mirada.
―¿Y? ¿Cuál es el veredicto?
Silencio…
―No puedo. Yo te lo agradezco… ―se vuelve para observarlo―. En verdad lo hago. Eres un buen hombre Ewan, y me encantaría decirte que sí, pero…
―Está bien. ―la detiene―. No tienes que darme una enciclopedia de excusas. ―frunce sus labios―. Nunca resultan de todos modos.
―Lo siento. ―dice Buffy bajando su cabeza―. Sé que no es lo que esperabas escuchar, pero es lo que puedo darte.
―Eso suena peor de lo que parece. ―dice girando el anillo de su dedo―. ¿Y puedo saber el por qué? Digo, creo suponer que hay algún motivo. Además de no ser tan bueno como creía.
―No hay ningún motivo. ―le contesta de repente Buffy―. ¿Por qué tendría que haberlo? ―moviéndose inquieta a su lado―. Sólo es… este umm…, simplemente no puedo. Es demasiado pronto. Yo no… ―cierra los ojos y los vuelve a abrir―. No puedo prometerte cosas, que quizás jamás pueda cumplir. Me agradas pero…
―¡Entiendo! ¡Me llego claro el mensaje la primera vez! Despreocúpate Buffy. ―se levanta del asiento―. Pero no me estás diciendo toda la verdad. ―Buffy se para a su vez, con el ceño fruncido―. ¡Hay algo que no quieres decirme!
―¿Por qué haría yo eso? ―le pregunta cruzándose de brazos.
―No lo sé. Tú dime. ―y tomando aliento―. ¿Qué es lo que cambio de unos días para acá? La última vez que te lo propuse no parecías tan esquiva. Pensé que las cosas entre los dos estaban mejorando. ¡Y ahora mírate! ―se mueve molesto de un lado al otro―. Ni siquiera eres capaz de responder a mis preguntas.
―¿Qué? ¿Desde cuándo esto se volvió un interrogatorio sobre mi vida? ―y dándose vuelta toma su bolso y se lo cuelga al hombro―. Déjame decirte que no soy adicta a ellos.
―No pretendía que sonara como eso. ―se excusa Ewan de repente.
―Lamento decirte que no estás causando ese efecto. ―dice Buffy mientras comienza a avanzar por el gimnasio. Ewan la detiene agarrándole un brazo.
Buffy se da vuelta mirándolo sorprendida.
―¿Qué?
―Quiero ser tu amigo Buffy. Dame esa oportunidad. ―la suelta. Ella baja la cabeza.
―Nunca la perdiste. ―le dice mirándolo y tomando un fuerte aliento―. Yo debo marcharme. Es mejor que me vaya.
―¿Volverás mañana? ―le pregunta Ewan viéndola alejarse.
―Sí. ―se da vuelta―. Tengo un grupo a cargo no lo olvides. ―dice mientras se acomoda el pelo que le caía sobre la cara.
―Eso es bueno. ―gira su cabeza y su mirada se pierde en el salón ahora vació― Todos tenemos un deber que cumplir Buffy. ―dice mirándola.
―Lo sé. ―le contesta seria―. ¡Créeme que lo sé!
Se hace otro silencio más denso y pesado que el anterior. Los ojos de Ewan jamás fueron más oscuros que hasta ese momento, y el rostro distante de Buffy sólo profundizan el abismo en el que se hundían sus pupilas.
―Lo siento pero debo irme. ―dice Buffy saliendo de sus meditaciones y mirándolo le dedica una tibia sonrisa―. ¡Adiós Ewan! ―y se marcha dejándolo solo en medio de ese salón que se le antojaba más triste y vació que antes.
Una profunda arruga surca su rostro, y todas esas dudas que ha estado tratando de evitar, chocan contra él con una fuerza indescriptible batiendo todas sus esperanzas. Mueve la cabeza exorcizando aquellos fantasmas, y dirigiéndose a la banca toma los informes que dejo allí abandonados. Los mira y los rompe en mil pedazos. Los papeles vuelan por el aire cubriendo el suelo en un extraño dibujo entrelazado. Vuelve a observarlos y cerrando sus ojos se sienta, ocultando su cabeza entre sus brazos. Por la ventana entreabierta una corriente de aire se cuela haciendo girar los papeles en torno a sus pies. El hombre callado solo los contempla.
Interior. Sala departamento de Giles. Tarde.
Londres. Inglaterra.
La sala se encontraba desierta cuando los primeros timbrazos resuenan en el ambiente. Andrew asoma la cabeza por la puerta. Y al ver que no había nadie allí, tira el repasador, y limpiándose las manos se dirige a abrirla. Camina acomodándose y sacudiendo parte de su ropa. Otra llamada corta el silencio.
―¡Ya voy! ―grita Andrew arreglándose el cabello―. ¿Desde cuándo soy el mayordomo? ―dice para sí. Y abriéndola se encuentra con el rostro sonriente de Willow que lo observa curiosa.
―¿Ocupado? ―le pregunta entrando―. ¿Cómo estas Andrew? ¿No hay nadie en casa? ―comenta mirando alrededor.
―Sí, ocupado. Estoy bien. ―cruzándose de brazos ofendido―. Y si consideras que no soy nadie. ―Andrew hace un silencio―. Buffy está arriba, en su habitación.
―No, no, no. Yo umm, no quise decir eso. ―se comienza a excusar Willow―. Me, me refería a alguien a parte de ti. ―y mirando las escaleras―. ¿Buffy está arriba? ¿Ya sabes allí?... habitación… ―Andrew asiente con la cabeza en silencio―. ¡Genial! Yo voy, este tengo…, tenemos que hablar ummm…, cosas de mujeres. Nada serio. ―dice haciendo un gesto con sus labios.
―Si entiendo. ―le contesta Andrew achicando los ojos y con una extraña sonrisa.
Willow agranda sus pupilas y lo mira sorprendida. No quería preguntarle que era lo que el chico había entendido de todo eso. Y moviendo su cabeza negativamente vuelve a observarlo.
―Iré a hablar con ella. Si llega Kennedy me podrías avisar por favor. ―le dice cuando comienza a avanzar hacia la escalera. En ese instante la voz de Andrew la detiene.
― ¿Quieren galletas?
―¿Qué? ―le pregunta dándose vuelta.
―Ya casi están lista listas, son de chocolate. También ya arregle el lector de DVD, y tengo mi colección de películas de Star Treek para ver. ―dice entusiasmado―. Pueden venir a verlas si quieren, así comentamos… yo tengo unas teorías…
―Las galletas están bien. ―dice Willow cortándolo de repente―. Las galletas son buenas. ―Y comienza a subir por las escaleras.
A sus espaldas Andrew se la queda mirando, y como si recordara algo de repente sale corriendo hacia la cocina. Willow siente los pasos que se apresuran detrás de ella y mueve su cabeza con una media sonrisa en sus labios. Tomando un amplio suspiro comienza a ascender por la escalera.
El corredor se encontraba a oscuras, en el fondo una luz provenía de la puerta que se hallaba semi entornada. Unos pasos se escuchaban ir y venir detrás de esos muros. Willow se acerca y apoyando su mano empuja la puerta que cede ante su peso. En el interior Buffy acomodaba una cantidad exorbitante de ropa, que tenía dispuesta sobre la cama. Mientras el ropero estaba abierto con las perchas y cajas esparcidas por toda la habitación.
―Hola. ―le dice Willow entrando. Buffy se da vuelta.
―Hola Will. ―le contesta con una sonrisa―. Pasa siéntate… ―mira a su alrededor―, en donde puedas. ―termina con un gesto en sus labios.
―¿Y para cuando la inspección de la moda? ¡Joan Rivers ataca de nuevo! ―dice Willow viendo el desorden que se adueña del cuarto.
―En realidad estoy organizando un poco. ¡Aunque no lo parezca! ―agrega Buffy con una media sonrisa―. Guardando lo de Invierno. ¡Hola primavera! ―exclama mostrando una remera de manga tres cuartos escotada.
―Es divertido. ―dice Willow moviendo una pila de ropa en un extremo de la cama―. Yo debería hacerlo, pero dejare que Kennedy se encargue. ―y bajando la voz al tiempo que revolea sus ojos―. Tiene un serio problema con "el orden y las reglas". ―dice haciendo comillas con sus dedos―. ¿Quieres una cazadora enojada? Desordena sus cosas. Se lo mencione a Xander hace unos días…
―¡Ah, por cierto! ¿Cómo esta todo por allá? ―le pregunta mientras dobla pullovers y los va acomodando en el ropero.
―Bien. El departamento es cómodo, tenemos nuestra propia habitación y Xander la suya. ¡Ah, y además estamos cerca de la acción! ―agarra unas prendas y comienza a doblarlas también―. Todas las mañanas abro las ventanas y tengo una linda imagen de Londres. Eso es bueno. ―hace un silencio y la mira―. ¿Y tú como haz estado?
Buffy sigue acomodando más ropa en silencio. Willow le entrega un par y ella las toma, aún las conservaba entre sus manos cuando levanta su vista hacia su amiga y le dice:
―Adaptándome. Pero sobreviviré ¿Eso es algo no? ―se da vuelta y abriendo un cajón las coloca dentro de él.
―Bueno sobrevivir siempre estuvo dentro de mis prioridades. ―le dice Willow sonriendo―. Y supongo que adaptándote incluye a cierto vigilante.
―¡Oh!... uh… bien Will, um yo…
―Demasiado oh, uh, um para ser un sí. ―y tomando aliento― No sé. Pensé que te agradaba. Se ve bien, tú le gustas. ―la mira― ¡Ah! Y quitado de la lista de favoritos de Xander.
―¿Hay lista? ―pregunta Buffy frunciendo el ceño―. ¿Por qué todo el mundo tiene una lista sobre mi vida? ―cuelga una percha molesta.
―Se le pasara. ―dice Willow encogiéndose de hombros― Déjalo que salga y ya se enamorara de otra chica demonio o algo parecido. Tiene la opción ex porristas, también suele funcionar.
―No lo sé Will. Ojalá. ―hace un silencio y acercándose―. Yo quiero a Xander pero no como él lo desea. Y yo quisiera que las cosas volvieran a estar como eran antes. ¡Hey, amigos! Eran buenos tiempos. ―la mira―. Cada vez que lo veo siento como si me lo estuviera reprochando en silencio.
―No lo culpes Buffy está dolido. ―y mirando como ella desvía su cabeza―. ¡Ni tú tienes la culpa! No tienes porque aceptarlo para que él sea feliz. Tú tienes que desearlo también, tú… ―haciéndose énfasis con su mano―. ¡Ya sabes! Tener el poder, poder femenino. Funciona también en estos casos.
Buffy hace una media sonrisa.
―No tienes que convencerme Will. Lo nuestro no funcionaria. No soy capaz de verlo a través de otros ojos. ―toma un fuerte aliento y se sienta―. ¿Es que acaso hay algo malo conmigo?
―No, no, Buffy ¡claro que no! ―dice Willow tomando sus manos entre las suyas― ¡Hey! Vamos. ¡Aún somos jóvenes! Tenemos derecho aún poco de diversión. ―y golpeándole una mano―. Tú eres joven, linda. Encontraras alguien a quien amar y que te ame, y serán felices y… y tendrán lindos hijitos, pequeñas Buffy… ―le sonríe―. Y la tía Willow malcriara mucho y tal vez le enseñe uno que otro truco. ―hace un silencio. Buffy agacha la cabeza―. Date tiempo todo se arreglara ya lo veras.
―Eso suena a un mundo de no Buffy. ―dice con una extraña sonrisa en sus labios―. Pero no me quejo. ―levantando su rostro―. Tome mis decisiones. ―se levanta.
Willow la mira extrañada. Hay algo entre esas palabras que no puede comprender del todo bien. Como si un significado oculto encerrada en todos esos silencios y la vista por momentos pérdida que Buffy tenía. Y es cuando estaba a punto de preguntarle, que la voz de Andrew rompe con sus meditaciones.
Este se encontraba parado en el umbral de la puerta sosteniendo entre sus manos una bandeja con galletas.
―¿Puedo pasar? ―pregunta una vez ya adentro.
―Ya estas adentro. ―le dice Buffy observándolo― ¡Vamos Andrew, pasa! ―agrega al tiempo que cierra una de las puertas del ropero.
―Willow dijo que querían galletas. Son de chocolate. ―informa Andrew que seguía sosteniendo el plato.
―Claro que quiero. ―dice Willow tomando una―. Um... um… um... están muy buenas. ―agrega sonriendo―. ¡Oh, chispas! ―y da otro mordisco.
Andrew se ve radiante de felicidad, dejando el plato sobre la mesa de luz, se mueve excitado diciendo
―También hice flan, hay brownies y…
―No, no, no… ¡está bien Andrew! Las galletas son suficientes. Gracias. ―le dice Buffy tomando una.
―Entonces me iré. Así siguen charlando de "cosas de mujeres". ―y haciendo un guiño a Willow sale del cuarto. Willow se lo queda observando con la boca abierta. Buffy sonríe al ver la expresión en la cara de su amiga.
―Haré que Giles le consiga algo en el Consejo, o nos pondrá en engorde a todos. ―dice Buffy mordisqueando su galleta.
―No olvides los videos.
―¡Oh, por dios no me lo recuerdes! ―y tomando un respiro―. ¡Hablare con Giles! ¡Están buenas! ―dice mirando el pedazo de masa entre sus dedos.
Willow asiente con la cabeza mordisqueándose el labio inferior y sacudiendo sus manos.
―¿Qué sucede? ―le pregunta clavándole la mirada.
―¿Suceder? ¿Suceder de qué? ―dice Buffy volviendo a acomodar su ropa.
―Está bien. Puedo fingir que nada sucede y seguir comiendo galletas hasta llegar a los mil kilos, o puedo hablar con una vieja amiga. No sé… ―se encoge de hombros―. y tal vez encontrar un poco de tonto y estúpido apoyo.
Buffy cierra los ojos pesadamente y cuando los vuelve abrir una sonrisa se dibujo en todo su rostro.
―¡Eres increíble Will! ¿Qué haría yo sin ti? ―y se acerca hacia donde está su amiga sentándose a su lado. Willow agacha su cabeza buscando su mirada.
―¿Es Ewan? ¿Paso algo? ―le pregunta después de un tiempo.
―No. Bueno en realidad creo que está molesto conmigo. ―levanta su cabeza―. Rechace su proposición. No lo tomo muy bien después de todo.
―¡Ah si! Parece un poco temperamental. ¿Estás segura? Digo, no hay cierta clase de arrepentimiento. ―le pregunta. Buffy niega con la cabeza―. ¡Aja, ya veo! ―la vuelve a observar―. ¿Y cuanto tiene que ver el regreso de Spike con todo esto?
―¿Qué? Yo…
―¡Vamos Buffy! Las cosas no cambian porque si. ¡Hey! ¡Mírame! Estoy aquí. No voy a juzgarte, ni decirte como vivir. Sólo quiero escuchar a mi amiga y charlar como solíamos hacerlo antes. ¿Lo recuerdas? Porque yo sí.
Una gruesa lágrima desciende por los ojos de Buffy y tomando un fuerte aliento mira a su amiga.
―Yo… Will bien yo… ¡Esto es tan difícil! Nosotros um…, bueno anoche charlamos y am…, le pedí que no se fuera, que no me dejara… ―hace un silencio. Los ojos de Willow se agrandan y aprieta sus manos dándole el apoyo para que siga―. Yo…, yo lo quiero. Eso es todo. ―dice con un suspiro mirándola.
―¡Wow!... ¿Eso es todo? ¿Lo quieres? ¿Estás segura? ¿No hay nada de agradecimiento por lo que hizo la última vez? O…
―No. ―la detiene Buffy―. No. ¡Dios Will! ¿Crees que no intente huir de todo esto? Que no me dije mil veces que era una mentira. Que estaba mal. Que todo era una maldita equivocación. Y lo odie, por hacerme sentir tan miserable, y me odie a mi misma por permitírselo. ―hace otro silencio―. Y tengo miedo de todos estos sentimientos que me arrastran, pero no puedo huir. ¡Ya no más! ―un sollozo corta la frase mientras agacha su cabeza. Willow se la soba dulcemente.
―Está bien Buffy. Todo está bien. Si lo amas, si es eso lo que quieres, yo soy feliz. ―ella levanta su cabeza―. Además siempre creí que había algo entre ustedes dos.
―¿Cómo? ―le pregunta secándose los ojos
―Poderes de bruja. No lo olvides. ―le dice con una sonrisa.
―No, no lo olvidare. ―y acariciando su mano―. ¡Gracias Will!
―¿Y ya pensaron que van hacer?
―¿Hacer? ¿Hacer de qué? ―le pregunta sorprendida.
―Informarlo primeramente. Y no sé, todas esos tontos planes que uno hace.
―No. Este… bien, todavía no hablamos sobre ello. Yo, yo preferiría que nadie más se enterara. ―la mira―. No es que me avergüence o quiera ocultarlo. Pero necesitamos tiempo, es muy pronto todavía. Y no estoy lista para escuchar una serie de reproches sobre mis decisiones.
―Está bien. Me parece genial. Tómense su tiempo. Pero Buffy, un día tendrás que enfrentarlos. ―hace un silencio―. Y yo estaré ahí, apoyándote. No lo olvides.
―Gracias Will. Gracias. ―le dice con una tibia sonrisa en sus labios.
Buffy apoya su cabeza sobre el regazo de su amiga mientras esta le soba los cabellos retirándolos de su rostro. Y así se quedan por minutos compartiendo ese momento que las mantenía más unida que antes. Willow mira hacia la cómoda, el espejo les devolvía el reflejo de ambas. Y pudo observar el rostro de Buffy que parecía más sereno, como si un gran peso se hubiese despojado de su alma. Los labios de Willow esbozaron una dulce sonrisa.
Tres días después
Exterior. High Street.
Noche.
Londres. Inglaterra.
Desde hace un tiempo que el hombre esperaba recostado contra el muro mientras fumaba despacio un cigarrillo. De vez en cuando levantaba la vista para observar en la distancia sombras y siluetas que sólo él era capaz de percibir. Todos los acontecimientos de los últimos días se habían precipitado de una manera casi asombrosa. Todavía no era capaz de procesar lo sucedido, pero en el fondo no le interesaba. Solo sabía que desde hace mucho tiempo no se había sentido tan completo y asustado por ello.
Tener a Buffy de vuelta con él en sus brazos solo le había hecho apreciar todo el profundo amor que por ella sentía. Sentirla por primera vez cerca suyo, sin barreras ni mentiras lo hacía sentir vivo como no lo había estado por años. Pero aún así, en medio de todo dudaba. Dudaba de que algún día ella se arrepintiera, de que sus miedos fueran más fuertes de lo que los podría unir. Y esta nube en el fondo de sus pensamientos no lo dejaban en paz, atormentando.
Meneo la cabeza ahuyentando los fantasmas.
A lo lejos percibe unos pasos acercándose, e irguiéndose tira la colilla de su cigarrillo. Ella sonríe al verlo aproximándose hacía donde él se encontraba.
―Hola. ―le dice con una sonrisa en su rostro.
―Hola, pet. ―la saluda mientras camina hacia ella y cuando la tiene enfrente suyo Buffy se aproxima y lo besa tiernamente en sus labios.
―¿Hace mucho que me esperas? ―le pregunta luego separándose.
―Lo normal. ―dice inclinando su cabeza mientras la observa y levantando una ceja mira hacia un extremo de la calle―. ¿Quieres un poco de acción esta noche? Es un poco temprano, pero debe haber un par de demonios por allí. ―comenta señalando hacia donde se alza el cementerio. Buffy frunce sus labios.
―No. ―le contesta después―. En realidad no quiero encontrarme con nadie aún. ―y mirándolo―. ¿No hay otro lugar a donde podamos ir?
Spike se queda pensando un momento y esbozando una sonrisa dice:
―Yeap. Conozco un lugar. ―y mirándola sonriente―. Ven vamos. ―la toma de la mano y comienza a introducirse por las calles alejándose del Viejo cementerio.
Las construcciones se hacen más antiguas a medida que avanzan por la ciudad y un aire de antaño se percibía sobre el ambiente. Buffy mira el lugar frunciendo el ceño de inmediato al reconocerlo. Spike la observa en silencio burlón.
―¿Lo recuerdas? ―le pregunta deteniéndose a unos pocos metros.
―Sabes que si Spike. ―le contesta sin dejar de observar el local―. ¿Por qué?
―El lugar es bueno. ―le dice encogiéndose de hombros―. Tal vez viniste con la compañía equivocada, luv. ―La mira inclinando su cabeza. Buffy toma un fuerte respiro y hace una mueca con sus labios.
―¿Supongo que no estará esa? ―le pregunta mirándolo.
―¿Quién Sally? No creo. ¿Por qué? ¿Celosa? ―Spike levanta una ceja divertido.
―No. ¡Claro que no! No ―dice Buffy atragantándose con las palabras―. Sally… ¿Cómo alguien puede llamarse Sally? ¿Qué clase de nombre estúpido es ese? ―pregunta Buffy con un dejo de burla en su voz. Spike esboza una sonrisa―. Sally.
―Ven entremos. ―le dice amarrándola de la mano, mientras ingresan en el local.
El lugar se hallaba poco concurrido a esa hora de la noche. Un par de parejas se dispersaban por el fondo, mientras en la barra un grupo de hombres charlaba entre ellos. En otro sector del local algunas personas jugaban en las mesas de pool. Spike mira a Buffy y le señala la barra, encaminándose hacia ella. Cuando llegan se sientan pidiendo un par de bebidas para ellos. El grupo de hombres los miraba curioso. Spike les dedica una mirada poco amigable desde su lugar, cortando cualquier avance.
―¿Y qué tal el pequeño grupo de demonios? ―le pregunta Spike bebiendo un sorbo de su whisky.
―¿Quién las cazadoras? ―lo interroga Buffy. Spike asiente con su cabeza―. No mucha interacción últimamente. Como líder apesto. ―dice con un soplido―. Ahora son puras reglas, y aburrido entrenamientos. No siguen sus instintos solo están allí esperando que algo más fuerte que ellas las mate.
―Y tú quieres volver a lo básico. ―la mira a la cara―. Una sola bloody pelea a la vez, el y tú. Golpe a golpe y tus instintos gritándote todo lo que tienes que hacer.
―Esa es la idea. ―dice Buffy mientras se acomoda parte de su pelo detrás de su oreja―. Funcionaba para mí. Te mantiene conectada con lo que eres, a tu esencia…
―Al maldito poder. ―termina Spike.
―Yeap. ―y haciendo un silencio toma un sorbo de su bebida―. Se suponía que las cosas iban a cambiar. ―lo mira―. Que, que al haber otras chicas que hicieran mi trabajo no me sentiría tan sola. No sé. ―se encoge de hombros―. Que todo sería más fácil.
―Todos peleamos nuestras malditas guerras solo Buffy. ―le dice Spike clavándole sus profundos ojos azules en ella―. Pero el chiste no está en ello… ―saca el paquete de cigarrillo del interior de su gabardina―, sino que hacemos con el tiempo que tenemos, que hacemos con él, con quien lo vivimos, con quién lo peleamos. ―y encendiéndolo―. Y puedes haber vivido millones de año y jamás haber sentido que un solo maldito instante fuera verdadero. Que lo hiciera real. ―Spike se detiene y exhala una bocanada de humo―. Ese es el secreto. ―la vuelve a mirar―. Nunca dejarás de ser lo que eres, no quieras luchar contra ello. Esta en ti, en cada gota de tu sangre llamándote. ―frunce sus labios―. Es lo que eres, lo que somos. Debemos aprender a convivir con ello. Es nuestra sangrienta lucha.
Buffy sonríe bajando su rostro.
―¿Qué? ―le pregunta Spike levantando una ceja.
―Nunca dejas de hacerlo ¿verdad Spike? ―ella lo observa y ante la mirada extrañada del vampiro―. De saber como me siento, de decirme las cosas que no quiero oír…, de comprenderme en realidad. ―su mano se posa sobre la mano de Spike
―Que quieres que te diga amor. Nunca supe mantenerme callado. ―le dice mientras le acaricia el pelo―. Si no mira toda la sangrienta poesía, y las malditas peleas.
―Me llegaron las noticias. ―le dice Buffy acercándose y acariciando su rostro―. ¿Aún quieres matarme el sábado? ―le pregunta burlona. Spike levanta una ceja extrañado y al comprender luego, sonríe con una mueca provocativa en sus labios.
―Tengo mejores planes, pet. ―le dice trayéndola hacia él―. No necesito esperar hasta San Vigeous. ―agrega sonriente.
―No lo hagamos entonces. ―dice Buffy pasando sus brazos alrededor de su cuello y besándolo apasionadamente. Se quedan así por una incontable cantidad de minutos.
―Willow sabe. ―le dice Buffy después de un tiempo, mientras se encontraba apoyada en el hombro de Spike. Este inclina su cabeza para observarla.
―La roja. ¿Y cuál fue su sangriento veredicto?
―Lo tomo bien. ―le dice Buffy mirándolo―. Está contenta.
―Es algo. ―susurra Spike besándole la frente.
―Yeap.
Las horas transcurrían, y la noche se iba apoderando del lugar deslizándose con su cálido aliento por las calles de Londres. Unos pasos cortaron con la tranquilidad que reinaba en el ambiente. Buffy y Spike caminaban mirando en torno suyo, nada parecía perturbar el sueño de sus habitantes.
―La noche está tranquila. ―dice Spike observando hacia delante.
―Sí, así parece. ―y dándose vuelta para mirarlo―. ¿Los vampiros se toman vacaciones?
―Todos tienen su sangriento estilo, luv. ―dice encogiéndose de hombros―. Pero este lugar debe estar cobrando mala fama, demasiadas cazadoras juntas. No figurará en ninguna guía turística demoníaca te lo aseguro.
―Adiós diversión. ―dice Buffy frunciendo sus labios, y cuando llegan a una esquina iluminada se detienen mirando una vivienda que se alza a dos cuadras de allí. Se quedan en silencio por un tiempo.
―Será mejor que me vaya. ―dice Buffy mirando a Spike.
―Sí. ―y bajando su cabeza―. Te veré mañana. ―la levanta y se la queda observando―. Ahora ve. ―le dice y mirando hacia las sombras―. Yo daré una vuelta todavía, aún es temprano para mí. Ya sabes, vampiro.
Buffy toma un profundo suspiro, mira hacia el departamento vuelve a mirar a Spike.
―Sabes, no es tan tarde. ―y acercándosele―. Aún me puedo quedar un rato más.
Spike sonríe, y pasando un brazo por la cintura de Buffy la trae junto a él. Se quedan callados observándose a los ojos por un momento. Él le quita mechones de su cabello que cubrían su rostro, mientras sus labios se apoderan de la boca de Buffy. Y siente que no existe más mundo para él que ese cuerpo cálido que lo abraza y lo envuelve, dotándolo de una existencia que creía pérdida.
A lo lejos un par de ojos los observan.
Interior. Oficina de Giles. Tarde.
Londres. Inglaterra.
Giles se quita los anteojos restregándose los ojos con fuerza. Se queda mirando por un momento su despacho, mientras con una mano los limpia concienzudamente observando a través de ellos. Se los vuelve a colocar. El reloj casi marcaba las siete de la tarde. Mira el libro que estaba estudiando mientras agarra la taza de té y bebiendo un sorbo, la deja retomando su lectura. En ese momento, un hombre asoma su cabeza por la puerta.
―¿Estas ocupado? ―le pregunta observándolo.
―No, no. Entra Richard, pasa toma asiento. ―le dice indicándole una silla enfrente de él. El otro hombre entra mirándolo dudoso―. ¿Té? ―le pregunta Giles.
No, gracias. ―le dice sentándose―. ¿Mucho trabajo? ―le pregunta mirando los libros esparcidos por el escritorio.
―Lo habitual. Más un poco de papeleo extra. ―dice moviendo un par de carpetas―. Todavía no entiendo esta manía de anotarlo todo.
―Necesitamos recuperar los viejos archivos perdidos. Toda la información que podamos recopilar es sumamente relevante.
―Son cientos de años de historia, Richard. No lo vamos a recopilar en unos días ―dice moviendo su cabeza―. Pero comprendo a lo que te refieres. Aunque no creo que ese sea el motivo de tu presencia aquí. ¿O me equivoco?
―No. En realidad, este… ―lo mira―. Giles todos debemos asumir nuestras responsabilidades. Tenemos reglas que cumplir ―hace un silencio sobándose nerviosamente las manos―. Yo pienso…
―Al grano, Richard. ―le dice Giles mirándolo con el ceño fruncido―. No es momento de paños fríos. ¿Qué sucede?
―Es Ewan.
―¿Qué pasa con Ewan? ―pregunta Giles mirándolo sin comprender a donde iba con todo esto.
―Bueno, yo no sé que hay en realidad entre él y tu cazadora…
―¿Buffy? ¡Por el amor de Dios! ¡Habla ya! ―dice Giles exasperado quitándose los lentes.
El hombre traga saliva ruidosamente desde su asiento y pasándose una mano por la frente, lo mira y comienza a hablar.
―Estee, si. Como te decía. Yo no, este bueno todos creemos, pensamos…, bueno que a Ewan le interesa Buffy. Esto claro que no debe ser una novedad para ti. ―lo mira, Giles asiente con la cabeza―. Al principio no sabíamos que sucedió entre ellos, pero él comenzó a portarse un poco distante. Y ha estado… ¿cómo decirlo?... ―se queda pensando las palabras―. Un poco intolerante con las chicas en estos últimos días. ―lo vuelve a mirar. El ceño de Giles se había fruncido de repente―. Creo que lo mejor será que hables con él. Él a ti te escuchara. Nuestra misión en el Consejo es de suma trascendencia, y no podemos dejar que problemas personales interfieran con ella. Tenemos obligaciones y deberes altos que responder. Y nadie debe ser más consciente que nosotros de todos ellos…
Giles lo detiene con un gesto de su mano.
―Sí, si comprendo. Ahórrame el discurso, Richard. ¡Hablaré con él! ―y poniéndose los anteojos―. Pero, aún creo que es un error. Las cosas entre Ewan y Buffy la tienen que arreglar entre ellos. No estoy muy al tanto en qué etapa de su relación están, pero nadie más que yo quisiera verlos juntos.
―¿Juntos? ¿Relación? ―el hombre lo mira entre sorprendido y preocupado.
―Sí. ¿Por qué? ―le pregunta reclinándose contra su asiento.
―Este…, bueno yo pensé que sabias. Como ella, bueno… ¿no vive en tu casa?
―¿Buffy? Si. ―y moviendo la cabeza―. ¿Saber qué? ¿Qué es lo que tengo que saber? ―Giles le clava los ojos, haciendo que el nerviosismo del otro hombre sea más notorio.
―Quizás sea mejor que se lo preguntes
―No, no. Tú comenzaste con esto. ¡Ahora habla! ―le dice Giles seco.
―Si claro. ―Richard baja la cabeza y mirándolo luego―. Ayer salimos a patrullar como de costumbre con Ewan y las chicas. Y, y cuando estábamos volviendo nos encontramos con Buffy. Bueno este…, en realidad ella no nos vio desde donde se encontraba, pero nosotros sí. La cuestión es que no fue un momento muy agradable para Ewan. Las chicas sabían de su interés por tú cazadora y claro… ―vuelve hacer un silencio más largo―, nosotros no pensábamos que ella ya tenía novio, como nunca dijo nada…
―¿Novio? ―lo interrumpe Giles―. ¿Cuál novio? ―su voz se vuelve dura.
―¿Qué no lo sabías? ―le pregunta alarmado―. Yo pensé, que bueno…, ella te había comentado, como eres su vigilante.
―Ex vigilante. ―le aclara de inmediato― Y no. Buffy no es muy buena comentando cosas sobre su vida. ―y tomando un fuerte respiro hace la pregunta―. ¿Cómo era?
―No lo pude ver muy bien. Te imaginaras que no nos quedamos mucho tiempo. Pero a ver, déjame recordar… ―hace un silencio―, como de mi estatura, joven, rubio, casi platinado y… ¡ah, si! y llevaba una gabardina negra. ―el hombre lo mira, el rostro de Giles se había vuelto blanco de repente―. ¿Lo conoces acaso? ¿Giles? ―le pregunta al ver que este no contestaba.
―Sí lamentablemente. ―dice apoyando su cabeza sobre su brazo acodado en el escritorio―. ¡Oh por Dios! ―y mirándolo al recordar algo―. ¿Y cómo saben que eran novios?
―Bueno Giles, nosotros los vimos. Bueno ellos…, ellos se estaban besando. Tendrías que haber visto la cara de Ewan. Yo temí por… pero sólo se dio la vuelta y se marcho. No nos quedamos para ver nada más. Como comprenderás es fundamental que hables con él, que le recuerdes sus deberes y obligaciones. Si la chica esta con otro…
―¡Por favor Richard! No vuelvas a mencionarlo. ―dice Giles apretándose los ojos―. Yo, yo hablare con él no te preocupes. ―agrega con un tono cansado en su voz.
―Sabía que podría contar contigo Giles. ―le dice el hombre sonriendo mientras se levanta y observándolo―. ¿Estás bien?
―Sí, sí. Lo estaré apenas hable con Buffy. ―y mirando al hombre―. Yo me encargo de todo.
El otro sale de la habitación dejando a Giles sumido en las sombras.
Interior. Departamento Giles. Noche
Londres Inglaterra
El hombre cierra la puerta y avanza con un paso cansado desde el corredor hacia la sala. Deja sus llaves sobre un mueble y con un amplio suspiro mira a su alrededor. El televisor se hallaba prendido con el video en stop, un gran pote de pop corn en la mesita y otro sobre el sillón. Unas cuantas cintas de videos se esparcían por sobre la alfombra. De la cocina provenía el murmullo de voces que se aproximaban cada vez más. Andrew aparece primero trayendo entre sus manos dos vasos con gaseosa, más atrás Dawn lo seguía sonriente con un plato con sándwiches. Al ver a Giles parado en medio de la habitación lo saludan sonriente.
―Hola Giles. No te escuchamos llegar. ―le dice Dawn mientras deja el plato sobre la mesa―. Estamos en medio de una maratón del La Guerra de las Galaxias. ―agrega mordiendo un sándwich―. ¿Quieres uno? ―le ofrece extendiendo la bandeja.
―No gracias. ―y sobándose la frente―. ¿Han visto a Buffy?
―Si está en su habitación. ―le dice Andrew agarrando el control remoto―. No quiso bajar. Dijo que tenía que salir a patrullar o algo así. ―agrega encogiéndose de hombros, encendiendo la video se da vuelta y lo mira―. Debe haber muchos demonios esta época del año, porque siempre llega tarde. ―dice mientras se sienta en el sillón.
―Y eso que están las otras cazadoras. ―comenta Dawn sin apartar la vista del televisor y codeando a Andrew―. ¡Mira ya empezó! Adoro esta parte.
―Tattoine y sus soles gemelos, y nuestros héroes adentrándose a la guarida del maléfico Jabba. ―dice con una voz de suspenso Andrew mientras bebe un sorbo de gaseosa―. ¡Es cool!
Ambos se concentran en la película ignorando por completo a Giles. Este mira hacia la parte superior de la vivienda, y apretándose los ojos inclina la cabeza. Vuelve a observar la escalera y comienza a caminar hacia ella. Una vez arriba se dirige al cuarto de Buffy, y tocando la puerta escucha la voz proveniente desde su interior.
―Pase. ―le dice Buffy sentada en el tocador peinándose. El hombre entra. Y mirándolo por el espejo―. ¡Ah, Giles eres tú!
―¿Podríamos hablar Buffy? ―le pregunta recostándose contra la cómoda―. ¡Es importante!
―Sí, aquí estoy soy toda oídos. ―comenta mientras se coloca un par de aros y observando el semblante serio del vigilante―. ¿Qué pasa ahora?
―Eso me gustaría saber a mí. Creí que después de todo lo que sucedió, de lo que hablamos de las equivocaciones, no volveríamos de vuelta al pasado Buffy. ―le dice agachando la cabeza.
Buffy se da vuelta en su asiento.
―¿De qué estamos hablando? ¿De qué pasado?
―De Spike. ―le dice clavándole la mirada en la cara de la chica. Los ojos de Buffy se agrandan mientras su rostro se pone serio de repente.
―¿Qué pasa con él? ―le pregunta apretándose la mano.
―Los vieron Buffy. ―Giles hace un silencio, la mirada de ella se oscurece―. La otra noche cuando volvían de patrullar. Los vieron a ustedes dos, besándose. ―la vuelve a observar.
Buffy desvía la mirada.
―¡Ah, era eso!
―¿Es todo lo que vas a decir?
―¿Qué quieres que te diga que ya no sepas? ¿Qué no supieras desde antes?
―No niego que en el fondo la noticia no me sorprende. Pero pensé que por lo menos tendrías un poco más de juicio esta vez. ―dice Giles quitándose los anteojos―. ¡Que sabrías entender la diferencia!
―¿Cuál diferencia? ―pregunta Buffy cruzándose los brazos―. ¿De qué demonios estamos hablando?
―Ya pasamos por esto Buffy. Ángel se fue porque supo ver lo nocivo que era esa relación para ti. Obviamente no pretendo el mismo raciocino de Spike, pero sí de ti. ―le dice clavándole la mirada―. Después de todo lo que hubo entre ustedes…
―No tienes ni idea de lo que hubo entre nosotros. ―dice Buffy levantándose molesta―. De lo difícil y duro que fue todo cuando volví, de la necesidad de conectarme, de sentir, yo… ―cierra los ojos y haciendo un profundo silencio―. No puedes imaginarlo, ninguno de ustedes entenderían.
―¡Inténtalo! ―exclama Giles elevando la vista al cielo―. Quiero entenderte, comprenderte. Poder ayudarte.
―¿Ayudarme, ayudarme a qué? ¿Por qué lo haces sonar todo como si yo estuviera mal? ¿Cómo si todo lo mío fuera equivocado?
Giles se soba la frente, apretándose el ceño con fuerza y observándola.
―No quise decir eso Buffy. ―tomando aliento―. Pero ¿por qué Spike? ¿Por qué él? ¿Pensé que deseabas una vida normal?
Buffy hace una meca como de una semi sonrisa, y suspirando.
―Yo también lo creía. Pero lo amo Giles, eso es todo.
―¿Eso es todo? ¿Cómo puedes decirlo así? ¡Por el amor de Dios Buffy! ¡Quieres escucharte por un momento!
―Me escucho, me escucho. ¿Cómo quieres que lo diga? Que coloque altoparlantes y encienda luces fluorescentes. Lo siento Giles pero no es mi estilo.
―No. Obviamente no. Tú estilo es ser poco razonable. ―le dice sobándose la frente.
―¿Razonable? De que me ha servido ser razonable Giles. Te lo diré…, ¡de nada! Y sabes por qué, porque siempre hay alguien diciéndome lo poco razonable que Buffy es. ―desvía la mirada y caminando enojada hacia la ventana―. No tienes ni idea de lo difícil que fue, que es…
―Porque nos mientes Buffy. Nos ocultas todo como si fuéramos tus enemigos. Yo solo quiero lo mejor para ti. ―acercándosele―. Si ahora te parezco cruel o duro es porque quiero protegerte. No quiero que sufras.
―¡Entonces no me hagas esto! Si de verdad te importo Giles. ¡Entiéndeme! ―le dice Buffy mordiéndose el labio inferior y tomando un amplio respiro―. Crees que esto es fácil para mí. Ojalá lo fuera, ojalá. ¡Pero no lo es!
―Si dudas Buffy, si toda esta locura. ―dice moviendo su mano como si quisiera abarcar el aire―. Es un gran error, aún hay tiempo. Ewan te quiere. Puedes tener la vida que siempre soñaste con él.
―No Giles. No. ―niega enfáticamente con su cabeza―. No me engañaré esta vez. Ya sufrí suficiente por ello. No más. Esta vez es diferente.
―Si te espera un magnífico futuro con Spike. ¡Por Dios Buffy! ¿Qué futuro sería ese? ―le dice clavándole la mirada―. ¡Piensa por el amor de Dios! ¡Piensa!
―Mi futuro Giles. ¡Mío! ―le contesta Buffy moviéndose molesta por la habitación―. Y pensar es lo único que hice en todo este tiempo. ―se detiene lo mira―. Lo necesito, lo quiero a mi lado. No sé si es lo correcto, lo razonable, pero es lo que siento. ―y tomando un fuerte respiro―. Lo amo y eso es todo lo que importa.
Giles cierra los ojos pesadamente y cuando los vuelve a abrir su voz suena como proveniente de un pozo, pesada y distante.
―Es un error Buffy y lo sabes, y cuando te des cuenta…
―No. ―lo corta seca y avanzando hacia la puerta―. No lo digas.
―Te arrepentirás. ―le dice Giles a sus espaldas―. Y ya será demasiado tarde.
Buffy se detiene en seco y sin volverse le dice.
―Te equivocas. ―y sale de la habitación.
Giles la observa marchar en silencio, una gruesa arruga surca su frente mientras se deja caer en un extremo de la cama. Un momento más tarde siente la puerta de calle cerrarse y unos pasos perderse por los adoquinados de Londres. El hombre se saca los anteojos se los queda limpiando por incontables segundos, tratando de encontrar una salida a toda esa locura que se ha desatado sobre ellos. Los levanta, mira a través del vidrio el cuarto de Buffy, y sabe que la está perdiendo. La arruga de su frente se profundiza, se los coloca y el mundo se sigue viendo tan borroso como antes.
Buffy lleva tiempo caminando por las calles con la vista perdida en la distancia. Una gruesas lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas, las cuales limpia de inmediato impidiéndoles desatar su furia. Sus pasos resuenan por la vereda, con un eco distante y sombrío. Y son las luces que la rodean, las casas, los jardines, los muros los que ahora se le antojan más duros y fríos que antes. Llega a una esquina y se detiene, observa las edificaciones de esa zona, y tomando un profundo respiro se dirige hacia una de ellas que se alza por sobre las demás. La luz del hall se proyecta sobre la vereda, cortando de a tramos las sombras. Levanta su vista en la parte superior de la entrada se puede leer claramente Hotel Harrow, y con paso firme traspasa el lumbral.
Adentro el conserje levanta la vista de la revista que estaba leyendo, al sentir la campañilla de la puerta repiquetear por el lugar. Buffy se le acerca y mirando hacia la escalera le pregunta.
―Hola. Yo, este, estoy buscando a alguien. Acento Inglés…, ―se detiene al observar la expresión del conserje―. ¡Oh claro! Este, em… él es pálido, rubio platinado estilo punk, lleva una…
―Sí, si ya sé. ―la corta el hombre―. El sujeto del 15 C.
―15 C ―repite Buffy―. Él, um ¿aún está arriba?
―Sí. ¿Quiere que lo vaya a buscar? ―le pregunta con una sonrisa.
―No, no. ―lo detiene―. Yo subiré. Gracias.
―Señorita. ―la llama la voz del hombre. Buffy se da vuelta―. Tercer piso a la izquierda, cuarta habitación.
―Gracias. ―vuelve a repetir ella.
Buffy sube por el ascensor. Cuando se abre, el pasillo iluminado se extiende ante sus ojos. Lo mira, aprieta sus labios y comienza a avanzar por él.
En el interior de su habitación Spike se encontraba recostado en la cama, con un brazo apoyado tras de su nuca, mientras fumaba un cigarrillo. Tenía la vista clavada en un punto distante del techo, cuando unos golpes en la puerta rompen sus pensamientos. Se para apagando el cigarrillo en el cenicero sobre la mesita de luz, y se aproxima a abrirla. Y antes de hacerlo, puede sentir su esencia golpeando sus instintos. Buffy dice para sí, y abre la puerta. Y ella está allí observándolo con una expresión triste en sus ojos.
―¿Puedo pasar?
―Sí, si claro. ―le dice haciéndose a un lado y cerrando la puerta―. ¿Buffy? ¿Qué paso? ¿Qué sucede, pet? ―le pregunta con un tono preocupado en su voz.
―Spike, yo… ―Buffy se da vuelta y arrojándose a sus brazos―. ¿Podrías abrazarme por favor? Abrázame.
Spike la rodea con sus brazos, abrazándola tiernamente mientras una arruga de preocupación se adueña de su rostro.
―Nunca dejes de hacerlo. ―le susurra la voz de Buffy y levantando su rostro sus labios rozan los suyos, se detiene lo mira―. No me dejes. ―le dice después de un tiempo.
―Nunca lo haré. ―le contesta Spike y elevando su cara hacia él.
―Te necesito. ―murmura Buffy y su voz se pierde entre los labios de Spike―. Nunca me dejes. ―le ruega mientras con su brazo lo atrae más hacia ella. Fundiéndose contra su cuerpo en una pasión que ahogaba todos sus miedos. Sintiéndose perder entre esos brazos…
Continuará…
