De: Helene Rowle
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Editora: Alexandria Black
Aclaración: Tengo muchas cosas que me pertenecen, entre ellos mi Tumblr, en donde escribo muchas cosas tan tristes que harían llorar hasta a un cocodrilo. También tengo mi hermosa cámara, que fue regalo de navidad y el bello moretón que me hice al caerme de un cerro. Pero lamentablemente, entre esas cosas no se encuentra la Legenda de Korra.
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Capítulo tercero
Elecciones
El sol brillaba en su máximo esplendor en medio del inmenso cielo. El viento apenas soplaba y cada Ciudadano caminaba con la frente sudorosa siguiendo la rutina de cada día. En la calle, los Satomoviles danzaban por la pista de pavimento de manera apresurada dejando tras de sí una espesa nube de polvo que llenaba los pulmones de los transeúntes y los hacia toser.
Un camión blanco se detuvo frente a una tienda con un gigante cartel que decía "Verdulería Zen."
Un hombre joven abrió la puerta del copiloto y se bajó para comenzar a sacar grandes cajas con verduras dentro. Sus brazos descubiertos mostraban una larga vida de trabajo pesado y la sonrisa que portaban era amable y tranquila. No fue necesario tocar la puerta, porque el dueño de la tienda – un hombre de avanzada edad – salió a recibirlo para permitirle entrar al local.
"Y aquí está la entrega de la semana" Hablo el joven adulto dejando en el suelo la mercancía. Volteo a ver al hombre mayor que lo esperaba en la puerta y asintió con la cabeza con una leve sonrisa. "Veo que últimamente las ventas van muy bien."
El anciano hizo una mueca orgullosa haciendo que su bigote gris se torciera. "Si, últimamente recibo mucha clientela. Desde lo ocurrido en el estadio de Pro-control, la gente prefiere ir a los lugares en donde no hayan maestros." Dijo cruzándose de brazos.
El hombre joven asintió. "Si, eso es lamentable. No todos los maestros control son malos." Hablo colocándose una mano sobre su hombro para mover el cuello de un lado a otro. "Pero la gente piensa que son peligrosos desde lo ocurrido con el Avatar."
El anciano se acercó al mostrador para empezar a ordenar la tienda con un gesto meditabundo. "Bueno, si el ser más poderoso del planeta, que tiene el deber de protegernos no puede manejar sus poderes ¿Qué se puede esperar de los demás maestros?" Se agacho para sacar una botella de agua que estaba bajo el mostrador y se la lanzo al joven. Este agarro la botella en el aire y le dedico una sonrisa agradecida al anciano para luego destaparla y tomar un largo sorbo de agua.
La puerta principal se abrió y una pequeña campana anuncio la llegada de un nuevo cliente. El hombre joven volteo y se topó con la sonrisa de una mujer de mediana edad que llevaba una canasta en la mano.
"Hola Arik ¿Cómo has estado?" Saludo la dama acercándose al mostrador sin dejar de mirar al hombre.
"He estado muy bien señora Jaya." Respondió el joven con una sonrisa mirando a la mujer. "¿Cómo se encuentra el viejo Karu?" La mujer negó con la cabeza en una mueca triste.
"Lo echaron de su trabajo." Lamento tomando unas frutas del mostrador para colocarla en su canasta. "Su jefe dijo que no quería maestros trabajando para él." El dueño de la tienda negó con la cabeza en un gesto molesto.
"Todo es culpa de ese Avatar. Gracias a él ahora la gente teme a los maestros." Agrego mientras sacaba las cuentas de las verduras que la señora había elegido.
"Y hablando del Avatar…" Hablo Arik mirando por la ventana. "Miren." Señalo logrando que los otros dos voltearan a ver. En la calle de al frente, el Avatar bajaba las escaleras de una pequeña casa con el rostro ausente seguida de una esbelta mujer de cabellera negra.
"¿No vive ahí un sanador?" Comento la mujer.
Korra soltó un suspiro dejando de caminar para mirar el asfalto. Apretó los labios con fuerza y empuño las manos, frustrada. Sintió una mano en su hombro y volteo topándose con el rostro de Asami que la miraba con una sonrisa triste. "Hiciste lo que pudiste."
El Avatar negó con la cabeza y se deshizo de la mano de la empresaria con un gesto brusco. Soltó un gruñido para luego desordenarse la cabellera, sintiendo como lentamente la culpa que sentía se transformaba en furia.
"¡Maldita sea!" Exclamo para luego patear un poste de madera que estaba justo a su lado. La fuerza que utilizo hizo que este crujiera, y sin sentirse todavía satisfecha, Korra lo golpeo esta vez con su puño. De su mano salieron pequeñas llamas que volvieron negra la madera. Levanto la otra mano lista para dar otro golpe cuando algo detuvo el golpe.
"Korra." Esta cerró los ojos al escuchar esa voz. "Detente." Ninguno se movió por largos segundos, hasta que finalmente los hombros del Avatar cayeron rendidos. Korra soltó un suspiro y levanto el rostro para ver a Mako. Una sonrisa triste se formó en su rostro.
"Lo siento." Murmuro el Avatar.
El maestro fuego suspiro exasperado. "Korra, te lo he repetido demasiadas veces. No tienes nada por lo que disculparte." Estiro la mano para tocarle suavemente la mejilla. "No fue tu culpa…" Le susurro mirándola directo a los ojos. La nombrada solo asintió sonriendo de manera cansada.
Bolin observaba la escena a lo lejos con un gesto triste, y frustrado desordeno su cabello. Giro su cabeza para encontrarse con la mirada preocupada de Asami. "Esto es peor de lo que creía…" Dijo Bolin con el rostro apagado. Unas ojeras comenzaban a formarse debajo de sus ojos, y tenía los hombros caídos en señal de resignación. Mako estaba en una situación similar y se notaba a leguas que ambos estaban afectados por la pérdida de sus poderes. Asami apretó los puños con fuerza y su corazón se contrajo por la pena al ver a sus amigos de esa manera. Pero negó con la cabeza resignada ante la realidad. Ya no había nada más que hacer.
"Creo que ya va siendo hora de volver." Dijo en voz alta Asami llamando la atención del grupo. Una sonrisa maternal se formó en su rostro. "¿Qué tal si vamos a descansar a mi casa y a comer algo?"
El rostro de Bolin se ilumino. "¡Yuhu! ¡Comida de ricachones!" Exclamo levantando los brazos y dando saltos se subió a la cabina del copiloto del Satomovil que estaba estacionado a unos pasos de distancia. "¡Chicooos, que esperan!" Dijo con emoción mirando a los demás. "¡Me muero de hambre!"
La alegría característica de Bolin – y la mención de comida – logro mejorar el ánimo de Korra. Se subió de un salto a los asientos de la parte posterior, seguido de Mako. Asami suspiro ya más calmada al ver como el aura que los rodeaba dejaba de ser tan pesada. Tomo su lugar como conductora, y mientras encendía el motor, se colocó sus queridas googles. Miro por el espejo retrovisor y se encontró con ciertos ojos celestes que conocía tan bien. Una sonrisa divertida se formó en sus labios.
"¿Qué tal un poco de emoción?" La pregunta fue dirigía especialmente a Korra, y esta entendió inmediatamente el mensaje. Se acomodó en su lugar para buscar un punto mejor de soporte y luego volteo a ver a Asami.
Mako vio con sorpresa como en el rostro de Korra se formaba la primera sonrisa sincera del día. Sus pensamientos fueron interrumpidos de golpe por una fuerte sacudida que lo llevo a golpearse con el asiento del frente.
"¡AHHHHH!" Grito Bolin por la sorpresa, tratando de buscar un lugar donde sostenerse para no salir volando. "¡ESTO VA DEMASIADO RAPIDOOOO!" Sus palabras se mezclaron con el sonido del motor y el chirrido de las ruedas contra el pavimento. Asami giro con maestría el manubrio al dar una vuelta cerrada. El auto derrapo y todos se inclinaron de golpe hacia un lado.
Un tumulto de emociones se formó en el estómago de Korra, una sensación que conocía muy bien lleno todo su cuerpo y la adrenalina subió por su garganta haciéndola reír. No era una risa de felicidad o de humor, era ese tipo de exclamación que sueltas cuando algo que adoras llenaba todo tu cuerpo. El rostro de Mako lucia pálido, pero noto de inmediato este cambio logrando que una sonrisa se formara en sus labios. No podía evitar sentirse feliz al ver a Korra sonreír después de todo lo que había pasado últimamente.
Asami compartía ese sentimiento, y al ver que Bolin la observaba, entendió por el brillo de sus ojos que el sentía lo mismo. Ninguno podía evitarlo.
Korra era el corazón del grupo.
Finalmente – y para alivio de Mako – llegaron a su destino. Asami estaciono con maestrías y apago el motor frente a la inmensa mansión de los Satos. Korra de un salto bajo del auto con una gran sonrisa seguida de Bolin y del resto.
"¿Alguno tiene hambre?" Pregunto Asami cerrando su Satomovil. Como si esas palabras fueran una predicción, el estómago de Bolin rugió seguido por el de Korra.
Mako dio un suspiro algo avergonzado mientras Asami reía. "Entonces será mejor que entremos a mi casa, seguramente Rina nos estará esperando con un delicioso almuerzo."
"¡Genial!" Exclamo el Avatar tocándose el estómago con una expresión hambrienta. "Rina cocina taaaaan bien."
Bolin miro primero a Korra y luego a Asami con la duda reflejada en su rostro. "¿Quién es Rina?"
"La cocinera de Asami." Contesto con simpleza el Avatar logrando que Mako la mirara sorprendido.
"¿Tienes una cocinera en tu casa?" Pregunto el maestro fuego mirando a Asami.
"Si" Dijo Sato con una sonrisa tranquila. "Y un jardinero y 3 mujeres que se encargan del aseo de la mansión."
Bolin la miraba con la boca abierta. "Y yo que ni casa tengo." Lloriqueo acercándose a Asami con los brazos abiertos. "Asami querida, ahora viviré en tu casa y nada me sacara de ahí." Exclamo aprisionando a Sato en un verdadero abrazo de oso.
"¡Bo no puedo respirar!" Exclamo Sato.
Korra se rio ante la escena. Mako solo miraba en silencio con una pequeña sonrisa en los labios.
"Bolin." Hablo Korra todavía con rastros de su ataque de risa. "Si no la sueltas no podremos comer." El maestro tierra volteo a verla con un aire pensativo para luego asentir y soltar a Asami.
Sato soltó un largo suspiro mientras se cruzaba de brazos. Una sonrisa se formó en su rostro al ver la cara de cachorrito de Bolin. "Entremos de una vez." Dijo empezando a caminar. Korra corrió para abrir la inmensa puerta principal de la mansión y la sostuvo para que Asami entrara junto con Bolin. Mako se detuvo junto a Korra para mirarla con el ceño fruncido.
"Yo soy el que debería abrir la puerta." Alego cruzándose de brazos. Korra lo miro arqueando la ceja.
"Pero yo quise hacerlo."
Mako soltó un bufido. "Pero yo soy el hombre."
"¿Y?"
"Y tu eres la mujer." Korra lo miro incrédula.
"¿Y eso que tiene que ver con esto?"
"Que yo soy el caballero y yo tengo que abrir la puerta para que entres."
Korra levanto los brazos al aire sin poder creer lo que Mako decía.
"¡Yo también puedo ser caballerosa!" Grito exasperada.
"¡Pero si tú eres mujer!" Grito de vuelta Mako.
El Avatar estaba a punto de rebatir cuando una voz la hizo saltar en su lugar.
"¡Korra por Raava, entra de una vez!" Esta no espero otro segundo y entro corriendo a la mansión al reconocer la voz de Asami. Mako solo la siguió con la mirada sorprendido. Se inclinó de hombros y también entro. Se encontró con los demás en medio de la inmensa sala principal y una mirada molesta de Sato lo recibió.
"Está bien que discutan pero no dentro de mi casa ¿Entendido?" Korra que estaba justo al frente de ella asintió varias veces como si fuera un niño castigado. En cambio Mako solo se quedó en silencio aceptando el regaño. Bolin se rio al ver a su hermano de esa manera.
"Asami es la mamá del grupo." Exclamo contento logrando que en el rostro serio de Asami naciera una sonrisa.
"Sera mejor que vayamos a comer." Dijo Sato soltando un suspiro.
La mansión de los Satos poseía 15 habitaciones, 6 baños, 3 salas de estar y un comedor junto a la cocina. Este último tenía una gran mesa para 24 personas y toda la habitación estaba decorada de un bello blanco, con pinturas enmarcadas colgadas en uno que otro lugar y una alfombra café que le daba un toque elegante. Un candelabro de cristal colgaba del techo para quedar justo en medio de la mesa que brillaba con los destellos de luz que entraban por la ventana, una que cubría toda la pared al costado derecho de la habitación. Y lo que le daba al comedor un toque original era la vista perfecta que tenían de la cocina. Esta, tenía una gigantesca encimera que funcionaba como lugar para tomar un desayuno rápido y que a la vez dividía ambos espacios.
Korra como cada vez que entraba a la cocina de Asami corrió a saludar a la Chef. Ambas tenían una relación curiosa, Korra la adoraba porque le daba de comer y Rina le encantaba cocinar para Korra ya que para ella todas sus comidas eran perfectas. Era casi como una relación madre-hijo, o como a Asami le gustaba llamarla la que alimenta y la que come.
Bolin y Mako comprobaron de primera mano lo deliciosa que era la comida preparada por un chef personal.
"¡Asami!" Grito el maestro tierra después de terminar de comer sentado en la larga mesa de la habitación. "¡De hoy en adelante me nombro oficialmente tu hermano!" Exclamo saltando en su asiento al ver como volvían a llenar su plato.
Asami lo miraba con una sonrisa tranquila. Era la única que no se había repetido un segundo plato – o en el caso de Korra un cuarto – así que se dedicó a observar a sus amigos con la cabeza apoyada en la palma de su mano. La mesa en donde se encontraban almorzando era grande y todos se hallaban algo lejos uno del otro. Korra estaba sentada justo a su lado y los hermanos se encontraban al frente de ambas. Asami se dedicó unos segundos a observar como Korra devoraba la comida y estuvo tentada a soltar una risa al ver como esta se atragantaba al comer tan rápido. Luego volvió a girar su cabeza esta vez para observar a Bolin, por la sonrisa que tenía en el rostro se le notaba encantado y feliz pero Asami no pudo evitar reparar en las ojeras que cubrían sus lindos ojos verdes. Sus movimientos normalmente enérgicos se movían esta vez con fingida alegría. Asami frunció el ceño, preocupada y volteo a ver a Mako encontrándose con una situación similar. El maestro fuego era mejor que Bolin en esconder su estado cansado, pero la experta mirada de Asami noto esos pequeños detalles.
Los dos estaban agotados.
Korra soltó una exclamación por lo bajo satisfecha y se recostó contra la silla con una sonrisa. "Rina, tu comida esta perfecta como siempre." Alago observando como la Chef se movía de un lado a otro en la cocina. Rina se detuvo unos segundos para sonreír y levantar el pulgar logrando que el Avatar soltara una risa. En los siguientes segundos todo el grupo se mantuvo en silencio disfrutando de esa sensación de satisfacción que se percibe después de cada comida.
Asami miraba de reojo a Korra. El esfuerzo que sus amigos mostraban por esconder el agotamiento que sentían cada vez se les hacía más difícil. Bolin no alcanzo a ocultar un bostezo que llamo la atención de la maestra.
"¿Korra?" Hablo Sato logrando que la nombrada volteara a verla. "Recuerdo que me dijiste que tenías que estar en la isla del aire al medio día ¿No?" En ese mismo instante el Avatar noto la posición del sol por la ventana. El sol ya estaba en lo más alto desde hace un largo rato [NT: Cuando el sol alcanza su altura más alta significa que es medio día. En este caso, eso ya había pasado desde hace un rato y serian aproximadamente la de la tarde]
"¡Rayos! Tenzin me va a matar." Dijo Korra parándose de golpe. "Sera mejor que me vaya…" De golpe recordó todo lo que había sucedido estos últimos días y pestañeo aturdida. Por unas cuantas horas había olvidado todas sus preocupaciones.
Asami se maldijo por lo bajo al ver como el ánimo de Korra cambiaba. Todos se levantaron para seguir al Avatar que caminaba con paso lento hacia la salida de la mansión.
Korra se paró frente a la puerta y la abrió para salir. Se detuvo unos segundos y volteo a ver a sus amigos con una sonrisa.
"Nos vemos mañana chicos." Ninguno respondió nada, solo se quedaron ahí observándose entre ellos.
Asami soltó un suspiro y una idea surgió en su cabeza al ver por el rabillo del ojo a los hermanos. "Korra." Dijo mientras una sonrisa se formaba en su rostro. "¿Te gustaría quedarte unos días en mi casa?" El rostro del Avatar se ilumino de golpe.
"¡Me encantaría!" Exclamo. "Pero no estoy segura si Tenzin me dejara…" Dijo dudosa colocando su mano en la nuca.
"Yo hablare con él, estoy seguro que lograre convencerlo." Dijo Asami. La sonrisa de Korra se ensancho aún más y se lanzó sobre Asami para darle un abrazo de oso.
"¡Gracias!" Sato hizo una mueca al sentir como Korra utilizaba más fuerza de la necesaria en el abrazo.
"Está bien Korra, pero suéltame que me lastimas." Dijo y sintió como Korra se alejaba de ella con una sonrisa de disculpa. "Tu adelántate, que quiero terminar de hacer unas cosas aquí. Te alcanzo dentro de un rato." El avatar asintió y llevo su mano a la cabeza para hacer una seña militar.
"¡Adiós chicos! Los veo al rato." Y salió corriendo mientras daba un silbido llamando a Naga. Todos se dedicaron a observar como el Avatar esperaba unos minutos parada junto a la fuente de la mansión, hasta que a lo lejos se escuchó un fuerte ladrido. El gigantesco perro-oso polar entro por las puertas abiertas de la muralla que rodeaba la residencia, y se detuvo frente a su dueña.
"Siempre me he preguntado." Dijo Bolin viendo como el Avatar se perdía a la distancia sobre su fiel amiga. "¿Cómo es que Naga siempre escucha a Korra? Ósea, puede que este lejísimos pero siempre llega cuando la llama." Mako se inclinó de hombros sin tener una respuesta.
"Sinceramente, ni yo puedo responder a eso Bo." Dijo Asami cerrando la puerta. Se cruzó de brazos y se apoyó contra la pared para observar a los maestros en silencio. Bolin y Mako se miraron sin saber que hacer al sentir como los minutos pasaban y Sato no decía nada.
"¿Y bien?" Pronuncio Asami mirando a Mako. Este frunció el ceño.
"¿Qué?" Dijo sin entender.
"Ya pueden dejar de fingir, Korra no está." Esta vez volteo a ver a Bolin. Este se rasco la nuca y una mueca se formó en sus labios al verse descubierto. Respiro profundamente para luego derrumbarse en el suelo. Mako negó con la cabeza con una sonrisa resignada y camino hasta las escaleras para sentarse. Los dos finalmente dejaron de ocultar el cansancio que sentían y Asami no pudo más que lamentarse al ver sus demacrados rostros.
"¿Qué vamos a hacer Asami?" La pregunta de Bolin sonó desganada y triste. Asami se agacho para quedar a la altura del maestro tierra que estaba recostado de espalda contra el suelo. Le acomodo el cabello con una sonrisa triste.
"No lo sé, Bo, no lo sé."
La empresaria obligo a los chicos a ir al lugar, que por un tiempo sería su habitación. El cuarto era gigante, tenía dos camas de dos plazas y un baño propio. A pesar de lo lujoso que era el lugar, Bolin no hizo ni un comentario y fue directo a recostarse en la mullida cama.
Mako soltó un suspiro mientras se acomodaba la bufanda.
"Gracias Asami."
La nombrada lo miro por el rabillo del ojo y solo asintió con una pequeña sonrisa.
"Los dejo descansar."
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Convencer a Tenzin fue una tarea más fácil de lo que Korra se había imaginado. Cuando arribo a la isla del aire fue directo a buscarlo, y como esperaba la respuesta que le dio fue un duro y rotundo No. Ni si quiera alcanzo a sentirse decepcionada, tenía más que claro que esa sería la respuesta y paso el resto de la tarde vagando y entrenando en espera.
Asami llego varias horas después y fue directo a hablar con Tenzin. Antes de que Korra llegara a procesar las cosas ya tenía permiso para irse a quedar a la gran mansión de los Satos. En realidad, solo basto unas cuantas palabras y una mirada firme de Asami para que Tenzin entendiera que Korra no dejaría sus responsabilidades de lado al estar un tiempo lejos de la isla del aire.
Al contrario, sentía que Korra entrenaría más duro si su supervisora era Asami.
Korra empaco lo justo y necesario. Varias mudas de ropa – el tiempo que estaría en la mansión de los Satos era indefinido – sus pesas y algunos juguetes de Naga, todo dentro de dos maletas azules con los característicos símbolos de la Tribu del Sur. Asami decidió irse en su Satomovil – seguía sin gustarle la idea de montar un animal– y así ambas cruzaron Ciudad Republica hasta llegar a la gigantesca mansión en donde ambas vivirían por un tiempo.
"¿Dónde puedo dejar a Naga?" Pregunto Korra mientras de un salto se bajaba de su fiel amiga. Asami apago el motor de su Satomovil y bajo con una mirada pensativa.
"Podría pedir que hicieran una cama en mi taller, es un lugar grande y ahí podrá dormir por las noches." Korra asintió mientras acariciaba la cabeza de Naga.
"Quédate aquí chica, después vendré a jugar un rato contigo." Le hablo a su fiel compañera regalándole una última caricia antes de encaminarse a la entrada de la mansión.
"Puedes jugar por todo el jardín si quieres Naga." Dijo Asami acariciándole detrás de la oreja. La perro oso- polar soltó un gruñido encantado y refregó su inmenso hocico contra el cuerpo de la Sato. Esta solo rió. "Eres un encanto." Murmuro mimando el pelo blanco del animal por varios minutos.
Cuando entro a la mansión se encontró con Korra que la esperaba justo en la entrada. Esta le regalo una sonrisa divertida y las mejillas de Asami se tiñeron de un suave rojo.
"¿Qué?" Dijo la empresaria mientras se cruzaba de brazos. Korra se rió al ver a su amiga avergonzada.
"Pensé que no te gustaban muchos los animales, Sami." Sato soltó un bufido mirando la pared.
"¿Y qué? Naga es una ternura." Korra abrió la boca para seguir burlándose pero el estruendo de una puerta la hizo saltar en su lugar.
"¡Korra!" Grito Bolin corriendo para tirarse encima del Avatar. Tenía el torso descubierto y solo traía puesto un Short. "Tienes que ver la piscina, es gigante y también funciona como un yacusi." Hablo mientras levantaba a Korra entre sus brazos y empezaba a caminar torpemente.
"¡Boooo! ¡No puedo meterme así al agua!" Exclamo el Avatar tratando de escapar. Korra era fuerte y con cada paso que daba, a Bolin mas le costaba caminar y tratar de impedir que esta se soltara. Al final la fuerza de gravedad hizo su trabajo y ambos terminaron en el suelo.
Asami se acercó riendo y negando con la cabeza.
"Sera mejor que vayamos a cambiarnos Korra o a este paso Bolin nos tirara con todo y ropa al agua." Dijo divertida subiendo la escalera. El avatar se levantó del suelo y se sacudió la ropa comenzando a caminar.
"Auch."
"Perdón Bo, no te vi." Dijo tratando de esconder una sonrisa. Su pie casualmente había golpeado la cabeza de Bolin con algo más de fuerza de la necesaria mientras pasaba junto a él. Fue en dirección a la puerta para agarrar sus maletas y se encamino hacia la escalera por donde había desaparecido la dueña de casa.
Asami camino por un largo pasillo y se paró frente a una puerta roja que Korra conocía muy bien.
"Tu cuarto esta junto al mío." Dijo Sato con una sonrisa señalando con la mano una puerta de color crema que estaba al lado derecho
Korra se acercó curiosa y abrió la puerta. Dentro vio una linda y espaciosa habitación de colores crema y café. Una gran cama en el centro y un ventanal que daba vista al patio de la mansión.
"¡Hey! Mira, puedo ver a Naga desde aquí." Exclamo el Avatar dejando las maletas sobre la cama. Se acercó a la ventana al notar una gran mancha blanca que corría por el jardín. "Y acaba de arrancar un árbol." Dijo en tono de disculpa. Asami solo miro sorprendida al perro-oso polar que corría por el lugar con un tronco en la boca.
"Está bien, el jardinero lo arreglara fácilmente." Dijo finalmente sin darle mucha importancia. "Voy a por mí traje de baño, los chicos ya nos están esperando."
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Bolin corrió para lanzarse a la piscina. Una gran cantidad de agua salió expulsada justo en el momento en el que Korra entro al cuarto.
"¡¿Pero que-?!"
El maestro tierra se reía desde su lugar en la piscina al ver al Avatar totalmente empapado. Una gigantesca ola lo cayó de golpe hundiéndolo hasta tocar el fondo de la alberca. Desde el fondo del agua Bolin podía escuchar la risa de Korra y refunfuño molesto logrando que varias burbujas salieran a la superficie. La maestra control se acercó justo al punto en donde vio las burbujas y se arrodillo.
"¡Eso te pasa por mojarme!" Exclamo con triunfo soltando una risa. Sintió como algo agarraba su tobillo y lo próximo que respiro fue agua.
"¡BO!"
Asami recién había entrado a la habitación cuando vio como Korra desaparecía en la piscina. Sonrió divertida y se encamino hasta sentarse en uno de los bancos al costado del lugar. A unos metros más allá vio a Mako que la miraba de reojo. Los ojos de Asami se tornaron molestos y le dedico una mirada de advertencia.
"No-me-vuelvas-a-mirar." El maestro fuego entendió perfectamente el mensaje y se dedicó a mirar el suelo como si fuera lo más interesante en el planeta.
Asami observo como Korra reía junto a Bolin en el agua y sonrió pensativa. No era que le incomodara que Mako la mirara – incluso podría decirse que se sentía alagada – pero le molestaba demasiado que lo hiciera cerca de Korra. Mako no era malo, simplemente era una persona que le costaba saber que era lo que quería en su vida. Trato de calmarse cerrando los ojos por un instante.
"¡Ven aquí Mako!" Grito Bolin lanzándose sobre su hermano para colgarlo como si fuera un saco en su hombro. Se lanzó con él a la piscina sin dejar de reír.
"¡BOLIN!" Grito el maestro fuego justo antes de desaparecer en el agua.
Asami rió contenta al ver a todos tan felices. Observo como Korra lanzaba agua a los hermanos con su control de los elementos y como estos – especialmente Bolin – le devolvían el ataque.
Negó con la cabeza divertida.
Korra fue la primera en notar la falta de participación de la Sato. Se sumergió en el agua para pasar desapercibida y se acercó lo más posible a la orilla cercana en donde estaba Asami. Saco el rostro del agua llamando la atención de la empresaria.
"¿Qué pasa Korra?" Pregunto con tranquilidad. Esta la miro fijamente por unos segundos y lentamente una sonrisa se formó en su rostro. Asami frunció el ceño.
"No, Korra. Ni lo pienses." Dijo cruzándose de brazos. La sonrisa de la maestra no se borró en ningún momento.
"Korra, te estoy diciendo que ni se te ocu-." Asami vio como Korra levantaba las dos manos y en un movimiento una considerable cantidad de agua la cubrió. Se quedó por varios segundos con los ojos cerrados.
"¡Uuuuuuh!" Exclamo Bolin con una sonrisa. Mako tosió tratando de esconder una carcajada. al contrario de Korra que se reía abiertamente.
Asami abrió los ojos y miro fijamente al Avatar.
"Esto me lo pagaras." Dijo molesta. Korra solo se rio saliendo de la piscina para acercarse a Asami. La tomo por uno de sus brazos y la obligo a levantarse.
"Korra, no." Agrego tratando de soltarse. Esta la volteo a ver y le dedico una sonrisa que la empresaria no pudo evitar devolver.
"No te estoy preguntando." Dijo finalmente lanzándose a la piscina.
"¡No!"
Y así pasaron el resto de la tarde entre risas. A pesar de que Asami trato de evitarlo, termino uniéndose al juego que surgió entre todos en el agua. Korra que tenía la ventaja injusta de estar en su elemento, fue la que más se divirtió al hacerles bromas a los demás. La mayor parte del agua termino fuera de la piscina para la satisfacción de Korra.
Al final, esta última fue la primera en salir del agua.
"Sami, chicos, tengo que ir al baño." Dijo todavía riéndose después de haber hundido a Bolin por décimo octava vez. Tomo una toalla y con esta se secó un poco el cuerpo para luego salir de la habitación. Camino con tranquilidad mientras silbaba una canción que hace poco había escuchado en la radio. Subió las escaleras y fue al baño que siempre utilizaba cuando iba a la casa de Asami.
Se detuvo al escuchar una voz que conocía.
"Tuvimos unas cuantas dificultades pero ya no falta mucho para tener todo listo." Era Hiroshi. Al principio Korra no le dio mucha importancia y siguió su camino.
"Lo sé, lo que sucedió en el estadio arruino un poco nuestros planes pero las cosas están funcionando bien."
Se detuvo de golpe al escuchar esto último. Su corazón empezó a latir rápido.
"Lo sé, ya no falta mucho para acabar con esto de una vez."
Por unos segundos todo se mantuvo en silencio.
"Bien. Adiós."
Korra se quedó inmóvil.
Despertó de golpe al escuchar ruidos en la habitación y se encamino sin hacer mucho escandalo al cuarto de baño. Cerró la puerta con pestillo y se apoyó contra esta. Su mente funcionaba a toda velocidad aturdiéndola. Una idea lentamente se empezó a formar en su subconsciente pero inmediatamente Korra negó con la cabeza tratando de borrarla de su mente.
"Tonterías" Se dijo abriendo el grifo del lavamanos para mojarse la cara. "Solo son tonterías." Se repitió mirándose al espejo. Vio como sus ojos reflejaban la duda que sentía pero al final se obligó a dejar de pensar.
Y así lo hizo cuando volvió junto a los demás. Se mantuvo así, rodeada de la tranquilidad de sus amigos que lograron reconfortarla y al hablar con Asami borro todas las dudas que sentía. O eso fue lo que creyó, hasta que llego la noche y todos se fueron a dormir. En el momento en el que recostó la cabeza contra la cama la sonrisa que traía desapareció lentamente. Hundió el rostro contra la almohada colocándose boca abajo y respiro lentamente.
"Solo son tonterías."
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Era la primera mañana que pasaban todos en la mansión Sato. Korra extrañamente fue la primera en despertarse. Cuando Asami bajo en busca de su desayuno, la encontró conversando con Rina y devorando un abundante plato de comida en la encimera de la habitación. Se dedicó por unos segundos a examinar el rostro del Avatar y vio preocupada como este lucia pensativo y hasta podría decirse que afligido.
"Buenos días." Anuncio sin dejar de ver a Korra.
"¡Buenos días señorita!" Exclamo Rina con su usual energía y de inmediato paso a servir el desayuno a Asami. Mientras tanto, esta se sentó junto a Korra y se dedicó a mirarla directo a los ojos.
"Buenos días Sami." Finalmente dijo el Avatar mirando a su amiga. Ambas se observaron por varios segundos evaluándose.
"¿Qué pasa Korra?" Dijo Asami inquieta. Korra relajo las facciones al escuchar a su amiga tan preocupada y finalmente una sonrisa se formó en su rostro y por consiguiente, también en el de Asami.
"Nada, solo tuve un mal sueño, pero ya me siento mejor." Dijo mientras se dedicaba a terminar su plato. "¡Otro por favor!" Exclamo encantada.
Asami soltó un suspiro aliviada al notar como el semblante de Korra mejoraba. Y siguiendo su ejemplo se dedicó a comer. No pasó mucho tiempo para que los chicos se les unieran y así pasaron la mañana entre conversaciones y bromas.
Ya era medio día cuando Asami se levantó del sillón en donde todos descansaban después del desayuno.
"Korra, es hora de entrenar."
"¿Qué?" Dijo mirando a la Sato. "¡Pero si estoy leyendo!" Exclamo mostrando el diario que tenía en la mano. [NT: Si, Korra en mi historia lee.]
"Puedes seguir leyendo la sección de pro-control más tarde." Respondió en un tono firme. "Ahora. A entrenar."
Korra estuvo a punto de rebatir pero solo una mirada seria de Asami vasto para que guardara silencio.
"Chicos, son totalmente libres de usar la piscina y también tengo un juego de Pai Sho por si quieren utilizarlo." El rostro de Bolin se ilumino ante la mención de aquel juego. Asami sonrió al ver la emoción del maestro tierra. "Pueden pedírselo a Rina."
El resto del día fue un constante movimiento de un lado para otro para Korra. Asami era una persona exigente, un contraste perfecto ante la personalidad hiperactiva que poseía. No le dio ni un segundo de descanso más que el necesario.
Asami estaba apoyada contra un árbol para guarecerse del sol y para poder ver con atención los ejercicios que realizaba el Avatar. Vio como esta golpeaba el piso con fuerza haciendo que una porción de tierra se elevara, luego, giro sobre su propio eje para lanzar una patada logrando que la porción de tierra saliera disparada hasta chocar contra un árbol rompiéndose en miles de pedazos. Repitió el mismo proceso pero esta vez más rápido. Después de unos cuantos minutos esta vez levanto 3 porciones de tierra que lanzo de manera consecutiva.
Asami miraba atentamente los proyectiles que eran lanzados. Le llamo particularmente la atención la forma que tenía cada trozo de tierra; todas eran cuadradas.
"¿Korra?" La nombrada se detuvo con la respiración agitada dirigiéndole una mirada inquisitiva a Sato. "¿Siempre le das esa forma a la tierra?"
El avatar frunció el ceño. "¿Cómo?"
Asami sonrió de lado ante la cara de duda de Korra. "Levanta un trozo de tierra." El avatar siguió la orden sin preguntar. Golpeo el suelo haciendo que una porción de este se levantara del suelo y fue ahí cuando Korra entendió a que se refería Asami.
"Si, siempre son cuadradas."
Sato se acercó a observar mejor el trozo de tierra. Toco con la punta de sus dedos la tierra y noto que el cuadrado tenia pequeñas protuberancias. Encontró curioso estos detalles.
"¿Crees que puedas levantar otro trozo de tierra que sea lo más cuadrado posible?" Korra miro confundida a Asami ante el extraño pedido, pero al final termino asintiendo. Bajo el trozo de tierra para devolverlo a su lugar. Respiro lentamente y esta vez piso el suelo con firmeza.
Asami pudo comprobar con una sonrisa que esta vez el trozo de tierra tenía una forma cuadrada casi perfecta. Los lados eran lizos como si fueran una tabla de madera.
"¿Le puedes dar una forma redonda?" Korra medito en silencio unos momentos. Frunció el ceño para luego mover las manos en forma circular, como si estuviera dándole forma a una plastilina. El trozo de tierra lentamente empezó a tomar la forma deseada hasta que finalmente quedo en el aire una esfera de tierra.
Una idea se empezaba a formar en la cabeza de Asami. "Se nota que le cuesta darle forma a la tierra." Pensó analizando la figura que Korra había creado. "Me pregunto si…"
"¿Crees que puedas darle una forma triangular?" Korra guardo silencio por varios segundos, algo contrariada. Dejo de controlar el círculo de tierra y este cayó al suelo dando unos cuantos giros como si fuera una pelota.
"Nunca lo he intentado." Admitió el Avatar finalmente soltando un suspiro. "Y todavía no entiendo que quieres lograr haciéndome hacer esto." Agrego por lo bajo. Asami le dedico una sonrisa.
"Tú solo calla y haz lo que te digo." Korra soltó un bufido exasperado pero no dijo nada más. Se quedó en silencio por varios segundos mirando el suelo. Levanto las manos e hizo un movimiento extraño con las manos, primero separándolas y luego juntándola por las palmas.
Se levantó de la tierra una forma algo extraña. Korra la mantuvo en el aire sin dejar de mover las manos tratando de convertir el trozo de tierra en un triángulo. Pasaron segundos que se convirtieron en minutos hasta que finalmente la tierra empezó a tomar la forma que Korra deseaba.
"Lo que imaginaba." Pensó Asami viendo la figura que había formado Korra. Finalmente la tierra había tomado la forma de un triángulo. Asintió para sí.
"Ahora vas a practicar creando figuras geométricas con la tierra."
"¡¿Qué?!" Exclamo Korra incrédula.
"Ya me escuchaste."
"¡Pero si soy el Avatar no un escultor!" Asami sonrió con ironía.
"Gracias a Raava que no lo eres, serias uno pésimo."
Korra abrió y cerró la boca indignada. "¡Pero si mi triangulo es perfecto!"
Asami rodo los ojos divertida. El orgullo del Avatar era gigantesco, tan grande como su testarudez.
"Si, pero te demoraste bastante en hacerlo. Quiero que practiques dándole forma a la tierra para que mejores tu capacidad de control."
"Y de concentración." Pensó.
Korra estuvo a punto de rebatir pero se calló al darse cuenta que no tenía nada con que refutar el argumento de Asami. Al final termino asintiendo y dando un largo suspiro se preparó mentalmente para el nuevo entrenamiento – una total pérdida de tiempo se dijo por lo bajo– que Asami había creado.
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Ya habían pasado 4 días desde que Korra y los demás habían llegado a vivir a la mansión de los Satos. A diferencia de Bolin y Mako, que disfrutaban de la cómoda vida de la gente rica, el Avatar pasaba mucho tiempo entrenando junto con Asami. Korra descubrió impresionada – e indignada – que Asami era igual o incluso aún más estricta que Tenzin.
Pero existía una gran diferencie entre ambos maestros; la diferente forma que tenían de entrenar a Korra. Asami había reemplazado las horas de meditación por su creación más reciente, el entrenamiento de las figuritas – como le gustaba llamarlo Korra. Era una forma curiosa de manejar los elementos, pero a la vez, un gran descubrimiento que ayudo al Avatar a mejorar su concentración – aunque esta apenas lo notara. Decir que Asami se sentía orgullosa de su creación, era decir poco. La sonrisa que se formaba en su rostro cada vez que veía entrenar a Korra, era imborrable.
Como era de suponer, primero empezaron con Tierra control. El primer día Korra se dedicó a crear figuras con tierra, desde la primera esfera hasta pentágonos y polígonos.
El segundo día siguieron con Agua control. Asami le dio la difícil tarea de crear un triángulo con agua. Era complicado darle forma a un elemento tan irregular y después de bastante práctica y varias horas finalmente lo logro. El siguiente paso fue congelar esas figuras.
Al final de día Korra tenía apilado círculos, estrellas, cuadrados y hasta una figura algo deforme y que tenía cierto parecido con un perro. Asami se rio cuando Korra le dijo que era Naga.
Pero en el tercer día surgió el verdadero reto. Si el agua era un elemento inestable, ni hablar del fuego. Igual que los anteriores elementos se dedicó a crear figuras pero esta vez surgió una pequeña diferencia; el fuego era unos elementos más vistosos y para muchos el más bello de todos; convirtiéndose en el favorito de Asami.
Sato le pidió a Korra que manejara el fuego como si fuera un látigo, un método que la mayoría de los maestros fuego utilizaban, pero que con el pasar de las horas dejo de parecer un simple objeto y se convirtió en un ser viviente; la fluidez con la que se movía era algo que solamente un maestro agua podía igualar. Suave pero seguro, y lo suficientemente bello como para formar un arco de fuego que ilumino todo el jardín. Y aunque era maravilloso a la vista, el problema surgió cuando notaron la segunda característica de este elemento; todo lo hermoso que poseía lo tenía por igual de peligroso.
"¡Bien Korra!" Alabó la empresaria al ver como un cuadrado de fuego se formaba en el cielo. En solo segundos este se transformó en un círculo y más tarde en un triángulo. Korra tenía una sonrisa confiada mientras movía las manos de una forma extraña; y esta vez en el cielo se formó una estrella de fuego. Seguramente si Asami hubiera tenido unos 10 años menos estaría saltando y aplaudiendo como una niña encantada; pero la sonrisa y el brillo de sus ojos fue su forma de expresar la emoción que sentía por dentro.
"Debo admitir…" Dijo Korra acercándose al árbol en donde estaba apoyada la Sato. "Que tu extraño entrenamiento es más divertido de lo que pensaba."
Asami coloco una de sus manos en su cadera y sonrió de lado.
"Te lo dije." El Avatar giro los ojos con una sonrisa al escuchar aquel tono orgulloso que siempre utilizaba Asami cuando tenía la razón.
Se quedaron en silencio por varios minutos, cada una disfrutando de la tranquilidad que rodeaba el gran jardín – o campo – de la mansión. Korra soltó un suspiro al sentir la brisa golpear su rostro sudoroso; aunque no lo admitiría los ejercicios de Asami la agotaban bastante, de una manera física y mentalmente. La concentración que utilizaba para darle forma a ciertos elementos que por naturaleza no son moldeables – como lo era el fuego y el agua – era grande. Tenía que crear una imagen mental de lo que quería; Luego tenía que transmitir esa imagen a través de sus extremidades y mover su cuerpo según el elemento que utilizara; una explicación que sonaba fácil pero que era muy complicada y agotadora de llevar en practica
Sus pensamientos se detuvieron al sentir como Asami se movía. La vio sentarse en el césped y recostarse contra la corteza del árbol. La vio como cerraba los ojos y se dejaba llevar por el movimiento de las hojas y la vio suspirar con una sonrisa. Se quedó así unos segundos, observándola, hasta que una idea siguió en su mente al observar con más detalle el gran árbol.
"Sami, quiero intentar hacer algo." La nombrada abrió los ojos y vio a Korra con curiosidad.
El Avatar se alejó varios pasos y cerró los ojos para concentrarse. Movió los brazos de manera lenta y fluida girándolos en círculos y al mismo tiempo que lo hacía un ovalo de fuego rodeo el árbol de manera horizontal.
Asami miraba con atención las chispas de color rojo que saltaban entre las llamas y una sonrisa se formó al sentir el leve calor que estas transmitían.
Lamentablemente Korra no noto como alguna de esas chispas caían sobre las hojas en la parte posterior del árbol. Se acercaba el otoño y las hojas cecas transmitieron el fuego con rapidez. Tarde Korra diviso el pequeño incendio que se había propagado por casi toda la copa del árbol.
"¡Rayos!" Exclamo el Avatar asustada corriendo en dirección a la fuente en busca de agua. Asami la miro confundida; no había notado el humo y el olor a quemado lo había relacionado con el fuego que Korra había creado. Vio cómo su amiga levantaba con su control de los elementos una gran porción de agua y fue ahí cuando escucho un fuerte chasquido arriba de su cabeza. Algo duro golpeo su hombro y al instante un calor recorrió todo su brazo derecho. Soltó una exclamación de sorpresa y sintió que el calor se volvía insoportable y sintió como miles de agujas se enterraban en su piel, desgarrándola. Soltó una exclamación y se levantó de golpe. Justo a tiempo llego Korra para cubrirla de agua apagando el fuego de su ropa y también el del árbol.
Asami tenía los ojos cerrados por el dolor.
"¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento!" Repetía Korra asustada sin saber qué hacer. Sato apretó los dientes tratando de no soltar un quejido y se tocó el hombro con una mano. Podía sentir el olor a humo y la tela de su ropa estaba totalmente chamuscada dejando ver una porción de su piel teñida de un fuerte color rojo.
Pero de golpe detuvo todo movimiento de su cuerpo al sentir como un olor llegaba a su nariz, uno familiar.
Era el olor de piel quemada.
Korra finalmente logró calmarse y recordó todo lo que Katara le había enseñado. Rápidamente le quito el chaleco que cubría el cuerpo de Asami y no se detuvo a pensar en la extraña rigidez que cubría las extremidades de su amiga. Corrió en busca de agua y volvió con una pequeña cantidad. Examino el brazo de Asami y se asustó al ver lo profunda que era la quemadura. Cubrió toda la zona con agua y empezó a sanarla.
Ninguna dijo nada por largos minutos, incluso cuando Korra termino de curar la herida el silencio se mantuvo.
"¿Sami?"
La nombrada pestañeo varias veces al sentir una palma cálida sobre su piel. Giro la cabeza y se encontró con los lindos ojos azules de Korra que brillaban preocupados. Se dedicó a observarlos y lentamente sintió como todo su cuerpo se relajaba
"¿Estas bien?" Asami sonrió para tranquilizarla.
"Lo estoy Korra."
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Desde aquel incidente sorpresivamente Asami decidió desaparecer por un tiempo alegando que tenía unas cosas pendientes que hacer en la empresa de su padre.
Si Korra noto algo raro en la actitud de la Sato, no lo menciono.
Si Korra vio que Asami traía un semblante triste, tampoco lo menciono.
Lo único que podía pensar Korra era en el accidente. Era la primera vez que se daba cuenta de lo dañino que podían ser sus poderes. No era algo nuevo; sabía que era peligroso y que su control de los elementos fácilmente podrían llegar a matar – por algo era conocida como el ser más poderoso del planeta. Pero ver el daño que estos eran capaces de hacer en alguien tan cercano como lo era Asami, traía otro tipo de dimensión al asunto, otro tipo de conciencia que Korra nunca había tenido.
Y aquella noche, cuando se despertó cubierta de sudor y totalmente asustada, se prometió que lograría controlar totalmente su poder. Con solo recordar la pesadilla, con solo volver a ver como sus amigos eran lastimados por su poder en sueños, todo su cuerpo tembló.
"Nunca más." Se prometió mirando sus manos, las capaces de lastimar a cualquier ser vivo. "No volverá a pasar." Se repitió mientras cerraba los ojos con la determinación que la caracterizaba.
"Nunca más."
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Bolin nunca había visto entrenar a Korra con tanta decisión.
Mako nunca había visto a Korra con un semblante tan firme.
Rina nunca había visto a alguien comer tanto como lo hacía Korra en los siguientes días.
Naga nunca había jugado con un ser tan pequeño como lo era Pabu, pero a falta de la atención de su dueña no lo quedo de otra que intentarlo.
Pabu nunca antes había estado a punto de morir aplastado por una pata.
Y así estaban las cosas desde que Asami había decidido desaparecer. Korra entrenaba con energía y hacia todo lo que podía por seguir con las pautas del entrenamiento que había creado la Sato. La ausencia de Asami era una espina en su costado que Korra sentía en cada momento.
Pero lo único que le quedaba era esperar. Asami volviera, de eso estaba segura.
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Mako miraba con atención cada movimiento que efectuaba Korra mientras entrenaba. Tenía ambas piernas separadas y apoyadas firmemente en el suelo, su cuerpo levemente inclinado. Sus codos pegados a sus caderas y ambas manos apoyadas una sobre la otra, como si fuera una jaula en donde se aprisionaba algo pequeño. Se quedó quieta por varios segundos en esa posición con los ojos cerrados. Respiro profundamente antes de empezar a separar sus manos de forma lenta. Mako vio como en el espacio que se formó entre ambas manos, suaves destellos anaranjados comenzaron a nacer hasta que finalmente una esfera de fuego apareció.
Korra mantuvo el fuego entre sus palmas encendido por largo rato moviendo las manos en forma circular rodeando las llamas. Lentamente el Avatar fue irguiéndose sin detener los movimientos de sus manos. Cuando su espalda quedo totalmente recta, comenzó a alegar las manos del fuego de manera pausada, tratando de evitar que esta perdiera la forma ovalada que tenía. Sus manos siempre se mantuvieron a la misma altura en la que se encontraba la llama y cuando estas ya estuvieron varios centímetros alejadas de la fuente de calor, detuvo todo movimiento de su cuerpo.
Así se mantuvo nuevamente por varios segundos. Finalmente su mano derecha se acercó a la bola de fuego hasta quedar a solo milímetros de distancia. Movió su mano como si estuviera tomando un objeto invisible y ese algo imaginario lo comenzó a jalar. Mientras hacía esto, un hilo de fuego se separó del círculo central y se movió siguiendo la mano de Korra, lentamente rodeando todo su cuerpo. [NT: Imagínense que Korra tiene un Hula-Hula o aro de gimnasia rítmica (Como ustedes lo conozcan) quieto alrededor de su cadera y que este es de fuego. Eso es lo que trata de hacer.]
Mako miraba maravillado la escena pero toda emoción se borró de golpe al ver como una parte de la ropa del Avatar entraba en contacto con el fuego.
"¡Maldición!" Exclamo Korra deshaciendo las llamas a su alrededor. Con un movimiento de su mano levanto una porción de agua que tenía justo a su lado en un jarro, apagando el pequeño incendio. Se quedó quieta mirando fijamente la parte de su ropa quemada y soltando un largo suspiro se lanzó sobre el césped quedando de espaldas mirando el cielo.
Mako se quedó indeciso sin saber muy bien que hacer, pero finalmente se decidió por acercarse.
Korra estaba tan perdida en sus pensamientos que solo noto la presencia del maestro fuego cuando este se sentó junto a su lado.
"¿Cómo estás?" Dijo Mako mirando fijamente su rostro. Korra giro sus ojos para observarlo por unos segundos y nuevamente dirigió su vista al cielo que ya mostraba los signos del atardecer. Nuevamente soltó un suspiro resignado.
"Frustrada." Finalmente hablo con desgano, sin agregar nada más. No se sentía con ánimos como para entablar una conversación, y Mako lo noto de inmediato a través de las facciones cansadas que reflejaban su rostro.
"Ya va siendo hora de la cena, cera mejor que entremos. Seguramente Rina ya tendrá lista la comida."
Una leve sonrisa se formó en el rostro de Korra al imaginarse la deliciosa cena que seguramente los esperaba. Con algo más de energía, asintió para luego levantarse del suelo. Se sacudió la ropa y miro a Mako con una sonrisa.
"Vamos."
-x-
Cuando entraron al comedor, se encontraron con Bolin, que comía felizmente su cena mientras conversaba con la Chef.
"¡Chicooos!" Exclamo el maestro tierra levantando su cubierto mientras los saludaba con la mano al verlos entrar. "Esto esta delicioso, no sé lo que es, pero esta delicioso." Dijo mientras se llevaba un gran bocado de comida a la boca. Murmuro algo inentendible mientras masticaba, centrando nuevamente su atención en su comida.
Rina les regalo una sonrisa a ambos maestros cuando se sentaron en la encimera junto a Bolin. "¿Lo de siempre?" La pregunta fue dirigida especialmente a Korra, que sonrió en respuesta. Rápidamente sirvió la comida primero en un plato que entrego inmediatamente a Mako. El segundo fue entregado varios minutos después, haciendo que la sonrisa que llevaba Korra se ensanchara al ver el contenido del plato.
"¡Rina, por favor ven a vivir conmigo a la isla del aire!" Exclamo en suplica Korra mientras se llevaba la comida a la boca. Soltó una exclamación satisfecha al sentir el delicioso sabor en su paladar.
"Me encantaría Korra, pero alguien tiene que cuidar de la señorita Asami." Dijo logrando que el Avatar le prestara más atención al escuchar el apellido Sato. "Es muy descuidada con su alimentación cuando se sumerge en el trabajo, si no le llevo su comida al taller, podría saltarse el almuerzo y la cena fácilmente." Korra arqueo las cejas sorprendida.
"Oh ¿En serio?" Dijo Bolin mirando a Rina con una expresión extrañada. "No me imaginaba que Asami fuera así. Tenía una imagen mental de que era muy rigurosa con la comida, pues por… ustedes ya saben." Dijo formando en el aire con sus manos la figura curvilínea de Asami.
Mako se tapó el rostro con una mano avergonzado mientras que Rina reía y Korra se ahogaba con su comida al tratar de soltar una sonora carcajada.
"Dios Bo…." Dijo el maestro fuego negando con la cabeza. Korra se sostuvo el estómago por la risa apoyando su cabeza en la palma de su mano.
"Oh Bolin, esa estuvo muy buena." Hablo el Avatar levantando un puño el cual el maestro tierra golpeo con el propio en señal de victoria.
Rina estuvo a punto de comentar algo cuando el sonido de la puerta la hizo callar, logrando que todos voltearan en dirección al sonido.
Todo el cuerpo de Korra se tensó en un solo segundo y el rostro risueño de Rina cambio a uno más serio.
"Buenas tardes a todos." Hablo Hiroshi con su característica sonrisa afable. Se acercó a paso lento a la encimera y Mako fue el primero en levantarse para saludar.
"Buenas tardes señor, muchas gracias por permitirnos quedarnos en su hogar." Dijo mientras lo saludaba con un apretón de manos.
Korra alzo una ceja al escuchar el tono tan formal de Mako. Sintió como su estómago se revolvía al ver la sonrisa del Sato, una tan amable que inmediatamente le trajo remordimiento por los pensamientos que giraban en su mente desde aquella vez que lo escucho hablar por teléfono.
"No tienes por qué agradecer, Mako. No es ningún problema el tenerlos aquí." Esta vez fue Bolin el que se acercó para estrecharle la mano.
"Es un gusto señor Hiroshi, su hija es una gran persona y les estoy totalmente agradecido de que nos deje quedarnos aquí en su linda, maravillosa y muy ricachona mansión." La sonrisa de Mako se torció por unos segundos y estuvo tentado a levantar un puño y golpear a Bolin.
En cambio Hiroshi no pudo más que soltar una risa, divertido ante la jovialidad del maestro tierra.
"Eres gracioso muchacho." Dijo dándole palmadas amistosas en el hombro. Bolin solo rio alegre mientras se rascaba la nuca. Finalmente el Sato noto a la siguiente integrante del grupo que faltaba y cuando sus ojos se toparon con los de la maestra, Korra vio por un instante un brillo que ensombreció la mirada de Hiroshi y que, desapareció en un solo pestañeo.
"Hola Korra, me alegro de verte" La nombrada hizo un gran esfuerzo por crear una sonrisa en su rostro.
"Igualmente Hiroshi." Respondió Korra notando como el ceño del Sato se inclinaba levemente al escuchar su nombre, pero rápidamente una sonrisa encubrió el gesto. Esta vez el hombre mayor volteo a ver a Rina con una sonrisa afable.
"Rina, querida ¿Podrías llevarme el almuerzo a mi oficina? Tengo mucho trabajo que terminar."
Rina solo asintió con una sonrisa de lado y Hiroshi conforme con la respuesta se despidió con un gesto de la cabeza y salió del comedor con paso tranquilo. Cuando la puerta se cerró Bolin respiro con fuerza.
"Diooos, nunca creí que conocería a nada más y nada menos que Hiroshi Sato." Dijo moviéndose de un lado a otro para tratar de quitarse el nerviosismo que sentía. "Era como, no puedo decir que distante o tenebroso, se nota a lo lejos que es un anciano agradable pero –."
"Bolin, por dios, no le digas anciano al señor Sato." Exclamo Mako.
"– Tiene ese aire de gente rica que intimida. Ósea, es como si tuviera un aura o hasta un olor que dice dinero-dinero-dinero."
"¿Un olor?"
En algún momento de la conversación Korra dejo de prestar atención. Su mente volvió a girar al extraño brillo que vio en los ojos de Hiroshi.
"No es la primera vez que veo esa mirada." Pensó recordando el momento en el que conoció al señor Sato. "¿Qué significa…?" Desordeno su cabello frustrado. "Quizás me estoy imaginando cosas…" Se dijo a si misma soltando un suspiro. Agito la cabeza en un intento de borrar los pensamientos que tenía y levanto la mirada en dirección a la cocina. Se topó de lleno con los ojos de Rina que la miraban de manera comprensiva. Inclino la cabeza dudosa mientras se removía el pelo de la nuca viendo como la cocinera se acercaba a donde se encontraba con una taza de té.
"Veo que tú también lo crees." Dijo Rina entregándole la taza. Korra la miro sin comprender. "No te fías del señor Sato ¿No?" Pestañeo varias veces incrédula ante las palabras de la cocinera.
"¿Tú también…?" Dejo la frase inconclusa sin saber muy bien que preguntar. Rina en cambio, solo asintió.
"No se cómo explicarlo, pero simplemente no me fió de él." Se inclinó de hombros sin más que agregar y se concentró en preparar la cena de Hiroshi. "Quizás solo sean imaginaciones mías." Agrego Rina restándole importancia.
Korra solo guardo silencio.
Guardo silencio en lo que quedo del día.
Apenas respondió el buenas noches de Mako y Bolin, pero ninguno se detuvo a pensar en la extraña actitud que portaba. Lo relacionaron con el cansancio del entrenamiento.
Y no estaban del todo equivocados. Korra estaba cansada, pero de tanto pensar, de tanto darle vuelta al mismo asunto y no poder encontrar una respuesta. Incluso recostada en su cama, no pudo dejar de pensar.
"…no me fió de él."
Las palabras de Rina habían calado hondo en la conciencia del Avatar. Giro su cuerpo y cubrió su cabeza con la almohada de la cama. Gruño frustrada sin saber qué hacer.
Bueno, si sabía qué hacer. Pero se negaba a hacerlo, se negaba a buscar pruebas de lo que sea que estuviera haciendo Hiroshi. Se negaba a aclarar aquella incógnita que rondaba en su mente desde hace tiempo, se negaba a creer que el padre de su amiga – de Asami – estuviera relacionado con algo malo.
Era imposible que Hiroshi estuviera relacionado con Amon.
La sola mención – el solo pensamiento del líder de los igualitarios le trajo una lluvia de recuerdos. Recuerdos que la hicieron levantarse de golpe de la cama.
"Solo investigare." Decidió finalmente abriendo la puerta de su habitación. Miro con cuidado el pasillo en busca de alguna señal, pero al solo ver oscuridad decidió seguir. Vio por el rabillo del ojo el rojo de la puerta que estaba junto a la suya. Se detuvo ante la sensación de culpa que la invadió pero aun así decidió seguir. Korra podía ser testaruda, necia y hasta irracional algunas veces, pero tenía un sentimiento de la justicia demasiado grande que la llevaba siempre a buscar el bien ante todo – incluso ante sus propios sentimientos.
Camino con paso silencioso por el largo pasillo. Paso junto a la gran escalera que la llevaría al primer piso y también paso por la habitación en donde Bolin y Mako dormían. Finalmente se detuvo ante dos grandes puertas.
La oficina de Hiroshi.
Acerco su oído hasta tocar la madera de la puerta y se quedó así por unos segundos atenta ante cualquier ruido. Cuando estuvo segura de que nada se movía dentro, abrió lentamente la puerta y el chirrido que produjo la hizo apretar los dientes con fuerza. Dentro, solo vio una amplia habitación con sillones a los lados, un bello candelabro en el techo y un escritorio en medio de todo el lugar. Miro todo atentamente cerrando la puerta detrás de sí.
Se quedó parada sin saber exactamente que hacer o por dónde empezar. Se decidió por lo obvio; el escritorio y se acercó con paso lento, tratando de hacer el menor ruido posible.
Primero reviso debajo del escritorio y encontró varios papeles. Los ojeo de manera rápida; solo eran planos de Satomoviles. Abrió el primer cajón y se topó con más papeles esta vez con información sobre la empresa, y encontró exactamente lo mismo en el segundo. Reviso cada cajón y no encontró lo que buscaba, no encontró nada fuera de lo común.
Soltó un largo suspiro y volvió a observar la habitación, mirando con detalle la gran cantidad de estantes que rodeaban el cuarto.
"Más papeles." Pensó abriendo el estante más cercano. Repitió el proceso en varios más y no encontró nada.
"Papeles, papeles y más papeles ¿A caso no tienen nada interesante aquí?" Pensó frustrada al abrir nuevamente otro estante y toparse exactamente con lo mismo. Portafolios, carpetas, cuadernos y libros. Es lo único que encontró.
"Igual que Asami." Pensó al ojear un libro sobre ingeniería y mecánica. "Tal para cual." Acomodo el libro en su lugar y se apoyó contra la estantería.
"¿A caso no saben hacer otra cosa que leer?" Refunfuño por lo bajo mirando la biblioteca que Hiroshi tenía en su oficina.
Absolutamente nada.
"¿Lo único que hace Hiroshi es firmar y contar números?" Una sonrisa irónica se formó en su rostro. "Solo encontré uno que otro plano y yo que pensaba que Hiroshi era la mente maestra detrás de toda la empresa."
Se sentó en uno de los sillones más cercanos y se cruzó de brazos mirando molesta todo el cuarto. "¿Dónde está lo valioso? ¿El dinero? ¿Los planos con ideas maravillosas? ¿Su diario?" Frunció el ceño ante esa idea. "Asami tiene un diario, y nunca me deja tocarlo. Siempre lo esconde en…"
Detuvo de golpe todos sus pensamientos.
"¡Eso es!" Se dijo levantándose de golpe.
Estuvo tentada a golpearse la frente con la palma de su mano.
"Era tan obvio." Se recrimino. Recordaba perfectamente la primera vez que se topó con el diario de Asami.
"¡Korra, baja eso ahora!" La nombrada soltó el cuaderno que tenía en las manos dejándolo caer sobre el escritorio de donde lo había tomado. Levanto las manos asustada negando con la cabeza
"¡Yo no hice nada!"
Asami se acercó con paso rápido y agarro el libro. Tenía una tapa dura forrada en cuero y una tela suave al tacto y roja cubría el lomo. Lo abrió ojeando las páginas con atención deteniéndose a leer ciertas partes. Suspiro y cerro el libro de golpe sobresaltando a una Korra totalmente tensa. Una sonrisa divertida amenazo con formarse en sus labios al ver por el rabillo del ojo a la maestra control tan nerviosa.
"No vuelvas a tomar esto sin mi permiso ¿Esta bien?" Dijo finalmente Asami mirando a Korra, esta vez sin esconder la sonrisa de su rostro. El Avatar asintió obedientemente y le devolvió la sonrisa, más relajada. "Aquí guardo todas las ideas que tengo para nuevos planos y mucha información valiosa."
"No sabía que tenías un diario Sami." Dijo Korra acercándose soltando una risa divertida. La sonrisa de Asami se torció irritada.
"No es un diario, es una agenda con información valiosa." Agrego molesta rodeando el escritorio. Korra vio curiosa como Asami apretaba un interruptor pequeño - que seguramente jamás hubiera notado – a un costado del mueble. De la lisa superficie una parte cuadrada se levantó, una que Asami abrió. Como si una puerta se tratara, detrás de esta se veía un lugar espacioso lo suficientemente grande como para guardar libros y planos.
"Wouh, eso sí que es un verdadero escondite." Dijo el Avatar acercándose para mirar con más atención la pequeña habitación.
"Si, es un lugar perfecto para guardar cosas valiosas." Hablo Asami con una sonrisa tranquila. "Aquí guardo mis cosas más importantes."
"Es algo que mi papa invento."
Korra no tardó en encontrar el escondite. Apretó el pequeño interruptor e inmediatamente levanto la cuadricular puerta.
Una sonrisa victoriosa se formó en su rostro. Dentro encontró una gran y variada cantidad de planos, de todos los tamaños. Algunos se encontraban doblados y otros enrollados de manera cilíndrica, y no sabiendo muy bien que sacar, Korra se dedicó a rebuscar entre todos los objetos que se encontraban dentro.
Recordó el diario de Asami, y se dedicó a buscar algo similar. Finalmente lo encontró en lo más profundo del escondite y en comparación con el de su hija, la agenda de Hiroshi era mucho más pesada y en los bordes se notaba lo desgastada y antigua que era.
Korra abrió con cuidado el libro, y se dedicó a pasar cada página lentamente, leyendo los títulos y algunas partes de los párrafos. Se detuvo en continuas ocasiones interesada por los dibujos y bocetos de diferentes máquinas y entre todas las muchas cosas que vio, una le llamo particularmente la atención. Toco el dibujo con su dedo índice curiosa, observando con detalle el objeto que podía ser perfectamente un guante, solo que mucho más grande y definitivamente hecho con maquinaria. Extrañamente le parecía familiar, pero al dar vuelta la página descubrió porque.
Ahora el guante se encontraba de lado y de diferentes puntos Hiroshi había dibujado líneas que se repartían por toda la prenda.
Electricidad.
"Los guantes de los igualitarios."
Apenas había dado un pestañeo cuando el fuerte y ensordecedor sonido de un teléfono recorrió toda la habitación. Sobresaltada, sus manos soltaron el cuaderno haciendo que este cayera al suelo. Miro a ambos lados con todos los sentidos en alerta y diviso justo al lado de la ventana el causante de todo el bullicio. Trago saliva al escuchar el sonido de unos pasos a lo lejos y de un solo movimiento agarro el diario y lo guardo en el mismo lugar de donde lo había sacado. Cerró la abertura y miro a todos lados desesperada.
"Ay por Raava…" Pensó asustada, tenía todos los músculos de su cuerpo a máxima tensión y su cerebro trabajaba a gran velocidad. Miro a todos lados y su mirada recorrió todos los estantes en busca de un lugar para esconderse.
"¡Ahí!" Se acercó a paso rápido al armario de ropa que estaba en una esquina de la habitación. Abrió el armario y se metió dentro, justo segundos después de que la puerta de la oficina se abriera. Korra trato de calmar su acelerada respiración y hasta el rápido latir de su corazón le producía la sensación de estar haciendo demasiado ruido.
Escucho unos pasos y el sonido del teléfono seso.
"Habla Hiroshi." Aquella voz solo hizo que los nervios de Korra empeoraran.
"¿Por qué llaman a esta hora?" La voz del Sato sonaba irritada.
"¿Ya está listo? Pensé que les tomaría más tiempo preparar todo."
En medio de todo el nerviosismo y miedo que sentía Korra ante la idea de ser descubierta, su cerebro procesaba y grababa a fuego cada palabra que decía Hiroshi.
"Bien, entonces procederé inmediatamente. Todo estará listo esta tarde y podremos iniciar el ataque de inmediato."
Y lo siguiente que Korra pudo escuchar fueron los tranquilos pasos de Hiroshi; totalmente opuestos al rápido latir de su corazón. Escucho como el Sato caminaba por toda la habitación, y después de varios minutos que para Korra se volvieron eternos finalmente escucho el chirrido de las bisagras de una puerta al cerrarse.
El Avatar se mantuvo quieto unos segundos más antes de salir. Observo con desconfianza todo el lugar antes de sacar todo su cuerpo del armario que le había servido como escondite. El inamovible silencio que la rodeo logro que finalmente todos su cuerpo se relajara y un aliviado suspiro salió de sus labios.
"Y ahora…" Pensó acercándose al escritorio con calma, sumergiéndose en su totalidad en sus pensamientos.
"Esto es peor de lo que imagine." Admitió para sus adentros preocupada al repasar todo lo que había descubierto en tan poco tiempo. Se sentía aturdida, como si acabara de entrar a un callejón sin salida. Toco con la palma de su mano la lisa madera del escritorio y dirigió sus dedos al interruptor. Escucho el suave click y levanto la puerta mientras apretaba los labios y volvió a soltar un suspiro cansado.
Pero al meter la mano en el pequeño cajón todo su cuerpo volvió a tensarse.
"Pero que…"
Se agacho hasta quedar a la altura del escritorio y observo dentro.
Estaba vacío.
"Imagino que Asami fue la que te mostró ese lugar ¿No?"
Korra se dio vuelta de golpe y se topó con los fríos ojos de Hiroshi. Sintió como su corazón se detenía de golpe.
"Demonios…" Se maldigo por ser tan descuidada.
"Me pregunto ¿Cómo fue que mi hija logro hacerse amiga de algo como….tu?" El Sato caminaba a paso lento dedicándose a observar a Korra con un claro gesto de rechazo. "El Avatar, el maestro de los cuatro elementos." Korra nunca había visto tanto odio en los ojos de Hiroshi. "A ti es quien más debería odiar Asami."
"¿Por qué?" Se atrevió a decir.
El Sato detuvo su andar y una sonrisa irónica se formó en su rostro.
"¿A caso no lo sabes?" El silencio fue la respuesta que Hiroshi recibió. "¡Mi esposa fue asesinada por inmundos maestros fuego!" Korra se alejó varios pasos al ver como el empresario golpeaba con fuerza el escritorio. "Y tu eres la viva representación de cada maestro. Eres el líder y el único capaz de evitar la venganza que siempre quise tener, la única capaz de detener a Amon."
Como cada vez que escuchaba el nombre del líder de los igualitarios, Korra sintió como una chispa de rabia nacía dentro de su pecho.
"¡¿Cómo puedes aliarte con él?!" Exploto acercándose a paso firme, irguiéndose cuan alta era y apretando con fuerza los puños. "¡El destruyo la ciudad! ¡Lastimo a miles de personas!" Apretó los dientes con fuerza y golpeo el escritorio exactamente como Hiroshi lo había hecho minutos antes. "¡Y lastimo a mis amigos!"
Korra jamás entendería lo intimidante que podía llegar a ser. Era infantil, algo tosca, torpe e infantil algunas veces, pero a pesar de todo, a pesar de que la gente la viera solo como una adolescente rebelde – exactamente como Hiroshi siempre la había visto – seguirá siendo y será siempre el Avatar y como tal, la convertía en el ser más poderoso del mundo.
La forma en la que sus ojos azules se oscurecían, como cada facción de su rostro se tornaba dura y la tensión que se veía claramente en cada parte de su cuerpo, logro hacer que el Sato estuviera a punto de retroceder unos pasos.
"No lo entenderías Korra. Jamás lograrías entenderlo." Hiroshi le dedico una mirada dura y fría. "¿Qué sabrás tú lo que es vivir en un mundo en donde las personas te miran como seres inferiores?" Mientras hablaba, de manera lenta y pausada comenzó a caminar sin dejar de observar a la maestra. "Jamás lo entenderías."
Korra bufo. "¡Eso es no es verdad! Nadie te mira como un ser inferior Hiroshi."
Una sonrisa sarcástica se formó en el rostro del empresario. "Quizás ahora no, pero hace mucho tiempo atrás cuando no tenía dinero, ni un nombre reconocido, todos pasaban sobre mí." Korra estaba tan sumergida en la conversación que no noto cuando Hiroshi se acercó de manera disimulada a un costado del escritorio. "Soy una persona común y corriente después de todo. No tengo el control de ninguno de los elementos y al no tenerlos ¡No soy nada para la sociedad!" Con lentitud abrió uno de los cajones y rebusco en su interior con una de sus manos. "¿A caso nunca has notado Korra, que los que gobiernan cada ciudad, cada país, los líderes más importantes son maestros?"
Korra apretó con fuerza la madera del escritorio con su mano, frustrada y sin tener idea de cómo rebatir lo que Hiroshi decía.
"¿Ves?" Afirmo el Sato ante la silenciosa respuesta del Avatar. "Siempre ha sido así. Solo por nacer como maestro, la vida se vuelve más fácil para al resto ¿Ese uno es tu caso Korra?" Hiroshi se rió divertido ante la mirada perturbada de Korra. "¿Qué serias tu sin tus poderes? Una simple adolescente más del montón, rebelde e inmadura, sin futuro."
"No." Negó Korra tratando de esconder el malestar – lo profundo que habían calado aquellas palabras. "Estas equivocado Hiroshi ¡Las cosas no son para nadas así!"
"¡Ser un maestro no es lo que define a una persona!" Exclamo fuerte, tratando de convencerse a sí misma. "¡Mira a Asami! ¡Es una persona increíble, valiente e inteligente! ¡Y no necesita ser un maestro para ser lo que es!"
Hiroshi solo la miro en silencio. "No tienes que decirme algo que sé muy bien, Korra." Dijo dando unos pasos, acercándose. "Mi hija es lo más preciado que tengo y yo se mejor que nadie lo maravillosa y bella que es." Y sonrió nuevamente de manera irónica, una sonrisa que ponía de los nervios a Korra. "¿Y sabes lo difícil que fue ver a mi niña reír a tu lado? ¿Sabes lo difícil que fue verla tan feliz junto a personas como tú y esos estúpidos maestros?" Se detuvo frente al Avatar, dedicándose a mirarla en silencio por largos segundos. "Pero yo sigo siendo su padre, y ella me elegirá a mi sobre tu estúpido grupo de amigos."
Korra no pudo evitar que una sonrisa se formara en su rostro. "Asami jamás se uniría a Amon. Y sin importar que estés tú de su lado, seguirá eligiendo luchar contra los igualitarios."
"No es necesario que se entere aun." Dijo Hiroshi con una sonrisa tranquila, como si tuviera absolutamente todo planificado. "Cuando llegue el momento, cuando vea lo que Amon creara, elegirá estar a mi lado."
"¡Yo se lo contare!" Exclamo Korra totalmente segura.
"No me hagas reír." Dijo negando con la cabeza, divertido. "¿Iras y le contaras a Asami que su padre la traiciono? ¿Realmente crees que te escuchara? ¡No tienes ninguna prueba!"
Fue ahí cuando Korra entendió que Hiroshi podía tener algo de razón. Apretó los labios y se maldijo por dentro. "¿Por qué simplemente no me lleve el estúpido diario?" Pensó frustrada.
El Sato sonrió satisfecho. "Y espero que no olvides eso cuando despiertes."
"¿Eh?" Murmuro Korra sin entender.
Y todo sucedió en un pestañeo. Vio como Hiroshi levantaba una mano y tarde noto el objeto que sostenía. Tenía una forma cuadrada totalmente negra y en la parte superior se veían pequeños destellos de electricidad.
Un profundo dolor golpeo su hombro y sintió como miles de agujas recorrían su extremidad y se esparcían por cada parte de su cuerpo.
Y todo se volvió negro.
[NT: Lo que Hiroshi uso es un arma de electroshock, si quieren saber cómo es solo busquen en Google.]
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Los rayos de sol golpearon directamente su rostro. Sentía cada parte de su cuerpo entumecido y un metálico sabor invadía su boca. Al tratar de moverse una dolorosa punzada golpeo su hombro derecho haciendo que gruñera por lo bajo. Su cabeza pesaba. Abrió los ojos lentamente y una vez que se acostumbró a la luz observo su alrededor.
Recorrió la gran habitación aturdida mientras que se sentaba en la mullida y suave cama de su habitación en la mansión de los Satos. El gran ventanal que tanto le gusto la primera vez que lo vio, ahora solo era una molesta insoportable para el malestar que la envolvía. Tomo aire lentamente varias veces tratando de calmar el mareo que la invadió cuando trato de levantarse.
"Ughhh…" Se quejó mientras movía su hombro adolorido. Se retiró la pollera de manera cuidadosa y observo la parte que tanto le dolía notando que una gran porción de su piel estaba enrojecida, color que se extendía hasta su cuello.
Korra suspiro y fue en busca de ropa para cambiarse.
Bajo lo más rápido que pudo las grandes escaleras de la mansión y fue directo a la cocina con la esperanza de encontrarse con Asami. Ahí se topó con Rina, que la miro con sorpresa.
"¿Qué haces tan temprano despierta, Korra?" Fue su forma de saludar de parte de la Chef.
"¿Temprano?" Murmuro el Avatar por lo bajo. Dirigió su vista a la ventana más cercana y finalmente noto que el sol todavía se encontraba parcialmente oculto en el horizonte. Estaba tan abstraída en sus pensamientos que apenas era consciente de lo que ocurría a su alrededor. Agito la cabeza tratando de despejarse
"¿Has visto a Asami?" Pregunto formando una sonrisa cansada.
Rina toco sus labios con uno de sus dedos en un gesto pensativo. "Anoche no volvió a la mansión, seguramente se quedó a dormir en su taller, no es la primera vez que lo hace." Una sonrisa esta vez más sincera adorno el rostro de Korra. Eso era algo tan típico de Asami.
"Creo que todos los Sato tienen una obsesión con el trabajo ¿No crees?" Comento Rina entrando a la cocina. "El señor Hiroshi salió muy temprano a una reunión de trabajo."
Korra sintió como todo su cuerpo se tensaba. Se quedó inmóvil en su lugar recordando todo lo que había sucedido anoche. "¿No dijo… nada?" Pregunto mientras tragaba saliva.
Rina la volteo a ver curiosa. "Comento algo de terminar un asunto urgente o algo así." Se inclinó de hombros restándole importancia. "Como te dije antes, no me fio mucho de él, así que no me interesa lo que tenga que hacer."
Korra frunció el ceño. Se sentó en la encimera con una extraña sensación de que algo se le escapaba. Agradeció a Rina cuando esta le sirvió el desayuno y se dedicó a comer en silencio, pensando. Tenía tantas cosas en mente que no estaba segura por dónde empezar a actuar. La necesidad de ir en busca de Asami y contarle absolutamente todo era detenida por las palabras que Hiroshi le había dicho en la noche.
"¿Iras y le contaras a Asami que su padre la traiciono? ¿Realmente crees que te escuchara? ¡No tienes ninguna prueba!"
Todavía podía recordar perfectamente la sonrisa burlona que le dedico cuando dijo esas palabras. Apretó el cubierto que sostenía en su mano con tanta fuerza que sintió como este se doblaba. Estaba yendo en contra de toda su naturaleza al tratar de contenerse y no enfrentar el problema directamente. Lo único que deseaba en estos momentos era desenmascarar a Hiroshi y que Asami viera lo que estaba haciendo su padre.
Se revolvió el pelo frustrada. "¡Necesito pruebas!" Pensó, con la tentación de golpearse el rostro contra la encimera enojada consigo misma por no haber guardado el diario inmediatamente. "¿Por qué simplemente no lo tome?" Soltó un suspiro exasperado. "Esto se me esta yendo de las manos. Si solo pudiera hacer algo." Removió la comida en su plato. Había perdido el apetito. Detuvo el hilo de sus pensamientos de golpe al recordar una cosa.
"Todo estará listo esta tarde y podremos iniciar el ataque de inmediato."
"¡Mierda!" Exclamo – sin darse cuenta – en voz alta golpeando con su puño la encimera. La exclamación hizo que Rina se sobresaltara hasta tal punto que soltó uno de los platos que tenía en su mano.
El sonido del vidrio rompiéndose resonó por todo el lugar.
"Idiota, idiota, idiota…" Se repetía mentalmente el Avatar.
Korra no dijo ni una sola palabra al salir corriendo de la cocina. Mucho menos anuncio su salida de la mansión.
Incluso más tarde, cuando Mako y Bolin se levantaron, Rina no supo explicar dónde estaba el Avatar. Por mucho que esperaron, Korra no llego a la hora del almuerzo. Tampoco lo hizo en la tarde, cuando finalmente Asami volvió a reunirse con los demás. Nadie pudo responder las preguntas de la empresaria y tampoco nadie pudo explicar la extraña actitud de Korra.
Simplemente, había desaparecido.
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Nunca había visto aquella expresión en los ojos de Tenzin. Era fría, casi como si estuviera en blanco, como si se negara a mostrarle lo que sentía en esos momentos. Simplemente se quedó quieto en su lugar, escuchando atentamente cada palabra que Korra pronunciaba. Y al final, simplemente asintió en silencio y soltando un largo suspiro, le dedico las últimas palabras que Korra escucharía de su parte por un tiempo.
"No tienes permitido salir de la isla." Y sin si quiera voltear a verla, desapareció por la puerta con la espalda tensa y los hombros caídos, en señal de rendición. Korra se quedó mirando la puerta por donde había desaparecido por largos minutos, mientras apretaba los puños.
Sentía un nudo en el estómago y un zumbido en los oídos. Sus pensamientos giraban en su cabeza logrando marearla y sintió en la boca el agrio sabor de la culpa.
"Creo…" Pensó apoyando la espalda contra la pared. "Creo que esta vez realmente metí la pata a lo grande."
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"¿Asami?"
Se encontraba tan sumergida en sus pensamientos que no había escuchado el sonido de la puerta al abrirse. Volteo a ver y se encontró con la afable sonrisa de su padre en la entrada de su taller. Le devolvió la sonrisa acercándose con un paño en la mano que utilizo para quitarse la grasa de auto de los dedos.
"¿Qué sucede papá?" La pregunta resonó por la espaciosa habitación, llena de piezas y restos de Satomoviles. Hiroshi le dedico una mirada en silencio.
"Tengo que habla contigo." Dijo finalmente con una mirada extraña. Asami frunció el ceño, dudosa y antes de responder dirigió una mirada rápida a la ventana. El sol ya se estaba ocultando en el horizonte.
"¿Sucedió algo?" Pregunto extrañada.
"Es sobre Korra." Inmediatamente toda la atención de Asami se centró en el hombre de avanzada edad.
"¿Sabes algo de ella? Hoy desapareció de la nada. Mako está muy preocupado."
Hiroshi enarco una ceja. "¿Acaso tu no lo estás?"
"Claro que lo estoy papá, pero es Korra." Dijo inclinándose de hombros con una sonrisa de lado. "Seguramente algo se le habrá ocurrido ir a buscar a la isla del aire." Con una mano se acomodó el cabello mientras dejaba sobre la mesa el paño sucio que estaba ocupando.
El Sato frunció los labios sin perder de vista las expresiones de su hija. Asami inmediatamente noto que algo ocurría al ver la expresión que tenía su padre.
"¿Papá…? ¿Qué pa-?"De la nada, se quedó sin habla. Una extraña sensación recorrió todo su cuerpo, como un hormigueo que nació en su hombro y que lleno de calor todos sus músculos, dejándolos tensos y agarrotados, imposibles de mover. Todo giro a su alrededor y sintió como alguien la sujetaba. Pestañeo varias veces y se topó con los ojos de su padre, que la miraban con un deje de culpabilidad. Su cerebro estaba lleno de incógnitas, dudas y preguntas que su boca no le dejaba pronunciar.
"Lo siento hija, pero esto es por tu bien."
"¿Pero qué…?" Alcanzo a pensar antes de caer en la inconsciencia.
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"¡Necesito un escuadrón de asalto de inmediato!" La fuerte y firme voz de Lin Beifong recorrió todo el edificio. "¡Dupliquen las patrullas que vigilan la ciudad y que alguien llame de inmediato al alcalde!" Exclamo caminando a paso rápido, dando órdenes por doquier mientras que a su lado caminaba Tenzin con el rostro serio. La oficina de la policía bullía como un panal de abejas, todos corriendo por doquier siguiendo las instrucciones que daba su superior mientras que Lin trazaba las diferentes situaciones que podrían presentarse aquella noche.
La noticia había llegado como un remolino de aire – literalmente – cuando Tenzin interrumpió en su oficina con su capa ondeando a su alrededor. Con una sola mirada inmediatamente noto que algo iba mal.
Y realmente, todo iba mal.
Escuchar de la boca de Tenzin lo irresponsable que había sido Korra – la gran estupidez, la inmadurez y la inconsciencia que cometió al callar lo que había escuchado hace semanas – ¡Semanas! – Casi logra que pegue el grito al cielo. Y ahora estaba ahí tratando de resolver los errores de una niña, tratando de evitar una catástrofe. Sus ojos se dirigieron inmediatamente a la ventana más cercana y vio como el sol se ocultaba dando paso a la oscuridad. Pero no fue eso lo que llamo su atención, sino un rastro de humo que subía al cielo desde lejos.
Estuvo a punto de gritar una orden cuando todo el edificio tembló.
"Y tal como lo prometí." Dijo una voz a través de los parlantes de la habitación, a través de los altavoces de la oficina del alcalde, a través de las radios de toda la Ciudad. "El orden de las cosas, finalmente cambiara."
Lin Beifong golpeo con tanta fuerza el escritorio más cercano, que la madera estuvo a punto de ceder y romperse en pedazos.
Era Amon.
Y ahí fue cuando todo comenzó.
La puerta principal del edificio se rompió en mil pedazos dando paso a maquinas con forma humanoide que eran manejadas por Igualitarios.
Y no solo fue ahí. En diferentes puntos de la Ciudad – saliendo de edificios abandonados, de talleres, de todos lados –las maquinas atacaron. Los igualitarios salieron de sus escondites y entraron a hogares electrocutando gente, dejándolos inhabilitados, inconscientes.
Para luego subirlos a autos y desaparecer.
Secuestrándolos.
Y todos y cada uno de ellos, eran maestros.
Fin del capítulo.
La única frase que puede describir como me siento en estos momentos es:
¡Se prendido esta mierdaaaaa!
Les juro que ni yo me esperaba este final, pero después de pensarlo mucho y reescribir el capítulo dos veces fue ahí cuando la historia tomo un giro totalmente inesperado a lo que ya tenía planeado. Tuve que replantearme todo lo que tenía pensado hasta ahora, pero lo que tengo en mente es emocionante y tengo unas inmensas ganas de escribirlo, ahora, ya.
Me disculpo por demorarme tanto, pero los capítulos que siempre escribo son muy largos y espero que eso compense la demora. El próximo lo traeré más rápido, lo prometo.
Quiero contarles una cosa. Al principio, tenía pensado hacer que el padre de Asami le contara a esta, que había pillado a Korra revisando sus cosas y que lo había acusado de aliarse con Amon injustificadamente. Esto desencadenaría una discusión gigantesca entre Korra y Asami que llevaría a un quiebre en su relación. Pero no me gustó la idea, preferí este camino en donde llevaría a que ambos personajes evolucionen como personas sin tener que separarse, porque después, arreglar su relación llevaría a más capítulos y a que todo quedara más largo y eso retrasaría mis otros planes (Y también el Korrasami.)
Pero ¡Eh! No se ilusiones, eso no significa que no sufrirán. Quiero saber sus opiniones ¿Creen que Korra soporte la presión de la culpa? Después de todo, es su culpa no haber contado sus sospechas de inmediato, como en la serie, y debido a esto no pudo evitar el ataque de Amon.
Y ¿Creen que Hiroshi logre convencer a Asami de unirse a los igualitarios? Recuerden que este ahora no la traicionara frente a sus ojos.
Y bueno, eso seria. No tengo nada más que decir. Gracias por sus comentarios, les prometo que siempre los leo todos solo que se me olvida responder. Opiniones, criticas, tomatazos, todo me sirve :D
¡Ah! No falta mucho para que termine la primera temporada, quizás uno o dos capítulos más.
Pd: No odien a Mako, no escribí lo de arriba para colocar más odio al personaje, simplemente me guié a como era en la serie. Pero tranquilos, yo adoro a este personaje y tendrá sus grandes momentos más adelante.
Y siguiendo la tradición.
Agregar a favoritos y no dejar comentarios es como manosear una teta y salir corriendo.
