Todos los personajes pertenecen a MAPPA y sus creadoras (Yamamoto-sensei y Kubo-sensei), la historia sí es mía C:

Advertencias: esta historia se contará desde dos puntos de vista temporales (antes y ahora) que se especificarán al inicio de cada capítulo; además, se han invertido las edades de los personajes (los jóvenes en el anime serán mayores, por ejemplo) y, para dar un poco de drama a este asunto, existe un poco de OoC, espero que no les moleste y disfruten su lectura.


CAPÍTULO II. Oleaje Tranquilo.

Ahora.

Dejé de pasear, deteniéndome en el final del aula, escuchando el sonido de los lápices deslizarse contra las hojas de papel. Era un sonido relajante, en especial en un día como aquel, en el que tenía los nervios de punta.

Cerré los ojos, dejándome llevar sólo un poco y no pensar más.

La alarma del temporizador sonó, advirtiéndonos a todos que el tiempo para el examen había caducado.

-bien, es tiempo- dije, regresando hasta el escritorio y apagando el aparato-; regresen sus exámenes.

Uno a uno mis estudiantes comenzaron a entregar sus trabajos, dejándolos sobre el escritorio, y a marcharse; el aula pronto quedó vacía a excepción de mí. Recabé todas las pruebas y salí de ahí tan pronto como pude.

Desde esa mañana había tenido un presentimiento, algo que estaba recorriéndome las entrañas y hacía que la ansiedad subiera a la superficie sin ninguna dificultad. Lo había tenido desde el momento en que había leído el memo con los nombres de las personas que se integraban al departamento de letras de la universidad mientras tomaba mi primer café del día.

Había algo ahí que me tenía picando la piel.

-¡Profesor Katsuki!- gritaron a mi espalda.

Al girarme, encontré a Phichit caminado apresuradamente por el pasillo. Podía ver varios folders en sus manos y la mirada que me daba siempre que requería pedirme algo. Tenía dos opciones: continuar con mi camino y tener que verlo en cada oportunidad –porque sabía que me seguiría- o, simplemente esperar y ver qué era esta vez.

Su cabello oscuro estaba peinado con cuidado, su piel morena y sus ojos oscuros, rasgados un poco por los bordes, resaltaba en medio de la multitud en aquel sitio.

Me detuve y le esperé, intentando ignorar el hecho de que varios de mis estudiantes observaban el intercambio con suspicacia; una cosa que habían estado haciendo desde que alguien –aún no tenía idea de quién- había esparcido el rumor sobre mis verdaderas preferencias.

No tenía problemas con que lo supieran –ya había llegado a un acuerdo conmigo mismo sobre eso-, el inconveniente era que ahora parecía que cualquier hombre que se me acercara era un prospecto adecuado para ser mi pareja, al menos en sus chismosas mentes.

-Phichit, ¿qué ocurre?- la verdad es que era poco común que fuese hasta mi trabajo en horario de clases para buscarme.

-tengo un favor que pedirte, ¿sí?

Cuando procese sus palabras fue mi turno para la suspicacia.

-¿qué favor?- titubeé, algunos de sus favores tenían resultados bastante bochornosos para mí.

-el viernes tengo que hacer una sesión con un nuevo modelo masculino- explicó rápidamente, acomodándose el estuche con su cámara al hombro y las carpetas en sus manos -, lo había olvidado, así que le di el fin de semana libre a Nora y ahora no tengo a nadie de confianza que me ayude a montar las luces y la utilería en el estudio…

Casi solté un suspiro de alivio, pero me reprimí a mí mismo, no deseaba tentar a la suerte festejando antes de tiempo.

-¿quieres que sea tu asistente en la sesión?- pregunté, sólo para estar seguro. No deseaba terminar modelando junto a una excéntrica mujer italiana, como la última vez.

-sí, sólo será por un par de horas y te pagaré con sake y katsudon- soltó, con la voz de uno de esos presentadores de concursos cuando anuncian un premio -, ¿qué te parece?

-bueno…- no podía ser tan malo, ayudarlo con algo tan simple y, además, ya lo había hecho antes; siempre y cuando se atuviera a lo acordado todo estaría bien –de acuerdo.

-¡perfecto! Te llamo después para decirte la hora exacta. Ahora tengo que ir a ver a tu jefe…- sonrió un poco –tengo las fotografías que quería para los folletos de promoción de la universidad… y ya voy tarde.

-bien, nos vemos luego.

Me despedí con un gesto de mano, pero Phichit ya había dado media vuelta y estaba a medio camino hacia el área administrativa.

Seguí mi camino, ignorando las sonrisas casi cómplices de algunas de algunas de mis estudiantes -¡cómo si, realmente, supieran nada!- y esperé no encontrarme con nadie más en mi escape a la libertad de una tarde libre de horas administrativas.

Llegué al estacionamiento y pensé, por un pequeño y fugaz instante, que podría irme sin ningún otro contratiempo; pero ahí, recargado en mi automóvil se encontraba uno de mis alumnos. Suspiré.

No importaba si era sólo para preguntar una calificación –que les había dicho que les daría la próxima semana- o para pedir un aumento en la valoración de examen –algunos ya los había entregado y había roto algunas esperanzas-… no tenía deseos de hablar con ninguno de ellos en ese momento.

Además, al acércame noté algo que había pasado de alto ante mi negativa de tratar con él. En cuanto pude verlo, quise darme media vuelta y marcharme, pero era muy tarde cuando levantó el rostro y clavo sus ojos en mí.

¡Por favor, no! No digas nada y vete, fue lo único que pude pensar al ver sus mejillas sonrojadas y notar sus manos jugando a la altura de su estómago con nerviosismo. Al mismo tiempo, podía percibir un sonrojo igual –odiaba mi piel tan blanca que era imposible que no notaran mi incomodidad y pudiesen confundirla con algo más-, esperé que él estuviese tan ansioso que no lo notara.

-profesor Katsuki…- su voz era baja, más que nada susurros que, de no haber estado desierto el lugar, me habría sido imposible escuchar –yo… tengo que decirle que…

Cerré los ojos y traté de pensar que este joven estudiante, cuyo nombre no podía recordar –porque había tomado la decisión, hace bastante tiempo, de que mis pupilos no fuesen nada más que apellidos enlistados sin significado o rostro- no tenía la culpa de nada, ni siquiera de que la verdad sobre mí se hubiese esparcido así.

-… la verdad es que, en su clase yo no logro concentrarme en lo que está enseñando porque- me desconecté un segundo de mi cuerpo, que fue encerrado por el recuerdo de otro joven, en un pasado distante, que también se atrevió a decir algo parecido; aunque sus palabras removieron mucho más…

No puedo cerrar los ojos sin pensarlo…

Mi corazón se detiene al verlo…

Estoy enamorado… de ti.

Casi sonreí ante el recuerdo, mientras las palabras del presente se perdían en un abismo sin significado.

Cuán dulce había sido, cuán inocentes esas palabras. Le había arrebatado la primera confesión de amor…

Una punzada en el pecho, el eco de cómo dolía. Me encontré llevándome la mano ahí, en un acto reflejo que había logrado evitar en años enteros. Cerré mi mano en un puño e inhalé hondo, parpadeando para ver que el chico había terminado y me observaba con los ojos llenos de esperanza.

Cómo dolía.

-mira…- me mordí el labio, odiándome un poco al no poder, ni siquiera, recordar su nombre –la verdad es que yo…

-¿otro más?...

Fruncí el ceño y cerré los ojos de nuevo, esta vez con derrota total; eso era lo que menos necesitaba en aquel momento.

Abrí los ojos para encontrar al muchacho con un gesto de total perplejidad y sorpresa, mientras Yuri se acercaba a nosotros, colocándose a mi lado y le lanzaba una mirada desdeñosa, despidiéndolo con un simple gesto de mano.

Suspiré, de ese modo las habladurías no terminarían jamás.

-… cerdo, deberías hacerles sacar cita, turno, o algo; han sido, ¿cuántos esta semana?, ¿tres, cuatro?

Gruñí por lo bajo, abriendo el carro y dejando en el asiento del copiloto las carpetas con los exámenes; después, respiré hondo antes de enfrentarme a Yuri y sus ojos verdes acerados clavados en mí. Tenía el cabello peinado con estilo elegante y despejando su rostro, dejando su palidez a la vista; las manos metidas en las bolsas de su pantalón de vestir negro y la corbata desabrochada.

-no es gracioso- repuse, recargándome contra la puerta.

-no, supongo que para ti no lo es…- sonrió descaradamente –para mí, por otro lado…

-¡oh, calla ya!

Yuri se cruzó de brazos, recargándose a mi lado.

-ha pasado un tiempo… ¿ninguno de ellos te ha interesado en lo absoluto? Estoy casi seguro de que no han sido sólo estudiantes…

Arrugué la frente, recordando que Yuri no conocía la historia y para él sólo había sido un mal rompimiento con alguien aleatorio y sin rostro.

-no, ninguno.

-sea lo que sea que haya ocurrido, fue hace mucho y creo que necesitas… simplemente volver a intentarlo.

-sea lo que sea… -qué manera de nombrarlo, negué con la cabeza y le miré esperando entendiera, estaba cansado –no fue sólo un "lo que sea" y no he vuelto a "intentarlo" no sólo porque no me apetece, sino que tampoco he encontrado a nadie que me haga replantearlo.

-eso rompe mi corazón- se llevó una mano al pecho con gesto ofendido, pero pude ver la sonrisa en sus labios - ¿nadie?, ¿no lo has pensando… con ese chico tailandés?

Solté una risa baja y negué repetidamente.

-no, definitivamente no con Phichit.

-hum… ¿De la Iglesia?

-creo que a estas alturas él y Guang Hong deben estar llenando algún papeleo para un vientre de alquiler o el departamento de adopciones…

-¿qué?- se rascó la barbilla con confusión -¿no llevan sólo un par de meses saliendo juntos?

Afirmé riendo ante el recuerdo de la última vez que los vi juntos, hablando sobre edredones y papel tapiz.

-les golpeó duro- aseguré.

-eso parece…- vi su mirada perderse por completo lejos de ahí –a veces me pregunto, ¿cómo será…? –soltó en voz baja, prácticamente sin darse cuenta y, luego se interrumpió al notar que había dicho eso en voz alta.

A mí no me hacía falta preguntarme, ya lo sabía. Ese era el problema.

-de cualquier forma…- dijo, incorporándose –debo volver al trabajo y tú necesitas salir a una cita de nuevo, es en serio… no deberías estar solo, cerdo.

-¿y quién dijo que estoy solo? Estás aquí siempre para ser una espina en mi costado…

-pero no puedo calentarte por las noches.

Solté una risa cargada de todo menos humor.

-creo recordar que ese era el problema…- lo habíamos intentado, una vez. No hizo falta repetirlo.

-adiós, Katsuki. Hay un novato profesor al que tengo que golpear hoy…- refunfuñó entre dientes -¿por qué tenías que renunciar, ahora tengo un montón de inútiles que no saben hacer un plan anual ni aunque los golpee en el trasero?

-¿un montón?

-han sido dos, hasta ahora y… además llegó un nuevo maestro de música, al que parece que no le gusta nada eso de seguir el programa del Departamento de Educación…- rechinó los dientes –es a quien tengo que ir a poner en su lugar ahora. Cómo si ser Rector no fuese lo suficientemente difícil con todos esos chicos tarados y sus papis sobreprotectores.

-bien, bien- levanté las manos para protegerme, parecía que estaba a punto de morderme -. Entiendo, día difícil. Ve. Adiós.

-nos vemos.

Cuando vi a Yuri perderse en el tráfico, me subí a mi carro y recorrí todo el camino a casa; no sintiéndome tranquilo hasta que me encerré ahí. Preparé mi cena –una poco saludable cena congelada- y me senté en mi sofá para ver una película que no podía importarme menos.

No fue hasta que rutina me absorbió que pude respirar tranquilo, achacando mi paranoia a simple estrés por ser final de semestre. Mañana me levantaría y continuaría con mi vida gris, como siempre y podría, simplemente, seguir.

Viernes. 6:30. Gracias por esto.

En algún momento de la noche, el mensaje de texto de Phichit llegó a mi celular y la inquietud volvió.


¿Quién será ese nuevo modelo?, ¿qué es lo que encontró Yuuri en la lista de nuevos ingresos para ponerlo tan nervioso?, ¿por qué no le interesa Phichit?... eso lo veremos más adelante... o no :P

Hola!

Vuelvo con este nuevo capi, mientras continúo con la edición del extra navideño para In infernum C: ... espero les guste y dejen sus opiniones. Agradezco muchísimo sus lecturas, favs y follows n.n

Les quiere:

~Clarisee (Silvia)