Desequilibrados por el equilibrio:
Capítulo 7

Franja crepuscular, Monte Aris:

La Reina Novo estaba bastante preocupada. Lo mismo sus generales. Y tenían razones de sobra. Por un lado, ya habían recibido una segunda carta de Nightmare Moon exigiendo la respuesta a su proposición de hacerse un estado vasallo de Última Noche. En esa, tenían dos días de plazo para responder a sus exigencias, o se tomarían como una negativa. Y si este era el caso… sus días estaban contados. Era mejor responder.

Sin embargo, antes de tomar cualquier decisión, tenía que consultar a alguien. Y eso era lo segundo que le molestaba. No le gustaba verse involucrada con ponis así, que habían hecho temblar de miedo hasta un hechicero con tanta experiencia como Silver Wisdom.

─Esto no me gusta nada, nada de nada ─ dijo molesto el General Sky Beak.

─Sí, a mí tampoco me agrada esto ─ dijo Novo. ─ Pero de no ser por su ayuda, no hubiéramos conseguido los recursos que tanto necesitábamos. Que todavía necesitamos.

Nadie dijo nada, pero era claro que no estaban cómodos con la situación actual.

Novo entonces hizo una señal a un sirviente, que traía otro de los inventos que los dos monstruos hicieron para ella. Una especie de esfera que les permitía comunicarse. Se suponía que Novo podía usarla cuando le pareciera, pero le parecía muy arriesgado. Un movimiento en falso, y todo se acabaría. De todos modos, la situación era urgente.

Activó la esfera como le enseñaron, presionando un botón, y de inmediato proyectó dos imágenes. En una, Lumi estaba ocupada dándole unos retoques a lo que parecían ser bandas para sudor, de esos que usaban los atletas. En otra, Bright tenía desplegados grandes planos en donde estaba diseñando lo que parecía ser un búnker. Los dos se mostraron sorprendidos de ver que Novo los había llamado, pero pronto Bright sonrió y Lumi, bueno, ella volvió su trabajo. Aparentemente, sin interés alguno.

─¿Este, es un mal momento? ¿Pueden hablar? ─ Preguntó Novo. ─ ¿Es seguro?

Bright y Lumi sacaron cada uno una de las muñecas de Lumi de su bolsillo, y la encendieron. Las muñecas hicieron su típico sonido de 'Gero-gero, Gero-gero'.

Ahora lo es ─ dijo Bright. ─ ¿En qué te puedo servir, Novo?

─Ni se te ocurra ser tan familiar con la reina ─ amenazó Sky Beak. ─ En serio.

─Me da igual, Sky Beak ─ dijo Novo, y miró a los dos ponis─ ¿Recuerdan cuando nos conocimos, y les expliqué la situación actual de la Franja?

¿Hablas de el tener que convertirse en un Estado Vasallo de Nightmare Moon? ─ Preguntó Luminositè. ─ Sí, lo recuerdo. De hecho ella quiere su respuesta pero ya.

─Y ese es el problema. No lo haremos, pero necesitamos protección. Los equipos que nos dieron son buenos para atacar batallones de diez o doce ponis, ¿pero qué haremos cuando nos mande unos doscientos para aniquilarnos? No nos mandará una legión entera, claro, la está reservando para derrotar a su hermana. Pero no estamos listos para enfrentarnos a una fuerza opositora grande. Y si sus dos magos intervienen…

Luminositè miró hacia la pantalla de Bright Spark, y preguntó: ─ ¿Puedes hacerles un muro o algo para que mantengan a las fuerzas de Nightmare fuera de la Franja? Incluyendo a tu vieja niñera y a su marido. No creo que intervengan, pero quién sabe.

Bright asintió. ─ ¿Glimmer y Burst? Nada más fácil. Sí puedo. Y precisamente tengo autorización para pedir grandes cantidades de acero. Pediré el doble de lo que necesito. Tendrán su barrera en un abrir y cerrar del ojo. Yo mismo me encargaré de toda la operación.

─¿No van a notar tu ausencia? ─ Quiso saber la General Winter Wings.

Bright sacó otro de sus portafolios, y lo arrojó. De éste surgió una estructura metálica de su misma altura, que se cubrió con una tela que era la mismísima réplica de su pelaje. Y para contemplar el cuadro, se cubrió con el mismo traje de él.

¿Les gusta mi doble?

─¿Qué diablos? ─ Se extrañó Novo.

Esta cosa se llama 'Pretender'. No solo se ve como yo, sino que actúa como yo. Nadie aquí sospechará nada.

Lumi se mostró igual de indiferente que siempre, pero los hipogrifos no podían creerlo, aun después de todo lo que presenciaron.

─Lo que sea, con tal de mantener nuestra independencia.

Y vaincre ces idiots. ─ Puntualizó Luminositè. .

─Solo espero que esto funcione ─ dijo Novo.

Perpetua Aurora, al día siguiente:

─¡¿Tanto?! ─ Se escandalizó Day Breaker. ─ Con esta cantidad, podríamos hacer al menos tres recambios de armadura a toda la Guardia.

─Son mis armas, ¿qué esperaba, su Majestad? ─ Replicó Bright. ─ Y no hay armadura que valga cuando recibes una explosión de algo que yo construí. O una descarga. O…

Flash se adelantó, con su armadura completamente equipada. ─ ¿Quieres apostar, mocoso?

Bright miró a Breaker, que se sonrió.

─Comandante Sentry, adelante.

Flash sacó una espada, que sostuvo con sus dientes, y saltó sobre Bright. Este ni se inmutó, y de su espalda surgió una especie de brazo mecánico que lanzó una poderosa corriente eléctrica sobre Flash.

No era demasiado fuerte, solo lo incapacitaría. Era la misma arma que Bright usaba a los diez años, cuando jugaba a los villanos robando bancos.

El pegaso cayó, retorciéndose.

─¿Algún otro? ─ Dijo Bright, como quien no quiere la cosa.

Pero no, con ver cómo terminó el pobre Flash bastaba.

Entonces Bright se dirigió hacia la ventana, y la abrió. En Perpetua Aurora, hacía más calor afuera que adentro, y por supuesto, todos se quejaron. Menos Bright Spark, y Day Breaker.

─¡Cierra esa maldita ventana! ─ Exigió un soldado.

─No seas llorón y acércate a ver ─ dijo Bright.

Los soldados miraron a su Reina, que llena de curiosidad, asintió.

─Hagan lo que dice.

Todos se asomaron a la ventana, soltando algunos quejidos por el calor, pero no más.

Entonces Bright sacó una esfera de su bolsillo y la arrojó al patio.

La esfera cayó… y explotó creando un enorme cráter.

─Ha de tener unos diez metros de profundidad ─ dijo Breaker.

─Tomando en cuenta la dureza del terreno, unos diez punto seis ─ dijo Bright.

Breaker suspiró. ─ Bien, probaste tu punto. Ese montón de acero es necesario.

Entonces selló y firmó la autorización.

Bright sonrió, y se movilizó. Tenía trabajo que hacer.

No mucho más tarde, el cargamento del territorio vasallo de los Perros diamante llegó, donde fue recibido por Bright en persona y un mini batallón designado para vigilarlo.

Pero era solo una precaución, Breaker sabía que su hechizo de detección no podía ser evadido.

Un perro diamante, al menos seis veces más grande que los demás. Hecho completamente de piedra. Su nombre era Crunch, y era el alfa indiscutido.

─El acero que pidieron ─ dijo, mirando hacia las diez carretas que sus subordinados traían. ─ ¿Qué piensan hacer con tanto material?

─Esos son asuntos de la Monarca Absoluta ─ dijo el líder el escuadrón, Master Sword.

─Entiendo ─ dijo Crunch, sabiendo lo que significaba meterse demasiado en los asuntos de Day Breaker. ─ Me retiro entonces.

─Pero ya ─ dijo Master Sword.

Los Perros Diamante se retiraron, y pronto los cargamentos fueron tomados por los vehículos motorizados que Bright había preparado especialmente para la situación.

─¿Vamos, no? ─ Preguntó Bright.

─Vamos ─ dijeron los guardias.

Se movieron coordinadamente hacia el almacén de suministros, cuando la mitad de las carretas llenas de acero se desviaron del camino.

─¿Pero qué? ─ Se extrañó Master Sword.

─Tranquilo ─ dijo Bright. ─ Solo estoy desviando la mitad de la carga para mi uso personal. Nada que les importe.

Los soldados miraron a Bright, que les apuntó con su casco, al tiempo que usaba su magia para cubrir sus oídos con un par de audífonos especializados. Entonces un poderoso sonido hizo que los guardias se doblaran del dolor. Sus oídos sangraron, mientras que se desmayaban uno a uno.

Todos quedaron inertes, y Bright dejó de bombardearlos con sonido. Entonces sacó de su bolsillo un tazer. Pero este era un poco diferente, este era un poco más pequeño del que usaba para incapacitar.

─Tranquilos, tranquilos, me limitaré a freírles un par de neuronas. Ah, claro, no pueden oírme. Ja-ja.

Entonces los electrocutó.

Más tarde:

La comitiva llegó a los almacenes, en donde Breaker esperaba. Ladeó la cabeza.

─¿No tenían suficiente acero?

─¿A qué se refiere, su Majestad? ─ Preguntó Bright Spark. ─ Es la cantidad exacta.

Breaker bufó, y miró con ira a Bright Spark, quien se limitó a mostrarle la forma que ella misma selló y firmó. No había forma de falsificar eso. (A menos, claro, que se contara con pequeños androides en forma de muñecas, especializados en misiones de vigilancia e infiltración y que hicieran el sonido de 'Gero-gero').

─Ah… juraba que era el doble.

─No, todo en orden ─ dijo Bright.

─Todo en orden ─ confirmó la tropa que acompañaba a Bright Spark.

No se dijo más, y Bright se puso cascos a la obra.

Mientras tanto, en la Franja Crespuscular, el verdadero Bright Spark comandaba a sus gigantes de acero, Z-Bots, para que construyeran unas grandes torres de metal por todo el perímetro de la Franja.

A su lado, la Reina Novo y sus Generales Sky Beak, Iron Arrow, Winter Wins; y el anciano hechicero Silver Wisdom.

─¿Cómo lograste hacerlo todo tan rápido? ─ Se extrañó Novo.

─Son mis dos talentos especiales ─ presumió el joven Spark. ─ Soy un maestro manipulador, y amo construir. ─ Entonces, enfocó su atención en las máquinas. ─ Y gracias a ello, dentro de un par de horas más, ningún soldado de esas dos imbéciles será capaz de cruzar tu frontera.

─Ya… ¿qué excusa les van a dar? ─ Quiso saber Sky Beak.

─Nosotros nada. Para esas dos, sus magos habrán creado una nueva barrera ─ dijo Bright Spark. ─ Asegúrate de poner a algunos magos en el perímetro, que finjan mantener la barrera. Si sospechan que tuvimos algo que ver, el plan se irá al traste.

─No tienes que repetirlo ─ dijo Novo, molesta. ─ Solo apresúrense por favor.

Bright asintió, indiferente.

Y esa indiferencia fastidió a Novo. Esto era de lo más estresante para la Monarca de la Franja Crepuscular. Sobre todo, porque recién había mandado la respuesta a Nightmare Moon. Y ella no se lo tomaría nada bien.

Última Noche:

Nightmare Moon estaba sentada en su trono, cuando escuchó una conmoción en el pasillo.

─¿Ahora qué?

Un sirviente abrió la puerta del salón, para dejar pasar a un poni que se había puesto una túnica negra, y una bolsa de papel en la cabeza. Nightmare no podía ni reconocer el color del pelaje de este tipo.

─¿Ah?

El tipo hizo una reverencia, y entregó una carta.

Nightmare la recogió con su magia, y rechinó los dientes con irritación. Así que Novo decidió rechazarla, ¿no? Bien, ya le enseñaría.

Pero antes, descargaría su furia con el portador de malas noticias.

Pero, cuando levantó la cabeza no había nadie; los sirvientes habían formado una formación muy cerrada frente a ella, y se separaron por lados diferentes, dejando atrás solo una bolsa aplastada, y una túnica arrugada.
No podía identificar quién le entregó las malas noticias.

─Esa es nueva. ─ Admitió la Reina de la Noche. ─ Bah, no vale la pena. ¡NIGHT STRIKE!

Su General se acercó, haciendo una reverencia.

─Dígame, Majestad.

─Toma unas cuantas unidades y vete hacia la Franja. Novo decidió rechazar mi generosa oferta. ¿Sabes lo que significa, no?

El General sonrió malvadamente.

─Lo resolveré en menos de dos horas.

Night Strike se había puesto al frente de un ejército de unos 2000 ponis, 1200 grifos y 300 dragones, todos entregados a la gloria de la única reina de este mundo. Había marchado desde Ultima Noche, reuniendo tropas en su camino. Tras una semana de marcha, había llegado a la que en el pasado fue la gran ciudad de Manehattan, hoy sumida en la ruina, y partió desde su puerto con una flota lista para atacar el Monte Aris y llevar a Novo ante su reina.

Night Strike estaba en el barco más grande, mirando con una gran sonrisa el Monte Aris, ya a su alcance. En su rostro había una gran sonrisa, y en sus ojos brillaba una chispa que hacía años no tenia, la chispa del recuerdo de una conversación que tuvo con su difunto hermano con quien compartía el nombre.

—Dame diez buenos pegasos, entraré en Aris y tendré a Novo de rodillas antes del desayuno. — Palabras dichas previas a la venida de Nightmare Moon, cuando era un joven recluta que se entrenaba para servir a la usurpadora, Celestia.

—Mi lord… — Dijo un grifo de plumaje café, con un parche en el ojo. — Estamos listos.

—Perfecto, envía la primera línea a que inicie el desembarco. — Strike vio por su telescopio la costa del Monte Aris, fue ahí que pudo ver como varios Hipogrifos se preparaban para defender el muro costero, la primera línea de defensa. — Preparen las catapultas para el bombardeo.

Novo miraba por la ventana de sus aposentos, a lo lejos, iluminados por la luz del crepúsculo, estaban las fuerzas enviadas por Nightmare Moon. El semblante de la reina era serio, decidido, desde que decidió colaborar con Bright y Lumi era solo cuestión de tiempo de que alguien la atacar su hogar.

—Mi Reina. — Dijo Sky Beak entrando en la estancia, portando su armadura y dos cimitarras envainadas bajo sus alas.

—Procura hacer esto rápido, Sky.

—Sí, mi reina. — Dijo Sky para luego retirarse al entender que su reina no estaba con deseos de hablar. Comprensible, pensaba él, teniendo en cuenta lo que vendría.

Tras dar la orden, la vanguardia de su flota comenzó a aproximarse a la costa, mientras tanto la segunda línea comenzó a disparar sus catapultas contra el muro costero. Disparaban piedras prendidas fuego, otros disparaban barriles rellenos con un químico desarrollado por Sunburst, un fuerte explosivo flamígero. Los proyectiles volaron contra las defensas de los hipogrifos, sin embargo, los mismos chocaron contra una especie de barrera. Night Strike, poco impresionado, arqueó una ceja. — Parece que los unicornios refugiados de Aris les están dando una mano… No importa, sigan con el bombardeo, hasta que caiga su escudo.

La orden fue acatada al instante, y las catapultas siguieron sus disparos contra el escudo, chocando continuamente sin lograr siquiera agrietarlo. Pasaron varios minutos de bombardeo, en los que Night Strike comenzaba a impacientarse.

—¡¿Aún no?! — Dijo Night a sus tropas en la cubierta de su nave, de las cuales un dragon rojo le respondió.

—Señor, el escudo parece resistir bastante.

—No me digas obviedades Garble, ¡La munición es cara! ¡No podemos desaprovecharla en destruir un escudo creado por unos unicornios muertos de hambre! ¡Que todas las naves apunten a un solo punto y que lo destruyan desde ahí!

—¡Sí señor! — Dijo el dragón volando hasta el carajo del barco para dar señales al resto de navíos.

Night, tras esto, miró de vuelta el escudo. Pero, al verlo más detalladamente, pudo ver algo extraño… De por sí ya era extraño que unos unicornios refugiados pudieran generar un escudo tan grande como para cubrir el Monte Aris. Según los conocimientos de Strike, los únicos unicornios que disponían de la fuerza para mantener un escudo tan grande durante un asedio ostentaban rangos muy elevados entre ambas hermanas, entre ellos estaba Shining Armor, su hermana menor y algunos otros con renombre… Pero entre los unicornios de Aris, según la inteligencia militar de Nightmare Moon, ninguno guardaba semejante capacidad mágica.

Sin embargo, Night fue sacado de sus pensamientos cuando algo impactó contra la proa de su barco.

—¡¿Qué rayos…?! — Fue entonces que, desde lo alto del monte, se comenzaron a ver destellos seguidos de una gran cantidad de humo.

Grandes columnas de agua se levantaron, y varias naves fueron alcanzadas y destrozadas a causa de la gran potencia de fuego que los defensores tenían. — ¡Rápido! ¡Hay que llegar a la cosa! — Ordenó Night Strike.

Los tambores resonaron con mayor fuerza, y los barcos apresuraron su llegada a la costa. Mientras que avanzaban, se podía ver como el fuego de los cañones de Aris aumentaba. — ¡Vamos! ¡Remen con más fuerza! — De pronto, un gran proyectil cayó a escasos metros del barco de Night. El impacto fue tan fuerte que provocó que Night cayera el suelo.

Tras los muros de Aris, había varios dragones, refugiados de la guerra. Varios hipogrifos y ponis los estaban armando, colocándoles armaduras y pasándolas armas como alabardas, lanzas o espadas de gran tamaño.

Sky Beak aterrizó en medio de los preparativos y fue recibido por un pegaso que llevaba la armadura de la antigua y caída ciudad de Clousdale. — Señor Sky Beak, los dragones están casi listos.

—¿Cuántos?

—Los estamos preparando, dentro de…

—¿Cuántos? — Insistió Sky, con una mirada seria e intimidante.

—50.

—Trae otros 50. — Le ordenó de forma tajante. El Pegaso por su parte asintió y salió volando a buscar a las reservas.

Tras esas palabras alzó el vuelo y vio como los barcos de Night Strike continuaban atacando inútilmente el escudo, ante eso, dejó escapar una sonrisa.

—Esos mocosos de verdad hacen cosas interesantes. — Dijo para después mirar a un hipogrifo que estaba en el muro. — ¡Fuego!

EL hipogrifo del muro alzó una bandera roja.

Night Strike alzó la vista y vio como la mitad de su flota ahora estaba en llamas, cayendo a las profundidades del océano. El pegaso, enojado, miró al grifo y lo tomó del cuello. — ¡Qué los pegasos, grifos y dragones tomen vuelo y vayan hasta la costa! ¡Hay que acabar con esas armas!

Tras decir esas palabras, extendió sus alas y salió disparado contra el castillo del Monte Aris. — ¡Vengan conmigo! ¡Por la reina! — Gritó Night, cargando contra el castillo. Los dragones, pegasos y grifos rápidamente lo siguieron mientras que lo que quedaba de su flota continuaba siendo acribillada por el poder de la artillería.

Cuando Night inicio su carga, en las naves. Un unicornio de pelaje blanco, crin negra y ojos cafes alzó el estandarte de Nightmare Moon. — ¡Vamos tropas! ¡Hay que llegar a la costa! — Los pocos barcos que aún se mantenían a flote retomaron su marcha contra la costa, dejando atrás los restos de la flota.

Por el lado de Night, él logró llegar hasta uno de los torreones y, usando los filos de sus alas, degolló a uno de los guardias y esquivo la estocada de la lanza de un segundo. Uno de sus dragones tomó a ese hipogrifo y lo estampo contra la pared para después carbonizarlo con sus llamas.

Unos dos grifos entraron en el torreón y cargaron contra el resto de los hipogrifos que defendían la habitación. Mientras que el combate se desarrollaba, Night pudo ver aquello que había mermado a su flota…

Era un gigantesco tubo de acero, que apuntaba hacia el mar. Era extraño, nunca había visto algo similar. Después de ver eso, miró por la ventana para revisar el estado de su flota, como esperaba, menos de la mitad de los barcos estaban a flote… Sin embargo, había algo que captó su atención y eso fue cuando un proyectil de sus barcos impacto nuevamente en el escudo… Era raro, cuando iniciaron los disparos defensivos él pensó que los hipogrifos habrían deshecho el escudo para atacarlos, sin embargo, el escudo seguía ahí.

Se suponía que los escudos de magia eran herramientas totalmente defensivas, los ejércitos para lograr contraatacar tenían que deshacerlo para que su artillería no impactara en el interior del escudo. Sin embargo, al parecer Novo había encontrado la manera de quitar esa desventaja… El escudo seguía en pie, mientras que los hipogrifos disparaban desde el interior.

—Señor. — Dijo el dragón. — Debemos seguir avanzando.

Night Strike dio un golpe al cañón, escuchando el ruido del metal. — ¿Cómo rayos consiguieron algo como esto?

Rápidamente salieron de la habitación una vez esta estuvo despejada y fueron al siguiente torreón para ir destruyendo las posiciones de los hipogrifos.

Mientras la batalla se llevaba a cabo, Sky Beak volvio a dirigirse al pegaso. — Que los dragones ataquen llegado el momento Sargento, yo iré a la playa.

—Sí señor.

Sky Beak salió volando hasta llegar a la playa, donde todas sus fuerzas se encontraban listos para la batalla.

Mientras tanto, al otro lado, los pocos barcos sobrevivientes habían llegado a la playa y sus tripulantes ya estaban asaltando el abandonado muro costero. Sin embargo, al cruzarlo se toparon con una muy desagradable sorpresa…

—¡Fuego! — Grito el general Sky Beak, haciendo que sus hipogrifos dispararan sus flechas contra los ya agotados soldados de Nightmare Moon. — ¡Fuego! — Disparó una segunda andanada, causando caos entre la ya desorganizada ofensiva. — ¡Carguen! — Fue su orden final, desenvaino su espada y cargó en primera línea contra los unicornios y terrestres que no pudieron ni siquiera defenderse de aquel ataque demoledor.

Sky Beak, blandiendo dos cimitarras, causo terror entre los soldados leales a la noche eterna, aplastándolos con suma facilidad gracias a su incomparable velocidad y agilidad a la hora de impartir sus cortes.

Night Strike, por su parte, había logrado capturar tres torres. Sin embargo, tras la captura de la tercera y salir al exterior, solo vio a una horda de dragones salir de entre los muros de Aris, que comenzaron a barrer con lo poco que quedaba de sus fuerzas.

Esos dragones eran refugiados del conflicto entre las hermanas, que habían perdido su hogar y cultura por culpa de aquellas dos tiranas. La furia con la que atacaron fue incontenible y pronto los pegasos, dragones y grifos vasallos de la noche se dieron media vuelta y corrieron con el rabo entre las patas.

Night Strike no podía creer lo que pasaba, El Monte Aris debería estar hasta el tope de refugiados, con una escasez de alimentos severa por la sobrepoblación. Sin embargo, esas armas… Esas extrañas armas, no sabía cómo diablos Novo las había conseguido, pero si sabía algo, debía alertar a su reina sobre esto…

Él voló lo más rápido que pudo, alejándose del campo de batalla junto a lo que quedaba de sus fuerzas… Sin embargo, pronto sintió como algo le atravesó el estómago. Dos disparos de las armas de los hipogrifos habían impactado en su espalda, y Night Strike, por la sorpresa y el dolor, dejó de volar y comenzó a caer.

—¡Mi lord! — Dijo Garble, un Dragón de escamas rojas, que llevaba una armadura azulada con el emblema de Nightmare Moon.

—… — Night Strike no dijo nada, solo comprimió su herida para detener su hemorragia.

—¡Sácalo de aquí! — Dijo un grifo, el cual sostuvo su alabarda, listo para contener a los hipogrifos que estaban cargando contra ellos para acabar con las escasas fuerzas que les quedaban.

Garble, por su parte, se dio media vuelta y junto a unos pegasos y grifos se fue llevando a Night Strike lejos de la batalla.

Sky Beak, aun en tierra, terminaba por degollar al último de los terrestres que atacaban la playa, el cual cayó muerto a sus pies mientras que los pocos que quedaban soltaban las armas y eran arrestados por los soldados hipogrifos.

—¡Lleven a los prisioneros a los calabozos! ¡Y persigan a los rezagados! ¡Qué no escapen!

Cuando Night Strike abrió los ojos, se dio cuenta que estaba en una pequeña celda, con una especie de collar en su cuello. Se lo tocó, era acero.

─¿Y esto qué se supone que es?

No importaba, se levantó, solo para soltar un gemido de dolor. Todo su cuerpo estaba cubierto de vendajes. Trató de mover sus alas, y pudo sin mucha dificultad. Bueno, al menos no tenía ningún hueso roto.

Pero el agudo dolor que venía de su vientre lo hizo recordar que fue derribado en el Monte Aris.

─Novo… maldita seas Novo… tú…

Tenía que escapar lo más pronto posible.

Miró la puerta de su celda, preparando de antemano (¿o antecasco) una estrategia para escapar, ya sea noqueando al guardia cuando vinieran a interrogarlo, o buscar el barrote flojo o…

Pero se dio cuenta que la puerta estaba abierta. Así no más.

─¿Qué diablos?

Tentativamente se acercó. Sacó un casco esperando que una trampa mágica se activara, o un guardia viniera. Pero nada.

Hizo un salto fuera de la celda… solo para que una poderosa corriente eléctrica recorriera todo su cuerpo, chilló de dolor, se retorció y pidió piedad. Pero no funcionaba, hasta que finalmente entró de vuelta a la celda, con humo saliendo de su cuerpo.

─Maldición, demasiado bueno para ser cierto…

─Si te sirve de consuelo, de no haber salido hubiera usado el control remoto ─ dijo una voz en la oscuridad.

Night Strike miró hacia la sombra, que se estaba acercando. No era más que un potro adolescente con un traje de spándex negro. Eso le resultaba familiar.

─¿Dónde estoy? ─ Exigió saber Night Strike.

─Perpetua Aurora ─ dijo Bright Spark.

─Pero eso es imposible, estábamos a punto de someter a Novo y…

─Y luego los juguetes que hice para ella demostraron ser demasiado para ustedes, y no tuvieron más opción que huir con la cola entre las patas. Lo sé, yo lo vi todo ─ dijo Bright. ─ Y probablemente eso lo llegaste a ver también. Lo que no creo que hayas visto, fue a la tropa de espías de Breaker masacrando el grupo de soldaditos valientes que te escoltaba mientras estabas inconsciente.

Night miró al mocoso, tratando de hacer memoria. Todo lo que llegaba a él eran flashes de luces, colores, y voces.

¡Destruyan, destruyan!

No, defiendan al comandante… ¡ESPERA, NO!

Bien, bien, bien…

Ni tanto, ni tanto, ni tanto…

¿Pero si no es el traidor de Strike? ¡A la Reina le encantará verlo!

Etc.

Night Strike cayó de rodillas, horrorizado.

─No… ¡NOOOO!

─Sí, bueno, en el estado en el que estaban no presentaron mucha resistencia ─ dijo Bright. ─ Pero ya qué. Dentro de nada, Breaker vendrá a sacarte toda la información que pueda.

─¡No les diré nada!

─Oh, claro que lo harás ─ dijo Bright como quien no quiere la cosa. ─ ¿Crees que ese collar es lo único que hice especialmente para ti? Viejo, en el improbable caso que ella te deje vivir, no serás capaz siquiera de alimentarte solo. No digamos caminar.

La indiferencia de Bright le dio escalofríos, mucho más que la inminente amenaza.

─ En fin, ─ dijo Bright, ─ no me queda mucho tiempo. Voy a encargarme de ti ya.

Dejó en el suelo un portafolios, del que emergió un gigante de acero que inmovilizó a Night Strike.

Bright entonces sacó de su bolsillo una especie de dulce casero, y se lo metió en la boca al pegaso. Night quiso preguntar qué diablos, pero se dio cuenta que sus dientes estaban pegados.

─Dulce casero de mi amiga Sweetie Belle. Lo siento, pero no tolero los gritos. Me desconcentran.

Entonces Bright Spark colocó una especie de casco en Night Strike, y un dolor indescriptible se concentró en su cerebro. Night hubiera gritado, pero el dulce casero evitaba que emitiera siquiera un sonido.

Entonces paró, y Bright lo dejó en el suelo, inconsciente.

El chico salió de calabozo, y se perdió entre los múltiples pasillos del castillo antes que nadie se asomara por ahí. Activó su comunicador.

─Aquí Spark. Ya extraje toda la información útil de la cabeza de Strike, listo para mandársela, Novo ─ dijo Bright.

Gracias ─ dijo la Reina a través del comunicador. ─ ¿Pero qué pasará cuando Breaker lo interrogue?

─Nada. Reemplacé sus memorias con unas cuantas de mi invención. Breaker creerá que tiene lo que quiere, y acabará con su miseria.

Night Strike abrió los ojos de nuevo, solo para toparse con la sonrisa irónica de Breaker, que sostenía un control remoto frente a él.

─ Vaya, vaya, vaya… pero si es mi querido ex teniente. ¿Qué pasó, intentaste escapar y el collar que hizo mi nuevo protegido hizo su 'magia'?

Night miró desafiante a Day Breaker, que se relamió los labios en anticipación.

De todos modos, Night Strike decidió desafiar hasta el final.

─ Ahora soy un general. Un general al servicio de la verdadera…

Breaker chasqueó la lengua y apretó el botón de su control remoto.

La electricidad volvió a recorrer el cuerpo de Strike, haciéndolo gritar de dolor, muy para el placer de Breaker.

No así para sus acompañantes: Twilight, el General Armor, Cadence y Bright Spark. El problema de Twilight y Bright era el mismo, casi como si lo hubiera heredado de ella: el sonido les era irritante.

En cuanto a los otros dos, no les gustaba la tortura. Podían matar a cualquiera sin pensarlo dos veces, pero la tortura no era de su agrado.

─ ¿Qué le pasa, oh, general? ¿Alguien de su rango no puede aguantar algo tan simple como esto?

Breaker volvió a apretar el botón, para luego soltarlo de inmediato.

─ Es lo bueno de haber reclutado recientemente a un genio inventor. Tengo muchos juguetes nuevos.

Genio inventor contratado recientemente reclutado. Eso sonó una alarma dentro de la mente de Night Strike. Le recordaba a… entonces comprendió que ambas tiranas se dirigían a una trampa. No podía adivinar los detalles, pero se dio cuenta de lo esencial. Iba a decir algo, pero la electricidad volvió a recorrer su cuerpo.

Day Breaker miró extrañada a Bright, que se encogió de hombros.

─ El collar de control reacciona a sus movimientos, aun los más sutiles. Seguro pensaba atacarla por o algo. ─ Explicó Bright Spark.

Day Breaker se dio por satisfecha, volviendo su atención hacia Night Strike.

En cuanto el general de Nightmare, sintió escalofríos. No solo no había pensado moverse, sino que veía a los ojos de Bright.

El haber crecido bajo la vigilancia de Battle Strike, además de varias experiencias traumáticas, le había dado a Night Strike la capacidad de ver a través de las acciones superficiales de los otros. Especialmente la gente como su padre.

Comprendió que Bright no solo había comprendido que había unido los puntos, sino que se aseguraría que no hablara sin despertar sospecha alguna. Maldita sea, este niño era peligroso. Y no se diga la mocosa que vivía con su Reina.

Pero Twilight sí detectó un sutil pero muy claro movimiento de casco por parte de Bright justo antes que se electrocutara a Night la última vez. De inmediato supo que el niño lo hizo a propósito, pero no podía probar nada. Este mocoso es demasiado peligroso.

─ Vayamos a la parte divertida, ─ dijo Breaker, mirando a Night Strike. ─ Vas a contarme todo lo que sepas de mi hermanita.

Night miró a Bright, y por el brillo de sus ojos supo que había uno detalle que no podría revelar. Y era lo único que realmente revelaría voluntariamente. Maldito mocoso.

─ No diré nada ─ dijo Night.

Breaker asintió. ─ No esperaba menos de ti. Spark, haz los honores…

Bright Spark sacó un portafolios, un gesto que le resultaba vagamente familiar a Night. Entonces lo extendió, revelando un equipo de sonido gigantesco. Y cuatro pares de audífonos de los de protección.

Los altavoces de la monstruosidad sónica se dirigieron hacia Night.

─ Les recomiendo que usen estos ─ dijo Bright colocándose él mismo un par de audífonos, y ofreciendo los demás a sus acompañantes.

Comenzó a sonar música, muy para la extrañeza de todos los presentes. Sabían que Bright Spark había hecho un nuevo dispositivo de tortura, pero no entendían la naturaleza del mismo. Dijo que ya lo verían.

Entonces el sonido comenzó a subir, y a subir, y a subir.

Night Strike gritó de dolor.

Era un buen inicio, pero Breaker quería más.

Pero vaya que la cosa pasó a más. Los ojos y oídos de Night Strike comenzaron a sangrar. Luego, vomitó un chorro de sangre.

Finalmente el equipo de Bright dejó de tocar, y él se quitó los audífonos de protección.

─ ¿Solo eso? ─ Preguntó Day Breaker.

─ Claro que no ─ dijo Bright. ─ ¿Has visto cómo las copas de vidrio se rompen cuando se toca una nota en una frecuencia específica? Esta frecuencia ha dejado sus huesos tan frágiles como un mondadientes.

Los ojos de Breaker brillaron perversamente.

─ No me digas…

Entonces fue a aplastar las patas de Night Strike con las suyas. Tal como lo predijo Bright, no le tomó el menor esfuerzo. Luego, fracturó sus costillas con solo aplicar un poquito de presión. Night se retorció de dolor, pero su propio movimiento redujo su coxis a astillas. Era increíble.

─ Para la próxima no lo hagas tan eficiente ─ dijo Day Breaker, con falsa decepción, pero estaba claramente encantada con el artilugio. ─ Quiero poder divertirme más.

Bright se encogió de hombros.

─ Algo puedo arreglar.

Breaker siguió rompiendo los huesos de Night, quien ya no se resistía sabiendo que solo aceleraría el proceso.

─ Entonces, acerca de la información sobre mi hermana que te pedí…

Night obstinadamente cerró la boca.

─ Tía, no es que puedas hacer nada más para sacarle algo…

─ Oh, ya lo creo que sí ─ dijo la Reina. ─ Bright…

Y el chico sacó una jeringa con un líquido verde dentro .

─ Una inyección, y cantará, y cantará todo lo que quieras.

Cadence no podía creerlo. ─ ¿Y no podían usar eso desde el principio?

─ Claro, pero él fue uno de los primeros en traicionarme ─ dijo Breaker como quien no quiere la cosa.

Shining suspiró, en serio que no quería estar aquí.

─ ¿Por qué estamos aquí?

─ Para que vean lo afortunados que son por haberse quedado a mi lado ─ sonrió Breaker. ─ En fin. Bright, es hora que hagamos el mensaje para mi hermana.

Entonces la Reina sonrió, e hizo una pose junto a lo que quedaba de Night Strike.

Bright sacó una cámara.

─ ¡Todos digan foto porque vamos a tomar whisky!


Y he aquí donde las cosas comienzan a marchar hacia el segundo acto. Es hora de una carrera de invención entre ambas potencias, mientras mis OCs se meten más en este mundo.

Espero que les haya gustado y,

Chao; nos leemos!