Desequilibrados por el equilibrio:
Capítulo 8

Nightmare Moon estaba insegura. Y por qué no decirlo, preocupada. Hacía más de dos semanas que había mandado a su General y cuñado, Night Strike, a encargarse de la insubordinación de Novo, devastando el Monte Aris. Pero no había regresado. Él dijo dos horas, y de acuerdo, eso no era más que una exageración, pero bien podía encargarse del asunto en solo doce horas (incluyendo el camino de ida y vuelta). Después de todo, ¿qué tanto le costaría devastar un Reino lleno de refugiados muertos de hambre? No es como si Novo tuviera acceso a armas poderosas o algo.

Salió a dar una vuelta por sus jardines, pero no por eso se sintió más tranquila.

Finalmente regresó a su Palacio, se había dado cuenta que no importaba donde estuviera, no se sentiría tranquila hasta que volviera su cuñado.

Entonces, al llegar, se dio cuenta que algo había ocurrido durante la hora que se tomó para aclarar su mente. Los guardias estaban intranquilos, murmurando entre ellos.

Y los sirvientes… todos usaban el mismo ridículo atuendo de la última vez: una túnica negra que ocultaba por completo hasta el color de su pelaje, y la bolsa de papel con agujeros sobre la cabeza. Nightmare miró a uno de sus guardias.

─ ¿Ha ocurrido algo mientras no estuve? Ni se te ocurra mentirme.

El soldado se cuadró. ─ Mi Reina, vino un mensaje de su hermana. No lo hemos leído, pero le está esperando sobre su escritorio, mi Reina. Es todo lo que sé, mi Reina.

Nightmare miró con furia al soldado, que retrocedió asustado. ─ ¿Mi Reina?

─ Dime, ¿de casualidad viste quién fue el maldito que entregó el mensaje?

─ Sí, mi Reina. Alguien usando una bolsa de papel en la cabeza y ese extraño atavío.

Nightmare gruñó de frustración, por supuesto, sus sirvientes se habían asegurado que no pudiera descargarse con ellos. Otra vez. Bueno, lo que demonios fuera.

Entró a su despacho precipitadamente, donde la esperaba una carta con un sello con el sello oficial de Perpetua Aurora. Tratando de mantener la calma, abrió la carta.

No era una carta, era una foto, con su hermana posando alegremente con…

Nightmare Moon palideció, al punto que su pelaje pareció tonarse gris. ─ ¡NO!

Los soldados entraron corriendo, para ver qué ocurría, pero mantuvieron su distancia.

Nightmare tardó varios minutos en recuperarse. Sobra decir que nadie se atrevió a mover ni un músculo.

─ Esa mocosa, Luminositè, ¿dónde está? ─ Dijo por fin la Reina de la Noche.

─ En las barracas, mi Reina. Parece que está viendo entrenar al príncipe Black.

Nightmare generó unas amenazadoras chispas de su cuerno. Los soldados retrocedieron.

─ Le dije claramente que no se hiciera tan familiar con él. Bien, ya me responderá a mí.

Entonces se tele-transportó hacia las barracas, en donde la joven estaba viendo a su hijo.

Nightmare iba a exigirle una explicación, cuando se fijó en Black.

Estaba solo, luchando contra al menos una docena de veteranos. Pero se movía de una forma increíble, de modo que era capaz de eludir dos embestidas de pegaso simultáneas, y justo a tiempo para dar una triple pirueta hacia atrás que lo salvó de un ataque coordinado de tres unicornios a la vez. El chico aterrizó, y tomó a uno de sus oponentes de un casco, y lo arrojó con una fuerza tremenda contra la pared. El poni iba tan rápido, que arrastró con él a dos de sus compañeros, y el impacto fue tal que atravesó por completo la pared.

Entre dos terrestres lo lograron atrapar cada uno de un casco, pero el chico se desembarazó de ellos por simplemente estirarse, y los levantó sin dificultad sobre su cabeza, y los estrelló contra el suelo, causando una tremenda grieta en todo el gimnasio.

Los guerreros restantes retrocedieron, cuando él de un salto los atrapó, y usando uno como porra, los dejó a todos en el suelo. Había ganado.

Luminositè apuntó todo en una libreta de notas que cargaba y gritó:

─ ¡Perfecto mi príncipe, el invento es todo un éxito! Puede quitárselo ya.

Black Strike se tele-transportó frente a su amiga, y se quitó la armadura. Entonces Nightmare Moon notó el extraño exoesqueleto metálico que él llevaba debajo de esta.

─ ¿Qué demonios está pasando aquí?

Los dos se sobresaltaron, como si recién notaran su presencia. (Lumi la había notado desde el inicio, pero tenía que mantener el acto de inocencia).

─ Oh, Ma Reine, ¿qué la trae por aquí?

─ Mamá, qué sorpresa.

Nightmare no estaba para esto. ─ Tienen dos segundos para decirme qué pasa aquí si no quieren una visita a la celda de mi hermana. ¿No queremos eso, verdad?

Black retrocedió, lo mismo que Lumi.

─ Nada malo, Ma Reine. Lo que sucede es que recién había terminado mi nuevo invento, y me dirigía a las barracas para buscar un voluntario. En el camino me topé con el príncipe Black, que se dirigía a su entrenamiento.

─ Y le dije a Lumi que yo quería probar su arma ─ dijo Black, tratando de calmar a su madre. ─ ¡Solo eso! Se trata de esta cosa, que ocultas bajo la armadura y te da fuerza y agilidad sobreponi

─ Convierte a cualquier soldado mediocre en un súper soldado. Y a un soldado veterano en una máquina imparable de combat. ─ Dijo Lumi, con orgullo.

Nightmare levantó una ceja.

─ Bien, ¿cuánto tardarás en producir en masa esa cosa?

─ Ahora que ya terminé de collecter des donnés, immédiatement.

─ ¿ENTONCES QUÉ ESTÁS ESPERANDO? A TRABAJAR, ¡LARGO DE MI VISTA!

Lumi se apresuró a irse, esto la sorprendió hasta ella. ¿Qué pasaba con ella? Estaba tan concentrada en ajustar el exoesqueleto que no tenía idea de lo que ocurría. Bueno, sus muñecas ya la pondrían al día.

Mientras, Black se apresuró a retirarse.

─ Entonces, mamá, me retiro a las duchas y…

─ Y luego te reunirás conmigo en la entrada. Vamos a hacerle una visita a tu abuelo ─ dijo Nightmare.

─ ¿Qué, pero…?

Entonces el tono de Nightmare cambió por uno más amable. ─ Sin peros, esto no puede esperar. Tu tío…

Rechinó los dientes, esto era como perder a su marido de nuevo. ─ Vamos con tu abuelo.

Y al ver su expresión, Black no pudo negarse.

Mientras tanto, en cuanto Lumi regresó a su taller asignado, ya tenía una idea bastante clara qué había pasado. El tener ojos y oídos por todos lados era siempre útil. Pero aunque no los tuviera, se hubiera enterado de todos modos. No se hablaba de otra cosa en todo el Castillo.

Entonces, tras usar una de sus muñecas para asegurarse que no había idiotas tratando de espiar (que sí los había, pero no podrían sonsacarle nada gracias a sus muñecas), abrió comunicación con Bright.

El muchacho estaba… ¿trabajando en la máquina voladora de Batmare?

─ Huh… ¿Flurry existe en esta realidad? ─ Preguntó Lumi.

Bright se encogió de hombros. ─ Aquí se llama Skyla. Su cabello es más corto, su pelaje tira más al violeta que al rosa, pero sigue siendo la misma boba.

Lumi suspiró. ─ Te compadezco. ─ Sacudió la cabeza. ─ Pero no te hablo por eso, ¿Qué rayos hace Strike de tu lado? Se supone que debería estar en las garras de Novo. ¡De Novo! Esto puede comprometerlo todo… y tú eres el que me exige que sea paciente… que no me precipite. ¿Sabes cuánto he tenido que contenerme por ti? No hay nada que quiera más que poner mis cascos encima de ese tipo… las urgencias son fuertes Bright. Me urge que el anciano…

El chico levantó un casco pidiendo paz.

─ Entiendo tu frustración. Pero tienes que entender, que yo no tuve nada que ver con esto. De haber sabido que Breaker había mandado scouts, los hubiera detenido. Pero adivina qué, genio, yo no estoy en su círculo de confianza. Y adivino que tú tampoco estás en el de Moon.

Lumi se relajó. ─ Sí, lo siento pero…

─ Te entiendo, ¿sí? Hemos sido amigos por tanto tiempo, sé lo mucho que te molesta esperar. Pero aquí no conocemos el terreno.

Lumi asintió. ─ Espero que esto sea el empujón para que el viejo venga por mí. Me urge, se me están acabando los antipsicóticos.

Bright prefirió no decir nada, y calmó a su amiga. ─ Tuve que improvisar, pero todo sigue de acuerdo al plan. Breaker cazará al ganso salvaje, y Novo ya tiene la información que necesita.

Lumi asintió. ─ ¿Sigue vivo?

─ Sí, le dieron la cruz. Pero no la de servicios especiales, si entiendes a lo que me refiero.

Lumi hizo un face-hoof. ─ Tiene toda la tecnología del mundo a su disposición, te tiene a ti. ¿Y usará algo tan primitivo?

─ Mis cosas son para devastar una ciudad en segundos, ¿qué esperabas?

Hogar de los Strike:

Battle Strike estaba sentado en el gran comedor, disfrutando un sabroso guisado de cebada y arroz. Estaba tranquilo, gozando cada momento. Eran momento que él apreciaba, el poder relajarse y comer algo caliente, sin pensar en su trabajo ni en nada, simplemente relajarse…

—¡Battle Strike! — Dijo Nightmare entrando al comedor seguido por Black.

—¿Mi reina? — Rapidamente dejó de lado su comida, conocía a Nightmare Moon lo suficiente como para saber que cuando ella estaba así de alterada, no era nada bueno.

—Battle… — Nightmare se detuvo frente a su suegro, de pronto el apuro que sentía se esfumo por completo… Ahora solo había dolor… una gran pena… Un sentimiento horrible.

—Nightmare… — Dijo Battle. — ¿Qué ha pasado?

Nightmare cerró sus ojos con fuerza, conteniendo los deseos de llorar. — Night Strike… — Sin poseer la fuerza para decirlo, entregó la fotografía a Battle, quien quedó totalmente estático, mirando la imagen sin mostrar ningún tipo de emoción.

—Co… ¡¿Cómo paso esto?! — Dijo Black Strike sin poder creer lo que veía. — Madre… ¿No habías mandado a mi tío ante Novo?

—Sí… eso hice…

—Debieron haberlo interceptado en el camino… — Dijo Battle. — Eso, o Novo ya firmó con Breaker.

—¡¿Quieres decir que esto es el resultado de un plan?! — Dijo Black.

—Por supuesto, esto no puede ser una pura casualidad, querido nieto. Capturaron a un miembro de la familia real, esto sin lugar a dudas es parte del plan de Day Breaker. — Battle miró a Nightmare. — ¿Qué sugiere que hagamos mi reina?

—¡¿Qué sugiero que hagamos?! — Dijo Nightmare sintiendo la furia en su corazón. — Quiero que reúnas a todos los banderizos, a todo poni, grifo, dragón, hipogrifo, a toda maldita criatura que este bajo nuestro mando y marcharemos sobre las líneas de Daybreaker hasta destruir por completo todo lo que ella defiende. — Los ojos de Nightmare están inyectados en sangre, totalmente rojos por la ira de que su hermana osara tocar a su amada familia.

—Cálmate Nightmare, entiendo tu enojo pero ella tiene a Night Strike… No dejes que ella te provoque. — Le dijo Battle.

—Cada segundo que pasa, Battle, Night sufre las torturas de mi hermana. Esta guerra se ha prologado por muchos años… Es hora de acabarla. Battle, reúne a todas nuestras tropas.

Battle se levantó y miró a Nightmare a los ojos. — Mi reina, esto es, bajo toda probabilidad, una trampa.

—Lo sé, pero es mi familia. — Dijo ella con seriedad. — Tu mismo lo dijiste, desde que me case con tu hijo, soy una Strike. Si lo soy, el hermano de mi difunto esposo también es mi hermano, y no voy a permitir que nadie lo lastime. Le voy a enseñar a Daybreaker, lo que se siente perder todo lo que amas. — Tras esas palabras Nightmare se dio media vuelta y camino hasta la puerta, siendo seguida por la atenta mirada de Battle Strike.

—Esto no va a terminar bien… — Dijo Black Strike de forma inconsciente.

—Por esta vez, nieto querido, te daré la razón. — Dijo Battle, asombrando a Black. — Pero ella esa la reina al final del día. — Tras esas palabras, Battle salió del salón, dejando solo a Black, quien no entendía que hacer en este momento.

Battle caminó por los pasillos del castillo con lentitud, caminó hasta llegar a la ventana donde pudo ver el desierto de nieve que había en el exterior, recordando un día en específico, el día que marco la historia de su familia.

Era hacia dos días que Nightmare Moon había regresado de su exilio y ya había causado grandes estragos, pues ahora el cielo estaba divido entre la noche y el día y el sur de Equestria se encontraba siendo aterrorizado por Nightmare Moon.

Flashback:

Celestia habia convocado un consejo de guerra para idear una forma de lograr detener a Nightmare Moon. Todos los más importantes generales de Equestria habían acudido al llamado de su princesa, listos para prestar consejo a su soberana sobre cómo proceder y detener a su hermana menor. Sin embargo, entre los generales, habia un viejo veterano que no se encontraba presente, Battle Strike.

La reunión se llevó a cabo en lo más profundo del castillo, en una gran mesa redonda. Celestia, mirando fijamente la silla vacía donde debería estar Battle Strike.

—Bueno… Mis generales, agradezco su presencia en estos difíciles momentos. — Dijo Celestia. — Como sabrán, mi hermana menor volvió de su exilio… Esperaba que Twilight Sparkle logrará dominar los elementos de la armonía para purificarla pero…

—¡Dígalo de una vez! ¡Debio escuchar a Battle Strike cuando él le advirtió que esta misión no era para niña! — Dijo un terrestre de avanzada edad, de pelaje verde y crin amarilla.

—¡Controla tu lengua! ¡Le estás hablando a tu princesa! — Le dijo otro general, una pegaso blanca de crin carmesí.

—¡Mis generales! ¡Calmados por favor! ¡Reconozco que debí hacer caso a los consejos de Sir Battle Stirke!— Dijo Celestia parándose de su asiento y mirando a todos sus generales. — Reconozco mi error pero no podemos pelear entre nosotros, debemos encontrar una solución a este problema.

—Le ruego me disculpe… Mi princesa. — Dijo el terrestre.

—Capitán Shining Armor, ¿Cuál es el estado del reino?

El unicornio se levantó de su silla y sacó un papel con su magia. — Nightmare Moon ha arrasado el sur casi por completo, varios ponis de la nobleza se han pasado a su bando junto con algunos soldados de la guardia, más por suerte la gran mayoría de nuestras fuerzas siguen de nuestro lado. Según sus órdenes, se han reclutado más tropas para sustituir a los traidores.

—Bien… ¿Y las defensas de Canterlot?

—Todas las defensas están activas, hay un escudo protegiendo la ciudad y los centinelas están alerta en caso de un ataque.

—Bien, ¿Alguno de ustedes, en su experiencia, tiene alguna sugerencia sobre cómo proceder?

Durante varios segundos ninguno dijo nada, hasta que un unicornio de pelaje amarillo y crin celeste con ojos cafés habló. — En mi opinión princesa, deberíamos refugiarnos en la ciudad, Canterlot es una ciudad fortaleza, desde tiempos de Discord que no ha caído. ¡Qué Nightmare Moon venga y se estrelle contra los muros como el agua en las rocas!

—¿Y si te digo que ya estoy aquí, cariño?. — Dijo una voz profunda y femenina. Los generales y guardias presentes desenvainaron sus armas y rodearon a Celestia, quien se mantuvo firme mientras que del techo comenzaba a descender una azulada nube de oscuridad.

—¡Nightmare Moon! ¡¿Cómo has podido entrar?! — Exigió Celestia. Sin embargo de pronto escuchó un grito, se giró hacia el lugar del que vino y vio como uno de los guardias había apuñalado con su lanza al general terrestre por la espalda. Después de ese instante, la misma escena se repitió, los guardias reales presentes comenzaban a atacar a los generales de Celestia. Sin embargo, varios de ellos llegaron a preparar sus armas y responder el ataque.

—¡Princesa! ¡Quédese conmigo! — Dijo Shining Armor preparando su cuerno para cualquier ataque.

De pronto las puertas del salón se abrieron y por ellas entraron dos docenas de guardias reales, liderados por un rostro muy conocido para Celestia…

—¡¿Battle Strike?!

—Princesa. — Saludó el anciano, el cual era seguido por sus dos hijos, quienes actuaban a modo de escolta para él.

—Tú… tú… — Celestia no podía creer lo que veía, frente a ella estaba uno de sus más importantes generales, cabeza de una de las familias más antiguas del reino.

—Debiste escuchar mis consejos Celestia. — Le dijo con indiferencia.

—¿Nos traicionas? — Dijo Celesta incrédula.

—Oh, siempre la he admirado princesa, siempre ha sido excelente para evaluar situaciones. — Le dijo Battle con sarcasmo.

Las sombras bajaron y Nightmare se materializó junto a Battle. — Bueno hermanita, aceptaré tu rendición con gusto.

Celestia se preparó para pelear contra su hermana, los pocos generales que sobrevivieron a la sorpresa se pusieron en frente para proteger a Celestia. Durante algunos segundos, Nightmare y Celestia intercambiaron miradas la una con la otra, esperando a que la otra hiciera su movimiento.

De pronto el techo tembló y sobre las cabezas de los presentes cayó un poco de polvo. En ese momento tanto Celestia y como sus generales se miraron los unos a los otros… Sabían lo que significaba eso.

—¡Battle Strike! ¡¿Le abriste las puertas a los lobos?! — Gritó Shining Armor.

—Y en este caso, ustedes son las ovejas.

—Bueno hermanita ¿Te rendirás o prefieres que arrase tu ciudad hasta los cimientos?

—Tú fuiste quien edifico esta Ciudad, te lo recuerdo hermana… ¿Serias capaz de destruirla?

—¿Alguna vez alguien me dio las gracias por ello? ¿No? Entonces no tengo porque conservar algo como esto. Battle, comienza.

Battle Strike dio la orden y sus guardias sacaron sus ballestas y dispararon contra los defensores. Casi todos los generales que quedaban fueron asesinados en esa andanada, pero Shining Armor logró cubrir a Celestia con su campo de fuerza. Tras ver caer a sus últimos generales, ponis que ella había conocido desde hacía años, grandes amigos para ella… Celestia apretó los dientes, miró a su hermana con rabia, sabiendo que ella estaba descargando toda su furia contra ella y lo que amaba… Estaba dispuesta a destruirlo todo.

Shining Armor, por su parte, vio que estaban rodeados. Miró a Celestia y vio la mirada de la princesa llena de furia, como si en cualquier momento fuera a lanzarse contra Nightmare Moon… Si lo hacía estaban muertos. Tuvo que actuar rápido, salir de ahí cuanto antes, y lo hicieron. Antes de que Celestia pudiera darle cualquier orden o siquiera atacar a Nightmare, él los teletransportó fuera de la sala.

Nightmare, por su parte, sonrió. — Es tan divertido verte huir como la cobarde que eres. ¡Battle! Que tus tropas arrasen toda Canterlot, que no quede piedra sobre piedra.

—A la orden, mi reina. — Dijo inclinándose.

Esa había sido la vez que traicionaron a Celestia, que se unieron al entonces bando ganador. Sin embargo, Battle ahora miraba la nieve y dudaba sobre si su decisión había sido la correcta.

Perpetua Aurora, intemperie:

─ El sol brilla maravillosamente, ¿no crees, Black Strike? ─ Preguntó Breaker con una sonrisa.

El ex general solo pudo retorcerse ante la extrema calidez en la estructura de madera que lo sostenía. Sus cascos delanteros estaban extendidos, y atados firmemente a los costados de la misma; y sus cascos traseros sujetos a un soporte. De todos modos, sentía un tremendo dolor. Sus cascos estaban abiertos en una posición muy poco natural; y gracias al efecto de la máquina sónica, las cabezas de sus articulaciones colapsaron al momento en que Breaker extendió forzadamente sus cascos para atarlos en la cruz.

Luego lo dejó, cara a cara al sol.

─ Cincuenta y seis grados a la sombra. Sesenta y dos aquí. Me pregunto, ¿cuánto tiempo tardarás en morir de sed? ¿O primero morirás porque la madera agarre fuego? Me da igual, fue un placer, General Strike.

Breaker hizo un saludo militar, y dejó a Strike morir al sol.

Cuando se fue, apareció un potro adolescente, usando un traje negro, sorbiendo un smoothie.

─ Ey, ¿cómo va todo? ─ Quiso saber Bright Spark.

Nigth Strike no dijo nada. Solo miró al chico con rabia contenida.

─ No me mires así ─ dijo Bright Spark. ─ El plan original era que Novo te capturara, de haber sabido que Breaker había mandado efectivos también, los hubiera neutralizado.

Strike miró débilmente a Bright Spark. ─ Así que fuiste tú el que le dio esas armas a Novo…

─ De haber tenido más recursos, el escudo los hubiera repelido físicamente también, y Novo no hubiera sufrido bajas ─ dijo Bright. ─ Pero hago ciencia, no milagros.

Strike sonrió. ─ Ya decía yo que ese país sobrepoblado y sin alimentos…

─ Sobrepoblado, nadie lo niega ─ corrigió Bright. ─ Falto de alimentos… ¿qué no están sus tierras produciendo menos de lo que deben? Tanto que Nightmare está en serios problemas para mantener su Reino bien alimentado.

─ ¿Cómo sabes? ¡Eso no lo deberían saber aquí ni en la Franja! ─ Protestó Black Strike.

─ Sus tierras producen lo que deben, pero Lumi y yo nos las hemos arreglado para que el treinta por ciento de sus recursos sean llevados a la Franja. Ustedes no se han dado cuenta, así no más. Y por cierto, Breaker tiene un problema similar. No le digas a nadie. Bueno, no es que puedas.

Black Strike estaba que soltaba chispas de la furia.

─ ¿Vienes a burlarte?

─ No, vine a traerte un smoothie ─ dijo Bright, ofreciéndole una apetitosa bebida al prisionero. ─ Hará más tolerable esto.

Black Strike finalmente entendió.

─ Ya veo, una muerte piadosa. Envenenaste esto.

─ Sí, y no. Yo nunca mato. Pero sí, lo drogué. Cuando lo bebas, te dormirás, y no sentirás lo que viene. Digo, ¿no?

Black Strike aceptó el regalo. ─ Es el fin, ¿no? Esas dos van a morir muy pronto.

─ Morir, claro que no. Pero sí acabarán muy mal.

Bebió el smoothie. Sonrió.

─ Eres igual a ella, ¿lo sabías? A su aprendiz.

─ Sí, lo sabía.

Entonces todo se volvió negro.

Castillo de Perpetua Aurora:

El joven Spark estaba trabajando en los planos para otra tontería para Skyla, cuando Breaker entró.

─ ¿La puedo ayudar? ─ Preguntó Bright Spark.

─ Ya lo creo que puedes ─ dijo la Reina del día, de excelente humor. ─ Matar a Strike me hizo el día, pero no soy tonta. Mi hermana no va a quedarse de cascos cruzados ahora que tenemos a uno de sus efectivos más poderosos.

─ Ya veo, ¿quiere un sistema de defensa?

─ ¿Qué tan rápido puedes hacerlo?

Bright miró el terreno que tenía que cubrir.

─ Pues, puedo hacerlo en un mes, si trabajo solo.

Day Breaker gruñó. ─ ¿Conque sí, no? Bien, te asignaré un equipo de constructores.

Bright proyectó una imagen 3D de su casco. ─ En cuanto a eso, me gustaría que me deje usar un poco de material para fabricar estos, se llaman Z-Bots. Tenía un par de estos en la Franja, son mis asistentes de construcción. En un minuto, hacen lo que diez ponis en una hora.

Day Breaker lo miró fijamente. ─ Ya veo, ¿en cuánto tiempo podrás tener a uno de estos listo?

─ Dos días, solo dos días. Y otros dos para construir su sistema de seguridad.

─ Bien… adelante. Pero supervisaré personalmente la construcción de mi sistema.

Bright se inclinó. ─ Como desee.


Vaya, ¿dos caps en una semana? Demasiado bueno para ser cierto… dentro de nada nos volveremos a tardar una eternidad. Esperemos que no, viene la guerra, señores, la guerra.

Los Z-Bots son un gran paso en la historia.

Espero les haya gustado y:

Chao; nos leemos!