Esta obra NO es mía, es una traducción autorizada por la autora xX_KUUHAKU_Xx de su obra original "Communicate With Your Body"

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Si saben ingles les recomiendo encarecidamente que pasen a leerlo, es precioso! 1000000/10

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Cualquier duda que tengan sobre la historia pasen a preguntarle, ella es muy linda y estoy segura les responderá con gusto :3

Resumen del capítulo:

—Mierda… es… lindo.

Traducción de las notas de inicio originales de la autora:

¡Hola de nuevo, aquí Kuuhaku!

Quiero disculparme en primer lugar por el gran error de novato que cometí en el primer capítulo, realmente no le di una buena dirección de como continuaría la historia ¡Lo siento! Pero supongo que no tuve elección porque no había manera de que pudiera añadir la siguiente parte y que fluyera bien.

¡Así que eh aquí el siguiente capítulo! Extendido para ser dos veces más largo que el capítulo uno (ノ´ヮ´)ノ*:・゚✧

Capítulo 2: Suave cabello rojo.

—¡Hey! ¡Cuidado! ¡No lo tires tan lejos, idiota!

El tritón de cabellos rubios con un relámpago adornando un lado de su cabellera agito las manos con frustración nadando al lado del pelirrojo. Se estaban turnando para lanzar conchas de mar lo más lejos posible para, según el pelirrojo, probar su "virilidad". El rubio golpeo con fuerza el musculoso brazo del pelirrojo.

—Tranquilo Kaminari, no veo cual es el problema. —Reía el pelirrojo de manera alegre.

—¡Si es un problema, Kirishima! Lo arrojaste cerca de los humanos ¡Marineros! ¡Gente! —Los ojos de Kaminari se agrandaron para darle a entender su punto al otro. —Nos mataran si nos ven ¿Tus padres no te enseñaron eso?

—Está bien, yo iré a buscar las conchas, gato miedoso. Eso es demasiado poco varonil —Kirishima le lanza a Kaminari una mirada astuta antes de mover su cola para nadar hacia donde se encontraban todas las conchas marinas que habían sido lanzadas. Kaminari vacila un poco antes de seguirle el paso al otro no queriendo dejar a ese idiota de cabello ridículo solo.

—Cállate Kirishima, prefiero ser un cobarde a un idiota con más músculos que cerebro. —Kirishima empuja al rubio de manera juguetona y ambos ríen, nadando a una velocidad impresionante, recogiendo las conchas marinas, acercándose lentamente a los humanos.

—Hey… Kirishima, creo que deberíamos volver. —Kaminari lo llama de manera nerviosa, pero Kirishima está ocupado revisando entre las algas y las rocas.

—Si, después de que encuentre esa maldita concha. —Responde Kirishima de manera casual, comenzando a murmurar para si mismo. —¿Dónde habrá caído…? Estaba seguro de que tendría que estar por aquí…

—¡Kiri-!

Repentinamente, Kirishima siente una textura aspera envolverlo, restringiendo su movilidad y empujándolo con fuerza hacia la superficie. Una red, concluyó, y comenzó a moverse de manera frenética, tratando de liberarse, pero solo termino enredándose más.

—¡Kirishima! —Kaminari gritó horrorizado y el pelirrojo pudo notar como las lágrimas comenzaban a acumularse en los ojos del rubio.

—¡IDIOTA! ¡NADA DE VUELTA A CASA! ¡NO TE ATREVAS A MIRAR ATRÁS! —Kirishima sacudió la cola apuntando hacia Kaminari para enviarle al rubio una leve ondulación. Kaminari recibe el mensaje y, con las lágrimas fluyendo por su rostro y mezclándose con el océano mismo, nada lo suficientemente rápido como para esquivar, por muy poco, la segunda red de pesca lanzada en su dirección.

Kirishima sigue luchando por liberarse, nadando hacia abajo, tratando de alejarse lo más que puede del bote pesquero. La red de pesca se enrosca con fuerza en su piel, lastimándolo, mientras siente como lo sacan del agua y lo arrojan violentamente sobre el frio y duro suelo del barco. Antes de poder siquiera hacer algo siente una fuerte y delgada mano sobre su cuerpo. El pelirrojo grita cuando uno de los pescadores comienza a golpearlo repetidas veces con un látigo, mientras los otros pescadores lo patean y lo pisan sin piedad. Kirishima siente las lágrimas acumularse en sus ojos debido al dolor que está sintiendo y que le cala hasta los fuertes huesos. Su vista se vuelve borrosa y los rostros de aquellos humanos comienzan a verse deformes y demenciales. Malignos.

¡Kaminari…! ¡Ayúdenme! Por favor… ¡Quien sea! ¡por favor!

Cuando Kirishima vacila en su forcejeo debido a una patada en su pecho, siente un dolor que rasga su cuero cabelludo cuando un pescador lo toma con fuerza por los cabellos. Los otros pescadores lo mantienen en su lugar mientras uno de ellos ata con fuerza una cuerda alrededor de sus muñecas. Su cuerpo y rostro son atados y forzados a mantenerse presionados de manera sofocante sobre la cubierta del barco. Kirishima ruge con frustración, la presión de los cuerpos que lo sostienen es inmensa, las sonrisas diabólicas que le muestran los pescadores lo incomodan, la aspereza de la cuerda en sus muñecas y la red alrededor de su cuerpo es injusta.

¡¿Así es como voy a morir?! ¿Este es el sufrimiento que todas las sirenas y tritones tienen que pasar cuando los capturan? ¡Debería de haber escuchado a Kaminari! ¡Lo siento Kaminari! ¡Lo siento mucho! ¡Por favor…! ¡Déjenme ir! ¡DÉJENME IR!

Los pescadores lo arrastran por la cubierta dejando un hilo de sangre roja a su paso y terminando por acumularse lentamente bajo su abusado cuerpo. Se palmean en la espalda y ríen con sinceridad por lo que capturaron aquel día, alegres, empuñando sus manos al aire. Kirishima no entiende una sola palabra de lo que dicen, se estremece de dolor y de manera decidida recurre a recordar su vida, esperando su próxima muerte. Pero siente una brisa en el aire y una ligera sacudida en el bote, entonces lo sabe. Una tormenta se aproxima, una fuerte.

—¡Hombres, celebremos por haber atrapado un tritón! ¡Es una pena que hayamos perdido al otro!

—¡No! Una pena pero que no fuera una sirena.

—¡Bastardo pervertido! Claro que te gustaría que fuera una sirena, harías cosas sucias con ella antes de venderla

—¡No mientas! Tu harías lo mismo

—Este también es guapo, todavía podemos divertirnos con él.

—¡Cállense todos! ¡Esto es genial! ¡Nadie ha atrapado a una sirena o a un tritón en años! También podríamos venderlo a un buen precio.

—Vamos a venderlo en pedazos y cada pedazo a un precio muy alto ¿Sí?

—¡Oh, oh! No se olviden de las escamas ¡Esas también valen una fortuna!

—Ya sabemos que hacer ¡Apresúrate en volver al puerto!

Se ríen y carcajean antes de volver a sus posiciones y comenzar a hacer los ajustes para regresar a puerto. Se burlan de Kirishima mientras trabajan y el pelirrojo se siente asqueado, como si fuera un pedazo de carne sobrevalorada. Se siente violado cuando unos cuantos lo miran de arriba abajo, desde su cabeza hasta la cola. Kirishima, muy a su pesar, se ruboriza debido a la manera en la que lo miran por lo que muestra sus afilados dientes mientras gruñe.

¿No tienen nada mejor que hacer estos hijos de puta?

Kirishima piensa en lo agradecido que esta de que no lo hayan tocado cuando siente otra sacudida en el bote. Los pescadores están demasiado inmersos en sus planes de venderlo como para notar la tormenta que se avecina. Se vuelve más y más obvia a cada minuto y Kirishima reza para que esta sea su oportunidad de poder escapar.

Para empezar, el cielo estaba oscuro. No es como que el sol debiera salir a las cinco de la mañana, así que es por eso que los pescadores no lo notan, pero el aire está cada vez más húmedo y las olas, más fuertes. No fue sino hasta que las gotas de lluvia cayeron lentamente sobre la cubierta del barco que los pescadores finalmente despertaron de su trance y tomaron en cuenta el cambio en el clima.

Una sombra aparece delante del rostro de Kirishima y él levanta la vista solo para ver a uno de los pescadores sosteniendo un objeto afilado en su mano derecha. El pelirrojo siente un fuerte escalofrió a lo largo de su espina dorsal y se estremece con sombría anticipación. El hombre se agacha sosteniéndose sobre una rodilla junto a él mientras sonríe de manera espeluznante. Utiliza el objeto que tiene en la mano para cortar la red que cubre parte de la cara de Kirishima y depositarla, enrollada, en la cintura del pelirrojo. El hombre, sorpresivamente, pasa con rapidez la palma de sus manos por los fuertes brazos de Kirishima, expandiendo la sangre de las heridas. Kirishima arruga el rostro con disgusto, sobre todo por el ardor de sus heridas abiertas. De repente, el hombre agarra el rostro de Kirishima por la boca, presionando su pulgar y demás dedos en las mejillas del pelirrojo de manera dolorosa, girando su rostro hacia arriba para mirarlo.

—Mírate, eres hermoso. —El hombre ronronea de manera pervertida, le suelta la cara y comienza a pasar su mano por el pecho del pelirrojo, frotando suavemente su esternón y luego pellizcar un pezón. Kirishima se estremece y sonroja de un suave rosa debido a la vergüenza. —Es una lástima que no seas una mujer, pero aun así eres sorprendente. Ojalá pudiera tenerte solo para mí.

Kirishima no puede entenderle absolutamente nada, pero puede decir que es algo que realmente no quiere entender. Sin consentimiento, el hombre arranca una escama suelta de la cola del pelirrojo y la sostiene en el aire, entre su índice y su pulgar.

—¡Este tono de rojo es tan vibrante! ¡Mas rojo que cualquier cosa en este mundo…!

La voz del hombre se interrumpe cuando ambos son lanzados a uno de los costados del barco debido a las olas que comienzan a estrellarse a su alrededor. En una fracción de segundos, Kirishima intenta saltar fuera del barco, pero un dolor fulminante explota en medio de su pecho y grita. El hombre sostiene un cuchillo ensangrentado y grita con toda la fuerza de sus pulmones.

—¡NO VAS A IR A NINGUNA PARTE…!

Una vez más, el hombre es interrumpido, pero esta vez por un pesado golpe de su cola, ayudada de la textura áspera de la red de pesca. El hombre vuela hacia el lado opuesto del barco y antes de que los otros pescadores puedan detenerlo, Kirishima se arrastra por la cubierta con ayuda de sus fuertes brazos y en un impulso de su cola logra saltar con éxito fuera del barco hacia las peligrosas olas.

Kirishima se despierta al sentir el ardor de una bola de algodón mojada con alcohol presionando contra sus heridas. El pelirrojo aleja su brazo del rubio cenizo y se apretuja contra una de las esquinas de la bañera. Los ojos de Bakugou escanean frenéticamente el baño pateando una de las paredes de la bañera y deslizándose lentamente por el suelo. Levanta las manos y le da al pelirrojo algo de espacio.

—Solo estoy curando tus heridas, idiota. No me asustes de esa manera, déjame hacer mi maldito trabajo en paz. —El rubio bufa con exasperación.

Kirishima le muestra los afilados dientes a Bakugou mientras un gruñido bajo abandona su garganta de manera amenazante. Sus cejas se fruncen y mueve la cola a modo de advertencia. El rubio se levanta y camina hacia la puerta del baño.

—Está bien, maldita sea. —Bakugou sale del baño dejando la puerta abierta para que el pelirrojo no se sienta atrapado.

El camino más rápido al corazón de un hombre es a través de su estómago. Bakugou espera que esto haga que el pelirrojo pueda confiar en él lo suficiente para atender sus heridas. El rubio abre la puerta de su refrigerador y reflexiona tranquilamente mientras escanea los alimentos que tiene a su alcance ¿Qué es lo que comen los tritones realmente…? Cierra la puerta antes de girar sobre sus talones e ir precipitadamente por su laptop con una idea en mente. Después de un momento, Bakugou regresa al baño con una hoja de papel y Kirishima retrocede, nuevamente, hacia la esquina de la bañera. Mira al rubio con cautela y Bakugou lo toma como que Kirishima se ha calmado un poco. Sostiene la hoja de papel a una distancia razonable de la cara de Kirishima.

—¿Qué es lo que quieres comer?

El pelirrojo mira el rostro de Bakugou y después la hoja de papel que tiene en la mano. Parece que hay un pescado, de aspecto familiar, impreso en el papel y Kirishima, cuidadosamente, inclina la cabeza con confusión hacia el rubio.

—¿Puedes entender que mierda estoy tratando de decir? —Bakugou gruñe y frunce el ceño en dirección al pelirrojo.

Kirishima mira de reojo a Bakugou, reaccionando a su gruñido y contestando con una expresión negativa. El rubio suspira pesadamente antes de caer al suelo y preguntar un poco más calmado.

—¿Qué es lo que tu…? —Al final de la oración, Bakugou había apuntado su dedo demasiado cerca de Kirishima para su gusto haciendo que el pelirrojo alejara su mano de un golpe. Bakugou mira airada y furiosamente al pelirrojo, mordiendo el interior de su mejilla hasta probar el metálico sabor de su sangre.

¡Una jodida oportunidad más, maldito pedazo de mierda!

—¿Que. Es. Lo. Que. Quieres. Comer? COMER. —Bakugou abre la boca y la señala con un dedo. El pelirrojo sigue confundido por lo que Bakugou apuñala la hoja con uno de sus dedos, apuntando hacia el pez, y señala, de nuevo, su boca abierta tratando de actuar, molesto, un movimiento de "Ñom-ñom". El pelirrojo abre grande los ojos e intenta reprimir una carcajada.

—¡¿ESTAS BURLANDOTE DE MI. MALDITO HIJO DE TU PUTA MADRE?! —Bakugou ruge alzando sus brazos, furioso.

El rostro de Kirishima vuelve a ponerse a la defensiva, mostrando sus dientes nuevamente. Bakugou baja los brazos y exhala en voz alta, se levanta y sale del baño con un evasivo "ahora regreso". Abre su refrigerador y saca todos los peces que encuentra, poniéndolos sobre la tabla de cortar. Bakugou está siendo, sorprendentemente, bastante generoso con alguien que lo ha golpeado ya dos veces.

Bakugou coloca las rebanadas de pescado crudo de manera estética sobre un plato grande. Tiene sentido que la gente del mar no cocine la carne que consume puesto que están bajo el agua, pero comer o no comer pescado no es más que una mera suposición. Bakugou se divierte en pensar que no se siente emocionado o perturbado de estar cerca de un tritón, pero rápidamente se deshace de ese pensamiento. Regresa al baño, esperando pacientemente en el marco de la puerta. El pelirrojo lo mira, pero suaviza su expresión al comenzar a olfatear el aire. ¡Ah! Al parecer si les gusta el pescado. Bakugou se acerca cautelosamente al tritón, sentándose cerca de la bañera, mientras sostiene el plato como si fuera una ofrenda. Los ojos de Kirishima se agrandan con un brillo de inocencia mientras se inclina hacia adelante, un poco más cerca, y Bakugou siente como su corazón vuelve a latir con fuerza por segunda vez en el día. Nota entonces la cicatriz, por encima del ojo derecho, del pelirrojo antes de apartar el rostro ligeramente ruborizado.

—E-escoge el que quieras comer… Bastardo. —Bakugou se maldice a si mismo por tartamudear, pero aquello dejo de importarle en el momento en que cayó en cuenta de que el pelirrojo lo miraba con ojos de cachorrito y la palabra "preocupación" escrita en el rostro.

—Está bien… solo escoge uno, maldita sea. —El pelirrojo inclina la cabeza hacia un lado y lleva sus palmeadas manos hacia el borde de la bañera. Bakugou maniobra el plato para poder sostenerlo con una de sus manos mientras la otra la acerca hacia el pelirrojo. El tritón se tensa ante la mano que se acerca, pero aun así le permite al rubio, a regañadientes, acariciar su cabello.

—Está… uh… Está bien. Necesitas comer, así que… date prisa y elige. —Bakugou susurra mientras continúa acariciando de manera torpe los suaves cabellos del otro intentando tranquilizarlo. Parece funcionar pues el ceño fruncido del pelirrojo desaparece y centra su atención sobre el plato, indeciso por la variedad de peces a su disposición. Bakugou aleja su mano de mala gana de los cabellos del otro y toma una de las rodajas de pescado para presionarla suavemente contra los labios del pelirrojo. Kirishima mira brevemente al rubio antes de abrir la boca y permitir que Bakugou lo alimente, su lengua hizo un leve contacto con el dedo del rubio y Bakugou sintió como su corazón comenzó a acelerarse poco a poco. Kirishima mastica y sus ojos se iluminan, una sonrisa alegre se instala en su rostro. Una vez más, Bakugou siente como su corazón comienza a latir con fuerza y su rostro se tiñe de un intenso rojo. El rubio dejo el plato en las manos del pelirrojo antes de salir corriendo del baño.

Bakugou abre uno de los gabinetes de la cocina con más fuerza de la necesaria para preparase un desayuno ligero, un cereal. Su cara continúa sonrojada aun después de terminar de desayunar.

—Mierda… Es… lindo…

Bakugou golpea la palma de sus manos en sus mejillas y jala su cabello, sus codos descansando sobre la mesa del comedor.

—¡Mierda!... Él… —Corta de manera abrupta sus pensamientos mientras frota y jala violentamente sus cabellos.

Bakugou espera a que su corazón se calme antes de colocar el tazón en el fregadero y volver al baño para recoger el plato. Cuando entra, Kirishima levanta la mirada y sonríe tan radiante como el mismo sol, o alguna mierda así.

—¿Qué es lo que miras, imbécil? —Bakugou le pregunta de manera sospechosa mientras se agacha para recoger el plato, sin embargo, el pelirrojo lo toma de la muñeca y lo atrae hacia su cuerpo.

—¿Qué…? ¡¿Qué mierda quieres?! —Bakugou alza un poco la voz para no asustar al otro, después de todo le había costado mucho ganarse su confianza, pero aun así sus acciones lo siguen sorprendiendo. Bakugou prefiere arrodillarse al lado de la bañera en vez de meterse en ella ya que no quería mojarse más de lo que ya estaba. El pelirrojo acaricia el cabello de Bakugou, del mismo modo a como el rubio lo había hecho antes, y le muestra una enorme sonrisa. Bakugou se sonroja, mirando hacia otro lado, agarrando con rapidez el plato y saliendo apresurado del baño.

Después de colocar el plato en el fregadero, Bakugou se da cuenta de lo mojada que se encuentra su ropa, sobre todo su ropa interior. Saca una nueva muda de ropa de su armario y regresa al baño en donde el pelirrojo una vez más le regala una dulce sonrisa haciendo que Bakugou mire hacia otro lado. El rubio se siente algo incomodo, pero aun así se desviste y avienta su ropa al cesto de ropa sucia. Está a punto de entrar a la regadera cuando se da cuenta en como el pelirrojo centra su mirada por todo su cuerpo desnudo, sobre todo en su parte inferior. No es la primera vez que está desnudo delante de alguien, pero, aun y cuando está seguro de su buena apariencia, es diferente cuando es un chico que esta bueno el que te mira intensamente. Bakugou se sonroja hasta las orejas, tratando de ignorarlo, mientras comienza a ducharse.

Bakugou está de espaldas al tritón, pero aun así puede sentir a ese par de ojos mirándolo a través del empañado vidrio de la regadera lo cual hace que inconscientemente se apresure a terminar de bañarse. Cuando sale de la regadera, el pelirrojo extiende las manos en su dirección, como si quisiera un abrazo. Bakugou vacila antes de aproximarse silenciosamente hacia el tritón.

—¿Q-Que quie-…? —Bakugou no termina la oración por la sorpresa de sentir como Kirishima enrosca sus brazos alrededor de su torso y lo arrastra dentro de la bañera junto a él.

—¡¿QUÉ MIERDA?! —Bakugou grita sorprendido pero el pelirrojo solo ríe de manera adorable encima de él. El pelirrojo esta acostado encima de él, entre sus piernas, y el corazón de Bakugou palpita con fuerza debido a la posición tan íntima, además de sentir un cosquilleo en sus partes bajas. Solo entonces se da cuenta de las heridas en el cuerpo del tritón y se golpea mentalmente por haber olvidado algo tan importante. De manera experimental toca una de las heridas y el pelirrojo frunce el ceño, todavía debía dolerle. Bakugou también se da cuenta de que el agua estaba comenzando a enfriarse por lo que drena la bañera y la vuelve a llenar con agua limpia, el tritón parece agradecerle por eso.

Alzándose sobre el borde de la bañera, Bakugou alcanza a agarrar una bola de algodón, junto con una pinza, para después mojarla en un poco de alcohol. El pelirrojo retrocede, nada feliz de sentir de nuevo el ardor del alcohol, por lo que Bakugou enrosca de nuevo sus dedos en el cabello rojo diciéndole que todo iba a esta bien. El pelirrojo se calma.

Limpiando a fondo todas sus heridas y untando un poco de ungüento sobre cada una, Bakugou se inclina hacia atrás para apreciar mejor su trabajo, hubiera sido mejor que pudiera vendarlas también, pero iban a terminar mojándose con el agua de la bañera. Notó que la mayoría de las lesiones ya estaban cicatrizando, excepto la gran herida que tenía en el pecho, sobre todo los pequeños cortes y hematomas. La gente del mar debía recuperarse con más facilidad, a diferencia de los humanos.

—¿Estas bien? —Pregunta Bakugou después de un rato.

—B… Bihh… Bin…— Kirishima intenta contestar y los ojos de Bakugou se abren con asombro. —Biheeen… Bien ¡Bien!

Bakugou está más que genuinamente sorprendido.

—¿Pueden aprender nuestro idioma? También parece aprender rápido. La gente del mar sana y aprende rápido ¡Joder! ¿Qué más?

Teniendo una gran idea, se endereza y se señala a si mismo. —Bakugou.

El pelirrojo inclina la cabeza, confundido. El rubio intenta de nuevo, golpeando su pecho desnudo. —Bakugou.

El tritón abre y cierra la boca, frunciendo las cejas con ligera frustración. Bakugou acaricia suavemente su cabeza, tratando de alentarlo. El pelirrojo se relaja y trata nuevamente. —B… Bah…

—Maldición, eres bueno en esto. Bah-Koo-Gou. —Lo repite dos veces más, solo entonces el pelirrojo lo dice de manera correcta. El rubio recompensa al tritón con una suave caricia en su cabello que al pelirrojo parece gustarle mucho.

—¿Cómo te llamas? —Pregunta Bakugou con curiosidad al tritón y este inclina la cabeza, confundido de nuevo. El rubio toca su propio pecho y dice: —Bakugou. —Luego toca el fuerte y amplio pecho del tritón, ruborizado, mirando de manera expectante al pelirrojo. Repite la acción una vez más hasta que el otro parece entender.

—Ki… Kiri…—El pelirrojo frunce el ceño y lo intenta de nuevo, tocando su propio pecho sosteniendo una de las manos de Bakugou quien se sonroja aún más. —Kirishimahh… ¡Kirishima! —Sonríe, feliz, y coloca sus manos sobre el pecho del rubio. —¡Bakugou!

Bakugou se ríe, una risa genuina, y Kirishima lo observa. Toma las manos del rubio y las coloca sobre sus rojos cabellos, instándolo a que los acaricie. —¡Está bien! ¡Está bien!

Bakugou no puede contenerse ante ese acto tan adorable, cubre su boca con una de sus manos y siente que sus mejillas están tan rojas como el cabello que está acariciando. De repente, Kirishima se inclina para colocar su oído sobre el pecho de Bakugou, a la altura del corazón, y cierra los ojos, concentrado. El rubio se congela en su lugar.

—¡Mierda! Está muy cerca, jodidamente cerca. Mi corazón late muy rápido ¿Puede oírlo? ¡¿Puede sentirlo?!

Bakugou se pone nervioso, pero solo unos segundos pues rápidamente Kirishima se endereza y lo sujeta por las mejillas pegando el rostro del rubio a su pecho, cerca de su corazón.

—¡DETENTE, IDIOTA! —El rostro de Bakugou está al rojo vivo y empuja a Kirishima por los hombros, alejándolo. —Ya entendí, ambos somos seres vivos. Nuestros jodidos corazones laten, ahora deja… de estar tan cerca de mí, maldición… —Bakugou murmura al final haciendo que Kirishima se incline para oírlo mejor, aun y cuando no entendiera ni una palabra.

Bakugou intenta levantarse e irse de ahí, pero Kirishima se aferra con fuerza a su cadera y lo arrastra de nuevo a la bañera, derramando el agua.

—¡AGH! ¡ESTUPIDO! ¡ALEJATE DE…! —El reclamo del rubio se ve interrumpido al sentir como Kirishima se da la vuelta y presiona su musculosa espalda sobre su fuerte pecho. Su respiración se detiene de golpe, tensándose ante la presión que el pelirrojo está ejerciendo sobre su miembro medio erecto.

El tritón pasea sus palmeados dedos por las rodillas y piernas del rubio, las cuales estaban flexionadas a cada lado de su cuerpo, estudiando y divirtiéndose con la anatomía del otro. Mientras el pelirrojo continua su recorrido, ahora hacia las manos del rubio, Bakugou intenta suprimir la erección entre sus piernas, mordiéndose el labio inferior. Le permite al pelirrojo explorar su cuerpo, más que nada, porque no puede mover un solo musculo, tratando de contener su erección. Pero el tacto del pelirrojo solo lo excita aún más.

Cayendo en cuenta de ello, Bakugou decide empujar lejos el cuerpo de Kirishima. Siente frio sin el calor del cuerpo del pelirrojo contra él, pero rápidamente se deshace de ese pensamiento.

—Está bien, es suficiente, cabeza hueca. No más. —Bakugou se levanta rápidamente y trata de salir de la bañera, pero Kirishima lo agarra en el aire con su mano izquierda y lo arrastra hacia debajo de nuevo con demasiada fuerza. Bakugou jadea antes de ser sumergido en el agua, boca arriba, sintiendo una mano palmeada empujar sus rodillas hasta sus hombros. Su culo está en el aire y él no puede respirar bajo el agua. Bakugou se siente expuesto de manera vergonzosa, además su miembro, ahora, esta duro. Se estremece, pero traga, de la impresión, una gran cantidad de agua al momento de sentir como un palmeado y húmedo dedo comienza a tocar con curiosidad su ano.

Bakugou patea con fuerza, golpeando el hombro del pelirrojo para alejarlo y poder sentarse rápidamente. Asesina a Kirishima con la mirada y abraza sus rodillas, sobre su pecho, para cubrir su cuerpo. Su rostro estaba rojo, por la humillación y por indignación. Completamente lívido.

—¿¡QUE JODIDA MIERDA ESTABAS PENSANDO QUE HACIAS IMBECIL SIN CEREBRO?! ¡HIJO DE TU REPUTISIMA MADRE! —Bakugou le grita a Kirishima sin preocuparse, a estas alturas, en que si lo está asustando o no. Tampoco siente preocupación por las heridas del otro. Lo había to-tocado… ¡LO HABIA TOCADO "AHÍ"! ¿Qué diablos? ¿Quién hace eso?

Kirishima se arrima hacia el otro lado de la bañera, sintiéndose culpable por sus acciones. Parece herido, más por el grito que por la patada en su hombro. Su cola se enrosca alrededor de su cuerpo y baja la mirada, gimiendo tristemente como si fuera un cachorrito pateado. Después de unos minutos en silencio Bakugou se calma un poco, pero aun sin bajar la guardia.

—Kirishima. —Lo llama de manera lúgubre y el pelirrojo lo mira, vacilante. Sus ojos rojos se ven enormes e inocentes, irradian preocupación.

—¿B-Bakugou? —Responde quedamente y Bakugou se sonroja frente a aquel adorable rostro y esa suave voz. Mierda, el rubio quería darle una catedra de las cosas que, simplemente, no debía hacer, pero se siente mal por haber sobre actuado así… aunque estaba en todo su derecho. Iba a ahogarse… además de que había sido violado. El que el tritón tuviera curiosidad sobre su cuerpo humano no era justificación suficiente, pero… maldita sea. El rostro de Kirishima es adorable.

Bakugou, a regañadientes, extiende sus brazos en dirección al pelirrojo mientras desvía la mirada. Los ojos de Kirishima brillan de manera esperanzadora, pero su cara sigue preocupada mientras se acerca hacia el rubio. Bakugou envuelve, con uno de sus brazos, de manera rígida la cintura de Kirishima y con la mano libre comienza a acariciar los rojos cabellos. El pelirrojo se acerca más y apoya la cabeza en el hombro de Bakugou, disfrutando el contacto.

—¿Cómo es que su pelo puede ser tan suave y ser tan puntiagudo a la vez? Dudo que use algún producto ¿Qué jodido tipo de cabello de mierda era ese?

Antes de darse cuenta, Bakugou coloca ambas manos en el cabello de Kirishima, de arriba abajo. Su rostro se arruga con ligera frustración por el naturalmente-jodido-cabello-rojo-puntiagudo-que-se-ve-jodidamente-perfecto y Kirishima se ríe, mira a Bakugou desde su hombro y le sonríe dulcemente.

—¿Te gusta mi cabello?

Bakugou se sonroja y sacude la cabeza ¿Qué mierda había sido eso? Era como si pudiera entender lo que el tritón le estaba diciendo a través de su lenguaje corporal. El rubio suspira volviendo a colocar un brazo en la cintura de Kirishima mientras que con la otra mano comienza a masajear la nuca del pelirrojo. Kirishima exhala eróticamente y gime.

Que…

¿Qué mierda? ¡¿Qué mierda había sido aquello?!

Su corazón late con fuerza al hacer contacto visual con los ojos nublados ojos del tritón. Penetrantes ojos rojos lo seducen de nuevo.

Traducción de las notas finales originales de la autora:

—La tormenta inicio en el océano, acercándose a la playa en donde Bakugou rescato a Kirishima por lo que comenzó a llover más fuerte cuando Bakugou estuvo ahí. Justo después de que Kirishima llegara a tierra firme.

—La gente del mar no son una leyenda en esta historia. Han sido vistos y atrapados con aterioridad, esa es la razón por la que el pescador dijo: ¡Nadie ha atrapado a una sirena o triton en años! La gente del mar que es atrapada normalmente se usa en investigaciones, son comida o se venden.

—Se que el pelo de Kirishima no es naturalmente puntiagudo, pero por el bien de su aspecto lo hice parecer como si fuera natural.

Este capitulo originalmente iba a ser dos capítulos separados, pero me di cuenta de que era mejor hacerlo uno solo, ya había cometido un error antes y no queria volver a cometer otro.

Espero verlos pronto ¡Kuuhaku FUERA! (งಠ_ಠ)ง