Desequilibrados por el equilibrio:
Capítulo 9

Perpetua Aurora:

Twilight solo podía mirar horrorizada a las cinco monstruosidades de acero que estaban detrás de Bright Spark. Al menos dos cabezas más altos que la Reina, pintados de color negro, con cristales púrpura a modo de ojos, con grandes garras, igualmente púrpuras.

Y podía ver que Day Breaker estaba igualmente nerviosa con la presencia de esas cosas.

─ ¿Me estás diciendo que estas cosas son solo para construir? ─ Preguntó Breaker.

Bright se inclinó respetuosamente ante la Reina, Twilight, Shining Armor y Cadence.

─ Por supuesto, pero como pueden ver en los planos, el sistema de defensa es demasiado grande y complejo. ─ Dijo Bright, proyectando los planos desde su reloj de pulsera. ─ Necesito herramientas igualmente grandes si quiero que esté listo a tiempo.

─ Ya pasaste una semana construyendo esas cosas ─ dijo Shining. ─ ¿Funciona?

─ No, pasé seis días haciendo uno. Él se encargó de los otros seis en un día ─ explicó Bright con suficiencia. ─ Con ellos, tendré listo el muro de contención y las trampas contra Nightmare para hoy a la media noche.

Shining miró los planos con escepticismo. Eran perfectos, sí, y combinados con sus escudos mágicos; no había ninguna oportunidad que las fuerzas de Nightmare atravesaran siquiera la primera capa del muro antes que fueran eliminados. Peeeeeero…

─ ¿Hoy? ¿Es en serio? ─ Dijo Shining. ─ Niño, es cierto que te he visto obrar milagros en tiempo récord

─ (Como el aparato que le da Skyla su propia música de fondo) ─ Le murmuró Cadence a Twilight. Era una obra maestra técnica, eso sin dudarlo, pero era fastidioso con ganas.

─ Y no puedo, para eso hice a mis pequeños ayudantes ─ dijo Bright. ─ Y mientras más pronto los ponga garras a la obra, más pronto tendrán su muro contra boba de Moon.

Breaker finalmente asintió. ─ Ve joven Spark. Quiero ver que cumplas tu promesa.

Bright ya se había puesto en camino, cuando Twilight lo detuvo. ─ ¡Oye, espera ahí!

─ Twilight Sparkle, ¿ahora qué? ─ Preguntó Day Breaker de mal humor.

─ Solo una cosa, niño. ¿Cómo sabemos que no usarás estas cosas contra nosotros?

─ Porque no puedo desobedecer nada de lo que me diga la Reina, ¿o es que dudas de la fuerza del hechizo que ella puso sobre mí? ─ Dijo Bright. ─ Jamás los traicionaría.

Twilight miró a los ojos a este niño irritante. ─ La verdad es que dudo que el hechizo que te puso haya hecho efecto alguno. Todo este tiempo has estado…

Entonces sintió el calor aumentando detrás suyo. Tragó saliva, pero no se atrevió a mirar a su maestra a los ojos. En cuanto a los otros, retrocedieron.

Bright también, pero solo porque necesitaba espacio para manipular sus armas en caso Breaker se atreviera a lastimar a Twilight. Se dio mentalmente una patada, esto fue culpa suya; nunca se le ocurrió que Twilight respondiera a su provocación delante de Day Breaker.

─ Así que, ¿me estás diciendo que un niñito de quince años fue más listo que yo? ─ Dijo la Reina del Sol. ─ ¿Tanto te he decepcionado que me crees tan tonta, Twilight?

Twilight palideció, mientras que se volvía para enfrentar la ira de su maestra. ─ ¡Mi Reina, no es lo que quise decir! A lo que me refiero es que este niño en particular…

─ Este niño en particular me ha dado la ventaja que tanto necesito sobre mi hermana ─ dijo Day Breaker. ─ Para mí, eso prueba la más absoluta lealtad. Y más importante, utilidad. Me ha sido más útil que tú en unos días que tú en muchos años.

Twilight miró a su maestra, dolida.

─ Pero mi querida maestra…

Breaker la miró con severidad.

─ Lárgate a donde no pueda verte. ¡YA!

Y Twilight no tuvo más remedio que obedecer. Luego, la Tirana del Sol miró a Bright.

─ Y tú…

─ ¡Y yo me largo al trabajo! ─ Dijo Bright poniendo cascos en polvorosa.

Breaker entonces se retiró, y Shining y Cadence se quedaron solos.

─ ¿Qué opinas? ─ Preguntó Cadence.

─ Ese niño la provocó, claramente ─ dijo Shining. ─ ¿Será que quiere ocupar su puesto en el corazón de la Reina?

Ella negó con la cabeza. ─ Más creería que quería quitársela de encima. Lo ha estado fastidiando desde el inicio. De todos modos, será mejor vigilar sus movimientos.

Mientras, las máquinas ya habían comenzado a construir el sistema de muros que protegería a Perpetua Aurora.

Desde un escondite, Twilight veía como las enormes piezas de maquinaria movían grandes bloques de piedra, construían enormes estructuras de acero; y todo en un tiempo récord.

─ Si estuvieran adaptados para combate, serían verdaderos monstruos en el campo de batalla.

Bright Spark entonces se apareció detrás de ella. ─ Dime, ¿por qué crees que no los adapté para combate? Sería un desperdicio.

Ella se volvió. ─ ¡Tú!

Bright se encogió de hombros. ─ ¿Qué haciendo?

─ Viendo qué te traes entre cascos, niño. ─ Dijo Twilight amenazante. ─ Mira, puedes hacer que mi Reina se enoje conmigo todo lo que quieras, pero al final ella sabrá quién le es fiel y… momento, ¿adaptaste esos para combate? La Reina no te dijo que lo hicieras.

─ Ni tampoco que no lo hiciera ─ dijo Bright. ─ Y créeme, por muy poderoso que sea tu hermano, nunca está de más tener un plan de respaldo.

─ Si la Reina se entera…

─ Sí, claro, te escuchará luego del numerito que le hiciste. ─ Suspiró el chico. ─ Se supone que vendrías a protestar luego que se fuera. ¿A quién se le ocurre pelearse frente a ella? Eso te pasa por salirte del guion.

─ Admites que querías enfurecerme entonces ─ dijo Twilight.

─ No, quería confirmar que tú sospechabas de mí ─ dijo Bright con la calma de siempre. ─ Lo de enfurecerte, me da igual. Nunca he comprendido las emociones complejas.

Twilight solo rechinó los dientes. ─ No creas que vas a engañar a mi maestra por siempre.

Bright le hizo una señal a uno de sus Z-Bots, que se acercó, y él abrió el compartimiento del mini bar, sacando dos gaseosas. Le ofreció a Twilight.

─ Vamos, Twilight. ¿Sabes cuál es la diferencia entre tú y yo?

Twilight tiró la lata que Bright le ofrecía.

─ ¿Por qué no me iluminas, sabelotodo?

─ Tú eres mitad cerebro, mitad corazón. Yo, soy todo cerebro. Obviamente tengo la ventaja.

Y se fue, dándole la espalda a Twilight.

─ Maldito mocoso.

Última Noche:

En Ultima Noche, los mensajes habían volado hacia todas las ciudades, castillos y cuarteles bajo el mando de Nightmare Moon. La gran reina nocturna estaba preparando todas sus fuerzas para acabar con su hermana y rescatar a Night Strike, cuya muerte aun permanecía sin ser conocida por la reina.

Nightmare estaba en su despacho, sentada en su silla pero no estaba revisando ningún papel ni nada. En su lugar, ella estaba sosteniendo con su magia una espada con una empuñadura de hueso y guarda en forma de luna menguante, con un pomo de plata. Ella estaba puliendo la hoja, una obra maestra creada por los mejores herreros que tenía a su disposición, un arma letal, hecha para afrontar a un único rival.

Sin embargo, la reina salió de sus pensamientos al escuchar a alguien tocar su puerta.

—Pase. — Dijo Nightmare

La puerta se abrió y por ella entró Battle Strike, quien llevaba una brillante armadura plateada con la Cutiemark de Nightmare Moon en su pecho. Detrás de él, entró Luminositè.

─ Adivino que tienes lista tu nueva arma ─ dijo Nightmare.

Luminositè se inclinó ante su Reina, y le mostró su nueva creación. Una especie de navaja suiza, con una hoja brillante.

─ Ma Reine, s'il vous plâit, conjure el escudo más poderoso que pueda.

Nightmare Moon obedeció.

Y Lumi entonces hundió la hoja sobre el campo de energía, y dibujó un círculo.

La porción de campo de fuerza cayó, como si hubieran hecho el corte sobre cristal en lugar de un campo de fuerza mágico.

Nightmare sornió codiciosamente.

─ Uno solo de estos, y ni siquiera los escudos de Armor podrán detenernos.

─ No me confiaría ─ dijo Lumi, haciendo una profunda reverencia. ─ Pero con bastantes soldados atacando un mismo punto, abrirán camino.

Nightmare miró amenazante a la mocosa. ─ Cuida tu tono conmigo, mocosa…

─ Además, fuiste irrespetuosa conmigo. Las estrategias las planeo yo.

─ Cierra la boca, Battle ─ advirtió Nightmare Moon. ─ Esta niña se ha probado a sí misma. Solo por eso, la dejaré partir con una advertencia, y que se ponga de nuevo al trabajo.

Lumi se inclinó de nuevo. ─ ¡Por supuesto, Ma Reine!

Y salió de la habitación.

─ Ahora sí, ¿qué quieres, Battle?

— Mi reina, han llegado respuestas, la mitad del reino ya ha confirmado su presencia para el ataque masivo contra su hermana. De aquí a dos semanas tendremos todas nuestras fuerzas en posición.

—Excelente Battle, ¿Hay respuestas de Bastión Rojo, Fuerte Terror, y Yackyackistan?

—Aun no, pero seguro sus respuestas están en camino.

—Bien, envía más mensajes para que se apresuren con sus respuestas. — Dijo ella, manteniendo su vista en su arma y puliendo su hoja.

Battle mantuvo una mirada seria. — Mi reina, si me permite discutir…

—¿Vas a volver a cuestionarme este ataque?

—Sería un mal súbdito si no le aconsejara sobre lo que es un error, mi reina.

Nightmare quito su vista de su arma, y miró a Battle. — Tiene a tu hijo, Battle.

—Lo sé, mi reina. Sin embargo, Daybraker quiere que usted vaya allí. Al enviarle la fotografía buscaba provocarla y lo ha logrado, es una obvia trampa.

— Lo dices como si no lo supiera.

— ¿Insinúa que caerá en una trampa a propósito?

— Insinuó que su trampa no funcionara.

— Una frase demasiado optimista, si me permite decirlo. — Dijo Battle con seriedad, provocando cierta molesta en la reina.

—Puede que sea arriesgado, pero tienen a tu hijo… A mi hermano. — Dijo ella levantándose de su asiento. — Cada minuto que perdemos es un minuto en que Daybreaker lo tortura, no voy a permitir que un miembro de mi familia sufra tales atrocidades.

—Mi reina, los Strike somos ponis duros, podemos aguantar cualquier adversidad. Night Strike podrá aguantar, lo hará por la lealtad que siente por usted.

— ¿Y eso significa que debo dejarlo ahí sufriendo solo por su lealtad? No, él es mi familia. Mi verdadera familia, y no permitiré que Breaker lo tenga por más tiempo. — Nightmare se levantó y caminó hasta la chimenea, donde se quedó viendo el fuego. Battle se quedó callado, respirando y mirando de forma analítica cada movimiento de su reina. — Tú ya sabes la historia… Cuando éramos niñas, no importa lo que yo hiciera ella lo superaba… Nadie nunca aprecio nada de lo que yo hacía, pues para todos Celestia era la importante… Si ella hubiera querido me hubiera casado con algún rey extranjero y habría pasado mi vida fuera del reino… Y probablemente nadie me habría extrañado. Esa era la familia que tenía antes Battle… — Nightmare Moon se dio media vuelta, mostrando unos ojos brillosos y lagrimosos. — ¿Y me pides que deje a Night sufrir?

Battle tragó saliva. — No mi reina, pero lo que intento decir es que Night no querría que ponga en riesgo todo por lo que hemos trabajado como familia por él. Tanto él como su hermano estaban dispuestos a todo por usted cuando hicimos el juramente de lealtad para con usted y…

—¿Y quieres que recompense esa lealtad con sufrimiento? No, eso jamás. —Nightmare se acercó a Battle y lo miró a los ojos. — Son mi familia, y por lo tanto tengo un deber con ustedes, y lo pienso cumplir. — Tras decir esas palabras, Nightmare simplemente abandonó el despacho, dejando solo a Battle, quien se quedó parado, dejando escapar un suspiro.

—Si tan solo eso deseos pudieran asegurar la victoria, en lugar de solo encaminarnos al a derrota. — Dijo en voz baja para después dejar el despacho.

Tras decir esas palabras, Battle salió del despacho cerrando la puerta tras sus espaldas. Después caminó por los pasillos pensativo, sintiendo miedo por lo que podría llegar a pasar a futuro… El futuro de su familia pendía de un hilo delgado. El castillo en ese momento era una olla de agua hirviendo en una fogata, todos iban de un lado a otro. El personal del castillo estaba ayudando a alistar a todo el personal militar para la marcha. Inclusive, algunas doncellas y mayordomos acompañarían a los caballeros y nobles para ejercer sus labores diarias en los campamentos tras las marchas.

Y eran precisamente las doncellas las que captaban la atención de Battle, llevando las pertenencias de tanto caballeros como nobles residentes de Ultima Noche hasta los carruajes en el exterior. Pero había una en particular que llamaba la atención de Batlle hacía tiempo.

—Vamos, vamos señoritas y caballeros, hay que terminar de cargar el equipaje de su majestad y después continuar con el de Sir Nightfall y el de Sir Skyblue Spear. — Comentaba Rarity Belle, la jefa del personal del castillo y modista personal de la familia real.

—Lady Belle. — Dijo Battle acercándose a la unicornio.

—¡Lord Battle Strike! — Dijo la unicornio haciendo una reverencia.

—Levántese por favor. — Dijo él con un tono neutro pero ligeramente amable. — Acompáñeme por favor, necesito algo de ayuda.

—… ¿Ayuda…? — La expresión en el rostro de Rarity cambio súbitamente, ahora su rostro palideció (a pesar de ser blanco) y sus orejas se agacharon con cierto temor.

—Sí, acompáñeme a mis aposentos.

—Eh… Mi lord… lo siento pero yo… yo… tengo que llevar el equipaje de la reina a…

—De eso se encargaran ellas, tú ven. — Rarity se quedó unos segundos quieta, temblando ligeramente. — Es de mala educación rechazar la oferta de un Lord. — Su voz fue serie e imponente, dejando a Rarity sin tener otra opción más que agachar la cabeza.

Victorioso, Battle la terminó por fulminar con una mirada severa y se dio media vuelta.

Rarity, rendida, comenzó a seguir a Battle a paso lento. Ella era la jefa de la servidumbre, por lo que ya sabía todo sobre la relación del suegro de la reina con sus mucamas y doncellas.

—¡Señor Battle! — Dijo Lumi llegando y parándose sonriente frente a Battle. — El príncipe Black me pidió que le dijera, que quiere verlo.

—¿Mi nieto? — Dijo curioso.

—Sí, dijo que es muy importante.

—Bien, luego hablamos lady Belle. — Le dijo a Rarity, guiñándole el ojo. Esto provoco algo que nadie llegó a ver, un leve resplandor en los ojos de Lumi.

Ambos se alejaron y salieron de la habitación en la que se encontraban. Battle siguió a Lumi manteniendo su seriedad, curioso por el hecho de que su nieto lo haya llamado. No obstante, a medio camino Battle notó algo extraño.

Los pasillos se tornaron extrañamente vacíos.

—¿Dónde está el personal? — Preguntó Battle.

—Los mandé lejos de esta área.

—¿Qué? — Dijo Battle deteniéndose.

—Lo que escuchó, Monseur degenerado atrevido.

Battle, ante esas palabras, quiso mirar a Lumi a los ojos, pero antes de que pudiera hacerlo, sintió como su cuerpo era apretado y aprisionado con fuerza. Pronto su boca fue amordazada y terminó por caer al piso totalmente inmovilizado. Rápidamente pudo identificar con lo que lo habían atado… La bufando de aquella mocosa.

— En serio que me dabas asco, maldito bastard dégénérer. Pero al mismo tiempo me fascinabas… ¿cuál es la línea que usas regularmente para llamar mucamas a tus aposentos? Te he deseado desde el momento en que te vi.

Entonces, la bufanda le mandó una poderosa corriente eléctrica.

Todo se puso negro.

Battle abrió los ojos con lentitud, logrando distinguir lo que parecían ser las paredes de una cueva, además de una fría ventisca que recorrió todo su cuerpo provocando que abriera los ojos ante el inmenso frio que lo rodeaba. Fue entonces que también se percató de que estaba colgado de sus patas delanteras, con fuertes cadenas que llegaban hasta el techo, cadenas de un metal frio que prácticamente quemaba su piel desnuda.

—Ah… ah… ¡Aahhh! — Gritó de dolor, moviendo sus cascos delanteros, intentando de liberarse.

—¿Tiene frío, Monseur Strike? — Dijo Lumi, sentada frente él, visitiendo su traje y tomando una taza de té. — Creo que estamos a menos 40 grados, y eso que es verano.

—¿Qué… qué rayos crees que…? — Tan pronto intentó hablar, la bufanda de Lumi le cubrió la boca, convirtiendo sus palabras en meros gemidos.

—Su reputación le precede, Monseur. He escuchado a muchas mucamas hablar sobre sus "visitas", de hecho, hasta Sa Majesté Nightmare Moon ha confesado estar harta de esa conducta. — Lumi se acercó lentamente a Battle y, sin previo aviso, le mandó otra potente descarga eléctrica.

El anciano sintió gran dolor, por instinto intentó gritar, pero solo se escuchó un sonido débil. Una vez finalizó la descarga, Lumi lo miró con una sonrisa. — Sin embargo, tu ultimo error… Fue acercarte a Meré. — Dijo ella sacando una pequeña navaja y pasándola frente a los ojos de Battle, quien comenzó a moverse con nerviosismo intentado liberarse de las ataduras de la bufanda.

Lumi, con una mirada severa, colocó la navaja en el flanco de Battle y se quedó quita unos segundos escuchando los gemidos de Battle, los cuales sonaban cada vez más desesperados. Fue entonces que Lumi aplicó presión y comenzó a deslizar el cuchillo… Battle comenzó a gritar, mientras que sus ojos se abrían y se coloraban debido al dolor que estaba sintiendo.

Una vez concluyó el corte, realizó un segundo, formando una cruz sobre la cutiemark de Battle.

—¿Te gustan los flancos de Meré? A mí me gustan los tuyos. — Dijo realizando el mismo proceso en el otro flanco de Battle.

Una vez finalizó, se alejó de Battle y dejó la navaja en una pequeña mesita de metal junto con otros instrumentos, los cuales el anciano no llegó a identificar.

—Espero que hoy estés con energía. — Dijo ella mientras que se sentaba junto a la mesa. De pronto, Battle comenzó a escuchar un sonido muy familiar… "Gero"

De entre las sombras de la cueva, las muñecas de Lumi salieron cargando los gigantescos espejos. Battle las siguió con la vista, temblando expectante ante lo que podría llegar. Las muñecas se movieron, acoplando los espejos en varios lugares de la cueva, de tal modo en que ya no habia lugar en el que Battle no viera todo su cuerpo reflejado.

—Créeme, vamos a pasar un muy lindo rato tu y yo. — Unas muñecas trajeron una mesa y una tetera nueva junto con una taza limpia.

Battle vio como una muñeca se le acercó. Sostenía un cilindro metálico con pequeños ganchos de pesca colocados alrededor. La muñeca miró a Battle e hizo su típico "gero" para después presionar un botón y activar el cilindro, haciendo que los ganchos giraran lentamente alrededor del mismo. Fue entonces que Battle vio en el espejo que tenia de frente como dos muñecas se le acercaban por atrás con lentitud.

Lumi observo con tranquilidad como las muñecas se abalanzaban sobre el semental, introduciendo el cilantro dentro de él mientras que la sangre y los gritos comenzaban a inundar toda la cueva. Por su parte, Lumi simplemente bebió un sorbo de su caliente té de jazmín mientras que una sonrisa se dibujaba en su rostro.

—Recuerde Monsier Strike, tenemos toda la noche para jugar. En el itinerario están programados unos sabrosos cálculos drénales. — Dijo ella mientras que las muñecas continuaban trayendo varios artefactos a la par de que los gritos de Strike reverberaban en la cueva.

El príncipe Black Strike llegó a la cueva en que Lumi le había pedido reunirse. Era una pequeña cueva justo en los límites del castillo. Usualmente nadie se acercaba ahí… a menos que fuera para una cita o algo por el estilo. El corazón de Black Strike se alegró ante ese pensamiento.

Llegó al punto, y llamó:

─ ¿Señorita Luminositè?

Una bufanda rojo rubí se enredó alrededor de su cintura, y lo siguiente que supo fue que fue halado violentamente hacia arriba.

Cuando Black Strike se recuperó, se dio cuenta que estaba en un entorno desconocido. Se trataba de una edificación vacía, con dos camas en esquinas opuestas; y una bombilla eléctrica. Nada más.

─ ¿Qué es este lugar? ─ Preguntó con un hilo de voz.

Lumi se acercó a él por detrás, manteniendo la calma.

─ Mes excuses, mi príncipe, creo que exageré con los sedantes ─ dijo ella.

─ ¿Sedantes? ─ Se escandalizó el príncipe. ─ ¿Qué es este lugar? ¿Vas a traicionarnos?

Lumi hizo un gesto con su casco, para mostrarle los alrededores.

─ ¿No reconoces una celda cuando la ves? Este lugar es el futuro hogar de tu madre, y tu tía. Es una celda de seguridad nivel nueve.

─ ¿Ah? ─ Se extrañó el príncipe. ─ Momento, ¿entonces sí vas a traicionarnos?

─ Nunca le juré lealtad a su señora madre, por lo que no puede ser traición ─ dijo Luminositè con calma. ─ Además, a ti no pienso traicionarte ni nada por el estilo. Hasta donde tengo entendido, ella te encerró por apoyar a otra, ¿verdad? A Novo.

Black Strike retrocedió.

─ Eso… fue un error de mi parte.

Lumi asintió. ─ Es natural tener miedo luego de pasar semejante castigo. Pero no te preocupes, no permitiré que tu malvada madre extinga tu espíritu de lucha. De hecho, te estoy ofreciendo la oportunidad de arreglar cuentas de una buena vez. Cuando termine este enfrentamiento, tú gozarás de una posición digna, mientras ella pasa el resto de su vida inmortal en esta celda, en compañía de la poni que más odia.

Black no podía creer lo que oía.

─ Nunca funcionará… ella, mi abuelo…

Lumi entonces señaló hacia la derecha, y Black casi se cae del susto a ver a su abuelo, firmemente atado por unos cables de acero; y amordazado por un elegante pañuelo color rojo.

El anciano echaba chispas de la furia.

Con delicadeza, Lumi le quitó el pañuelo.

─ ¡Conque este era tu plan! ¡Sedujiste a mi nieto para que al final nos traicionara! Pero nunca te funcionará, la Reina te hará pedazos y luego…

Le puso el pañuelo de vuelta en la boca. ─ Sí, no creo que el viejo vuelva a molestarte.

Black Strike no pudo evitar sonreír con deleite ante el predicamento de su abuelo, cosa que no pasó desapercibida por el anciano. Sin embargo, no había modo de saber la verdadera magnitud del daño que había recibido, por fuera, el anciano se veía de lo más bien.

─ ¿Qué pasa si me rehúso a traicionar a mi madre?

Lumi se encogió de hombros.

─ Te borraré la memoria, y aquí no pasó nada. En cuanto al viejo, me lo quedaré para jugar otro poco…

─ Y luego morirá…

La chica negó con la cabeza. ─ Non, je ne tu jemais. Me limito a aplastar huesos, hasta el punto de aplastar sus espíritus.

Y algo en la voz de la niña, hizo que Black se estremeciera.

A Battle no le quedaban fuerzas.

─ Bien ─ aceptó Black. ─ ¿Qué tengo que hacer?

Antes que Lumi pudiera responder, las puertas se abrieron, dejando pasar a cierto unicornio color lavanda, melena azul cobalto (con un mechón de color rosa); y ojos púrpura.

No se veía muy feliz que se diga.

─ ¿Te das cuenta del problema en que nos metiste?

Lumi no dijo nada, sabía que tenía que dejar a su amigo despotricar.

─ Para que el plan funcione, este viejo era crucial. ¿Ahora qué se supone que hagamos?

A todo esto, Battle se las arregló para escupir su mordaza. ─ No sabía que la estudiante de Breaker tuviera un hijo…

Bright Spark levantó una ceja. ─ ¿Cómo supiste?

─ Reconocería ese odioso mechón rosa donde fuera…

Bright se encogió de hombros.

─ Ah, bueno saberlo. ─ Luego se fijó en Black, que no sabía qué decir ante la situación. Bright miró a Lumi. ─ ¿Y este qué?

─ Es el hijo de Nightmare Moon ─ explicó Luminositè. ─ Es para el que te he pedido que diseñes esas armas personalizadas. Precisamente acabo de convencerlo que luche de nuestro lado al momento de la verdad.

Bright sonrió, sacando dos objetos de su bolsillo. ─ Ya veo, toma esto.

Black Strike examinó los objetos. Una tarjeta de presentación, y un extraño aparato.

─ ¿Qué diablos es esto?

─ Mi tarjeta, y algo para derribar alicornios de una. Si vas a enfrentarte a tu madre, lo vas a necesitar. ─ Luego volvió su atención a Battle Strike. ─ Luego estás tú, Lumi, ¿no te dije claro que podías jugar con él hasta que termináramos con las dos tiranas?

Lumi se relamió los labios. ─ Se atrevió a propasarse con mére.

Bright torció el gesto. ─ Uy…

─ ¿A qué se refiere? ─ Preguntó Black.

─ Conozco a Lumi desde que tengo memoria, y te puedo asegurar que tocarle un solo cabello a Rarity, es más que suficiente para abrir las puertas del infierno. No sé qué le haya hecho ya, pero te aseguro que solo es el inicio. No lo matará… pero no va a terminar en una pieza. Literalmente.

Batle Strike no pudo evitar sentir un escalofrío, no tanto por la declaración de su futuro; sino el tono de Bright. Casual… y sabía de lo que hablaba.

Entonces, Black preguntó, algo celoso. ─ ¿Y quién eres tú?

─ ¿No escuchaste a tu abuelo? Soy el hijo de Twilight Sparkle. Lumi es mi mejor amiga.

Los celos de Black solo crecieron. ─ Ya veo… y… ¿qué es ella para ti?

─ Mi amiga ─ dijo él, volviéndose a Lumi. ─ Pero ahora mismo me dan ganas de matarla. Con esta tontería estás tirando nuestro plan al traste. ¿Qué se supone que hagamos ahora?

Lumi levantó una ceja. ─ Te creía listo, mon ami. Obviamente, usaremos un Pretender.

Bright suspiró, rodando los ojos. ─ Gracias, capitana obvia. El problema aquí, es que a este señor ni lo conozco. ¿Cómo se supone que funcione?

Lumi entonces señaló a Black. ─ Por eso lo traje aquí.

Finalmente, Bright comprendió. Sonriendo, miró a Black.

─ ¿Qué tan bien conoces a tu abuelo?

El semental frunció el entrecejo. ─ Mejor de lo que me gustaría.

Battle rechinó los dientes, pero no dignificó esa provocación con una respuesta.

─ Ya veo ─ dijo Bright.

Entonces sacó de su bolsillo una maleta, que se extendió, revelando un esqueleto metálico con forma de poni. La cosa se volvió hacia Battle Strike, y tras escanearlo, generó una piel artificial que lo convirtió en el doble exacto del anciano.

─ No… ─ dijo Battle, comprendiendo lo que iba a pasar.

Bright le sonrió, y se volvió hacia Black.

─ Entonces, compañero, dime todo lo que sepas sobre tu abuelito. La idea es que el pedazo de metal no despierte las sospechas de nadie.

─ Sí, me lo figuré. ¿Te lo digo todo aquí? ─ Preguntó Black Strike.

─ No, vamos a otro cuarto. Créeme, no quieres ver lo que pasará entre Lumi y tu abuelo.

─ ¿Acaso te dará pesadillas? ─ Preguntó Black, tratando de sonar más valiente que su rival.

Bright se encogió de hombros. ─ Náh, de algo me vale ser un sociópata. Pero los gritos no me dejan concentrarme, y la lata terminará mal programada.

Black en serio no entendía a este sujeto, pero al final lo siguió.

Battle solo los miró irse, y murmuró:

─ En definitiva, elegí el bando equivocado.

Los dos muchachos lo oyeron, e intercambiaron una mirada significativa.

Cuando la puerta que separaba las dos estancias se cerró, Lumi reanudó su trabajo. Los gritos de Battle Strike volvieron a escucharse por todo el lugar, muy para el deleite de la chica.

Black y Bright hablaron largo y tendido sobre el honorable general Strike.

Black daba todos los detalles que podía, sin dejar a ver a Bright Spark, que estaba concentrado en su trabajo. Quería evaluar el potencial de su rival, pero él en todo momento se comportó como un profesional. Parecía que nada le importaba fuera de su trabajo.

─ Bien, terminamos. Llamaré a Lumi.

Black lo detuvo. ─ ¡Yo lo haré!

Bright no puso objeción. ─ Como quieras. Pero si sigue trabajando, no la interrumpas. ¿Sí? Se pone de mal humor.

Black ignoró esto, y entró.

Precisamente Luminositè estaba limpiando sus instrumentos, de excelente humor.

─ ¡Mi príncipe! ─ Saludó ella, con una radiante sonrisa. ─ ¿Qué pasa?

─ Nada, dice su amigo que ya está programado el robot.

─ Magnifiquè. ¿Entonces nos vamos?

Y antes que Black pudiera acceder, se volvió hacia su abuelo. O más bien, lo que quedaba de él. Eso ni siquiera podía llamarse poni.

Pero seguía consciente.

Battle miró a su nieto, como pidiendo piedad.

No puedo evitarlo, Black estalló en carcajadas.

Lumi le sonrió. ─ Lo sabía, estás igual de roto por dentro que nosotros.

─ Culpa a este viejo maldito, que sugirió que me echaran a ese agujero.

Lumi no dijo nada, le hizo un gesto para que lo siga.

En cuanto a Bright, mandó un Z-Bot para que se encargara de ese despojo de poni.

Monte Aris, hogar de la Reina Novo:

Sky Beak se inclinó ante su Reina.

─ Su Majestad, tiene un paquete del dúo lunático.

Novo suspiró. ─ Tengo un pésimo presentimiento sobre esto.

─ ¿Lo tiro?

Novo negó con la cabeza, y sus sirvientes arrastraron la enorme caja frente a ella.

Lo abrieron, y todos los presentes tuvieron que hacer un enorme esfuerzo para no vomitar.

Todo lo que quedaba dentro de la caja era un torso.

Sin los cuatro cascos, sin sus genitales; melena impecablemente afeitada, párpados y labios arrancados. Tampoco tenía dientes, y su Cutie Mark estaba cortada de un lado, y del otro, intacta. Solo así lo identificaron: el general Battle Strike.

Para hacer las cosas peores, la caja estaba bien iluminada, y la tapa de la caja tenía un gran espejo por dentro; para que así el general no tuviera más opción que ver lo que quedaba de él.

Novo palideció ante el espantoso destino que Battle Strike había sufrido. Su mirada estaba gris, carente de toda muestra de vida. El anciano giró la cabeza y miró a Novo, con unos ojos secos e irritados.

El mago Silver Wisdom tragó saliva.

─ Se los dije, esos dos son el demonio encarnado.

—… — Novo se quedó mirando a Battle, sin poder creer el nivel de crueldad que esos dos adolescentes fueron capaz de desatar. — Sky…

—¿Sí… mi reina?

—Mátalo…

—… — Sky se quedó mudo, mirando a Novo sin saber que responder.

—Qué lo mates… ¿Acaso crees que alguien, no importa quién, deba vivir después de algo como esto? — Le dijo Novo severamente. Sky tragó saliva, desenvaino su espada y miró a Battle.

—… — Volteó a ver a Novo una última vez, quien cerró los ojos y asintió. — En el nombre de Novo, reina de los hipogrifos, yo Sky Beak… Te sentencio a morir. — Finalmente clavó su espada en el pecho de Strike…

La historia sigue, mostrando el lado más cruel de Lumi. Espero les haya gustado, sí que nos tomó trabajo ponernos de acuerdo para este cap; pero creo que lo hicimos bien. A ver qué me dicen.

Chao; nos leemos!