Esta obra NO es mía, es una traducción autorizada por la autora xX_KUUHAKU_Xx de su obra original "Communicate With Your Body"

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Si saben ingles les recomiendo encarecidamente que pasen a leerlo, es precioso! 1000000/10

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Cualquier duda que tengan sobre la historia pasen a preguntarle, ella es muy linda y estoy segura les responderá con gusto :3

Resumen del capítulo:

—Tócame.

Traducción de las notas de inicio originales de la autora:

¿Cómo están todos? Aquí Kuuhaku (ノ´ヮ´)ノ*:・゚✧

Decidi que muy probablemente mis capítulos contengan de 3000 a 4000 palabras (Word) asi que espero que no les moleste que sean tan largos.

Capítulo 3: esencia intoxicantemente adictiva.

El baño huele demasiado al shampo y jabón de Bakugou, envolviéndolos en aquel reducido espacio, pero hay otro aroma que lentamente se deja notar cada vez con más fuerza. No viene de Bakugou y, ciertamente, tampoco le es familiar.

Es Kirishima. El olor proviene de su cuello, el cual Bakugou había estado masajeando hace unos momentos. Es un aroma masculino y dominante, podría decirse que también es sexy. Le gusta, huele bien y es un punto a favor para el enorme atractivo de Kirishima. Pero el aroma comienza a ser algo más que solo un olor agradable. Se está volviendo más fuerte, subyugando sus sentidos. Bakugou se siente débil, cómodo. Su vista comienza a nublarse poco a poco.

Su cuerpo cae ligeramente sobre el de Kirishima, relajándose. Sin embargo, dentro de su cabeza está sucediendo todo lo contrario.

¿Qué mierda es esto? ¿Qué está pasando?

Sus cuerpos se tocan, uno sobre el otro, sin dejar un solo pedazo de piel sin ser abarcada. Kirishima mueve la mano del rubio que permanecía inmóvil en su cuello, buscando continuar, y Bakugou, sin saberlo, comienza a acariciar al otro. El pelirrojo cierra los ojos extasiado y entonces Bakugou lo nota… ¿le parece más guapo? No es que no lo fuera antes, pero por alguna extraña razón, Kirishima se ve mucho más atractivo ahora.

El rubio siente como si hubiera sido drogado.

Bakugou observa con atención mientras mueve de manera experimental su mano por uno de los costados del cuello de Kirishima haciendo que el pelirrojo incline la cabeza para exponer su piel aún más, ronroneando. La bronceada piel, besada por el sol, se mostraba ante él, ansiosa por recibir más caricias del rubio. Lucia delicioso.

Demasiado tarde como para pensar en sus acciones, Bakugou se había inclinado sobre el cuello de Kirishima paseando su lengua desde la clavícula hasta el borde de su mandíbula. El olor de Kirishima le explota en la boca y el vuelve por más, sediento de aquel misterioso aroma. Kirishima gime, y el sonido que sale de su garganta manda vibraciones por todo el cuerpo del rubio. Bakugou reacciona y se tapa la boca.

—¿Qué mierda acabo de hacer? ¡¿Qué diablos está pasando?!

Kirishima levanta la cabeza del hombro de Bakugou y lo mira algo confundido, como si Bakugou estuviera actuando de manera extraña. Frota su mejilla contra la del rubio antes de inclinarse y frotar su cuello lentamente contra el de Bakugou.

Bakugou se sienta en la bañera, sorprendentemente en silencio, con la mano aun cubriendo su boca. El agua se está enfriando de nuevo pero el calor de sus cuerpos opaca el frio. Bakugou todavía tiene uno de sus brazos alrededor de la cintura de Kirishima y Kirishima tiene sus manos palmeadas sobre los hombros de Bakugou. El pelirrojo frota de manera afectuosa su cuello contra el del rubio, ronroneando contra él.

Bakugou puede oír los latidos de su corazón en su oído, intenta que su cerebro racionalice la situación aun y cuando todavía se encuentra aturdido. Debería alejarlo, debería decirle que se detenga, pero simplemente no puede hacerlo, realmente no quiere hacerlo, pero si aquello continua… ¿Entonces que? Él tiene un pene del cual hacerse cargo ¿Y que fue esa mirada que Kirishima le dio antes? Esos ojos nublados solo podían significar una cosa, pero ellos ni siquiera eran de la misma especie así que no podían… no podían tener sexo ¿O si podían? Incluso si pudieran, él no veía que Kirishima tuviera genitales, y lo más importante ¡Seguía siendo virgen! No sabe que es lo que tiene que hacer, además de no tener condones ni lubricante a la mano. Nunca deseo hacer "esto" con alguien por lo que nunca tuvo la necesidad de pensar en estas cosas.

Kirishima retrocede y mira de manera ansiosa a Bakugou. Sus ojos siguen siendo rojos, pero hay algo diferente en ellos ¿Se habían oscurecido un poco? O solo quizás se veían más… ¿Lujuriosos?

Kirishima lo jala ligeramente por el brazo y Bakugou obedece de manera sumisa, dejando de cubrir su boca. Bakugou no puede hacer nada más que mirar como el pelirrojo lame sus labios antes de atraparlo en un beso demandante. Los ojos del rubio se abren con sorpresa y sus labios se cierran herméticamente creando una línea recta cuando Kirishima intenta entrar. Sus labios eran tan suaves como Bakugou lo había imaginado desde el primer momento en que los vio, pero aquella no era, ciertamente, la manera en la que espero descubrir aquello. Kirishima lame sus labios, pero Bakugou tan solo los aprieta aún más.

¿Qué mierda? ¿Qué mierda? ¡¿Qué mierda?!

El pelirrojo intenta meter su lengua entre los labios de Bakugou, pidiendo permiso de entrar, pero Bakugou baja la barbilla hasta que pega con sus clavículas, encogiéndose y ruborizándose de manera violenta. Kirishima lo mira, preocupado, pero Bakugou evita el contacto visual.

—Bakugou ¿Está bien? —Kirishima pregunta de manera suave y Bakugou lo mira de reojo.

—Si, estoy bien. —Responde el rubio de manera nerviosa, asintiendo con la cabeza. Kirishima lo imita aprendiendo una nueva palabra, "Si", y comienza a acariciar el cabello del rubio con ternura.

—Está bien. —Kirishima le sonríe, imitando las tranquilizantes caricias de Bakugou, quien no puede evitar relajarse ante su toque. Exceptuando claro el rápido latido de su corazón, su intenso sonrojo y su miembro palpitando por atención. No lo ayuda tampoco el que Kirishima vuelva a apoyarse sobre su cuerpo acariciando su cuello y hombros. El intenso aroma de Kirishima aún permanece en el rubio quien puede olerlo incluso en su propio cuerpo. Sus ojos se cierran y exhala aire caliente. Su cuerpo se siente caliente y débil.

Mierda… ¿Qué pasa con este olor? Es jodidamente fascinante.

Bakugou, de pronto, sintió una intensa necesidad de querer tocar a Kirishima también. Quiere tocar las vibrantes escamas de los antebrazos y la cola. Quiere sentir el movimiento de los cincelados músculos en su torso y brazos, pero tiene miedo. Miedo de que tan lejos pueden llegar.

—Bakugou. —Kirishima gruñe su nombre despacio, cerca de su oído, y el rubio se estremece al sentir la bocanada de aire. Lo siguiente que siente son los dedos palmeados rozar el interior de sus muslos, Bakugou se estremece. Antes de que pudiera hacer algo el pelirrojo toca la punta de su pene y el rubio gruñe en voz alta por el rudo tacto. Se muerde rápidamente el labio inferior, pero el tritón lo nota.

Kirishima señala su pene y asiente ligeramente con la cabeza. —¿Sí?

—N-No, no. —Bakugou tartamudea de manera nerviosa, sacudiendo la cabeza y empujando lejos a Kirishima, sin fuerzas. Se siente raro ¡No se siente como él mismo y todo por culpa del tritón! Sus ojos rojos, su sonrisa brillante, su trabajado cuerpo, su olor, su sexy y maldita voz grave. Todo sobre ese imbécil lo derrite. Si fuera cualquier otro, se sacaría esa mierda de encima y la quemaría en miles de jodidos pedazos por hacerle sentir así.

—¿No? —Kirishima lo mira con recelo, levantando una ceja con incredulidad. El silencio cae pesadamente sobre ellos durante unos dolorosos segundos. Entonces, agarra la mano derecha de Bakugou mientras se apoya en el musculoso pecho del rubio cómodamente. Dirige la mano hacia la zona de su pelvis, frotándola sobre una abertura, suspirando suavemente. El pelirrojo alza la mirada hacia Bakugou de manera expectante.

Tócame.

Traga con fuerza. Bakugou mueve sus dedos a lo largo de la abertura y Kirishima suelta su mano, cerrando sus ojos. El rubio mueve su mano izquierda hasta posarla sobre la nuca de Kirishima y comenzar a masajear como lo había hecho antes provocando un sensual gemido en el pelirrojo y que sus suaves mejillas se tiñan de un leve carmín. Se mueve descaradamente, buscando más contacto y Bakugou se ruboriza por la vista y entonces nota otra abertura, debajo de la primera. La frota y Kirishima se retuerce y sisea, mirándolo. Bakugou lo mira también y el tritón se sonroja de manera violenta.

—No… Bakugou. —Kirishima gimotea y el rubio quita su mano rápidamente.

—¡Lo siento! Joder… ¿Q-Que era…? —Bakugou, ansiosamente, mira a Kirishima con vergüenza. El pelirrojo busca debajo de los testículos de Bakugou, lo que hace que tiemble y gima, dándole a Kirishima suficiente espacio para tocar su ano de nuevo.

Esto. —Le dijeron los ojos de Kirishima y Bakugou, nerviosamente, solo podía balbucear de manera estúpida.

—¡Yo… yo…yo…! ¡Lo siento! ¡Mierda! ¡Qu…! ¡Mi culpa! ¡Yo…! ¡Joder! ¡No sabía! —Bakugou no puede controlar sus emociones y tampoco puede superar el hecho de que está actuando tan fuera de si ¡El nunca tartamudeaba o balbuceaba, joder! Sus pensamientos se desvían cuando observa a Kirishima frotar la primera abertura y jadear contra los hombros de Bakugou. Ligeras bocanadas de aire caliente tocan su cuello dándole escalofríos. Las cosas se están saliendo un poco de control ahora ¿No? La respiración del rubio se frena de golpe al ver un grueso pene deslizarse lentamente fuera de la abertura con una impresionante medida de 23 centímetros.

DIABLOS, NO ¿¡UN PENE MONSTRUOSO!? ESO DEFINITIVAMENTE NO VA A CABER… ¿¡Caber!? ¿¡Porque diablos estoy pensando en eso!? No es como si fuéramos a tener sexo ¿Verdad? Y si alguien va a coger a alguien aquí ese voy a ser yo, joder ¡Yo siempre soy el número uno…!

Bakugou cerró los ojos, no muy seguro de que hacer o pensar. Kirishima se retira del pecho de Bakugou y mira hacia adelante, metiéndose entre las piernas del rubio.

—¡E-e-espera…! ¡Kirishima! ¡Detente! ¡No! —Bakugou sujeta los hombros de Kirishima con sus manos de manera frenética y éste se detiene justo después de alinear su miembro en la entrada de Bakugou. El rubio se estremece ante la sutil sensación de sentirlo, pero mira hacia los ojos del pelirrojo de manera desesperada. —No, Kirishima.

El tritón inclina la cabeza mientras lo mira de manera perpleja, sus ojos aun nublados por la lujuria. Bakugou rápidamente se inclina hacia adelante y, de manera torpe, le da a Kirishima un casto beso, que desaparece en la comisura de sus labios, antes de levantarse abruptamente. El beso fue suficiente distracción como para evitar que el pelirrojo lo jalara por cuarta vez y Bakugou pudiera salir de la bañera. Kirishima lo mira, desolado, pero el rubio rápidamente lo carga al estilo nupcial colocándolo suavemente en el suelo del baño, cerca de la bañera, haciendo que recargue la espalda contra esta. Kirishima luce demasiado confundido por lo que Bakugou se apresura en reunir el valor suficiente para hacer lo que va a hacer en esos momentos.

Con la ayuda de ese incitante aroma el rubio se inclina hacia adelante y agarra el miembro de Kirishima quien gime quedamente en agradecimiento. Lo mueve y aprieta lentamente antes de inclinarse un poco más y, experimentalmente, lamer ligeramente la punta. Kirishima gime y coloca una mano sobre los rubios cabellos de manera alentadora. Bakugou muerde brevemente su labio inferior, vacilante, antes de engullir valientemente el pene de Kirishima. Traga tanto como le es posible, pero siente una arcada cuando la punta golpea la parte posterior de su garganta. Se retira y tose con fuerza sujetando su cuello con una mano. El pelirrojo levanta una ceja y sonríe.

—Cierra la maldita boca ¿Q-quieres esta maldita mierda o no? —Bakugou se molesta, pero Kirishima acaricia sus rojas mejillas con su pulgar. El rubio aleja sus manos y Kirishima se ríe de su volátil temperamento. —Vete a la mierda.

Bakugou vuelve a meter el pene de Kirishima en su boca, moviéndose lentamente hacia abajo antes de volver a subir, tanteando su límite. Lame y chupa lo mejor que sus habilidades de aficionado le permiten. De vez en cuando lo saca de su boca para lamerlo de arriba abajo, completamente. El pelirrojo gime y mueve su mano por debajo de los cabellos del rubio, acariciando su columna vertebral, haciendo que el rubio se estremezca con su tacto. Bakugou hace lo mejor que puede para dar una felación memorable e intenta tragar lo más que puede el pene de Kirishima, acariciando el resto de la longitud, que no puede alcanzar, con sus manos.

Bakugou siente como su cuerpo se sobrecalienta, sus sentidos adormecidos por el olor de Kirishima, estimulándolo a hacer cosas sucias y vergonzosas. Su boca chupa descuidadamente la parte baja de la longitud de Kirishima cuando siente una palma agarrar uno de sus muslos y deslizarse de nuevo por la abertura, hacia su ano. El rubio casi pega un salto, sacando el pene de Kirishima de su boca en un sonido mojado y un grito ahogado.

—¡N-no, Kirishima! Te dije que te detuvieras hace unos jodidos momentos, idiota. —Bakugou trata de ignorar su ronca voz y mueve el brazo del pelirrojo hacia arriba, hacia sus omoplatos. Kirishima hace una mueca, pero accede fácilmente, frotando su espalda gentilmente en círculos.

Continua.

Ruborizado, Bakugou continua con la felación. Esta respirando pesadamente por la nariz, su lengua pasando por todo lo largo del miembro, su cabeza moviéndose de arriba abajo, asegurando esta vez sus movimientos con su boca. Siente como la mano en su espalda lo empuja un poco más hacia abajo y escucha los suaves jadeos encima de él.

—Bakugou. —La voz de Kirishima es grave y sexy, música para los oídos del rubio. Bakugou chupa hasta la cabeza del miembro, envolviendo su lengua alrededor de ella, pasándola por la abertura. Estimula con más fuerza y velocidad el miembro de Kirishima y siente una mano palmeada llegar hasta su cabello, agarrándolo en un puño.

¿Ya casi? —Bakugou piensa unos instantes mientras las lágrimas comienzan a acumularse en las esquinas de sus ojos cuando el traga nuevamente el pene de Kirishima para apurar su orgasmo. —¡Apúrate de una puta vez! ¡Es jodidamente doloroso y apenas puedo respirar!

El deseo de Bakugou es concedido abruptamente por la repentina ráfaga de líquido amargo que entra en su boca. Se aparta, tosiendo, y abre los ojos justo a tiempo para ver a Kirishima derramar gruesos ríos de líquido blanco, creando un desastre en su abdomen y cerca de las rodillas de Bakugou, desbordándose desordenadamente sobre las baldosas del suelo. Bakugou se toca unos segundos más antes de gemir, alejando su mano por la sobreestimulación, y descargar su semen. El rubio limpia el semen de sus rodillas con disgusto, sonrojándose por la cantidad que Kirishima eyaculo.

Mira ligeramente divertido como el pene del pelirrojo regresa a su abertura. De pronto el tritón lo agarra del brazo y lo arroja de nuevo dentro de la bañera. Bakugou gime por la sorpresa y se sorprende todavía más al sentir el peso de Kirishima sobre él, entre sus piernas. Esta acostado en la bañera solo lo suficiente para que su cabeza pueda estar por encima del agua.

—¡Kirishima! ¡No más! ¡Ya hemos terminado, joder! —Bakugou grita con obstinación a pesar de la dolorosa erección que aún tiene entre las piernas. Kirishima lo ignora apresando con fuerza ambas muñecas de Bakugou con una mano y presionándolas en la pared. El pelirrojo se coloca sobre el rubio, creando una sombra intimidante sobre él. Bakugou levanta los ojos de manera perezosa para encontrarse con los carmesíes de Kirishima que se pasean por su cuerpo. Su aura seductora es tan poderosa que está afectando la atmosfera del lugar, al igual que su olor. Mierda, Bakugou no puede dejar de actuar de manera sumisa frente a él.

El pelirrojo baja, gruñendo posesivamente, y reclama los labios del rubio. Bakugou jadea ante la acción tan repentina y Kirishima adentra su lengua rápidamente. El beso es apresurado y el rubio se siente abrumado por la rápida secuencia de eventos que han sucedido. Mueve su cabeza para liberarse y respira con fuerza.

—K-Kirishima… Joder… En serio, no maaaaahs… —Bakugou gime de manera lasciva cuando Kirishima se frota contra su erección. Realmente había estado necesitando aquello. El pelirrojo reclama de nuevo los labios de Bakugou y muerde con sus dientes afilados el labio inferior. —¡A-ah…! —Bakugou se sonroja por los sonidos que salen de él por lo que besa de nuevo al pelirrojo para evitar avergonzarse más. No funciona del todo cuando Kirishima baja a mordisquear su mandibula, pasando a lamer y succionar su oreja. El pelirrojo gruñe su nombre una y otra vez, haciendo que su cuerpo se derrita.

—¡Nngh…! Hah… Está bien, n-no más hah… ¡Realmente…! ¡K-Kirishimaaaahooooh! —Bakugou escupe obscenidades y maldiciones mientras comienza a perderse en el éxtasis en el momento en el que el pelirrojo encuentra ese dulce punto de placer detrás de su oreja. Kirishima solo lo ha tocado por unos minutos, pero ya puede sentir la tensión en sus testículos. El pelirrojo libera sus muñecas para tomar con ambas manos su cadera restregándose contra el fuerte y rápido.

—J-Jodida mierda… ¡AH! Joder… M-maldición… Hijo de puta… ¡Mierda!... Hah… ¡Joder, joder, joder! —Murmura sus insultos con los ojos entrecerrados. Inconscientemente abre las piernas más y más, el agua salpica cada vez más fuerte en un rítmico patrón travieso. Kirishima entierra su rostro en su cuello chupando, mordiendo y lamiendo haciendo que la vista de Bakugou se vuelva borrosa. El rubio enrosca sus brazos con firmeza alrededor de Kirishima enterrando sus uñas en la robusta espalda. Va a eyacular ¡Va a eyacular, joder!

—¡Ah…! ¡Hah! ¡K-Kirishima! ¡Quítate…! Ugh… ¡Ya ca-casi…! ¡Voy a…! ¡Kuh! —Grita Bakugou antes de eyacular entre sus cuerpos, temblando violentamente. —Euughhh… ¡MIERDA! —Bakugou mueve la cadera de manera frenética antes de relajarse, jadeando con fuerza. Kirishima le llena la cara de dulces besos, frotando su cuello contra los hombros de Bakugou extendiendo posesivamente su adictivo olor.

Pasan unos minutos en tranquilidad. Sus jadeos se reducen hasta volver a respirar de manera normal, el olor de Kirishima mengua a una cantidad más razonable y no tan intoxicante. El peso del pelirrojo sobre Bakugou es incómodamente pesado, pero aceptado. Bakugou lentamente se levanta para ver el desorden que han hecho.

—Tienes que estar jodiéndome… —Bakugou pone una mano sobre sus ojos antes de oír a Kirishima quejarse.

—Bakugou. —Kirishima le golpea el hombro y él abre los ojos al ver como la herida de su pecho esta jodidamente reabierta y al checar su espalda observa los largos y rojos arañazos en ella.

—Maldita sea. —Bakugou gime, levantándose lentamente y haciendo una mueca de dolor al agarrar su teléfono del montón de ropa nueva que había llevado para después de bañarse. Eran las once de la mañana. Su estómago gruño, hambriento, y él suspiro profundamente.

—Bakugou. —Voltea solo para encontrarse a un Kirishima mirándolo con inocentes ojos de cachorro, como si nada de aquella mierda sexual hubiera pasado. —¡Yo también tengo hambre!

Bakugou apretó los ojos, levemente molesto. Ambos necesitaban limpiarse, el piso necesitaba limpiarse, la piscina improvisada de Kirishima necesitaba drenarse y volver a llenarse, las heridas necesitaban ser atendidas y ambos estaban jodidamente hambrientos.

Pero lo más importante… Bakugou necesitaba comprar condones y lubricante. Necesitaba más de Kirishima.

Traducción de las notas de finales originales de la autora:

—La gente del mar tienen glándulas de olor alrededor de sus cuellos, al igual que todos los mamiferos.

—La gente del mar pueden permanecer fuera del agua por largo tiempo, les gusta sentarse en las rocas y apreciar la brisa del océano cuando los seres humanos no están mirando, es por eso que Kirishima pudo estar fuera de la bañera mientras Bakugou estaba ocupado.

¡¿Qué es esto?! ¿Una mini bomba sexual ya cayó sobre todo el mundo? Me pregunto porque…

¡Comenten!

Diganme cual creen que haya sido la razón por la cual esto haya pasado tan pronto de conocerse ¿Es culpa de Kirishima? O fue Bakugou con su descuido. La respuesta será revelada en el capítulo 5 ¡Hagan sus conjeturas!

Me encantan sus comentarios, asi que por favor dejen uno antes de irse.

¡Espero verlos pronto! Kuuhaku ¡Fuera! (ง ಠ_ಠ) §