Esta obra NO es mía, es una traducción autorizada por la autora xX_KUUHAKU_Xx de su obra original "Communicate With Your Body"

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Si saben ingles les recomiendo encarecidamente que pasen a leerlo, es precioso! 1000000/10

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Cualquier duda que tengan sobre la historia pasen a preguntarle, ella es muy linda y estoy segura les responderá con gusto :3

Resumen:

—¿Creen que esto quepa dentro de ustedes? —Ashido mueve las cejas hacia las dos chicas. Yaoyorozu palidece, pero Uraraka se ríe.

O

El punto de vista de Kaminari en el océano y el punto de vista de Yaoyorozu comprando juguetes sexuales.

Traducción de las notas de inicio originales de la autora:

Es bueno verlos de nuevo a todos ¡Aquí Kuuhaku!

Admito que estaba siendo ambiciosa al tratar de encajar 3 puntos de vista diferentes en un capítulo, así que dejaré el punto de vista de Bakugou para el capítulo 8.

Por cierto, tengo un enorme anuncio que hacer en las notas finales del capítulo 8, así que por favor ¡asegúrense de leerlo! (ノ´ヮ´)ノ*:・゚✧

Capítulo 7: Prepárate Bakugou.

Kaminari

Sus palabras no son lo suficientemente rápidas como para alertar a Kirishima y entonces ve la red que se acerca a su mejor amigo en cámara lenta. Su piel se estremece de horror antes de que pueda expulsar su voz de su apretado pecho.

—¡Kiri…!

Demasiado tarde. Era jodidamente demasiado tarde. Su visión se torna borrosa por las lágrimas que brotan de las esquinas de sus ojos. Esto no debía suceder. Grita el nombre de Kirishima otra vez y ve sus penetrantes ojos rojos mirar en su dirección.

—¡IDIOTA! ¡NADA DE VUELTA A CASA! ¡NO TE ATREVAS A MIRAR ATRÁS! —Kirishima grita y sacude la cola para enviarle una leve ondulación justo a tiempo para que Kaminari recupere el control de su cuerpo y a duras penas pueda esquivar la segunda red de pesca lanzada hacia él. Nada solamente una milla de distancia, escondiéndose dentro del profundo océano y manteniendo un dorado ojo en el barco de los pescadores. El pelirrojo le dijo que volviera a casa, pero como su mejor amigo, no había manera de que hiciera aquello.

Por mucho que sepa que las posibilidades de que Kirishima sobreviva son escasas, él no piensa abandonarlo tan pronto. Kaminari sigue acechando el barco, pero de repente siente las olas del océano cambiar un poco. Un sutil empujón a su cuerpo sugiere un alarmante peligro acercándose. Una tormenta está llegando. Frunce el ceño y frunce las cejas con ligera desesperación. Esto no es para nada bueno para ninguno de los dos.

Kaminari intenta acercarse al barco, pero las olas son más fuertes y más amenazantes ahora que la tormenta ha comenzado. Normalmente, se habría quedado en casa o nadado en dirección opuesta a la tormenta ¡Pero Kirishima lo necesitaba! Empuja su cuerpo a través del agua lo mejor que puede hasta que finalmente ve el tan ansiado destello rojizo sumergirse dentro del agua.

—¡Kirishima…! —Puede ver al pelirrojo tritón enroscarse en si mismo por el dolor, la sangre fluye y se dispersa por el océano. Apresuradamente trata de nadar hacia adelante, pero las olas son increíblemente poderosas y puede ver que Kirishima tampoco lo está pasando muy bien. Las olas sacuden el cuerpo del pelirrojo y Kaminari aún puede ver la red que restringe los movimientos de su amigo, además de una cuerda alrededor de sus muñecas. —¡Maldita sea! —El rubio también tiene dificultades para nadar. Esta oscuro y turbio, la marea empuja y jala a Kaminari sin piedad, alejándolo cada vez mas de Kirishima. El aire de sus pulmones se siente como si fuera expulsado a punta de golpes cada vez que intenta respirar. Su cabeza palpita de dolor y su respiración se vuelve errática. Habiendo finalmente experimentado lo que es nadar en una tormenta, esta jodidamente seguro de jamás volver a hacerlo de nuevo.

Sus cuerpos caen en las olas del océano hasta que la madre naturaleza finalmente los bendice con un escape seguro hacia una playa de una isla que él reconoce como Japón. Kirishima ya llegó hasta la orilla y Kaminari pronto se unirá a él si se deja llevar suavemente por las olas, pero no es tan estúpido. Su cuerpo se siente adolorido por la tormenta, pero rápidamente se sumerge en el agua y mira a su alrededor para ver si hay seres humanos cerca.

Kaminari puede decir que no es muy listo, claro, pero es un cobarde y eso es lo que lo ha ayudado a sobrevivir y evitar cualquier posible peligro, a diferencia de lo ambicioso que el idiota pelirrojo de Kirishima podía ser a veces. Aquello no hubiera sucedido si Kirishima no hubiera sido tan arriesgado, pero lo que paso, paso. No se podía hacer nada más que seguir adelante.

Considerando que ahora estaban seguros, Kaminari nada hacia arriba y mira por encima del agua. Está empezando a llover y desde esa distancia, apenas y puede distinguir a un hombre, rubio cenizo, inclinado sobre Kirishima. Parecen estar luchando, uno contra el otro, hasta que Kirishima golpea al hombre en su espalda con su fuerte cola. Los ojos del hombre se ensanchan al ver la cola de Kirishima y la esperanza de Kaminari de salvar a su mejor amigo se destruye, su corazón se siente tan pesado como el plomo.

El rubio se sumerge rápidamente en el agua y nada hacia abajo tan rápido como puede. Lo menos que puede hacer ahora es analizar cuidadosamente la situación y si hay alguna posibilidad, por más pequeña que sea, tomarla y arrastrar a Kirishima de nuevo a casa. Pero parece que aquello no será del todo necesario pues, cuando vuelve a salir a la superficie, ve al humano tratando de ayudar a Kirishima e incluso lo acaricia tranquilizadoramente antes de cargarlo y caminar en dirección opuesta a la de Kaminari. Kaminari siente una carga pesada caer sobre sus hombros y su corazón cuando ve a Kirishima alejarse de él a cada paso que el humano da. Llegó tarde, otra vez. Perdió su oportunidad.

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—¡Eres un jodido idiota! — Jirou cruza sus brazos bajo sus pequeños senos y frunce el ceño frente al rubio. —Es por eso que no debes jugar tan cerca de las zonas que los pescadores frecuentan ¡Vas a hacer que te maten!

—¡Lo sé! ¡Ya cállate! Ya paso ¿De acuerdo? Deja de recordármelo. —Kaminari le gruñe, enojado. Acaba de regresar a casa, después de desviarse por una tormenta y de perder a su mejor amigo. Ayudaría mucho si ella pudiera ser más considerada con los sentimientos del rubio en esos momentos.

—¿Estás seguro de que Kirishima se encuentra bien? —Pregunto Asui, la preocupación escrita en sus cejas.

—Si… Bueno, quiero decir, no sé. El tipo se veía como que estaba tratando de ayudarlo. —Kaminari se apoya contra la pared de su habitación. Su hogar es acogedor y está contento de regresar después de estar tan peligrosamente cerca de los humanos. Mira alrededor de su acogedora habitación para evitar el contacto visual con las dos chicas. La casa fue cuidadosamente construida por fuera de las rocas por su madre y su padre, así como lo habían hecho todas las familias de ahí. Jirou y Asui se acomodan y se sientan en el suelo.

—¿Qué vamos a hacer ahora…? —Comenta Jirou en voz baja.

—No podemos hacer mucho, solo esperar a que él regrese sano y salvo. —Responde calmadamente Asui, a pesar de su preocupada mirada.

—¿Es eso siquiera posible? —Jirou comenzó a picar el resplandeciente mosaico de escamas de vibrante color rosa, morado, rojo y azul que tenía en la cola. —Esta con un humano, no va a volver…

—Tú no sabes eso, no estuviste ahí y no viste lo que yo vi, Jirou. Estoy seguro de que él está bien, tiene que estarlo, es Kirishima, maldita sea. —Kaminari frunce el ceño y copia las acciones de Jirou, picando su rara mezcla de escamas doradas, blancas y negras con frustración. Recuerda que Kirishima siempre había sido muy abierto de mente y amaba la perspectiva de vivir en el mismo mundo que los humanos. Siempre fue muy positivo en pensar en que no todos los humanos eran malos y Kaminari quiere creerle, especialmente ahora. —… Voy a ir a verlo mañana…

—No, no iras ¡No seas estúpido Kaminari! —Jirou le grita, molesta. —¡Casi te atraparon! Si vuelves a ir ahí definitivamente lo harán.

—Ugh, Jirou…

—Kaminari, creo que deberías estar más preocupado en cómo decirle a los padres de Kirishima lo que ocurrió antes de pensar en ir tras él. —Asui desliza su cola, de color verde claro degradándose a negro, sobre algunos percebes regados aleatoriamente en la habitación de Kaminari. Ella mira a su alrededor y se da cuenta de que su cuarto parece un extraño y organizado contenedor por todos los objetos aleatorios recogidos de la basura de los humanos. Reconoce algunos objetos, como patinetas, y parece que hay un pedazo de sabana, con animal print de leopardo, colgada en su pared. Asui fija su mirada de nuevo en los dorados ojos de Kaminari. —Yo tampoco creo que debas volver, Kaminari.

—… Joder. —Kaminari exhala la palabra. No va a ser fácil decirle a los padres de Kirishima. Lo amaban muchísimo. —Iré a visitar a sus padres, entonces… —Se aferra a una de las aberturas circulares de su pared antes de voltearse a ver a sus amigas. —¿Vienen?

Jirou y Asui se miran la una a la otra antes de seguir a Kaminari para brindarle apoyo.

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La familia y los amigos de Kaminari impidieron sus intentos de salir de nuevo al día siguiente. Ahora era de mañana, ya había pasado un día. Esta vez iba a irse, era su oportunidad ahora que sus amigos estaban en sus hogares y sus padres seguían dormidos. Su reloj biológico le indico que debía irse ahora si quería encontrar un buen momento para acercarse al hombre de cabellos rubios cenizos. Kaminari nada velozmente, pero con cautela, hacia la playa en donde había estado Kirishima. Solo espera que el humano vuelva a estar allí justo al mismo tiempo que él.

Kaminari se acerca lentamente a la costa, pero no demasiado cerca en caso de que necesite alejarse ella. Recorre con sus ojos todo el largo de la playa y espera pacientemente. —Vamos… ¡Aparece por favor! —Como si los dioses estuvieran cuidando de él, ve al hombre correr a lo largo de la arena de la playa. Sus dorados ojos se centran en el humano antes de sumergirse en el agua y precipitarse hacia la costa.

Surge del agua de la manera más extravagante que puede, tratando de ser lo más escandaloso posible para atraer la atención del hombre y parece funcionar. Los intensos ojos rojos se ensanchan antes de que detenga su trote y mire a su alrededor, probablemente preocupado por la exposición de Kaminari sobre la superficie. El hombre se acerca con suavidad a él hasta que están a unos pocos metros de distancia el uno del otro.

El rostro del humano se ve tenso. Su ceño fruncido parece ser permanente en aquel rostro juvenil y Kaminari ya no esta tan seguro de que Kirishima este a salvo. De repente, el hombre busca en su bolsillo antes de agacharse y ofrecerle su palma extendida. Kaminari se acerca y observa el familiar color rojo de la escama de Kirishima. Mira al hombre desesperadamente. —¿Él está bien? ¿Kirishima está bien?

El hombre asiente con la cabeza a sabiendas de lo que ocurre y sacude su brazo extendido, indicándole que tome la escama. Kaminari lo hace y se quita una de sus propias escamas y la coloca en la mano del hombre. El rubio encierra su propia escama en la palma del hombre y mira sus afilados ojos rojos. —Dásela. Hazle saber que estoy bien y que estoy esperando a que vuelva. —El hombre asiente con la cabeza una vez más y Kaminari rápidamente se gira para marcharse, dejando a Kirishima bajo el cuidado del humano.

Yaoyorozu

Yaoyorozu ocupa uno de los cubículos del baño de empleados, desnudándose para ponerse las ropas de trabajo. Doblaba su ropa con cuidado cuando siente vibrar su teléfono en su bolsillo. Lo toma rápidamente, desbloqueándolo para leer el mensaje.

Todoroki: Sobre el favor de antes ¿Mañana no trabajas, verdad?

Yaoyorozu: Si, tengo el día libre ¿Por qué? ¿Tiene que ver con Bakugou?

Todoroki: Si, necesito que le compres algunas cosas. Juguetes, específicamente.

¿Juguetes…? —Yaoyorozu lee el texto, una vez más, con ligera confusión ¿Para que necesitaría Bakugou juguetes? Después de todo él ya es un adulto. Pasa los dedos delicadamente por su flequillo antes de escribir una respuesta al mensaje.

Yaoyorozu: ¿Para que necesita Bakugou juguetes?

Camino fuera del baño para colocar sus pertenencias en su casillero y poder ir a lavarse las manos a fondo para comenzar a trabajar. Yaoyorozu trabajaba diligentemente para crear hermosos pasteles, es mucho más fácil ahora que Satou estaba ahí para ayudar. Mira su teléfono de vez en vez, cuando tiene un tiempo libre, esperando una respuesta de Todoroki, pero esta nunca llega.

Al final de su turno, ella encuentra muy extraño que Todoroki no le haya explicado en que consiste exactamente lo que quiere pedirle como favor. Yaoyorozu bosteza y recoge sus pertenencias cuando de pronto Uraraka le palmea el hombro.

—Todoroki está aquí afuera, dice que quiere hablar contigo.

—¿Por qué esta aquí? Él no trabaja hoy. —Ella pone su pequeña maleta sobre su hombro y mete su teléfono en su bolsillo trasero.

—No lo sé, pero supongo que debes ir a verlo, te veré más tarde ¿Está bien? —Yaoyorozu y Uraraka se despiden. Momo entra al restaurante, buscando a Todoroki. Los últimos clientes están siendo despachados cuando ella logra divisar el inconfundible color de cabello de Todoroki, rápidamente camina hacia él.

—Todoroki ¿Qué estás haciendo aquí?

—Ah. —Todoroki se estremece un poco debido a la sorpresa. Seguramente estaba alejándose de los demás clientes.

—Si es sobre el favor que ibas a pedirme, simplemente me hubieras mandado un mensaje. Ya es algo tarde, no debiste haber venido hasta acá. —Ella mira su teléfono y ve que son las 11 pm.

—Está bien, de todos modos, no tenía nada importante que hacer. —Todoroki se levanta y se acerca a la entrada principal. —Ven conmigo, te llevaré a tu casa.

Caminan en un agradable silencio hasta llegar al coche, una vez dentro él enciende el motor. —Sobre ese favor, puede que sea un poco difícil para ti hacerlo…

—¿Y eso por qué?

Todoroki inhala profundo antes de responder en un suspiro tenso. —Seré sincero contigo. Esos juguetes que Bakugou necesita… son juguetes sexuales.

—…

Se quedan en silencio durante la primera parte del viaje hacia el departamento de Yaoyorozu. Ella jugueteaba con sus dedos nerviosamente.

—Entonces… —Su mente comenzaba a llenarse de pensamientos desagradables ¿Juguetes sexuales? ¿Bakugou va a aceptarlos? Nunca he estado en una S-Sex-shop ¿¡Como se supone que vaya a comprar algo de ahí!?

… Sería muy útil para Bakugou que pudieras hacerlo. — La voz baja de Todoroki interrumpe sus pensamientos y ella está agradecida de que la haya devuelto de regreso a la Tierra.

—Yo nunca… nunca he comprado j-juguetes sexuales. No sé nada sobre eso, no quiero sonar grosera, pero ¿Por qué no puedes hacerlo tú, Todoroki…? —Ella lo mira, ansiosa, desde el asiento del pasajero.

Cuando se detienen en un alto Todoroki se voltea a mirarla con ojos de muerto. Ella retrocede un poco por la intensidad de la mirada. —Tú me quieres. —Se señala con el pulgar para enfatizar sus palabras. —¿Me quieres ver comprándole consoladores a Bakugou? —arquea una ceja hacia ella y se ruboriza un poco por la obvia razón por la que no quiere ir. —Además, no trabajas mañana, así que el que vayas tu sería una buena idea.

Yaoyorozu se muerde el labio inferior, preocupada. Él tiene un buen punto y ella también prometió ayudar a Bakugou.

—¿Qué es lo que necesito conseguir, exactamente? No sé que sería bueno para él…

—No te preocupes por eso. —Se estacionan despacio en un complejo de apartamentos donde ella vive, Todoroki quita el seguro de la puerta. —Te mandare un mensaje, siempre y cuando aceptes hacer esto. —Todoroki le regala una pequeña sonrisa y ella le sonríe de vuelta.

—Lo hare… No quiero que el tritón le haga algo terrible a Bakugou. —Se baja del auto de Todoroki y se despide de él. —Esperare tu mensaje.

—Si, gracias, nos vemos. —Cierra la puerta del coche y el arranca. Yaoyorozu mira como el coche sale del estacionamiento hasta que desaparece de su vista. Exhala a través de su nariz y pone una cara cansada. ¿En qué me he metido?

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Al día siguiente, Yaoyorozu espera inquieta afuera del restaurante en donde ella y sus amigas decidieron reunirse. No se siente segura de poder ir a una Sex-shop ella sola por lo que le preguntó a Uraraka y Ashido si podían reunirse para ir a comer. Aun no les ha dicho nada al respecto, pero espera poder abordar el tema dentro de la comida.

Uraraka y Ashido gritan su nombre y, a lo lejos, agitan las manos con emoción, corriendo hacia ella. Yaoyorozu les sonríe y las saluda de vuelta.

—¡Esto es tan divertido! ¡Ha pasado una eternidad desde que nos reunimos para comer juntas! —Ashido junta sus palmas, con ansias, y se ríe consigo misma. —Hoy Sero va a cubrir mi turno así que estaré libre todo el día ¡Wohoo! ¡Que suerte!

—Rara vez tenemos una oportunidad como esta, así que le pedí a Deku que tomara mi turno también. —Uraraka se rasca la nuca, sonriendo.

Yaoyorozu sonríe emocionada, es bueno que puedan pasar tiempo juntas y, con el hecho de que todas tienen el día libre, será más fácil realizar su encomienda.

—Es bueno escuchar eso porque, de hecho, hay algo que realmente necesito hacer después de comer… —Yaoyorozu juguetea con el ultimo botón de su camisa nerviosamente.

—¡De acuerdo! ¡Suena divertido! —Ashido levanta los puños al aire y Yaoyorozu sonrie de manera preocupada. Todavia no has oído de que se trata, Ashido. Sacude la cabeza y se ríe delicadamente antes de hacer gestos indicándoles que entren.

—Ugh ¡Muero de hambre! —Uraraka escanea el menú rápidamente una vez que se han sentado. Murmura los precios de los platillos como un cantico, buscando uno que no fuera tan caro.

—No te preocupes por el precio Uraraka ¡Hoy yo invito! —Yaoyorozu junta las palmas de su mano frente a ella.

—¿¡De verdad!? ¿Estas segura? —Ashido se inclina hacia adelante con los ojos brillando. Yaoyorozu asiente alegremente con la cabeza y Uraraka y Ashido rugen un "¡SI! ¡TE AMAMOS YAOYOROZU!". Pasan el tiempo charlando sobre diversos temas mientras esperan su comida.

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Yaoyorozu le pide la cuenta al camarero y coloca su tarjeta encima para que carguen el total de la comida. Las tres están casi acostadas en sus sillas, cerca de un coma por tanta comida.

—Mmmm ¡Eso estaba delicioso! —Uraraka parpadea perezosamente. —Creo que la última vez que comí así fue… nunca.

—Eso es porque te saltas las comidas como la pobre que eres. — Ashido comenta fácilmente y Uraraka golpea juguetonamente a su hombro. Todas se ríen alegremente antes de envolver sus brazos alrededor de sus vientres llenos.

—Entonces, Yaoyorozu ¿Qué es esa cosa que tienes que hacer ahora? —Uraraka se endereza en su asiento para prestarle toda su atención a Yaoyorozu.

—Es… Uhm. Es algo difícil para mí decirlo. —Yaoyorozu junta sus pulgares, no está segura de cómo decir lo de los juguetes sexuales. —Necesito comprar algunas cosas para alguien, pero no puedo y no voy a decir para quien ¿De acuerdo? —Su rostro se arruga en una mueca en dirección de las chicas, conociendo perfectamente cuan dolorosamente persistentes podían llegar a ser.

—¡Oh, vamos! Así no es divertido. Entonces ¿Qué es lo que necesitas comprar? —Ashido envuelve sus labios alrededor de su popote para sorber fuertemente su bebida casi vacía.

—… ¿Prometen no asustarse? —Las dos chicas frente a ella asintieron rápidamente. Yaoyorozu se inclina hacia adelante y cubre un lado de su boca como si fuera a compartir un secreto. Uraraka y Ashido se inclinan inmediatamente hacia adelante.

—Juguetes sexuales. —La voz de Yaoyorozu es apenas audible, pero Uraraka y Ashido regresan de nuevo a sus asientos jadeando con fuerza.

Ashido tiene las manos sobre su boca antes de inclinarse hacia delante y agarrar la mano de Yaoyorozu. —¡Dios mío! ¡Ahora NECESITO saber para quien es! ¿¡Los conozco!?

Uraraka asiente con la cabeza violentamente, concordando con Ashido. —¡Te ayudaremos si nos dices!

Yaoyorozu se apachurra en su asiento. —Chicas, por favor… Es privado ¿De acuerdo? Claramente esta persona no quiere ir a comprar esto por su propia cuenta ¿Qué les hace pensar que quiere que se sepa quién es? —Bakugou podría matarme…

—¿Y no pudieron comprarlos por internet? —Uraraka mira a Ashido, pero ésta solo encoge los hombros por respuesta.

—Los necesitan ahora… —Yaoyorozu cambia de posición en su asiento, no tiene intención de seguir dando más información. —No más preguntas ¿De acuerdo? —Cruza sus brazos bajo su amplio pecho.

—¡No les digas que nos dijiste! —Uraraka golpea la mesa y los clientes a su alrededor voltean a mirarlas.

—… Sera mejor irnos antes de seguir molestando a los clientes. —Yaoyorozu se levanta rápidamente y las otras chicas la siguen. Recoge su tarjeta y el recibo antes de dar las gracias al camarero y caminar junto a sus amigas hacia su coche.

—¿Tienes un auto, Yaoyorozu? Nunca lo supe. —Ashido corre alrededor del automóvil, dándole una buena mirada. —¡Se ve realmente caro! ¿Por qué no conduces al trabajo?

—B-bueno, no está mal tomar el metro, además ayuda a mi economía para pagar este tipo de cosas. —Yaoyorozu divaga en justificar su razón para tomar el transporte público en lugar de su coche, pero Ashido la mira de manera neutral.

—Solo lo haces porque te gusta el metro ¿Verdad?

—¡YO ADELANTE! —Uraraka empuja lejos a Ashido y abre la puerta del copiloto para dejarse caer en el asiento de cuero —¡Si!

—¡NO! ¡JODER! —Ashido cae dramáticamente sobre sus rodillas y finge decepción. Yaoyorozu se ríe de ellas amorosamente. Este viaje, en realidad, podría resultar mucho más divertido de lo que pensó al principio. Le envía un rápido mensaje a Todoroki, haciéndole saber que está en camino hacia la Sex-shop y que necesita la lista de lo que debe comprar.

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La campanilla de la puerta principal de la tienda suena con fuerza al momento en que las tres chicas ingresan. Hay muchos objetos lascivos alineados contra las paredes y en los pasillos. Yaoyorozu se siente abochornada y abrumada por la cantidad de objetos eróticos que las rodean. Por el contrario, Ashido lidera confiadamente el camino hacia la sección de consoladores.

—¡Dios mío! ¡Uraraka, mira este! —Ashido y Uraraka se rieron divertidamente por los grandes tamaños de consoladores. Yaoyorozu echa un vistazo al realista miembro de 23 centímetros antes de sonrojarse violentamente. —Estoy segura de que el tritón tiene este tamaño… ¡Lo lamento tanto, Bakugou…!

—¿Creen que esto quepa dentro de ustedes? —Ashido mueve las cejas hacia las dos chicas. Yaoyorozu palidece, pero Uraraka se ríe.

—Tal vez, con algo de práctica. —Uraraka responde sencillamente, alentada por la personalidad despreocupada de Ashido. Yaoyorozu suspira. ¿Cómo es que no están nerviosas como ella? Su teléfono de repente vibra y ella rápidamente lo desbloquea para leer el mensaje de Todoroki.

Todoroki: Condones, lubricante, consoladores, tapón anal, vibradores anales… Ya te haces una idea. Te pagaré la mitad.

Yaoyorozu se sonroja tanto como una remolacha cuando termina de leer el mensaje. ¿Tapón anal? ¿V-vibradores anales? Nunca escuche de… Yo… ¡Oh Dios mío!... Bakugou… Lo lamento TANTO… Ella ya podía imaginar a Bakugou explotando sobre ella por haberle comprado todo aquello. Otro mensaje llego.

Todoroki: Ah, si. Encuéntrate conmigo después de mi turno.

—¿Estas bien, Yaoyorozu? —Uraraka le pone una reconfortante mano sobre su hombro. Yaoyorozu levanta la vista y le da una pequeña sonrisa, asintiendo despacio.

—Acabo de recibir la lista de cosas que necesitan…

—¡Oh! ¡Está bien! Oigámosla. —Ashido continúa levantando con curiosidad cajas con textos subidos de tono en una y en otra.

Yaoyorozu repite el mensaje de Todoroki con un feroz sonrojo y Ashido levanta una caja al aire. —De acuerdo, ya que estamos aquí, escojamos primero los consoladores.

Leen las cajas y paquetes cuidadosamente y piden ayuda a los empleados de vez en cuando, al final terminan comprando una gran variedad de cada artículo que Todoroki pidió.

—¿Estas segura de que puedes pagar todo esto? Se ve que es bastante caro. —Uraraka mira la canasta llena de juguetes sexuales.

Yaoyorozu les sonríe tranquilizadoramente. —Está bien, no es para tanto. — Todoroki dijo que le pagaría la mitad y ya que ambos son de una familia rica eso no la perturbaba mucho.

—¡Ah! Debe ser agradable ser tan rico. —Exclama Ashido antes de mirar hacia los vibradores delante de ellas. —¿Compraran uno?

—¿Un juguete sexual? —Uraraka pregunta y Yaoyorozu hace una mueca como si acabara de quemarse con algo.

—¡Si! Ya estamos aquí, de todos modos ¡Oh! ¿Qué tal si elijo uno para ustedes? —Ashido canta alegremente y Uraraka salta de arriba abajo, aceptando la idea.

Yaoyorozu termina llevándose un consolador de tamaño más corto que el promedio normal y decididamente lo pone en su bolsa de compras para dárselo a Bakugou. Puede usarlo para prepararse.

—Entonces ¿Ya nos dirás para quien es todo esto? Ya nos compramos juguetes sexuales, la privacidad ya puede ser disuelta. —Ashido engancha un brazo alrededor de Yaoyorozu.

—De verdad no puedo, Ashido, pero realmente aprecio que hayan venido. No creo haber podido hacer esto por mi propia cuenta ¡Gracias por apoyarme! —Las chicas chillan un "Aw" y se abrazan afectuosamente antes de regresar al coche.

Yaoyorozu conduce con seguridad hacia sus casas, las cuales están separadas, cuando Uraraka pregunta. —Oye ¿Has vuelto a hablar con Bakugou?

—¿H-huh? —Eso tomo a Yaoyorozu con la guardia baja. —No… ¿Por qué preguntas?

—Hmmm, estoy muy preocupada por él. Deku también.

—¿Saben que? Deberíamos irnos a un club un día de estos después de salir del trabajo ¡Seria muy divertido! —Ashido se coloca entre el asiento del conductor y los asientos de pasajeros. —Invitemos también a Bakugou. Necesita relajarse.

Yaoyorozu frunce el ceño. —No creo que esa sea una buena idea…

—No nos matara preguntarle, lo peor que nos puede hacer es gritarnos. —Ashido la movió fácilmente y miro a Uraraka. —¿Qué dices?

—¡Si, por supuesto! Tú también tienes que ir, Yaoyorozu. —Las dos chicas la miran con brillantes ojos de cachorrito.

—No sé… —Ella se remueve en su asiento.

—¡Vamos! Tu nos ayudaras a conseguir algunos chicos lindos ¿Sí? —Ashido ríe. —Todo el mundo ira, eso es seguro. Podemos preguntar e ir mañana.

—I-ire si Bakugou va. —Tartamudea débilmente. Sería una buena idea supervisar al rubio si él acepta ir.

—No seas tan difícil Yaoyorozu. —Uraraka hace una mueca antes de sonreír maliciosamente. —Vamos a arrastrar a Bakugou con nosotros si dice que no ¡De esa manera todos podremos divertirnos juntos!

Ashido rueda los ojos. —Bakugou dirá que si. Podrá beber tanto como quiera así que ira solo por las bebidas, no tanto por ir a bailar ¡Aunque sería muy divertido verlo bailar!

Uraraka y Ashido comienzan a planear todas las formas posibles de invitar a todos mientras Yaoyorozu se preocupa silenciosamente por Bakugou.

Bakugou dirá que no irá... ¿Verdad?

Traducción de las notas finales originales de la autora:

Kaminari se mantiene a una milla de distancia del barco pesquero porque eso es lo más lejos que la gente del mar puede ver.

—Kaminari es un alfa y uno muy raro, porque en el manga/anime, Jirou dice que "las rarezas del tipo eléctrico nacen en la liga de poderes ganadores" así que mantuve su estatus como una persona valiosa en su sociedad. Además, quería que, tanto Kirishima como Kaminari, fueran Alfas, para no ser los posibles omegas del otro y arruinar este fic bakushima humano-tritón, ya que son amigos muy cercanos.

—Realmente quería que Asui fuera una rana, pero por el tema del fic y para que fuera más fácil representarla, la hice una sirena.

—En Japón, la edad legal para beber es de 20 años de edad, por lo que por esa razón Bakugou puede beber legalmente.

El punto de vista de Bakugou al recibir sus "regalos" se verá en el próximo capítulo.

También, por favor, asegúrense de leer las notas finales del Capítulo 8, ¡Tengo un ANUNCIO ENORME QUE HACER!

Espero verlos pronto ¡KUUHAKU FUERA! (งಠ_ಠ)ง