Esta obra NO es mía, es una traducción autorizada por la autora xX_KUUHAKU_Xx de su obra original "Communicate With Your Body"

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Si saben ingles les recomiendo encarecidamente que pasen a leerlo, es precioso! 1000000/10

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Cualquier duda que tengan sobre la historia pasen a preguntarle, ella es muy linda y estoy segura les responderá con gusto :3

Resumen:

Maldita sea… voy a hacerlo

O

Bakugou dándole un buen uso a sus juguetes

Traducción de las notas iniciales originales de la autora:

Bienvenidos al lado oscuro ¡Aquí Kuuhaku!
Mierda, este fue el capítulo más difícil de escribir hasta ahora.

Les advertí sombre las "bombas sexuales" así que espero que preparen sus corazones (ノ´ヮ´)ノ*:・゚✧

Capítulo 9: Sin esperanza, vulnerable, injusto.

—¡A-ahh! Hah… ¡Ahí…! Si… Se siente bien… Mmmm…

Bakugou golpea la barra de espacio de su computadora para detener el video porno que se muestra en la pantalla. Cierra el portátil y lo lanza lejos en la cama antes de caer en las acolchadas sabanas y mirar hacia el techo. Mierda.

Después de su ejercicio matutino, comenzó una exhaustiva investigación sobre los juguetes sexuales que ahora se encontraban esparcidos desordenadamente por toda su cama. Bakugou se sienta, soltando un quejido, y comienza a inspeccionar los diferentes paquetes y cajas que tiene enfrente. Los separa y organiza por categorías similares ¿Por qué carajos Yaoyorozu compró tantos?

Se sonroja cuando agarra el consolador más grande y lo lanza apresuradamente dentro de la bolsa de compras. Demasiado grande… Bakugou continúa arrojando los objetos para los cuales aún no está preparado dentro de la bolsa, pero se asegura de conservar los que va a intentar utilizar ese día.

Los envoltorios se arrugan y rasgan ruidosamente en el tranquilo silencio de su habitación mientras él abre un consolador, un tapón anal con vibrador, condones y lubricante. Se sonroja con fuerza antes de golpear la palma de su mano sobre sus ojos y soltar un pesado suspiro.

Maldita sea… —Bakugou grita internamente antes de pasar con violencia sus manos sobre su cabello rubio ceniza para prepararse mentalmente. —voy a hacerlo. Estoy jodidamente seguro de intentar esta mierda ¡No te acobardes ahora!

Respira hondo y se quita la camisa para lanzarla sobre los objetos sobre su cama antes de salir de su habitación. Bakugou cierra la puerta de su habitación con seguro antes de entrar al baño para encontrarse con el tritón por segunda vez aquel día. Kirishima se sienta rápidamente en la bañera y le extiende los brazos con excitación. El rubio lo mira de manera despreocupada y baja la mirada para notar el plato del desayuno del pelirrojo en el suelo antes de que Kirishima exclame su nombre.

—¡Bakugou! —Kirishima agita sus brazos, esperando, y arruga el rostro cuando ve que Bakugou sigue poniendo su atención en el plato vacío. Aquella mañana, agregó vegetales provenientes del mar, como Kombu y Wakame, como complemento a las rebanadas de pescado que desayunaba el pelirrojo. Comió hasta dejar el plato limpio así que ese cambio en el menú parecía estar funcionando bastante bien.

—Si, si, ya se. —Bakugou bufa antes de agacharse sobre una de sus rodillas para permitirle a Kirishima abrazarlo por el cuello con uno de sus brazos. Le devuelve el abrazo ligeramente antes de palmearle la espalda para llamar su atención.

—Kirishima. —El pelirrojo continua con el abrazo antes de retroceder y mirar con curiosidad la cara del rubio. Bakugou se mueve para enroscar un brazo por debajo de la cola del pelirrojo y sacarlo de la bañera con sus entrenados brazos. Kirishima lo mira con la palabra confusión escrita por toda su cara. Bakugou lo ignora y lo coloca con cuidado sobre el suelo de baldosas. —Necesito bañarme, pero no te quiero cerca. Voy a sacarte unos momentos.

Habla Bakugou mientras agarra una toalla para secar rápidamente el cuerpo húmedo de Kirishima, al menos parcialmente, y lo carga de nuevo al estilo nupcial. El pelirrojo aprieta su agarre sobre Bakugou y mira alrededor frenéticamente, inseguro de lo que está pasando. El rubio le da a Kirishima un rápido beso en la sien para darle una sensación de seguridad antes de salir a la sala de estar. Coloca al tritón en el piso de madera, pero Kirishima sigue sujetando su cuello, lanzando una mirada aguda al tener en cuenta su nuevo entorno. Bakugou trata de apartar sus brazos, pero el pelirrojo gira su cabeza hacia él con los ojos abiertos como si fuera un venado frente a unos faros. Grita sonoramente e intenta esquivar a Bakugou para volver a la seguridad de su bañera, pero el rubio lo mantiene firme.

—Hey, hey… Está bien, no te preocupes. —Bakugou acaricia su cabello suavemente y le habla con calma, esperando pacientemente a que Kirishima se relaje.

—B-Bakugou. —Kirishima gime y mira más allá del cuerpo del rubio, hacia la bañera, pero Bakugou lo acerca a su pecho desnudo para abrazarlo cálidamente.

—Está bien, Saldré antes de que te des cuenta. —Retrocede y mira nerviosamente hacia un lado antes de precipitarse hacia adelante para besar a Kirishima suavemente. Siente que el tenso cuerpo del pelirrojo se relaja un poco, correspondiendo el beso. Se apartan sólo unos centímetros para que el rubio pueda susurrarle tranquilamente. —¿Estas bien?

Kirishima baja la mirada y se agita entre los brazos del rubio. —No… —Murmura en voz baja y agita la cola hacia arriba para después dejara caer suavemente en el suelo.

Bakugou suspira audiblemente y cierra los ojos. —Quiero bañarme, Kirishima… —Sin ninguna intención de seguir perdiendo el tiempo, aleja los brazos del pelirrojo de su cuerpo y se levanta abruptamente. Kirishima lo mira desesperadamente, pero Bakugou se agacha para sostener su mano palmeada, acariciándola suavemente. —Está bien, es seguro estar aquí, es mi hogar, idiota.

Bakugou jala su mano y se dirige hacia el sofá de la sala de estar. —Sígueme.

Kirishima vacila, pero se relaja y se arrastra cautelosamente por el suelo, sosteniendo la mano del rubio con fuerza, como si Bakugou pudiera huir lejos de él si la soltaba. Pronto, se detiene sobre sus pasos cuando se enfrenta a un obstáculo en el suelo. Kirishima comienza a apretar dolorosamente la mano del rubio bajo el ligero estrés que atraviesa su cuerpo en ese momento. Mira a la alfombra debajo de la mesa de café y muestra sus dientes en defensa. Cuidadosamente, la empuja, y luego la golpea suavemente. Mira su palmeada mano con confusión antes de acariciar la suave superficie de la alfombra.

—¡Pfft…! Solo es una puta alfombra. —Bakugou se burla de las cautelosas acciones de Kirishima. El rubio se recuesta sobre la alfombra casualmente y pasa su mano libre sobre ella, animando a Kirishima a hacer lo mismo. El pelirrojo ensancha los ojos y rápidamente intenta sacar a Bakugou de la alfombra colocando sus manos bajo el trasero y las piernas del rubio. Grita y suelta suaves silbidos con urgencia, pero el rubio se ríe con genuina sinceridad de su protectora preocupación por él. —Está bien, Kirishima. No va a hacerme daño, tranquilo.

Bakugou pellizca las dos mejillas del pelirrojo y las jala suavemente. Kirishima sacude la cabeza con irritación para escapar de su trato burlesco, pero al parecer se mueve más libremente y comienza a olfatear alrededor del sofá. Una pequeña cantidad de su olor escapa de su cuello en el momento en que se frota contra los muebles de felpa. Huele muy bien, el mismo olor masculino y sexy que liberó el primer día que se conocieron. Sería agradable sentarse y permanecer en aquella atmósfera, pero hoy tiene otros planes.

Comprendiendo las acciones del pelirrojo como "marcas de territorio", Bakugou se levanta para regresar a su habitación sin que Kirishima lo detenga ahora que se ha calmado un poco. Bakugou envuelve su camisa, que lanzó antes sobre los juguetes sexuales, sobre éstos con seguridad y se dirige hacia el baño, mirando y checando brevemente al pelirrojo. Kirishima está ensimismado frotando su cuello sobre la mesa de café y parece estar muy ocupado así que el rubio se permite ocupar el baño él solo, cerrando la puerta y regalándose un muy merecido espacio aislado.

Limpia el consolador y el tapón anal a fondo, ruborizándose como loco y entrando nerviosamente en la ducha. Bakugou se baña rápidamente, aun y en su avergonzado estado, asegurándose de limpiar sus áreas privadas lo mejor que puede.

Maldita sea… voy a hacerlo. —Cierra la llave del agua y sale para sentarse contra una pared e inclinarse un poco hacia atrás. Rápidamente se seca con una toalla y respira profunda y calmadamente.

Bakugou comienza a acariciarse y cierra los ojos, utilizando lentas sacudidas y una buena cantidad de presión. Su suave miembro lentamente se vuelve más duro y él mismo deja de tocarse cuando ya tiene su pene tan duro como una roca. Agarra un condón y lo coloca con cuidado sobre su miembro para disminuir la cantidad de desorden que pueda hacer y toma el lubricante.

Recubre sus dedos generosamente, se da la vuelta y se posiciona sobre sus rodillas. Lleva una mano hacia la pared delante de él para poder tener de donde apoyarse mientras lleva su mano lubrificada hacia su trasero. El rubor de Bakugou le quema en las mejillas antes de separar sus piernas. Frota su ano y cierra los ojos con anticipación mientras presiona su dedo índice sobre la abertura, adentrándolo lentamente, hasta que toda la longitud de su dedo desaparece dentro de su caliente cuerpo. Bakugou exhala su tembloroso aliento, el cual no sabía que sostenía, y se retuerce contra su dedo. En realidad, no siente que sea mucho y entro con bastante facilidad. Bakugou comienza a mover su dedo, hacia dentro y hacia fuera, lento y tranquilo. No se siente tan mal, pero tampoco se siente bien. Tal vez otro dedo ayude.

Bakugou retira su dedo, juntándolo ahora con su dedo medio, para volver a penetrar el anillo de músculos. Le cuesta más adentrarlos y honestamente le duele un poco. El rubio sabe que debe prepararse un poco más, pero está impaciente por terminar con aquello y un poco de dolor no lo va hacer acobardarse.

Deja que sus dedos se queden ahí durante un rato para adaptarse a la nueva intrusión. Bakugou puede sentir a sus entrañas pulsar debido a su acelerado ritmo cardíaco y el calor alrededor de sus dedos hace que se sonroje más de lo que ya está. Intenta hacer respiraciones de relajación para ayudarse a aflojarse alrededor de sus dedos antes de abrirse más con un movimiento de tijeras.

—Hah… Mierda… —No se siente tan mal ahora, y de hecho se siente aún mejor después de que roza ciertas áreas dentro de sí mismo que le hacen temblar agradablemente. Bakugou sigue abriéndose, cada vez más y más ampliamente, hasta que es capaz de añadir un tercer dedo. Sentir su interior lleno de esa manera es realmente excitante y el leve ardor en el exterior de su ano lo hace sentir extrañamente mejor. Su pene se contrae entre sus piernas y la fuerza con la que se contrae le hace preguntarse por qué es que nunca se había tocado antes.

Bakugou jadea y gime suavemente antes de sacar sus dedos y agarrar rápidamente el tapón anal. Esparce una buena cantidad de lubricante sobre el objeto antes de alinearlo sobre su entrada. Bakugou separa sus piernas un poco más y empieza a arquear la espalda cuando adentra la afilada y puntiaguda punta dentro de su cuerpo.

—Hah… Ah… Joder…— La punta se deslizó con facilidad dentro de él, pero a mitad de camino de grosor es donde las cosas se pusieron un poco duras. La base del tapón anal era mucho más grande que la punta y comienza a poner resistencia contra su apretado ano. Bakugou respira profundamente y trata de relajarse, empujando el objeto milímetro por milímetro hasta que se lo introduce por completo dentro de él. Escalofríos recorriendo su cuerpo por la repentina acción. —W-woah... Santa mierda… —Por unos instantes pensó que había entrado y se había atorado dentro de él, pero la base tenía forma cónica, por lo cual no habría incidentes.

Aliviado, mueve un poco su trasero, sorprendiéndose de la sensación bastante cómoda del objeto. Las primeras penetraciones dentro de él eran ásperas, pero ahora que lo tenía completamente dentro se sentía muy bien. La presión y la sensación de sentirse lleno le proporcionaban más placer que sus dedos, y entonces pensó de nuevo ¿Por qué mierda no lo había hecho antes? Se mueve rápidamente para presionar un botón en la parte inferior de la base para encender el modo vibrador.

—Ohh… Eso se siente… —Bien. El vibrador envía un placentero zumbido por toda su espina dorsal y el rubio se estremece ante la erótica sensación que aquello le proporciona. Su espalda se arquea y él lleva ambas manos a la pared, presionando su frente contra ella, también. Sus piernas tiemblan débilmente y cae en una posición sentada. —J-joder…

Presiona el botón nuevamente y la velocidad e intensidad de las vibraciones aumenta. La sensación de vibración que siente en su ano le hace querer eyacular y la presión que siente en su vientre se está acumulando rápidamente. Bakugou vuelve a subir la velocidad al máximo y grita con placer. —¡Oh, joder! Mmm… ¡M-mierda…! —Se siente jodidamente bien.

Bakugou puede sentirse al borde del orgasmo, por lo que rápidamente presiona una vez más el botón, pero para apagarlo. La sensación de zumbido cesa y él siente que quiere volverlo a encender de nuevo para disfrutar plenamente las vibraciones, pero no tiene planes de caer en la tentación. Retira el tapón anal mientras sisea por el leve ardor. Es duro de retirar y siente que le quema un poco alrededor de su ano, pero al final lo saca exitosamente. El rubio se siente completamente vacío y desea sentirse lleno de nuevo, así que rápidamente gatea hacia la arrugada camisa tirada en el suelo. Hay otro juguete que quiere probar hoy y no tiene intenciones de tener un orgasmo sin antes usarlo.

Agarrando el consolador de menor longitud, presiona la base con ventosa del objeto adhiriéndolo a la pared y lo cubre con cuantiosas cantidades de lubricante antes de añadir un poco más de lubricante en su ano para una buena penetración. Se gira, posicionándose en sus manos y rodillas. Poco a poco se acerca hasta sentir la punta del consolador en su entrada. El sonrojo le cubre hasta el cuello y Bakugou sacude su cabeza para liberarse de la vergüenza y auto penetrarse contra el consolador.

—Ahh… N-nnhg…—Muerde su labio inferior para evitar gritar en voz alta. Es más grande que el tapón anal, pero no por ello imposible de meter. Despacio, Bakugou continúa empujado su trasero hacia la pared, penetrándose centímetro a centímetro con el consolador hasta sentirlo completamente dentro de él. —Jodida puta… ¡m-mierda…!

La sensación tan llenadora que el consolador proporciona dentro de él es casi abrumadora, sus ojos se estremecen cuando comienza a respirar de manera profunda y caliente, tratando de ajustarse al tamaño del objeto dentro suyo. Bakugou puede sentir los latidos de su corazón palpitar contra el consolador y eso lo hace sentirse aún más lascivo, erótico y más sexy de lo que ya sentía. Empieza a mover sus caderas hacia adelante y hacia atrás lentamente, con cautela, hasta que se siente más confianza y comienza a rodar sus caderas alrededor del objeto, follándose a sí mismo formalmente.

—Ah… Mierda… Hah… E-eso se siente muy bien… Kirishima… —Sus ojos se abren ante el desliz de su lengua. ¿Qué carajo acabo de decir? Mierda, se está tomando aquello demasiado enserio. Bakugou se auto penetra más rápido y más duro, intentando llegar al orgasmo lo más rápido que puede debido a su vergüenza y en parte porque quiere más. Necesita más.

Mas rápido. Mas fuerte. Mas duro. Kirishima, mas ¡MAS! Kiri…

Bakugou eyacula dentro del apretado condón con un grito y mordiendo su labio en un intento completamente fallido de mantener sus sonidos lascivos a un mínimo. El eco resuena en voz alta y suena de forma vergonzosa contra sus oídos por lo travieso que sus gemidos se oyen. Se ruboriza y se estremece violentamente, apretando su culo contra el consolador y eso se siente increíble. Los brazos de Bakugou pierden fuerza y cae hacia adelante. El consolador se desliza fácilmente fuera de él debido al lubricante y gimotea ante la repentina desaparición de la presión dentro de él. Jadea con la cara pegada al suelo y el culo al aire. Se toma su tiempo para recuperar el aliento antes de levantarse temblorosamente para sacar el condón de su pene sobre estimulado, amarrándolo rápidamente y tirándolo a la basura.

El rubio echa un vistazo de su inquietante aspecto sobre el espejo. Esta desalineado, el sudor gotea por ambos lados de su cara mezclándose con el sudor de su mojado cabello rubio ceniza. Su piel está resplandeciendo en colores rosa y rojo, desde ligero rubor en su rostro hasta sus hombros. Los ojos rojos, casi negros por la dilatación, lo miran de vuelta y sus labios se abren un poco para tomar necesarias respiraciones. Bakugou se aleja de su lascivo reflejo y busca su ropa limpia, pero no encuentra nada. Mierda. No llevo ropa. La única prenda de ropa que llevaba era la que traía puesta antes de entrar al baño. Bakugou, decididamente, lanza su ropa sucia dentro del cesto y envuelve una toalla alrededor de su cintura, saliendo cuidadosamente del baño con sus juguetes sexuales y lubricante en mano.

El destello rojizo que esperaba ver no se encontraba ni en la cocina ni en la sala. —¿Dónde está Kirishima…? Oh mierda. —La puerta de su habitación estaba abierta y escuchaba ligeros sonidos de movimiento dentro. Mierda ¡Había olvidado cerrar la puerta de camino a la ducha!

Bakugou empuja el resto de la puerta y ve al pelirrojo descansando sobre su cama mirando sus juguetes sexuales con curiosidad. La bolsa está volteada y todo el contenido de ella está esparcido en la cama hasta el suelo. Kirishima está particularmente interesado en los muy realistas consoladores, toqueteándolos y olfateando con cautela.

—¿¡QUE MIERDA ESTAS HACIENDO!? — Bakugou deja caer sus pertenencias sin pensarlo dos veces y empuja al pelirrojo fuera de la cama. Kirishima cae al suelo, cerca del rubio, con un grito sorprendido, pero a Bakugou no le importa. Mete rápidamente los juguetes sexuales en su bolsa original con cierto pánico.

¡Joder! ¡Joder! Porque no cerré la puta puerta… — De repente, siente que Kirishima olfatea sus muslos curiosamente antes de levantar la toalla alrededor de su cintura para oler sus áreas privadas.

—¡¿QUÉ…!? ¡ALEJATE DE MI, IMBECIL! — Bakugou patea el pecho de Kirishima y éste se desliza a través del piso de madera, pero el pelirrojo agarra su tobillo rápidamente y lo jala de manera violenta, haciendo que el rubio caiga sobre su espalda. —AH ¡MIERDA…!

Antes de que Bakugou pudiera hacer algo, Kirishima rápidamente arranca la toalla alrededor de su cintura y engancha una mano palmeada bajo una de sus rodillas para empujarla hasta el hombro del rubio, al igual que en su primer encuentro íntimo. Los ojos de Kirishima se ensanchan al observar el fluido presente en el ano de Bakugou antes de levantar la cabeza para posar sus sorprendidos ojos rojos contra los ojos llenos de pánico de Bakugou.

—¡E-E-ESPERA! ¡NO ES LO QUE CREES! ESTO ES LUBRI… ¡NO…! ¡KIRISHIMA…! —Bakugou grita apresurado, pero Kirishima corta sus palabras con un aplastante beso. —¡MMPH!

El aroma de Kirishima se libera inmediatamente al 100% y se adhiere obstinadamente a la atmósfera. La masculinidad, la sensualidad y el aroma intoxicante de Kirishima se apoderan de todos los sentidos del rubio. Bakugou inmediatamente se siente aturdido y sus músculos pierden la motivación para empujar al pelirrojo, pero él no piensa ceder, aun y cuando siente a Kirishima frotarse contra él a propósito. Bakugou gira la cabeza hacia un lado y desesperadamente jadea para respirar.

—¡E-ESPERA! — Bakugou intenta empujar débilmente al pelirrojo por los hombros, pero Kirishima usa esa oportunidad para deslizar su lengua dentro de su boca. Siente la lengua del tritón lamer y deslizarse por todo su interior, intercambiando su resbaladiza saliva dentro de su caliente boca. Bakugou intenta tomar respiraciones cortas a través de su nariz para evitar inhalar demasiado de su aroma intoxicante, pero la forma en la que Kirishima lo besa, hace que sea difícil poner resistencia.

El pelirrojo empuja con fuerza sobre Bakugou y el rubio siente el grueso pene del tritón salir de su abertura. —Mierda. —Agarra ambos lados de la cara de Kirishima y gira su propio rostro a un lado para respirar profundamente. Lamentándose de hacerlo pues inmediatamente termina tragando una gran cantidad del olor de Kirishima. Cierra los ojos, sin esperanzas, pero todavía continúa gritando. —¡ES ENSERIO! ¡DETENTE, BASTARDO…!

Bakugou siente la fuerte presión de una mano sobre su hombro y otra sujetando su cadera. —¡No! ¡Espera…! —Kirishima rápidamente se alinea contra la entrada del rubio y empuja con fuerza, usando todo el impulso de su fuerte cuerpo para adentrarse dentro del rubio. Bakugou se ahoga con su propio aire y aprieta sus ojos violentamente, sintiendo como el pene de Kirishima lo penetra dolorosamente.

—¡A-AGHH! ¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA! —El cuerpo de Bakugou se tensa de inmediato y su culo se aprieta sobre el miembro de Kirishima. Automáticamente, sus piernas se abren con amplitud para tratar de acomodar el gran miembro dentro de él, aunque lo único que consigue es que Kirishima presione su cuerpo más cerca de él. El pelirrojo todavía está penetrándolo y es a mitad de camino cuando Bakugou grita de dolor otra vez. —¡GUH…! S-SACALO, MIERDA ¡SANTA MIERDA…!

Kirishima retrocede, hasta la punta, pero el alivio le duro poco al rubio al sentir como vuelve a enterrarse, esta vez más profundo. —AH ¡HAH…! ¡NO TE MUEVAS…! —Otro doloroso empujón. —¡UNGHH…! ¡B-BASTA! JODER ¡ESO DUELE…!

Kirishima gruñe despacio cerca de la oreja del rubio y sus cejas se fruncen ante la estrechez de Bakugou. Se acerca y frota su olor sobre el rubio posesivamente antes de acaparar sus labios de nuevo. Saborea descuidadamente los labios de Bakugou y deja mordiscos en su labio inferior. Empuja su lengua caliente dentro del rubio una vez más cuando Bakugou abre su boca para soltar un gemido.

—¡MMPH…! ¡N-NNGH! —Bakugou intenta hacer que su voz salga. Gritando. Lo que sea. Cualquier cosa para convencer a Kirishima de detenerse. Las lágrimas comienzan a arder en las esquinas de sus ojos por el dolor de su ano extendiéndose hasta el punto de hacerlo lagrimear. Sacude la cabeza frenéticamente y finalmente se libera del beso. —KIRI… ¡UGH! MIERDA… ¡KIRISHIMA…! BASTA ¡NO MAS! ¡E-ES JODIDAMENTE DOLOROSO!

Kirishima continúa penetrándolo lentamente, una y otra vez, tratando de empujar toda su longitud dentro de Bakugou, pero es inútil. Bakugou intenta respirar, tratando de relajarse, para relajar su ano temporalmente, pero los empujes duros del pelirrojo hacen que sea difícil para él calmarse.

—¡P-POR FAVOR…! —Oh Dios mío… El pánico se apodera de su pecho y su cabeza palpita, entumecida, por el abrumador olor, pero el dolor de su ano siendo abierto lo mantiene consiente. Quiere desmayarse, así como la última vez. Prefería desmayarse y ser follado que tener que lidiar con aquella agonía por más tiempo.

—¡POR FAVOR…! ¡HAH…! ¡KIRI… SHIMA…! ¡T-TE LO RUEGO…! NO MAS…

Bakugou solloza y jadea con fuerza cuando siente a Kirishima empujar de nuevo, un poco más profundo ahora, y siente como si su culo realmente fuera a romperse con la siguiente penetración.

—¡UGHH! POR FAVOR… ¡KIRISHIMA! ¡B-BASTA! ¡HAH! ¡POR FAVOR…! ¡AGHHHH! —Bakugou grita frustrado por la desesperanza y vulnerabilidad que está mostrando. Trata de evitarlo, pero ha perdido el control total sobre su cuerpo. Nada está funcionando como desea, está perdiendo todo. Bakugou grita abiertamente y permite que las calientes lágrimas fluyan por su rostro, mirando con sus intensos ojos rojos al pelirrojo.

Kirishima por fin cesa sus movimientos y mira hacia la afligida cara del rubio. Sus ojos están nublados por la lujuria, pero visiblemente está luchando contra sus propios impulsos mientras se aleja del rubio. Bakugou suspira audiblemente y respira de manera temblorosa.

—J-jodete. Te juro que te odio.

Bakugou se limpia las lágrimas cuando Kirishima deja de liberar su olor, manteniéndose un apenas un poco en el aire. Kirishima se aleja y mira al rubio de manera preocupada y culpable. Bakugou se gira a un lado, enrollándose sobre si mismo, presionando una mano sobre su ano.

—Nghh… Joder…—Bakugou parpadea rápidamente para alejar las lágrimas e inspecciona su mano para cerciorarse de que no hay sangre. No hay nada y se siente aliviado de haber usado el consolador antes o de lo contrario seguramente ahora tendría un desgarre. Por otra parte, nada de aquello hubiera sucedido si él no se hubiera masturbado, pero los recuerdos de la conversación que tuvo con Todoroki y Yaoyorozu pasan como flashes por su mente, también recuerda como ellos hicieron especial énfasis en el hecho de que eso pasaría tarde o temprano… Bakugou se levanta lentamente del suelo y se estremece de dolor. Se mueve para intentar sentarse sobre uno de sus muslos para evitar irritar su adolorido ano.

Kirishima gime y jadea con culpa a su lado, pero Bakugou no le presta atención. Esta más concentrado en recuperar el aliento y tratar de relajarse. El pelirrojo se mueve para sentarse frente al rubio y murmura despacio, como si estuviera preguntando.

—Vete a la mierda. Quiero estar solo. —Bakugou gira ligeramente la cabeza, evitando movimientos rápidos. Kirishima sigue mirándolo con ojos tristes hasta que Bakugou se mueve para alejarlo, pero Kirishima se mueve más rápido para presionar su frente contra el pecho del rubio. Con cautela, coloca las manos palmeadas en la cintura de Bakugou para abrazarlo de manera insegura.

Bakugou deja salir un suspiro irritado, se mueve lentamente para introducir sus dedos suavemente dentro de los sedosos cabellos rojos. Los acaricia tiernamente, desenredando algunos, como una manera de darle el perdón. Murmura —… Tienes suerte de estar bien bueno… —Antes de respirar profunda y calmadamente.

Bakugou gira cuidadosamente la cabeza para mirar su habitación y encuentra la botella de lubricante que estaba buscando detrás de él. Se acerca y se encoge de dolor, de nuevo, antes de agarrarlo y acercarle el bote a Kirishima. Quita la tapa y lo mueve hacia el pelirrojo. —¿Ves esto? Esto es un jodido lubricante. Esta mierda no es natural en mí, bastardo.

Kirishima mira a Bakugou con la preocupación latente en su pecho antes de oler la pequeña abertura de la botella. El rubio vierte algo del lubricante en la mano palmeada del pelirroja para que él mismo pueda tocarlo. Kirishima frota sus dedos y lo olfatea. A continuación, acaricia rápidamente el ano del rubio y compara el líquido.

—¡Ah…! N-no me toques de esa manera, imbécil. —Bakugou se ruboriza y le frunce el ceño al pelirrojo por haberlo tocado en general, pero sobre todo porque tocó su, en esos momentos, dolorosamente sensible ano.

Kirishima gime humildemente y gimotea con una mueca, presionando su cabeza en el pecho de Bakugou otra vez.

—… Mientras lo entiendas, está bien. —Palmea la cabeza del pelirrojo suavemente antes de mirar amargamente hacia el suelo.

Por mucho que quiera estar molesto con Kirishima, es difícil puesto que un tritón, como él, no puede entender nada. Pero, de cualquier forma, antes y después de que eso pasara, él no estaba completamente seguro de querer estar con alguien como Kirishima, especialmente después de aquello.

Traducción de las notas finales originales de la autora:

- En el capítulo 3, había mencionado que la gente del mar puede permanecer fuera del agua durante un largo período de tiempo por lo que para Kirishima estaba bien esta fuera de la bañera mientras Bakugou estaba ocupado en la ducha.

- La gente del mar hablan en lenguaje corporal pero también usan sonidos o ruidos. Para aclarar: Los sonidos que hacen pueden ir desde ronronear, gruñir, y gemir a jadear, murmurar, chirriar, y el silbar.

- Dato divertido: El consolador que usó Bakugou fue el que originalmente le compraron a Yaoyorozu.

Pido disculpas si no he manejado este capítulo de buena manera...
˚‧º · ಥ_ಥ ‧º · ˚

En el siguiente capítulo: Bakugou no está seguro de sus sentimientos por Kirishima y todo el mundo se está preparando para ir al club. ¿Qué tipo de intención tendrá Bakugou como para ir al club?

Espero verlos pronto ¡KUUHAKU FUERA! (ง ಠ_ಠ) §