Hola a todos! Este capitulo es especial para mi, realmente es uno de los que mas me han gustado. Ya lo tenia listo desde hace unos dias atras pero queria hacerlo especial pues hoy, al ser mi cumpleaños, quise autorregalarme esta traduccion y cerrar mi maravilloso dia con broche de oro publicando este, tan ansiado, capitulo. Quiero agradecerles a todos por la paciencia que han tenido al esperar las actualizaciones, realmente los amo. Sobre todo agradecerle a Kuuhaku Senpai por dejarme traducir su historia!
Esta obra NO es mía, es una traducción autorizada por la autora xX_KUUHAKU_Xx de su obra original "Communicate With Your Body"
El link original de la obra: (h t t p) : / / archive of our own (. O r g) / Works /7519189
Si saben ingles les recomiendo encarecidamente que pasen a leerlo, es precioso! 1000000/10
El link del Tumblr de la autora: (h t t p) : / / xkuuhakux . Tumblr . com
Cualquier duda que tengan sobre la historia pasen a preguntarle, ella es muy linda y estoy segura les responderá con gusto :3
Resumen
Su corazón late rápidamente y levanta la vista para encontrarse con los brumosos y necesitados de Kirishima. Te necesito... ¡Ahora, por favor...!
O
Una bomba sexual, Bakugou libera a Kirishima de nuevo en el océano
Traducción de las notas de inicio originales de la autora:
¡Saludos, amigos! Aquí Kuuhaku
Lamento mucho la tardanza, realmente me siento mal por eso, pero agradezco que aguanten mis actualizaciones inconstantes. El capítulo de hoy es realmente largo y editarlo fue una putada.
Capítulo 14: Escarlata, granate, negro.
—Fuera. —Bakugou habla con severidad mientras se para frente a su cama solo con una toalla envuelta alrededor de sus caderas. Su cabello rubio ceniza gotea agua sobre su suave cara, cayendo por el cuello y sobre los hombros. El calor irradia de su cuerpo debido a la ducha caliente y humeante y Kirishima arrastra sus ojos hambrientos sobre el cuerpo del rubio.
El pelirrojo le sonríe a Bakugou con una sonrisa agradable antes de inclinarse hacia adelante y colocar sus manos palmeadas sobre la delgada cintura del rubio, gruñendo apreciativamente. Te ves bien.
Un suave rubor rosa se esparce por las mejillas del rubio antes de golpear y alejar las manos de Kirishima. —Estoy hablando en serio, vete.
Para la angustia de Bakugou, Kirishima malinterpreta el comportamiento inquieto del rubio pensando en que es tímido y se acuesta en la cama, ronroneando suavemente mientras se acomoda en la sábana. El pelirrojo sonríe y acaricia el espacio junto a él con una excitación mal contenida, pero el corazón de Bakugou late aún más rápido ante la sombría posibilidad de pasar vergüenza como resultado de unirse al hombre en la cama. Madre de Dios... Bakugou se masajea la frente con una mano y resopla con exasperación.
—No te quiero cerca cuando este... preparándome a mí mismo. —Bakugou murmura el final de su oración y cambia su peso nerviosamente antes de mirar a Kirishima cuando se ríe de él. —¿Qué diablos es tan gracioso? ¡Lárgate, joder!
Bakugou agarra con fuerza de la parte superior del brazo de Kirishima y jala, tratando de sacarlo por completo de su habitación para tener un poco de privacidad, pero Kirishima sonríe aún más brillante ante su toque. El pelirrojo se inclina hacia adelante y envuelve sus brazos alrededor del torso de Bakugou y lo empuja hacia su cuerpo.
—¡Espera! —El corazón de Bakugou late con fuerza en su pecho mientras el pelirrojo lo arrastra completamente hacia la cama y se frota cariñosamente, ronroneando, mientras se abraza al cálido cuerpo del hombre. —Ve más despacio...!
Bakugou entra en pánico y trata de alejarse del pelirrojo, agarrando su toalla desesperadamente y asegurándose de cubrir su cuerpo mientras lucha contra el tritón. Al darse cuenta de la incomodidad del rubio, Kirishima abraza suavemente al hombre y se acuesta junto a él, sin hacer ningún movimiento repentino para asustarlo. Contempla amorosamente los ojos rojos de Bakugou hasta que el rubio detiene sus intentos de escapar.
Pasan los minutos antes de que se relaje en el cálido abrazo de Kirishima y el pelirrojo acaricia su cabello rubio ceniza de manera tranquilizadora. —Katsuki...— No te lastimaré. Por favor, confía en mí esta vez...
—E-ese no es el problema... —Bakugou se retuerce incómodo y Kirishima besa su frente suavemente, apretando su abrazo alrededor del rubio de una manera segura y protectora, pero Bakugou se inquieta aún más. —¡Para...! Solo no quiero que me mires, maldita sea...
El rubio continúa retorciendo su cuerpo y Kirishima frunce el ceño ligeramente, juntando el entrecejo en confusión. Sus manos se contraen vacilantes antes de alejarlas del cuerpo renuente de Bakugou. Oh... pensé que íbamos a... y que tú estabas de acuerdo con... Lo siento...
El pelirrojo desvía la mirada mientras se sienta lentamente e intenta deslizarse fuera de la cama, pero Bakugou rápidamente lo agarra del brazo. —¡No, idiota! Eso no es lo que quería decir. Ugh... Quédate quieto.
Bakugou rápidamente salta de la cama y agarra la gran bolsa de compras de debajo de su cama y la arroja al pecho de Kirishima. El pelirrojo mira curiosamente dentro de ella antes de girar bruscamente sus ojos hacia Bakugou, sin embargo, el rubio ya tenía los ojos en blanco por la vergüenza. Entendiendo las intenciones del rubio, Kirishima deja la bolsa a un lado contra la pared y cerca de la cabecera de la cama antes de volverse hacia el rubio y tararear suavemente para llamar su atención. El rubio lo mira y Kirishima le sonríe con sus grandes y adorables ojos, haciendo que Bakugou se sonroje de un brillante rojo antes de leer la expresión facial del hombre. Déjame quedarme. ¡Ayudaré!
—¡NO! —Bakugou grita enojado y agarra la parte superior de los brazos de Kirishima y jala de ellos con fuerza, pero a su vez hace que el pelirrojo se incline naturalmente hacia adelante y que enrolle sus brazos alrededor de su cintura. Kirishima ríe alegremente antes de voltear a ver al rubio de costado sobre la cama una vez más. —¡E-ESPERA! ¡JODER, NO ESTOY LISTO! ¡DETENTE!
Bakugou lucha y empuja los hombros fuertes del pelirrojo, pero Kirishima solo aprieta más su agarre mientras acaricia su cuerpo. Ronronea humildemente, haciendo que su pecho vibre contra los abdominales cincelados del rubio, un calor comienza a extenderse a sus regiones inferiores. Presa del pánico, Bakugou patea las caderas y la cola de Kirishima mientras sigue gritándole al pelirrojo. El tritón se aleja, gimiendo como un cachorro herido y levanta sus ojos tristes hacia los rojos intensos del rubio... ¿Por qué no?
Con el ceño fruncido como respuesta, Bakugou se sienta y empuja el cuerpo del pelirrojo, tratando de hacerlo caer del borde de la cama, pero Kirishima rápidamente se sienta y se desliza hacia la cabecera donde había colocado la bolsa de compras. Kirishima chilla con entusiasmo mientras hurga en la bolsa para sacar una botella de lubricante y ofrecérsela al rubio con un rubor rosado que florece en sus suaves mejillas. Bakugou se sienta, helado, y lo mira con los ojos muy abiertos, su corazón comienza a palpitar dolorosamente en su pecho.
—¡NO VOY A METERME LOS JODIDOS DEDOS ENFRENTE DE TI! —Bakugou grita a todo pulmón y lanza una mirada asesina a los ojos de Kirishima con una cara roja como el cabello del tritón. —¡POR UNA ULTIMA PUTA VEZ, LARGO...! ¡JODIDO BASTARDO HIJO DE PUTA!
Kirishima exhala por la nariz antes de colocar la botella de lubricante al lado de la bolsa y se sienta en silencio, mirando al rubio. Mira cuidadosamente como los hombros de Bakugou se tornan cada vez más tensos y antes de que abra la boca para gritar nuevamente, Kirishima se acerca más. El rubio cierra la boca, retrasando visiblemente sus palabras y Kirishima espera pacientemente otra vez. El tritón repite sus avances lentos hacia el hombre explosivo hasta que están íntimamente cerca, los cuerpos a milímetros de tocarse y pueden sentir el calor del otro irradiando de sus cuerpos. Kirishima se encorva suavemente antes de acercarse y presionar su frente contra la del rubio, suavizando la rígida tensión en sus músculos mientras permanecen en esta posición por un tiempo.
Con comodidad, Bakugou mueve su frente hacia arriba y sus labios se rozan ligeramente antes de sentir una bocanada de aire escapar de la boca del pelirrojo y acomodar sus labios en los del rubio. Bakugou puede sentir a Kirishima siendo cuidadoso en su beso, manteniéndolo lento y suave, temeroso de asustar al rubio, pero Bakugou no lo quiere de esta manera ahora que ya están tan cerca, tan íntimos. Él lo quiere caliente, humeante y profundo tal como Kirishima siempre lo besa. Empuja hacia adelante en su beso y se desliza sobre el regazo del tritón, a horcajadas sobre él. Kirishima levanta la barbilla para facilitarse el acceso a los labios de Bakugou y el rubio baja la suya para encontrarse con los labios del pelirrojo con la misma ansiedad.
—Mmm... —Kirishima gime en el beso mientras sus labios se deslizan descuidadamente uno contra el otro besándose con la boca abierta. Sus labios chasquean en silencio antes de que Bakugou lloriquee cuando Kirishima mordisquee su labio inferior placenteramente, haciendo que el rubio abra la boca para soltar un grito ahogado y Kirishima pueda deslizar su lengua ardiente dentro de ella fácilmente.
Bakugou agita sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo y desliza una mano en su cabello rojo mientras que la otra la desliza sensualmente por la espalda de Kirishima. Kirishima gruñe apreciativamente y lame los labios del rubio mientras libera su aroma, lo suficiente como para hacer que el cuerpo de Bakugou se derrita sumisamente. Su beso se profundiza a medida que pasan los minutos y comienzan a respirar desesperadamente a través de sus narices para evitar separarse. Sus lenguas bailan una contra otra, empujando y deslizándose en sus calientes cavernas. Kirishima frota suavemente sus manos contra los costados de Bakugou, bajando y acercándose cada vez más a la toalla que se envuelve firmemente alrededor de sus caderas. El rubio no hace un solo movimiento para detenerlo, entonces Kirishima continúa con cuidado hacia abajo y palmea su trasero.
—Mmph... —Bakugou frunce el ceño y ligeramente retrocede vacilante antes de que Kirishima se incline para mantener sus labios juntos. Pone su mano palmeada en los mechones rubios justo sobre el inicio de la parte posterior de su cuello y mantiene un agarre seguro mientras su otra mano continúa amasando su mejilla. El corazón de Bakugou late fuertemente contra el pecho del pelirrojo mientras permite que Kirishima lo toque. Sintiéndolo. Despertándolo.
Su suave polla gradualmente se vuelve más dura entre sus cuerpos presionados y la creciente necesidad de frotarse en algo lo vence y comienza a mover sus caderas hacia Kirishima. Los penetrantes ojos rojos se abren y miran los ojos de Bakugou a sabiendas. El calor se extiende en medio de su pecho y se estremece bajo la mirada que Kirishima le da. Se separan de su beso y jadean uno contra el otro con los labios hinchados.
—Tócame. —Bakugou exhala las palabras con los ojos entrecerrados antes de que Kirishima rápidamente gire haciendo que Bakugou aterrice sobre su espalda con un suave golpe contra la tela de su sábana y el pelirrojo entre sus piernas.
Kirishima rueda sus caderas hacia arriba sobre la erección del rubio quien gime suavemente cuando el pelirrojo frota su mejilla contra la suya propia. Huele su cabello e inhala el aroma del champú y el gel de baño de Bakugou, gruñendo posesivamente cerca de su oreja antes de lamerla y mordisquearla. Tan cerca, Bakugou inhala grandes cantidades de su aroma masculino y sus ojos se cierran en éxtasis. El rubio inclina la cabeza hacia un lado para dejar espacio al pelirrojo mientras este chupa el lóbulo de su oreja, le lame detrás de la oreja y se mueve hacia la unión del cuello y la mandíbula, chupando la piel flexible.
—A-ahh... —Bakugou deja escapar un gemido débil antes de estampar una mano sobre su boca solo para que Kirishima lo agarre por la muñeca y clave su brazo en la almohada sobre su cabeza. Se retuerce eróticamente bajo Kirishima, frotando sus cuerpos mientras el aroma comienza a nublar su mente de todo lo demás excepto eso que están haciendo. —...Eijirou...
—Katsuki... —Kirishima desliza su lengua caliente a lo largo del cuello de Bakugou antes de retroceder, sentándose derecho. Lleva sus hombros hacia atrás y exhala desde su pecho. Sus músculos se ondulan deliciosamente bajo su suave piel y Bakugou no puede evitar mantener sus ojos en su hermoso cuerpo. Kirishima mira a un lado mientras arrastra una mano palmeada por sus abdominales hasta su pecho y la enreda en su cabello rojo escarlata, cepillándolo hacia atrás y seductoramente abriendo sus ojos para mirar al rubio. Kirishima parpadea lentamente mientras desliza su lengua a lo largo de su labio inferior, gruñendo bajo y profundo dentro de su amplio pecho. Sus labios se extienden en una sonrisa maliciosa mientras inclina su cabeza provocativamente. Bakugou se traga el nudo en su garganta cuando su erección palpita alocadamente entre sus muslos y crea un bulto inconfundible debajo de la toalla. El rubio puede decir que Kirishima está tratando de incitarlo, cautivando a su compañero para lograr tener sexo y Bakugou, complacientemente, ofrecerá su cuerpo.
—Maldición... Eres jodidamente sexy... —Bakugou murmura en voz baja para sí mismo. Siente como si le hubieran quitado la respiración de los pulmones. El rubio rápidamente se impulsa en la cama y se inclina hacia el espacio personal de Kirishima, llevando una mano a la parte posterior de su cuello y masajeándolo mientras pasa su otra mano arriba y abajo por los firmes músculos de sus abdominales. Kirishima gime lascivamente y descaradamente se apoya sobre la mano de Bakugou que está frotándole el cuello. El rubio recuerda vívidamente que este era su punto sensible y el olor de Kirishima se filtra de forma incontrolable mientras ronronea contra su mano.
Bakugou puede sentir que su respiración se acorta y el aire a su alrededor es sofocante cuando el aroma de Kirishima envuelve su habitación con fuerza. Su visión se nubla en una neblina y sus sentidos se sienten embotados de una manera aún más intensa a cada movimiento que Kirishima hace debido a su mano sobre los abdominales del pelirrojo. Bakugou levanta su barbilla para alcanzar el cuello del pelirrojo y se lanza desesperadamente, bebiendo su aroma mientras desliza sus dedos por el pecho de Kirishima. Sus dedos se sumergen en cada borde, y los contornos agudos que se forman bajo sus músculos hacen que Bakugou pueda sentirlos temblar placenteramente bajo su toque.
Kirishima suavemente coloca una mano sobre el hombro de Bakugou y empuja, indicando al rubio que se acueste y él obedece con entusiasmo. Sus dedos palmeados ligeramente tiran de los bordes de la toalla mientras mira a los ojos rojos de Bakugou en busca de permiso y el rubio asiente con la cabeza una vez para que el pelirrojo retire la toalla. Kirishima arranca la toalla y la arroja a un área ambigua en la habitación, manteniendo sus ojos en el miembro duro del rubio. Sin apretar, el pelirrojo envuelve su erección y lo masturba ligeramente antes de agarrar las caderas de Bakugou y levantar su trasero hasta la altura de su cara.
—¿¡Q-qué estás haciendo?! —Nervioso, Bakugou agita débilmente sus brazos debido al penetrante aroma mientras su cuerpo es arrastrado hasta quedar sobre el cuerpo de Kirishima. Su culo está cerca de la cara del pelirrojo y los brazos de Kirishima están envueltos alrededor de su cintura, haciendo que su fuerte pecho se presione contra la espalda de Bakugou con sus pies a cada lado de la cara de Kirishima. —¡Deten…!
Un grito escapa de sus labios antes de poder cubrirlos, gimiendo contra la palma de su mano con los ojos fuertemente apretados. Kirishima había empezado a lamerle el culo, mojándolo con su saliva caliente, solo para enviarle un escalofrío por la espalda cuando el aire frío soplaba sobre la mancha húmeda. Su lengua golpea y empuja contra el músculo anillado, abriéndolo y mojándole el interior. Bakugou tiene una vista completa de Kirishima presionando sus labios contra su culo, chupando todo el tiempo, y empujando su lengua dentro de él con entusiasmo. El rubio gime y gimotea contra sus manos, fuertemente envueltas alrededor de su boca cuando la sensación de algo húmedo se mete dentro de él. Afloja su ano, tratando de hacer que su lengua penetre más profundamente en él y lo hace, haciéndolo gemir lascivamente. Sus piernas comienzan a temblar cuando la excitación surge a través de su cuerpo debido a los ruidos traviesos que hace su húmedo ano. La mente de Bakugou se nubla y lentamente retira sus manos de su boca, jadeando pesadamente. Quiere más. Quiere sentir a Kirishima. Quiere sentirlo penetrar y deslizarse contra su interior. Mojado y caliente, frotando sus puntos dulces.
Rápidamente, Bakugou presiona sus manos en el colchón y se empuja hacia arriba, haciendo que sus piernas caigan naturalmente a cada lado de Kirishima. Bakugou se arrastra hasta la cabecera y agarra la botella de lubricante, vertiendo una cantidad generosa en su mano y se cubre apresuradamente todos los dedos. Se prepara, con una mano en la cabecera, y arquea ligeramente la espalda. El rubio separa sus rodillas y las clava en la cama mientras empuja su culo hacia Kirishima y gira la cabeza para echar un vistazo al pelirrojo.
Kirishima se acerca y coloca sus cálidas manos sobre sus muslos y los frota alentadoramente. Bakugou se sonroja profundamente antes de balancear su brazo hacia atrás y frota un dedo resbaladizo contra su culo, deslizando su índice fácilmente.
—A-ahh... joder... —Bakugou deja caer su cabeza sobre su mano en la cabecera mientras comienza a follarse a sí mismo. Demasiado suelto, empuja rápidamente un segundo dedo y el rubio gime con satisfacción en plenitud antes de sacarlos y empujar hacia adentro. Puede oír a Kirishima gruñir detrás de él y sus manos palmeadas se mueven hacia arriba para amasar sus nalgas, separándolas para una mejor vista.
Bakugou abre sus dedos como tijeras en su interior apresuradamente y agrega un tercer dedo, sabiendo muy bien que no debe incitar demasiado a Kirishima o de lo contrario podría forzar a Bakugou nuevamente. Sus dedos se clavan en su interior de forma rápida e irregular cuando su mano comienza a tener calambres. Más. Necesito más. Eijirou. Más.
Como si fuera una señal, Bakugou siente un objeto lubricado y resbaladizo empujar contra su mano y el rubio inmediatamente lo reconoce como un consolador. Sin darse la vuelta, saca los dedos de su culo y se retuerce ante la extraña sensación de vacío antes de que sea llenado de inmediato cuando Kirishima empuja el consolador.
—¡Ugh...! Dios mío, Eijirou... —Bakugou gruñe, frunciendo el ceño mientras separa rápidamente sus piernas. Levanta la cabeza desde la cabecera para girar y mirar al pelirrojo. Es un poco demasiado grande para su gusto y mira a Kirishima, advirtiéndole que no lo mueva. —Ni siquiera lo pienses.
Kirishima jadea suavemente y se inquieta incómodamente en su lugar. Bakugou baja su mirada hacia su pelvis donde su enorme pene se ha deslizado fuera de su hendidura antes de volver a mirar al pelirrojo quien le da una sonrisa preocupada con ojos vidriosos. Apresúrate…
—Mierda... — Una gota de sudor se desliza por un lado de su rostro antes de que Bakugou valientemente se dé vuelta y empuje hacia atrás contra la mano de Kirishima para impulsarlo a mover el juguete sexual. El pelirrojo inmediatamente saca el consolador y lo empuja hacia atrás lentamente antes de ceder a su impaciencia y gradualmente aumentar la velocidad de sus embestidas. Los brazos de Bakugou tiemblan débilmente y cede, haciéndolo caer sobre su almohada y la abraza mientras el grueso consolador golpea su culo apretado. El ardor en el exterior de su culo se calma cuando Kirishima golpea los puntos correctos dentro de él y se derrite ante la sensación de algo que se frota contra su próstata. Bakugou se recupera a cada empuje y sus gemidos se amortiguan en la almohada a medida que pasan los minutos y su erección palpita dolorosamente por la necesidad de ser tocada.
De repente, el consolador sale de él y Bakugou gime ante el deseo de sentirse lleno nuevamente. Se da vuelta rápidamente para mirar a Kirishima hurgar en la bolsa de compras, buscando uno de un tamaño más grande y los ojos del rubio se ensanchan mientras saca un vibrador grande. El pelirrojo inclina su cabeza confundido y lo examina antes de aullar cuando accidentalmente presiona un botón y comienza a vibrar en su ajuste bajo. Frunciendo el ceño, Bakugou presiona el botón dos veces más y la vibración se detiene.
—No uses esto. —Bakugou lo tira de vuelta a la bolsa y comienza a buscar uno para sí mismo, pero Kirishima rápidamente saca el mismo vibrador y agarra la bolsa para tirarla al otro lado de su habitación. —¡¿Qué mierda?!
Bakugou le grita airadamente a Kirishima, pero el pelirrojo hace una mueca de irritación y jala al rubio hacia abajo para recostarse sobre su regazo, envolviendo firmemente un brazo alrededor de su cintura. Kirishima acerca su cuerpo, haciendo que su pene se apriete contra el estómago de Bakugou, golpeándose contra la erección del rubio mientras el cuerpo de este se enrosca alrededor del pelirrojo.
—Maldita sea, Eijirou. —Bakugou pone los ojos en blanco y recuesta perezosamente el costado de su cabeza sobre su sábana mientras espera que la punta le toque el ano.
Kirishima lubrica rápidamente el vibrador antes de presionarlo contra el orificio del rubio, empujando lentamente el músculo anillado. Bakugou respira profundo y pesadamente, tratando de relajarse para acostumbrarse al tamaño que se desliza dentro de él, completo y grande. Toda la longitud se instala dentro de él y su interior palpita contra el consolador. El pelirrojo espera con su impaciencia reprimida antes de que Bakugou le dé su aprobación y Kirishima enciende el vibrador con solo apretar un botón, iniciando una vibración baja y un zumbido silencioso.
—¡Oh! ¡J-joder… Se siente...! —Asombroso. Bakugou se retuerce eróticamente y coloca las palmas de sus manos en su trasero, separando sus muslos para abrirse un poco más. Kirishima aprovecha su oportunidad y comienza a empujar el vibrador dentro y fuera del rubio. —Joder… ¡A la mierda...! Ah sí... ¡M-más!
Los dedos de Bakugou se curvan mientras Kirishima empuja el vibrador dentro de él bruscamente mientras aprieta su brazo alrededor del rubio para evitar que se mueva demasiado. Bakugou grita a medida que la vibración aumenta subiendo poco a poco hasta quedar en su configuración más alta. Se frota contra él sensualmente y eso envía chispas por toda su espina dorsal cada vez que golpea en un ángulo perfecto y acaricia sus puntos dulces. El objeto firme zumba dentro de él y con cada embestida, su erección se vuelve más sensible y la necesidad de liberarse urgentemente palpita en su mente aturdida. Sus dedos se vuelven blancos mientras agarra con fuerza sus muslos y sus piernas comienzan a temblar incontrolablemente. Bakugou gime y suelta obscenidades mientras clava su cabeza en el colchón, cerca de correrse.
—¡Aghh mierda! Me voy a correr... ¡V-voy a...! —La voz de Bakugou se vuelve más y más alta cuando siente que va a llegar al climax y está a punto de estallar cuando siente que el vibrador sale de él y su culo se queda abierto ante la ausencia de algo que lo llene. —¿Qué…? ¡Qué demonios Eijirou!
Bakugou se sienta rápidamente y mira furiosamente a Kirishima por su orgasmo frustrado antes de que el pelirrojo lo empuje bruscamente sobre la cama, aterrizando sobre su espalda. Parpadea y abre los ojos aturdido y encuentra a Kirishima entre sus piernas abiertas, inclinándose cerca de él y acariciando su polla rápidamente con los dedos lubricados. El rubio siente que el pene resbaladizo toca ligeramente su culo y él deja de respirar. Su corazón late rápidamente y levanta la vista para encontrarse con los brumosos y necesitados de Kirishima. Te necesito... ¡Ahora, por favor...!
Bakugou maldice antes de moverse rápidamente bajo el tritón para acomodarse en la cama más cómodamente. Tan pronto como Bakugou levanta la barbilla para asentir, Kirishima lo empuja. Su pene duro empuja más allá de su abertura y perfora su cálido cuerpo. Bakugou jadea ruidosamente y agarra la sábana en un agarre mortal, abriendo sus piernas aún más.
—¡J-jodido infierno...! —Bakugou cierra los ojos y su espalda se arquea pegándose al pecho del pelirrojo mientras siente que toda la polla de Kirishima se desliza dentro de él, apretada y caliente, rozando lentamente la carne dentro de él. —A-ahh ¡Es enorme! ¡Hijo de…! ¡Maldita perra!
El culo de Bakugou se aprieta dolorosamente alrededor de Kirishima y él hace una mueca de dolor antes de acariciar suavemente sus caderas y le ofrece una sonrisa preocupada. Afloja... Es demasiado apretado.
—¡Lo sé, mierda! —Bakugou aprieta la mandíbula y aprieta los dientes mientras trata de relajarse alrededor del enorme pene del pelirrojo que se retuerce dentro de él. Kirishima gruñe y llena al rubio con besos ligeros como plumas alrededor de su cara y cuello, haciendo lo mejor que puede para calmar al hombre. Coloca sus manos palmeadas sobre la cama y presiona sus cuerpos estrechamente con el pene palpitante del rubio encajado entre ellos. Bakugou agita sus brazos alrededor de la espalda del pelirrojo y se prepara mientras separa las piernas un poco más, doblando las rodillas y clavando los talones en el colchón. Gira la cabeza en el hueco del cuello de Kirishima y respira el aroma embriagador, destensando sus músculos y le susurra al oído: —Adelante...
Con su consentimiento silencioso, Kirishima lentamente se retira antes de empujar, igual de despacio, de nuevo y Bakugou gruñe y se estremece placenteramente. El rubio jadea y se retuerce debajo de él desesperadamente después de algunos golpes más suaves y clava sus uñas en la espalda de Kirishima, gimiendo. En cada embestida de las caderas del pelirrojo, su cuerpo se desliza sobre el miembro de Bakugou y la piel sensible palpita con calor mientras siente que sus bolas se tensan por su liberación anticipada.
—¡Dios mío, E-Eijirou...! ¡Me voy a correr! ¡Espera! —Bakugou gime y forcejea debajo del tritón, pero Kirishima no se detiene y en su lugar empuja un poco más rápido sobre él. La punta de su pene golpea las paredes de su interior profunda y duramente y lleva a Bakugou cerca del orgasmo. Ya no puede contenerlo más y expulsa ráfagas de semen blanco entre sus cuerpos mientras grita en dicha. Sus piernas se abrazan a los lados de Kirishima y tiemblan mientras arrastra sus uñas por la espalda del pelirrojo. —¡Aghh… mierda...!
El cuerpo de Bakugou tiembla por la sobreestimulación y el golpe directo del aroma de Kirishima justo en frente de su nariz hace que su visión se vuelva blanca en puro éxtasis. Murmura obscenidades y quiere darse la vuelta y hacerse un ovillo hasta que mengüen los estímulos de su liberación sexual, pero Kirishima continúa empujando dentro, sin parar.
—¡Ah, ah! ¡Eijirou...! —Bakugou jadea ruidosamente y aprieta sus brazos alrededor del tritón, deseando que el pelirrojo se detenga, pero en vez de eso se aferra desesperadamente a él. Su suave polla se crispa en un dolor sordo y palpita con sensibilidad cuando el pelirrojo lo penetra con más fuerza. El rubio se retuerce debajo de él, tratando de alejarse de la sobrecarga sensorial, pero sus caderas ruedan hacia Kirishima a cada empuje poderoso.
—Katsuki. —Kirishima gruñe en su oído y Bakugou gime ante el tono posesivo y dominante que se filtra en su voz profunda. Engancha sus manos palmeadas debajo de las rodillas del rubio y las empuja hacia ambos lados de su pecho. El ángulo de sus embistes penetra más profundamente en sus muslos extendidos y lo penetra placenteramente. Los brazos de Bakugou vuelan hasta su cuello y lo agarra con firmeza mientras gruñe lascivamente.
—Nngh… ¡Sí...! Justo ahí. ¡Oh Dios... Mierda...! —Bakugou grita y respira aire caliente en el cuello de Kirishima, lo excita aún más haciendo que lo penetre vigorosamente. Su agujero se aprieta y se afloja alrededor del miembro pulsante del pelirrojo y envía agradables escalofríos por su espina dorsal. Bakugou puede sentir los músculos del tritón apretandose y flexionándose debajo de sus palmas mientras Kirishima jadea en su oreja, cogiéndoselo con fuerza.
Más fuerte. Más rápido. Más duro. Mucho mejor. Más caliente. Mas mojado. Más, Eijirou... Necesito más. Sus cuerpos calientes se deslizan uno contra el otro en una mezcla de sudor y semen y se pegan incómodamente cuando Bakugou se arquea hacia el pecho de Kirishima, presionándose tan íntimamente como sea posible. La cama se balancea y cruje en un patrón rítmico travieso y el colchón chirría bajo la presión de su intenso coito. Los gemidos de Bakugou y los gruesos jadeos de Kirishima llenan la habitación y el ruido de las escamas al chocar con la húmeda piel permanecen en sus oídos descaradamente.
—Ah... Hah... ¡Mmph! ¡Ha… más duro...! —Bakugou grita con una necesidad urgente, cerca de correrse de nuevo. Pero Kirishima repentinamente se retira y Bakugou golpea sus rodillas juntas, temblando violentamente. Agarra su propio pene, duro como una piedra, y le da unos jalones bruscos antes de que Kirishima le quite la mano. El pelirrojo gruñe y muerde el labio inferior de Bakugou quien gime con un delicioso dolor. Se besan con frenesí mientras maniobran sus cuerpos rápidamente con Kirishima acunándolo y Bakugou girando su cuello para continuar su caliente sesión de besos.
—Dámelo todo. Dámelo bien, Eijirou... —Bakugou respira en los labios del pelirrojo mientras Kirishima frota más lubricante en su pene palpitante y limpia el exceso de el en la entrada de Bakugou. El rubio gime ante el toque fugaz y mueve su culo hacia el pene del pelirrojo, esperando ansiosamente la penetración. —¡Apúrate de una puta vez...!
Kirishima agarra la base de su erección y la dirige hacia el rubio, arrugando su cara mientras empuja dentro de él nuevamente. La boca de Bakugou se abre levemente al sentir el miembro del pelirrojo deslizarse y entrar en él y presiona el costado de su cabeza contra su almohada, agarrando la sábana con fuerza. Kirishima desliza un brazo debajo de Bakugou y lo mueve hacia arriba para agarrar el hombro del rubio por sobre su pecho y engancha su otra mano debajo de una rodilla, levantándola en el aire. Bakugou gime y rueda sus caderas una vez antes de que Kirishima inmediatamente lo penetre a gran velocidad, quitándole el aire. Bakugou grita lascivamente y puede decir que el pelirrojo está cerca de derramar su carga cuando sus embestidas se vuelven erráticas y fuera de ritmo, acurrucándose contra el rubio.
—Katsuki... Katsuki... ¡Katsuki...! —Kirishima jadea su nombre con el aliento caliente y corto en el oído de Bakugou y el rubio se estremece ante la sensación de cosquilleo que eso provoca. Bakugou aprieta su agujero alrededor de Kirishima y gruñe por cada duro empuje que siente, Bakugou grita a cada golpe en su próstata sensible. Sus testiculos se tensan de nuevo y la corriente familiar de éxtasis corre por sus venas. Eyacula dentro de mí. Lo quiero. Quiero sentirlo. Caliente. Mojado. Esparciéndose. Dámelo.
—¡E-Eijirou...! —Bakugou grita con lágrimas en las comisuras de sus ojos ardiendo por la sobreestimulación y se corre otra vez, disparando sobre su pecho y su cara convirtiéndose en un desastre de semen blanco. Estruja el pene de Kirishima, quien gruñe por última vez y Bakugou jadea ruidosamente cuando siente un fluido caliente extenderse y llenar su interior, haciéndole estremecerse y tartamudear palabras con ojos nublados —Oh, Dios mío, Eijirou... ¡Sí...! Santa mierda... ¡Ah, ah! ¡Mierda…!
Bakugou tiembla incontrolablemente y lágrimas delgadas fluyen por sus mejillas cuando las cierra con un débil revoloteo de pestañas. El pecho de Kirishima se eleva y cae sobre su espalda mientras trata de recuperar el aliento rápidamente y Bakugou hace lo mismo. Tranquilos minutos pasan y Kirishima comienza a acariciar la cadera del rubio cariñosamente mientras ronronea y acaricia la parte posterior de su cuello. Bakugou dibuja formas sin pensar en la otra mano palmeada de Kirishima y lentamente deletrea sus nombres antes de dudar y dibujar un corazón. Se sonroja y siente que sus oídos arden de vergüenza antes de girar la cabeza y mirar de reojo a Kirishima quien lo mira con una sonrisa serena.
—Eijirou... Quítate. —Bakugou sacude su trasero y Kirishima gime placenteramente detrás de él. Besa dulcemente la parte posterior del cuello del rubio antes de retirarse lentamente. Su polla suave se desliza fácilmente y se desliza dentro de su hendidura, derramando el líquido dentro del rubio sobre la sábana en un charco húmedo.
—Nngh... —Bakugou se retuerce cuando siente que el pegajoso semen fluye lentamente fuera de él y Kirishima se sienta para verlo salir. Separa las nalgas y gruñe contento en un estruendo bajo antes de recostarse junto a Bakugou y abrazarlo íntimamente.
—Para. No puedo respirar, maldición... —Bakugou murmura cansadamente antes de girar su cuerpo para mirar al pelirrojo. Kirishima sonríe feliz y obedientemente desenrosca sus brazos alrededor de él. Detiene la liberación de su aroma y parpadea perezosamente sus ojos rojos mirando al rubio mientras se relajan en la presencia del otro. Demasiado cansados para limpiar su desastre, Bakugou comienza a quedarse dormido antes de sentir que Kirishima le da un codazo a su cuerpo y abre los ojos más que solo un poco irritado. —… ¿Ahora qué? Estoy cansado.
Kirishima presiona sus labios contra los de Bakugou y el rubio se sobresalta con sorpresa, antes de volver a besarse. Se separan y Kirishima le sonríe con pura felicidad. Se ríe y lleva su mano a su cola y arranca tres escamas de color escarlata, granate y negro. Kirishima los coloca en la palma de la mano del rubio y la cierra, estrechándola, mirando los ojos de Bakugou con amor. Quiero que tengas esto. Mantenlos como un recuerdo de mí.
—... Yo... No tengo nada que darte... —Bakugou se mueve y mira hacia un lado, molesto porque no posee nada personal que pueda darle al otro hombre. Kirishima sujeta la mejilla al rubio con su mano palmeada y lleva su mirada a sus penetrantes ojos rojos. El pelirrojo roza con su pulgar el pómulo alto de Bakugou antes de inclinar su cabeza hacia un lado, exponiendo burlonamente su piel. —... ¿Huh?
Kirishima mueve su mano hacia la parte posterior del cuello de Bakugou y hace que el rubio ponga su cara en el hueco de su cuello. Ronronea humildemente y se inclina hacia el rubio, haciendo que sus labios rocen la suave piel. Márcame. Bakugou traga saliva vacilante, moviendo el peso de su cuerpo incómodamente sobre la cama. Rápidamente se da vuelta para colocar las tres escamas suavemente sobre su mesita de noche y un rubor florece en sus mejillas mientras nerviosamente voltea hacia el pelirrojo. Él nunca ha hecho esto antes. El pelirrojo siempre ha sido el que lo ha hecho.
Kirishima golpea de nuevo su cuello contra el rubio, lo que le obliga a abrir su boca torpemente y colocar sus labios sobre su cuello. Bakugou besa y lame su piel bronceada, pasando sus labios por la longitud de su cuello y cuando Kirishima gime y cálidamente abraza a Bakugou, se siente animado a continuar. Vira sus brazos alrededor de los fuertes hombros del pelirrojo y mordisquea ligeramente su piel antes de que Kirishima le presione la parte posterior de la cabeza, diciéndole que muerda más fuerte y lo hace. Muerde e inmediatamente se filtra el olor de Kirishima en una explosión en su boca y la deja descansar sobre la marca roja sangrando en la piel del tritón. El pelirrojo gime en silencio mientras Bakugou continúa dejando chupones en su cuello, en su clavícula y en su hombro. Él se asegura de morder y chupar lo suficiente para darle placer antes de acariciar las heridas con besos dulces y lamidas.
El rubio raspa sus uñas sobre los omóplatos de Kirishima antes de arrastrar su mano hasta la parte posterior de su cuello y masajear suavemente. El pelirrojo exhala tembloroso y se deja caer sobre el contacto.
—Katsuki... —Kirishima dice su nombre alegremente y su corazón salta en un latido de un sonido tan obsceno como su nombre. Bakugou se sonroja y saca su mano del cuello del otro, usándola para levantarse de la cama y sentarse.
El rubio se estremece al sentir que el líquido dentro de él se derrama debido al nuevo ángulo en el que se ha posicionado y gime por el dolor en su culo y sus entumecidos muslos por los calambres. Bakugou está a punto de levantarse de la cama cuando Kirishima agarra sus caderas y lo arrastra de vuelta a la cama.
—Para. Tengo que lavarme... Nos tenemos que lavar. —Bakugou señala rápidamente a sus cuerpos y trata de sentarse de nuevo, pero Kirishima aprieta su agarre, gimiendo provocativamente. Mira el cuerpo del rubio antes de arquear su frente burlonamente y el sonrojo de Bakugou se vuelve de un rojo brillante al darse cuenta del lenguaje corporal de Kirishima. —¡N-no lo vamos a hacer otra vez! ¡No más, idiota! ¡Tuve dos orgasmos!
Bakugou grita y balancea sus puños en los hombros de Kirishima, pateando furiosamente al pelirrojo, pero el pelirrojo estalla en risas y solo aprieta su agarre alrededor de la cintura del rubio. Los minutos pasan con Bakugou peleando contra el afecto de Kirishima hasta que se enredan en un lío de semen y sudor, persistentes en el olor a sexo. Bakugou cede al toque cálido de Kirishima y sus músculos se vuelven pesados a medida que el sueño lo envuelve en un estado de somnolencia. Cierra los ojos y piensa brevemente en la necesidad de ducharse y cambiar la sábana cuando siente que una cálida frente se apoya contra la suya y Bakugou gruñe somnoliento antes de retroceder.
Yo también te amo, Eijirou...
El cielo se oscurece y las estrellas comienzan a brillar intensamente cuando los dos hombres se despiertan en la oscuridad de la noche. A las 4:00 a. M., Bakugou empaca rápidamente una bolsa con una manta liviana y la balancea sobre su espalda. Se pone los zapatos y se gira hacia Kirishima quien espera a su lado, apoyado en la pared. Bakugou entrelaza sus dedos en su suave cabello y frota tiernamente su cuero cabelludo. El pelirrojo cierra sus ojos y ronronea suavemente antes de que Bakugou deslice sus brazos debajo de él y lo levante al estilo nupcial.
—¿Estás listo para ir a casa? —Bakugou le pregunta suavemente al hombre somnoliento y él sonríe dulcemente antes de apoyar su cabeza contra el hombro del rubio. —Esta bien, vamos.
En silencio, sale de su complejo de apartamentos y sigue exactamente el mismo camino que tomó el día en que trajo a casa a Kirishima. Detrás de altos edificios y callejones oscuros donde nadie camina, Bakugou se dirige rápidamente a la playa.
Cuanto más se acercan al océano, más despierto se encuentra Kirishima, respira el olor del océano antes de gorjear emocionado cuando ve las brillantes aguas debajo de la brillante luna y las estrellas sobre ellos. Bakugou reduce su velocidad a medida que el suelo debajo de él cambia de hormigón duro a arena blanda. Su pecho se aprieta cuando comienza a darse cuenta de cuán pronto Kirishima lo dejará y rápidamente mira al pelirrojo y observa los ojos del tritón brillar de alegría. Los labios del rubio se extienden en una pequeña sonrisa agridulce. Por más eufórico que esté por llevarlo de vuelta a casa, desea poder pasar un poco más de tiempo con él...
Kirishima comienza a retorcerse en sus brazos y Bakugou lo arroja a regañadientes a la arena antes de que pueda llegar a la orilla. El rubio se detiene y se planta en la arena mientras observa al pelirrojo arrastrar su cuerpo hasta llegar al océano. A pesar de que está a solo un par de metros de distancia, Bakugou siente instantáneamente la distancia de Kirishima y su corazón se hunde, dejándose caer en la posibilidad de que Kirishima desaparezca de su vida. ¿Volverás, verdad...?
Bakugou decididamente se ocupa de extender su manta sobre la arena cerca de la orilla y las rocas en donde se encontró por primera vez con Kirishima. recostándose sobre ella, observando al tritón nadar a una velocidad increíble, yendo y viniendo, de lado a lado. El rubio levanta una rodilla y apoya el codo sobre ella para sostener su cabeza con la mano, observando al pelirrojo en silencio. La piel de Kirishima brilla bajo la luz de la luna y sus escamas brillan bellamente en su cola. El pelirrojo regresa a Bakugou y sonríe brillantemente antes de colocar una mano sobre su cadera y empuja ligeramente.
—Quédate. —Kirishima le sonríe dulcemente al rubio y Bakugou puede sentir su respiración entrecortada cuando el agua se desliza por sus facciones encantadoras y por el resto de su cuerpo. La luz blanca de la luna detrás de él hace que el contorno de su cuerpo brille y las puntas de su cabello se iluminen en una mezcla llameante de naranja y rojo. Bakugou casi había olvidado lo sorprendentemente guapo que era cuando lo conoció aquí, justo en ese mismo lugar. Kirishima se ve increíble en el océano, a donde pertenece. Encaja perfectamente en la imagen, igualando el resplandor de la luna y las estrellas luminosas en el oscuro cielo nocturno, ya que se refleja maravillosamente en las aguas cristalinas.
—... De acuerdo. —Bakugou responde en voz baja y espera pacientemente mientras Kirishima gira y se zambulle en el agua. El pelirrojo va y viene del océano, llevándole al rubio muchos regalos desde pequeños objetos comunes hasta tesoros del océano profundo y su mochila comienza a abultarse por la abrumadora cantidad de conchas marinas y objetos raros que la llenan. Bakugou agarra rápidamente el brazo de Kirishima antes de que regrese al océano y el pelirrojo lo mira con curiosidad con sus grandes y brillantes ojos.
—Basta, esto es más que suficiente... No más. —Bakugou acaricia a Kirishima con aprecio y el pelirrojo chilla alegremente antes de deslizarse en el regazo del rubio y acurrucarse durante los últimos minutos que pueden pasar juntos.
El cielo comienza a cambiar de colores a un sutil azul y rojo, insinuando el pronto amanecer. Bakugou puede notar que el sol saldrá pronto y se enfurruña en sombría anticipación, ya que es más propio que Kirishima se vaya antes de que se ilumine. Empuja al pelirrojo, sentado en sus piernas cruzadas, y se miran a los ojos, con nostalgia.
—... Deberías irte. —Bakugou desvía la mirada, pero Kirishima coloca su mano en su mejilla y sus ojos se encuentran de nuevo. El pelirrojo canta con tristeza y el pecho del rubio se desalienta. —Joder... te voy a extrañar, pelos de mierda.
El rubio golpea su frente contra la del pelirrojo y Kirishima ronronea antes de mirar su cicatriz sobre su pecho. La toca ligeramente, pasando los dedos por la piel áspera y mira hacia arriba, sonriendo con genuina gratitud. Gracias.
Bakugou se sonroja suavemente y tartamudea una respuesta a modo de excusa, haciendo que el pelirrojo se ría y Bakugou bruscamente le clava un puño en el costado. Kirishima se ríe y se desliza del regazo del rubio, agarrando su mano y tirando de él hacia el océano. Sígueme. Ven acá.
Kirishima lo lleva al océano y se adentran más en las aguas hasta que Bakugou se para con los hombros justo encima del agua. El pelirrojo gime tristemente antes de envolver sus brazos alrededor de la cintura de Bakugou y el rubio hace lo mismo alrededor del cuello de Kirishima, juntando sus cuerpos.
—Katsuki. —Kirishima le sonríe y presiona su frente contra la del rubio. te amo.
Bakugou le regresa la caricia y murmura en voz baja, entre dientes. —Yo también te amo... Tienes que volver... Intenta no volver y voy a abrir un agujero en esa jodida cicatriz en tu pecho.
Kirishima se ríe ante el tono débilmente amenazante en la voz de Bakugou y lentamente se aleja, sus ojos nunca rompen el contacto. Las manos palmeadas de Kirishima se deslizan por los brazos del rubio hasta que llega a sus manos y se agarran con fuerza antes de que el pelirrojo se suelte y aleje su cuerpo.
... Espera... El corazón de Bakugou se acelera cuando Kirishima comienza a deslizarse en el agua y rápidamente se acerca para agarrar el brazo del pelirrojo. Atrae a Kirishima hacia su abrazo y presiona sus labios contra los del tritón y este devuelve el contacto con la misma desesperación. Su beso consiste en chocar los dientes y chocar las narices, pero a ninguno de ellos le importa que tan bueno cuando están a solo segundos de alejarse el uno del otro.
—Eijirou... Por favor... Por favor vuelve a mí. No te olvides de mí... Te amo tanto, maldición. —Bakugou se aferra a él en un abrazo que rompe huesos antes de que Kirishima se separe suavemente y asienta con la cabeza una vez. Se inclina hacia adelante y besa al rubio de nuevo, más suavemente esta vez. El pelirrojo susurra apasionadamente su nombre en sus labios y el corazón de Bakugou revolotea inocentemente. Se separan y comparten una última sonrisa agridulce antes de que el rubio mire a Kirishima nadar a una velocidad increíble.
Tienes que volver...
Pero Kirishima no lo hace. Pasan días, semanas y meses con largas horas que se extienden dolorosamente entre ellos. El corazón del rubio se aprieta dentro de su pecho y se hunde profundamente a medida que la duda crece y se come a su vacilante esperanza. Bakugou todavía corre a lo largo de la playa por las mañanas y poco a poco comenzó a hacer sus tareas escolares allí, quedándose durante horas en caso de que un destello rojo se asomara del vasto océano más allá de la playa. Se ha convertido en un hábito y una rutina visitar la playa a diario si tenía trabajo que hacer o no. Hubo muchos días en los que se sentó sobre las rocas en donde encontró a Kirishima y contempló el océano con un libro de texto tendido distraídamente sobre su regazo hasta que llegó el momento de dirigirse al trabajo.
Juguetea con el collar adornado con escamas de vibrantes colores escarlata, granate y negro. Bakugou había encontrado un tiempo para poder hacer de las escamas del pelirrojo un collar personalizado. Las escamas se superponen unas sobre otras, encadenadas unas contra otras que van del rojo al negro al igual que la cola del tritón. La cadena de plata cuelga justo debajo del cuello de su camisa para evitar que otros hagan preguntas. El rubio suelta el collar y las escamas se agitan cuando una brisa fresca sopla en su dirección. Mira hacia el océano, con los ojos llenos de desesperación y ansiedad antes de dejarlos caer hacia la arena debajo de él. Fuertemente, empuja las rocas con su libro de texto en la mano y se dirige a su casa para prepararse para su turno de noche en el Plus Ultra.
Han pasado varios meses desde el día en que dejó que el pelirrojo volviera al océano y la semana de celo fue la semana pasada; sin embargo, Kirishima no lo visitó. Horas y horas de espera en la orilla y él no vino. Días de esperar con paciencia y cansancio y el pelirrojo aún no había regresado. Semanas y meses de inseguridad y ansiedad desgarraron su última pizca de esperanza y le confirmaron su desafortudada situación mientras esperaba por última vez en la playa. Vacilante, se da vuelta y mira hacia las aguas con ojos dudosos, Kirishima todavía está fuera de su vista. En ninguna parte.
El paisaje es hermoso. El sol está alto en el cielo con las nubes moviéndose para permitir que brille intensamente, para que todos lo vean. Las olas chocan suavemente contra la arena blanca de la orilla y las mareas caen perezosamente, creando una atmósfera serena. El cuerpo de Bakugou se desmorona ante la diferencia que siente dentro de sí mismo. Tan oscuro y lúgubre. Tanta pena y vacío. Soledad. Dolor. Agonía. Pérdida. Deseo. Anhelo. Todo tan fácilmente curable si solo el brillante hombre de las sombras pudiera mostrarse con su sonrisa brillante y completar el hermoso paisaje frente al rubio.
La imagen de un destello de color rojo que se abre paso a través de la superficie del agua y los ojos grandes y brillantes que miran directamente al rubio junto con la enorme sonrisa en aquella piel bronceada juegan con su mente. Bakugou imagina su corazón latiendo en sus oídos y el alivio enrojeciendo sobre su pecho mientras deja caer todas sus pertenencias y corre hacia Kirishima. El agua salpica mientras corre por el extremo poco profundo y salta a los brazos extendidos del pelirrojo, lágrimas de felicidad fluyen por su rostro. Kirishima se aferra a él con fuerza y acaricia su cabello rubio de manera tranquilizadora mientras Bakugou acaricia su cuello, limpiando sus lágrimas contra la piel bronceada por el sol. Maldice, lleno de lágrimas, a Kirishima por haberlo hecho esperar tanto y comparten un beso profundo muy necesario, presionando sus frentes juntas y disfrutando de la presencia del otro...
Pero, por supuesto, nada de eso sucede. El corazón de Bakugou se rompe en un millón de pedazos y su labio inferior se estremece cuando se da cuenta de lo lejos que se ha metido en lo más profundo de este amor falso y falso que la rubia había creído con tanta confianza que realmente tenían. Bakugou gira sobre sus talones y corre hacia su casa, mordiéndose el labio inferior para no romper a llorar.
Tanto por confiar en los instintos de la sirena. Tanto para salir de su camino y hacer este collar. Tanto por perder su tiempo y esperar a alguien que nunca tuvo la intención de regresar. Bakugou había creído tan fielmente en Kirishima y cada esperanza y confianza que tenía en él se sentía como si hubiera sido pisoteada y aplastada ante sus propios ojos. Una voz oscura en el fondo de su mente se ríe de él, burlándose y burlándose de su completa estupidez al involucrarse con otro ser vivo que no sea él mismo.
Las estaciones se habían transformado gradualmente en otras y se habían vuelto más lentas con las hojas cambiando de verde a amarillo y naranja brillante. El calor del sol se reduce a un rayo cálido con una brisa fresca en el aire haciendo que las hojas se desprendan débilmente de sus ramas y bailen a lo largo de los caminos de concreto, alrededor de los tobillos del rubio mientras corre de regreso a casa desde la playa. Las lágrimas silenciosas caen de sus ojos incluso antes de que él pueda abrir la puerta de su departamento y las deja caer libremente. Bakugou se quita la cadena del cuello y la arroja al respaldo de uno de los cajones de su escritorio lleno de diversos objetos inútiles que han tenido que ser destruidos.
Bakugou se arrastra hasta su cama y presiona su espalda contra la esquina que forman sus paredes, abrazando una almohada contra su pecho mientras suelta un gemido sobre el material de felpa. Levanta las rodillas y se encorva sobre sí mismo, amortiguando sus patéticos gritos y gemidos. Los pensamientos oscuros y la duda que ha estado presionando desesperadamente en el fondo de su mente llegan fluyendo y lo están venciendo. Y él lo permite.
Quiere sentirse desesperado. Quiere sentir que el mundo se derrumba sobre él. Quiere ahogarse en pensamientos oscuros y dejar que coman su alma. Dolor. Vergüenza. Vergüenza. Bakugou acoge todos los sentimientos y les permite golpearlo, ante su estupidez al creer en el romance y el amor.
Es por eso por lo que es bueno ser egoísta y egocéntrico. De esta forma, no tienes que preocuparte por otras personas junto con sus sentimientos y no tienes que preocuparte por nada relacionado con ellos. Esto es más fácil. Esto es lo mejor. Esto es más beneficioso. Es por eso por lo que querías ser así desde el principio. Sin relación. Sin amigos. Solo compañeros de trabajo y compañeros de clase, nada más. Solo un tritón herido y necesitado de hospitalidad, nada más. Así es como debería ser. Esto es lo que te hizo exitoso e imparable todo este tiempo. Entonces tuviste una aventura con un tritón y tuviste sexo. Aprendiste tu lección, no más jugueteos con las demás personas. No más Kirishima.
Con una mentalidad renovada, Bakugou quita los brazos de la almohada y la coloca pulcramente contra la cabecera mientras se levanta de su cama. Se seca las mejillas y los ojos antes de abrir el armario y la cómoda para ponerse la ropa de trabajo. Luego, se mueve a su escritorio y saca el cajón en el que había arrojado su collar y arroja el contenido en su cubo de basura. Era basura de todos modos. Rápidamente, el rubio agarra la bolsa de compras debajo de su cama y la coloca al lado del cubo de basura, así como con su mochila llena de los regalos que Kirishima le había dado el día que se fue. El rubio rápidamente toma una pila de dinero en efectivo y se lo mete en la billetera, deslizándolo en su bolsillo trasero junto con su teléfono y se mueve para salir de su habitación. Se deja caer en el suelo frente a su entrada principal y se calza los zapatos, atándolos firmemente antes de sentarse y respirar profundamente. Cierra los ojos y los abre lentamente mientras exhala. Bakugou se siente revivido y renovado cuando sale de su apartamento. Este es un nuevo comienzo.
Bakugou hunde sus manos en sus bolsillos con el ceño fruncido habitual en su rostro y se dirige al Plus Ultra con un claro corazón consciente y hastiado.
Traducción de las notas finales de la autora:
—Los Alfas y los Omegas muestran sus cuerpos para tratar de conquistar/atraer a sus parejas para tener relaciones sexuales, es por eso que Kirishima se toca y trata de seducir a Bakugou (En el capítulo 2, Bakugou técnicamente hizo esto tomando una ducha y Kirishima malentendió sus acciones).
—Kirishima trae regalos del océano a Bakugou como agradecimiento por haber cuidado de él cuando fue herido.
No puedo agradecerle lo suficiente a hanatsuki89 por estos fanarts bellamente dibujados que sigue creando ~ Asegúrense de hacer clic en el enlace y checarlos y, por supuesto ¡Muéstrenle mucho, mucho amor! ( ´ ▽ `).。o
Esta es una escena del capítulo 4
post/149759558883/if-you-didnt-know-it-already-im-completely-in
En el siguiente capítulo: Todoroki le da a Bakugou una mano muy necesaria para su situación (POV de Bakugou).
¡Los veré pronto! Kuuhaku FUERA (งಠ_ಠ)ง
