Esta obra NO es mía, es una traducción autorizada por la autora xX_KUUHAKU_Xx de su obra original "Communicate With Your Body"
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Si saben ingles les recomiendo encarecidamente que pasen a leerlo, es precioso! 1000000/10
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Cualquier duda que tengan sobre la historia pasen a preguntarle, ella es muy linda y estoy segura les responderá con gusto :3
Resumen:
Mucho calor. Muy doloroso. El calor en su cuerpo era abrumador y ardía en su interior.
O
La semana de celo llega, pero Kirishima no puede pasarlo con el amor de su vida? ¡Y Todoroki tritón entra en escena.
Traducción de las notas de inicio originales de la autora:
Bienvenidos, bienvenidos, aqui Kuuhaku ~ ¡Gracias por esperar este capítulo!
Como recordatorio, este capítulo todavía está narrado en el océano desde el punto de vista de Kirishima, por lo que todo está inmerso en lo profundo de las aguas. Este capítulo sigue siendo el mismo día en el que Bakugou permitió que Kirishima regresara a casa y el mismo día que el capítulo anterior, cuando conoció a sus padres.
Capítulo 17: Voz interna de Alfa.
Las algas rojas decoran las paredes del interior de la habitación de Kirishima en sinuosos senderos trepando desde lo más alto. Su habitación tenía la forma de una cúpula con una pequeña abertura en el interior, que conducía a un pasillo conectado a la sala de estar y otra abertura más grande en el exterior de su habitación como una ventana, que mostraba el aire libre del océano. Kirishima estaba sentado en silencio en su cama, un bloque de una gran roca tallada en un elegante rectángulo sobre el que se había acostado. Mira por la ventana, frente a él, y observa peces pequeños de diferentes colores que pasan rápidamente volando, en sus propios viajes hacia quién sabe dónde. Un suspiro escapa de sus labios y hace una mueca de dolor mientras sus ojos rojos se humedecen. Sus padres le dijeron que vigilara la casa mientras iban a buscar comida, sobre todo la comida favorita de Kirishima; les sonrió alegremente y dijo que los esperaría, pero ahora se siente increíblemente aburrido. Sería bueno si pudiera visitar a Kaminari pero no quería irse de la casa y arriesgarse a que sus padres tuvieran un ataque al corazón por su desaparición.
Fluidamente, Kirishima nada hacia su ventana y se sienta en el suelo, su cola se encrespa alrededor de él y golpea el piso en un suave y repetitivo latido mientras dobla sus brazos sobre el contorno de la piedra en la gran abertura de su habitación. Comienza a cantar una canción y su mente se distrae pensando en Bakugou. Oh, cómo lo extrañaba ya y solo han pasado unas pocas horas desde la última vez que estuvieron juntos. ¿Cuándo podré ir a visitar a Katsuki nuevamente? ¿En unos días? No.… mamá y papá estarían muy tristes si me fuera tan pronto... Tal vez en unas pocas semanas, aunque tendría que convencerlos de alguna manera de que estaré bien viajando ida y vuelta a salvo, pero supongo que es difícil para ellos creerme ya que una vez me atraparon y me lastimaron. Sus dedos inconscientemente comienzan a trazar la textura áspera de la cicatriz en su pecho, recordando el día en el que el rubio lo salvó.... Sería bueno si pudiera tocar a Katsuki otra vez... Tal vez solo un abrazo o incluso solo mirarlo - oh... Pero entonces querría tocarlo. ¡Ah ~ es tan difícil estar tan lejos de él...!
El pelirrojo lanza un frustrado suspiro mientras mira hacia afuera, pensativamente, hasta que siente un ligero tirón en sus nervios como si alguien se estuviera acercando. Kirishima mira a su alrededor con curiosidad hasta que ve al hombre rubio que nada hacia él desde lejos. Mucho más que solo un poco emocionado, Kirishima comienza a nadar en círculos en su habitación, gorjeando ruidosamente y silbando por su amigo hasta que Kaminari logra atravesar la gran abertura de su pared y el pelirrojo lo golpea con un abrazo aplastante.
—¡Kaminari!
—¡M-Mierda Kirishima! ¡No puedo respirar...! —Kaminari lucha contra el agarre del tritón y frunce el ceño cuando Kirishima suelta una tímida disculpa. El rubio niega con la cabeza al tritón que prácticamente está vibrando de excitación antes de sonreír ampliamente al pelirrojo con el pulgar hacia arriba —Te dije que te iba a volver a visitar.
Una sonrisa tan genuina como la de Kaminari se extiende por el rostro de Kirishima y rodea al rubio hombre, canturreando deliciosamente hasta que los dos finalmente se sientan en el suelo. Tan pronto como se sintieron cómodos, Kirishima le lanzó una brillante sonrisa a Kaminari y se ríe con pura felicidad por la inesperada llegada de su mejor amigo. —¡Llegas en buen momento, estaba pensando en visitarte!
—¡No te creo! ¡Estamos tan sincronizados! —Kaminari se ríe y jala al pelirrojo en un abrazo antes de retroceder y señalar con el pulgar su hombro y salir por la ventana de Kirishima. —Invité a Asui y Jirou a venir también si es que no te molesta.
—¡Sí, por supuesto! Las extraño tanto. —Kirishima comienza a deslizar sus ojos alrededor del océano azul justo afuera de su ventana y ve a dos bellas sirenas nadando hacia ellos entre los otros coloridos peces. Las escamas de Jirou en sus antebrazos y cola brillan maravillosamente en un mosaico de rosados brillantes, misteriosos azules y morados, mezclados con vibrantes rojos. Se ven llamativamente extravagantes al lado del sofisticado degradado de brillantes escamas verdes y negro al final de Asui, al igual que los antebrazos y la cola de Kirishima. Las dos chicas silban y Kirishima nada en círculos otra vez, incapaces de contener su entusiasmo por encontrarse con sus amigos y él responde silbando.
Jirou y Asui taclean a Kirishima tan pronto como entran a su habitación. Lo abrazan en un fuerte abrazo, frotando sus cuellos cariñosamente contra el del tritón y Kirishima se siente increíblemente agradecido por tener amigos de buen corazón y cariño rodeándolo. ¡Santo cielo, me alegro de ver a estos tipos otra vez...! Su agarre alrededor de la cintura de los dos se tensa y gira con ellas sosteniéndolas con fuerza antes de que todos estallen en una risa reconfortante, sentándose junto a la gran abertura en la pared de Kirishima.
—¡Los extrañé muchísimo! —Le grita Kirishima a los tres, mirando hacia atrás y hacia adelante sobre cada uno de ellos. Kaminari estaba llorando por la ausencia de Kirishima, pero ahora los ojos de las chicas estaban llenos de lágrimas. Asui silenciosamente comienza a limpiarse los ojos, pero los hombros de Jirou están tensados con los puños apretados fuertemente al lado de sus esbeltas caderas.
—¡Estábamos tan preocupados por ti! —Jirou hace una mueca y sus labios tiemblan un poco antes de respirar hondo y parpadear un par de veces mirando hacia el techo para evitar gritar delante de sus amigos. —¡No vuelvas a hacer eso nunca más! ¡Pensamos seriamente que nunca volverías!
Lanza una ráfaga de golpes dolorosos hacia el pecho de Kirishima antes de crear una distancia razonable y sentarse frente al pelirrojo, respirando profundamente con los brazos cruzados sobre el pecho, tercamente decepcionada con Kirishima.
—Aw ¿Estás a punto de llorar? ¿Jirou va a llorar? —Kaminari le pincha infantilmente el hombro y ella lo mira amenazante en sus peligrosos ojos.
—¡Cállate! Solo estoy lagrimeando, no llorando. ¡Hay una diferencia, idiota! —Jirou golpea rápidamente al rubio en el estómago y él gruñe, acurrucándose en sí mismo antes de agarrar el cabello de la sirena para comenzar a gritarse el uno al otro mientras se agarran entre ellos. Kirishima pone los ojos en blanco frente a esos dos y definitivamente ignora su pelea, ya acostumbrado. Kaminari siempre estaba tratando de reventar los nervios de Jirou cada vez que encontraba la oportunidad, solo para herir sus sentimientos con su lengua afilada. Se vuelve hacia Asui y la mira frotarse los ojos antes de que se recomponga y aspire por última vez. La preocupación arruga las cejas de Kirishima, pero le da una pequeña sonrisa y le da una suave palmadita en la espalda. Ella mira al pelirrojo y le devuelve la sonrisa, hablando con una voz pequeña y temblorosa.
—Las posibilidades de que un tritón vuelva de ser capturado por un ser humano son escasas o nulas. Realmente pensamos que estabas perdido. Esto es un milagro, Kirishima.
El pelirrojo le ofrece una sonrisa a medias y se rasca la parte posterior de la cabeza. —Sí lo es. Sin embargo, en realidad tuve mucha suerte en general. Los pescadores de ese bote estaban tan emocionados por capturarme que ni siquiera se dieron cuenta de que venía una tormenta. Quiero decir, terminé escapando, pero fue realmente aterrador y básicamente me dieron una paliza. Pensé que también era el final para mí. Y luego está Katsuki, a quien tuve la suerte de conocer y quien me mantuvo en secreto y me cuidó.
—Tuviste suerte, también resultó ser tu compañero. —Kaminari sonríe al pelirrojo y Kirishima se ilumina inmediatamente. Fue lindo saber que su mejor amigo le creyó y que el apoyo que el hombre brindó fue útil para lidiar con la separación que tuvo con Bakugou.
—Sí... realmente me gusta, pero todavía no puedo creer la coincidencia de que un hombre no solo me encontró y me cuidó, sino que también es el amor de mi vida. —Kirishima sacude la cabeza y se burla de la terriblemente ridícula manera en la cual el mundo confabulo para juntarlos.
—Bakugou ¿Verdad? —Asui mira al rubio tritón quien simplemente asiente en respuesta. Kaminari debe haberle dicho a Jirou y Asui que Bakugou era su compañero mientras conversaba con sus padres esta mañana. —¿Él es realmente tu compañero?
—Sí, estamos unidos... —Kirishima mira alrededor, hacia sus caras, mientras las dos chicas lo olfatean brevemente y asienten después de darse cuenta del aroma persistente del sexo en él. Tan pronto como las sirenas se acomodan en sus asientos, él se mueve incómodamente antes de aclararse la garganta y tímidamente les pregunta: —¿Ustedes me creen? ¿De que Katsuki, un humano, es mi compañero? ¿Y que no estoy confundiendo su hospitalidad con amor como piensan mis padres?
—Sí, te creemos ¿Por qué no deberiamos? —Jirou responde fácilmente mientras pasa la punta de sus dedos a través de su cabello corto y oscuro.
—Y ustedes... ¿Están de acuerdo con esto?
—Kirishima, no estamos aquí para juzgarte y definitivamente no tenemos derecho a hacerlo. Tú amas a quien quieres amar y sientes lo que siente por él, ¿Verdad? Ahí tienes tu respuesta.
—Estoy de acuerdo. No se trata de lo que la gente tiene que decir, se trata de lo que quiere tu corazón y nadie sabrá el sentimiento que experimentaste por Bakugou, excepto tú mismo. Entonces, si lo sentiste por él, entonces él debe ser el hombre para ti, independientemente de lo que la gente tenga que decir al respecto. —Asui se aparta del comentario de Jirou y la sirena asiente con aprobación. —De acuerdo, los tres pensamos y hablamos sobre el tema antes de decidir que, mientras ustedes dos se amen, entonces no debería haber necesariamente problemas potenciales dentro de la relación.
—Chicas... —Los ojos de Kirishima se abren levemente sorprendidos. Tal vez es porque Kaminari les había dicho, pero parecían haberlo aceptado muy rápido y de una sola vez, Kirishima se sintió increíblemente en deuda con el rubio por toda su ayuda. Está a punto de lanzarse hacia adelante y abrazar a los tres cuando Asui tararea profundamente.
—Pero... Aunque creemos que nos estás diciendo la verdad y estamos de acuerdo con esto. —Asui se sienta derecha y comienza a tirar de las puntas de su cabello. —Es muy difícil para nosotros... no estar completamente libres de preocupaciones porque es una relación entre especies, en general, no tanto Bakugou como ser humano en sí, sino más bien las consecuencias que vienen con cualquier relación compleja como esta.
Kirishima permanece en silencio. Sabía que algo así sucedería. Tenía que haber una trampa en ellos creyéndole tan rápido, así que continuaba en silencio, dispuesto y abierto a escuchar lo que sus amigos tenían que decir.
—Sabes sobre la sirena viuda ¿Verdad? Aprendimos sobre ella y sus cuatro hijos mientras estábamos en la escuela, por si no lo olvidas. Se casó con un humano y finalmente se divorció de él porque tenía malas intenciones con ella desde que era una sirena. Bueno, se divorciaron, pero él simplemente la arrojó de vuelta al océano.
—Él la echó, básicamente. —Jirou se burla. —Y luego fue desterrada de nuestra manada porque ella y su madre confesaron que se involucró con un humano.
—Sí, recuerdo brevemente haber escuchado sobre eso en la escuela, pero realmente no me importaba. No todos los humanos son malos, así como que no siempre tenemos buenos habitantes del mar a nuestro alrededor. —Kirishima comenta mientras se pasa la mano por el pelo con una ligera molestia por el recuerdo de la historia. —Kaminari me habló de ella hoy y me dijo lo mismo y mis padres mencionaron que los humanos no están comprometidos, pero sé que Katsuki no es así. Él nunca tuvo una relación hasta que llegué. Soy el primero y lo toma muy en serio.
—Bueno... no conocemos los detalles de tu relación con Bakugou, pero solo digo que estamos preocupados por si la relación se desmorona en unos pocos años... La gente del mar no funcionan de esa manera. Nos mantenemos con la misma pareja a lo largo de toda nuestra vida, así que no queremos que cometas el mismo error que la sirena y termines siendo un desastre además de ser desterrado. —Asui declara sin rodeos con un dedo sobre su labio, su hábito, y parpadea hacia el pelirrojo con sus grandes ojos.
—Gracias por la preocupación. —Kirishima les sonríe a los tres antes de reír a carcajadas y sonreír todavía más. —Pero tengo serias dudas de que Bakugou me abandone, créanme. Aunque aprecio el sentimiento.
—Bueno, está bien. Si tú lo dices. —Asui le devuelve la sonrisa y se vuelve hacia Jirou y Kaminari, quienes también le devuelven una sonrisa tranquilizadora.
La relevación aligera el pecho de Kirishima y se siente un poco mejor después de hablar con sus padres. —Ahora todo lo que tengo que hacer es de alguna manera convencer a mis padres para que piensen que esta relación está bien. Dijeron que debería quedarme en casa por un tiempo así que tal vez durante ese tiempo trate de convencerlos de que me crean.
—Esta puede ser tu única oportunidad de ganar un poco más de la confianza de tus padres, así que utiliza tu tiempo sabiamente. Las palabras por sí solas no los convencerán, por lo que debes escucharlos obedientemente y quedarte quieto. También sería una buena idea abstenerse de irte porque si desapareces de nuevo, todos sabremos por qué te fuiste. Y es posible que te expulsen de nuestra manada si tus padres confiesan que estás cortejando a un humano...
—Sí, no lo hagas. Solo quédate aquí ¡Te echamos de menos de todos modos! —Kaminari chasquea los dedos y señala al pelirrojo solo para que Jirou lo abofetee, molesta por lo cerca que estuvo su mano de su cuerpo.
—¡Casi tocas mi pecho, eres un pervertido! —Se cubre rápidamente el pecho con un suave rubor que se extiende por sus mejillas cuando Kaminari se ríe para sus adentros antes de sonreír con aire de suficiencia y agitando su dedo hacia su pecho.
—¿Qué quieres decir? ¡Apenas y hay algo ahí…!
—¡Solo intenta terminar esa frase, bastardo! —Jirou agarra la parte posterior de la cabeza de Kaminari para estrellarla contra el suelo de piedra, el rubio grita de dolor antes de que los dos comiencen a discutir y luchar entre sí una vez más.
—Ellos nunca se detienen ¿Verdad? —Asui comenta ligeramente y parece establecerse en su lugar en el suelo un poco más cómodamente y Kirishima se ríe de la atmósfera informalmente familiar en su habitación.
—Sí, pero extrañé esto.
Los días se convirtieron en semanas y las semanas se convirtieron en meses antes de que Kirishima lo supiera. Muchos de los días los pasó buscando comida varias veces al día para alimentar a su rebaño, viajando largas distancias hacia diferentes océanos para traer de vuelta carne de lujo y muchos más tesoros del océano. Al principio, sus padres estaban paranoicos por tenerlo cazando desde lejos porque, aunque no lo habían dicho en voz alta, Kirishima sabía que estaban preocupados de que fuera a visitar a Bakugou, pero no lo hizo. Los Alfas estaba a cargo de traer de vuelta la comida y él era uno de los mejores cazadores que tenían antes de desaparecer, por lo que se encargó de unirse a los otros Alfas en la caza ahora que había regresado. Se aseguró de mantenerse en su tarea y solo salir con la mentalidad puesta en sus necesidades. Comida. Hierbas. Conchas. Cualquier cosa que necesitaran para ese día, se apegó a ellas obedientemente.
—Kirishima estaba allí.
A veces, el propio padre de Kirishima cazaba con el grupo y con sus propios ojos veía a su hijo adherirse lealmente a su gente, protegiendo a su especie tal como lo haría un macho Alfa. Lentamente, pero seguro, sus padres comenzaron a relajarse y confiar en él sabiendo que no iba a desaparecer de nuevo y ocasionalmente sacaban el tema de Bakugou a relucir, lo cual sacudía el cuerpo de Kirishima con entusiasmo y mientras divagaba sobre el rubio.
El pelirrojo pasó sus días cazando o pasando tiempo con sus amigos y familiares y sus noches estuvieron ocupadas con dulces sueños sobre Bakugou y él acurrucados juntos en el sofá, la cama y en la bañera. Pero los días pasaban y de repente, la semana de celo llegó y lo golpeó como un tren de guerra. Habian pasado meses desde la última vez que Kirishima pudo ver la cara del rubio y no había notado que el tiempo pasó volando junto a él, y ahora había llegado la semana de celo y no tenía a nadie con quien pasarla. Se suponía que aquello no debía suceder, pero estaba tan preocupado con su apretada agenda que ya era demasiado tarde para hacer algo al respecto.
Grandes y pesadas rocas fueron rodadas sobre las dos aberturas en la habitación de Kirishima, Para evitar que el pelirrojo escapara o reaccionara impulsivamente a sus necesidades sexuales. Kirishima y sus padres estuvieron de acuerdo en pasar la semana de celo a solas a pesar de encontrar un compañero para ver si podía resistir el impulso de regresar a Bakugou. Sus padres todavía deseaban que se mantuviera alejado de los humanos y decidió probar su propio autocontrol para ver si era posible pasar esta semana sin el rubio, pero estaba completamente equivocado.
Mucho calor. Muy doloroso. El calor en su cuerpo era abrumador y ardía en su interior. Las mejillas de Kirishima estaban de un rojo brillante por un rubor que se extendía hasta su cuello y cada vez era más difícil respirar. Sus pulmones se sintieron colapsados y comenzó a jadear con pesadas exhalaciones llenas de lujuria y deseo. El pelirrojo intenta alargar sus sueños y siestas para ignorar la tensión sexual en su cuerpo, pero aquello solo le demostró que estaba equivocado. Sus sueños se llenaron de imágenes húmedas y sucias de Bakugou agarrando las sábanas y gimiendo por el pelirrojo. Su cuerpo desnudo se retorció debajo de Kirishima y su pecho se elevó y cayó en movimientos espásticos por sus jadeos eróticos y agudos gemidos. El pelirrojo embiste seriamente al rubio y Bakugou lo rodea con sus brazos como si nada, susurrándole al oído, están a punto de correrse cuando Kirishima se despierta de su sueño.
Él se despierta con un estremecimiento y mira hacia abajo para ver un charco de pre-cum que sale de su pene erecto y se dispersa en el agua, desordenadamente. Gime en frustración y angustia, agarrándose fuertemente del cabello y tirando de él. Cada vez que sus sueños se volvían demasiado reales, demasiado, se despertaba de él y nunca había podido soltarlo porque los sueños terminaban antes de que pudiera estallar.
—¡Katsuki... Katsuki... Katsuki...! —Kirishima canta en voz baja para sí mismo mientras se enrosca como si fuera una pelota. Eso no debería suceder. Se suponía que debería regresar al lado de Bakugou antes de que comenzara la semana de calor. —No sé si podré aguantar mucho más sin ti...
Solo regresa, no hará daño visitarlo una vez. Su voz interior de Alfa le susurra suavemente. Tentador y convincente, pero Kirishima sabía que no debía escucharlo.
—¡No, yo no debería...! Tengo que ganar la confianza de mamá y papá.
Ni siquiera es un viaje tan largo. Y mira eso ¿Lo sientes?... ¿Sientes la hora? Si nos vamos ahora, podemos atrapar a Bakugou afuera a la misma hora en la que te conoció. Siempre se va temprano en la mañana para hacer algo, hacer ejercicio, tal vez. Probablemente esté ahí afuera ahora ¡Así que deberíamos irnos!
—No... No, realmente no debería... —La idea era atractiva. Podía sentir su reloj interno diciéndole que sería capaz de llegar a la playa a tiempo para ver al rubio, pero ¿De qué serviría eso? Él terminaría forzando a Bakugou y esa era la razón por la cual las rocas lo estaban encerrando en primer lugar.
El estómago de Kirishima gruñe en voz alta y coloca una mano sobre sus abdominales cincelados, preocupado de que no haya podido comer una comida completa sin una ola de calor que lo interrumpa mientras cena. Se cae de la cama y aterriza en el suelo con un suave ruido sordo, enviando una sensación desagradablemente excitante a su pelvis y su pene gotea gran cantidad de líquido pre seminal. Está a punto de arrastrar su cuerpo hacia los restos de su almuerzo que no pudo terminar antes cuando la voz en su mente habla más fuerte, haciendo eco en su cabeza.
Lo necesitas, mirarte. Estás tan pálido y enfermizo por el estrés de estar lejos de Katsuki. ¡Regresa por tu omega! De eso se trata la semana de celo, no de estar encerrado en tu habitación. Encuéntralo. Tócalo. Sostenlo…
—¡No! Katsuki no es un omega ¡Es humano! Y lo amo más que a su cuerpo. No voy a buscarlo solo para aliviar mi frustración sexual. ¡Lo visitaré cuando esté sobrio y tenga el control total sobre ti!
Escúchame…
—¡No, no, no! No puedo, tengo que quedarme. —Kirishima se agarra ambos lados de su cabeza y la sacude frenéticamente como si eso le quitara la voz directamente. Las lágrimas comienzan a arder en las comisuras de sus ojos y se curva hacia adelante, colocando su frente sobre el frío suelo de piedra, lloriqueando para sí mismo con agonía y angustia. —… Déjame solo…
¡Idiota! ¡Esto es para lo que naciste! ¡Eres un Alfa! Eres un jefe, más fuerte y más poderoso que nadie. Toma el control y haz lo que quieras. ¡Sal de esta casa y encuentra a Katsuki!
—¡No puedo...! ¡Si vuelvo ahora, lo violaré y no quiero volver a hacer eso! —Kirishima podía sentirlo dentro de sí mismo, la frustración sexual se hacía cada vez más grande y si eso ocurría, se encontraría con Bakugou hoy, Kirishima lo sabe. Oh, Sabe que no podría detenerse a mitad de camino esta vez.
A la mierda. Viólalo. Llévalo al borde y haz que grite por más.
—¡Cállate, cállate, cállate! ¡No lo voy hacer! ¡No me iré por mucho que me acoses! —Las lágrimas fluyen y se mezclan en el océano que lo rodea. Kirishima comienza a golpearse la cabeza contra el suelo y la textura áspera raspa la suave piel de su frente, rompiendo la carne y derramando un fluido rojo sangriento. Grita con los dientes apretados mientras su sangre se mezcla con sus lágrimas antes de disiparse por completo en las aguas. No es hasta que se siente a punto de perder el conocimiento que se detiene, a milímetros del suelo de piedra, y respira y exhala lentamente en respiraciones temblorosas. Sus labios tiemblan y su cuerpo está tenso, pero espera en silencio hasta que esté seguro de que la voz en su mente, junto con su ola de calor, desaparecieron por el momento.
Interminables ciclos de luchar constantemente contra su ser interior para reprimir el impulso de romper todas las paredes en su camino y nadar hacia Bakugou lo atormentaban. Los días parecían años desgarrando su cordura y lo dejaban sin alma y roto. En el momento en el que el calor disminuye, Kirishima sintió que podía hacerlo, pero regresó rápidamente y el fuego dentro de él quemó cada fibra de su cuerpo, queriendo la liberación, pero sin tener a nadie para desatarla. Sin compañero. Sin Bakugou. Nadie a su alrededor para ayudarlo.
Las yemas de sus dedos se abrieron, raspados, revelando la piel cruda debajo y la sal del agua le picaba la herida. A pesar de sus habilidades curativas como tritón, era menos efectivo debido a la falta de comida que estaba consumiendo por el estrés y la depresión, lo que provocaba una caída en su sistema inmunológico, pero, aun así, arañó desesperadamente las paredes de su habitación y las rocas, destruyendo sus dedos una y otra vez. Escamas de brillantes colores revoloteaban de su cola y antebrazos en cantidades mayores que de costumbre y cubrían su habitación, flotando y girando por cada movimiento de su cola. Los usuales colores, brillantes y vibrantes de sus escamas, crecieron lentamente, pero eran opacos. Tiró de sus cabellos y arrancó los filamentos escarlatas de su cuero cabelludo con toscos tirones.
El cabello de Kirishima también estaba notoriamente perdiendo su aspecto característico de puntas afiladas que apuntaban hacia todas direcciones a una apariencia ligeramente aplanada. Sin embargo, seguía siendo algo puntiagudo, con flequillos que le caían sobre la frente y otros mechones de pelo que le rodeaban la cara y cubrían sus orejas. Nunca, en su vida, se le había caído su cabello y era la primera vez que tenía que cepillarse constantemente el cabello hacia atrás. Qué poco saludable debe haber sido llegar a ese punto. Kirishima necesitaba desesperadamente a Bakugou y era evidente tanto en el aspecto físico como en el mental. No había forma posible de que Kirishima sobreviviera todos los años de su vida cuando sentía que estaba muriendo de la manera más tolerable y agonizantemente lenta en la semana de celo.
—Tienes que comer. —Los padres de Kirishima decían que traían montones de comida para alimentar a su hijo cuatro veces al día, pero que solo podía engullir un tercio antes de que llegara otra ola de calor. Haciendo que cayera al piso adolorido de nuevo. Su madre había llorado después del tercer día y le había dicho a Kirishima que se fuera y encontrara a Bakugou, pero él había negado la oferta.
—Si me voy ahora, está garantizado que lo violaré y no quiero volver a ver a Katsuki llorando ni quiero que se enoje conmigo. Nunca podría perdonarme a mí mismo sabiendo que fui yo quien cometió un crimen tan repugnante contra él.
—Entonces vete tan pronto como termines con la semana de celo, Eijirou. No quiero verte sufrir así tampoco. —Su madre se secó las lágrimas y su mano estaba apretada sobre su corazón.
—No, mamá... No digas eso por obligación o como último recurso. Quiero irme de esta casa sabiendo que todavía me amarás y darás la bienvenida a casa con los brazos abiertos cuando regrese de visitar a Katsuki. Quiero que tú y papá sigan siendo parte de mi vida. Necesito a Katsuki, desesperadamente, pero quiero ir y venir entre mi amante y mi familia sabiendo que ambos lados me están amando. No quiero ir a visitarlo y volver a verte enojada conmigo para que finalmente me abandones. Quiero que aceptes a Katsuki como mi compañero y que tengas esa mentalidad por el resto de nuestras vidas para que no guardes rencor contra él ni seas hostil hacia él en el futuro.
La segunda mitad de la semana de celo pasa llena de sueños interrumpidos por la excitación y comidas a medio terminar de la abrumadora lujuria que quema en su cuerpo. Las lágrimas, las escamas y el cabello caían de su cuerpo a diario, volvían a crecer igual de rápido, pero se desprendían inmediatamente. Las horas que pasaba cada día estaban ocupadas con gemidos solitarios y desesperados gritos de agonía que resonaban en su habitación. Solo comenzó a ser un poco más fácil de sobrellevar cuando sus padres comenzaron a turnarse para visitarlo a lo largo de los días para preguntar con curiosidad sobre Bakugou y el mundo sobre las aguas. ¿Cómo se veían los pies? ¿Dónde dormían? ¿Cómo son las casas? ¿Son de piedra también? ¿Qué hacen en su tiempo libre? ¿Cómo comen sus comidas? ¿Cazan? Concedido, el pelirrojo no sabía todas las respuestas a sus preguntas, pero hablaría sobre lo que Bakugou haría estando en casa y cómo el rubio lo alimentaría con un plato circular blanco. Las comidas siempre estaban muy bien arregladas y Bakugou a veces se sentaba y esperaba al lado de la bañera para ver a Kirishima comer en silencio. Ocasionalmente, sus padres estrechaban los ojos a su hijo y le formulaban preguntas sospechosas. ¿Por qué siempre está gritando? ¿Por qué te aleja cuando eres afectuoso? ¿No está él enamorado de ti también?
—Es muy tímido y se avergüenza fácilmente, pero me gusta. ¡Es muy lindo y así es como es Katsuki! Es solo lo que es y él es tan diferente. Nunca he conocido a nadie como él, pero no puedo decir que no me gusta. —Sus padres asintieron en silencio antes de pasar a otros temas. Parecía como si sus padres estuvieran relajándose ante Bakugou y dándose cuenta de que era un hombre honesto. Kirishima estaba extremadamente emocionado de compartir todo sobre el rubio y se notaba que sus padres comenzaron a hacer preguntas con genuino interés en lugar de por lástima. Le complació al pelirrojo que se preocuparan lo suficiente como para hacer más preguntas, pero también ayudó a reprimir el calor dentro de sí mismo que estalló incontrolablemente, aunque cuando surgió, los padres de Kirishima dejaron la habitación para que el hombre lo tratara en privado.
Tan pronto como terminó la semana de celo, las rocas fueron removidas y Kirishima comió y comió. El hambre fue el siguiente problema que tiró de él y comió hasta saciarse. La semana de celo le desgarró las costuras y estaba completamente agotado, drenado de toda energía. Se tragaba la comida e inmediatamente se acostaba en su cama para dormir durante horas y horas antes de despertarse y comer una vez más solo para dormir inmediatamente después. El estrés y la depresión no eran tan atormentadoras como antes y sus escamas comenzaban a crecer un poco más brillantes y perdían el toque áspero que tenían una semana antes. Su cabello se levantó y regresó a sus púas originales, y se sintió mucho mejor al no tener que cepillarse y hacerse cosquillas en la frente por los ligeros toques de plumas.
Un par de días rejuvenecedores después, Kirishima está acostado en su cama, profundamente dormido cuando se despierta de un tirón en los nervios. Alguien, no, dos tritones se acercan. Uno se sentía familiar, el otro no tanto. Abrió violentamente los ojos y miró por la ventana frente a él, con cuidado de salir corriendo si era necesario, pero demasiado cansado para esconderse en ese momento. Sin embargo, el pensamiento disminuye en su mente cuando ve a un hombre emerger de las tinieblas con un relámpago adornando sus flequillos y que se asoma repentinamente desde el costado de su ventana. Una sonrisa estalla de inmediato en la cara de Kirishima y lo saluda con unos pocos movimientos débiles de su muñeca.
—Hey. —Kaminari saluda al pelirrojo antes de nadar hacia Kirishima y frotar suavemente su cuello contra el suyo. Kirishima sonríe y se ríen suavemente entre ellos antes de que Kaminari se aleje un poco y señale hacia la gran abertura. —Traje a alguien. Él realmente quiere conocerte, si eso te parece.
—… Por supuesto. ¿Quién es? —La voz de Kirishima se rompe, acaba de despertarse en medio de la noche. Se sienta y bosteza ruidosamente antes de quitarse el sueño de los ojos, cuando los abre para ver a otro tritón entrar cautelosamente a su habitación. El hombre tenía una apariencia interesante, cabello blanco y rojo que fluía alrededor de su rostro por cada movimiento. Sus ojos también estaban desparejados y brillaban intensamente: uno era esmeralda y el otro era de color oscuro, casi negro. El tritón lentamente nada hacia adelante hasta que está al lado de Kaminari con los hombros hacia atrás y su pecho al cuadrado, amplio con confianza y fuerza subyacente.
—Él es Todoroki, es uno de los hijos de la sirena viuda de la que hablamos antes. —Kaminari le sonríe ampliamente al pelirrojo antes de palmear el hombro del otro hombre del mar y arquear la ceja hacia Kirishima, —No se le permite estar aquí, así que esto quede entre nosotros ¿De acuerdo?
Traducción de las notas finales originales de la autora:
- La semana de celo, la necesidad de tener relaciones sexuales, termina una vez que dan a luz a su primer hijo. Si no pueden encontrar un compañero, la semana de celo se convierte en una lucha de por vida para ellos hasta que sus hormonas comienzan a deteriorarse por el envejecimiento.
- Los padres de Kirishima juntos ruedan la piedra en su puerta para proporcionarle comidas durante todo el día y Kirishima está demasiado agotado para intentar huir cuando baja de su ola de calor. Todos los padres hacen esto por sus hijos y este proceso es normal (excluyendo las piedras, pero eso fue hecho específicamente para Kirishima) durante la semana de calor, sin embargo, Kirishima es mucho más intenso/fuerte porque está separado de su compañero en condiciones de servidumbre.
- Asumo, basado en un pequeño panel en el manga, que los 2 hermanos y la hermana de Todoroki tienen habilidades de hielo y generalmente tienen pelo blanco, así que están más del lado de la madre (espero estar en lo cierto, aunque no fue especificado en el manga). Los convertí en gente del mar por esto, por lo que mencioné que la madre enviudó con 4 hijos.
- La consecuencia de arriesgarse a nadar en un área restringida para una persona del mar desterrada es la muerte. Muchas veces, si uno es expulsado de una manada, están prohibidos para todos.
En el siguiente capítulo, Todoroki habla con Kirishima y Kirishima encuentra una nueva ambición después de reunirse con Bakugou. ¿Qué podrá ser?
Espero verlos pronto! Kuuhaku FUERA! (งಠ_ಠ)ง
