Advertencia: Los personajes de K-ON! le pertenecen a Kakifly.


Capitulo II: El cambio

"Los cambios pueden venir de muchas maneras. Algunas de ellas, no son aceptadas de la mejor manera, por el impacto que causan al resto de los humanos." Diana "LadyMoon6" L.

¿Había necesidad de mentir para realizar un cambio?

¿Qué es cambiar?

¿Por qué sucede ciertas cosas que no dan respuestas especificas?

By the time you hear the siren
It's already too late
One goes to the morgue and the other to jail
One guy wasted and the other's a waste [3]

Los acordes sonaban en el cuarto de música que habían improvisado los hermanos Tainaka en su casa. Estaban ensayando para la presentación del festival, y en cada tocada ponían todos sus sentimientos, y buscaban expresar lo que sentían en esos momentos. Por un momento todos en el salón se quedaron en silencio en mitad del ensayo, pensando en que si aquello estaba bien. De repente, Yui empezó a tocar unos acordes de una vieja canción conocida por la mayoría: The unforgiven de Metallica.

Y Sumire sería quien tocara la batería en esa canción.

La decisión estaba tomada de manera unánime y en silencio.

Hable con Ella (Drama 2002):

Las vidas de dos hombres se entrecruzan en los pasillos de un hospital. Uno de ellos, Benigno, es un joven enfermero que ama a Alicia, una bailarina que está en coma. El otro, Marco, es un escritor que es novio de Lidia, una torera que también está inconsciente. Es el inicio de una intensa amistad que se ve interrumpida cuando Marco se marcha y abandona a Lidia. Benigno, por su parte, busca la manera de perpetuar su amor de forma insospechada.

—¿Qué hace usted aquí, Mio-senpai? —Mio pego un sobresalto ante la interrupción de sus pensamientos. Azusa la había hecho asustar sin darse cuenta.

—Buscando que película comprar. Tengo ganas de ver algo diferente… —su mirada se tornó triste y el brillo que había en sus ojos grises, estaba apagado.

—Entiendo. Yo compré algunas películas, como, por ejemplo, la saga de Resident Evil.

—¿No te da miedo esas películas?

—No. Es de acción y de lógica que de miedo. Me la recomendaron, y me dijeron que es muy buena. Sale un poco de lo "normal". ¿Usted?

—Estaba buscando una Comedia-Romántica, pero me encontré con la sinopsis de esta de aquí. Por lo que leo, es extranjera. De España, para ser más exactos. Y se ve que es muy interesante.

—¿Saliendo de la rutina?

—Algo así, Azusa.

Las pelinegras pagaron por sus películas y decidieron ir a la casa de una de ellas para hacerse compañía mutuamente. No tenían ganas de hablar de los sucesos que últimamente se habían presentado dentro de la banda, tampoco querían recordar el misterio que envolvía al par de castañas hiperactivas e infantiles. Durante el trayecto, iban en silencio y apenas si podían notar la presencia de la acompañante. La idea de aquella actividad en la cual baterista y guitarrista principal estaban metidas, no salían de sus cabezas.

Y un presentimiento empezó a nacer.

No era bueno.

¿Qué puede pasar para que una persona cambie radicalmente?

Jun regresaba de comprar un par de cosas del supermercado. Tenía hambre y había decidido prepararse algo de comer. Estaba consciente que no era muy amante de la cocina, sin embargo, había aprendido que tenía que saber de todo un poco para poder defenderse. Era obvio que ese proceso no fue sencillo, pero tenía que aceptarlo desde aquel día en que prácticamente se quedó sola con su hermano mayor. Y él había decidido cambiar, pero no era para un buen camino.

Suzuki también sufría, aunque no lo dijera. Aprendió a que era mejor quedarse en silencio, y seguir con la vida, a ponerse a discutir con personas que no valían la pena pasar palabra. La bajista empezó a sentirse más sola que nunca, cuando comprendió que ella no pertenecía al lugar que había en su familia. A veces recordaba momentos alegres que había tenido con ellos, pero ahora todo era diferente, y lo que más le frustraba es que no supo en que momento todo se transformó.

La casa estaba sola, y apenas se sentía el ambiente que se había formado días antes. La bajista se preparaba una comida ligera y por ratos se acordaba como fue que conoció a la menor de las hermanas Hirasawa. Y por mucho que le amaba, no podía ser egoísta y pedirle a Ui que la viera a ella como algo más. Ella había elegido su destino con Nodoka y no sería tan maldita de apartarla de la mujer que prácticamente ha estado junto a ella toda su vida. Sonrío con tristeza.

Ella ya saldría adelante.

Nodoka preparaba la cena para ella y sus hermanos, buscando de alguna manera llenar el espacio que su mamá les dejo el día que murió, y su padre los abandonó a la suerte de la vida. Sin embargo, esta había sido bastante benevolente para con ella y sus hermanos, y le puso en su camino a personas con mucho valor, que ni con todo el dinero del mundo se las pudiera comprar. Existía momentos como ese en que se ponía a pensar en cómo las cosas están transformándose de una manera casi brutal, y su corazón le decía, en susurros, que aquello los llevaría a entrar en un completo shock. Y sí, habló en plural dentro de su mente, porque no sería la única en llevarse semejante sorpresa.

Llevaban casi tres meses dese aquel día en que las castañas se mostraban más cansadas, más introvertidas, y, sobre todo, tensas. ¿Qué carajos estaban haciendo? ¿Por qué no decían nada? La frustración para el resto era evidente, y estaba empezando a pasar facturas. Ese día se tenían que haber reunido para un ensayo extra para el festival que se acercaba peligrosamente. Ya tenían la fecha: después de los exámenes. Y para poner la cereza al pastel, estarían ahí todas las familias, incluido el club de fans de Mio y Megumi Sokabe. Obviamente, esta última no sabía nada de lo que pasaba internamente, y esperaba que así fuese. Aún tenían Fe de que las cosas mejorarían para la fecha.

Pero había situaciones que pondrían en serias dudas si la FE y la ESPERANZA serían aquellas dos palabras tan poderosas, movidas e impulsadas por el corazón.

15H30 Estudio de Tatuaje "JK Tattoo"

Julian Khedira empezó en el mundo del tatuaje cuando apenas tenía dieciocho años. El arte lo llevaba en la sangre, y lo había demostrado desde que era un infante. Primero con las letras, luego con el dibujo. Mensajes detrás de cada obra que creaba atraía la atención de los clientes. Él no era el único en el estudio, tenía dos socios más y aparte eran los mejores amigos de él, desde la época del instituto. Los tres eran conocidos como los "Los mosqueteros irresistibles", ya que cada uno demostraba una belleza única, todas venidas desde el interior de su ser: su alma, su espíritu.

Sin embargo, Julian siempre tenía la peculiaridad de llamar la atención de las personas, y lo hacía de manera inconsciente. Miro el folder donde aguardaba como tesoro todos sus dibujos, y no dudaba de que había mejorado notoriamente. Mientras pasaba página por página, encontró uno en el cual le hizo preguntarse por qué las cosas habían tomado aquel rumbo, distanciándose y convirtiéndose en dos desconocidos. Ambos estaban en todo, incluso cuando planificaron aquella fuga del instituto, arriesgándose a ser castigados severamente si los descubría el director, pero no fue así.

—Me pregunto la razón que te llevo a tomar aquella decisión —susurro para sí mismo mientras observaba el dibujo.

I gave you all of me
My blood, my sweat, my heart, and my tears
Why don't you care, why don't you care?
I was there, I was there, when no one was [4]

La dulce voz de Camila Cabello resonaba en el espacio del estudio, y cada letra que ella pronunciaba, él las recibía estando muy de acuerdo con ella. La ventaja de saber hablar español, francés, japonés, inglés y su idioma natal, alemán. Aquella relación era sincera, y de un momento a otro, sintió como si hubiese despertado del sueño, dándose el golpe duro de la realidad: él no estaba ahí. Él había decidido irse dejándolo sólo, olvidándose de aquellos momentos que vivieron. Él le había clavado en lo más profundo de su ser el puñal, dejándolo herido, imposible de cicatrizar con el tiempo.

—¡Hey, Bro! —la voz de Dimitri Denisov lo despertó de aquellos recuerdos, que ya se estaban transformando en una tortura — No olvides que en media hora vienen tus dos clientas. Ambas se harán tatuaje y quieren que seas tú el que las atienda.

"2D" como solían llamarlo a Dimitri, se percató que su amigo forzaba la sonrisa, y no le quedaba para nada bien la actuación. Supuso entonces que era por aquel viejo amigo que lo abandono en su momento de oscuridad. No quería saber si aquella noche él y Tobías no lo hubiesen encontrado inconsciente en el cuarto de aquel club famoso de Japón. Movió la cabeza negativamente, olvidándose de aquel viaje espantoso que se convirtió. No fue para nada lo mejor, pues lo que había sido prometido, no fue cumplido. Sus ojos grises se posaron en el cliente que se estaba haciendo atender de Tobí, como cariñosamente le apodaban. Concentrado realizando su técnica de grises en el diseño del tatuaje. Suspiró con melancolía.

Todo cambió a raíz de aquel viaje. Para los tres.

—Pensé que ibas a esperar más tiempo para hacerte el nuevo tatuaje, como habíamos quedado.

—Lo sé —contestó con la mirada fija hacia al frente, y las manos metidas en los bolsillos del pantalón —. Simplemente no pude esperar más.

Ambas sabían que una vez que iniciaran el camino del tatuaje, no iban a parar; no les iba a importar nada. Siguieron caminando por las calles, que en ese momento mostraba una cantidad considerable de personas y algo de tráfico vehicular. Japón siempre se había considerado un país de mucho movimiento, en especial en su capital, Tokyo, por ser una ciudad metropolitana de continuos avances. Pero en Shiga no había mucho porque era más histórico, ya que en realidad era conocida anteriormente como la provincia de Ōmi (近 江), así que hay muchos lugares auténticos como templos, santuarios, castillos y casas ninjas.

Por eso es por lo que ellas viajaban a Kyoto, tomándose un aproximado de cuarenta minutos de viaje. Y lo hacían para olvidar muchas cosas, y, sobre todo, borrar de su memoria y de su corazón toda clase de sentimientos que tenían hacia las pelinegras de la banda. Era mejor olvidar, y seguir; que quedarse y autodestruirse pensando en un amor que jamás se dará. Sin embargo, tres castañas no tenían idea de que en realidad habían escogido el camino de la autodestrucción a pesar de que continuaban con sus vidas, queriendo desaparecer por completo del mundo.

—Aquí es —murmuro la castaña guitarrista. Respiro hondo mirando el letrero que decía "JK Tattoo Studio".

Ambas se miraron y asintieron con la cabeza, señal clara para proceder con lo que tenían planeado. Ya tenían un tatuaje, ahora iban por más. Habían decidido cambiar radicalmente, dejar de ser bromistas e infantiles, y demostrar una actitud mucho más madura y rebelde, y porque no decirlo, más fría y con humor negro. Ya no les importaba nada, absolutamente nada. Los viejos tiempos quedaron en el recuerdo para siempre, porque eso eran: recuerdos de una vida descomplicada e inmadura.

Al entrar al estudio escucharon por los altoparlantes la voz ronca y fuerte de Rob Zombie cantando Never Gonna Stop, que coincidentemente era la canción favorita de Ritsu y Yui. De hecho, esa fue la primera canción que las unió aún más. Sus ojos dorados detallaban minuciosamente el lugar encontrando cosas interesantes. Una revista musical llamó la atención de la castaña baterista, se acercó a la mesa que había en la entrada, y en el cual reposaba algunas revistas, para pasar el tiempo mientras esperaban turno. Leyó el título y sintió que la sangre se le congelo, y su corazón empezó a latir más rápido de lo que pudiese imaginar.

Y la revista era de fecha reciente…

"Crisis en Houkago Tea Time!: Posible separación"

En la portada estaba la foto de las cinco, una última que se hicieron para el concierto benéfico de una reconocida fundación que ayudaba a niños huérfanos y a otra que ayudaba a los chicos con problemas de adicciones. Tainaka miro con detalle la imagen de Mio y suspiro. ¿Será acaso que el resto ya lo saben? ¿Será acaso que de verdad están en una crisis como banda? ¿Será que es la última vez que tocaran juntas como amigas y como banda? Nadie tenía esas respuestas. Y nadie sabía lo que realmente estaba pasando dentro del grupo, ni siquiera su mentora Sawako. Ritsu busco la página que decía que estaba el artículo escrito.

Se arrepintió enseguida al ver las fotos de aquellos momentos felices y que ahora ya no existía.

Se arrepintió de ver aquellas páginas al ver dos fotos de su nueva banda en uno de los ensayos.

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La proclamada banda juvenil, Houkago Tea Time, del instituto Sakuragaoka, y que se ha convertido en un icono de la música moderna con un sonido mezclado entre Pop, Rock y Punk, ahora se ve envuelto en un escándalo al encontrar unas fotos de su guitarrista principal y su baterista junto con la bajista del club de Jazz en una sesión de ensayo en el centro de música en donde algunas bandas separan para realizar sus prácticas, y otras que ha buscado manera de llamar la atención de algún "caza talento" para que puedan ser lanzados al mercado del entretenimiento. Sin embargo, ahí no queda la situación.

Se ha visto que también las acompaña dos chicos, que hasta el día de hoy siguen ocultos sin saber su verdadera identidad. Otro rumor que se recorre por estos lugares es que Sumire Kotobuki estaría involucrada en la formación de una nueva banda con los chicos anteriormente mencionados. Se conoce que Sumire es la hermana menor de Tsumugi Kotobuki, tecladista de la banda. Nosotros nos preguntamos, ¿este es el fin de HTT? ¿Realmente Ritsu Tainaka, Yui Hirasawa, Sumire Kotobuki, Jun Suzuki y los dos chicos desconocidos están formando una nueva banda con estilo musical propio?

Esto realmente está marcando un precedente sin igual. Ninguna banda de preparatoria había llamado tanto la atención de manera externa, y tampoco habían mostrado signos de haber conflictos internos que afectaren a sus integrantes. ¿Qué pasará con los fans de las chicas? ¿Ellos sabrán que realmente esto es una estrategia de marketing o es realmente el fin de la banda sin haber despuntado verdaderamente todo su potencial en el mercado?

¿Y la manager que dice a todo esto?

Son demasiadas preguntas que tenemos, pero que nadie ha querido responder. Por un lado, el resto de la banda no responde a los llamados. Y por otro, el resto se ha mantenido en completo silencio.

Ritsu cerró de golpe la revista, y sintió que le faltaba el aire. Dios mío. ¿Mio habrá leído esa revista? Esperaba que no, porque si era así, estaban fritas por completo. Todo su plan se vendría abajo, su amistad se perdería, y sinceramente no estaba preparada para separarse de la pelinegra antes de tiempo. Tenía que buscar alguna manera de hacerles creer que no era lo que estaban pensando, en caso de que aquella noticia amarillista fuese vista por el resto. Tenía que crear algunas coartadas…

—¡Vaya! Pero si es Neechan…

Ritsu y Yui se voltearon inmediatamente para encontrarse con Jun y Satoshi. Eso si que era una sorpresa de muchas magnitudes. Hasta donde sabía la castaña baterista, su hermano menor ya se había hecho un tatuaje de manera oculta, que solo ella lo sabía el lugar, el tamaño y lo que significaba, y como hermanos cómplices, no iban a decir nada a sus padres. No agregarían más problemas de lo que ya estaban teniendo. Y el artículo fue olvidado por completo…

—Qué hacen aquí, Satoshi-kun, Jun? —pregunto la guitarrista principal con curiosidad.

—Yo vengo hacerme otro tatuaje, y acompaño a Satoshi a lo mismo. ¿Ustedes? —contesto Jun de manera cautelosa. A pesar de tener mucho acercamiento, y una amistad forjada con el tiempo, aun se sentía recelosa de sus senpais.

—Veo que ya están aquí… —dijo de manera formal y respetuosa Julian —¡Wow! Satoshi y Jun también vienen hacerse tatuaje, supongo —comento al percatarse de los otros chicos que estaban ahí.

Y no era un momento incómodo. Cada uno estaba viviendo su infierno, y luchando contra sus propios demonios. Dimitri salió para atender a Jun y a Satoshi, pues él tatuaría a Jun mientras que Tobías se encargaba del hermano de Ritsu. Julian en cambio estaría con las dos castañas amigas suyas. Una amistada forjada con el pasar de los años después de aquel accidente que sufriría Khedira. Fue afortunado y aún lo sigue siendo al tener aquellas personas que lo estiman y se preocupan mucho por él y su salud.

Todos viven un momento de desesperación porque están tocando fondo. En unos, la profundidad no es mucha, para otros, es más de lo que se podría esperar. Y así es como la vida te va enseñando muchas cosas, y a veces el ser humano, simple mortal, no lo entiende. Hasta cuando ve resultados, en ocasiones, pensado que era imposible. Así es el Universo, grande y misterioso. Sabio, y precavido. Así es como él nos da lecciones de vida, duras en ocasiones, suaves en otras; aprender es la meta que lograr.

Salvatore Paul "Sully" Erna, líder de la banda Godsmack hacía acto de aparición por los altoparlantes del estudio con la canción Greed. Esa voz ronca y profunda en ciertas notas altas, sin perder la dulzura durante la canción, llegaba hasta la última fibra del ser de los que conformaban en ese lugar. La canción decía bastante, sobre todo de la sociedad y de los negocios.

Satoshi y Ritsu son tan diferentes, a pesar de que sólo se llevan un año de diferencia. Sin embargo, en cuestiones de emociones y sus formas de expresarlo son tan idénticos, que en ocasiones se complica un poco tratarlos de manera diferente. La baterista se sentó el sillón sacándose la camiseta manga larga que usaba en esos momentos. Su segundo tatuaje sería plasmado en el brazo izquierdo, mientras que su hermano, que estaba al lado, estaba acostado en el sillón boca abajo. Él se lo haría en la espalda.

Yui en cambio tomaría fotos y filmaría para tener de recuerdo, de todos los presentes. Sería la última en realizarse el tatuaje, pero no le importaba. Y, además, ella a diferencia de su amiga, se lo haría en la costilla izquierda. Sería doloroso, de eso estaba consciente, pues ese lugar casi no hay mucha piel o carne como se dice; es el hueso. A Hirasawa le daba todo exactamente lo mismo. Ya nada era lo mismo desde aquella conversación escuchada. No había peor dolor, que el que llevaba por dentro en su corazón.

Su neko.

Su Azusa Nakano.

Su segunda guitarra.

Su amor imposible…

Kotobuki's house

—¿Leíste el artículo, Mugi? —preguntó la voz dulce de una chica al otro lado de la línea. Su voz estaba rota, pero no era difícil de saber que le había pasado.

—Sí. Estoy sorprendida, al igual que tú. Esto no me lo esperaba para nada, ni tampoco que Sumire estuviese interesada en la música a ese nivel.

—¿Cómo? Pero si Sumire toca batería…

—Claro. Lo que te quiero decir es: Sumire toca la batería porque le apasiona y digamos que es su manera de escapar de muchas cosas. Pero no me imagine que hubiese querido entrar en una banda.

Punto lógico para la Dama del teclado.

El sonido de la batería dentro de la sala era fuerte y marcado, se podía sentir la potencia del baterista. Precisión era la otra parte fundamental. Un par de ojos azules miraban con una mezcla de sentimientos hacia la baterista que estaba concentrada en el movimiento de sus brazos y piernas, mientras tocaba el instrumento. Se preguntaba que pasaba por su cabeza, que estaba sintiendo en ese momento dentro de su corazón, porqué fruncía el ceño como queriendo apartar recuerdos dolorosos.

Mugi y Sumire siempre habían sido unidas, más por la pasión hacia la música, era por la soledad. Tsumugi no tenía hermanos de sangre y Sumire, bueno, su historia es poco dolorosa para traerlo al presente. Aunque ella llegó como una "hija adoptiva", así se lo habían hecho saber sus padres, sabía que no era así. Y que, como toda persona, tenía su historia detrás.

La tecladista seguía observando a su hermana menor; con el tiempo, logró llamarla así y obtuvo una respuesta positiva de parte de la baterista, y podía notar que Sumire estaba sumergida en alguna clase de viaje en el tiempo. Cada vez más tocaba con más fuerza, que incluso llegó a pensar que podría reventar el tambor de la batería si seguía con esa fuerza. Aunque tampoco podría echarle toda la culpa. A veces, las emociones son tan inexplicables como la vida misma.

Y así como llegó, se retiró. Recordaba cuando Sumire les había dicho que deseaba aprender a tocar a batería, que le llamaba mucho la atención y que su baterista favorito era Lars Ulrich del grupo americano Metallica. Aquello los sorprendió debido a que la menor jamás demostraba signos de sentirse atraída hacia la música, peor de querer tocar algún instrumento musical. Pero como todo en la vida, la sorpresa jamás puede faltar.

Otro recuerdo era cuando su pequeña hermana se encerraba en el cuarto, esto fue cuando ambas ya estaban en el instituto, se pasaba horas encerrada en el cuarto escuchando música o viendo videos musicales, o simplemente estando en las redes sociales. Ella quería acercarse más, saber más de ella, pero no sabía cómo hacerlo y le daba miedo, terror de dañar aquella relación, aunque cordial, la tenían. Y que era lo más cercano a tener una hermana a quien cuidar y proteger.

—¿Mugi? —la voz de Mio la trajo al presente a la tecladista.

—¿Sí?

—¿Estás bien? Te quedaste en silencio por unos minutos.

—Recuerdos, Mio-chan. Sólo recuerdos…

—¿Es por el artículo de la revista o es por todo lo que está pasando?

—Creo que todo, Mio.

Mugi jamás llamaba a alguien de la banda por su nombre a secas. Y si lo hacía, es porque algo de verdad estaba sintiendo dentro de su corazón. No era de extrañarse ya que las cosas sucedieron de un momento a otro, y que nadie pudo darse cuenta; era más bien sorprenderse de la actitud de las castañas frente al resto, sobre todo la de Ritsu contra Mio. ¿Será que dejaron de ser amigas? ¿O será que Ritsu Tainaka decidió irse para siempre de su lado? Tantas preguntas…

La llamada terminó con un susurro de Mio diciéndole adiós a su amiga. Todas estaban confundidas, dolidas, tensas, pero sobre todo y, ante todo, estaban heridas. ¿Cuándo sucedió todo eso? ¿Cómo no se percataron de la situación a tiempo? No querían más preguntas. No querían seguir una dirección de pensamientos que tal vez pudiesen llevarlas a una salida para nada positiva.

2 días después.

Nakano's house

Azusa dejó caer su teléfono cuando miró las noticias. Debe ser una broma, ¿verdad? Había leído el artículo en aquella revista aquel día que estaba acompañando a su madre en la peluquería. Y ahora salen en TV, en un programa de noticias de farándula mostrando las imágenes de sus senpais, dos chicos una chica además de Jun entrando a un lugar que pareciera que es un estudio de tatuaje. Estaba pensando que era una broma de mal gusto…

Y en otras noticias. Cuatro chicas de la preparatoria Sakuragaoka se las ha visto ingresar en un estudio de tatuaje. Cabe decir que no es la primera vez que se las ve juntas; en otra ocasión se las vio entrando a un lugar que parece ser un centro de salas de practica para bandas musicales. Nos volvemos hacer la pregunta, ¿HTT está en un punto de quiebre sin retorno?

—¿Que opinas, Tsubasa? Esto parece que es definitivo —preguntó la presentadora del programa a un analista del mundo del entretenimiento.

—Hay varios factores. No podemos juzgar sólo por unas imágenes. Aunque pareciera que simplemente son un grupo de amigas disfrutando de las bondades del tatuaje. No creo que esto tenga que ver directamente con HTT. Es más, el otro día las escuche, y se siente ese complemento y unidad de ellas, como al principio.

—Por supuesto, Tsubasa. Pero recuerda que han existido bandas que cuando llegan a su momento de disolución, es donde mejor se presentan y marcan un mejor ritmo.

—Puede ser…

Las imágenes seguían pasando una y otra vez. Ritsu, Yui, Sumire y Jun entrando a un estudio de tatuaje. Todas llevaban zapatos converse tradicional, jean roto, y camiseta. Hirasawa tenía una de tiras, mientras que Tainaka tenía una de manga 3/4, Sumire una de manga corta y Jun una manga larga. Todas tenían logotipo de bandas de rock: Metallica, Linkin Park, The Offspring y Disturbed. El programa seguía y trataban de analizar, porque definitivamente HTT había marcado un antes y un después en la escena musical dentro de los clubes de las preparatorias de Japón.

Tainaka's house

El señor y la señora Tainaka no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Pero no eran los únicos. Los esposos Hirasawa, Akiyama y Kotobuki no daban crédito a lo que observaban. Habían decidido reunirse para pasar una tarde agradable entre familia y amigos, pero jamás se imaginaron que al prender la televisión saldría aquella noticia amarillista, y que, para completar la situación incómoda, estaban hablando de sus hijas.

Para variar la situación y convertirla aún más en un ambiente tenso, Mugi, Mio, Ui, Nodoka también estaban ahí y lo habían visto todo. La joven Akiyama salió al patio al sentir que le faltaba el aire. ¡Estaba recibiendo noticias tras noticias de todos lados menos de Ritsu! Y eso era imperdonable. Se suponían que eran mejores amigas desde la infancia y que, a pesar de no contarse absolutamente todo, tampoco ocultaban ciertas cosas que podrían ser vitales.

En esos momentos, Mio se sentía traicionada.

Y sin esperar, dejó que las lágrimas salieran de sus hermosos ojos grises.

El silencio en la casa era papable, tal punto que se podía escuchar como caía una aguja al piso. Y eso que la aguja es fina y de peso ligero. Chouko Hirasawa miro por un minuto a su hija menor, y enseguida entendió que tu parte de culpa de que ambas hubiesen crecido en la soledad. Ella y su esposo siempre viajaban por asuntos de trabajo, pero estaban confiados de que sus niñas estaban bien y con la mejor educación, pero, sobre todo, que no les faltase nada. Pero se equivocó.

El dinero no compra la parte más esencial del ser humano: el tiempo de compartir.

Nadie se atrevió a decir nada. Sentían que, si alguien hablaba o daba alguna opinión, esa tensión se acumularía aún más de lo que ya estaba. Masomi Akiyama estaba preocupada por la reacción de su única hija. Ella sabía, a base de intuición, porque toda madre tiene su sexto y séptimo sentido, que Mio estaba sintiendo algo por su mejor amiga, y no era precisamente amistad. Ella y Rei la apoyarían, porque para ellos lo más importante era la felicidad de su hija. Tenían el mismo pensar que sus colegas y amigos. Y eso le producía cierta inquietud en su corazón, porque por lo que veía la situación se estaba saliendo de las manos.

¿Y si alguien estaba haciendo todo esto para llamar la atención?

¿A este punto llegaría el ser humano de humillar y desprestigiar a otro sólo por hacer prevalecer su ideología retrograda?

Tantas inquietudes, y la frustración crecía al no poder encontrar una salida o respuesta específicas. ¿Cómo decir que todo estaba bien, cuando la verdad es que ni siquiera sabían a ciencia cierta que rumbo estaban tomando? ¿Cómo responder con el corazón, si este estaba destrozado por todo lo que estaban viviendo? Pero, sobre todo, ¿cómo perdonar aquella indiferencia de las castañas? Los padres no sabían cómo reaccionar. Los habían cogido en luz roja y en intersección donde no había más salidas.

O al menos eso es lo que estaban pensando.

Ryu Tainaka es un hombre de negocios, que ha trabajado toda su vida por darles lo mejor, siempre, a su familia. Su esposa, Atsuko, es una mujer integra que, a pesar de poseer un título universitario en Psicología Clínica, no lo había ejercido los últimos cinco años. Había tomado la decisión de ser ama de casa para dedicarse a los chicos con una educación integral. A pesar de estar "al día", no sólo en moda, sino en el comportamiento que tienen los adolescentes, sus gustos y preferencia, incluido temas musicales, política y diversidad de género, ella estaba sintiendo, como madre, que había fallado.

¿En qué momento Ritsu y Satoshi cambiaron tanto, al punto de no poderlos reconocer?

¿Qué los orilló a tomar esas decisiones?

Las imágenes de sus hijos entrando a un estudio de tatuaje provocó en ella miles de emociones. Confusión. Esa era la palabra que estaba sintiendo en aquellos momentos. Miro a su esposo que tenía el vaso de cola casi lleno. Su mirada perdida en la televisión le partió el alma. ¿Y si hablaba con los chicos? ¿Sería arriesgado?

Por otra parte, Mugi observó sutilmente a sus padres. Ellos tenían una expresión de preocupación total. Es como si al ver a Sumire entrar aquel estudio de tatuaje les removiera viejas heridas; las mismas que a pesar de pasar el tiempo, todavía no habían logrado cicatrizar. Estaba pensando que de seguro ellos se estarían mortificando en que tal vez fallaron en la educación de su hermana menor. Pero algo le decía, en su corazón, que era algo mucho más grande que un pasado inconcluso…

Ritsu's POV

Estábamos en la habitación de la casa de Jun. Y Dios, que todo estaba bien hasta que decidimos prender la televisión. Nuestras miradas se encontraron y nos pusimos en alerta. Esto ya estaba transcendiendo los límites que pudiésemos permitir. Lo primero que se me vino a la cabeza fue Mio. Estaba consciente que, si ella vio ese programa de chisme de quinta pacotilla, estaba muerta. Y ahora tenía que poner a trabajar mi cerebro para crear una coartada perfecta…

—Esto se descontroló… —la voz de Yui me trajo a la tierra. Estaba hablando con el resto de los chicos —No creo que podamos crear una coartada verídica. Se han puesto a pensar que no sólo las chicas debieron haber visto ese programa amarillista. También lo pudieron haber hecho nuestros padres, y ahí, sí estamos jodidos todos.

Punto a favor a la lógica de la guitarrista. No lo pensé, ni siquiera se me cruzó por la cabeza aquello. Estaba más que segura que papá, y mamá nos harían un diluvio de preguntas del porqué estábamos en aquel estudio. Sobre todo, mamá, ya que ella es psicóloga clínica y ha estudiado la mente humana. Satoshi podría salir libre del interrogatorio, pero no yo. Últimamente tenía a mamá encima de mí por cada acción que realizaba.

Bueno, no es que mi cambio sea la gran cosa, pero si fue un tanto… llamativo para el resto de los "mortales". Es decir, de ser una chica descomplicada, brusca, irresponsable a ser ahora alguien que se toma las cosas con suma seriedad, y responsabilidad, a cualquiera le llamaría la atención. ¿Acaso es aquello una señal del tiempo? ¿O acaso es parte del proceso de evolución del ser humano? Dicen que todo llega cuando tiene que llegar, y que la edad no es sinónimo de "madurez".

Me serví otro vaso de whisky a las rocas. Necesitaba de algo fuerte esta noche. Necesitaba olvidarme de alguna manera de mi mejor amiga, y por alguna obra cruel del destino, no lo podía conseguir. Y encima el chismorreo de los programas que sólo se dedican a vender lo que pasa en la vida de uno como si valiera miles de millones. Sólo somos chicos de preparatoria que les gusta tocar música y dejarse fluir por la misma.

Sólo somos chicos que queremos transmitir algún tipo de mensaje.

No queremos ser héroes, peor ser famosos y tener una vida pública.

Porque estaba consciente que, si eso pasaba, íbamos todos al mismísimo infierno. Nuestra vida ya no tendría privacidad, y estaríamos en el ojo de todo el mundo; tipo "Big Brother". Y eso es precisamente lo que menos quiero. No quiero exponerme, ni tampoco quiero que empiecen a crear rumores estúpidos sobre mi vida, o la de mis amigos o mi familia. Me basta con todo lo que estoy lidiando en estos momentos para agregar más drama.

Suponía que, para estas alturas de la vida, Mio y yo nos habíamos convertido en completas extrañas. Y si no lo éramos, estábamos a punto de convertirnos. Porque simplemente ya no solemos hacer las cosas como antes, pero, sobre todo, sí, el bendito "pero", yo estaba cada vez más alejada de ella y en mi subconsciente me había creado una idea falsa de que tal vez aquella niña de ojos grises me estaba correspondiendo a mis sentimientos.

Soy una imbécil con toda la magnitud de la palabra.

Mio y yo ya casi ni nos llamábamos, apenas cruzamos palabras y aquello era solo por HTT y los ensayos. Ya no pasaba por su casa, ni la esperaba a la hora de salida. Mi cambio fue tan radical, que estaba empezando a pensar que estaba asustando a todos los que me rodeaban; o que en yo estaba enloqueciendo. Pero la última, no era ni siquiera una opción. Ahorita, después de ver esa noticia en la televisión, mi mente se sentía tan ofuscada y mi corazón latía a una velocidad parecida a la de un carro de Formula 1: 350 km/h.

—Yo podría desviar la atención de mi hermana mayor —dijo Sumire como quién no dice la cosa. Si ella pudiera hacer aquello, sería perfecto. Pero algo en mi interior me decía que no. Conozco a Mugi muy bien, y ella cuando quiere algo, lo va a conseguir cueste lo que cueste.

—Sería ideal, al menos desviar la atención de Mugi-senpai por un tiempo —comento Jun un tanto relajada, me preguntaba el porqué —. Mugi-senpai estaría detrás de nosotros, al menos de Yui y Ritsu, sin embargo, si Sumire idea algún plan para tenerla alejada de nuestras dos líderes, sería, en cierto un modo un "alivio"—Jun hizo el ademan de las entre comillas con los dedos índices y una expresión en su cara que casi me hace reír—, porque tendremos un poco más de tiempo para idear algo más convincente para ellas y para nuestras familias.

—Dudo que en el caso de mi hermana y yo salgamos librados…

Satoshi, no me lo recuerdes por favor. Y le lance una mirada, que, si actuaran, él estaría ahora muerto y enterrado. Pero el muy desgraciado tenía razón. Los demás se lo quedaron viendo como si fuese un Alíen. No entendían nada.

—Mi madre —empecé yo dando la explicación, no muy entusiasmada que se diga—, ella es Psicóloga Clínica, y conoce a la perfección el gesto del cuerpo, lo que decimos, y lo que pensamos. Será complicado poder tener alejadas de nosotros. Sin embargo, haré lo posible por desviar la atención de mi hermano y mía.

—Claro, nee-chan. ¿Cómo vas a desviar la atención de mamá? De repente te convertiste en alguien que es disciplinada, responsable y eso no entraba en la mente de los otros. Porque todos te conocen y saben que esta faceta tuya no es normal. Mamá va a pensar que lo haces por llamar la atención, o porque simplemente te está gustando alguien y quieres algo con esa persona.

Mi hermano tenía toda la razón, pero si eso provocaba que tuviésemos a mamá lejos de nosotros por un tiempo, no me importaría sacrificarme. ¿No dicen que los sacrificios valen la pena? Pues yo estaré dispuesta a sacrificarme por el bien de nosotros.

—Ya tendré en mente algo, hermano. Ya tendré algo en mente.

Y lo repetí como si fuese un maldito mantra, para hacerme de la idea que, a partir de ahora, las cosas van a cambiar para todos. La habitación se quedó en silencio hasta que el móvil de alguien empezó a sonar. Y el ringtone era un instrumental de la canción One de Metallica. Supe inmediatamente que se trataba de Sumire. Vi como ella contesto, pero en vez de ponerse el móvil en la oreja, como es algo común, puso en alta voz.

Todos nos hicimos círculo alrededor de ella.

—Sumi-chan! —hablando de la Reina de Roma. La rubia nos miró, e hizo un gesto de silencio poniendo su dedo índice sobre sus labios. Todos asentimos — ¿Dónde estás?

—Estoy en un centro comercial, hermana —estaba empezando admirar el temple de esta pequeña rubia.

—¿Olvidaste algo de comprar? ¿Necesitas algo? Sabes que…

Mugi se quedó en silencio como meditando que palabras decir. Es como si supiera lo que le va a decir Sumire. Estaba sudando de los nervios, y empecé a mover mi pierna porque empecé a tener desesperación. Es como cuando suelo estar sola en los lugares abiertos y con demasiada gente; tengo un ataque de ansiedad espantoso porque precisamente sufro de fobia a los lugares abiertos y a las masas. También que sufro de vértigo.

Créanme, es la cosa más espantosa que uno puede tener. Trataré de acordarme cual es el nombre de esas fobias…

Agoraphobia

Bueno, sólo pude recordar uno, y fue porque me perdí en un recuerdo no muy grato que tuve de niña. Y es algo curioso y hasta irónico, porque precisamente fui yo quien ayudó a Mio a superar un poco su timidez y pánico escénico cuando éramos niñas. Supongo que dese pequeña supe como ocultar mis emociones, y sentimientos, desviando la atención hacía mi comportamiento un tanto rebelde. En fin…

—Oh no, Onee-san. Sólo salí a dar una vuelta, quería distraerme. Tal vez ir al cine, y antes que digas que tenemos cine en casa, quisiera actuar como una chica normal. Sencilla y esas cosas. Ya me conoces.

Y el Oscar es para… Sumire Kotobuki.

Que gran actuación se está mandando la chiquilla. Ni en mis locos sueños hubiese podido hacer algo así.

—Te entiendo… —el silencio que se volvió a instalar en la habitación provocó que de nuevo sufriera nerviosismo. Creo que en cualquier momento moriré de ataque de los nervios —Sumire, quiero hablar contigo, y quisiera hacerlo personalmente. Regresaré a casa dentro de hora y media, ¿En ese tiempo estarás ya en casa?

—Sí —no dudo ni un segundo. Cada vez más, repito, admiro a esta chica —. Tal vez me pase por la tienda de música del señor… digo, de papá. Quiero ver si me compro unas baquetas nuevas o mando a personalizar unas.

—Perfecto. Te espero en casa, Sumire.

Y el silencio reino en ese espacio pequeño. Supongo que tendríamos que esperar un par de días para saber que hablaron entre las hermanas Kotobuki. Yo ya estaba trabajando en algo para distraer a mis padres. No quería, en serio, pero era totalmente necesario. Si quería a Mio, tenía que demostrar que estaba cambiando, que de verdad estaba asentado la cabeza, y que ahora tenía por objetivo, un mejor futuro. Porque yo AMABA a esa morena con toda mi alma.

Y estaba siendo una egoísta. Pero no me importaba. Y si ella me decía que lo mejor es tomar distancias, pues entonces respetaré su decisión y me iré de su lado, aunque mi corazón se parta en miles de trozos. Aunque yo me muera por dentro. Porque su felicidad, era la mía. Y si ella era feliz con otra persona, está bien, lo tendría que aceptar. Pero no me rendiría en el intento. Quería hacerlo, porque simplemente quería tenerla conmigo para siempre.

Y eso tenía un precio.

Porque todo en la vida tiene un valor que pagar; nada era gratis. Y en ocasiones, las personas por la cual uno daría la vida, esas mismas se encargan de que abras los ojos de la peor, que te des cuenta de que todo lo que te rodea no siempre es "oro" o "facilidad". Todo lo que rodea es en realidad una fantasía, y en el peor de los casos, el más hiriente, una mentira. Y en eso si que yo no compartía. Conmigo, la verdad iba de frente, cueste lo que cueste, duela lo que duela.

Sin embargo, yo por Mio haría cualquier cosa. Y por eso estoy atrapada en este laberinto, creado por mí misma. Por la mentira. Estaba consciente que a la bajista también odiaba las mentiras. ¡Por amor a Dios, nos conocemos demasiado bien desde que éramos infantes! Y ella estaba más que segura que yo adulteré la verdad, o si la dije, lo hice a medias, con conocimientos que la estaba hiriendo. Pero yo era aquí, en este punto de la historia, la más lastimada.

Antes, y sí, hablé en pasado, yo no sabía mentir y era muy fácil que tanto Mio como Mugi me descubrieran. Pero al pasar el tiempo, las cosas fueron cambiando, yo misma fui cambiando. Aprendí a ocultarme muy bien incluso de mis propios sentimientos. Y en esas enseñanzas, tomé la lección más fuerte de mi vida: fingir que todo estaba bien. Fingir que eres la misma de siempre y que no pensabas cambiar, al menos por un tiempo.

También adquirí otro tipo de lecciones. Cada una me la estaban dando las personas, las situaciones que vivía, y porque no decirlo, de mis sentimientos. Descubrir que tenía que llevar una doble vida no era del todo agradable. Eso implicaba fingir, y fingir, al menos para mí, es sinónimo de mentir; si aquello valía la pena, entonces estaba dispuesta hacerlo. Estaba decidida a pagar los precios que sean necesarios, con tal de expresarme siendo yo misma. Con tal de conquistar al amor de mi vida.

Por otro lado, teníamos que mis padres y Mio no me tenían "Fe" de que yo fuese más responsable con mis estudios, o que buscase alguna meta por la cual ellos se pudiesen sentir orgullosos. Al principio pensé que, si mostraba signos de cambio, ellos pudiesen sentirse felices de que yo mostrase un lado antes desconocido. Pero no fue así. Aquella conversación en el club que escachamos sin querer las chicas y yo me hizo abrir los ojos, y reflexione bastante. Comprobé que lo que estaba haciendo no era suficiente.

Y fue cuando tomé la dura decisión de mi vida.

Realizar un cambio mucho más radical.

Y ahora, estaba teniendo una nueva banda. Un sonido diferente. Música jamás antes realizada por nosotros, pero que nos gustaba mucho. Letras de canciones profundas. Estábamos contando parte de la historia de cada uno. Una historia que tal vez pudiese desgarrar el corazón de alguien; que tal vez otra persona se siente identificada y sepa que no estará sola. Todo cambio conlleva consecuencias, y yo me estaba dando cuenta de aquello. Y dolía, carajo que sí. Pero no iba a retroceder, porque encontré mi meta. Encontré por fin mi lugar, mi espacio.

Y ahora estaba teniendo una nueva familia.

Y el precio que iba a pagar, ese mismo que nos toca a cada ser humano devolverle al Universo, sería el cual yo no estaba tan consciente de que llegaría de la peor manera…


Notas de Autor:

Estas son las canciones que he utilizado en el capitulo:

[3] Offspring: Canción: Come Out And Play, Album: Smash [4] Camila Cabello. Canción: I Have Questions – Album: I Have Questions - Single

Me alegraria mucho que me dejaran Review. Sin mas que adicionar.

Hasta el siguiente capitulo.

PD: Les deseo unas felices fiestas navideñas y un feliz año 2018, que los colme de bendiciones, y que puedan alcanzar sus metas propuestas. Nos estamos leyendo en enero 2018.

Saludos.