Advertencia: Los personajes de K-ON! le pertenecen a Kakifly.
Advertencia: Los personajes de Sakura CardCaptor le pertencen al grupo Clamp
Capitulo IV: Sólo soy yo
"Mírame, por favor. Sólo soy yo, la misma que ha estado a tu lado por siempre y que seguirá junto a ti para siempre." Diana "LadyMoon6" L.
Jun's POV
Ha pasado un mes desde que estuvimos en el festival. Un mes, en el cual el ambiente se volvió tenso tanto en mi curso, como el de Ritsu. Azusa y Ui casi ni me pasaban palabra, y suponía que la banda de Ritsu y Yui tampoco lo hacían. A eso hay que sumar que Sumire se volvió más unida a nosotros, y casi no habla de la familia Kotobuki. Recordar aquel día de la presentación, es volver a sentir lo que sentimos cuando terminamos de presentarnos en el escenario y nos encontramos frente a frente con el resto.
Error de cálculo.
Me voy a explicar.
En la programación estaba que esta que el primer día del festival, aparte de los Stands que había por curso, había presentaciones. Dentro de la cual estaba establecido la obra de teatro de Romeo y Julieta protagonizada por el curso 3-2 y luego venía la actuación de HTT. Hasta ahí todo estaba bien. Al día siguiente, estaba la obra de teatro protagonizada por nuestro curso, 2-2, una presentación breve tipo documental realizado por el club de ocultismo y luego venía la presentación de un grupo de "rock" invitado para la feria del instituto.
Y es en esa parte en que nosotros no medimos bien. El error fue que asumimos que las chicas no estarían ahí en el auditorio viendo a este "grupo de rock" casi desconocido en el medio. Y lo hicimos porque dentro del calendario establecido, las chicas se iban a preparar ese día para hacer su ingreso a la Universidad. De hecho, faltaba el segundo parcial, pero eso no importaba. Y Sawako estaría con ellas hablando sobre las diferentes Universidades, sus programas educativos, y los clubes que tenían. También, estarían en una capacitación para medir los niveles de capacidades y aptitudes para las instituciones de educación superior que ellas hayan elegido para ingresar a estudiar su carrera.
Y ahora nos vemos atrapadas entre la espada y la pared, porque nos han pedido que demos una decisión definitiva a lo que estamos haciendo. Y el cual me parecía algo injusto, porque no estaba afectando en nada a lo que estamos realizando dentro del instituto Sakuragaoka. Y algo me decía que esto era obra de Mio, Azusa, Ui y Nodoka. Aunque también pienso que Tsumugi está involucrada. ¡Vamos! Que a ella no se le niega nada, y tiene dinero. Mucho dinero. Y todos sabemos lo que el dinero hace: da poder.
—Jun… —me giré para encontrarme con el profesor Terada — Necesito hablar contigo.
Sabía a lo que se refería. Él me había propuesto entrar al equipo de Basket del instituto porque vio que tenía muchas cualidades en el deporte. También me comentó que yo podría ser la capitana, ya que prácticamente se estaba armando un nuevo equipo que sobresaliese a nivel de competencia. Sin embargo, yo tenía mis dudas porque aún pertenecía al club de Jazz, aunque no tocara nada, ni en las practicas ni en las presentaciones. Pero había ingresado ahí, porque en su momento, no quise ir al Club de Música Ligera, porque me sentí un poco salida del contexto. No me mal entiendan. Ellas eran unidas y daba la impresión de que, si ingresaba un miembro más, toda esa armonía de ellas se vendría abajo.
Y me equivoque de manera notable.
—Dígame, profesor.
—Vamos al salón de profesores. Ahí nos esperan…
Y ese día, todo iba a cambiar para mí.
Normal's POV
Las chicas estaban en el salón del consejo estudiantil, ya que era el más grande y ofrecía, en cierta manera, privacidad. Nodoka estaba sentada en su silla habitual, observando unos papeles, y de reojo miraba a Yui que hablaba algo con Ritsu, cerca de la ventana. En otra parte, estaban Mio, Tsumugi, Azusa y Ui, que también hablaban. Manabe estaba tan concentrada que sin querer retrocedió a su época de niñez cuando conoció a Yui y luego empezó a frecuentar la residencia de los Hirasawa. Ella siempre fue bienvenida dentro de esa familia, y la querían como si fuese una hija más.
Su mente empezó a divagar, tratando de encontrar el momento en donde Yui pudo empezar el cambio, pero no encontraba ninguno. Salió de sus pensamientos cuando sintió que la puerta se abría, dando paso a la entrada de Jun. Y ella era otra que también mostró signos de cambios. Suspiro sabiendo lo que se venía. Ese era el encuentro que definiría la restructuración de los clubes. Y sintió nostalgia de saber que HTT no seguiría más.
Suzuki llegó hasta donde se encontraban Yui y Ritsu y empezaron hablar. Tainaka tenía las manos en los bolsillos de su calentador, y movía la cabeza frenéticamente de un lado a otro, como queriendo decir que nada va a pasar y que todo estará bien. Que tal vez van a tocar el tema del Festival, y que sólo quedará como un recuerdo de algo bonito. Porque había que reconocer, y eso estaba segura Nodoka Manabe, es que la banda invitada tenía un sonido rockero, pero suave. Podría compararse con el sonido de Metallica, Guns 'nd' Roses o Linkin Park.
Dragon's Eyes
Nombre interesante para una banda formada por cuatro chicas y dos chicos. Un nombre que podría transportarlos a la edad medieval y dar vida aquellos Dragones que eran fieles si el humano le era fiel, y lo respetaba. Aquel animal que está solamente escrito en la fantasía de las mentes creativas del arte, tanto en literatura como en dibujo o pintura. Un animal que sin duda alguna tiene muchas virtudes y que merece ser estudiado. Un hermoso animal, que representa todo lo que es el continente asiático junto con el Tigre.
La puerta se volvió abrir dejando entrar a tres personas, quienes eran los docentes de las chicas. Los ojos color esmeraldas de Sakura escanearon rápidamente el lugar. Ella también era psicóloga y además era abogada. Dictaba derecho básico en el instituto de manera general, preparando así a los chicos para cuando decidieran escoger una carrera. Dentro de los cambios que hubo en establecimiento educativo, decidieron poner materias básicas para así poder tener un mejor panorama de desempeño de los chicos al momento de elegir la Universidad donde cursarían sus carreras profesionales.
Luego estaba Rika, que miraba atentamente a al trio de castañas que habían estado hablando. Sabía que lo que iba a decir sería algo fuerte, pero tenía que hacerlo. Necesitaba entender el porqué el cambio de actitud, prácticamente de la noche a la mañana, pero algo le decía también, que ellas se mostrarían reacias al hacerlo. Suspiro disimuladamente para organizar sus ideas. Y finalmente estaba su esposo, Yoshiyuki que sería soporte y neutral.
—Esperemos dos minutos más, que ya está en camino Sawako —dijo Sakura con naturalidad.
Una cosa había aprendido en su época de Instituto y posteriormente en la Universidad, y eso era que debía tener siempre en alerta todos sus sentidos, aunque la situación no lo esté ameritando. Aquello se debía a la vulnerabilidad de las personas, que cuando se sienten prisioneros —sea de sus propios sentimientos o por terceras personas que empujan a que estén en el límite—, cambian radicalmente y todo lo que se estaba suscitando en esos momentos, cambian. Y, por ende, el ambiente se transforma dejando resultados no muy favorables para las personas involucradas.
Sawako llegó exactamente en minuto y medio al salón con su semblante serio. Estaba, por dentro, muy preocupada por sus alumnas, y por la banda. Estaba consciente de que después de esa reunión, el rumbo que se tome pueda ser muy diferente a lo que se había imaginado cuando empezó el periodo lectivo. Si no fuera por Rika y Sakura que, gracias a su profesión, aportaban a ver el panorama un poco más abierto que si estuviese sola. El haber llamado a sus amigas fue una sabia decisión y no se arrepentía de aquello.
—Como saben todos, la semana pasada fue el festival del instituto, y puedo decir que fue todo un éxito —empezó el discurso de manera general. Otra cosa que ha aprendido con el transcurrir del tiempo, es que antes de llegar a un tema específico, debe empezar con una amplio y general —. Muchas personas estuvieron contentas, inclusos otros estudiantes de los otros institutos.
Hizo una pausa, mirando a cada uno de los presentes. Nodoka, que hasta antes que ella llegara había estado "leyendo" los documentos relacionados con los clubes, los dejó de lado para centrarse en las palabras de su profesora y guía. Como ella, todos estaban con muchas cosas en la cabeza, y ver a las tres castañas paradas frente a ellos, como si fuesen culpables de algún delito y estuviesen siendo interrogadas. Sin dejar más espacios, continuo:
—Sin embargo, hay algo que me tiene preocupada —su enfoque fue directo para Ritsu, Yui y Jun —. Sé que no deberían estar aquí ni Azusa, ni Ui ni Jun, pero lamentablemente necesito de ellas para esclarecer ciertas dudas.
Y ahí iban, pensaron todos. El ambiente, que antes era neutral, se estaba convirtiendo pesado, e incómodo. Ritsu pensó que ya no era la misma de antes y que podía mentir descaradamente, si eso la llevaba a estar a buen recaudo, y tener cierta paz hasta finalizar el curso, e irse a la Universidad. ¿Iba a decir adiós a HTT? Su respuesta sería que sí. Porque ella ya tenía otros planes de vida, y era lejos de todos ellos.
Estaban luchando contra sus propios demonios que las atormentaban cada noche.
Ya no era lo mismo. HTT cambió bastante desde aquella vez, cuando ellas, el trío hiperactivo del Instituto Sakuragaoka, habían escuchado la conversación de las otras sin querer. En ese momento, decidieron terminar su transformación definitivamente, y aceleraron los pasos. Y ahora estaban ahí, escuchando lo que sería el sermón de sus vidas. Lo que sería un intento de búsqueda de obtención de respuestas a muchas interrogantes.
—La presentación de HTT estuvo a la altura y superaron las expectativas como siempre —intervino Sakura para aligerar un poco el ambiente—. Ritsu y Yui, tocaron de una manera única. Sin embargo, quisiéramos saber el porqué ocultaron que tenían una nueva banda.
Todos en silencio.
—No es que tuviésemos una nueva banda —contestó Yui de manera despreocupada. Sabía lo que hacía, porque se estaba preparando para estudiar psicología, y había aprendido ciertos gestos, y tonos de voz al hablar para obtener lo que se propone. Así que ella jugaría el mismo juego que sus psicólogas. ¿Arriesgado? Sí, y bastante. Pero no dicen que lo arriesgado es lo más excitante. Entonces, tomaría ese riesgo.
—¡Exacto! —contestó sarcásticamente Mio. Estaba furiosa y aquella actitud no iba a llevarlas por el buen camino. Sintió, de manera simulada, el toque de Azusa para que se calmara.
—¡Es verdad, Mio! No tenemos banda nueva —respondió Ritsu un poco fastidiada —. Simplemente nos juntábamos para ensayar, y así mejorar nuestras habilidades. Sólo éramos nosotras tres: Yui, Jun y yo. Luego mi hermano y su amigo se nos unieron. Lo hicimos para ayudarlos a ellos.
—¡No me mientas, Ritsu! Llevas ya buen tiempo totalmente cambiada, no pasas por mi casa, y apenas tenemos una conversación. ¿Y qué me dices del nombre de tu "banda de rock", Ricchan? — la pregunta estuvo demás y encima, con tono sarcástico.
—¡No me tientes, Mio! —contestó Ritsu entre dientes, conteniendo su furia
—¡¿Que no te tiente, Ritsu?! —Mio estaba perpleja con la actitud de su mejor amiga. La estaba desafiando de manera notoria. Y ninguna se percató, que todos los presentes las estaban mirando en silencio y con preocupación.
—Mio-chan, pienso que debes calmarte un poco. Es verdad lo que te dice Ricchan. Sólo lo hicimos para mejorar nuestra…
—No te metas en esto, Yui —contestó Mio entre dientes —. Esto es entre Ricchan y yo.
Y de nuevo, ese tono sarcástico.
—¡Carajo, Mio! ¡Te estoy diciendo la puta verdad! —Ritsu ya estaba fuera de sí. Y si algo sabían las psicólogas, es que no es bueno dejarse llevar por las emociones.
Los ojos dorados de Tainaka parecían lava, por la furiosa que tenía. Los ojos grises de Akiyama, brillaban como dos lunas en su máxima esencia en la noche. Por eso, a veces en el instituto solían decir que Ritsu y Mio eran el sol y la luna y que de alguna manera u otra se complementaban.
—Chicas, creo que…
—Dime el motivo de tu cambio, Ritsu. Dime en mi cara que hice mal o hicimos mal, para que tú, de repente, de la noche a la mañana, te hayas transformado. Tú no eras así.
—¡Exacto, Mio! No era así, pero a veces escuchar cosas que hablan de ti a tus espaldas, no sólo producen dolor, sino que te llevan a pensar, a recapacitar para cambiar.
—Y ahora me vas a decir de nuevo que no te tiente, ¿verdad? Entonces, ¡muéstrame tu tatuaje! ¿O me vas a decir que estabas acompañando a un amigo o amiga?
Y eso fue todo el acabose para Ritsu. Esa fue su señal, más que clara. En ese momento decidió tirar a la borda muchos años de amistad, decidió poner fin a todo lo que tenía dentro de su corazón. Ella no era virgen ya, tampoco era una santa bajada del cielo, porque ya para ese entonces, y a escondidas de todos, empezó a probar drogas, y bebidas alcohólicas. Quedándose sólo con el Whisky y el cigarrillo para calmar a su solitaria e incomprendida alma.
—¡Te dije que no me tentaras, Mio! ¿Por qué insistes en hacerlo, ah? —y ante el asombro de todos, Ritsu se puso frente a Mio, mirándola fijamente y con esa furia no propia de ella. ¡Al carajo todo! Porque sí, porque ya no valía la pena seguir con eso. Ya no quería ocultarlo más.
Mio alzó la mano para pegarle una cachetada, pero al hacerlo, Ritsu la cogió en el aire, haciendo presión con el puño. Estaba más que claro que el desenlace, sería fuerte. Sin embargo, fue lo contario a los que todos pensaron. Tainaka halo a Akiyama hacía su cuerpo, y la beso. Un beso profundo, introduciéndole la lengua, en el momento en que la bajista abrió la boca por la sorpresa; la baterista la cogió de la cintura, y segundos después empujó a la que hasta ese momento había sido su mejor amiga. Si no fuese por los brazos de Tsumugi que miro con enojo a Ritsu y la amortiguó, su amiga hubiera caído de bruces al suelo.
Tres semanas después
Parque central
¿En qué momento se descontroló todo? ¿En qué parte del tiempo todo lo que se había construido empezó a desmoronarse? ¿O todo fue, tal vez, una ilusión creada por la mente? Muchas preguntas sin ninguna respuesta. Y por más que alguien quisiera encontrarlas, no existía. Ni siquiera las psicólogas del instituto daban crédito a lo que había ocurrido en ese salón. Jamás, nadie de los presentes, se imaginaron la reacción de Ritsu de semejante manera. ¿Qué es lo que ocultas, Tainaka?
Flashback
El silencio quedó reinando en el lugar una vez que se fue la baterista dando un portazo. Estaba molesta, demasiado, porque se dejó llevar por las emociones, por lo que estaba sintiendo en su corazón. Mio la había llevado al límite y ella, ciega de todos los sentimientos negativos, simplemente lo hizo sin medir las consecuencias que podrían venir en un tiempo, y no importaba si era corto o largo. Porque todos los resultados de las acciones de las personas eran enseñando en algún momento de la vida.
Nadie quería hablar. Yui bajo la cabeza queriendo ordenar sus ideas, buscando alguna solución a lo que ha pasado. Porque estaba más que segura, y conociendo como conocía a Ritsu, ella dejaría HTT para no estar cerca de Akiyama. Y es que ella no podía alejarla de alguna manera, porque estaba enamorada hasta lo más profundo de su alma. Suspiro quedamente, sin que nadie se percatase que su mente estaba trabajando de manera rápida para salir de ese enredo.
—Ritsu tomará un descanso —empezó diciendo Rika. Sawako no decía nada, y eso significaba que tanto Sasaki como Li tenían cierto grado de decisiones que se empezarían a dar a partir de ese momento —. Ya buscaremos a una baterista que la sustituya hasta que se termine el periodo lectivo.
—¿Está segura sensei? —preguntó Nodoka con cierto aire de nostalgia. Si eso transcendía de esas cuatro paredes y pasaba a ser de dominio público, estarían perdidas, porque ¿Qué le diría a Megumi? Megumi era una chica que de cierta manera ayudó a formar la base de fans de la banda, y en cierto modo, ella tuvo influencia en aquello.
—Sí. Es lo mejor para todos.
Otra vez el silencio se hacía presente. Ninguna de las chicas quería expresar algo, y Mugi tenía en su cabeza que Ritsu estaba pasando por algo mucho más fuerte que un simple enamoramiento hacia su mejor amiga. Porque la conocía tan bien, porque sabía que ella hubiese preferido sacrificarse en todos los aspectos, con tal de no destruir a la banda. Estaba, también, segura que ella jamás le hubiese levantado la mano de esa manera a Mio.
—Y ya que estamos aquí, Jun ¿Has pensado en la proposición que te hice? —preguntó Terada sin notar que había dos chicas, Nodoka y Ui, que miraban con dudas y expectantes hacia Jun.
—Sí, sensei. Me voy al club de basketball…
Todos se quedaron perplejos. ¿Qué ha dicho?
Fin de flashback
Y ahí estaba. Sentada en un banco de aquel majestuoso parque, mirando pasar a las personas. Perdida en sus pensamientos. Suspiro con mucha melancolía. Otra que presentaba signos de andar mal era Yui, pero no lograban hacer que se abriera. Tampoco se aparecía todos los días en los ensayos de la banda. Si seguían así, el final de HTT estaba más cerca de lo que se imaginaban. Y era algo triste, porque había tres disqueras muy interesados en ellas, y estaban dispuestos a ofrecer lo mejor para que ellas firmaran contrato con alguna de ellas.
Pero todo cambia en un abrir y cerrar de ojos.
La vida es eso: actúa cuando uno menos piensas que va actuar.
Volvió a bajar la mirada hacía la revista que tenía entre sus manos, y observaba aquella entrevista que les habían realizado el año anterior, como una forma de incentivar a los adolescentes a que ingresen a un club de cada instituto para desarrollar sus habilidades. Lo que decidan hacer saliendo del centro educativo, ya graduados, era problema de cada uno.
La entrevista no había estado nada mal, y como siempre, Mio y Ritsu tomaron el liderazgo hablando de muchos proyectos que tenían. Y uno de ellos era continuar juntas en la Universidad así eligieran una carrera diferente. Porque eran amigas y lo que más amaban era crear música entre todas. Suspiró preguntándose que era lo que realmente había sucedido en todo ese tiempo, qué fue lo que realmente las motivo a cambiar como lo hicieron. Porqué si de algo estaba segura, es que ellas no eran las mismas, y por lo que veía, no tenían planeado volver.
—¿Has esperado mucho, Nodoka? —la nombrada alzó la cabeza para mirar bien a su senpai y de la cual estaba profundamente enamorada en secreto.
—No. Para nada, Megumi.
Megumi sonrió como sólo ella puede hacerlo. Y ella estaba al tanto de todo lo que ha sucedido en ese tiempo. Estaba cursando su primer periodo lectivo universitario en la Universidad de Kyoto estudiando Psicología, y no podía negar nada. Le iba muy bien, y cada día que pasaba, se enamoraba de la profesión que escogió. Pero ahora, que tenía algo de "tiempo libre", quería topar con Nodoka —su amor platónico—, para conversar y entender que es lo que pasaba exactamente dentro de la banda.
Sin embargo, ni los profesionales entendían dicho comportamiento.
El ser humano es complejo desde la concepción. La mente humana es un "disco" que se puede programar, y reprogramar para poder equilibrar el triángulo de la vida: mente-cuerpo-alma. Cuando se es niño y se está en completo desarrollo, es normal que quiera descubrir lo que le parece algo nuevo y que le llame la atención. Pero siempre el adulto, lleno de prejuicio y complejos, le infunde a la criatura una visión errada de la vida y de lo que es la auténtica felicidad.
Y la reprogramación, cuando sé es adulto, tiene un costo elevado.
Megumi quería ayudar a sus amigas de alguna u otra manera, y por ello empezó a investigar por su cuenta para ver que posibilidades habría de encontrar aquella ayuda que ellas necesitaban. Ella se sentó en el banco, cruzando las piernas, y mostrando el porte, tal como era en la época de estudiante de instituto y presidenta del consejo estudiantil.
—Quiero saber que es exactamente lo que ha pasado entre Ritsu y Mio. Porque me enteré de la pequeña discusión que hubo dentro de la sala del consejo. También quiero saber que pasó con Jun, para que haya decidido irse del club de Jazz al club de Basket.
—Nada se te escapa, ¿verdad, Megumi? Siempre detrás de las estudiantes, protegiéndoles, incluso ahora que ya estás en la Universidad.
—Sabes bien, Nodoka, que ellas son mis amigas también y que lo quiero es que sean felices.
Y Nodoka empezó a narrar desde el día en que Yui, Ritsu y Jun mostraron signos de cambios…
Ritsu's POV
Estaba en el bar de siempre. El cual frecuento con Yui, Jun, mi hermano, Sumire y Daiki (amigo de mi hermano del instituto). Tenía el vaso de Whisky entre mis manos, y mi mirada estaba en un punto fijo, recordando lo que hice en el salón del consejo estudiantil en aquella reunión. Y tenía los sentimientos mezclados totalmente. Por un lado, me sentí en el cielo cuando toqué los labios de Mio; suaves, carnosos y con sabor a fresa; por otro, me reprochaba por el impulso de haberla tratado de semejante manera.
Y es que ella se merecía lo mejor. No alguien como yo, que ya estaba marcada. Aún recuerdo como aquella vez, hace un año exactamente, perdí mi virginidad en un trio que hice en una fiesta de una conocida del instituto. El alcohol y las drogas rodaban como si fuesen un manjar: fácil adquisición y fácil consumo. Yo estaba en el otro lado, cuando una chica, la cual me pareció atractiva me invitó a "pasar el rato de una mejor manera". Terminé en una habitación con ella y un chico.
Y el chico me quito la virginidad, aunque yo no sentí placer estando con él. Pero cuando me tocó el turno de follarla¸ oh señor Jesús, estaba en el paraíso. Los tres llegamos al mismo tiempo y ella quedó totalmente satisfecha. Luego de esa experiencia, y cuando estaba en mis sentidos normales empecé a experimentar otro tipo de cosas. Y, así mismo, estaba con una mezcla de sentimientos que no podía descifrar bien. Mi experiencia sexual fue incrementando cuando los fines de semana salía y al pedir permiso a mis padres, les decía que iba a estar con Yui estudiando.
Mentira.
Mi segunda vez lo experimenté con Yui.
Y no me mal interpreten.
Porque no me acosté con mi mejor amiga, la guitarrista.
Ese fin de semana había decidido sentir algo nuevo en el plano sexual y Yui me había comentado que ella conoció a una pareja, que le habían hecho descubrir su lado oscuro. Y yo quería experimentar algo nuevo, como forma de aliviar el dolor que tenía dentro de mí, por haber amado y seguir amando a mi mejor amiga. Porque lo nuestro no puede ser, y en eso estaba yo consciente. Sin embargo, aquella noche volví a despertar una parte dormida en mí, una parte malvada.
Había avivado de nuevo el BDSM, y yo era domina.
A partir de esa noche, yo solía frecuentar la mansión donde practicaba mis deseos sexuales más pervertidos. Tenía sumisas que siempre estaban dispuestas a complacerme, pero me sentía vacía. Los asuntos personales que tenía que hacer, era aquello. Me iba a la mansión o me iba a otro lado, y me encontraba con la sumisa que estaría dispuesta a obedecer mis órdenes. Yo cambié de una manera drástica desde hace dos años, cuando entré al instituto. Deje de ser yo, así de sencillo.
Recuerdo cómo fue todo. Todavía tengo vivo el recuerdo, y que yo deliberadamente guardé muy dentro de mí, para continuar con mi vida. Sin embargo, cuando empecé a tener sentimientos hacía Mio, en la oscuridad de la madrugada, y con todos durmiendo, me encerraba en el cuarto y comenzaba autocastigarme repitiendo tres sencillas palabras: control, disciplina, precaución. Hasta que ese día, con Yui, volví a redescubrirme en el ambiente.
Nadie lo sabía, ni siquiera mi hermano. Sólo Yui, y, de hecho, después de un tiempo, le conté que ese ambiente no era nuevo para mí, y que confesaba con el corazón, es que a mí me agradaba aquello. Me fascinaba llevar el control e impartir disciplina con castigos un tanto severos. Lo que más me gustaba de aquello, es que la pareja nos permitía a Yui y a mí, ocupar la mansión cuando quisiéramos para nuestros juegos. Sabían que éramos menores de edad, pero notaron que la guitarrista y yo a pesar de ser adolescentes, teníamos bien definidos las cosas, y lo que queríamos.
De vez en cuando, ellos nos guiaban como si fuesen nuestros guías —tutores—, y cuando estábamos haciendo la práctica, ellos nos supervisaban. Él conmigo, ella con Yui. Nos enseñaban, y al mismo tiempo nos aconsejaban. Las dos estábamos conscientes que, en aquellos momentos, todo era un juego en donde la finalidad era encontrar el placer, y si había algo de dolor, mejor. Y todo aquello me hacía olvidar por un momento de Mio Akiyama. Eso era lo mejor para todos.
Jun me sorprendió al contarme que tomó la decisión de dejar el club de Jazz para pasar al club de Basketball. Aunque la verdad, eso era un alivio para ella, ya que no encajaba en ese grupo y a pesar de que practicaba todo el tiempo, jamás era tomada en cuenta. Y sí el profesor Terada le daría la oportunidad de que sobresalga en otro lugar, aunque no sea en música, yo la apoyaría. Y se lo hice saber el día que hablamos, cuando ella me pidió un consejo.
Después de todo, teníamos ya nuestra banda, y practicábamos al menos tres veces por semana. Incluso, ya teníamos algunas canciones escritas por nosotros mismo. Y estábamos viendo cómo realizar un Demo, y tenerlo ahí por cualquier cosa. También estamos en proyecto en lanzar nuestra propia página web, y de abrir cuentas en las redes sociales. No lo hacíamos en estos momentos por la razón de que todo estaba siendo vinculado con HTT y lo que menos quería es que Mio se estresara más o se siguiera decepcionando más de lo que ya estaba conmigo.
—¿Pensé que estarías en la mansión, Ritsu? —me giré y la vi. Era la mujer guía del BDSM.
—No. Quería tomar y despejar la mente.
—Pensé que te estabas aburriendo de nuestra clase de vida —me reí, y negué con la cabeza. Ella era muy hermosa para la edad que tiene y el matrimonio. Bueno, si ambos lo practicaban y son felices, ¿quién les puede negar algo? Se sentó al lado mío y le pidió al barman una copa de vino.
—Nunca, maestra —ella río con gracia al escucharme decirle maestra —. Sabes que me gusta y no lo puedo negar. Aunque a veces tengo miedo de perder el control.
—Eso no pasará si mantienes en mente la concentración de las tres palabras: control, disciplina, precaución. Me asombra que, siendo una niña, prácticamente, actúes como adulta y estés metida en esto.
—A veces la sociedad etiqueta a las personas por simple placer de hacerlo —le di un sorbo a mi vaso de Whisky—. ¿Por qué un adolescente no puede tomar decisiones sino es con la supervisión de un adulto? Si un adulto comete peores cosas, como si no tuviese dominio de sí mismo.
—Eso no me corresponde a mi decírtelo. Sin embargo, veo mucha madurez para tener apenas 17 años. Lo importante es que estés segura de quien eres y lo que quieres. Lo demás, no te debe importar. Sin embargo, ante la ley sigues siendo menor de edad y debes tener cuidado, Ritsu.
Sonreí sinceramente ante la preocupación de ella. Y estaba en lo cierto, porque debía manejarme con cautela, ya que todavía me quedaba tres años para cumplir mi edad "adulta". Lo bueno es que en el bar donde me encontraba, era de un amigo mío, joven-adulto, ya que tenía 22 años y estaba próximo a cumplir los 23. Y simplemente me dejaba estar, pero en una zona privada donde no cualquiera pasaba, y cuando había las redadas, él me lo comunicaba y simplemente ese día no íbamos.
Sentí un beso de mi maestra, y con un ligero movimiento de cabeza supe lo que ella quería. Apuré mi bebida, y me levanté. Salimos por la puerta de atrás para no levantar sospechas, y todo porque desde hace un tiempo, la prensa de la farándula andaba detrás de nuestros pasos y vigilando a que sitio íbamos y con quienes. Y la verdad, eso me fastidiaba un poco. Pero en ese momento, olvidé todo y me concentré en lo que iba hacer. Iba a ser una tarde muy amena con alguna sumisa.
Normal's POV
—Me voy al club de basketball…
Ui pensaba en esa frase desde aquel día. ¿Por qué Jun decidió irse del club de Jazz? Definitivamente, algo no estaba bien, y ella quería saberlo. Algo dentro de su corazón intuía que las cosas han tomado un rumbo el cual no quisiera saber. Y le dolía, porque ella amaba a Jun, pero su obligación con Nodoka le había llevado a estar con ella, y no a decirle nada a la ex bajista del club de Jazz. Pensaba que, por ser adolescentes, no tendrían tantas preocupaciones, pero, nuevamente, se equivocaba.
Y mucho.
Tropezó con alguien, y antes de besar el suelo con su trasero, sintió como era cogida por aquella persona, tenía unos brazos muy fuertes. Y al abrir sus ojos, se toparon con los ojos café de Jun. Decir que no estaba impresionada, era poco. Estaba en shock de verla ahí, totalmente cambiada. Aquella Jun Suzuki que ella conoció cuando ingreso, toda despreocupada y bromista, ya no quedaba nada. Sólo había una chica apagada, con los ojos sin brillo y mirada perdida.
—Espero que estés bien. Nos vemos… —Suzuki quería salir corriendo de ahí. Quería evitar a Ui de todas las maneras posibles.
—¡Espera, Jun! Quiero hablar contigo, por favor.
Y Jun cayó ante esa carita de súplica que Ui Hirasawa le estaba poniendo. Y ella, como siempre, sintiéndose débil, accedió. Pero su consciencia le recriminaba por ser tan fácil a las peticiones de la hermana menor de Yui. Y no es tanto aquello, es el hecho de que ella estaba enamorada de aquella chica de cabellos castaños y ojos color café claro. De mirada tierna y personalidad espontanea, de ser alguien servicial, y al mismo tiempo de carácter.
Mansión Kotobuki
—No lo sé, Mio. No he hablado con Sumire. Pero algo me dice que ella va a entrar al club, como remplazo de Ritsu.
—No entiendo, Mugi.
—Si tú no lo entiendes, peor yo. De hecho, el comportamiento de Ritsu y Yui es muy similar al de Sumire.
Mio camino hasta el balcón de la habitación de su amiga rubia, y miro el inmenso jardín que tenía la mansión. Pensaba en muchas cosas, y al mismo tiempo, en nada. No entendía que llevo a la baterista actuar de aquella manera. Y por un momento tuvo la idea, de que, si hubiese sido en otras circunstancias el beso, ella lo disfrutase prolongándolo más. Pero no fue así. Había llevado a Tainaka al límite, y ahí estaba la consecuencia.
Mugi, por otro lado, observaba a la bajista y tenía mucha preocupación de como estaría llevando la situación. Sinceramente y hablando con el corazón, todo se había descontrolado desde hace tiempo, y lo que terminó de ahondar el problema fue la irrupción innecesaria de la prensa, ¡que sólo eran adolescentes, por Kami-Sama! No era famosas, y tampoco habían tenido esa idea cuando crearon la banda, y posteriormente empezaron a crecer con el paso del tiempo. Pero una duda asalto su mente, y agitó a su corazón: ¿Y sí lo hacían por ella?
Respiro de manera profunda, esperando espantar aquellas ideas. No quería imaginar si aquellos llamados "periodistas" indagaran el pasado de su hermana menor, y sacaran a relucir toda la verdad. Aunque su familia no había hecho nada malo, excepto pagar una alta suma de dinero a los padres biológicos de Sumire para que no volvieran más y ellos adoptarla como si fuese miembro de los Kotobuki. Y lo hicieron, movidos por el miedo que les estaban imponiendo los Sato.
El silencio en ocasiones se vuelve llevable si uno lo hace parte de sí mismo, como un complemento que suele estar dormido en el subconsciente, y que de vez en cuando, despierta para hacer compañía. En otras ocasiones, aquel silencio, se vuelve, en cambio fastidioso, y llega a un punto de querer algo de ruido para que se vaya. Porque no quiere tener esas conversaciones consigo mismo acerca del "y si hubiera…". Se vuelve tormentoso y pone intranquilo al corazón.
Kotobuki lo sabía. Sabía desde el primer día de clases del ultimo año que nada estaba yendo bien. Que cada uno estaba eligiendo su vida en base a suposiciones e imaginaciones. En base a rumores nunca confirmados. Y eso dolía, porque ella lo que más quería era dialogar y llegar a un acuerdo, pero la actitud de Ritsu aquel día, la llevo a pensar que la baterista estaba dolida por alguna acción. Y no era de ella. Era de Mio, porque se le notó en sus ojos la furia contenida con la bajista.
Y también porque llevaba el "amor no correspondido" como una daga clavada en su corazón.
Mugi siguió observando a Mio con más detenimiento, y pensaba en cómo ella ha cambiado tanto en tan poco tiempo. De la ilusión que tenía, a la decepción. Y sólo tardo algunos segundos, ni siquiera minutos u horas. Fueron segundos. Se percató también que la bajista estaba más demacrada, con ojeras, y en algunas ocasiones, tenía los ojos, antes con brillo, ahora opacados y rojos, signo de haber estado llorando. Entendía que su corazón estaba roto, y que posiblemente no habría nadie quien lo reponga.
Porque sólo había una persona que lo podía hacer. Y esa persona decidió apartarse de todas ellas.
—Amo cuando llueve —Mugi le puso atención a lo que decía su amiga —. Amo cómo cae cada gota de lluvia sobre nosotros, sobre el piso, sobre los árboles. Lo hago, porque me hace sentir que no estoy sola. El cielo está llorando conmigo; está llorando con mi corazón roto. Partido en varios fragmentos.
Corazón de cristal[8]
Si supiera decirte tantas cosas, las hubiera dicho;
Si supiera que esto iba a terminar así,
No te hubiese permitido hacerlo.
Hubiese peleado por lo que siento.
Reconozco que también tuve culpa,
También fui participe de tu destrucción;
Ambas nos autodestruimos,
Y no habrá poder humano que lo repare.
No sólo herí tu corazón frágil,
En el proceso, yo lo hice con el mío;
Y todo tiene consecuencias,
En la vida es acción-reacción.
Pedirte disculpas, eso es lo que intento,
Darte espacio, ofrecerte tiempo,
Reflexiona tú, reflexiono yo,
Pero en el proceso, habrá un "te extraño"
No tienes idea de cómo estoy sufriendo,
Tú al menos quieres salir adelante,
Buscar nuevos caminos, sonreír de nuevo;
Yo me hundo en el dolor. En la miseria.
Dos corazones de cristal fragmentados,
Dos corazones de cristal sin sentir algo de amor,
Y yo soy la culpable de aquello,
No hay más que decir.
Lamento haberte dejado ir,
Como siempre, mi cobardía me ganó.
Te perdí, y no sé cuándo volverás,
Te dejé ir por mi capricho, por mis inseguridades.
Cierro los ojos, y trato de evocar el día que nos dijimos adiós,
¿Masoquista? Sí. ¿Me gusta? No.
Te estoy dejando ir, porque yo estoy huyendo de mí.
Y dos corazones de cristal serán imposibles de ser reparados.
Sólo el tiempo lo dirá.
Sólo el destino dictará la sentencia.
¿Caprichos de la vida? Sí. ¿Es entendible? No.
Vete, y trata de ser feliz, por favor…
Notas de Autor:
Dato referencial:
[8] Poema escrito por mí. Prohibida su reproducción o copia.
Me alegraria mucho que me dejaran Review. Sin mas que adicionar.
Hasta el siguiente capitulo.
Saludos.
