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Capítulo Extra #2

Azusa's POV

—Acuéstate —sólo obedecí al escuchar la orden de la voz de Yui. La tenía ronca de la excitación, y eso también me excitaba a mí —. Tienes que acostarte boca arriba, y con los ojos cerrados. Tienes prohibido abrirlos; si lo haces, te castigo.

Oh. My. God.

En vez de asustarme, me gustó. Es algo diferente. Algo nuevo para mí, y aunque me costó hacerla entrar en razón, lo aceptó. Quería descubrir que era lo que la excitaba a ella al hacer esta clase de sexo. Quería entenderla, explorar que hay dentro de esta Yui distante, fría, nostálgica y realista; qué la motivo a cambiar radicalmente. Mis pensamientos se fueron cuando sentí un pedazo de tela en mis ojos, y cuando los abrí, estaba oscuro.

Yui me había tapado los ojos. Luego sentí como tomaba uno de mis brazos, y me ponía algo alrededor de mi muñeca. Supe de inmediato que me iba a atar. Traté de calmarme, y para hacerlo, tuve que tranquilizar mi respiración, sobre todo no demostrar que por un momento esto me puso tensa y nerviosa, aunque estoy pensando que Yui se dio cuenta porque me susurro un "tranquila, confía en mí." Seguido un sutil beso en la mejilla.

Lo siguiente que sentí fue como ella me acariciaba con sus labios por todo mi cuerpo, y sus dedos, oh señor Jesús; sus dedos tocaron mi parte íntima y sentí como llegaba al clímax, sólo de imaginar lo que me estaba haciendo. Sus dedos jugaban con mi clítoris de una manera que provocara varias descargas eléctricas que recorría mi sistema nervioso. Mi respiración se hizo más pesada, y yo sólo quería sentirla dentro de mí, pero sabía que Yui haría un juego.

Luego sentí algo de frío, al no sentir el cuerpo de mi novia encima de mío, y me pregunté qué fue hacer.

De repente sentí como la cama se hundía, y supe que Yui había vuelto. Lo siguiente que hizo que provocara un jadeo profundo, y que casi me corriera por tercera vez en la noche, y eso que recién empieza; cuando sentí un cubo de hielo en mi cuerpo. Pero no fue eso la provocación, sino el hecho que el cubo de hielo estaba en la boca de Yui. ¿Cómo lo supe? Porque sentí como ella jugaba con sus labios, su lengua empujando el cubito de hielo alrededor de mis pezones, que para esa altura ya debían estar más que erectos…

Desperté de un momento a otro. Me costó adaptarme a la tenue luz que se filtraba por la ventana de mi cuarto. Otra vez había soñado con esa noche. Aquella donde descubrí a la Yui domina. La que llevaba la relación a otro nivel. Obviamente, después de los momentos de placer que nos dimos, más ella a mí, porque ella no aceptaba, aún, que yo la tocara. Me decía que llegaba al clímax sólo de verme a mi llegar a ese orgasmo placentero. Suspire.

Me quede acostada unos minutos más. Y pensé que a partir de esa noche todo cambio entre Yui y yo. Me costaba un poco hacer que se abriera, pero lo lograba. Sólo tenía que poner las palabras adecuadas. Ha pasado un año exacto y hoy es el ingreso de Jun, Ui y yo a la universidad. Yo decidí estudiar psicología, y para mi sorpresa me encontraría con Mio, Himeko y Megumi. Esa decisión la tome casi inmediatamente sin pensarlo. Estaba enamorada de Yui y haría lo que fuera por ella.

Mio decidió pasarme sus apuntes. Gracias a Kami-sama, ella logró hacer el cambio de carrera a tiempo, y no pudo perder casi nada de clases. Siempre fue una mujer inteligente, y cada paso que daba lo hacía analizando, no dejaba nada suelto. Ya iba para segundo año, y apenas sabía algo de Ritsu; Yui no me comentaba nada más excepto que Ritsu se desvelaba estudiando. Debo decir que me sorprendió enterarme que la baterista había decido estudiar medicina.

Satoshi aún seguía en el instituto, pero lo que poco que pude saber es que apenas se habla con su padre. Lo que han comentado es que la familia Tainaka está rota, y deseo que no termine por quebrarse por completo, porque no lo merecían. Tal vez los hermanos Tainaka ni supieron expresarse y acercarse a sus padres, pero no para que estén así. La señora Atsuko se la veía totalmente triste, y hacía un esfuerzo enorme por acercarse tanto a Satoshi como a Ritsu. No quería perder a ninguno de sus hijos.

Me levanté para darme un duchazo, y vestirme para ir a la Universidad. Le comenté a mamá que deseaba quedarme en los dormitorios universitarios con Yui, y pensando que no aceptaría, me sonrió como sólo ella sabe hacerlo y me dio el visto bueno. Pero yo había hablado ya con Yui, quedando de acuerdo que los fines de semana yo iría a casa para hacerle compañía a mamá. Y es en estos días que recuerdo más a papá. A él le gustaba venir y hablarme, aconsejarme y a darme ánimos para enfrentar el periodo lectivo estudiantil. Pero no estaba, y yo lo extrañaba.

La vida me golpeó muy duro cuando me lo arrebataron de mi lado. Desde ese día prometí ayudar a mamá en todo y hacer memoria de él con la música. Aún conservo la guitarra acústica IBANEZ AW4000 BS azul marino con filos negros que papá me regalo cuando cumplí los trece años. De vez en cuando suelo tocarla, aunque me afecta un poco, porque fue con esa que solía entonar ciertas canciones con papá. Con ella, aprendí a mejorar los riffs.

Suspire. Otra vez.

"Estoy ansiosa por verte, princesa. Hoy es nuestro primer día. Para mí, mi segundo periodo, para ti, el primero. Te amo"

Sonreí al ver el mensaje en WhatsApp de Yui. Ella ha ido mejorando, pero sé que falta mucho. Y no puedo culparla tampoco el hecho que haya tomado la decisión de crear una nueva banda junto con Ritsu. Ellas dos siempre se llevaron bien, y eran cómplices de muchas travesuras. Si supiera Yui todo lo que hago por ella. No hay amor más puro, que dejar que la otra persona sea feliz, y quiero que ella lo sea, pero esta vez seré egoísta y quiero una felicidad completa, sólo con ella.

"También ansío verte amor. Y estar a tu lado. Te amo"

"Hable con Ritsu, y no hay problema. Ella se queda sola en su habitación y yo voy contigo a otra. Me dijo que necesitaba espacio, aunque…"

"¿Aunque, qué amor?"

"La siento más distante. Y no sé, nuestro pasado y nuestro…"

"Pronto nos veremos y hablaremos de eso, bebé. Yo te digo siempre que estaré a tu lado sin importar qué, porque te amo demasiado."

Yui decidió enviarme una foto que nos tomamos hace no mucho, en donde ella está detrás de mí abrazándome por la cintura y dándome un beso en el hombro mientras yo sonrío mirando a la cámara. En ese momento tomé la decisión de empacar la guitarra que me regalo papá. La llevaría conmigo, y podría ayudar a Mio a componer canciones. Porque sí, Mio decidió seguir su carrera musical a la par que estudiaba. Y no lo veía como una forma de tener fama, sino de ayudar a las personas de alguna manera. Y que mejor, que, usando la literatura y la música, además de la profesión que escogió.

Son la mejor medicina para el estado anímico de la persona. Hasta ahora.

Universidad de Kyoto.

Auditorio.

7:00 am

La esencia del éxito no está solamente en obtener notas excelentes, eso es sólo una porción mínima. La verdadera esencia está en tres palabras: disciplina, tenacidad, paciencia. Los futuros profesionales deben regirse a esas palabras, simples a quien las escuche, pero fuerte para quien las practica porque no es fácil ser disciplinado, ni tampoco ser paciente. Porque habrá momentos en que uno querrá tirar la toalla; yo fui un ejemplo de ello. Pero si uno tiene una mentalidad enfocada a un futuro, y está rodeado de personas que siempre buscan lo mejor, el éxito estará ahí, esperando para que lo tomen y lo sepan aprovechar. Sin embargo, a esas tres palabras se le deben unir otras más, como: amor, pasión y responsabilidad. En total son seis simples palabras, como lo dije anteriormente, pero todo está en cómo ustedes quieran llegar lejos. Y no olviden una cosa, jóvenes: sean humildes en todo momento. Porque esa palabra, sencilla, más que las otras, es la que más peso tiene en su vida, tanto profesional como personal. Porque si no realizan sus actos con Humildad, simplemente lo que tendrán es un éxito efímero.

Los de primer año estábamos en las primeras bancas, y en las siguientes venían los siguientes años. Estaba más que segura que Yui se debió haber sentido incomoda con el discurso del director, y por segunda vez. En algún momento me comentó que cuando se inició en ese mundo, la palabra disciplina tenía un significado de sinónimo de obediencia; la SUMISA tenía que obedecer a la AMA de manera disciplinada. Eso, ahora pienso que me lo explicó de esa manera para entenderla mejor.

Suspiré. Quería ver a Yui un momento y hablar con ella, saber cómo se encontraba. La conozco muy bien, y existen ciertas palabras que a ella le incomoda un poco. De hecho, aquello del BDSM la perturba un poco cuando sale delante mío. Yo decidí estar con ella en todos los sentidos, y si a ella le gusta practicarlo, ¿quién soy yo para negárselo? Prefiero que lo haga conmigo, a que lo haga con otra. Es más, descubrí ese lado sexual que lo tenía bien oculto, y que no lo voy a negar: me agrada, y mucho.

Es un lado salvaje.

Encantada de la vida de demostrárselo sólo a mi novia.

La ceremonia terminó y todos salimos al patio. Yo estaba en mi móvil, cuando sentí unos brazos protectores alrededor de mi cintura, y por el olor inconfundible del perfume de mi novia, automáticamente sonreí sabiendo que era ella. Me dio un beso en la mejilla, y seguía abrazándome como si dependiera de ello. Estaba consciente que a ella se le dificultaba ciertas cosas, y abrir su corazón herido. Lo otro que me tenía inquieta, y que no he tenido la oportunidad de hablar con Yui, es sobre Samantha Evans.

¿A qué volvió?

¿Con qué intenciones regresó?

—Hallo, wie geht's?[18] — sonreí ante el saludo de ella. A veces, solíamos hablar en alemán o francés, cuando no queríamos hablar ni en japonés ni en inglés.

—Bon, amour. Et toi?[19] —le contesté girándome sobre mis talones, para mirarla de frente, y vi una sonrisa de ella. De aquella que me gustan tanto y me enamoran cada día.

—Yui. Azusa —no le dio tiempo a decirme algo más, porque Mio y Mugi se nos acercaron, ambas con una sonrisa en los labios.

—Mio. Mugi-chan.

El ambiente se volvió algo tenso, pero disimuladamente acariciaba a Yui para que no se preocupara. A estas alturas, Mio no iba a preguntar por Ritsu, y eso estaba más que claro. La relación de ellas dos estaba totalmente rota y no sabía si en algún momento va a retomar o simplemente quedará como un recuerdo de una etapa bonita de todas.

—¿Ya desayunaron? Venimos para saber y si no lo ha hecho, irnos a la cafetería de la Universidad. Azusa, bienvenida a tu primer periodo lectivo como chica universitaria —Nos dijo Mugi con ese tono dulce que siempre tenía para toda ocasión.

—La verdad es que ni Yui ni yo hemos desayunado, y mi primera clase es a las 9:00 am. Así que tengo tiempo para acompañarlas y conversar un momento. Y Mio-san, gracias de nuevo por los apuntes.

Yui nos miraba a cada una con cierto aire de melancolía y yo sabía lo que pasaba por su cabeza. Si no llegamos cansadas a los dormitorios, tal vez, sólo tal vez, pudiese hablar con ella con más tranquilidad. Pero al ser la primera semana, pueda que las clases sean flojas como pueda que no. Emprendimos nuestra marcha hacia la cafetería. Sería un día muy agitado. Y esa mujer no salía de mi cabeza, y sabía que necesitaba hablarlo con alguien. Con Mio no, porque no quería preocuparla. Tal vez Himeko, o Megumi. Ya vería en que momento abordarlas.

Poema I[20]

Si pudiera decirte lo mucho que te amo,

Lo haría sin pensarlo dos segundos;

Si pudiera bajarte las estrellas,

Ten por seguro que lo haría.

Quiero hablarte de lo que tengo,

Lo que existe dentro de mi ser;

Quiero mirarte a los ojos sin miedo,

Abrirme completamente sin temor alguno.

Si pudiera darte mi corazón,

Lo haría con los ojos vendados;

Si pudiera pedirte que te quedes a mi lado,

Te tendría aquí conmigo sin barreras.

Todo queda en un "quiero",

Todo está en un "si pudiera";

Soy tan cobarde que no me atrevo a nada,

Ni decírtelo, ni mirarte.

Es tan confuso esto del amor,

Los sentimientos no fueron hechos para mí;

Tan sólo quisiera una oportunidad,

Pero ni eso puedo decírtelo…

Leí el poema que Yui había escrito hace tanto tiempo. No supe de su talento para la literatura, hasta que, por cosas de la vida, la señora Hirasawa vino a casa hablar con mamá, y sin querer escuché cuando le decía que había encontrado ciertos poemas de su hija mayor en su escritorio. Estaba asustada por lo que escribía ahí. Eso fue parte fundamental para que tomase la decisión de estudiar la carrera de Psicología. Eso, y porque necesitaba ayudar a Mio con Ritsu.

A pesar de todo, sé que Mio siente cosas por la baterista y está sacrificándose para ayudarla. Aunque Ritsu no lo viera de esa manera porque estaba dolida, estaba más que segura que más adelante lo haría. Cómo solía decirme papá: "sólo el tiempo cura las heridas del pasado. Él y el amor sincero de la persona quien será tu pareja de vida." Y era precisamente en estos momentos, el cual lo extrañaba aún más.

18:00

Habitaciones de la Universidad

Llegué al dormitorio exhausta. Las clases fueron normales, y conocí a nuevos compañeros. Aunque hubo uno que otro que me lanzaban unas indirectas directas en cuanto a sus pretensiones, pero olímpicamente las ignoraba. Y cuando en un momento tuve receso, coincidió con el de Yui, y ella apareció, la sola presencia de ella provoco que todos salieran corriendo. Simplemente le acaricie el mentón con cariño extremo, y le susurre que se calmara. Ella puede ser muy celosa de mí; sé que también lo es con respecto a su hermana menor y su familia.

Unos acordes inundaban la habitación; escuché bien y era Wind of Change de Scorpions, mi canción favorita. De seguro Yui la estaba practicando. Ella cuando se enteró que era la canción predilecta de papá y mía, empezó a tocarla. También estaba consciente que le rondaba por la cabeza el tema de la banda, y a mí por igual. De hecho, tendría reunión con Mio y Mugi mañana a primera hora, aprovechando que ninguna de las tres teníamos clases.

A veces tenía cierta melancolía al extrañar nuestra época de HTT. O cuando entré al club después de que vi la presentación de ellas, o cuando me sentía confundida del porque ellas tocaban tan bien sin ensayar como se debía. Esa época en donde podíamos solucionar nuestros problemas sin ningún problema. Pero te das cuenta de que a medida que creces, las situaciones se vuelven complicadas, porque estamos en ese punto del descubrimiento, y si son las emociones y sentimientos, es aún más complicado. Confuso.

—Hola, amor —sentí los brazos protectores de Yui en mi cintura, y un beso suave en mi hombro. Me volteé para quedar frente a ella, y le acaricié el rostro. Estaba relajada y eso era bueno.

—Hola, bebé. Por fin en el hogar.

—Bueno, no creo que la habitación del condominio de dormitorios de la Universidad sea precisamente un hogar, princesa —sonreí con dulzura.

—Papá solía decirme que "hogar" no es el espacio físico sino el lugar que ocupa una persona dentro de otra. Por ejemplo, yo en tu corazón y tú en el mío, amor.

—Me hubiera gustado conocer a tu papá…

Yui me lo decía con nostalgia. La entendía, porque sus padres siempre estaban en constantes viajes de negocios, y ella quedaba sola a cargo de Ui, Nodoka y de la abuelita de al lado. A veces, por más que uno quisiera, la ausencia de los padres afecta en el desarrollo de los hijos, y Yui lo había vivido de una manera dura. Aunque ella lo ocultaba con ese aire despreocupado e irresponsable; y al principio yo la juzgue sin saber lo que en realidad estaba sucediendo con ella.

Me apegue a su pecho, mientras me seguía abrazando por la cintura y me daba sutiles acaricias en la parte baja de la espalda. Suspire porque no sabía cómo abordar el tema de Samantha Evans. Sé que es un tema delicado, pero tomé la decisión de no hablarle de ella por el momento, aunque sé que tarde o temprano tendré que hacerlo. Tendré que encararla para saber la verdad de su cambio repentino, porque algo me decía que fue ella quien transformó a Yui, de alguna u otra.

Y Samantha Evans no iba aparecer de un momento a otro solo para saludar. No. Ella tenía planes, y yo quería saber para qué…

7:00 am

Cafetería de la Universidad

Aunque parezca mentira, Yui y yo no hicimos nada durante la noche anterior. Después de ese abrazo en la habitación, yo tomé mi ducha con agua tibia que me relajó mis músculos tensos, me puse una tanga negra de encaje, y una camiseta del Manchester United de Yui que me quedaba un poco larga y apenas cubría mi trasero. Salí del baño y la vi a mi novia concentrada leyendo un libro, lo cual me llamó la atención, porque en la época del instituto ella era dejada y casi no leía. Pero las personas cambian por circunstancias, tiempo o experiencias de vida.

Camine hasta la cama y posicione en la misma, y observe como Yui bajaba su libro, y me observaba con sus ojos achocolatados de manera profunda. Sé que pasaba muchas cosas por su mente, pero en ese momento no queríamos hablar, sino abrazarnos y sentirnos mientras nos acariciábamos. Miré el título del libro que hasta minutos atrás estaba leyendo y se titulaba El último Don de Mario Puzo. Un género bastante llamativo, si se podría decir. ¿Desde cuándo a Yui le gustaba sobre la Mafia Siciliana?

"Buenos días. Te esperamos en la cafetería de la Universidad, Azuza. Necesitamos hablar."

Ese fue el mensaje que recibí en mi WhatsApp por parte de Mio, a las seis de la mañana. Yo siempre he sido de madrugar, así que ya había estado levantada cuando me vibro el móvil. Había estado revisando ciertos apuntes y cuando fui al cajón del escritorio por unos útiles, me encontré con una cajetilla de cigarrillos Malboro Ice Mint. Y mi corazón se encogió. Yui fumaba, pero no sabía con exactitud cuántos cigarrillos por día.

Me duché rápidamente, guardé lo que iba a necesitar ese día en clases, más un libro que iba a empezar a leer titulado La princesa de Hielo de Camilla Läckberg, un género de suspenso y que no se veía tan mal. De hecho, era una saga compuesta d libros y que lo titularían: crímenes de Fjällbacka. Bueno, tanto Yui como yo éramos dos chicas que guardábamos secretos, y estábamos convirtiéndonos en aquello que se suele llamar: la caja de Pandora.

Tantas interrogantes pasaban por mi mente. Antes de salir, miré por última vez a mi novia que dormía plácidamente y me dio un vuelco en el corazón, al sentir que me iba así sin más, sin dejarle una nota. Así que no quería sonar dura, y escribí rápidamente una nota, aunque tenía algo de mentira. No podía decirle la verdad, no todavía.

Y aquello me carcomía un poco mi pobre alma.

Llegué a la cafetería faltando cinco minutos para la 7:00 am, y me sorprendí de verla abierta. Entré, y caminé hasta una mesa pegada a la ventana que daba vista al patio de la Universidad, y esperé paciente por la o las personas que irían. Sabía que una era Mio, pero no sabía quién más aparte de ella estaría ahí. Mientras esperaba, saqué mi cuaderno de poemas, y me puse a escribir. Así como Yui, yo también suelo escribir poesía. A diferencia de ella, mi poesía era más profunda y más dolorosa.

Poema XX[21]

Cuanto daría porque estuvieras aquí,

Pagar el precio que sea con tal de verte de nuevo,

Sentir tu cálido abrazo,

Escuchar tu voz dulce y profunda.

Te has ido de mi lado,

Me he quedado indefensa sin mi ángel;

Te fuiste sin decir adiós,

Te fuiste sin siquiera despedirte por última vez.

Mi alma llora en la soledad de la noche,

La luna me acompaña en esos momentos,

Las estrellas apenas brillan,

Y yo quiero irme contigo.

Cuanto daría por tenerte una vez más a mi lado,

Reír como cuando hacíamos bromas,

Cuando sólo éramos tú y yo,

No había nadie en nuestro camino.

Mi corazón apenas late,

La música se apagó por completo,

Ya nada tiene sentido para mí, ahora;

Cuanto daría por tenerte una vez más.

—¿Esperaste mucho, Azusa? —alcé mi mirada al escuchar esa voz tan dulce y paciente que siempre le ha caracterizado a su dueña.

—No, Mugi. No he esperado mucho.

Miré como Mio y Mugi se sentaban en la mesa y una camarera se acercó a nosotras a pedir nuestras órdenes. Mio pidió un chocolate caliente con un croissant, Mugi en cambió ordenó un mocaccino caliente con tostada de jamón y queso y yo finalmente solicité un cappuccino con crema. No tenía mucho apetito después de tener tantas cosas en la cabeza, y con el poema que acabo de escribir, todo rastro de hambre se fue. Gracias a Kami-sama que mis clases el día de hoy empezaban a las 8:00 am, y teníamos una hora para hablar de lo que sea para el que me citaron ahí.

Yo sabía de qué se trataba.

—¿Le has dicho algo a Yui, Azuza?

—No… No creo que sea necesario. No quiero poner más leña al fuego a la situación que estamos viviendo.

—Buen punto. Pero ella se enterará de alguna manera y…

—Se lo diré, pero no ahora. Primero veamos cómo nos vamos a agrupar y cuáles serán los horarios de ensayo, recordemos que Nao y Sumire aún están en la preparatoria. Están en su segundo año y aún les queda un año en el instituto. Para ese entonces, nosotras hemos avanzado en nuestra carrera profesional.

—Otra vez, diste en el blanco, Azusa —contesto Mugi con una sonrisa afable.

Mio y Mugi entendieron mi punto. Nosotras al igual que Yui y Ritsu ya teníamos una banda, con nombre, logotipo y un par de canciones. Mio y yo las escribíamos y también las componíamos junto a Mugi y Nao. De hecho, nosotras quedamos conformadas de la siguiente manera:

Ui sería segunda guitarra. O Guitarra rítmica.

Nao iría en los sintetizadores y componía al igual que escribía.

Mio sería el bajo, líder, vocalista y componía al igual que escribía.

Mugi estaría en el teclado y componía.

Sawako tocaría la batería y sería de vez en cuando guitarra de apoyo.

Y finalmente estaba yo, quien sería primera guitarra y componía al igual que escribía.

Observe como Mio sacaba su portátil, y tecleaba algunas cosas; yo baje la mirada a mi cuaderno para ver que aún estaba abierto en la hoja donde había escrito el poema minutos atrás. Suspiré al recordar como todas habíamos crecido de golpe, y de una manera que a nadie le gusta, pero suponía que la vida era así, y que debíamos aceptarla. De Ritsu no sabía mucho, excepto lo que Yui me contaba. Y no era mucho, ya que ella prefería reservarse, aún sin saber el motivo.

"Buenos días, nena. Espero que te vaya bien en tus clases. Nos vemos en la noche en el cuarto."

Era un mensaje de Yui. No quería mentirle de esta manera, pero también estaba consciente que ella podría tener alguna noción de que yo seguiría mi carrera musical a la par que estudiaba mi carrera. Ella lo estaba haciendo, y lo hacía de una manera increíble. Desde que llegué, no sólo la vi estudiar con dedicación, sino que la veía como practicaba con su guitarra. Ella estaba mejorando, pero ¿lo hacía por ella misma, o lo hacía por mí?

Escuchaba de lejos susurros, y vi con el rabillo del ojo como Mugi realizaba gestos señalando la pantalla de la portátil de Mio. A su vez, nuestra líder arreglaba las cosas. De un momento a otro miré toda la cafetería que se había llenado con los estudiantes, y había de todo: grupos de amigos, grupos de trabajo universitarios, parejas; iban y venían, hablaban y yo por un momento me perdí dentro de mis emociones y pensamientos.

"Buenos días amor. Claro que nos veremos esta noche en el cuarto. Ten tú también un excelente día. Te amo."

—Qué tienes a la primera hora, Azusa? —me pregunto Mio como si nada, y enfocada en la pantalla de su portátil mientras seguía tecleando.

—Historia de la psicología. Pero puedo faltar, no estoy mal en la materia y ya envié mi trabajo el mismo día que nos lo envío el profesor.

—Perfecto.

19:00

Dormitorios de la Universidad

Llegue al dormitorio que compartía con Yui agotada. Había tenido un día agotador entre las clases, y las reuniones que teníamos para seguir modificando el esquema con que nos íbamos a manejar como nueva banda. Y sin haberlo pedido, y sin haberlo pensado, nos habíamos convertidos en la competencia directa de Dragon's eyes, la banda de Yui y Ritsu. Salvo que no sabíamos cómo estaban ellos formados. Sólo teníamos conocimiento que estaba mi novia, Ritsu, Satoshi y un amigo de él.

Suspire de nuevo.

¿Hasta qué punto hemos llegado nosotros?

¿Así es como se busca la verdadera felicidad?

¿Resistiendo embistes creados por los obstáculos?

Dejé mi mochila en el sofá, ya mañana lo recogería. Por el momento quería ducharme, y acostarme al lado de Yui. Necesitaba estar acurrucada en medio de sus brazos, sentirme segura. Y de nuevo apareció el nombre de esa mujer, ¿será que es en realidad una señal de advertencia? No estaba segura. De hecho, nada era certero. Al llegar al cuarto que había sido acomodado para dormir, me encontré la imagen que no tenía en mente: Yui estaba sentada en el filo de la cama, con una carpeta.

La carpeta que me había dado Samantha Evans cuando me citó.

Y sentí que mi alma se fue al piso.

Oh Kami-sama, protégenos de todo mal.

La mirada de Yui, al encontrarse con la mía me dejo sin aliento. Estaba ida, y estaba más que segura que pasaba muchas cosas por su mente compleja. No sé con exactitud que la llevó a estar en ese mundo, o el porqué esa mujer es un tema prohibido de hablar entre nosotras. Pero si Yui encontró la carpeta y vio su contenido, yo no me iba a negar a nada. Iba ir de manera frontal.

Porque es mejor enfrentarse con la verdad, que vivir en la mentira.

—¿Cómo obtuviste esto? —fue el saludo de mi novia, alzando la carpeta para demostrármela.

—Me la entregaron en una cita que me hicieron hace tiempo.

—¿Quién, Azusa? —su voz era firme y demandante. Me llamó por mi nombre y eso me asustó, pero no me dejaría vencer. No lo haría por los miedos de ella, por sus inseguridades y por su deseo de "protegerme" de ese mundo.

—¿Es necesario que te diga cual es el nombre de la persona?

—Sí —su mirada achocolatada estaba dura. Y supe que sería difícil de lidiar con este momento.

—Alguien quien descubrió quien era yo y mi familiaridad contigo.

—Azusa… —tenía el mentón tenso, y las palabras salían en medio de sus dientes apretados. Estaba furiosa.

—Yui, por favor.

—Por favor, nada. Azusa, necesito saberlo…

—¿Para qué? ¿Qué ganas con saber quién me lo dio?

—No compliques las co…

—¡No las estoy complicando! Eres tú quien lo hace, Yui. Deja ya ese pasado y sigue. ¡Ya sé cuál es tu secreto, sé cuál es tu lado pervertido y aquí sigo! Sigo a tu lado porque te amo. ¡Entiéndelo de una vez por todas!

Había explotado. Y a diferencia de ella, yo no empleaba malas palabras. Porque si algo me enseñó papá era mantener la elegancia y la educación hasta en los momentos difíciles. Y a veces pensaba que seria bueno que él estuviera aquí para que me guiara en esta ruleta rusa llamada vida.

Íbamos a sacarnos todo lo que teníamos. Y prefiero hacerlo ahora, que después. Porque después, puede ser tarde…

—Azusa, no me haga repetirlo. ¿Quién te dio esto?

—A cambio de que me digas quien es esa persona en tu vida, Yui —nuestras miradas estaban fijas una de la otra. Yo sabía que no iba a dejarme vencer, ni ella tampoco. Nuestra relación estaba en un punto de quiebre, y lo que más temía es que posiblemente no haya retorno.

—¿Por qué?

—La que me exige a mi que le diga quien fue la persona que me dio aquello eres tú, Yui. Y si lo haces de esta manera es por algo. Pensé que nuestra relación era transparente, ¿qué ha pasado?

—¿Quién, Azusa? —me acerqué a Yui, y puse mi mano derecha sobre su perfecto abdomen, y tomé una respiración profunda. Ella quería saber quién, yo le diría. Y veremos que pasará después.

—Tu mentora, Yui —tomó una respiración profunda y su mirada se torno oscura del pánico. Supo inmediatamente a quien me refería, pero yo terminaría de decirlo. A lo directo y claro —. Samantha Evans.

7:30 am

Dormitorios de la Universidad

"Lamento lo de anoche, Azusa. Espero que todo este bien con Yui, ahora."

Era el mensaje de Mio.

Mio Akiyama, aparte de ser mi senpai, se convirtió en mi mejor amiga. Nos contamos casi todo. Ella sabe algunas cosas de mí, como yo de ella. Y hasta el día de hoy sigue afectada con lo de Ritsu, de hecho, ambas no se hablan para nada. Desde que HTT se desintegró, no volvimos a ser las mismas. Cada quién se fue por su camino. La única que se quedó con nosotras, pero de manera temporal fue Yui. Y porque somos novias. De hecho, Yui no practica con nosotras sino con su banda, y eso estaba bien, porque al final ella cumpliría sus objetivos, mientras que nosotras lo hacíamos para desahogarnos, sin darnos cuenta de que tiempo después se convertiría en una batalla campal creada por la prensa, y que tendríamos éxito, aunque en el proceso pudo haberse salido de control.

"Todo esta bien, ahora, Mio. Gracias por preocuparte."

"Me alegro mucho Azusa. Ensayamos el fin de semana."

"Sí. Estaré donde indiquen el lugar de reunión."

"Perfecto. ¿Se lo dirás a Yui?"

"Es el momento de hacerlo, Mio."

"Serás como digas. Tú la conoces mejor que nosotras. Por lo pronto, puede ser en la casa de Mugi."

"Perfecto, Mio. Estamos hablando, debo prepararme."

El sonido del microondas me despertó de los pensamientos, y de la interacción con Mio. En parte lo agradecía porque estaba yéndome por un camino que no quería. Suspiré y dejé salir todo el aire que tenía en mis pulmones. Aunque no pasó a mayores con lo de Yui, si se la veía afectada por la noticia, y sólo pudo pedirme disculpas, y que cuando sea el momento me dirá la verdad. Una que, tiempo después sería el inicio de algo nuevo, cerrando capítulos que no hacen más que molestarnos en nuestro crecimiento.

No podía recriminarle nada a Yui, porque estoy más que segura que Evans apareció en el momento menos indicado de la vida de Yui, cuando sus sentimientos y emociones la estaban atormentado, cuando estaba confundida sobre sí misma, y su futuro. Saqué la taza con la leche caliente, e invertí dos cucharadas de chocolate, y lo revolví con una cuchara pequeña. Di un sorbo y estaba perfecto. Caminé hasta el ventanal que deba vista a la calle, y miré a la gente pasar.

Eran las 7:30 am, y viernes. Hoy no iría a clases, no me sentía de ánimos para enfrentarme a nadie: ni a mis compañeras de curso ni a los profesores. No es que empezara a ser irresponsable, sino que aprendí que a veces, cuando uno tiene emociones fuertes, y por más que se necesitase distraerme, no me iba a sentir bien y prefería un momento a solas conmigo misma. Di otro sorbo al chocolate caliente y de repente sentí unos brazos fuertes rodearme la cintura.

Yui.

Me dio un beso suave en el hombro derecho, y se quedó abrazada a mi por un tiempo. Ambas en silencio, mirando el caminar de la gente, o de los carros rodar hacía algún lugar, generalmente al trabajo o centros de estudios. Amaba cuando estábamos las dos así: abrazadas y en silencio. Hablando lo que nuestros labios no pueden hablar. Hablando cuando las palabras no pueden salir, y están atoradas en la garganta, y el pecho tiene un nudo creado por las inseguridades.

—Perdóname por lo de anoche. Yo…

—No hay nada que perdonar, Yui —seguía con la mirada puesta en la calle, y la taza en medio de mis manos.

—Me asuste mucho, es la verdad. Tú sabes lo que hago y…

—Ya está en el pasado. Lo practicamos cuando podemos, y no te voy a negar que me gusta; que me excita ser tu sumisa…

Me giré sobre mis talones para mirarla a los ojos. Los tenía apenas adormilados, y una sonrisa afable y melancólica. La conocía y estaba pensando en muchas cosas. Todo podía ser, pero alejarme de ella no estaba permitido. No lo iba hacer, porque simplemente no sabría que hacer con mi vida cuando Yui a sido todo para mí. Si tan solo ellas no hubieran escuchado aquella conversación… Pero ya está hecho, y nada va a cambiar aquello. ¿Es obra del destino, tal vez?

—¿Entiendes que, a partir de ahora, las cosas van a cambiar, ¿verdad Azusa?

—Lo sé. Y de eso quería hablar contigo.

Yui gentilmente me cogió la taza de mis manos, y se lo llevo a sus labios tomando el poco contenido que había. Sin soltarme, caminamos hasta la cama, dejando la taza en la mesa de noche, y se acostó, llevándome con ella. Quedé encima de ella, con mi cabeza apoyada en su pecho, y mi mano derecha acariciaba sutilmente su brazo tatuado. Sentí como ella suspiraba, y me acariciaba la espalda con su mano abierta totalmente. Eran acaricias sutiles, y reconfortantes.

—Sabes que ya tengo banda, Azusa. Y que ahora yo practico con ellas. Ellas también son parte de mi vida, y bueno, Ritsu…

—Lo sé… —me alcé un poco para que ella me mirara a los ojos. Íbamos abrirnos totalmente y a dejar asentado muchas cosas —Yo tengo que decirte algo, y espero que no lo vayas a tomar a mal, por favor. Porque no sé como estaría alejada de ti.

—¿Es algo malo, amor? —negué con la cabeza suavemente.

—Es que no sé como lo vas a tomar con tantas cosas encima.

—Confío en ti. Yo tampoco sé que haría sin ti, porque eres mi mundo; eres mi ancla en este momento, nena.

—Tengo una banda, también.

Hubo un silencio después de esa confesión. No quería que pensara que lo hacia para competir con ella, o con Jun o Ritsu, porque no es así. Lo hacía porque cada una de nosotras buscábamos las maneras de desahogarnos de lo que sentíamos. A veces nuestras emociones pueden más y no se llevan por algún camino sin ver en realidad si es adecuado o no. Simplemente nos llevan, porque nos cegamos, nos ponemos una venda sobre nuestros ojos.

—¿Cuándo la crearon? ¿Quiénes están? —Yui estaba sorprendida. Mucho, a decir verdad.

—Somos Mio, Mugi, Nao, Sawako —dudé por un segundo si decirle que Ui se había unido, pero no podía mentirle, así que le pedí que conservara la calma—, Ui y yo —omití intencionalmente cuando nos creamos, porque ni nosotras sabíamos con exactitud cuando fue. Si cuando ellas lo hicieron abiertamente, o después.

—Vaya… Mi hermana se unió a ustedes. Pensé que ella no seguiría con la música.

—Nosotras pensábamos lo mismo, pero al último momento decidió unirse. No le presionamos para saber los motivos. Tanto tú como yo la conocemos, y ella nos lo dirá en su momento el porqué.

Yui me beso los labios de manera suave, como siempre suele hacerlo para darme tranquilidad. Nos quedamos así por un rato. Luego acomodé mi cabeza en su pecho, y estuvimos en silencio por algunos minutos. Todo se estaba transformando de maneras que no lo imaginábamos. Todo se estaba convirtiendo en una lucha contra nosotros mismos, por descubrirnos quienes realmente somos, y hacia donde vamos. Pero si de algo estaba segura, es que Yui y yo estábamos preparadas para enfrentarnos a estos retos.

Aunque en el camino, pueda que nos perdamos, pero no del todo.


Notas de Autor:

Dato referencial:

[18] Significa: Hola, ¿qué tal? En alemán.

[19]Significa: Bien, amor. ¿Y tú? En francés.

[20] Poema escrito por mí. Prohibida su reproducción o copia.

[21] Poema escrito por mí. Prohibida su reproducción o copia.

Me alegraria mucho que me dejaran Review. Sin mas que adicionar.

Hasta el siguiente capitulo.

Saludos.