5. Encuentro

Corrió y entró rápidamente en la habitación número 4. Estaba agitada y no podía evitar sonreír. ¿Qué había sido eso? ¿Quién era aquel sujeto? No lo había visto antes allí y menos rondando los pasillos de la clínica. Tragó saliva y se golpeó la cara con ambas manos. Cuando reaccionó vio los ojos de Ulquiorra acechándola desde la cama. Estaba semi sentado, son la sábana blanca cubriéndole las piernas. Tenía un pijama azul marino. Sus ojos mostraban sorpresa por la conducta de su enfermera.

Hime se acercó y se sentó junto a la cama en una silla. Dejó salir el aire haciendo ruido a propósito y sonrió abiertamente.

– ¿Qué hacías? – le preguntó. Él continuaba observándola, muy serio.

Ichigo salió del despacho bastante molesto. No sólo su novia se había enojado otra vez por ese mocoso, sino que su nueva secretaria era peor que su padre y Uryu juntos. Cerró la puerta con llave y la guardó en el bolsillo del pantalón. Rukia, que estaba detrás de su escritorio al final del pasillo lo vio salir y carraspeó fuerte, intentando llamar la atención del pelinaranja, pero fue inútil. Entonces se levantó y caminó presurosa hacia él.

– ¡Ichigo! – gritó, haciendo que el aludido parara su lenta marcha hacia la salida y la mirara con cansancio. Aprovechó para bostezar sonoramente y cabrear aún más a la morena. – ¿Qué crees que haces? ¡Ya arreglé una cita con el Doctor Kurosaki! Es en media hora

– ¡¿Qué? ¡¿Desde cuándo tú decides qué hacer? – gritó, consternado. – ¡Cancélala de inmediato! – miró hacia otro lado. – Tengo que irme

– Imposible – contestó Rukia. – Tu padre canceló varias citas para darte lugar, así que irás – casi ordenó. Ichigo la mió furioso, pero cuando iba a decirle algo vio que del pasillo que conducía a las habitaciones de internación salía un sujeto muy extraño y que le pareció conocido, y peligroso. Su rostro se ensombreció y Rukia calló inmediatamente, volviendo su vista al lugar hacia donde miraba Ichigo. Sus ojos se abrieron como platos. – ¿Qué hace él aquí? – susurró. Ichigo no escuchó lo que ella dijo. La apartó y caminó hacia el sujeto.

El hombre aparentaba unos 25 años. Tenía el cabello celeste y un cuerpo delgado, pero de contextura fuerte. Traía un jean y una camisa a rayas en tonos azules. Cuando vio a Ichigo lo miró con cierto resquemor y apretó los dientes.

– ¿Qué quieres aquí? – preguntó el médico con molestia.

– Vine a visitar a mi sobrina – lo miró a los ojos. Ichigo notó su mirada felina y sus grandes ojos azules. – ¿Qué sucede?

– ¿Quién es tu sobrina?

– Nell – contestó y apartó la vista.

– ¿Nell? – a Ichigo le llamó la atención que alguien hubiera ido a visitarla. – Pero – dudó, – ¿por qué no has venido nuca en estos seis meses? – cada vez se enojaba más.

– En realidad no es mi sobrina de sangre, pero es la hija de mi mejor amigo. Lamentablemente él no puede venir – apartó la vista. – Y yo no había podido venir hasta ahora

– ¿Cuál es tu nombre? – sus miradas volvieron a cruzarse.

– Grimmjow Jaguerjacks