Kagome POV:

"Creo que pensé que tenía que cambiar el mundo para hacer que me vieras"

"¿Por qué demonios no puedes ver todo lo que siento por ti, Inuyasha?" Pensé atormentada.

El hanyō solo tenía mente para Kikyo, y yo...solo era la chica que podía ver la perla, aquella que la conseguiría por él sin pedir nada a cambio.
Sin embargo, para mí él era la razón por la que permanecía en su época, llena de peligros e incomodidades, y no en la mía. La razón por la cual luchaba contra quien fuese. La razón por la cual despertaba día a día con renovada energía. Él era mi mundo, pero yo no era el suyo. Y esta situación dolía en lo profundo.

Recostada bajo el árbol en el que nos conocimos, al tiempo que debatía si debía regresar a mi hogar y olvidarlo todo; o continuar con esta desgastante lucha, mas estár a su lado.

Ansiaba llamar la atención de Inuyasha, hacer que este se preocupase por mí aunque fuera tan solo una vez, sentir le importaba aunque fuera un poco. Pero lo único que logré hacer en aquel momento fue romper en llanto, impotente, agobiada.

―¿Por qué duele tanto amarte?―Sollocé con la cabeza enterrada entre mis brazos, mientras que abrazaba mis piernas como único consuelo.

Sabía que él me observaba, me escuchaba, y por tanto, supe también que aquel tormento era solo mio, y a él le era indiferente.

"Podría haber corrido por siempre
¿Pero cuán lejos habría llegado sin llevar el luto de tu amor?"

"¿Continuarás rogando su amor, Kagome?" Me pregunté.

Sabía bien que no era correspondida. Entonces, ¿Qué hacía llorando un amor que nunca había sido? Debía sobreponerme, no podía atascarme por ello.

―¡Vamos Kagome, no vale la pena tus lágrimas!―Exclamé entre dientes intentando parecer fuerte, limpiando las lágrimas con firmeza, obligándome a respirar de nuevo.

"Todo por lo que estoy viviendo
Todo por lo que estoy muriendo
Todo lo que no puedo ignorar sola en la noche"

Era triste pensar que mi motivo para vivir y luchar por sobrevivir, era también mi único motivo para desistir.

Todos esos sentimientos crecían, ya no los podía ocultar y mucho menos tratar de ignorarlos. No podía continuar engañándome.

"Todo por lo que soy querida
Aunque quería más
Cierra la última puerta abierta, mis fantasmas me están alcanzando
"

―Sé que solo me quieres por mis habilidades―Murmuré levantando la mirada hacía la nada, sabiendo que el viento le enviaría mi mensaje.
―Porque puedo ver lo que tú no, aunque al final el beneficio es solo tuyo―Mi voz temblaba, pues confesar lo que yacía consternando mi alma hace tiempo no era fácil.
―Y aunque quisiera que me amaras como a ella, sé bien que no lo harás―Finalicé en un hilo de voz, ahogando las últimas palabras entre mis rodillas, mientras escondía nuevamente mi rostro entre brazos.

"Debería cruzar el pozo y nunca volver, pero hay algo que me ata a ti. ¿Podría ese lazo ser cortado?"
"Hazlo , porque estos pensamientos me ahogan cada día."

"¿Debería doler el amarte?
¿Debería sentirlo como si lo hiciese?"

―¿Acaso debería el amor lastimar de esta manera?―Susurré entre lágrimas, sintiendo el sabor del dolor en mi boca al hablar.

Sentí mi corazón encogerse, como si alguien lo aplastase con su mano.

Tenía miles de dudas en mi mente, y ninguna respuesta a ellas.

"¿Debería cerrar la última puerta abierta?
Mis fantasmas me están alcanzando"

Todo mi mundo se nublaba por lo que sentía, no pensaba claramente. Mas debía tomar una decisión. Debía dejarlo ir, o moriría presa de aquel dolor.

Me levanté con calma, la misma que tenian las ramas de los arboles cuando la brisa las agitaba, y me dirigí al pozo con la intención de nunca volver. Debía hacerlo, rápido y en secreto. Eficiente.

Contemplé unos segundos la abismal oscuridad por una última vez.

Pero en cuanto proseguí a lanzarme a la infinidad del olvido...

― ¿Kagome?¿A dónde vas?

"¿Inuyasha?"

Las aves alzaron vuelo, y se llevaron consigo mi deseo de huir.