Kagome's POV:

"¿Cómo puedo decir esto sin romperme?"

Buscaba las palabras en mi cabeza, pero se atoraban en mi garganta, formando un nudo allí.

"Él no volverá jamás..." Pensé con la visión nublada, ácidas lágrimas se acumulaban en mis ojos, mientras yacía de pie frente al árbol, ese árbol.

"¿Cómo puedo decir esto sin perder el control?"

"¿Por qué? ¡¿POR QUÉ?!"

―¿¡Por qué!?― Grité con amargura, desde el fondo de mi alma, desde la herida abierta, materializando la desesperación del momento en que todo acabó. Y me demoroné sobre mis rodillas, con el rostro cubierto por mis manos, pues no pude evitar romper en llanto.

Todos y cada uno de los momentos vividos junto a él, ahora no eran más que recuerdos, memorias que se desvanecerían con el tiempo. Rostros difusos, voces confusas, una foto en el fondo del cajón.

"¿Cómo puedo ponerlo en palabras, cuando es casi demasiado para mi solitaria alma?"

Aparentemente la vida había retomado su curso; sin embargo, yo me hallaba atrapada en el pasado. Desde el momento en que lo conocí, en que lo ví dormir en aquel árbol, supe que todo había cambiado para mí. Y así fue, incluso cuando todo había terminado.

Llevaba algunos meses intentando convencerme de que debía seguir adelante, aunque él no estuviese más.

"Amé y amé"

"―Solo permíteme quedarme a tu lado.

¿Te quedarás conmigo?

Siempre"

Recordé aquel diálogo, el sol comenzaba a salir.

"y te perdí"

"―Kagome, no puedo concentrarme y pelear si siempre estoy pensando protegerte, en que nada ni nadie te dañe― Se quejó en medio del camino por el que me llevaba entre sus brazos. Entonces, supe a dónde nos dirigíamos.

―Nadie me dañará. Sé defenderme.

―Perdóname―Murmuró cabizbajo, me paralice por completo ¿Qué estaba diciendo?

―¿Por qué?― Reí nerviosa.

―Porque seré yo el último quien te dañe aquí― Sentenció, luego me sentí caer en el vacío, ví su rostro desaparecer en un túnel de oscuridad. Estaba en casa de nuevo, y a pesar de la infinidad de veces que intenté volver, algo bloqueaba el pozo. Estaba atrapada en mi mundo."

Justo cuando disfrutaba del sol en todo su esplendor, dandole calidez a mi vida, las nubes lo ocultaron por completo.

"Amé y amé"

"―Maldición Kagome― Me abrazó como nunca antes en la vida, con toda la pasión de su espiritú―No puedo estar sin ti.

―Ni yo sin ti― Respondí aferrándome a él como si me fuese la vida en ello."

Pero cuando creí ver una tormenta en la distancia, las nubes negras siguieron su camino y el sol volvió a brillar en lo alto del firmamento.

"y te perdí"

"―¿¡Dónde está Inuyasha!?

―Parece que fue a luchar contra Naraku solo, Señorita Kagome― Dijo el monje Miroku con cara de decepción total, mientras revisaba el lugar.

―¿¡Qué!?― Exclamamos Sango y yo al unísono.

―Así es, y no hay nada que podamos hacer. Debemos respetar su decisión."

Y llegó la noche, sin estrellas, sin luna, solo penumbra y un profundo miedo.

"Amé, y amé"

"―Pensé que te había perdido― Exclamé con una gran sonrisa, lanzándome a sus brazos en cuanto cruzó el umbral del lugar. Y pronto las lágrimas rodaron por mi rostro.

―Aquí estoy― Murmuró mientras acariciaba mi cabello y colocaba su barbilla en mi cabeza."

Dicen que la hora más oscura de la noche es justo antes del amanecer.

"y te perdí"

"―¡No, esto no puede estar pasando!― Negaba entre lágrimas mientras lo veía desfallecer sin que pudiese hacer algo al respecto. Su vida se escurría entre mis dedos.

―Todo...fue por ti, Kagome― Susurró Inuyasha mientras los latidos de su corazón se desvanecían.

―¡NO!― Chillé desesperada, como si pudiese hacer que la vida regresara a su cuerpo, a lo único que quedaba de él."

Y entonces, un día el sol no volvió a salir. Había una luz en el cielo, cegadora, molesta, pesada; ya no era aquel sol que noche tras noche ansiaba volver a ver, que día tras día contemplaba como a un dios. Ya no era el centro de mí mundo, solo era un amargo recuerdo en el fondo de mi memoria.

"Y duele como el infierno..."

Y hoy no sé cómo continuar.
Solo vago por el tiempo, sin un rumbo, sin un sueño.
Solo existo, suspirando por el recuerdo de alguien que no volverá, jamás.