Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores.
Un paseo inolvidable parte dos.
Sábado por la mañana.
Candy estaba preparando el desayuno.
- Jimmy cariño, ya están listos tus Hot cakes. Llamo Candy. Jimmy se sentó a la mesa.
- Mmm riquísimos mamita. Eligió.
- Jimmy, no me creí el cuento ese de que no tuviste que ver con lo que le sucedió a Annie. Jimmy se sonrió y continuo desayunando.
- Sabes de lo mal que está hacer esas cosas, no me gusta que te portes así,
¿Por qué lo hiciste?.
- Mami, no me gusta que te traten mal y esa huesuda, habló mal de ti... no me gusta que nadie te diga cosas, me duele. Dijo Jimmy triste. A Candy se le estrujo el corazón.
- Cariño, debes prometerme que no volverá a ocurrir, no quiero que te preocupes por lo que diga o hagan otras personas, debes ser un niño más bueno de lo que eres.
- ¿Estás enojada? Preguntó Jimmy.
- Jamas podría estar enojada contigo, te adoro, pero no quiero que vuelva a ocurrir. ¿Lo prometes? Jimmy asintió y continuo desayunando.
- Jimmy... tengo que decirte otra cosa, es referente al señor William, él te cubrió con lo de la travesura... ¿cierto?. Jimmy abrió más sus ojitos, se puso nervioso.
- Sí? Si lo hizo, él me vio salir del camerino de la huesuda.
-Jimmy. .
- Ok, de Annie, pensé que me acusaria, pero me ayudó y es mi amigo... prometió llevarme al cine, pero yo creo que no lo hará, se ve que es un hombre ocupado. Mami, ¿crees que cumpla su promesa?. Preguntó Jimmy esperanzado. Le partió el corazón y si estaba en duda de salir con Albert, los ojitos de su pequeño le dieron la pauta para hacerlo.
- Cariño, ¿Te cayó bien verdad?.
- Sí, me cayó muy bien.
- Él es... diferente no me ve mal. Contestó Jimmy sincero.
- Por eso le diste el número de la casa, ¿verdad?.
- ¿Cómo sabes que le di nuestro número?. Preguntó Jimmy esperanzado.
- Pues por que habló anoche y pasará por nosotros a las tres, iremos al cine.
- ¿En serio? Yupiiiii. Gritó Jimmy emocionado. Candy dibujó una gran sonrisa, solo pensaba hacer lo correcto. - ¿Qué puede pasar?. Solo es una salida casual. Pensó autoconvenciendose, pero se sentía nerviosa y cohibida, solo esperaba que todo fuera bien, solo quería dar gusto a Jimmy, solo eso.
Jimmy se bañó y se vistió, cómo lo llevarían a ver SPIDER-MAN, se puso su playera con estampado del hombre araña, ya listo y ansioso por la llegada de su amigo Albert.
- Mami, ¡a que horas dijo que llegaría mi amigo?. Preguntó Jimmy por enésima vez.
- A las tres cariño. Contestó Candy divertida mientras se arreglaba. - No se te olvide llevarte tu chamarra, gorro, guantes y bufanda, hará demasiado frío por la tarde noche. Dijo Candy mientras se arreglaba. Tenía infinidad de ropa regada en su cama, no sabía que ponerse, pero optó por algo cómodo y sencillo, se dio cuenta que se estaba arreglando para gustarle a ese guapo rubio, pero entró en razón. - No, sólo seré la de siempre. Pensó Candy y se decidió por el clásico jeans ajustado, botas y un suéter verde igual portaria gorro, guantes y bufanda, claro está cuando la temperatura refresque más. Su cabello recogido en una cola de caballo y maquillaje sencillo. Pero a un así Candy no era conciente de lo hermosa que se veía, no necesitaba de nada ostentoso para verse con porte y bellísima.
Se llegó la hora Candy nerviosa y Jimmy inquieto, en eso tocaron la puerta, Candy comenzó a sudar frío, Jimmy corrió hacia la puerta para abrir. En efecto era Albert. Candy se conmovió al verlo también con una playera parecida a la de Jimmy, con estampado del hombre araña. Verlo vestido con jeans y tenis, así tan casual le pareció un simple mortal, siempre portando trajes elegantes de diseñador, pero no dejaba de verse endemoniadamente atractivo. Candy se descoloco demasiado. - ¿Porqué me pongo así de nerviosa?. Pensó Candy recorriendo con la mirada a tan perfecto hombre.
- Woop! Que padrisima playera, igual que la mía. Dijo Jimmy entusiasmado.
- Si campeón, como debe de ser, somos fans de el hombre araña y debemos ver la película con nuestras playeras. Contestó Albert entregando a Jimmy una máscara de Spider Man.
- ¿Es para mi?. Preguntó Jimmy gustoso.
- Sí, es tuya. Contestó Albert mirando a Candy, se acercó a ella.
- Hola Candy, estas hermosa. Saludo Albert tomando su mano y depósito un beso. Candy se sintió desfallecer, se puso roja como la grana. No pasó desapercibido para Albert su hermoso rostro enrojecido.
- Gracias. Solo pudo emitir esa respuesta Candy. Albert pensaba que era una bellísima mujer, admiro esos preciosos ojos verdes, que transmitían paz y felicidad. Su mirada era limpia e inocente, no encontró presunción ni arrogancia. A leguas se veía que esta mujer era dulce y bondadosa, sin maldad.
- ¿Nos vamos? Preguntó Albert animado.
- Siiiiiiiii vámonos. Contestó Jimmy felíz. Candy asintió y salieron. Abordaron su camioneta Jeep cuatro por cuatro, Jimmy se sentó en la parte trasera debidamente con su cinturón de seguridad, Albert le abrió la puerta del copiloto a Candy, como todo un caballero. Para no hacer más el ridículo Candy rompió su propia tensión.
- Está estupenda tu camioneta, siempre quise tener una así. Comentó Candy relajandose. Dibujo una hermosa sonrisa, ahora fue el turno de Albert, verla sonreír sintió desfallecer de emoción.
- ¡Por todos los Santos! ¡Es hermosa!. Pensó Albert, me siento como un adolecente, no me gusta me encanta. Albert ya la había visto en revistas junto a Archie, le pareció bella, pero verla en vivo y a todo color, era sublime.
- Cuando gustes, está esta a tu disposición, te la presto cuando quieras. Comentó Albert amable.
- Gracias Albert, tal vez te tome la palabra. Contestó Candy bromeando.
Albert manejó a un punto donde había un enorme centro comercial, donde había de todo, tiendas departamentales, restaurantes, cinemas, había de todo. Se estaciono bajaron todos. Activó su alarma y entraron a la gran plaza.
- ¿Qué les gustaría hacer primero?. Preguntó Albert.
- Pues yo tengo hambre, quiero pizza de peperoni, después quiero ir a jugar video juegos, también quiero patinar en la pista de hielo, después al cine y por último comprar el árbol. Contestó Jimmy entusiasmado. Albert y Candy se rieron por el entusiasmo de Jimmy.
- Jimmy... quiso objetar Candy.
- Me parece genial, vamos a comer pizza, muero de hambre también, después haremos todo lo organizado. Interrumpió a Candy.
- Perfecto, me parece una muy buena idea. Contestó Candy. Entraron a la pizzería se sentaron en una mesa Albert, fue a hacer el pedido. El servicio no tardó demasiado y ya estaban degustando tan delicioso manjar. Candy jamás se preocupaba por su peso, cono a de todo jamás hizo dieta, se mantenia en forma con su clase de pilates, asistía en sus tiempos libres, no podía todos los días pero al menos tomada tres dias a la semana.
Albert le agrado demasiado ver a Candy devorar sin pena alguna sus pedazos de pizza, todas sus citas aunque no demasiadas, se la pasaban picando la comida, el siempre con antojo de hamburguesas o pizza y solo paraba en restaurantes gourmet, no le desagradaban pero de vez en vez le gustaba comer así. Sus citas y amigas siempre obsesionadas con su peso, pero ver a Candy comer así sin preocupación alguna, era otro punto para que le gustará más si eso era posible. Compartieron y hablaron de todo y nada, bromeraron. Candy quedó sorprendida por la química entre Jimmy y Albert, nunca imaginó lo humilde y divertido que es este bello hombre. No sólo es humilde le presta atención a Jimmy, se interesa por su conversación y no por compromiso, se ve que disfruta la compañía de su pequeño. Terminaron de comer y se dirigieron al área de vídeo juegos, Albert recargo una tarjeta para poder disfrutar de varios juegos, se divirtieron como niños, bateando la pelota, encestando el balón de básquet bol, reían y reían, Albert miraba embelezado a Candy, verla disfrutar estas pequeñas cosas, ver como trataba a Jimmy, realmente crecía la admiración hacia ella. Pasaron dos horas entre risas y competencias, pronto empezaría la película.
- Ya van a dar las seis, pronto comenzará la película, vamos. Dijo Albert.
- Yupi, por fin veré la película. Gritó Jimmy. Candy se sentía feliz, realmente estaba pasando una linda tarde. Entraron armados con palomas, refrescos, helados y cuanta golosina, Candy quiso pagar las entradas, pero Albert no lo permitió, Jimmy se sentó en medio de ambos y disfrutaron de la película.
Terminó la película alrededor de las ocho y treinta, Jimmy con la pila a todo lo que daba, debían hacer las compras navideñas estaban a dos días de Navidad.
- Albert, es tiempo de hacer las compras, agradezco de corazón tu tiempo, y...
- ¿Me estás despidiendo?. Preguntó Albert.
- No, como crees, pero... tal vez tengas otro compromiso. Contestó Candy esperanzada de que no fuera así.
- No, no tengo ningún compromiso y si no tienes inconveniente me gustaría acompañarlos.
- Sí, es una excelente idea. Contestó Jimmy tomandolo de la mano. Se adentraron al centro comercial e hicieron las compras navideñas, parecían una gran familia, todas las dependientas pensaron que eran esposos.
Albert vio como Candy se detuvo en un aparador y observó a Candy como se le iluminaron los ojos por un dije con un ángelito, era de oro. Candy preguntó el precio la señorita se lo mostró y no lo compró. Candy dio las gracias y fue hasta donde estaban ellos. Jimmy y Candy se entretuvieron viendo las luces y esferas para adornar el árbol. Albert aprovechó para comprar ese hermoso dije.
- Será un perfecto regalo, para ella. Pensó Albert. Le hacía ilusión obsequiarselo. Todo fue tan divertido, pero era hora de regresar a casa, por fin Jimmy dio indicios de cansancio y cayó rendido, Candy lo tomó en brazos pero Albert no lo permitió, el lo cargó, lo recostaron en la parte trasera de la camioneta. Todo lo que compraron lo metieron a la camioneta y el árbol lo amarraron en arriba de la camioneta.
Tomaron rumbo al departamento.
- Albert no se como agradecerte todo esto, mi pequeño paso una linda tarde, gracias a ti. Agradeció Candy.
- Candy, lo hice con mucho gusto y créeme que tenía bastante tiempo que no la pasaba tan bien. Contestó Albert sincero.
- Jimmy la ha pasado mal, siempre temeroso de los hombres, y verle compartir contigo, me emociono sobremanera. Candy se abrió un poco con él. Albert se sorprendió e imagino que quizás su padre los maltrataba a ambos.
- Candy, no me malinterpretes, ni pienses que me meto en tu vida por morbo, pero... ¿tu esposo, o el padre de Jimmy no convive con él?. Preguntó Albert directo, quería saber que terreno pisaba. Candy no se sorprendió por la pregunta siempre le preguntaban lo mismo y no era un secreto que había adoptado a Jimmy. Albert se avergonzo por ser entrometido.
- Candy, disculpame no quise ser indiscreto...
- No, no lo eres... Jimmy no es mi hijo biológico, es mi hijo de corazón, lo adopte. Contestó Candy. Albert se sorprendió demasiado, nunca imagino esto, aunque le parecía muy joven para ser madre, pero ahora saber que había adoptado se acrecentaba su admiración hacia ella.
- No me equivoqué contigo, eres hermosa por fuera y por dentro. Dijo Albert tomando su mano se la llevó a sus labios y la beso tiernamente.
- Me gustas Candy. Dijo Albert sin soltarla. Guardaron silencio todo lo que duró el camino, pero Albert no le soltó la mano y Candy con el corazón acelerado de felicidad. - Albert, me gustas, me gustas tanto. Pensó Candy.
Continuará.
Chicas les dejo actualización, estoy en recta final, a dos capítulos para terminar está historia... ¿qué pasará con los rubios? ¿Será el inicio de un gran amor?. Gracias por su apoyo. Saludos a todas. Besos...
