Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores. Nagita e igarashi. Aporte navideño de Albert y Candy.
NAVIDAD JUNTOS PARTE DOS
Todos escucharon la forma despectiva en la que se dirigió Annie al pequeño Jimmy. Albert lo bajo y Candy lo abrazo.
-No tienes que ser tan despectiva y menos con un pequeño. Le dijo Albert enfadado, tomando a Annie del brazo, salieron del lugar.
- William yo... no entiendo por que defiendes tanto a ese huérfano y a todo esto, ¿qué tienes que ver con esa?. Preguntó Annie celosa.
- En primera te prohibo que le digas huérfano, te recuerdo que perdí a mis padres muy chico y al igual que Jimmy soy huérfano. Y referente a Candy es mi amiga, no veo el porque deba molestarte, te recuerdo que tu y yo solo somos amigos y nada mas. Annie se sintió morir, jamás le había hablado así.
- ¿Qué te pasa? Jamás me habías hablado así, ¿tienes algún interés por ella?. Preguntó Annie directa, aunque sabía la respuesta, tenía la esperanza que no fuera verdad.
- Sí, me gusta demasiado y por la amistad que tenemos, te pido que jamás te expreses así de ellos. No se si ella sienta la mitad que siento por ella, tachame de loco, pero creo que me enamoré a primera vista. Annie se le retorcian las entrañas de coraje y celos.
- William... no sigas me lastimas, siempre he estado enamorada de ti, pensé que algún día tu y yo terminariamos juntos. Yo te amo. Dijo Annie triste y furiosa, no concebía que una insignificante mujercita le ganara la partida.
- No, no me amas... sólo estas encaprichada, yo no puedo ni podré verte de otra manera, te quiero pero, como una hermana, crecimos juntos, pero no podré verte de otra manera. Le dijo Albert depositando un beso en su mejilla y se marchó. Dejando a Annie de una sola pieza. Triste y desolada, su corazón se rompió.
- En eso te equivocas William, yo... siempre te he amado. Pensó Annie triste y derrotada. Aunque quería mandar a desaparecer a Candy y a su moustrillo, quería tanto a William, de algo estaba segura jamás haría algo que lo afectara. Se fue de ahí. - Te amo, William pero ya es hora de seguir mi vida y solo tal vez pueda aceptar la propuesta de Mikael y ser su novia. Pensó Annie, Mikael era un chico muy apuesto, trabajaba en el área técnica de NBS, un genio en electrónica y robótica. Lo conoció cuando fue hacer un evento y lo televisaron, es un hombre muy guapo, Mikael la adora y le a propuesto varias veces una relación seria. Annie por fin se abrirá para otra persona. - No siempre podemos estar con la persona que amamos. Más te vale Candy, que seas la indicada para mi William. Pensó Annie dibujando una sonrisa, Annie no era mala persona, sólo presumida y arrogante pero jamás haría daño alguno.
Albert regresó a donde estaba Candy y Jimmy.
- Hola de nuevo, que les parece si vamos a la pista de hielo a patinar un rato, eso nos faltó hacer la vez pasada, ¿Les parece la idea?. Invito Albert gustoso.
- Siiiiiii yo quiero ir, ¿verdad que vamos mami? Apoyo Jimmy felíz. Albert quería borrar el mal rato que pasaron con su amiga la diva. Candy entendió el mensaje.
- Claro que vamos. Confirmo Candy con una sonrisa.
Se acercaron Karen y Archie. - ¿Qué pasó? Todo bien. Preguntó Archie. Había presenciando todo.
- Si jefe todo bien contestó Candy con una sonrisa.
- Candy, ¿ya se van?. Preguntó Karen.
- Sí, Albert nos invitó a patinar un rato. Contestó Candy sonrojada.
- Qué estupenda idea. Se alegró Karen guiñando el ojo a Candy. Archie escaneo al susodicho, le pondría los puntos sobre la íes. Si pensaba que Candy estaba sola se equivocaba.
- ¿William, Verdad?. Preguntó Archie. Albert le causó gracia.
- Sí, William Albert, pero me puedes llamar sólo Albert. Contestó amable.
- ¿Qué intenciones tienes con mi gatita?. Preguntó supuestamente autoritario. Candy y Karen abrieron enormes ojos. Pero todo se tornaba divertido.
- Solo las mejores, lo prometo. Contestó Albert dando la mano a Archie, este la aceptó con buen agrado.
- No hagas caso a mi esposo, Albert, es un bromista. Vámonos cariño. Dijo Karen divertida. Sacando de la vergüenza a la pobre de Candy que más roja no podía estar.
- Vámonos que el hielo se descongela. Dijo Jimmy entusiasmado.
Todos se despidieron y se verían después de Navidad para la realización del calendario.
- Candy, quiero disculpame por el mal rato que les hizo pasar Annie, pero no volverá a suceder. Se disculpo Albert.
- Albert no tienes ni que decirlo. De verdad no pasó nada. Contestó Candy tranquila.
- Ella no es mala, solo caprichosa, pero estuvo muy mal o que dijo.
- Olvidalo, todo está bien. Insistió Candy. Jimmy iba concentrado viendo el paisaje. Llegaron a la pista alquilaron sus pares de patines y comenzó la diversión. Los tres patinaban perfectamente bien. Se veían tan bien a cuadro, Candy sonreía agradablemente, verlos reír y jugar, la ponía feliz... sacó su cámara y fotografiö a ambos, riendo y compartiendo felices. Se veían tan hermosos, Albert y Jimmy sonrojados por el ejercicio. Albert vio que Candy les estaba tomando fotos, y le regaló la mejor de las sonrisas. Candy se estremeció se veía tan bello tomó varias fotos así contentos.
- Mami ven. Gritó Jimmy emocionado. Candy guardó su cámara y se unió a ellos. Pasaron un tarde divertida. Albert la dejo nuevamente en el set ya que Candy había dejado en el estacionamiento su mini Cooper, se despidieron con la promesa de verse al otro día, sería noche buena.
NOCHEBUENA
Candy tenía todo en orden, pronto llegarían sus invitados, se estaba arreglando, portaria un vestido verde sobrio, ajustado del talle, manga larga, dejando los hombros descubiertos, la falda el vestido era doble circular a la rodilla, se había recogido su cabello en un moño y zapatillas altas, le gustaba arreglarse debidamente en esta celebración, al igual que Jimmy portó un pequeño smoking. Desde adoptó a Jimmy prometió alegrarle su vida y sus momentos, eran ya dos años que celebrarian Navidad y le gustaba hacerlo si no con lujos pero no escatimaba, le daba gustó en todo. Y estas fechas eran importantes y le gustaba vestir elegantes. Candy tenía el pavo en el horno, las ensaladas y postres listos. Todo lo planeado lo terminó a tiempo.
- Mamita, me ayudas con el moño. Entró Jimmy no se podía poner su lacito.
- Mira nada mas estas hermoso. Le dijo Candy orgullosa.
- Gracias mami, tu también estas hermosa. Halago Jimmy. Candy lo adoraba, todos decían que era un error hacerse cargo de Jimmy siendo tan joven, varias personas le decían que pronto tiraría la toalla. Pero jamás se ha sentido así, Jimmy trajo alegría a su vida y lo amaba.
- Jimmy, pronto llegarían y debemos recibirlos como se merecen.
- Sí mami, todo saldrá bien. Contestó Jimmy felíz.
Llegó la hora, todo estaba listo y dispuesto, Candy aunque andaba elegantemente ataviada portaba un mandil, estaba disponiendo la mesa, con cubiertos y cristalería, que usaba en estos momentos importantes. Estaba sumamente feliz como nerviosa, faltaban escasos minutos cuando tocaron a su puerta. Jimmy inmediato fue por unos arreglos de flor de pascua, que obsequiaria a las invitadas. Jimmy fue a abrir, Candy Seguía ocupada arreglando la mesa. Jimmy abrió la puerta.
- Hola buenas tardes, bienvenidos. Saludo Jimmy como todo un caballerito. Rose y la tía abuela, Se quedaron admiradas y conmovidas por tan lindo recibimiento.
- Adelante están en su casa, tengan yo se las decore solito. Dijo Jimmy entregando las flores de Pascua.
- Tía, Rose.. este caballerito es Jimmy.
- Hola cariño se acercó a besarlo la tia Elroy. Rose, se quedó paralizada en la entrada, recordó a Anthony y sus ojos se aguaron.
- Hola Jimmy, un gusto conocerte. Dijo Rose a punto de soltar el llanto.
- Rose, tranquila. La consolo Albert.
- Buenas tardes, adelante. Interrumpió Candy venía todavía con su mandil puesto. Albert al verla se quedó hechizado, se le veía realmente hermosa.
- Me presentó, soy Candice White, pero me pueden decir Candy y como ya saben este es mi hermoso hijo Jimmy. Se presentó sola dado que Albert se fue a otro lugar.
- Mucho gusto hija. Abrazo Elroy. Soy la tía de este par. Se presentó.
- Candy soy Rosemary, pero me puedes llamar Rose, y te agradezco la invitación. Abrazo a Candy. Candy vio lágrimas en sus ojos.
- Rose, ¿todo bien?. Preguntó Candy.
- Sí querida, lo que pasa, que al ver a tu pequeño, recordé a mi hijo... que falleció hace dos años y no pude evitar desear estar con él. Te ruego que me disculpes. A Candy se le hizo el corazón un puño.
- Rose, no tienes por que disculparte. Contestó Candy abarazandola y guiandola a la sala. Jimmy escuchó todo.
- Tía Rose... te puedo decir tía Rose, así como mi mami me adoptó yo puedo adoptarte como mi tía favorita y a usted como mi abuela. Dijo Jimmy besando a cada una.
Emocionadas aceptaron gustosas, inmediato dibujaron una gran sonrisa y la tristeza desapareció. Albert y Candy se miraron, Albert agradeció.
- Hola Albert, dame eso para ponerlo en la cocina. Dijo Candy al ver que Albert traía una botella de vino espumoso.
- Te acompaño. Contestó Albert. Candy te ves hermosa. Elogió. Candy no podía dejar de sentirse sumamente nerviosa, pero le gustaba demasiado tenerlo cerca, haría un lado su timidez.
- Gracias Albert, tú también te ves guapísimo.
Albert se sentía feliz y emocionado quería declararle su amor. Sí, parecía increíble pero sentía amor por ella. Su corazón latia apresurado y quería besarla hasta quedar sin fuerzas.
- Candy, gracias por la invitación de verdad que me siento muy contento y mi tía y hermana están tan contentas, han sido tiempos difíciles, para todos. Candy se acercó a él y lo abrazo, vio que sus ojos se aguaron.
- Albert, Jimmy y yo estamos felices de tenerlos con nosotros. Es un honor, al contrario debo darte las gracias a ti, Jimmy superó contigo el miedo a otras personas. Albert se sentía entre nubes de algodon, sentir la cercanía de esta mujer lo transportaba a otro mundo, al mismo cielo.
Candy se perdió por un momento en sus brazos, pero acortó la distancia, pensó que se había tomado libertades, Albert se lo impidió. Se miraron fijamente, Albert no pudo evitar besar esos labios que lo volvían loco. Albert le dio otro beso tierno, sus respiraciones se encontraron. Pero no profundizó el beso, quería hacerlo después de que Candy lo aceptara como su novio, como su todo. Albert sacó de su bolsa de su pantalón una cajita.
- Candy, esto es para ti. Dijo Albert entregando la cajita. Candy la tomó y la abrió, se dio cuenta que contenía el dije, que le había encantado.
- Gracias Albert, me encanta. Candy se lo quiso poner pero sus manos se tornaron torpes por el nerviosismo. Albert le ayudó tomó el dije y se puso atrás de ella, Albert observo el cuello blanquecino, quería besarlo explorarlo, respiró su aroma un aroma delicioso.
Por fin logró ponerlo. - Candy, se que es demasiado pronto, pero me gustas, me gustas mucho... solo quiero saber si, existe una esperanza de que... pueda ganar tu ¿amor?. Preguntó Albert directo. Candy sintió que su alma volvía a su cuerpo, ella sentía lo mismo por él, no sabía si era amor pero de algo estaba segura, quería a este hombre en su vida.
- Albert, me gustas, sí... me gustas demasiado. Contestó Candy. Albert no espero más la tomó entr e sus brazos y la beso, ahora si profundizando el beso. Candy se entregó con ese beso. Fue la gloria para ambos.
Jimmy observo la escena gustoso, con su amigo no sintió celos ni coraje, todo lo contrario. Jimmy sintió por primera vez lo que es estar en familia, había ganado a una tía, a una abuelita y a un ¿papá?.
- Siempre se puede ser feliz, pronto Navidad y mi deseo navideño se puede cumplir. Pensó Jimmy feliz.
Fin.
Chicas no se alebresten jajajajaja ya saben, la dinámica de mis historias. Sí, la respuesta es sí habrá EPÍLOGO. Cumplí con el reto navideño. Saludos a todas agradezco su apoyo para este proyecto. Besos a todas.
