Capítulo 1

"Los tontos también lloran".

El sol había salido y sus rayos de luz se colaban por la ventana de la habitación molestando al joven que se encontraba aún durmiendo. El hermano mayor emitió unos sonidos guturales sin abrir la boca y se estiró tratando de moverse para escapar de aquella sensación incomoda de luz tratando de entrar por sus párpados cerrados. Al no poder evitar aquellos rayos, su cuerpo reaccionó y comenzó a despertar. Abrió los ojos lentamente y comenzó a desperezarse.

Bostezó abriendo la boca lo más grande posible mientras se sentaba en el futon y sintió que su quijada casi se le atoraba. Al voltear a ver a los lados vio que sus hermanos aún continuaban durmiendo. Al parecer aquella luz que entraba por las cortinas mal cerradas sólo había caído encima de él.

Buscó con la vista al hermano con el que el día de ayer había salido a beber unos tragos, y al verlo en una pésima posición, con la boca abierta y el ceño fruncido por alguna tontería que estaba soñando, no pudo evitar apretar los ojos y sonreír. Aquel día iba a ser excelente o por lo menos eso es lo que él sentía.

Una vez despierto Osomatsu, decidió hacer algo que no habría hecho de no tener aquella plática que tuvo con Karamatsu el día anterior. Su hermano le había comentado que le gustaría regresar a sus tiempos de estudiantes cuando solían pasar el tiempo juntos, por lo que había pensado en invitarle nuevamente a pasar el día con él. Pensaba que aunque aquel amor no tenía esperanzas y a pesar de que al final no había nada entre Karamatsu e Ichimatsu, un día todos se casarían y se irían de casa, por lo que debía aprovechar el tiempo que le quedaba con éste.

Y es que aunque bromearan con la situación de ser unos ninis, por lo menos Todomatsu y Karamatsu tenían altas posibilidades de contraer matrimonio con alguna mujer, algún día. Todomatsu ya estaba en proceso, mientras que a Karamatsu sólo le bastaba cambiar sus métodos y dejar la actuación de chico "cool". Sacudió su cabeza, era algo que no le interesaba pensar en ese momento pues arruinaría su estado de humor.

Aquel día tenía algo que hacer en la noche. No solía decirle a nadie a dónde iba o que hacía pero era una especie de costumbre importante y necesaria para él. Algo que le daba vergüenza y esperaba que nunca descubrieran sus hermanos. Algo que si descubrían podría cambiarlo todo, incluyendo la relación sana que mantenía con estos, por lo que trataba de pensar en que sería por siempre un secreto y algún día podría dejarlo, continuando su vida con un borrón y nueva cuenta.

Aún así, tenía toda la mañana y tarde para pasar tiempo de calidad entre hermanos con Karamatsu. Sólo le quedaba invitarle y ya pensaría luego qué hacer en su pequeña "cita". Sintió que sus mejillas quedaban rojas al llamar así aquella salida planeada, pero en realidad era algo que no le diría a Karamatsu ni al resto de hermanos, así que no había problema si la llamaba así en su cabeza, o eso pensaba. A final de cuentas, lo que pasaba en aquella cabeza hueca no le hacía daño a nadie.

Mientras esperaba a que sus hermanos se levantaran se la pasó rondando por toda la casa. Incluso su madre, Matsuyo, estaba sorprendida al verle pues era algo extraño que estuviera despierto tan temprano. Peor aún, a las 6 de la mañana y antes de que ella despertara. Como buen hijo incluso decidió darle un masaje en los hombros para que le diera algo de dinero o algún aperitivo, aunque sólo consiguió que esta lo mandara a comprar leche para el desayuno a la tienda de conveniencia.

Cuando regresaba refunfuñando a casa, notó que ya estaban despiertos Choromatsu, Ichimatsu y Todomatsu.

Dejó la leche en el refrigerador y se unió a todos los que ya se encontraban desayunando ahí. Por lo general desayunaban en la habitación, pero en esta ocasión no pudieron quitar el futon por aquellos que aún dormían así que instalaron la mesa en la cocina y comían un desayuno estilo americano. Osomatsu estaba extrañado por aquello de que no pudieran desayunar en la habitación así que preguntó las causas.

- Traté de despertar a Karamatsu, pero fue imposible. Estaba tieso como un tronco y no reaccionó incluso cuando Ichimatsu le pateó. –Fue la respuesta que Choromatsu le había dado.

- Y yo traté de que Jyushimatsu-niisan se levantara. Pero cuando trataba de sacudirle comenzaba a girar de un lado a otro del futon esquivando mis manos. Incluso giró y me esquivó cuando me tiré sobre él. Pfff... no sé cómo lo hizo si se supone estaba durmiendo. –Añadió Todomatsu con la cara enfurruñada pues el quinto hermano en ocasiones podía ser increíble y al mismo tiempo un fastidio. Aunque su molestia era más por el hecho de no encontrar el truco con el que su hermano le había esquivado aún dormido.

El único que no comentó nada sobre los hermanos que aún se encontraban dormidos fue Ichimatsu. De resto, los hermanos se la pasaron hablando de lo sorprendente que era el quinto hermano y de los misterios que ocultaba.

La mañana pasó rápido y Osomatsu se comenzaba a impacientar hasta que por ahí de las 11 del día, Karamatsu y Jyushimatsu se levantaron. Esperó a que el segundo hermano terminara todo su proceso de embellecimiento matutino, el cuál jamás había entendido al ser el mismo tan descuidado con su apariencia.

Trató de preguntarle cuando salió del baño.

- Oye, Karamatsu...

- ¿Sí, brother? –Preguntaba Karamatsu mientras se secaba la barbilla después de afeitarse.

- Quería preguntarte si... –Curiosamente las palabras eran más difíciles de decir de lo que él pensaba. Era como si algo ajeno a él le paralizara. Sintió la garganta seca y sus labios se abrieron soltando palabras que no quería decir.- ¿Ya desayunaste?

-Ah, todavía no. –Dijo el menor arqueando una ceja pues se le hacía entre gracioso y sospechoso que hiciera aquella pregunta.

- Hay huevos fritos para desayunar, apresúrate o Jyushimatsu se comerá todo lo que sobró. –Dijo esto y se dio la vuelta rápidamente tratando de escapar de ahí, llegando hasta su habitación.

Se tiró en el sofá que se encontraba pegado a la pared a reflexionar aquella escenita que hizo unos minutos atrás. No entendía por qué no le pudo invitar a salir. Era la primera vez en su vida en la que le había dado miedo preguntar algo, pues por lo general era el amo de la indiscreción y de los sinvergüenzas. Se llevó las manos a la cara mientras berreaba. Al separarlas de su rostro, frunció el ceño con decisión. Le preguntaría sí o sí, no había duda.

Salió de la habitación buscándole por toda la casa y entró en pánico pues no le encontró. Pensó que era obvio que tendría sus propios asuntos pendientes y se deprimió un poco pues su plan del día se había ido a la basura.

- ¡AGH! ¡Osomatsu Matsuno, tú no eres así! –Se gritó a sí mismo y se golpeó ambas mejillas con las palmas de las manos.

Él no era de aquellos que se dan por vencidos tan rápido. Ciertamente era un holgazán y se rendía rápido con las cosas que no le interesaban mucho, pero cuando quería hacer algo, simplemente lo hacía sin preocuparse de los demás. Así que, si Karamatsu no estaba en casa, saldría a buscarle y le obligaría a pasar tiempo con él. Así era él, y a pesar de que habían ocasiones en las que se odiaba a sí mismo, seguía adelante sin importarle si los demás llegaban a odiarle también. Era más fácil no pensar, era más fácil ser un tonto.

Agarró su monedero rojo que tenía en uno de los cajones donde metían sus prendas de ropa y metió el billete que llevaba dentro del bolsillo de la sudadera, el cual al final le había dado su madre como recompensa por ir a comprar la leche.

Una vez que había decidido qué haría, salió de la casa en busca de Karamatsu.

Caminó a paso veloz por las calles cerca de los lugares que sabía que su hermano frecuentaba, y para su sorpresa lo encontró rápidamente en aquél puente donde se dedicaba a coquetear con sus "Karamatsu Girls". Justamente, se encontraba cortejando a una mujer muy bonita pero que irónicamente tenía el rostro deformado debido a una mueca de disgusto. Osomatsu no pudo evitar suspirar pues no era algo poco común de ver. Aunque luego algo le hizo cambiar de opinión, pues la chica había dejado de hacer aquella cara de desagrado e intercambió unas cuantas palabras con Karamatsu. Parecía una plática más normal pues Karamatsu había dejado de hacer poses y escuchaba con atención lo que ella le decía. Osomatsu no sabía cómo reaccionar ni qué pensar ante lo que veía. Aunque no tuvo mucho tiempo para ello, porque aquella chica no tardó mucho antes de dar una media vuelta e irse, dejando a Karamatsu nuevamente en el puente, sólo, y regresando a hacer nuevamente sus poses características.

Osomatsu apretó los puños. Dejando a un lado aquella escena que no entendió, se suponía que había ido hasta allá con un propósito diferente al de espiar a su hermano, por lo que caminó hacia el centro del puente directo hacia donde Karamatsu estaba mirando al río. Por un momento, sintió el impulso de hacerle una travesura como las que siempre hacía, ya sea asustarlo y botarlo al río o simplemente darle una patada y salir corriendo. Era algo característico que hacía con todos sus hermanos, incluyendo a aquél hermano el cuál le hacía sentirse como en una maldita película de adolescentes enamorados. Las travesuras eran parte de él, y en realidad eran una forma de demostrar lo mucho que quería a todos sus hermanos, y quizá para que siempre le recordaran aunque sea con molestia.

Se posó detrás de él borrando las ideas maliciosas, pues no había la necesidad de enfadarle. Por el contrario, quería momentos de calidad y diversión como en los viejos tiempos. Estiró la mano y tocó su hombro sacudiéndole un poco pero sin asustarle como para que se resbalara y cayera al río o algo peor. Así consiguió que el chico con la chaqueta de cuero volteara su cabeza y le mirara un poco sorprendido.

- Osomatsu... Ah, brother, ¿Qué haces acá? –Verle ahí le desorientó un poco así que era obvio que le preguntaría el por qué estaría ahí.

- Bueno, yo... –Sonrió de lado mostrando uno de sus colmillos. Nuevamente estaba nervioso, pero en esta ocasión debía preguntarle sí o sí.- Recordé lo que dijiste ayer sobre pasar tiempo juntos, y aquí estoy... Pensé que... tal vez hoy podríamos pasar tiempo de calidad como buenos hermanos... –Decía mientras le miraba y se sorprendió ante el gesto de Karamatsu, pues se había llevado una mano a la cara y lucía contrariado.

- Ya veo. Entiendo, pero creo que no es un buen momento para eso. –Dijo mientras formaba una mueca con los labios.

- Ah. Ya... veo... –Incluso aunque Osomatsu ya se había hecho a la idea de que tal vez el menor le diría que no, pues tendría sus propios asuntos, sentir el rechazo directo le bajó todos los ánimos. Sintió un ligero dolor agudo en el pecho y no pudo encontrar las fuerzas para replicar y obligarle como había pensado minutos antes.- Comprendo... que Karamatsu tiene asuntos más importantes qué hacer... que pasar el rato conmigo...

"Asuntos más importantes que yo", no pudo evitar pensar. Eso le sacudió y puso una mueca que sorprendió incluso a Karamatsu quien le miraba sorprendido tanto por esta como por las palabras que había dicho.

- Brother, is not that... –Dijo en un tono de preocupación genuino.- No es que no quiera pasar el rato contigo, sino que ahora no... –No completó la frase. Se quedó callado unos segundos como si estuviese pensando mientras Osomatsu le miraba aún con un gesto triste. Suspiró y le miró directo a los ojos.- It's okay for me. Pasemos el tiempo juntos. Sólo espero no hayas planeado alguna trap.

Osomatsu sintió un alivio inmenso ante el cambio de opinión de su hermano y ya más tranquilo sonrió llevándose un dedo a la cara para frotarse la nariz.

- Karamatsu, cállate, estoy hablando seriamente. Tu hermano mayor puede ser serio, así que por favor no me difames así. –Diciendo esto le sacó la lengua como un niño pequeño, pues siendo contradictorio al asunto de ser el hermano mayor siempre se comportaba de manera infantil.

- ¿Ah, sí? ¿Y a dónde pensabas que podíamos ir a matar el tiempo? Claro, si se puede saber. –Le interrogó Karamatsu que al parecer aún seguía dudando de las intenciones de su hermano.

- Todavía no lo he pensado. –Dijo con sinceridad haciendo que Karamatsu pierda su pose repentinamente y tambaleara. Mientras pensaba seriamente, su hermano ya se había llevado la mano a la cara como si no pudiera creer lo tonto que era.- ¡Ah! ¡Es verdad! –Exclamó, sacó su monedero del bolsillo y abriéndolo le mostró el contenido a su hermano.- Mamá me dio dinero, vayamos al cine.

Parecía que Karamatsu quería replicarle pero era tanta la expresión de felicidad de Osomatsu, como si hubiera tenido la mejor idea en años, que no dijo nada y sólo asintió. Suspirando, aceptó, y ambos hermanos fueron caminando hasta el cine que se encontraba en el centro de la ciudad. Ambos estaban de mejor ánimo pues se la pasaron conversando sobre aquella vez en que Chibita e Iyami les habían engañado fingiendo ser novias de alquiler, y de que justo Choromatsu había querido llevar a "Iyayo" al cine y había terminado con una enorme deuda incluso sin haber entrado. Recordar aquella anécdota les hacía reír de forma malévola al recordar cómo habían castigado a los estafadores.

-Ahhh... pero Chibimi era tan bonita... y olía tan bien... –Comentaba Osomatsu, aunque este último comentario descolocó un poco a Karamatsu.

- Ah, sí. Igual Iyayo era bonita. –Replicó sin mucho ánimo, haciendo del ambiente un poco más pesado aunque Osomatsu no sabía por qué. Suerte para ambos que habían llegado a las puertas del cine, y sólo quedaba entrar y comprar los boletos.

Ambos entraron y para su sorpresa, ahí estaba uno de sus hermanos, Choromatsu. Este sujetaba un boleto para una película.

- Ah, Choromatsu... –Se le acercó Osomatsu quien sintió curiosidad de por qué el tercer hermano estaba ahí.

- ¿Osomatsu-niisan? –Verle ahí también sorprendió a Choromatsu, quien por lo general tenía una expresión indiferente para sus hermanos, pero en esos momentos se encontraba sumamente asombrado.- ¿Qué haces acá? –Fue el primero en preguntar.

- Vine a ver una película. –Dijo como si su pregunta fuera una estupidez. Luego miró la entrada que tenía en la mano y supo que era de una película romántica de bajo presupuesto. Recordó que la idol que tanto le gustaba a su hermano tendría una participación leve en esta según las noticias de espectáculos de la televisión. Eso resolvía el misterio de que estaba haciendo él ahí. Pero por lo visto su propia respuesta no convenció del todo a Choromatsu.

- No seas idiota, Osomatsu-niisan. Me refiero a que... –Miró a sus dos hermanos mayores con duda y reproche, en especial a Karamatsu que igual le miraba seriamente y no había soltado una sola palabra.- ¿Qué están haciendo ambos acá en el cine?

Osomatsu no entendió por qué la curiosidad de Choromatsu y por qué parecía que le estaba reprochando a ambos una salida al cine. Pensó que tal vez él igual habría querido que le invitaran, pero no, ese día era para que conviviera con Karamatsu. Una idea se le cruzó repentinamente por la mente al recordar la plática de las novias de alquiler, así que se acercó hacia el segundo hermano y le tomó por un brazo como si se tratara de su novia.

- ¿No es obvio, Choromatsu? Estamos en una cita y vinimos al cine. –Le dijo con el tono neutro que utilizaba cuando le tomaba el pelo. Aunque incluso aunque era parte de la burla hacia su hermano pudo sentir que su pulso y respiración se aceleraban ligeramente al sujetar del brazo a Karamatsu.

Cuando Choromatsu escuchó aquello, puso una mueca de desagrado y ya estaba listo para contestarle algún insulto a su hermano mayor. Abrió la boca, pero sus palabras de reclamo se vieron interrumpidas por Karamatsu quien se había soltado del agarre del mayor.

- Sólo vinimos al cine, dearly brother~ Pero creo que tendrá que ser para la próxima... –Lucía incómodo mientras decía aquellos comentarios.- Eh, tengo algo que hacer y no me dará tiempo de ver la película. Lo siento, Osomatsu, tengo que llegar a un compromiso. Dejémoslo para otra ocasión. Bye bye, brothers.

Frunció las cejas mientras se despedía de ellos, y entonces salió del cine dejando a unos sorprendidos Osomatsu y Choromatsu.

-.-

Osomatsu se la había pasado el resto del día enfurruñado pues a final de cuentas no lo había pasado con Karamatsu como quería. Se la pasó en casa con mala cara y le había hecho varias bromas a Choromatsu para desquitar su enfado, una vez que este regresó de ver su horrenda película de bajo presupuesto; desde ponerle salsa tabasco a su café, hasta meter al refrigerador un CD de su sencillo de Nyan-chan, e incluso le había llamado por varios apodos nuevos, como Choripajitas y Pajamatsuski.

Para después de la hora del almuerzo, ya habían llegado a casa Todomatsu e Ichimatsu, quienes se sentaron en el kotatsu a calentarse y comer mandarinas junto con Osomatsu y Choromatsu.

Mientras comían, platicaban de banalidades y de cómo Totty nunca era tomado en serio por las chicas con las que salía a pasear y mirar tiendas de ropa. También se la pasaron discutiendo sobre las mejores actrices de películas para adultos y sobre sus películas favoritas. En realidad, sólo estaban perdiendo el tiempo con temas mundanos. Aunque la plática dio un giro más serio ante un comentario de Choromatsu.

- Saben... Creo que Karamatsu últimamente actúa muy raro. –Comentó para centrar la atención de todos. Dejaron de pelar las mandarinas que tenían en las manos, pues estaban tomando un aperitivo en el kotatsu. Osomatsu quien estaba acostado de lado en el piso leyendo una revista fue el último en voltear a ver al hermano de la sudadera verde.

- ¿A qué te refieres? –Preguntó Todomatsu.

- Cacamatsu siempre actúa como un idiota raro. –Dijo Ichimatsu con aquella lengua afilada que tenía.

Sólo ante la mención del segundo hermano mayor, Ichimatsu podía adquirir una actitud así de venenosa. Aunque para Osomatsu, la razón de aquella actitud no era desconocida, y podía comprenderla perfectamente a pesar de que ambos lidiaban con sus sentimientos de diferentes maneras.

- Estoy hablando en serio. Hoy me lo topé en el cine con Osomatsu-niisan... –Dicho esto todos voltearon a ver al mayor como si le dijeran con la mirada '¿Para qué naciste?'.

- Íbamos a ver una película porque mamá me dio dinero y lo encontré en la calle... –Dijo el de sudadera roja, mirándoles con indiferencia mientras se hurgaba la nariz como si no tuviera por qué explicarles nada.

- Regresando al asunto. –Volvió a hablar Choromatsu.- Cuando entró al cine y me los encontré, Niisan estaba haciendo bromas de mal gusto como siempre. Pero lo gracioso y extraño es que dijo que tenía otra cosa que hacer y se fue. Fue muy incómodo porque ninguno de nosotros tenemos realmente una vida social como para tener compromisos importantes.

- Pues a lo mejor se consiguió una novia... –Dijo Todomatsu con una característica mueca de disgusto.- Me parece imposible que él pudiera tener una novia antes que yo... pero a lo mejor está pagando una novia de alquiler otra vez o enamorando a alguna chica horrenda como aquella flor de la vez pasada. –Incluso aunque estaba dando las peores justificaciones para explicar por qué su hermano tendría novia, se notaba terriblemente disgustado.

Ante esta la mención de aquella posibilidad, Osomatsu había puesto una mueca de depresión. Notó que igualmente, Ichimatsu se había tensado y había apretado los dientes.

- ¿Una novia? ¿Karamatsu con una novia? ¿Estás hablando de una novia como la de la vez pasada? –Comenzó a cuestionarle Choromatsu.

- ¿Hablan de aquella horrenda flor? –A pesar de que no le agradaba tocar el tema, Osomatsu siguió con la conversación para parecer natural. Recordar aquella anécdota no le hacía gracia pues en ese momento estaba realmente enojado y muerto de celos. Y que la tipa aquella le hubiese tratado así de mal, y Karamatsu aún así se portara amable con ella al punto de casi contraer matrimonio con ella, le hizo rabiar con ganas. En aquellos momentos, sus hermanos pensaron que estaba enfadado porque el segundo había conseguido novia y él no, pero era todo lo contrario, estaba enojado con aquella horrible mujer por tratar como basura a Karamatsu, y con Karamatsu por permitirlo.

- Sí. De una así. –Comentó Todomatsu.- Seguro se consiguió una nueva novia horrible que lo obliga a trabajar como esclavo y a hacerle los mandados.

- Je. Es lo menos que merece Karamatsu. Si es capaz de caer ante una chica así y perder su dignidad, entonces se lo tiene merecido. –Todos voltearon a ver a Ichimatsu que había hablado al fin.

- No es cuestión de que lo merezca o no... –Dijo Todomatsu aunque claramente si apoyaba esa idea.

- Pero lo peor de toda esta historia... –Decía Choromatsu frunciendo las cejas y haciendo una cara de molestia.- Es que Osomatsu-niisan también está actuando raro. –Y al decir aquello volteó a ver a su hermano con algo de reproche.

- ¿Y yo por qué? –Replicó el mayor con una ligera expresión de sorpresa y enojo.- ¿Qué tiene que ver todo este asunto conmigo?

- Pues es que no sé qué rayos te está pasando. Si fueras el de siempre, ya habrías sugerido que sigamos a Karamatsu para averiguar la verdad, o ya habrías ideado una emboscada para atraparle y forzarlo a contarnos. O si no habrías dicho que tendríamos que ir a buscarle y arruinar su cita.

Al escuchar esto, Osomatsu se quedó con una cara de sorpresa y luego la cambió por una de enojo. Al ver que todos sus hermanos le veían con la misma cara que Choromatsu, quedó claro que pensaban de la misma manera. '¿Qué clase de imagen tienen de mí?' pensó, aunque luego no pudo evitar darles la razón. Para ser sincero, él era así, y cuando Jyushimatsu igual actuaba extraño fue él quien dio la idea de seguirlo. Lo único con lo que no estaba de acuerdo era sobre la parte de arruinar citas. A pesar de todo, él no podría arruinarle a ninguno de sus hermanos la oportunidad de ser felices con alguna mujer.

- Bah. Es Cacamatsu, me da flojera incluso seguirle. –Dijo en un tono neutro y se dedico a seguir leyendo la revista que tenía junto a él en el suelo. Y como sabía que no sería suficiente para mantener a sus hermanos a raya de aquella situación agregó algo más.- Bueno, de cualquier manera con novia o sin novia, Karamatsu sigue actuando raro. Deberían preguntarle cuando regrese si tanto les interesa. A lo mejor es una tontería suya como que encontró alguna tienda de ropa ochentera o vintage.

Eso último sonó más a él por lo que vio que sus hermanos, en especial Choromatsu, dejaban de hacer esa expresión de sospecha.

Una vez finalizada la plática y acabadas las mandarinas, cada hermano decidió volver a salir de casa a realizar sus actividades vespertinas. El primero en salir fue Todomatsu, y minutos después Choromatsu. No se dio cuenta de en qué momento Ichimatsu se había escurrido de casa.

-.-

El quinto hermano, Jyushimatsu, al fin había terminado sus actividades deportivas. Hizo 300 repeticiones con el bate en aquel campo de juego. Y aunque no había gastado toda su energía había decidido regresar a casa pues a pesar de que parecía que nada le preocupaba por aquella gran sonrisa de boca abierta que siempre tenía, en realidad, estaba haciendo su máximo esfuerzo por pensar.

No era ningún tonto. Desde pequeño había sido muy inteligente, por no decir además aplicado, y siempre se había mantenido calmado y educado con todos. Pero al crecer y entrar en la preparatoria, algo en él había despertado. Un día, simplemente se levantó y no supo quién era. No era fácil encontrarse a uno mismo cuando compartes el día a día con 5 hermanos idénticos. Así que se dejó llevar durante esos tres años descubriendo que en realidad tenía mucha energía, que podía encontrar cosas que le gustaran como el béisbol y que además, y gracias a una sugerencia de su hermano mayor Osomatsu, podía brillar siendo simplemente Jyushimatsu, y no uno de los sextillizos Matsuno.

A decir verdad, era muy feliz en su día a día. Incluso había vivido una experiencia de enamoramiento con una chica que le aceptó tal cual era. Eso le había hecho más que feliz a pesar de como habían terminado las cosas.

Pero ahora su preocupación más grande era que, al parecer, sus hermanos mayores se estaban desmoronando poco a poco.

Jyushimatsu sabía más cosas de las que aparentaba. No sólo sabía qué ocurría con el mayor de sus hermanos, o con el segundo. Incluso intuía qué problemas tenía el tercero. Pero el que más le preocupaba era el cuarto hermano, Ichimatsu.

De por sí, Ichimatsu ya era una preocupación constante para él. Temía que no estuviera siendo feliz aunque con el asunto del EsperNyanko o gatito psíquico, había quedado claro que en realidad quería mucho a todos sus hermanos, y que era tanto su cariño hacia ellos que por eso no necesitaba de nadie más. Su de por sí gran sonrisa, terminó aún más grande al recordar aquello. Pero rápidamente se volvió una sonrisa más pequeña, para luego no parecer ni siquiera una sonrisa.

Había recordado los sucesos que pasaron el día anterior.

Era preocupante para él, pues después de notar que Ichimatsu se había despertado en medio de la noche para no regresar en casi una hora, no pudo seguir dormitando. Así que había optado por seguirle, encontrándolo encerrado en el baño mientras sollozaba.

En ese momento, algo se quebró dentro de él, pues pensaba que su hermano mayor al igual que él, era muy feliz. Fue como si todo lo que pensaba hasta ese momento se hubiese roto, y lo que era peor es que mucho antes de abrir la puerta y encontrarse cara a cara con él, ya sabía cuál era el posible motivo de sus lágrimas.

Recordaba cómo había ocurrido aquél instante. Primero con Ichimatsu sorprendido y luego con aquella conversación.

Cuando abrió la puerta, Ichimatsu contestó.

- ¿Q-qué haces acá?

- Vi a Ichimatsu-niisan venir al baño y no regresar, y me preocupe de que tuviese diarrea y no hubiera papel en el baño.- Había respondido con sinceridad, pues antes de escuchar sus lágrimas, era lo que había pensado.

- ¿Qué? ¿Diarrea?… -Aún con los ojos rojos de haber llorado tanto se enjugó las lágrimas que aún tenía en estos y luego se llevó los dedos de la mano a las sienes para masajearlas. En ocasiones la simpleza de su hermano podía parecerle hilarante pero en aquél momento, le estresaba.- No, Jyushimatsu, no tengo diarrea.

El quinto hermano le observó con los ojos abiertos como platos, haciendo que Ichimatsu se descolocara. A pesar de pasar tanto tiempo con él, aún no podía entenderle del todo, y cuando estaba serio y sin aquella sonrisa gigante y mirada perdida, era perturbador.

- ¿Estás bien, niisan? –La respuesta era obvia, pero Jyushimatsu necesitaba saber de manera directa y de boca de su hermano el problema. Mostraba una genuina preocupación que provocó en Ichimatsu un sentimiento de querer desahogarse.

- No, Jyushimatsu, no estoy bien. –Y dicho esto, le jaló del pijama para que ambos estuvieran dentro del baño.

Una vez cerrada la puerta, Ichimatsu se sentó en la tapa del inodoro y subió sus piernas en este para abrazar sus rodillas. Con sólo él y su hermano pequeño, volvió a hacer aquello que estaba haciendo antes de que el menor apareciera; llorar.

Al ver el llanto de su hermano, Jyushimatsu adoptó un rostro de desesperación al verlo en ese estado. Se acercó hacia él sin saber qué podía hacer en un momento así. Sólo estaba ahí, de pie junto a su hermano mayor acariciando su cabeza con una cara llena de frustración, repitiendo un "Niisan, no llores. Niisan, todo estará bien". Lo repitió decenas de veces por unos largos minutos mientras Ichimatsu se desahogaba una vez más.

- Jyushimatsu... Gracias... –Dijo cuando al parecer había terminado de llorar. Levantó la cara, la cual tenía roja y con los ojos hinchados debido al llanto.

- No te preocupes, Ichimatsu-niisan. Para eso somos hermanos. –Contestó Jyushimatsu, al ver que su hermano estaba mejor, regresando a aquella sonrisa tan característica en él.- Niisan, ¿quieres hablar de algo? –Agregó de manera perspicaz pues Ichimatsu parecía que aún necesita desahogarse.

- Estoy feliz de que estés preocupado por mí, pero... No creo que deba hablar de esto contigo... ni con nadie, Jyushimatsu. Es algo de lo que me avergüenzo cada día que pasa... Y hace que me odie a mí mismo más de lo que ya hacía. –Al decir esto volvió a bajar la cabeza y se quedó contemplando el suelo del baño.

- ¿Es por lo de Karamatsu? –Preguntó Jyushimatsu con un tono tan natural que Ichimatsu se quedó sin aliento. Levantó la cabeza y algo dentro de sí se quebró.

- ¿A qué te refieres? –No sabía por qué su hermano menor había hablado de su hermano mayor. Por qué lo mencionaba. ¿Qué es lo que sabía él?

- Estoy preguntando si es porque estás enamorado de Karamatsu-niisan, o si es por otra razón. –No había cambio en el tono de su voz. No estaba preguntando. Estaba afirmando aquél hecho de una manera inocente.

- ¿Por qué? –Preguntó Ichimatsu con una expresión de desesperación.- ¿Por qué estás diciendo esto? ¿¡Por qué!? ¿¡Qué es lo que sabes de todo esto!? ¿¡POR QUÉ!?

- ¿Niisan? –Los gritos de Ichimatsu comenzaban a asustarle pues no sabía el por qué estaba enojado con él.

Al ver cómo Jyushimatsu tuvo un espasmo por el susto del último grito, Ichimatsu volvió a relajar los hombros.

- ¿Cómo lo puedes decir con tanta naturalidad? –Se dio cuenta de que no serviría de nada negarlo. Y en realidad, no es como si sirviera de algo ocultar aquél amor que sentía por él. Pero más que eso, le sorprendía el hecho de que Jyushimatsu no estuviera alarmado con aquel hecho.- ¿Acaso no te da asco, Jyushimatsu?

Esa pregunta le llegó a Jyushimatsu muy profundo en su interior. Nuevamente cambió la expresión de su rostro por una más seria. No entendía por qué su hermano le hacía aquellas preguntas.

- Jamás sentiría asco por ti, Niisan. No creo que haya nada de malo con que Ichimatsu-niisan sienta amor por Karamatsu-niisan. –Contestó con el ceño fruncido mientras apretaba los labios y hacía una mueca rara.

- Jyushimatsu, lo que siento por Karamatsu no es amor de hermanos. ¿Acaso lo entiendes? –Ichimatsu comenzaba a desesperarse porque sentía que Jyushimatsu no comprendía en realidad lo que estaba ocurriendo.- No le quiero como te quiero a ti o a Osomatsu-niisan. Le quiero de otra forma. Le quiero de una manera asquerosa que no debería siquiera contemplar como una posibilidad. –Decir esto hacía que se sintiera peor que basura.

- ¡No es asqueroso! –Dijo a todo pulmón Jyushimatsu.

Ichimatsu al encontrarse con su mirada pudo ver que sus ojos estaban con aquella forma tan característica de cuando estaba sorprendido o molesto, ojos afilados similares a los de un gato con las pupilas grandes.

- Ichimatsu-niisan ama a Karamatsu-niisan de manera romántica. Lo entiendo. –

- Jyushimatsu... –Se sentía mal por subestimar la capacidad de razonamiento de su hermano. Pero seguía sin comprender cómo es que no le daba asco semejante situación.

Después de este embrollo, Jyushimatsu se acercó a abrazar a su hermano mayor y este se aferró a él mientras sentía que las lágrimas seguían cayendo. Así continuaron hasta que casi amaneció, por lo que regresaron a sus futones, pensando que nadie se daría cuenta de que se habían ausentado tanto tiempo.

Cuando Jyushimatsu despertó, sólo Karamatsu-niisan y él estaban en el futon. Buscó a Ichimatsu y no lo encontró, por lo que salió a practicar beisbol como de costumbre.

Regresó a casa pero sólo encontró a Osomatsu quien le dijo que todos habían salido de nuevo a hacer quien sabe qué cosas, por lo que se cambió la ropa deportiva y se puso aquella sudadera amarilla que le representaba para finalmente salir en busca de Ichimatsu, a quien ya sabía dónde encontrar.

-.-

Por su parte, el hermano mayor aún estaba en casa tirado en el piso de la habitación contemplando el techo como si fuera un caparazón vacío. Suspiró un par de veces, pues no dejaba de darle vueltas a lo que Todomatsu le había contado. ¿Y si Karamatsu de verdad tenía una novia y se lo estaba ocultando al resto?

Recordó que incluso le vio hablando con aquella chica tan guapa en la mañana. Sintió un hormigueo en el cuerpo debido a la ansiedad que estaba experimentando.

Se dio unas palmadas en las mejillas y se levantó del piso algo entumido. Tendría que salir a averiguar la verdad, a pesar de que les dijo a sus hermanos que no le interesaba. La verdad es que se moría por saber aunque la respuesta pudiera destrozarle.

Se encaminó corriendo primero hacia el muelle donde solía ir a pescar, al no encontrarlo se dirigió, por segunda vez en el día, hasta el puente donde Karamatsu pasaba casi todos los días posando y haciéndose el genial.

Ahí estaba él en una pose ridícula, fingiendo que no veía a las chicas que pasaban por ahí. Osomatsu sintió un pequeño "dejavú", pues era algo que ya había experimentado horas antes. Pero a diferencia de cuando le estaba buscando en la mañana, ahora estaba escondido detrás de un buzón observándole a la distancia como un acosador.

Pasaban varias chicas por el puente. Algunas ignoraron a Karamatsu con caras de desagrado. Otras hicieron como que no estaba ahí. Una le dio un puñetazo, que hizo que Osomatsu se preguntara qué diablos le había dicho.

Así pasaron 30 minutos y Osomatsu comenzaba a impacientarse y a comerse las uñas pues no sabía en qué momento podría aparecer la chica que podría ser la supuesta novia de Karamatsu.

- ¿Qué estás haciendo? –Dijo una voz conocida que hizo que a Osomatsu casi le diera un ataque cardiaco.

Giró la cabeza para ver quien había hablado. Ahí de pie, junto a él, estaba Todomatsu con una mueca de desaprobación hacia él.

- Dijiste que no te interesaba el asunto de Karamatsu... ¿Qué rayos haces espiándole detrás de un buzó-...

Todomatsu no terminó su frase pues Osomatsu ya le había jalado hacia el piso para que también quedase oculto de la vista del segundo hermano.

- Está bien, lo admito. Mentí. Sí me interesa el asunto de la novia... Ahora cállate, ¿qué tal si aparece mientras pierdo el tiempo hablando contigo?

- No estaríamos perdiendo el tiempo si hubieses sido sincero hace rato... –Suspiró el menor de los hermanos, y al igual que el mayor asomó la cabeza desde el buzón y buscó con la mirada a Karamatsu.

Pasaron como varios minutos observando y no ocurrió nada. Desfilaron más chicas rechazando a Karamatsu, pero ninguna siquiera entabló una conversación con él.

-Osomatsu-niisan... Creo que Karamatsu-niisan no está esperando a nadie. Deberíamos irnos a casa.

- Esperemos un poco más. –Insistió el mayor para que continuaran con la vigilancia. Aún no quería irse. ¿Qué tal si justo cuandose fuera aparecía la supuesta novia? Todo era por culpa de las palabras de Todomatsu que aún seguían dando vueltas en su cabeza. Era el colmo que después de que el menor plantara aquella semilla de la duda en él ahora quisiera evitar que descubriera la "verdad". Aunque aún no sabía cuál podría ser esa verdad...

- Pues como quieras, Osomatsu-niisan. Pero sería más sencillo preguntarle a Karamatsu-niisan directamente. –Dijo el menor parándose lentamente y despidiéndose con la mano mientras caminaba en dirección opuesta hacia el puente. Al menos no planeaba revelarle al segundo hermano que ambos estuvieron espiándole.

Desde que el más pequeño de los Matsuno se había retirado ya había pasado media hora más cuando el mayor suspiró y puso un gesto cansado. Todomatsu tenía razón, nada le aseguraba que Karamatsu de verdad estuviera esperando a alguien, o de que le pudiera ver en aquél momento. Dudó de si retirarse o no, pero antes de tomar la decisión, quien ya se había comenzado a mover de donde estaba era Karamatsu. Al parecer había terminado su rutina narcisista en el puente y ahora estaba por ir a algún otro sitio.

Caminó hacia donde estaba Osomatsu y éste se preguntó si sería posible que le hubiese visto. Al pasar junto al buzón donde Osomatsu estaba escondido, este le dio la vuelta con rapidez caminando en cuclillas como un pato. Asechó nuevamente por el buzón cuando Karamatsu ya había dado la espalda a su escondite sólo para asegurarse de que no le hubiese visto.

Osomatsu estaba a salvo.

A pesar de que aún tenía aquella espina clavada en el pecho, decidió no seguirle más. Después de todo, fuera cual fuera la verdad, no es como si él pudiera hacer algo al respecto.

-.-

Por lo general, el quinto hijo de la familia Matsuno solía hacer mucho ruido cuando iba por las calles, gritando su peculiar frase de "Hustle Hustle, Muscle Muscle", pero en esta ocasión sólo caminaba a paso apresurado con aquella boca sonriente muy abierta. Estaba bastante preocupado aunque no se notaba en su expresión. Estaba tan acostumbrado a siempre sonreír que en ocasiones le costaba que los demás comprendieran sus sentimientos. Además de que ni él mismo los comprendía muy bien ni sabía cómo definirlos.

Su descripción de lo que llamaba preocupación era de una sensación que le apretaba el pecho con fuerza. Tantas cosas habían ocurrido en el pasado que simplemente no podía sentirse tranquilo. No solían hablar del pasado en casa, pues cada uno de sus hermanos tenía sus propias anécdotas que guardaban celosamente. En la preparatoria todos estaban separados, incluso más que en el ahora. Sólo fue cuando todos se habían graduado que volvieron a pasar más tiempo juntos sin aquella sensación de molestia e incomodidad. Incluso, en la actualidad, iban a las casas de baño todos juntos y dormían en el mismo futon. Eso le hacía feliz pero no lo mantenía completamente calmado.

Se llevó la mano al pecho, como si así pudiera liberarse de aquél sentimiento, mientras llegaba a aquel callejón oscuro. Ahí en cuclillas estaba su hermano mayor alimentando a los gatos callejeros y acariciando a uno,en particular, de color negro.

Se acercó con sigilo a donde se encontraba el despeinado muchacho y saltó hacia él atrapándole con ambos brazos por la espalda. Ichimatsu perdió el equilibrio y terminó sentado en el piso con Jyushimatsu agachado abrazándole.

- Jyushimatsu… ¿Qué estás haciendo? –Dijo con una voz serena pero una expresión de molestia pues se había golpeado el trasero al caer.

- Evito que escapes. –Contestó sin rodeos.

Un pequeño silencio se hizo y el mayor relajó su expresión, regresando a aquella cara de fastidio que siempre tenía.

- No es como si estuviera tratando de escapar de ti, Jyushimatsu. –Contestó y le hizo una seña con el dedo para que le soltara. Jyushimatsu le soltó de inmediato.

- Pero Ichimatsu-niisan ha estado evitándome todo el día. –Puso aquella expresión con ojos de gato y boca apretada, demostrando su preocupación por aquella situación.

Ichimatsu no contestó de inmediato. Inhaló un poco de aire con la nariz y luego lo expulsó por la boca.

- No te estaba evitando específicamente a ti. –Respondió después de unos segundos.- Simplemente me levanté de mal humor y no quería hablar con nadie en esos momentos. Ahora estoy bien.

- ¿Estás seguro, Ichimatsu-niisan? –Seguía con aquella expresión de animalito preocupado.

- Estoy seguro. –Afirmó el mayor para calmarle.

La expresión de Jyushimatsu regresó a la normalidad, con aquella gran sonrisa. Era un alivio que su hermano no estuviese molesto con él o algo así. Eso hacía que su pecho estuviera menos apretado.

- Entonces, ¿Ichimatsu-niisan le contará de sus sentimientos a Karamatsu-niisan? –Preguntó con una sonrisa en el rostro mientras que el rostro de Ichimatsu se oscurecía.

- ¿De qué estás hablando, Jyushimatsu? –Su aura y rostro tenían cierto aire de peligro.- ¿Por qué debería decirle algo a Mierdamatsu? ¿No te has dado cuenta acaso de que somos hermanos?

- Pero si no le preguntas nunca podrás saber qué es lo que él siente. –Dijo con cierto aire de inocencia.

- ¡No pienso decirle un carajo a Mierdamat-... –Había levantado tanto la voz que Jyushimatsu se asustó cerrando los ojos. Al ver esto, trató de tranquilizarse y habló con más serenidad.- No pienso decirle nada a... Karamatsu. Si se lo digo, probablemente seré rechazado. Tú no entiendes que esto es más grave de lo que parece... además de que no sólo es porque seamos hermanos. No tengo que preguntarle a Karamatsu para saber que sólo me ve como un miembro más de la familia.

- Ah... –Se le escapó un gesto que claramente indicaba que había recordado algo importante.- ¿Entonces... Ichimatsu-niisan ya sabía sobre los sentimientos de Karamatsu-niisan? P-pero si Niisan se esfuerza entonces a lo mejor Karamatsu igual le amaría...

Al escuchar aquella pregunta, Ichimatsu cambió su expresión a una de sorpresa, pues no pensaba que Jyushimatsu hubiese notado algo y si este algo era lo mismo que él estaba pensando. No contestó aquella pregunta ni hizo otra a su hermano. Simplemente fue como un balde de agua fría que probablemente le confirmaba lo que ya sospechaba.

Tenía miedo de seguir la conversación y de que su hermano le diera por hecho lo que había estado pensando durante tanto tiempo. Abrazó sus rodillas y hundió la cara entre estas. La tristeza comenzaba a invadir su cuerpo mientras se daba cuenta de que con una simple pregunta de Jyushimatsu podía dar por confirmadas todas las dudas que tenía sobre Karamatsu.

- Jajajajaja… que si noté algo... tonterías... Karamatsu nunca me amaría... –Había comenzado a murmurar en voz baja con un gesto sombrío.

Jyushimatsu pudo notar que su hermano no estaba bien.

- ¿Niisan? ¿Ichimatsu-niisan, estás bien? –Decía ahora con un sentimiento que sabía que era preocupación y tal vez un poco de angustia. Sabía que su hermano no estaba bien y que en realidad estaba triste y probablemente era por sus palabras. Por su culpa.

Jyushimatsu apretó los puños a través de de hablar.

- ¡Ichimatsu-niisan, si quieres puedo fingir ser Karamatsu-niisan! –Soltó con voz seria.

Reinó el silencio por algunos segundos en los que Ichimatsu asimilaba lo que su hermano le acababa de soltar de sopetón. 'Qué Carajo' había pensado de primero, era demasiado irreal y casi una burla. Abrió la boca mostrando los dientes que tenía apretados, estaba furioso, pero trató de mantener la compostura.

-Jyushimatsu, ¿Qué demonios me estás contando? –Preguntó relajando su expresión pero estaba a un poco de explotar por el enojo.

- ¡Dije que si quieres puedo fingir que soy Karamatsu-niisan! ¡Puedo imitarlo a la perfección! –Dijo con toda seriedad, pues además de que confiaba en sus imitaciones, no quería ver a su hermano mayor en esa situación tan lamentable.

Ichimatsu no sabía cómo reaccionar al ver la mirada honesta de su hermano. Estaba siendo serio y eso le afectó. Sus emociones estaban mezcladas en aquel momento. La idea de aunque sea por un momento pudiera sentir que Karamatsu correspondía sus sentimientos le embargó y un sentimiento de calidez se extendió por su pecho pero al mismo tiempo un malestar se apoderaba de su estómago.

Pero, qué tan serio era su hermano y a que se refería con aquello de fingir ser Karamatsu. Sólo podría saberlo siendo directo y confrontando al menor.

- ¿A qué te refieres con eso de que fingirás ser él? –Se atrevió a preguntar tratando de obtener algunas respuestas para aquella proposición tan rara que le había ofrecido.

- Me refiero a eso mismo, Niisan. –Jyushimatsu no entendía la pregunta de su hermano y tampoco entendía porque no comprendía lo que le estaba diciendo.- Mmmmmmmmm... –Comenzó a rascarse desesperadamente la cabeza con ambas manos sorprendiendo un poco a Ichimatsu. Tenía que hacerle entender de alguna manera.

Después de casi un minuto de silencio, supo lo que tenía qué hacer.

- ¡Ya sé qué hacer, Niisan! –Exclamó como si hubiese encontrado la respuesta que andaba buscando, con mucho ánimo le tomó con un brazo por la cintura y corrió mientras llevaba cargado a Ichimatsu como si fuera una mochila.

El chico de sudadera morada estaba tan sorprendido que no pudo reaccionar… o más bien no quería reaccionar. Era más fuerte su sentimiento de duda. Mientras era transportado cerró los ojos tratando de retener sus pensamientos, pues cada que trataba de pensar en la situación en la que se encontraba, regresaba a él una profunda tristeza al recordar que lo que estaba experimentando era un amor no correspondido.

De no haber sido porque al parecer habían llegado a su destino y Jyushimatsu le había soltado para que se pusiera en pie, habría derramado lágrimas nuevamente.

- Vamos, Ichimatsu-niisan. –Dijo Jyushimatsu y le agarró de la mano para arrastrarle dentro del edificio.

Ichimatsu tardó en reaccionar, pero al ver con detenimiento aquel lugar se dio cuenta de que era un karaoke común y corriente. La duda seguía ahí pues no explicaba para nada el qué hacían ahí. ¿Tal vez Jyushimatsu fingiría ser Karamatsu para tener una cita con él? Pensarlo se le hizo pesado pues no quería juegos de ese tipo. No era algo que le pudiese hacer feliz.

Jyushimatsu ya le había arrastrado dentro del establecimiento. No habían pisado un establecimiento de karaoke desde la escuela, cuando ocasionalmente se reunían todos los Matsuno a tontear entre hermanos. A pesar de ello, el quinto hermano se las arregló para pedir un cuarto de karaoke y arrastró al mayor consigo.

Una vez dentro del cuarto, Jyushimatsu había pulsado el botón de no molestar para que no se acercase ningún mesero y había cerrado la ventanilla de la puerta.

- ¿Ya me vas a decir qué demonios es lo que estás tramando, Jyushimatsu? –Ichimatsu entrecerró los ojos más de lo normal dedicando una mirada severa a su hermano, mientras tomaba asiento en uno de los largos sofás del cuarto.

No hubo respuesta.

En cambio, Jyushimatsu, quien tenía la cabeza agachada y había dejado de sonreír agarró el seleccionador de canciones y puso una canción al azar.

- ¿Jyushimatu? –Frunció el ceño.

Jyushimatsu tomó aire y su postura cambió. Se plantó derecho mientras se remangaba la sudadera hasta los codos. Aún tenía la cabeza gacha. Levantó la mirada para ver directamente a los ojos de Ichimatsu, quien sintió un escalofrío que le hizo enterrar las manos en el sillón.

Esa maldita expresión facial que podría reconocer donde fuera.

Efectivamente, Jyushimatsu estaba haciendo una imitación de Karamatsu, tan perfecta que Ichimatsu sintió un poco de nauseas. ¿Qué pretendía imitando a Karamatsu y por qué le hacía esto a él?... Era incluso más doloroso ver a Karamatsu en esos momentos de debilidad mental.

- Jyushimatsu... p-para, por favor... –Dijo con la voz entrecortada, pues comenzaba a afectarle.

- ... Ichimatsu... te amo… –Aquella voz... era idéntica a la de Karamatsu.

Un frío intenso le recorrió la espalda a Ichimatsu y no pudo evitar que su cuerpo comenzara a temblar. Por un momento de verdad pensó que aquél que estaba ahí de pie era Karamatsu.

- Ichimatsu... –Volvió a repetir el chico mientras se acercaba a él.- Te amo, my sweet brother. –Dijo con aquél tono tan característico y le abrazó haciendo que Ichimatsu se estremeciera.

Su cabeza daba vueltas y sentía su pecho latir como loco. Podía sentir que su cara estaba hirviendo y pensó que probablemente la tendría completamente roja. Sintiendo un nudo en la garganta se preguntó: '¿Qué debería hacer?'. Antes de siquiera pensar en una respuesta, su cuerpo ya le había traicionado y había correspondido a aquel abrazo rodeando el cuello del otro con ambos brazos.

- Karamatsu... –Dijo en un tono tan bajo que apenas y se escuchaba. Quería llorar, había escuchado aquellas palabras que tanto añoraba y por un momento olvidó que era Jyushimatsu el que estaba ahí.

Ya no le importaba.

- Ichimatsu, ¿me amas? –Dijo el otro con un tono fuerte pero dulce.

- ... Sí... t-te amo... –Era como estar dentro de un sueño, y su cordura se estaba quebrando.

No hubo más respuestas. Jyushimatsu se soltó de aquel agarre sin dejar de imitar las expresiones y ademanes de Karamatsu. Se arrodilló ante Ichimatsu y besó una de sus manos guiñándole un ojo. Un gesto característico de Karamatsu.

Ichimatsu apretó los dientes. De verdad que ya nada le importaba.

- Karamatsu-niisan... –Dijo con la voz un poco quebrada. Se estaba dejando llevar por aquél momento y ya no distinguía si todo era realidad o un sueño.- Siempre te he amado... –Dijo y sonrió de una manera que sorprendió a Jyushimatsu, quien se esforzaba al máximo por mantener la mímica de Karamatsu.

Aquella sonrisa había dejado perplejo a Jyushimatsu quien se quedó estático unos segundos. Pero, eso era lo que quería. Y si así podía hacer feliz a su hermano mayor, lo demás no importaba. Porque si su hermano era feliz, entonces él también lo era.

Jyushimatsu no era tan inocente y tonto como aparentaba. Era verdad que habían cosas que no entendía ya fueran palabras difíciles o conceptos complejos, pero lo que tenía frente a sus ojos era algo básico. Sabía qué era lo que quería Ichimatsu... y si eso le hacía feliz, se lo daría.

Mientras seguía arrodillado en el suelo, besó nuevamente la mano de éste y a recorrer su lengua por sus dedos. El contacto de aquella cálida lengua contra su piel, hizo que Ichimatsu diera un respingo y comenzara a temblar. Aquella cara que el cuarto hermano estaba haciendo era como las que Jyushimatsu había visto en aquellas pornos que él y sus hermanos solían mirar tanto.

No hubo señas de rechazo. Y esa expresión en el rostro de su hermano era una señal para continuar.

Deslizó hacia abajo aquel pants deportivo dejando al descubierto la ropa interior blanca de Ichimatsu. Pensó que el cuerpo de su hermano era muy honesto a diferencia de cómo solía ser siempre. Se preparó para hablar nuevamente con el tono del segundo hermano.

- Oh, my Little Ichimatsu... Tu cuerpo es muy honesto. Dime. ¿Qué quieres que haga ahora? ¿Quieres que continúe o debería parar? –Aquel diálogo era una mezcla de su imitación de Karamatsu y de frases de aquel porno barato que tanto consumía.

- N... No pares... C-cacamatsu... –Contestó en un tono suplicante, volviendo a sorprender a Jyushimatsu que por un segundo se había perdido al escuchar que lo llamaba "Cacamatsu".

'Ah, estoy fingiendo ser Karamatsu-niisan... es verdad…' pensaba. Era confuso hasta para él. Sabía lo que estaba haciendo, pero aún así era raro ser llamado por otros nombres además del suyo. De todas formas, eso no detendría sus acciones.

Acercó su rostro al abdomen de Ichimatsu y comenzó a besar su vientre. Era una piel suave, debido probablemente a la falta de ejercicio. Comenzó a succionar la piel provocando que el mayor temblara y luego se estremeciera cuando comenzó a recorrer la zona con su lengua, dando pequeños mordiscos.

Era sencillo para Jyushimatsu imitar lo que aquellos actores de porno hacían en los videos. Y al parecer lo estaba haciendo bien pues podía notar un bulto en la ropa interior de Ichimatsu, el cual se hacía más y más grande.

Bajó la ropa interior dejando al descubierto aquella erección. La contempló por un momento. Incluso en esa parte los sextillizos se parecían, pero por alguna razón, a pesar de que era como mirarse en un espejo sintió que él también reaccionaba al ver aquella cara de excitación en su querido hermano mayor.

Sin siquiera pensarlo y dejándose llevar por sus instintos, Jyushimatsu tomó aquel miembro con una mano y comenzó a besarlo, provocando que Ichimatsu arqueara la espalda y apretara los labios para retener un gemido. Que no tratara de detenerlo fue la señal para continuar. Antes de siquiera notarlo ya tenía aquella parte en su boca y comenzaba a engullirla. No podía parar y mucho menos por las reacciones que observaba en su hermano. Ichimatsu apretaba con una mano su sudadera morada y con la otra mano se tapaba la boca tratando de retener inútilmente aquellos jadeos de placer. Por su parte, Jyushimatsu le observaba embelesado mientras subía y bajaba la cabeza. Era complicado, pues nunca había hecho una felación en su vida, de hecho ni siquiera conocía el término. Trataba de no raspar aquel miembro con sus dientes y al mismo tiempo mantener las cejas arqueadas para que su rostro siguiera siendo idéntico al de Karamatsu.

El quinto hermano comenzó a sorber con más fuerza y mayor rapidez, y antes de darse cuenta el miembro de su hermano ya estaba completamente erecto y a punto de estallar.

- N-no... me voy a venir… Karamatsu… ¡Ah, Karamatsu! ¡P-para! –Dijo Ichimatsu con una voz jadeante y entrecortada, y tomó el rostro de Jyushimatsu con ambas manos para empujarlo lejos.

Pero Ichimatsu se sorprendió aún más cuando su hermano le agarró ambas manos con fuerza para apartarlas y aumentó la velocidad con la que metía y sacaba aquel miembro de su boca. Trató de retenerlo, pero fue imposible, y segundos después ya se había corrido en la boca de su hermano. Pensaba que debería sentirse mal, pero no pudo evitar que se formara una sonrisa en su rostro. Quería reír, quería llorar. Era una mezcla de la felicidad y la culpa que sentía.

- Ah... –Exclamó Ichimatsu al ver que al parecer el quinto ya se había tragado el líquido que tenía en la boca. Fue el gatillo para regresar a la realidad.- ¿Qué estás haciendo? ¡No te tragues eso, Jyushimatsu, escúpelo!

- ¿Eh? –Jyushimatsu ya tenía las manos de su hermano mayor abriendo su boca con los dedos para tratar de hacer que sacara sin éxito aquel líquido seminal.- ¿Ichimatsu-niisan? –Le sorprendía más el que su hermano mayor le hubiese llamado otra vez por su nombre.

- Eres un tonto, Jyushimatsu... –Suspiró el mayor, e incluso él estaba sorprendido de que ahora estuviese hablándole con naturalidad a pesar de aquella situación embarazosa por la que habían pasado minutos atrás. Era raro, pero supuso que fue porque Jyushimatsu no estaba actuando como él mismo en aquél momento. En cambio ahora si era él.

Jyushimatsu se acomodó las mangas de la sudadera de manera que sus manos fueron cubiertas otra vez. Y con rapidez giró la cabeza hacia la de Ichimatsu viéndole directo a los ojos. Ichimatsu odiaba que hiciera eso. Cada vez que lo hacía sentía que podía ver a través de él.

- Niisan... –Le llamó Jyushimatsu obligándole a prestar atención a sus palabras y gestos.- ¿Eres feliz?

Fue una pregunta extraña. Desde el punto de vista de Ichimatsu era una pregunta mal dicha, pues debió preguntar si estaba feliz, no si era feliz. Tal vez era una pregunta más profunda, pero Ichimatsu no pudo comprenderla.

- Estoy... feliz... –Contestó a la pregunta pero pudo notar que el gesto de Jyushimatsu se había distorsionado un poco.

- Oh. Ya veo. Entonces a Ichimatsu-niisan le gustó esto. –Seguía sonriendo pero parecía que estaba pensando algo más.

- Sí. Esta experiencia me ha hecho feliz. De verdad. –Dijo Ichimatsu mientras sonreía, pero para Jyushimatsu había algo raro en esa sonrisa. No sintió que su hermano mayor mintiera, pero si sintió como si ocultase algo más, aunque no entendía el qué.

- Hum... –Subió y bajó la cabeza asintiendo.- Podemos repetirlo cuando Niisan quiera o lo necesite. Y entonces le dedicó una de sus mejores sonrisas que sólo hizo que Ichimatsu le mirara con un sentimiento de culpa aún más grande.

- Gracias, Jyushimatsu. Aunque creo que ahora deberíamos regresar a casa.

Con aquella frase, ambos hermanos salieron de aquel establecimiento de Karaoke para regresar a su hogar con grandes confusiones en sus pechos.

-.-

Ya al atardecer la mayoría de los hermanos se encontraba en casa. El último en regresar fue Osomatsu, que al llegar encontró a todos sus hermanos recostados en el kotatsu comiendo peras. Siempre que veía peras sentía un poco de culpa por aquél incidente que Karamatsu había sufrido con el secuestro de Chibita. Pero siempre ponía una cara sonriente, que no demostraba lo que en realidad pensaba.

Cuando se sentó en el kotatsu recibió una mirada intensa de Todomatsu. Aquello le inquietó un poco pues no sabía qué indirectas le estaba mandando... o tal vez sí, pero estaba dispuesto a ignorarlas. Hizo como que no se había dado cuenta y tomo unos trozos de pera del plato que reposaba en el medio del kotatsu. Al parecer esto había irritado a Todomatsu quien ahora le veía con cara de querer darle un par de puñetazos. Pero el menor de los hermanos no se quedaría de brazos cruzados, así que comenzó la conversación que tanto estaba evadiendo Osomatsu.

- Bueno, ahora que estamos todos acá quería preguntarte una cosa, Karamatsu-niisan. –Soltó con su mejor voz dulce, haciendo que todos tuviesen escalofríos pues sabían que no podía venir algo inocente del menor.

- S-sí... ¿Q-qué pasa, baby brother? Jeh, ¿Necesitas algún consejo para tener tu propio club de fans o que te enseñe sobre my perfect style? –Dijo nervioso al principio pero luego se las arregló para regresar a su tono narcisista habitual, provocando que casi todos pusieran una cara de asco y dolor.

- Cacamatsu-niisan... que diga, Karamatsu-niisan, no es eso lo que quiero preguntar. –A pesar de que Todomatsu sólo quería que su hermano mayor se muriera en ese instante, hizo un esfuerzo sobrehumano para sonar amable.- En realidad, quería preguntar si Karamatsu-niisan tenía una novia... o algo así.

Osomatsu casi se atraganta con el trozo de pera que tenía en la boca. Sabía que Todomatsu era muy directo, pero él no estaba preparado para aquello ni para la posible respuesta de Karamatsu. Por instinto, buscó a Ichimatsu de entre todos para observar su reacción. Éste estaba con la mirada perdida, en shock. Era habitual para Osomatsu siempre observar las reacciones de Karamatsu e Ichimatsu cuando algo relacionado a ellos estaba ocurriendo. A pesar de sus propios sentimientos, se enfocaba más en sus hermanos en ese tipo de situaciones, en especial en Ichimatsu debido a su fragilidad y a lo inestable que era en ocasiones. El resto de los hermanos estaba expectante. No creían que el hermano doloroso pudiese tener una novia, pero al mismo tiempo tenían curiosidad. 'La curiosidad es peligrosa, la curiosidad mató al jodido gato' pensó Osomatsu, quien era extremadamente curioso y por ello solía meterse en problemas o salir herido.

- ¿Eh? –Fue lo único que salió de la boca de Karamatsu quien frunció las cejas pues no entendía a qué iba aquella pregunta.- No tengo una novia.

Fue un alivio inmediato por parte de todos, que contenían la respiración y suspiraron más calmados. Para Osomatsu fue imposible no pensar en que el alivio de Ichimatsu y de él mismo, iban por otro lado diferente al de los demás hermanos.

- Pero Karamatsu-niisan, últimamente estás diferente. –A pesar de que el segundo hermano ya había aclarado todo, el sexto aún siguió insistiendo un poco más pues tenía dudas de todo el asunto.- No quiero sonar como que soy un experto en la materia, pero... últimamente luces más melancólico, suspiras mucho, siempre tienes esa cara de estar en las nubes. Es como... como... como si estuvieses enamorado.

'¿Enamorado? ¿Enamorado de quién?' se preguntaba Osomatsu. Quería taparle la boca a Todomatsu para que dejara de hablar. Amor. Karamatsu podría estar enamorado... de una chica... o de...

Miró de reojo a Ichimatsu quien tenía la cabeza gacha y luego miró a ver a Karamatsu. No parecía estar nervioso, pero en ocasiones así recordaba que Karamatsu había estado en el club de teatro y que en realidad era muy bueno actuando.

- Enamorado... –Fue lo único que salió inicialmente de la boca de Karamatsu. No fue una pregunta ni tampoco una exclamación.- N-no es como si estuviese enamorado... –Se quedó meditando unos segundos mientras miraba la mesa del kotatsu. Levantó la cabeza para mirarlos a todos e hizo un extraño gesto con la boca, como si apretara los dientes suavemente.- Bueno. Tal vez si estoy enamorado pero eso no es un asunto que tenga que ver con ustedes.

- ¿Eh? ¿Cómo que no tiene nada que ver con nosotros? –Había soltado Choromatsu que no pudo evitar reclamar y unirse a la conversación.- Somos tus hermanos, ni que te fuéramos a arruinar tu oportunidad sólo por saberlo. ¿No es así, Osomatsu-niisan?

Que lo hubiesen llamado repentinamente y unido a la conversación de golpe había sorprendido a Osomatsu.

- ¡Ah! Sí, así es. Ni que te quisiéramos arruinar la cita. –Logró recomponerse y contestar como si fuera algo normal.

- ¡Sigue sin ser asunto de ustedes! –Karamatsu ya había alzado la voz dejando a todos estupefactos. Todos miraban a su hermano con sorpresa en sus ojos pues era raro que hablara de manera agresiva.- Ustedes siempre me ignoran, así que deberían seguir ignorándome como siempre. Además, no voy a conseguir nada del amor que estoy sintiendo así que tranquilos, será casi imposible que me haga caso y consiga novia antes que todos ustedes.

- L-lo siento, Karamatsu-niisan... Tienes razón, deberíamos ignorarte y dejar que sigas con lo tuyo. –Dijo Todomatsu con un tono de condescendencia pero al mismo tiempo se sentía mal por las palabras que le había escuchado decir.

Todos terminaron pidiéndole perdón al segundo hermano y dándole ánimos. Al poco rato ya habían cambiado de tema. Pero, Osomatsu aún seguía dándole vueltas a aquel asunto de la novia o incluso al hecho de que Karamatsu estuviese enamorado. Cuando estiró su mano para alcanzar un trozo de pera, ésta rozó con la mano de alguien más. Era la mano del segundo hermano. Su mirada se encontró con la de Karamatsu quien sólo sonrió con algo de pena y alzó los hombros. Las peras se habían acabado.

-.-

Finalizó la tarde y el cielo ya había comenzado a oscurecerse, en unas horas más sería tiempo de cenar en familia, así que el chico de sudadera roja salió apresurado de casa para asistir a aquella cita tan importante.

Karamatsu, quien últimamente había notado que Osomatsu salía frecuentemente de casa a la misma hora decidió seguirle. Sabía que durante todo el día, el mayor le había estado espiando así que no se sentía mal de hacer lo mismo con él.

El segundo hermano había seguido al primer hermano por toda la ciudad preguntándose a dónde se dirigiría. Tuvo que apresurar el paso pues a pesar de lo flojo que era el mayor en realidad estaba en buena forma y podía caminar a un paso extremadamente veloz si quería. Pasaron incluso las salas de pachinko y aquel puente donde siempre se detenía Karamatsu. Éste comenzó a ponerse nervioso pues estaban llegando a las afueras de la ciudad.

'No será que…' pensaba Karamatsu, pero su mente se puso en blanco y no terminó aquella frase. Sentía un sudor frío que se deslizaba por su frente y una agitación sorprendente que sólo se acrecentó cuando vislumbró aquella zona rosa que toda ciudad, por más pequeña que fuera, tenía. Esas zonas rosas donde por lo general se iba a perder la virginidad, aquellas zonas rosas donde algunas colegialas conseguían dinero fácil, aquellas zonas con decenas de establecimientos para adultos y decenas de moteles. Ya había estado en aquella zona con anterioridad aunque jamás se lo hubiese dicho a sus hermanos. Porque a pesar de toda la cercanía, aún tenían cosas íntimas que jamás se contaban. Pero, incluso con aquella razón, no entendía porque el hermano mayor estaba ahí. Es decir, era un adulto, pero no es que precisamente tuviese dinero para gastar en prostitutas.

Cuando Osomatsu paró en la esquina de una calle, Karamatsu tuvo que esconderse detrás del letrero de un establecimiento de acompañantes. Sentía la piel de gallina, sólo al ver parado ahí a su hermano mayor, en aquel lugar y a esas horas de la noche. Apretó los puños instintivamente cuando vio que dos sujetos se acercaron hacia él y comenzaron una conversación. Uno de ellos estaba presentándole al otro tipo a Osomatsu, quien era todo sonrisas. '¿Qué está pasando? ¿Qué… carajos está pasando?' seguía pensando mientras contemplaba aquella escena.

Se mordió uno de los labios con tanta fuerza que se había hecho un corte y había comenzado a sangrar. Aquel tipo al que Osomatsu le estaba sonriendo había puesto su brazo alrededor de sus hombros, pero lo más impactante es que Osomatsu le había devuelto el abrazo aferrándose a él con ambos brazos por la cintura. Como si fueran una pareja de amantes, habían entrado al establecimiento más próximo, con el otro tipo detrás de ellos.

Pasó un rato y aunque Karamatsu estaba estático, caminó hacia donde minutos antes habían estado aquellos sujetos y Osomatsu. Volteó a ver aquél establecimiento. Era un motel. Sintió como si le hubiesen dado un golpe en el estomago y una nauseas le invadieron. Quiso vomitar pero llevó su mano a su boca para impedirlo. – Ouch… -Sintió un ligero dolor en la mano, la cual tenía cortes que se había hecho él mismo con sus uñas al apretar su puño con mucha fuerza.

No supo cómo pues se desconectó de la realidad, pero logró regresar a casa.

A la hora de la cena, Osomatsu ya estaba ahí, como si nada hubiese ocurrido. Ver su sonrisa casual hizo que sintiera un agujero en su pecho y una inmensa rabia. Y cuando Osomatsu le miró y sonrió como siempre bajó la cabeza hacia su plato de comida mientras apretaba nuevamente sus puños y el dolor le tranquilizaba. Logró terminar su cena a pesar del poco apetito que tenía. Pero, ya había meditado sobre lo que había visto. Ya todos habían acabado y estaban por llevar sus platos al fregadero de la cocina.

Una mezcla de sentimientos contradictorios se cocinaba en su interior. Volteó nuevamente hacia donde Osomatsu estaba parado con aquel plato vacío en sus manos. Bromeaba con Choromatsu haciéndole molestar como de costumbre y sonreía como si no tuviese ninguna preocupación en la vida. Aquella sonrisa. Quería que aquella sonrisa desapareciera sólo unos momentos. No quería verla en esos momentos de debilidad. Cuando estuvo vacía la habitación cubrió su cara con ambas manos conteniendo las lágrimas... 'Ahora no...' pensó y sin conseguirlo algunas lágrimas se escaparon y se deslizaron por sus mejillas.

Apretó los dientes, evitando que una sonrisa se formara en su rostro. Una idea llegó a su mente. Aquello que había pensado le repugnaba y antes de darse cuenta ya soltaba una carcajada silenciosa. Se odiaba. Odiaba lo que había pensado. Odiaba lo que estaba pensando hacer.

-.-

Así concluye el primer capítulo. Espero se hayan llevado una sensación agradable al leer. Me faltó pulir un poco más el capítulo pero a falta de betas tuve que re-leer el cap varias veces y editarme yo sola, jajaja.

A partir de esta parte, el fic tomará un camino un poco más sombrío. No por nada tiene el tag de M (mature). Espero no les moleste pues hay varios fetiches y temas un poco subidos de tono que estarán presentes en la historia. Perdonen a esta perversa escritora con problemas mentales, jajaja. Btw, había estado bromeando con unas amigas sobre que no habría smut hasta el capítulo 42, pero no lo pude evitar, además de que no creo llegar a un capítulo 42.

Espero de todo corazón que lo hayan disfrutado. Nos leemos en el siguiente capítulo.