Capítulo 5
"Los tontos pueden tomar decisiones tontas".
El chico de sudadera amarilla aún estaba procesando lo que había escuchado. No quiso interrumpir al "amigo" de su hermano pues tal vez había algo en aquella historia que hiciera que entendiera qué estaba pasando. Aunque probablemente luego tendría que preguntar nuevamente aquello que estaba escuchando porque su concentración estaba peor de lo habitual.
- Hermano mayor de Todomatsu-kun... ¿Estás bien? –Atsushi le miró muy preocupado de que aquello le hubiese afectado.
- Estoy bien. –Dijo Jyushi saliendo de su ensimismamiento.- Pero... si se supone que eres el novio de Totty, ¿por qué tuviste secross con Osomatsu-niisan?
- ¿Secross? –Preguntó el castaño un poco confundido.
- Ah, quise decir sexo. –Corrigió el de amarillo.
Las palabras de Jyushimatsu sonaban bastante calmadas y no con el dejo de sorpresa que el castaño esperaba escuchar.
- ¡Jyushimatsu-niisan! ¡No es mi novio! –Gritó exaltado Todomatsu y cuando Jyushimatsu le escuchó pareció confundirse aún más.
- ¿Eh? Pero él dijo que era tu novio... –Puso una expresión dubitativa y miró de reojo a su hermano menor con una expresión de desconfianza. Sentía que ya no podía creer en nada de lo que escuchara y se preguntó quién estaría diciendo la verdad.
- Ughhh... Jyushimatsu-niisan... No lo es... –Parecía que el menor estuviera peleando con algo invisible mientras hacía caras extrañas.
- Bueno, supongo que técnicamente no lo soy. Pero no encontré otra palabra que describiera qué soy de Todomatsu... –Dijo con una amplia sonrisa sin aclarar nada del asunto.
- Entonces... ¿Eres el sugar daddy de Todomatsu? –En ocasiones así Jyushimatsu hacía galantería de su poca delicadeza y conocimiento inútil de términos de índole sexual.
- ¡¿Qué?! ¡No! ¡Claro que no, Jyushimatsu-niisan!–Todomatsu lucía alterado y quedó rojo ante aquella ocurrencia de su hermano. A veces olvidaba que su hermano no era inocente sino que era igual de pervertido que los otros sextillizos.
- Jajajajajaja. –Atsushi se rió sonoramente y se detuvo de golpe al ver como Todomatsu le dedicaba una de sus características caras que le otorgaban su apodo de "Totty" y le fulminaba con la mirada.- Eh. Bueno, para ser más claro, soy un amigo de Todomatsu-kun... Aunque... Supongo que pensé que éramos algo más que eso.
- A mi hermano mayor no le interesa lo que pienses. Vine aquí para saber de qué iba todo este asunto y no para que involucres a mi familia. Pero supongo que eso era algo que no podía esperar de ti. –Dijo Todomatsu mientras retomaba su expresión dulce y tierna mientras hablaba más calmado, aunque las palabras usadas eran como cuchillas.
Jyushimatsu se preguntaba de qué estarían hablando pero prefirió no seguir interrumpiendo. Se preguntó si debía dejarlos hablando y tratar de alcanzar a Karamatsu, pero igual quería saber qué era todo eso de que aquél tipo casi lo hacía con su hermano mayor. Con hacerlo ya había supuesto que no hablaban de béisbol... sino obviamente de... Secross.
- He tratado de aclararte todo, pero desde que te dije lo de tu hermano no has dejado de gritarme y mucho menos me dejas aclarar las cosas. –Dijo algo dolido por las palabras que le había dedicado el chico que ahora sonreía dulcemente.
- No me interesan tus excusas y no quiero saber nada más del asunto. –Sentenció con frialdad y se dio la vuelta tomando del brazo a Jyushimatsu con la intención de marcharse.
- ¿T-Totty? –El mayor opuso resistencia y cuando el más joven trató de jalarle para que ambos se fueran no logró moverlo de su sitio.
- ¿Jyushimatsu-niisan, qué estás haciendo? –Dejó de jalar sorprendido.
- Totty... ¿De verdad no quieres saber de qué está hablando? Está hablando de Osomatsu-niisan. Yo... ¿Qué está pasando? –Sintió que no debía seguir hablando pues en realidad ese no era su asunto, aunque tuviese sus motivos para saber sobre aquello.
- Jyushimatsu-niisan... yo... –Cerró los ojos con fuerza y frunciendo el ceño le dirigió la palabra al castaño.- Tú... No sabes lo molesto que estoy en estos momentos contigo. Y tú... con mi hermano mayor... Espero que tengas una maravillosa historia que contar porque si no te romperé el culo a patadas.
- Todomatsu-kun... Esa amenaza no me asusta. Ya me rompiste el corazón y nada puede ser más doloroso que eso... –Murmuró muy bajo pero ambos hermanos alcanzaron a escucharlo.
A pesar de que Jyushimatsu no entendía el por qué peleaban vio cómo Todomatsu suavizaba la expresión de su rostro y ponía una cara de tristeza mientras veía al joven trajeado. El sextillizo de amarillo tuvo que intervenir por su hermano.
- Ah... Eh... Amigo de Totty... ¿Puedes contarnos qué pasó? –Dijo con un poco de nervios.
- Claro. –El castaño miró a Jyushimatsu y luego puso una expresión pensativa.- No estoy muy seguro por dónde empezar ahora...
- Puedes empezar desde el principio... –Habló al final el menor de los hermanos.- Da igual... Además Jyushimatsu-niisan no entenderá nada si no eres directo.
- ¿Totty? –Su voz sonaba confundida y triste por el estado de su hermano menor.
- Bueno. Para resumirlo, ayer Todomatsu-kun y yo tuvimos una pelea mientras bebíamos en un bar, ambos estábamos un poco ebrios y... pasaron cosas...
- Yo le besé... –Interrumpió Todomatsu.
- ¡¿Eh?! –Jyushimatsu miró con confusión a su hermano menor. No entendía el rumbo de aquella historia.
- Todomatsu-kun... –El hombre parecía dolido mientras hablaba. Suspiró antes de continuar la conversación.- Después de la pelea, seguí bebiendo como estúpido y luego me encontré con un amigo que vio toda la pelea. Me dijo que no me preocupara, que él tenía la solución a mi problema. Lo seguí ingenuamente y terminé en un hotel, aunque debo admitir que pensé me llevaría a un Soap Land o que me presentaría una prostituta así que le dije que no me interesaba, pero al final continuó insistiendo y llamó a un acompañante pidiéndole que vaya al hotel. Me dijo que era un chico muy amigable y estuve a punto de golpearlo por sugerirlo... o de vomitar... no estoy muy seguro porque estaba muy borracho. Estaba muy molesto de que pensara que era gay o algo así.
- Oh... Ah... vaya... debió llevar una mujer hermosa... –Jyushimatsu parecía sorprendido con aquella historia como si estuviera viendo un dorama muy bueno.
- Jyushimatsu-niisan. –Todomatsu le miraba con una mezcla de resignación y sorpresa pues era increíble que no notara que estaba hablando de su hermano mayor.
- Bueno, estaba a punto de irme del lugar a pesar de que mi amigo me estaba sujetando con fuerza mientras me repetía que primero viera al acompañante, cuando en la salida del hotel nos topamos con Osomatsu-kun.
- ¿NII-SAN? ¡¿Por qué!? –El de amarillo lucía muy sorprendido.
- ... Jyushimatsu-niisan... ugh... –Parecía que Todomatsu quisiera llorar de la desesperación.
- Estaba tan sorprendido porque al principio pensé que era Todomatsu-kun. Entonces mi amigo me dijo que aquel chico era el acompañante, que ya sabía que tenía el corazón roto y que podría ayudarme a superar mi mal de amores. –Apretó los puños antes de continuar.- Soy un grandísimo estúpido. No sé en qué estaba pensando, pero las dulces palabras de consuelo de Osomatsu-kun, aquel coqueteo juvenil, el contacto físico intencional y su rostro angelical idéntico al de Todomatsu-kun me sedujeron...
- ¡Ejem!... –Todomatsu se había aclarado la garganta para cortar aquella descripción.- ¡No necesitamos escuchar esa parte!
- Ehhhhhhhh... –Jyushimatsu estaba sudando frío al imaginarse aquello.
- L-lo siento... El punto es que no pensé que fuera tu hermano mayor y tampoco pensaba aceptar... pues sus condiciones me asustaron un poco.
- ¿Sus condiciones? –Ambos hermanos dijeron a coro.
- Ah... bueno... Mi amigo pensó que como era gay sólo quería acostarme con otro hombre. Y Osomatsu-kun dijo que él sólo estaba dedicado a brindar placer como activo o algo así, pero que no le interesaba ver a su presa por lo que prefería cubrirse los ojos. Fue realmente extraño pero como estaba ebrio sólo pude decir que no me interesaba que otro hombre me follara, que eso era asqueroso. –Dijo totalmente calmado y seguro de sí mismo.
- ¿Sí, verdad? Totalmente asqueroso. Me alegro que estemos de acuerdo. –Dijo Todomatsu con una amplia sonrisa que asustó tanto al castaño como a su hermano.
- ¿Eh? ¿¡Todomatsu-kun!? –Exclamó Atsushi al notar lo que había dicho.
- Nada de 'Todomatsu-kun'. Prosigue con la explicación, por favor. Hasta ahora sólo nos has contado que mi hermano es gay, folla como un activo y que tú eres un cerdo. Y como le hayas hecho algo a mi hermano mayor... –Se tronó el puño de manera amenazadora.
- T-Todomatsu-kun... –Parecía a punto de llorar, pero mejor bajó la cabeza unos segundos, tomó aire y continuó con la historia.- B-bueno... después de que dijera que no me interesaba, él me dijo que no me preocupara por eso, que no tenía que haber penetración y después de... "su insistencia" terminé aceptando. –Al decir la palabra insistencia hizo una seña de comillas con los dedos de ambas manos.
- ¿Insistencia? –Preguntó Jyushimatsu con curiosidad.
- Ah, bueno... –Atsushi se quedó callado. Se veía nervioso.
- Sé que me voy a arrepentir profundamente por esto pero... ¿A qué te refieres con tu "insistencia"? –Preguntó mientras repetía aquella seña de comillas con los dedos.
- Yo... –Se sonrojó un poco y Todomatsu murmuró por lo bajo un 'Que asco' al imaginarse a lo que se refería.- É-él me acarició la entrepierna y lamió los dedos de mi mano...
- Ugh... –Fue lo único que salió de la boca de Todomatsu, quien le veía como si fuera una existencia desagradable.
Jyushimatsu quien también estaba escuchando sólo alcanzó a bajar la cabeza y a sonreír de nerviosismo por lo que había escuchado. Estaba totalmente rojo por aquella descripción, y sobretodo no podía creer que estuviese hablando del Osomatsu-niisan que él conocía. Aunque tal vez sí podía imaginárselo porque esas descripciones sonaban a una porno barata de esas que tanto amaba el mayor.
Atsushi miró la cara de asco y decepción de Todomatsu, y Jyushimatsu hubiese jurado que aquel hombre maduro se había contenido de soltar unas lágrimas.
- Después de eso subimos hacia la habitación. Fue algo extraño pero se comportó muy dulce. Comenzó animándome y haciéndome plática, después se puso las vendas y dejó de hablarme. Sólo eran caricias pero se veía muy concentrado... –Hablaba ensimismado sin mirar a Todomatsu de nuevo.
Ahora el que hacía una cara extraña era Todomatsu, quien parecía que estaba reteniendo las ganas de decir un sinfín de cosas. Jyushimatsu pensó que su hermano en realidad tenía otro tipo de problemas con aquella historia, y pensaba que se veía herido por lo que estaba escuchando.
- A los minutos de comenzar sonó la puerta de la habitación. Me asusté y me detuve de golpe, Osomatsu-kun me dijo que ignorara a quien estuviera llamando pero no le hice caso y abrí la puerta... –Puso una cara de terror y se congeló recordando algo.
- ¿Y luego? –Interrumpió sus pensamientos Jyushimatsu.
- Oh, lo siento, me distraje un momento. Cuando abrí la puerta me asusté mucho, porque otro Osomatsu-kun estaba parado así, aunque luego me congelé de miedo porque pensé que podría ser Todomatsu-kun. Aunque obviamente no podía ser Todomatsu-kun. –Hizo una extraña mueca de dolor.- De cualquier forma no pude seguir pensando mucho porque se abalanzó contra mí y comenzó a golpearme con mucha fuerza. De hecho, me molió a golpes. Tal vez podría haber sido capaz de matarme si no fuera porque Osomatsu-kun le detuvo, y cuando lo hizo escapé del hotel.
-Ah, ¿y el otro Osomatsu-niisan quién era? –Preguntó con curiosidad aunque ya se imaginaba quien era.
- No estoy seguro ya que todos ustedes son iguales... y no alcance a observarlo lo suficiente para recordar su ropa o algo para identificarlo. Estaba muy asustado y terminé llamando a Todomatsu-kun cuando salí corriendo del hotel. –Se dirigió hacia Jyushimatsu cuando dijo lo último.
- Ah. Por eso Totty lucía desanimado ayer. –Hizo memoria y recordó cuando se lo topó en la entrada de la casa.-
- Ayer no le dije nada de esto a Todomatsu-kun. Llegó a socorrerme y curó mis heridas. Estaba muy feliz de que fuera a ayudarme a pesar de la pelea que habíamos tenido. –Sonrió con amargura.- Pero le dije que le contaría qué me había pasado y aquí estamos.
Ni Todomatsu ni Jyushimatsu sabían qué decir en aquellos momentos.
- Y sólo quiero aclarar que en realidad no me acosté con Osomatsu-kun, además de que quería decirte lo de tu hermano. No estoy seguro, pero parecía acostumbrado a acostarse con hombres desconocidos y me dio la sensación de que estaba metido en cosas turbias. No diría que estaba prostituyéndose o algo así porque lo único que pagué fue el costo de la habitación.
Todomatsu, quien no había hablado para nada estaba a punto de decir algo cuando un sonido fuerte le interrumpió. Todos voltearon a ver de dónde provino ese sonido y voltearon hacia atrás.
Ahí de pie estaba Choromatsu, quien al escuchar todo había soltado una bolsa transparente con un cartón de leche que su madre le había mandado a comprar, y que ahora estaba en el suelo.
-.-
Karamatsu se había levantado temprano, o más bien no había podido dormir nada el día siguiente. Dekapan había llamado a casa para que fuera a buscar a Osomatsu y había salido de casa bastante apurado sin notar que Jyushimatsu le estaba siguiendo.
En el camino hacia el consultorio de Dekapan pudo ver a Totty peleando con alguien por lo que se detuvo un momento. Si hubiese sido cualquier otro día habría corrido a socorrer a su "Sweet Little Brother", pero ese día necesitaba llegar a su "cita" a toda prisa.
Un poco de egoísmo que no solía exteriorizar brotó de su interior, anteponiendo sus deseos y continuando su camino a toda velocidad.
Corrió con todas sus fuerzas mientras la ansiedad en él crecía más y más, no sabía si su corazón latía como loco por la carrera o por el miedo.
Bajó la velocidad al llegar al consultorio de Dekapan y tocó la puerta con fuerza. Sintió el impulso de correr y alejarse de ahí, pero mientras contemplaba la posibilidad la puerta ya se había abierto. Osomatsu se encontraba de pie en la entrada, vistiendo su sudadera roja ahora limpia y unos pantalones que probablemente el doctor le brindó. El chico de chaqueta de cuero se quedó estático en la puerta y el mayor le miró con serenidad.
- No te quedes ahí parado. Pasa. –Le hizo una seña para que entrara.
- ¿Eh? ¡S-sí! –Su voz se agudizó debido al temor que sentía por lo que pudiera ocurrir.
- Tranquilo, Dekapan se fue con Dayon a hacer quien sabe qué cosas de ancianos y me pidió que cuidara el consultorio hasta que volviera. –Al mirar la cara confundida de Karamatsu agregó.- Yo le pedí que llamara a casa y pidiera que vinieras. No quería esperar solo... Además, te debo esa conversación y aquí nadie nos molestará.
Ambos entraron a la casa de Dekapan. Osomatsu primero con toda tranquilidad y Karamatsu detrás de él con dificultad pues sentía que los pies le pesaban.
Una vez dentro, Osomatsu le indicó que se sentara en una de las sillas que estaba junto a la mesa del consultorio. El menor se sentó de manera muy rígida mientras sentía como las palmas de sus manos temblaban. Osomatsu le siguió y se sentó en la otra silla que estaba frente a la de él haciendo una mueca de dolor y luego una de disgusto. Karamatsu bajó el cabeza, avergonzado, pues podía imaginar que aquello era su culpa.
El de cejas gruesas estaba en su propio mundo y Osomatsu le miraba con cierta resignación.
- Me he estado acostando con muchos hombres. Todos diferentes y desconocidos. Por varios años. –Fue directo al punto sin compasión.
Una mueca se formó en la cara de Karamatsu quien sólo alcanzó a levantar la cabeza con asombro e incredulidad. Trató de forzar una sonrisa pero sus labios y boca temblaban y sólo pudo formar una sonrisa de lado.
- ¿Eh? ¿E-es una broma? –Apretó los puños y bajó la mirada hacia la mesa.
- Estoy siendo serio. –Dijo con calma. Y se levantó de la silla.
Mientras Karamatsu lucía confundido, Osomatsu arrastró la silla y la colocó junto a la de Karamatsu para después volverse a sentar con cuidado. Suspiró y tomó con su mano uno de los puños de Karamatsu para tener su atención. Cuando Karamatsu levantó su mirada y sus ojos se encontraron supo que podía continuar.
- No te alteres. Si tienes alguna pregunta, ahora es el momento de hacerla. Prometo tratar de contestar lo que sea que me quieras cuestionar... así que ahora es tu oportunidad... porque luego, yo seré quien haga las preguntas. ¿Entendido? –En su voz se escuchaba determinación y Karamatsu no pudo sino asentir con la cabeza.
Karamatsu tenía un revoltijo de ideas y sentimientos pero por suerte las preguntas se agolpaban en su mente. Quiso comenzar con las que tal vez le lastimarían menos conocer su respuesta.
- ¿Desde cuándo? –Fue lo que salió de sus labios.
Osomatsu le miró sereno y suspiró.
- Supongo que formalmente, lo he hecho desde que salimos de la escuela y nos convertimos en Neets.
- Eso... es mucho tiempo... –Dijo el menor mientras volvía a apretar los puños.
- Lo es. ¿Alguna otra pregunta? –Estaba bastante cortante pero no había molestia en el tono de su voz.
- ¿Por qué? –Karamatsu levantó su cabeza para mirar directo a los ojos a su hermano mayor quien tenía una expresión taciturna.
Osomatsu permanecía con los ojos bien abiertos, las cejas inexpresivas y ni un rastro de su característica sonrisa en su rostro.
- Para satisfacer mis deseos sexuales. –Ladeó un poco la cabeza sin cambiar su expresión.
- Y-ya veo... Pero... ¿Por qué con hombres? –Volvió a buscar algún tipo de emoción en los ojos de su hermano.
- Porque tengo algo con los hombres. Supongo que soy bisexual. –Dijo con sinceridad pero con aquella expresión reservada. Era como si tuviera cerrado su corazón.- Por cierto, como habrás notado ayer al destrozarme el culo, no estoy acostumbrado a que me la metan...
- Ugh... –Karamatsu no pudo continuar con aquél duelo de miradas pues había bajado la cabeza con una mezcla de asombro y arrepentimiento por aquello que había mencionado el mayor tan fríamente.
- ¿Alguna otra pregunta? –Volvió a repetir.
Karamatsu recordó.
- ¿¡Por qué...!? ... –Frunció las cejas. No podía preguntar aquello y menos en el estado en el que estaba su hermano mayor.- No... nada...
Un silencio incómodo llenó aquél consultorio por varios minutos.
- Bueno, supongo que ya que no tienes más preguntas para mí, ahora puedo hacer yo las mías. –Una sonrisa se formó en su rostro. Una sonrisa que no tenía la misma calidez que sus sonrisas normales.- ¿Por qué?
- ¿Eh? –Karamatsu no entendió la pregunta y sólo pudo expresar su duda.
- ¿Por qué me hiciste esto? –El rostro de Osomatsu se volvió lúgubre.- Estuve pensando mucho cuando desperté... y aún no entiendo qué sentido tenía todo esto. ¿Enojo? ¿Decepción? ¿Venganza?
- Yo... no puedo responder esa pregunta. –Dijo Karamatsu quien comenzaba a ver que su hermano no estaba tan tranquilo como aparentaba.
- ¿¡Ahhhh!? –Su voz iba cargada con un poco de furia.- ¿¡A qué te refieres con que no puedes contestar, Mierdamatsu!?
- N-no lo puedo contestar con palabras... –Dijo con un poco de temor.
Inhaló y exhaló un poco de aire para tomar valor y finalmente tiró del brazo de su hermano para depositar sus labios en los de éste.
Osomatsu tardó en reaccionar como siempre. La sorpresa le invadió al darse cuenta de que Karamatsu le estaba besado, y le empujó con todas sus fuerzas para apartarle.
- ¡¿Qué estás haciendo, pedazo de mier-...?! –Exclamó con enojo pero Karamatsu le agarró nuevamente con fuerza volviendo a unir sus labios con los suyos.
El mayor de los hermanos trataba de resistirse, pero Karamatsu le envolvió en un fuerte abrazo y continuó besándole mientras el otro continuaba forcejeando sin resultado. Karamatsu comenzó a profundizar aquél beso. De un beso dulce y seco pasó a uno apasionado. En algún momento el forcejeo se había detenido y en cambio, Osomatsu se había aferrado con fuerza al pecho de Karamatsu mientras estrujaba su playera azul. Abrió la boca para dejar que Karamatsu pudiera besarle mejor. Sentía la respiración caliente de este mientras ambos se devoraban, comenzaban a mordisquearse los labios y a acariciarse mutuamente. Había correspondido aquél beso con su cuerpo entero.
Karamatsu fue el primero en separarse de aquél beso.
- ¿Esto responde tu pregunta? –Dijo con un tono y expresión melancólicos.
Osomatsu no soltó ni una palabra. Lucía confundido y exhausto mientras respiraba con dificultad.
- Perdón. Estoy siendo un idiota. –Se disculpó el menor con un dejo de arrepentimiento.- Lo que quería decir es que te amo... Siempre te ha amado...
El mayor levantó la cabeza para mirar a su doloroso hermano quien ahora estaba causándole un tipo de dolor diferente al acostumbrado. Abrió la boca varias veces sin saber qué decir.
- Osomatsu... ¿Qué hay de ti? –Preguntó antes el menor, tratando de parecer calmado.
- No entiendo a qué te refieres. ¿Qué hay de mí en qué sentido? –Lucía un poco incrédulo.
- Me refiero a que quiero saber cómo te sientes con esto... –Trató de ser un poco más claro aunque no se atrevía a preguntarle directamente si él también le amaba.
- Bueno... estoy entre espantado y feliz... y obviamente no te odio por nada de lo que pasó, Karamatsu. Pero no puedo corresponder a tu amor. –Un intento de sonrisa se formó en su rostro.
- ¿Por qué? –Insistió Karamatsu confiado y sujetó la muñeca de Osomatsu.
- ¿Cómo que 'Por qué'? No tengo nada más qué agregar... simplemente no puedo. ¿Qué es esa pregunta? Te estoy diciendo que no y punto. –Trató de que Karamatsu le soltara sin resultado.
- Osomatsu... No dijiste que no me amas, sólo que no puedes corresponderme. –El menor comenzó a presionarle.
- ¿Ah? ¡E-es lo mismo! –Gritó exaltado el mayor mientras su rostro tomaba un color rojizo.
- ¡No, no es lo mismo! ¡Tú me amas, Osomatsu! –Ambos quedaron completamente rojos después de que Karamatsu hiciera aquella declaración.
- ¿Q-q-q-q-q-qué demonios te pasa? ¡N-no te atrevas a poner palabras en mi boca, basura! –Gritó totalmente enfurecido mientras sujetaba a Karamatsu por el cuello de su chaqueta y lo zarandeaba un poco.- ¡No sé de dónde demonios estés sacando esa desagradable confianza pero no te creas tanto!
- Pero... ¡Estoy en lo cierto! –Dijo mientras tomaba ahora ambas manos del mayor que aún sujetaban el cuello de su chaqueta de cuero, haciendo que el rostro de su hermano enrojeciera dos tonos más.
- D-deja... de decir estupideces... –Unas lagrimas se formaron en sus ojos debido a la presión.
- ¿Entonces por qué no me empujaste? ¿Por qué correspondiste el beso? –Contraatacó el menor y soltó las manos de su hermano.
- ¡No, no es por eso! ¡Te dije que es porque me gusta satisfacer mis deseos sexuales! –Se abrazó a si mismo tratando de tranquilizarse aunque sentía que podría echarse a llorar en ese instante.
- Pero tampoco negaste que fuera mutuo... y pudiste empujarme, pero no lo hiciste. Ayer no te dejaste llevar por tus supuestos deseos sexuales como hoy. Eso no tiene sentido, Osomatsu. –Fue como si Karamatsu le diera un golpe de gracia destruyendo aquél teatro que se había montado al afirmar que sus encuentros clandestinos eran por urgencia sexual.
El mayor quiso replicar pero no encontró las fuerzas para hacerlo. Trató de tranquilizarse y buscar otro camino para atacar.
- B-bueno... en el hipotético caso de que aquello que dices sea verdad, de cualquier forma lo nuestro no podría ser. Porque somos hermanos... –Sintió que con aquello quedaba claro.
- ¡Eso a mí no me importa en lo más mínimo! –Dijo Karamatsu exaltado.- Si eso me hubiera detenido no habría sufrido tantos años por este amor. ¡Si eso fuera suficiente, hace mucho tiempo que me hubiese rendido!
- Pero... –Comenzó con una pausa porque ahora sí estaba analizando la situación.- No sólo es por eso... también porque somos hombres, porque somos sextillizos, porque tenemos la misma madre y el mismo padre, porque ni siquiera tenemos un trabajo para mantenernos a nosotros mismos, porque no podemos formar una familia...
- Osomatsu... Todas esas razones ya las he pensado antes. No me importa si el mundo me señala con un dedo y me da la espalda. –Se acercó hacia su hermano mientras hablaba y le sujeto ambas manos.
- Eres un tonto... Tú podrías tener una vida perfecta, una esposa y muchos hijos... –Bajó la cabeza mientras continuaba aguantándose las ganas de llorar.- Ese era tu sueño cuando estábamos en la primaria, querías ser un padre ejemplar e incluso dijiste que te habría gustado tener sextillizos como nosotros... y conmigo jamás tendrás la oportunidad de eso...
- Tú eres el tonto, Aniki. –Apretó sus manos antes de hablar.- Ahora tú eres mi sueño, Osomatsu.
- Ah, ¿por qué tienes que ser tan doloroso incluso ahora?... –La voluntad de Osomatsu se estaba quebrando pero no quería ceder.- Existen otras razones aún más complicadas que lo hacen imposible. –Lucía un poco dolido pues aquellas razones eran las que se había repetido a sí mismo por años.
- Osomatsu... Tú no eres de pensar en estas cosas... –Agregó con cara escéptica. Hizo una pausa antes de continuar hablando, analizando si debía o no continuar. Decidió dejar las cosas en claro para no tener más arrepentimientos en su vida.- ¿Esto tiene algo que ver con Ichimatsu? ¿O tal vez con Choromatsu?
Osomatsu le miró con una cara de asombro mientras no sabía qué pensar con aquella pregunta. Se rió nerviosamente pensando que era una broma y se deshizo del agarre de Karamatsu.
- Espera un segundo, ¡Tiempo muerto!... Karamatsu, no entiendo qué relación tiene todo esto con Choromatsu. –Se llevó una mano a la boca mientras se aclaraba.- Pero más importante... ¿Por qué mencionas a Ichimatsu?
Karamatsu se llevó una mano al cuello rascándose la nuca. Seguía meditando qué decir y cómo hacerlo mientras Osomatsu le miraba sin saber qué esperar.
- Claro que tiene que ver con esto. Choromatsu está enamorado de ti. Lo ha estado desde siempre al igual que yo... y también se que Ichimatsu tiene algo conmigo. –Habló con un tono más grave de lo normal.
- ¿Qué? –Fue todo lo que alcanzó a preguntar el mayor.
- Supuse que a eso te referías cuando dijiste que habían razones más complicadas... –Carraspeó antes de seguir hablando.- Pero no puedo estar seguro hasta que tú me lo digas.
- Karamatsu... tú... ¿Por qué estás siendo tan insensible? –Se desplomó en la mesa al no aguantar toda esa presión. No podía creer que todo ese tiempo el menor supiera todo. Y más aún resonaba aquél 'Choromatsu está enamorado de ti' en su cabeza.
- No estoy siendo insensible. –Llevó una mano a la cabeza de Osomatsu y al ver que éste no la apartó, comenzó a acariciarle con cariño.- Simplemente no puedo hacer nada al respecto.
- ... ¿A qué te refieres? –Dijo mientras le miraba con la cabeza recargada encima de sus brazos, que le hacían de almohada.
- A que te amo. –Repitió haciendo que Osomatsu frunciera el ceño y sus lágrimas se agolparan en sus ojos de golpe.
El mayor sollozó y el de chaqueta de cuero acercó su cara a la de él y depositó un beso en su frente. Karamatsu decidió sacar aquello que había guardado por tantos años.
- Se que no estarás satisfecho hasta que no te diga todo. –Tomó el rostro de su hermano mayor con su mano derecha y enjugó sus lágrimas con su pulgar.
- Mmm... –Osomatsu sólo emitió un murmullo mientras continuaba con esa catarsis de lágrimas.
- Sabes... en algún momento pensé que amaba a Ichimatsu. Pero no era así... y cuando noté que él sentía algo por mí, también me di cuenta de que te amaba a ti. –Sonrió de una forma dulce y melancólica mientras jugaba con el cabello del mayor.
- Pudiste darle una oportunidad, ¿sabes? A lo mejor ahora tú y él serían felices juntos... escondió la cara entre sus brazos después de decir aquello pues no quería que Karamatsu viera su mueca llena de molestia.
- Osomatsu. Yo... he pensado en esto mucho tiempo. Ichimatsu me admira en secreto pero creo que está buscando a mi yo del pasado... es por ello que me detesta. Porque hace mucho que dejé de ser aquél niño del pasado. No sabe nada de mi yo actual y no quiere saberlo. Es sofocante sólo de pensarlo pues más que amor parece obsesión. –Sonrió de lado con una expresión cansada.
- No deberías hablar por Ichimatsu... –Osomatsu desenterró la cara de sus brazos y miró a Karamatsu a los ojos. Había dejado de llorar y ahora le estaba reprendiendo en un tono muy bajo.- Es cruel que hables por él así. Y sumamente grosero que digas que no es amor lo que siente... Yo podría decir lo mismo de ti, y afirmar que en realidad tú no estás enamorado de mí...
- Lo siento. –Dijo Karamatsu sorprendido.- Tienes razón. Estoy siendo grosero... Pero he tenido la impresión de que su amor era inmaduro. Además, me dijiste que pude darle una oportunidad pero...
- ¿Pero? –Preguntó curioso el mayor.
- Uno no puede controlar de quién se enamora.
Dicho esto, Karamatsu jaló de un brazo a Osomatsu para que dejara de recargarse en la mesa. Le miró a los ojos antes de continuar.
- Osomatsu, ahora que ya sabes que Choromatsu te ama, ¿corresponderás sus sentimientos? ¿Puedes hacerlo? –Le miró con seriedad y tragó en seco.
- Yo... no lo sé. –Bajó la cabeza, aún más confundido que antes.- Sólo sé que ahora que conozco sobre esto me siento fatal...
- Bueno. Así me he sentido por más de diez años. –También el de cejas gruesas bajó la cabeza a punto de llorar.
Osomatsu sintió un vacío en la boca del estómago por esa última confesión de su hermano y pensó que en realidad el que estaba siendo cruel era él.
- Me dejas sin nada que decir... Yo... ¿Desde cuándo siente algo por mí Choromatsu? –Alcanzó a preguntar sin pensar, sintiendo curiosidad, pues una parte de él se negaba a creer aquella parte de la historia.
- Ugh. En estos momentos me arrepiento con todas mis fuerzas de contarte lo de Choromatsu. –Agregó mientras cerraba los puños con fuerza.- Ahora que lo sabes, te estoy dando otra razón para no corresponder a mi confesión. Porque sentirás culpa, y quizás ahora el que tiene una oportunidad de tenerte es él.
Para asombró de Osomatsu, quien no había podido contestar nada, su hermano comenzó a llorar amargamente en silencio y sus lagrimas se deslizaban por sus mejillas aterrizando en sus manos y rodillas.
- Yo... te seguiré amando pase lo que pase... –Dijo el menor con la voz quebrada.- Sigo pensando que me amas... Así que por lo menos, estoy feliz... porque te pude decir lo que siento, y sé que al menos me correspondes con el sentimiento...
- Karamatsu... no necesito sentir culpa por Choromatsu. En estos momentos siento más culpa por ti... porque yo soy el que te está lastimando tanto. –Llevó sus manos a los puños cerrados del otro y los apretó. Ambas miradas se encontraron llenas de lágrimas.- Lo siento... lo siento mucho...
- Osomatsu-niisan... no es culpa tuya... Es mi culpa por ser tan desagradable... y por querer algo que es imposible... Niisan... No... Aniki no ha hecho nada malo... –Agregó aquél sufijo a su nombre mientras las lágrimas se seguían escurriendo por sus mejillas. Eran pocas las veces que Karamatsu llamaba así a su hermano mayor. Parecía un niño pequeño pidiendo disculpas.
El mayor sintió como si su corazón hubiese sido estrujado con fuerza. Karamatsu estaba en verdad quebrado y le estaba mostrando todo de sí mismo. Sin apariencias. Sin pretensiones. Sólo sus sentimientos. Todo lo que tenía guardado y lo estaba matando poco a poco.
Osomatsu no pudo soportar aquello así que rodeó con ambos brazos a su pequeño y tonto hermano menor dándole un abrazo cargado de sentimiento. El más joven por algunos segundos se sorprendió tanto que incluso su llanto fue congelado.
- Estoy... confundido. –Dijo Osomatsu y apretó más aquel abrazo.
- Osomatsu... –El menor correspondió a aquel abrazo aunque no sabía qué esperar de todo aquello.
- Sólo sé que no quiero verte llorar de nuevo por mi culpa... –Apretó los dientes y agregó con lágrimas en los ojos.- Quiero que destruyamos nuestras vidas juntos... Eso... es lo que deseo... más que nada en esta vida...
Devolviendo aquella confesión, Osomatsu besó con gentileza los labios de su hermano, sintiendo un poco de culpa por ser él quien ahora comenzaba aquella acción. Como si estuviese forzando sus sentimientos en él otro a pesar de que éste ya se los había dejado en claro. Se preguntó si así se había sentido su hermano todo este tiempo.
Al separar sus labios de los de su hermano, pudo notar que las lágrimas habían dejado de fluir. Karamatsu le observaba con una mirada de cachorro suplicante. Le estaba dando esperanzas a su querido hermano menor.
¿De verdad eso quería? Si aceptaba aquello, ya no había vuelta atrás.
- Tontito… mi vida ya estaba arruinada. –El menor le miró mientras hablaba con un tono dulce.- Estar contigo para siempre es lo mejor que podría pasarme en la vida.
Contradictoriamente a lo que estaba pensando el mayor de los sextillizos, escuchar a su hermano borró toda duda dentro de su cabeza. Jaló a Karamatsu por el cuello de su chaqueta y volvió a unir sus labios con los de éste. Aquel beso seco y apasionado se fue profundizando más y más. Osomatsu abrió boca invitando a su hermano a que explorara su interior con su lengua, así que el beso se volvió húmedo y fogoso.
En busca de un mayor contacto, el de sudadera roja se paró de la silla y se sentó en regazo de su hermano ignorando el dolor en su parte baja. En segundos, Karamatsu ya había rodeado la espalda de Osomatsu con ambos brazos y este de igual manera había rodeado el cuello del otro. A diferencia de los primeros besos que Karamatsu había iniciado, éste estaba aún más cargado de erotismo. Ninguno había tenido esa clase de beso antes por lo que tenían que separar sus labios por momentos para poder respirar.
- Ugh... –Karamatsu emitió una queja de dolor.
- K-Karamatsu... Mmm... –Murmuró su nombre entre beso y beso preguntándose qué pasaba, aunque su duda fue aclarada rápidamente al sentir un bulto duro que chocaba con el suyo y crecía rápidamente. Detuvieron los besos un momento.- Oh... ¿Estás bien? ¿Te duele?
- N-no es nada. Lo siento. –Se disculpó avergonzado pues al parecer su deseo sexual era mayor al de su hermano mayor.
- No te preocupes. –Dijo mientras se bajaba de encima de Karamatsu para no seguir aplastando aquella zona sensible.- Supongo que no se puede evitar, ¿no?
Sonrió mostrando los dientes, ahora de manera dulce y cálida. Karamatsu habría querido guardar aquella sonrisa por siempre en su memoria.
- ... Karamatsu... –Continuó hablando mientras lucía pensativo.- ¿Quieres que te ayude con "eso"?
- ¿E-ehhh? –Karamatsu quedó rojo de vergüenza por aquella proposición.- Osomatsu, n-no tienes que hacerlo...
- Tranquilo... quiero hacerlo. –Dijo mientras empujaba la silla que le estorbaba y se arrodillaba para quedar al frente de su hermano. Le abrió las piernas con ambas manos y se acomodó entre estas.- Además... supongo que si ya lo hice una vez que mas da hacerlo otra vez. Ah, pero esta vez intenta no destrozarme la garganta. Eso me dolió bastante... –Dijo mientras se sobaba el cuello.
- Osomatsu... –Dijo mientras le miraba con remordimiento y luego se cubría el rostro avergonzado.- Lo siento mucho.
- Oye, sólo lo decía en broma... –Quiso agregar un 'sólo un poco' pero se abstuvo pues sabía que incluso sin decirlo, probablemente su hermano estaba más afectado por aquello que él.- Bueno, tú relájate y déjame al "pequeño Karamatsu" en mis manos.
El mayor desabrochó el cinturón y el pantalón de Karamatsu con rapidez mientras se relamía los labios haciendo que el menor sintiera que su corazón se iba a detener.
Osomatsu tiró hacia abajo los pantalones y calzoncillos dejando al descubierto el miembro erecto de Karamatsu. Se quedó embobado viéndolo de aquella forma pues la noche anterior no había tenido la oportunidad de verlo con detenimiento. Era extraño que a pesar de que eran sextillizos idénticos aquella parte de su cuerpo fuera un poco diferente. Ciertamente era el mismo largo y forma, pero no el mismo grosor y color. Tal vez sólo estaba en su imaginación pero sentía que eran diferentes en al menos esa parte.
- Osomatsu... No te quedes viendo eso... –Había interrumpido Karamatsu aquella inspección de su hermano mayor.
- Oh. Lo siento... Qué impaciente eres, Karamatsu... –Dijo al tiempo que posaba su mano derecha en aquél bulto de carne de su hermano y sonreía de oreja a oreja con los ojos entrecerrados.
Rápidamente posó sus labios en la punta a forma de beso haciendo que el de chaqueta de cuero se ruborizara al instante y sonriera como "estúpido" a opinión de Osomatsu. Se decidió por comenzar a recorrer el miembro con la lengua.
- O-ouch... –Karamatsu emitió una queja de dolor apenas hubo contacto en su zona. La sensación placentera hacía que su erección se acrecentara y el dolor se volviera más fuerte.
- ¿Estás bien? –Dijo Osomatsu preocupado.
- Jajajaja. Estoy bien. Digamos... que es mi castigo por lo de ayer... –Dijo para que no se preocupara.
- Tonto... Así no te voy a poder ayudar... –Dijo Osomatsu quien había comenzado a repartir besos en aquél miembro, uno tras otro.- Pobre... pequeño...
- O-O-Osomatsu... –Karamatsu había adquirido un sonrojo tres tonos más rojizo que antes.- E-en serio no tienes que hacer esto.
- Pero... –Se veía un poco irritado por no poder hacer nada y a los pocos segundos su expresión cambió a una de asombro como si hubiera pensado en algo sumamente ingenioso.- ¡Eso es! –Gritó asustando a Karamatsu quien casi se cae de la silla.- Tu hermano mayor es un genio, Karamatsu... Espera aquí un segundo, ahora regreso.
- ¿Eh? ¿Osomatsu-... niisan? –Le llamó pero el mayor salió de la habitación a toda velocidad.
Karamatsu pensó que tal vez tendría que esperar bastante y casi se le caen las lágrimas al notar que aún estaba sentado en la silla con una dolorosa erección en sus pantalones. Cualquiera que le viera así sólo en la casa de otra persona pensaría que era patético. Pero mientras comenzaba a pensar en qué hacer para quitarse aquella dureza en sus pantalones, Osomatsu regresó en menos de un minuto con una sonrisa enorme y los ojos muy brillantes. Parecía extremadamente feliz y orgulloso mientras corría de una manera graciosa y sujetaba en una mano una... ¿botella de lubricante?
La sonrisa de Karamatsu desapareció de su rostro y la primera acción que quiso hacer en ese momento fue escapar y saltar por alguna de las ventanas abiertas.
- ¿Osomatsu-niisan? –Vio que el mayor se acercaba a él reduciendo el paso, lentamente.- ¿N-niisan? –Volvió a llamarle sin respuesta y notó que el mayor había comenzado a reír de manera escalofriante.- ¿¡Aniki!? ¡Detente!
Cuando Osomatsu había llegado hacia donde estaba Karamatsu, el segundo se paró de la silla pero fue derribado por Osomatsu quien se había abalanzado sobre él.
- No deberías huir de tu Onii-chan... Dar-ling~ –Dijo con un tono dulce que provocó una taquicardia en Karamatsu mientras ambos reposaban en el suelo, uno encima del otro mirándose mutuamente a la cara.
- T-tengo miedo... ¿Q-qué es lo que planeas hacer? –Dijo Karamatsu muy nervioso.
- ¿Mhh? Algo sencillo... –Dijo mientras se arrastraba en el suelo hacia atrás para quedar a la altura del vientre de Karamatsu.- Te la voy a chupar mientras estimulo tu próstata para que te corras más rápido. Soy un genio, ¿no? –Dijo al mismo tiempo que con ambas manos retiró el pantalón de Karamatsu en un movimiento rápido.
- ¿Q-q-q-qué? ¡Debes estar bromeando! –Intentó arrastrarse lejos pero Osomatsu le tenía sujetado fuertemente por la cintura.
- ¿¡Por qué!? ¡Tú vas y me destrozas el culo, y estás asustado de que te meta un simple dedo! ¿Qué eres, un marica? –Su voz se escuchaba irritada intencionalmente para hacer sentir culpable a su hermano. Aunque era algo que no planeaba dejar al descubierto.
- Yo... –La voz de Karamatsu se puso ronca, por lo que el mayor sabía que su truco había funcionado.
- Piensa que con esto estaremos a mano, Karamatsu... –Dijo Osomatsu. No lo dijo en voz alta pero pensaba que tal vez así la culpa de Karamatsu disminuiría un poco.
- No creo que esto compense lo que te hice... –Alegó un poco triste.
- Tonto... para mí es suficiente. Deberías pensar más en mis sentimientos... Si yo digo que con esto estaremos a mano, entonces con esto estaremos a mano. –Su voz sonaba a una petición más que a un regaño.
- Osomatsu... –Karamatsu le miró sorprendido. Se mantuvo en silencio unos cuantos segundos y luego continuó hablando.- De acuerdo... puedes hacer lo que quieras hoy.
- Ay, dios... Karamatsu... eres tan lindo. –Dijo el mayor con una sonrisa que más bien parecía una mueca.
Ninguno de los dos agregó nada más. Osomatsu abrió la botella de lubricante, la cual Karamatsu se preguntó de dónde habría sacado, y la vertió encima de su miembro y de su mano.
El más joven sintió una extraña sensación de frío cuando el mayor poso sus dedos por aquella zona que en su vida pensó que usaría para algo más que defecar. Apretó los dientes con fuerza cuando sintió que hacía círculos con el dedo en aquél orificio y pensó que le sangrarían las encías cuando sintió algo siendo insertado en esa zona.
- Karamatsu, relájate o me quedaré sin dedo... –Decía Osomatsu entre burlón y serio.
El mayor comenzó a repartir besos en su vientre y en sus piernas con intención de que se relajara, y terminó lamiendo la base de su pene.
Después de casi un minuto comenzó a mover aquél dedo en su interior. Era una sensación incómoda o más bien extraña para Karamatsu.
- Ungh... –Karamatsu soltó un gemido seco sin entender la causa.
- ¡Ah! ¡La encontré! –Exclamó Osomatsu en un tono victorioso.
- P-para... Osomatsu... se siente... raro... –Decía Karamatsu quien ahora estaba hablando entrecortadamente mientras luchaba por no emitir algún sonido extraño.
- No te preocupes... déjamelo a mí... –Sonrió por última vez antes de engullir el miembro de Karamatsu por completo.
Las sensaciones combinadas fueron como una explosión de placer para Karamatsu quien sintió que se correría en menos tiempo del acostumbrado. Empujó por los hombros a su hermano para sacarle su miembro de la boca.
- ¡Osomatsu! ¡Ahhhh! –Gimió muy fuerte antes de eyacular en la cara de su hermano mayor.
Karamatsu seguía jadeando con su respiración entrecortada y sólo regresó a la realidad cuando sintió que alguien tiraba de su playera. Notó que Osomatsu estaba encima suyo con una cara de enojo.
- ¡Te voy a patear el culo, Karamatsu! –Dijo exaltado mientras volvía a sacudirle con fuerza.
- ¿Eh? ¿E-ehhhhhh? ¿Q-qué hice? –Estaba muy sorprendido.
- ¿¡Que qué hiciste!? ¡Te corriste en mi cara, grandísimo imbécil! ¿Qué pasa contigo? –Dijo mientras seguía zarandeándole con furia.
- ¿¡Sólo por eso!? –Exclamó Karamatsu como si no pudiera creerlo.
- ¿Sólo por eso? ¿Te crees que soy una actriz porno o qué diablos te pasa? –Detuvo la agresión aunque aún se veía molesto.
- N-no lo hice por eso... Fue porque pensé que sería grosero si lo hacía en tu boca como ayer. No quiero hacer más cosas que te hagan daño. –Dijo avergonzado de sus propias palabras.
- ¿Qué? –Ahora el confundido era Osomatsu. Suavizó su expresión por lo último que su hermano había declarado.- Tonto... Este tipo de cosas no me molestan. Me gusta porque es parte de ti y es como si así pudiera tenerte... Además casi me entra en los ojos... Qué desperdicio... –Dijo mientras se limpiaba la cara con los dedos y luego los lamía.
Como si con aquella simple acción hubiera encendido un extraño interruptor en Karamatsu, este se encimó sobre Osomatsu y comenzó a besarle desenfrenadamente mientras ambos permanecían en el suelo.
- ¿K-Karamatsu? –El mayor estaba confundido por aquél ímpetu que su hermano demostraba pero aceptó aquel entusiasmo dejándose llevar.
- Yo también quiero tenerte... Quiero que todo tú seas mío... –Dijo mientras comenzaba depositar besos en su cuello haciendo que Osomatsu se estremeciera.- ¿Puedo tocarte? Prometo no hacer nada más...
- ... Está bien... Tranquilo... Puedes tocar lo que quieras... –Se abrazó a él depositando un suave beso en sus labios.
Karamatsu alzó la sudadera roja y recorrió su espalda haciendo que Osomatsu temblara.
- Puedes... quitármela... –Dijo como si supiera lo que quería y dándole su permiso.
Como si hubiese sido una orden más que una sugerencia, Karamatsu se sentó en el suelo y tomó por la espalda a Osomatsu jalándole para que quedara encima de él. Le ayudó a quitarse la sudadera con gentileza dejando su torso desnudo a la vista. Y comenzó a besar su cuello nuevamente, subiendo hasta su oreja y mordiendo con suavidad su lóbulo.
- ¿Puedo besar tu pecho? –Se detuvo un momento y susurrando en su oído preguntó, agitado.
- En serio no tienes que pedirme permiso para todo... Si haces algo que no me gusta, simplemente te patearé los testículos, así que no te preocupes. –Dijo un poco exasperado de que se mostrara tan inseguro.
- ¿Estás seguro? –Preguntó Karamatsu.
- Sí... –Contestó Osomatsu un poco arrepentido porque tal vez no sería capaz de detener a su hermano si trataba de hacer algo que en verdad no le gustase.
De cualquier forma, aquella afirmación fue todo lo que el de cejas gruesas necesitó para continuar. Osomatsu saltó del susto cuando se dio cuenta de que Karamatsu había comenzado a lamer su pecho, más aún había comenzado a lamer y succionar uno de sus pezones como si se tratara de un bebé. Con su otra mano comenzó a pellizcar el pezón libre haciendo que el mayor comenzara a tiritar.
- ¡Eso... Karamatsu... ah...! ¡D-deten…! –Comenzó a jadear y sin darse cuenta había rodeado la cadera de Karamatsu con ambas piernas.- S-se va... ¡Se va a salir!
- ... Osomatsu... está... dulce... –Karamatsu que no había dejado de chupar sintió como si un poco de líquido hubiese entrado por su boca. Un líquido dulce.
- P-para... ah, no... –A pesar de sus palabras había quedado duro y le sujetaba por el cuello con fuerza.
Karamatsu continuó succionando por varios minutos mientras los jadeos y gemidos de Osomatsu aumentaban. Pudo sentir que Osomatsu se arqueó y al mismo tiempo aquel líquido inundó su boca y mojó la manga de su chaqueta. Sabía a jugo de naranja.
- ¿Qué es esto? –Dijo mientras se relamía los labios.
- E-es el jugo que me dio Dekapan para desayunar... –Dijo mientras se cubría el rostro avergonzado.
- Oh... –Fue todo lo que dijo y entonces recordó que Osomatsu tenía la extraña habilidad de lanzar agua por los pezones, pero siempre la usaba para bromear cuando iban al baño, y Karamatsu llegó a pensar que era algún tipo de truco. Aunque con esto pudo darse cuenta de que era real.
- Y además ensucié el pantalón que me prestó Dekapan. –Dijo mientras hacía un puchero y señalaba su pantalón manchado.- Mi pantalón de ayer aún no está seco...
- Tranquilo, ya veremos cómo solucionarlo... –Sonrió y le abrazó.
Ambos chicos se recostaron en el piso. Osomatsu recargando su cabeza en el brazo de Karamatsu y estirando una mano para abrazarle.
Osomatsu comenzó a reírse y Karamatsu le miró con una sonrisa a pesar de no entender.
- Sabes... Esa técnica la aprendí a través de la experiencia. –Dijo entre divertido y orgulloso.
- ¿Estás tratando de hacer que me enoje? –Dijo con molestia.
- No es por eso. Es sólo que... quería dejar en claro que siempre he sido el activo. Ningún hombre me la había metido antes... –Dijo tratando de aclarar sus encuentros clandestinos.
- Pero, ¿Y Tougou? –Dijo sin pensarlo y a los pocos segundos sintió como si hubiera hecho la peor pregunta que podía haber hecho.
Osomatsu lucía bastante sorprendido.
- Lo siento. Olvida mi pregunta... soy un estúpido... –Quiso levantarse del suelo pero Osomatsu se aferró a él con más fuerza.
- No tienes por qué preocuparte. Estaba esperando esa pregunta, y en realidad no entendía por qué no me la habías hecho antes. –Dijo un cierto alivio.
- Lo siento. –Volvió a repetir.
- Deja de disculparte. No tienes que hacerlo porque tú no tienes la culpa de esto... Bueno, tal vez me recordaste un posible trauma... pero no es totalmente tu culpa... –Preguntó con cierta tristeza.- ¿Me verás diferente si te cuento lo que pasó?
- Claro que no. Jamás dejaría de amarte por nada de este mundo. –Dijo con honestidad Karamatsu haciendo que Osomatsu sonriera con amargura.
- A decir verdad... No les conté todo lo que Tougou me enseñó a hacer en aquella ocasión. –Dijo mientras se mordía los labios.
- No tienes que decirlo si no quieres... Puedo imaginarme lo que ocurrió... –Dijo Karamatsu tratando de evitar que saliera lastimado.
- No... Quiero decírtelo. Por lo menos quiero que tú lo sepas por alguna razón... –Hizo una pausa y continuó.- Supongo que ya sabían que Tougou-san... quise decir, Tougou me golpeó, hizo que fuera a asaltar con él y me amenazó con matarlos a todos. Pero eso no fue todo... supongo que aquella vez no sabían qué tan fuerte fue su maltrato. Bueno, aquella vez que me encontraron dentro de una de las tuberías Tougou-san me había dejado ahí después de golpearme y abusar de mí. Cuando se lo llevaron fui con Dekapan a que me ayudara pues no sabía a quién más acudir. No quise decirle nada a nuestros padres o a ustedes por miedo a que si lo sabían tal vez me mirarían con asco o lástima. –Sus ojos se veían nuevamente inundados, como si quisiera llorar.
Karamatsu le abrazó con suavidad en el suelo y acarició con suavidad su cabeza.
- Para mí no ha cambiado nada. Te dije que te seguiría amando toda mi vida y no estaba mintiendo. –Le besó con ternura mientras continuaba acariciando su cabello.
- Tendrás muchos problemas lidiando con este problema... porque en verdad me daría miedo si trataras de hacer lo mismo de la otra noche. –Dijo en parte bromeando pero era claro que también lo decía en serio.- Ayúdame a superar mi pequeño "trauma sexual".
- Jeh... My love es tan grande que te curará en un santiamén. –Dijo mientras hacía una cara confiada y Osomatsu se frotaba los ojos como si alguna especie de brillo le cegara.
- Ya me rompiste las costillas y el culo... ¿Qué más me quieres romper, chico doloroso? –Dijo mientras hacía una mueca de asco.
- Ah. –Como si hubiese recordado algo, Karamatsu se exaltó y buscó entre sus bolsillos hasta sacar una carta. Se la puso en las manos a Osomatsu haciendo una cara orgullosa.
- ¿Qué es esto? –Dijo Osomatsu mientras habría el sobre y comenzaba a leerla. Puso su mejor cara de asombro y luego la siguió leyendo sin emoción alguna, e incluso se hurgó la nariz mientras leía.
- Bueno, al principio pensaba confesarme con esta carta... –Dijo apenado.- Pero las cosas no se dieron como hubiese querido... o tal vez sí.
- Ughhhhh... –Osomatsu hizo un gesto de dolor.- Creo que volviste a romper mis costillas.
- ¿Ehhhh? –Exclamó con sorpresa.
- De las... 69 cartas... –Dijo mientras mostraba el número que esta tenía escrito.- ¿En serio tenías que elegir... probablemente... la más horrible y dolorosa para conesarte?
- En realidad son 121 cartas... Oh, y también compuse 3 canciones en tu honor. –Dijo algo apenado.
Osomatsu rompió en una risa sonora mientras se sujetaba el estómago y Karamatsu le miraba primero con asombro y luego con enojo.
- ¡Eres tan tonto, jajajaja! ¡M-me matas! –Dejó de reír un poco menos y agregó.- E-eres el mejor, en serio, nunca cambies.
- Osomatsu... –Dijo un poco molesto pero también feliz por escuchar lo último.
- Ah, ¿puedo pedirte otra cosa? –Dijo mientras se frotaba la nariz con un dedo.
- Claro, lo que tú quieras, honey~ –Al parecer había decidido llamarle así y Osomatsu no le prestó mucha importancia.
- Bueno... Aún falta mucho tiempo para que Dekapan regrese y no pude dormir muy bien anoche después de que te fuiste. A pesar de que te dije que me dejaras descansar... –Parecía más nervioso que antes y eso hacía que Karamatsu sintiera aún más curiosidad por lo que sea que le fuese a pedir.- Así que... ¿podrías quedarte y dormir conmigo? Es que, hace rato que estábamos recostados juntos se sintió muy bien. S-sólo que tendríamos que dormir en el suelo porque la camilla es muy pequeña...
Karamatsu sonrió con auténtica felicidad. Su hermano también era un tonto, pero un tonto muy lindo. Quería protegerle a toda costa ahora y cumplir con su pequeño capricho no era ni de lejos lo mejor que podría hacer por él. Le abrazó y jaló su cuerpo para que ambos se abrazaran en el suelo.
- Como tú lo ordenes, honey –Dijo y besó su mejilla haciendo que Osomatsu se sonrojara.
Estuvieron pegados por un rato, totalmente quietos. Era reconfortante para ambos sentir aquella cercanía con tanta armonía.
- Karamatsu... –Habló Osomatsu en un susurro que resonaba por todo el consultorio debido al tipo de construcción del consultorio. Ninguno había notado este detalle.- ¿Qué haremos ahora?
- ... Supongo que mantenerlo en secreto... esperar... algún día pensar en el futuro, pero eso también es a futuro... –Dijo también susurrando.
- Tengo miedo... –Confesó y sorprendió totalmente a Karamatsu quien siempre había visto a su hermano como alguien bastante temerario.- Si alguien se entera... si nuestra familia se entera... esto lo romperá todo...
- También tengo miedo, Osomatsu. –Dijo y ahora el sorprendido era el mayor.- Pero contigo a mi lado creo que podré afrontar lo que venga.
Osomatsu no contestó. Simplemente le abrazó con mayor fuerza. En algún momento, ambos comenzaron a perder sus sentidos y terminaron durmiendo sobre el suelo del consultorio de Dekapan. Aquella mezcla de emociones había agotado totalmente sus cuerpos y ahora que todo había sido aclarado, podían descansar en paz.
-.-
Ichimatsu trataba de arrastrarse a través del suelo, con dificultad, alejándose de aquella ventana donde estuvo sentado abrazando sus rodillas.
Había hecho la acción más estúpida de su vida siguiendo a Karamatsu hasta el consultorio de Dekapan y había sido capaz de escuchar toda la conversación de sus hermanos mayores. Había escuchado aquellas confesiones tan personales que se habían declarado, aquellos secretos que probablemente nunca le contarían a nadie más, aquellas muestras de amor, aquellos gemidos y palabras dulces.
Lo había escuchado todo.
Sintió la garganta seca. Sólo quería alejarse de ese lugar lo más rápido posible sin que nadie se diese cuenta de que estaba ahí.
Una vez que estuvo lejos de la ventana, se puso de pie y sintió que se tambaleaba. De alguna manera logró comenzar a caminar poniendo un pie entumido luego de otro y se fue alejando del consultorio.
Fue una especie de tormento que no supo cuánto duró pues había perdido el sentido del tiempo. En algún momento pudo visualizar a lo lejos su casa. Sólo quería llegar a ésta, tirarse en el suelo y quedarse ahí por siempre. No quería pensar, no quería hacer nada, sólo quería desaparecer un momento. Desvanecerse y luego, tal vez, llorar en silencio hasta quedarse dormido.
- ¿Ichimatsu-niisan?
Una voz conocida lo sacó de sus pensamientos. Volteó a ver de dónde provenía aquella voz y detrás de él estaba Jyushimatsu. Parecía algo cansado.
- Choromatsu-niisan me mandó a buscarte... ¿Qué pasa? –Dijo algo preocupado pues sabía reconocer cuando su hermano mayor no se encontraba bien, a pesar de que éste tenía la misma cara de siempre.
Antes de que pudiera agregar algo más, Ichimatsu se aferró al menor y comenzó a llorar sonoramente. Jyushimatsu saltó del susto pues no entendía qué estaba pasando. No sabía qué estaba pasando ni qué podía hacer él.
- ¿I-Ichimatsu-niisan? ¿Te duele la barriga? ¿Estás bien? –Trató de entender qué era lo que estaba pasando y sólo pudo acariciar su cabeza para consolarle.
- M-me acaba de rechazar... alguien que supuestamente no amaba... –Dijo y se sorprendió de sí mismo pues en realidad no tenía la intención de llorar en esos momentos. Mucho menos decirle a alguien lo que había pasado.
- ¿Eh? –Jyushimatsu seguía sin comprender, pero le abraza con fuerza.- ¡T-todo estará bien!
A pesar de soltar esas palabras, el de amarillo comenzó a llorar incluso más fuerte y de forma más sonora que su hermano sin saber por qué.
Ichimatsu se asustó tanto que incluso dejó de llorar. Estaba sorprendido... y agradecido de que tuviera alguien que se preocupara por él a esos extremos. Ambos se abrazaron con más fuerza e Ichimatsu le dio unas palmadas en su espalda tratando de animar a su animador. Luego le contaría todo lo que había pasado... o tal vez no todo pero sí aquella parte que tenía que ver con su corazón roto. Por alguna razón estaba triste, pero se sentía liberado de alguna carga enorme.
Cuando el llanto del menor había cesado, ambos continuaron el camino hacia la casa tomados de la mano. Se soltaron al llegar a la entrada de ésta por reflejo.
Antes de que pudiesen entrar a la casa, la puerta de ésta se abrió de golpe haciendo que ambos dieran un pequeño salto por el susto. Choromatsu había interrumpido los pensamientos de ambos al abrir de golpe y ahora les miraba con una expresión muy seria.
- Ichimatsu... Necesitamos hablar... –Fue todo lo que dijo, confundiendo enormemente al de morado.
Choromatsu entró nuevamente hacia la casa dando fuertes pisotones. Ichimatsu miró a Jyushimatsu quien no parecía sorprendido, pero si muy nervioso.
- ¿Qué está pasando? –Le preguntó extrañado.
- Pasaron cosas... –Fue todo lo que dijo pues no sabía cómo expresarlo.
Ambos entraron a la vivienda, pero Ichimatsu estaba inquieto. No entendía qué estaba pasando. Se decía que era imposible que supieran acerca de la relación que ahora tenían sus hermanos... O tal vez ya lo sospechaban. Pero al mismo no tenía sentido, pues si fuera por eso, todos habrían ido al consultorio de Dekapan en manada y tal vez habrían linchado a los mayores.
Caminó por los pasillos y vio a Jyushimatsu entrar en la sala que usaban para holgazanear. Choromatsu estaba de pie junto a la puerta esperándole para que entrara. Por alguna razón, Ichimatsu sintió como si estuviera caminando por los pasillos de una cárcel y su destino fuera una sala de ejecuciones. Pero más miedo a que le ejecutaran sintió al ver la expresión de enfado de su hermano mayor
Ichimatsu tragó saliva y se acercó hacia donde estaba Choromatsu. Entró a la habitación con la cabeza mirando al suelo y con temor alzó la vista.
Su temor se esfumó, o más bien se convirtió en confusión, pues ahí frente a él estaba puesta la mesa y aunque Jyushimatsu acababa de tomar lugar sentándose en el suelo, también estaban ahí Todomatsu, con un gesto de miedo, y un hombre que jamás había visto en su vida. Un hombre castaño con marcas de golpes y vendas que se veía incluso más asustado que él.
-.-
-.-
-.-
Y se acabó el capítulo y aquí concluye el fic, gracias a todos los que leyeron (?)
Ok no, fuera de bromas, este capítulo me ha costado sangre y lágrimas. Estoy mal porque hubo un momento en el que incluso yo terminé llorando mientras escribía. Ya sé que han de pensar "Esta vieja loca, ni estuvo tan triste, qué le pasa", pero supongo me llegó el sentimiento a pesar de que siento que no pude manejar bien el drama en su totalidad.
Ya están puestas las cartas sobre la mesa. Todo se pondrá más complicado, obviamente.
Si ven algún error, háganmelo saber. No soy dios aunque a veces diga que sí (?), así que si es un error fuera de lugar, avísenme. Con gusto lo corregiré y les amaré por siempre.
Entre otras cosas. Quiero dedicarle esto a la persona de siempre y por quien escribo el fic, mi amiga Carminki. En esta ocasión igual quiero dedicárselo a mi amiguis Danisha que ayer estuvo de cumple. De igual forma, Dae, si me estás leyendo gracias por ser tan dulce en el stream, te amo y amo tu hermoso arte KaraOso. Igual mando saludos a Karin, a Lore, a Sandrita Choricito, a Fulano, Mengano… -saca lista interminable de nombres-.
Ya no tengo nada más qué decir. Espero no me linchen por lo que escribí.
PD: Trato de usar cosas del canon aunque mucha gente ha de pensar que estoy loca. Por ejemplo, lo de que Oso es el que más trajes de mujer se ha puesto no lo inventé (lo digo, contando todos los que uso en Osomatsu-kun), y de igual forma, lo de que puede lanzar agua por los pezones lo dijo él en el anime... disculpen por usar esto de una forma tan puerca. La escritora es una puerca(?)
PD2: Ya pronto tendrán su IchiJyu... tal vez (?)
PD3: Tampoco se exciten con eso de corregir mis errores. Tengan compasión de mí... se que estoy lela y soy medio disléxica pero piedaaaad... ;7;
