Capítulo 6
"Los tontos tienen temores".
La confusión era evidente en Karamatsu que no podía mover un solo dedo y yacía tirado en el suelo junto al futon observando a su querido hermano mayor, Osomatsu, y a su hermano menor, Choromatsu mientras ambos se repartían besos y caricias en su presencia, como si no estuviese ahí, o más bien como si fuera una pequeña existencia por la cual no valía la pena preocuparse siquiera.
Pronto notó la causa de su falta de movimiento. Un par de cuerdas que rodeaban sus brazos por detrás de la espalda y sus pies.
- ¿Osomatsu? –Preguntó sin siquiera entender qué estaba pasando ahí y sin obtener una respuesta pues el mayor ahora comenzaba a besar el abdomen del tercer sextillizo ahí recostado, haciéndole soltar varios gemidos cargados de placer.- ¡¿Osomatsu?! ¿Qué está pasando? ¿Es alguna clase de broma o qué diablos está pasando?
No fue hasta que alzó la voz que ambos hermanos voltearon a verle mientras se retorcía en el suelo como si se tratara de un insecto, luego se miraron mutuamente y comenzaron a reír divertidos de forma pícara. Osomatsu sonrió de manera traviesa y miró a Karamatsu como si le estuviera desafiando.
A Karamatsu no le hacía gracia, se sentía confundido, dolido y traicionado.
¿Y aquella promesa de que Osomatsu y él estarían por siempre juntos? No podía creer que su hermano fuera de los que rompían su palabra tan fácilmente. Era imposible.
- ¡Osomatsu, detén ahora esta broma! –Dijo mientras movía con brusquedad sus manos y se infringía rasguños en la piel al tratar de romper las cuerdas con sus uñas sin ningún resultado.
- Mierdamatsu, deberías callarte la boca y simplemente mirar. –Habló una voz ronca que hizo que le saltara el corazón a Karamatsu pues pensaba que no había nadie más en la habitación.- ¿Por qué no puedes ser un buen hermano y alegrarte de que tus queridos hermanos han encontrado la felicidad juntos?
Karamatsu giró la cabeza para encontrar de dónde provenía aquella voz y finalmente encontró al dueño. Ichimatsu, quien estaba sentado en una de las paredes de la habitación sujetando sus rodillas mientras le dedicaba una mirada entre divertido y desafiante.
- ¿Ichimat-? –No pudo terminar de hablar pues un grito le interrumpió. O más bien un sonoro gemido.
Con curiosidad y miedo volteó la cabeza hacia aquel ruido que provenía del futon y sintió como si le estrujaran el pecho y el estómago. Osomatsu se encontraba sobre este y estaba... haciéndole el amor a Choromatsu. Karamatsu estaba confundido y con ganas de llorar por lo que cerró los ojos con mucha fuerza para no ver como Osomatsu embestía a su hermano menor. Tal era la confusión del de sudadera azul, que no notó el momento en que la otra presencia dentro del cuarto se había acercado hacía él y le obligaba a abrir los párpados con los dedos.
- No, Mierdamatsu, no debes apartar la mirada de lo que tienes frente a tus ojos. –Dijo seguido de una risilla.- Tú lo sabías, ¿verdad? Desde pequeño sabías que algo se traían esos dos y que no había lugar para ti.
- ¡No! ¡Eso no es así! –Gritó Karamatsu mientras apartaba las pupilas de la escena al tiempo que, por lo visto, los otros consumaban su acto.- Osomatsu... me ama...
- ¿Y por qué lo dices con duda? –Volvió a hablar Ichimatsu quien soltó los parpados de Karamatsu y procedía a desamarrar sus manos.- Tal vez sólo tratas de engañar a tu corazón pensando en aquello.
- ¡No estoy engañándome! ¡N-nos amamos! ¡Él me lo dijo! –Contestó mientras se incorporaba con ayuda de sus manos libres y su respiración comenzaba a agitarse.
- ¿Yo dije eso? –Habló otra voz dentro del cuarto. Osomatsu quien ahora tenía abrazado por la cintura a Choromatsu le veía fijamente.- Me parece que yo nunca dije que te amaba... además, tú sabes que yo soy una basura cambiante... Ayer tal vez te amaba, pero hoy tal vez no pueda sentir lo mismo que ayer. Después de todo, por algo soy una puta que sólo busca cosas placenteras.
- ¿Q-qué? –Karamatsu le miró con una expresión llena de dolor.- Osomatsu, tú no eres así. Yo sé que tú no eres basura ni una puta, así que no deberías decir eso...
- Oh, qué bien que lo dices. Entonces entiendes que si no soy basura no puedo dejar que ninguno de mis queridos hermanos menores sea infeliz, ¿verdad? –Sonrió para Karamatsu mientras soltaba a Choromatsu del abrazo pero éste se aferraba a él por la cintura.
- P-pero... Tú dijiste que no podías estar con Choromatsu... –Trató de recordar la conversación con Osomatsu pero no podía pensar con claridad.
- ¡¿Por qué no te callas, Karamatsu?! –Gritó el tercer hermano haciendo que el de azul diera un respingo.- ¡¿Por qué eres tan egoísta?! ¡¿Por qué no entiendes que hay otros que también queremos un poco de él?! ¿Te crees que Osomatsu-niisan es sólo tuyo o qué diablos te pasa?
El tercero había soltado a gritos lo que parecían regaños para luego aferrarse al mayor y comenzar a llorar. Aquella escena fue demasiado para Karamatsu quien ahora se sentía como basura pues sabía de los sentimientos de su hermano menor, que eran casi idénticos a los de él.
- Ya, ya, Choromatsu, cálmate. –Decía Osomatsu mientras le revolvía el cabello con dulzura.- Ahí lo tienes, Karamatsu.
Mientras Karamatsu aún estaba sentado sin saber qué decir, el mayor apartó con gentileza a Choromatsu y gateó hasta donde éste estaba sentado. Estiró una mano acariciando la mejilla de Karamatsu y le dio una mirada que parecía demostrar... ¿Amor?
- Tú igual deberías entenderlo... –Dijo y depositó un beso en su mejilla.- La felicidad de la familia es muy importante... –Depositó un nuevo beso ahora en su cuello.- Ayúdame para que todos seamos felices... –Susurró en su oreja y finalmente unió sus labios con los de él.
Fue un beso placentero en el cual Karamatsu se dejó llevar y le abrazó con fuerza por la cintura. Osomatsu comenzó a moverse encima de él con la clara intensión de hacer que se excitase. Movía las caderas en círculos como si estuviese cabalgándole, pero ambos con los pantalones puestos, por lo que la ropa comenzaba a resultar incómoda y el roce de su miembro con sus interiores comenzaba a doler. Osomatsu separó sus labios de los de él, y se liberó del agarre, mientras Karamatsu lucía confundido.
- Karamatsu, ¿Por qué no piensas en la felicidad de nuestros hermanos menores? –Dijo y Karamatsu ya no estaba más confundido, pues Osomatsu había arrastrado con rapidez a Ichimatsu y le estaba indicando que se pusiera en la posición que él se encontraba segundos antes.
- ¡No! ¡¿Qué estás tratando de hacer?! –Karamatsu trató de apartarse pero fue sujetado por Choromatsu que ahora le tomaba de un brazo y le forzaba a permanecer en su sitio, y Osomatsu que con un brazo sujetaba el suyo y con su otra mano liberaba su erección del pantalón.- ¡Basta, suéltenme!
- ¿Tanto me odias, Karamatsu-niisan? –Habló al fin Ichimatsu con una cara que demostraba entre deseo, odio y tristeza. Era como verse en su espejo en aquellos momentos cuando había descubierto que Osomatsu estaba acostándose con otros.
- No te odio... pero tampoco puedo amarte del modo que tú me pides. Eres mi preciado hermanito... –Dijo mientras trataba de contener las lágrimas pues sabía lo mucho que dolía el rechazo del ser amado.
- Yo sólo quiero que me des un poco de ti. Con tu cuerpo me basta, ¿sabes? Dámelo, Karamatsu, con eso me basta pues sólo soy basura incombustible... –Dijo suplicante.
Ichimatsu comenzó a bajarse los pantalones y acomodarse para ser penetrado por el miembro de Karamatsu que en algún momento había sido tomado por Osomatsu, quien lo estaba masajeando para evitar que pierda su dureza.
- ¡Ichimatsu! ¡Osomatsu! ¡Basta! ¡Las cosas no pueden ir así! –Sentía como su propio miembro comenzaba a entrar dentro de la cavidad de Ichimatsu mientras éste soltaba unos quejidos de dolor.- ¡Deténganse! ¡E-esto... está mal! ¡Esto no hará feliz a nadie!
Aplicó toda la fuerza que pudo y movió su brazo con brusquedad aporreándolo en el suelo, y soltando un alarido de dolor que le hizo abrir los ojos, espantado. Unas lágrimas se escurrían por sus ojos mientras contemplaba lo que parecía ser un techo alto y blanco.
- ¡¿Qué diablos?! –Exclamó aún confuso tratando de saber qué diablos estaba pasando.
Volteó a un lado suyo y pudo observar que aquel brazo que tenía inmóvil estaba siendo usado como almohada por su hermano mayor, quien dormía con una expresión triste y cansada.
Un sueño. Había tenido el peor sueño del mundo. No, más bien había tenido la pesadilla más espantosa de su vida. O más que espantosa, no pudo evitar que le afectase pues representaba a la perfección aquellos temores con los que cargaba. Era tan realista que le asustaba.
Miró una vez más a su hermano mayor, que tenía su chaqueta de cuero encima a modo de sábana. Recordó que él mismo se la había puesto antes de caer rendido por el sueño, y no pudo evitar depositar un beso en su mejilla y abrazar su cuerpo aferrándose a él. Necesitaba su calor en aquellos momentos con desesperación para tranquilizarse. Quería pensar que lo de aquél sueño era algo que por suerte jamás ocurriría pues sabía que su hermano no le traicionaría, o por lo menos eso había decidido creer. Sólo le bastaba ese pensamiento en aquél momento para dejar de temblar y relajar su cuerpo.
- Ugh... D-duele... –Gruñó el mayor con molestia y luego soltó algunos quejidos que parecían lloriqueos. Parecía que Osomatsu estaba teniendo un mal sueño también.
Osomatsu se frotó los ojos con la mano para luego abrirlos. Karamatsu pensó que tal vez su abrazo fue demasiado fuerte debido al estado emocional en el que se encontraba y eso podría haber despertado al mayor.
- ¿Osomatsu, estás bien? –Dijo con una voz dulce mientras le liberaba de aquél abrazo.
El de sudadera roja se aferró a la camiseta azul de Karamatsu, para sorpresa de éste.
- Me duele... –Murmuró Osomatsu.
- ¡¿Eh?! ¡¿Qué te duele, brother?! –Preguntó el menor preocupado.
- Me duele tener que despertar y ver tu horrible camiseta con tu rostro en ella... Es doloroso... –Dijo mientras se agarraba el costado como sintiera mucho dolor.
- Osomatsu... –Karamatsu frunció el ceño y toda la preocupación se fue cuando la irritación invadió su cuerpo. Le depositó un coscorrón suave en la cabeza por estar de payaso.
- Owww... –Alcanzó a quejarse Osomatsu desde el suelo mientras se sobaba.
- Se serio... –Dijo el de camiseta "dolorosa" mientras se sentaba y comenzaba a ponerse la chaqueta de cuero que antes había servido como sábana.
- ... Yo... –El mayor se quedó callado unos segundos mientras pensaba si ser sincero o no.- Tuve una pesadilla...
- ¿Una pesadilla? –Preguntó el de chaqueta por si había escuchado mal.
- Sí, una pesadilla donde me decías que te ibas a casar y te irías de casa. –Dijo y se impulsó hacia adelante para sentarse de golpe.- Te ibas mientras me aferraba a ti y me decías que te olvide. Fue muuuuuuuy triste...
- Sólo fue un sueño... Yo no haría eso... –Le dijo con una mirada que trataba de demostrar sinceridad.
- Lo sé. –Volvió a murmurar Osomatsu un poco apenado y le sonrió con gratitud.
Ambos permanecieron sentados, sumergidos en sus propios pensamientos, hasta que Karamatsu rompió el silencio.
- Es gracioso... –Soltó sin darse cuenta pues aquello se lo había dicho más para sí mismo que para su hermano.
- ¿Qué es gracioso? –Preguntó el mayor sin entender y con una mirada infantil llena de curiosidad.
- ¿Eh? ¡Ah! Pues... es que yo también soñé algo similar. –Dijo con un tono dudoso.
- ¿En serio? ¿Qué soñaste? –Preguntó, luego rió y añadió otras preguntas con tono pícaro.- ¿Tiene algo que ver conmigo? ¿Acaso que igual te dejaba? ¿O quizás que tú eras el de abajo?
Lo último fue una mofa pero Karamatsu le dio un nuevo golpe en la cabeza haciendo que suelte una queja y unas cuantas malas palabras.
- Era broma... –Dijo Osomatsu con un puchero mientras se volvía a sobar la cabeza y le miraba con lágrimas de cocodrilo, que aunque Karamatsu conocía muy bien, aún así causaban efecto en él.- ¿En serio, qué soñaste?
- Nada importante... –Contestó Karamatsu tratando de que sus mejillas no quedaran coloradas pues sentía vergüenza del sueño que había tenido.
- ¿Eh? –Dijo el de rojo a la vez que se acercaba al menor con una cara de sospecha.- Si me dices que no es nada importante, sólo me das más curiosidad.
- No es nada de lo que sugieres. En verdad, preferiría que lo olvidaras. –Desvió la mirada.
- Vamos, dímelo, tu hermanito mayor en verdad está curioso ahora... –Dijo y le dio unos codazos.- No seas tímido.
- E-en serio no es nada... –Contestó tartamudeando y eso sólo hizo que el mayor frunciera el ceño y le tomara por el cuello de la chaqueta.
- ¿Qué puede ser tan grave para que no me lo quieras decir? –Apretó los dientes y le miró con cierta molestia. La personalidad de Osomatsu hacía que fuera fácil que se alterase de un momento a otro.- ¡Vamos, escúpelo!
Karamatsu arqueó las cejas luciendo "peligroso" a ojos de Osomatsu, el mayor pensó que a lo mejor le había molestado con su insistencia, pero aún así no dejó de desafiarle con la mirada pues en verdad quería saber acerca de su sueño, más aún si de verdad tenía que ver con él. Osomatsu cerró los ojos al ver que éste levantaba la mano, pensando que le propinaría un nuevo golpecillo en la cabeza, pero sólo sintió una mano sujetando su barbilla y unos labios pegándose a los de él. Abrió los ojos con sorpresa pues no esperaba aquél beso. Pensó en separarse de él pues sabía que sólo lo había hecho para que dejara de molestar con aquél asunto, pero era agradable poder besarle cuando hasta aquél día sólo había sido capaz de hacerlo en sus sueños por lo que simplemente rodeó con sus brazos el cuello de Karamatsu y correspondió aquél beso.
Después de los segundos que duró aquél dulce beso, separaron sus labios y Osomatsu se aferró a Karamatsu.
- De acuerdo, dejaré aquél tema por la paz. –Dijo y suspiró mientras volvía a fruncir el ceño más molesto consigo mismo que con Karamatsu.- Me pregunto... ¿quién de los dos ganaría en un duelo de estupidez?
Karamatsu rió y le abrazó con fuerza.
- Yo creo que sería un empate... –Dijo mientras sonreía.
- No, no... Yo creo que tú ganarías sin duda alguna... –Remató Osomatsu haciendo que Karamatsu le mirara como si no pudiera creer que arruinara el ambiente empalagoso aunque lo siguiente que éste dijo le sorprendió.- Pero, tal vez yo quiera esforzarme en tratar de ganarte.
El mayor abrazó por la cintura a su hermano y le plantó un beso mientras una de sus manos se deslizaba dentro de la camisa de éste. Karamatsu se erizó al contacto de la mano de Osomatsu con su espalda desnuda. Podía sentir ese deseo desesperado de su hermano por querer dominarle como había hecho con todos aquellos hombres con los que había estado. No le molestaba del todo pues era una prueba irrefutable de que al menos le deseaba, pero ciertamente él deseaba lo mismo. Deseaba dejar una huella y hacerle experimentar lo que ninguno de esos hombres había logrado, quería ver aquella parte dulce y frágil que su hermano no solía demostrar jamás.
Karamatsu imitó la acción del mayor y comenzó a repartir caricias metiendo ambas manos debajo de la sudadera roja. Osomatsu comenzó a temblar al sentir el tacto de las manos de Karamatsu, manos con dedos callosos debido a la guitarra que había aprendido a tocar y que usaba constantemente. Aún así, se recompuso y continuó con lo suyo, mientras unía sus labios con los del menor, nuevamente.
Se concentraron en aquellas caricias y besos, y peleaban por obtener el control de la situación. En algún momento habían desabrochado sus pantalones y se habían propuesto a continuar con aquel acto, pues ambos querían demostrar que podían conseguir someter al otro y que no permitirían caer en la sumisión total. Osomatsu fue el primero en tratar de meter la mano dentro de los pantalones de Karamatsu para acariciar su trasero, y en respuesta, éste había comenzado a besar su cuello y lamer detrás de su oreja, dejándole inmóvil unos segundos. Osomatsu no quería rendirse así que comenzó a masajear su pecho y a pellizcar los pezones de su hermano haciendo que soltara unos quejidos.
Karamatsu estaba a punto de levantar aquella sudadera roja y repetir aquello que había pasado antes de que cayeran dormidos cuando ambos escucharon el sonido de algo siendo aporreado, como de una puerta.
- ¿Osomatsu-kun, sigues acá? –Habló la voz amable de un hombre mayor.
Ambos hermanos se paralizaron al escuchar esa voz y se apartaron de manera brusca mientras se acomodaban sus ropas y se ponían lo más presentables posibles. Osomatsu decidió que lo mejor era correr a buscar el pantalón que había dejado secándose pues notó cierta incomodidad al haberse dormido con aquél desastre en su ropa interior. Tendría que meter a lavar el pantalón que Dekapan le había prestado junto con su ropa interior. Rogó porque su pantalón ya estuviese seco.
Por su parte, Karamatsu corrió a sentarse donde se encontraba la mesita que todos usaban. Agradeció que Dekapan fuera tranquilo y caminara con lentitud pues eso le dio tiempo de acomodarse con la pierna cruzada mientras fingía que ya estaba ahí esperando pacientemente.
- Oh, eres... ¿Karamatsu-kun, verdad? –Preguntó tratando de asegurarse de que esta vez no se equivocaba con el nombre.
- Sí, ese mismo. –Contestó y antes de que el mayor preguntara lo obvio, agregó algo más.- Osomatsu...-niisan fue a cambiarse los pantalones.
- Ah, ya veo, ya veo. –Dijo el mayor que parecía haber aclarado su única duda.
Karamatsu pensaba en cómo distraer a Dekapan y darle tiempo a su hermano para que se cambiara pero no fue necesario pues el mayor había regresado.
- Ah, Dekapan-sensei, dejé los pantalones que me prestó en la lavadora. Muchísimas gracias. –Dijo al tiempo que inclinaba el cuerpo hacia adelante y bajaba la cabeza.
- Oh, no te preocupes por aquello. ¿Ya estás mejor? –Preguntó con un dejo de preocupación en la voz.
- Sí, estoy descansado y aunque sigue doliendo, estoy bien. –Dijo para que éste no se preocupara, aunque aquello ciertamente había hecho que Karamatsu hiciera una mueca pues seguía sintiéndose culpable de que su hermano estuviera sufriendo.
- Eso está bien. Pero, antes de que te vayas, déjame darte un poco de medicina y ungüento para el dolor. –Sonrió con alivio mientras hablaba y luego se acercó a una de las gavetas que estaban por todo el consultorio y en donde ponía sus medicinas milagrosas de las que tanto se enorgullecía por fabricar, y sacó unos frascos de píldoras y ungüentos.
- Gracias, pero antes de que lo olvide, ¿no tendrá algo de medicina que le pueda recetar a Karamatsu? –Dijo y pegó ambas manos como si rogara de manera despreocupada.- Es que tiene lastimado el orgullo, su pequeño orgullo.
Osomatsu bromeó al final y Karamatsu le habría dado un nuevo puñetazo en la cabeza de no ser porque ahora estaba congelado por el miedo de que Dekapan supiera lo que había pasado. El doctor lucía confundido por aquella petición y Karamatsu, ciertamente sabía que se tenía merecido si éste le miraba con odio, pero sintió un nudo en la garganta al pensar en que alguien tan amable como él pudiera repudiarlo.
- Ah, es que Karamatsu lastimó a su "amigo" por hacerse muchas pajas, pero le daba vergüenza preguntar él mismo. –Agregó pues había notado que el menor comenzaba a ponerse nervioso e incluso tenía un gesto de tristeza, y a pesar de todo, él no quería hacerle sentir más culpable por aquél estúpido incidente.
Las mejillas del mayor de los sextillizos fueron jaladas con fuerza, pues aquél último comentario había molestado a Karamatsu. Aquella escena hizo que el doctor sonriera y sacó otra pomada de ungüento.
- Yo creo que con ésta contra rozaduras aliviará el problema de Karamatsu-kun, pero si alguno sigue sintiendo molestias pueden regresar cuando quieran. –Dijo y les entregó las medicinas.
- Muchísimas gracias. –Dijeron ambos hermanos a coro y se inclinaron al mismo tiempo agradeciendo.
Se despidieron de Dekapan y salieron de su consultorio mientras continuaban agradeciendo su amabilidad. Se retiraron mientras el hombre les decía adiós con la mano y ambos se encaminaban de regreso a casa.
Ninguno de los dos había dicho una sola palabra en los minutos que llevaban de caminata, por lo que un silencio incómodo se había hecho presente y se notaba que ambos estaban tratando de aguantar aquella sensación, en especial Karamatsu que estaba muriendo por aquellas ganas de querer externar sus inseguridades. Pero tampoco quería molestar a su hermano después de tanta subida y bajada de emociones.
Contradictoriamente, Osomatsu comenzaba a irritarse al mirar como Karamatsu abría la boca y la cerraba sin poder soltar una palabra, '¿Acaso me cree un terrible monstruo al que ni siquiera le puede hablar sin que le arranque la cabeza?' pensaba mientras le miraba con los ojos entrecerrados. '¿Qué carajos le gusta de mí entonces?', aquello último fue el pensamiento que había estado rondando desde que se le había confesado. La cara de Choromatsu llegó a su mente. Había recordado lo que Karamatsu le había contado y no pudo evitar suspirar pues ciertamente no se podía hacer a la idea de que alguno de los dos le quisiera de aquella forma, mucho menos que ambos tuvieran sentimientos por él. Aún así, saber que Karamatsu le correspondía le llenaba el pecho de una sensación de calidez y felicidad. Pero nuevamente volteaba a ver al menor y veía que este le miraba de reojo con terror y duda. '¿De verdad le gusto?', volvió a pensar.
Tanto usar la cabeza comenzó a irritar más al hermano mayor de la familia Matsuno, por lo que apretó la mandíbula y comenzó a rechinar los dientes del enojo.
- Karamatsu... ¿Acaso quieres decirme algo? –Soltó de golpe pues no podía aguantar tanta tensión.
- Ah... es que... me estaba preguntando... ¿Qué somos ahora? –Dijo mientras actuaba tímido y unía ambos dedos índices por la vergüenza que le daba aquella pregunta.
Osomatsu sintió cierto asco al ver al menor actuando de aquella manera.
- Que desagradable... –Dijo sin siquiera pensarlo.
- ¿Eh? –Karamatsu le miró con una expresión triste.
- Ah. –Osomatsu cayó en cuenta de que había dicho aquello en voz alta.- Lo siento. Es que me dieron escalofríos verte actuando así. Prefiero que actúes de forma dolorosa.
- ¡¿Qué?! –Se sintió un poco ofendido pero prefiero ignorar aquello.- Bueno, eso no importa, no evites mi pregunta, Osomatsu.
- Es que... –No completó la frase y desvió la mirada con un ligero rubor en las mejillas.- Aunque me lo preguntes, no sabría qué decir...
- Oh... –Karamatsu puso una expresión lastimera al escuchar aquello.
- P-pero... ¡No importa qué seamos, mientras estemos juntos! ¿N-no es eso lo importante? –Dijo tratando de animarle.
- Sí. –Dijo Karamatsu cambiando el semblante a uno más animado.- ¡Tienes razón, Osomatsu! ¡Lo importante es que estaremos juntos por siempre y siempre! –Agregó y le abrazó con fuerza haciendo que ambos se sonrojaran.
Otro tipo de incomodidad tiñó el ambiente mientras continuaban el regreso a casa. Al cabo de unos minutos Osomatsu tomó la mano de Karamatsu y se quedó parado de pronto, forzando a éste a detener la caminata.
- ¿Ocurre algo, Osomatsu? –Preguntó preocupado pues el mayor estaba cabizbajo.- ¿Te duele algo? Porque si te duele podemos regresar con Dekapan para que te revise de nuevo.
- ... No es eso. –Dijo el mayor y agregó.- Es sólo que no quiero regresar...
- ¿No quieres...? –Karamatsu no entendió aquellas palabras.- ¿A qué te refieres con que no quieres regresar?
- No quiero regresar a casa... –Apretó aquel agarre mientras hablaba.
- ¿Osomatsu? ¿Qué pasa? –Acercó su rostro al de su hermano mayor y con la mano libre le levantó la barbilla para observar mejor su expresión.
Osomatsu estaba haciendo una mueca, como si estuviese por hacer uno de sus famosos berrinches cuando las cosas no salían como él quería y que le habían dado el adjetivo de "lindo" por la madre de los sextillizos. Si bien Karamatsu opinaba como su madre sobre la lindura innata del mayor, en aquellos momentos estaba más preocupado por el simple hecho de que no hubiera lloriqueado ni se hubiese tirado al piso.
- Sigo teniendo miedo... –Soltó el mayor como si no hubiese otra salida, mas que ser sincero.
- ¿Por qué tienes miedo? –Preguntó Karamatsu entre feliz y triste, de que su hermano comenzara a abrirse con él, pero de que al mismo tiempo aún tuviese dudas.
- Tengo miedo... de que todo esto sea un sueño... –Dijo con una expresión de confusión.- O de que todos se enteren de esto... Tengo miedo de mirar a la cara a Ichimatsu y a Choromatsu... y de sentirme culpable.
- Osomatsu... –Dijo su nombre y guardó silencio.
- Yo... creo que deberíamos olvidar todo esto y continuar como hermanos normales. Sí, eso sería lo mejor... A-así no le haríamos daño a nadie y podríamos... seguir... como hasta ahora... –Sintió la garganta seca mientras hablaba.
- ¿De verdad eso es lo que quieres? –Dijo el menor con expresión lastimera pues no pensó que su hermano aún tuviera dudas que lo carcomieran por dentro.
- ... No... Claro que no. –Dijo y comenzó a temblar.- Quiero que tú estés a mi lado... pero también quiero que todos estemos juntos. No quiero ver a mis adorables hermanitos menores tristes...
- Ellos son los que deben buscar su propia felicidad... –Le animó mientras le dedicaba una sonrisa.- Tus hermanos son fuertes...
Karamatsu sintió que sus palabras eran contradictorias pues tanto la felicidad de Osomatsu como la de él mismo dependían de otras personas. Pero en esos momentos, sólo quería hallar algunas palabras que liberaran la carga que atormentaba a Osomatsu.
- Gracias... –Dijo Osomatsu que ya sabía que aquello era una mentira piadosa.
El de sudadera roja jaló nuevamente de la mano a Karamatsu y por lo visto decidió continuar el camino a casa. Ninguno de los dos fue capaz de soltarse de aquél agarre. Era reconfortante en muchos niveles para ambos, pues sentían que se tenían el uno al otro y no estaban solos, a pesar de que únicamente estaban tomados de las manos. Tardaron unos segundos en la entrada de la casa pues aún no querían soltarse, Finalmente, así como Osomatsu fue quien tomó primero la mano de Karamatsu, también fue quien soltó primero la mano de éste. Aunque le fue más difícil realizar lo último.
Ambos tomaron aire antes de entrar a la casa. Karamatsu ya había entrado en su "Modo Actuación", y Osomatsu simplemente decidió no cambiar su expresión para lucir natural.
- ¡Estamos en casa! –Gritó Osomatsu mientras caminaba hacia la entrada y se quitaba los zapatos en el recibidor.
Karamatsu imitó la acción de su hermano y se disponía a entrar a la casa cuando vio a Osomatsu parado justo donde comenzaba el pasillo para la sala de estar y las escaleras.
- ¿Qué ocurre, brother? –Preguntó sonriente y aquella sonrisa casi fue borrada al ver aquella figura familiar recargada en la pared y mirando hacia la dirección en la que ambos estaban.
Choromatsu les veía a ambos con los brazos cruzados y el semblante duro. El tercer hermano habló antes de que alguno pudiera decir lo que sea.
- Les estábamos esperando. –Dijo y abrió la puerta corrediza que daba hacia la sala de estar y entró.
Karamatsu y Osomatsu se miraron nerviosos pues ninguno entendía qué podía estar pasando.
- Ellos... tal vez ya lo saben... –Susurró Osomatsu con una cara de terror.
- Non non, my sweet honey~ It's imposible... –Contestó Karamatsu con una sonrisa para reconfortar al mayor y hacerle sentir que de verdad era imposible.- Creo que puede ser algo más... Don't worry~
El mayor sólo asintió con la cabeza y caminó hacia la puerta que seguía abierta. Los menores estaban sentados en la mesita, a excepción de Ichimatsu que estaba en su rincón favorito acariciando a un gato. Lo primero que pensó al entrar fue un 'Mierda...', pues había reconocido aquella presencia que no pertenecía a ninguno de sus hermanos, aquél hombre joven que estaba sentado con una cara de incomodidad. Ambos se miraron, Atsushi le saludó con la mano ganándose una mirada confundida de Todomatsu, y entonces Osomatsu comprendió a dónde se dirigía aquel asunto.
- Siéntense para que hablemos, aunque supongo que Karamatsu-niisan ya estará enterado de todo... –Dijo Choromatsu.
- ¿Yo estoy enterado de qué? –Preguntó Karamatsu quien entró a la habitación después de Osomatsu y entonces fijo la mirada directo a donde el castaño estaba sentado.- Tú eres...
En menos de un parpadeo, Karamatsu había saltado directo hacia donde estaba el castaño de traje cerrando el puño para propinarle un puñetazo. Todomatsu inconscientemente se había movido para sujetar uno de los brazos del castaño. Y los últimos en moverse fueron Jyushimatsu y Choromatsu que sujetaron a su hermano mayor por ambos brazos, aunque eso último no cambió nada porque el segundo hermano ya había detenido su puño por el asombro.
- Karamatsu-niisan... –Dijo Jyushimatsu mientras sujetaba a su hermano con ambos brazos.
-No hagas esto más grave de lo que ya es… -Le regañó Choromatsu pero de igual forma, notó que el mayor no estaba forcejeando ni nada.
La escena se había congelado y todos voltearon a ver aquello que había hecho que Karamatsu se detuviera en seco.
Osomatsu, parecía que abrazaba a Atsushi. El mayor imaginó que aquello ocurriría por lo que se había lanzado hacia el castaño una fracción de segundo antes que Karamatsu y estaba hincado sobre la mesita dándole la espalda a Karamatsu, evitando así que Karamatsu pudiera impactar sus puños en él. Aunque en realidad no le abrazaba, eso es lo que parecía por cómo había caído sobre el castaño con ambos brazos colgando de sus hombros.
- Lo... lo siento... –Le dijo Osomatsu a Atsushi e inmediatamente se apartó de él. Vio cómo Todomatsu le dedicaba una mirada llena de odio mientras tomaba asiento al otro lado de la mesita y se dio cuenta de que tal vez había empeorado las cosas.
- Yo igual lo siento... –Dijo Karamatsu que aunque en realidad estaba molesto tenía una sonrisa en el rostro.- Little Jyushimats, Choromatsu, ya pueden soltarme. Ya me calmé.
Ambos le soltaron con un poco de temor y éste tomó lugar en el suelo junto a Osomatsu. El mayor le miró con miedo pensando en que probablemente le habría herido por aquella acción de proteger al castaño. Pero sentía más miedo por ver a sus hermanos ahí sentados observándole fijamente con caras que iban desde la molestia a la preocupación. Aunque en realidad, el único que en verdad lucía preocupado era Jyushimatsu.
Nadie dijo una palabra. Choromatsu lucía confiado al inicio de que podría sacarles la verdad a los mayores así fuera a punta de golpes, pero después de aquél momento de tensión con el segundo, su confianza se había desinflado completamente. Osomatsu lo notó, suspiró y decidió que tendría que romper el silencio si quería que todo regresara a la normalidad. Lo que menos quería era arruinar las cosas con los menores. Se alegró de ser un desvergonzado, ya que su pequeño secreto no era algo por lo que debería sentirse orgulloso, y dedujo que ya todos sabían de este por la presencia del castaño en su casa.
- Bueno... Quisiera saber qué está pasando acá, si se puede. –Dijo al fin como si no supiera qué estaba ocurriendo y se rascaba la cabeza con inocencia.
- ¡¿Ah?! ¡Eso es lo que nosotros quisiéramos saber, Tontomatsu-niisan! –Todomatsu fue el primero en hablar, o más bien en alzar la voz con total enfado.- ¡Y no pongas esa cara de inocente que ya todos sabemos lo que has estado haciendo!
- T-totty... –Jyushimatsu movió los brazos nervioso por los gritos del menor.
- Todomatsu-kun, cálmate, de nada sirve exaltarse... –Atsushi habló tratando de tranquilizar al menor que estaba muy molesto, pero en seguida se dio cuenta de que lo mejor habría sido no abrir la boca.
- ¡Tú cállate! ¡Que tienes casi la misma culpa que mi hermano! ¡Pervertido! –Gritó el de rosa y entonces se volvió a dirigir hacia su hermano mayor.- ¡Será mejor que comiences porque tienes mucho qué explicar!
- ¿Eh? –La expresión de Osomatsu cambió por una de irritación. No era bueno con los reclamos ni con los regaños.- Pero seguramente el señor pervertido de ahí ya les contó todo...
- ¡Tú también eres un pervertido! –Todomatsu le señaló con un dedo mientras volvía a alzar la voz.
- Oh, si me dices eso entonces significa que sí les contó. –Sonrió mostrando todos sus dientes.- No hay más que decir, esa es la historia completa que... ¿Era Atsushi? Bueno, que él les contó. No tengo nada más qué decir.
- ¡¿Qué?! –Todomatsu ya había apoyado las manos para levantarse e irse contra su hermano, pero se detuvo al ver que alguien más le había sujetado por el cuello de la sudadera.
El tercer hermano ahora le jalaba del cuello mientras le dedicaba una mirada llena de ira fría. Osomatsu tosió pues aquél jalón repentino le cortó la respiración.
- ¿Ch-Choromatsu? –El primero en tratar de separarlo de Osomatsu fue Karamatsu pero se quedó de pie, inmóvil, al recibir una mirada gélida y llena de odio.
Karamatsu pensó que seguramente el de verde estaba herido y con los mismos sentimientos de impotencia que él mismo había experimentado cuando vio a su hermano por primera vez del brazo de un desconocido entrando a un motel. Apretó los puños decidido a separarlos de todas formas, pero antes de poder hacerlo el de verde habló con un tono ronco que demostraba el grado de molestia que sentía hacia el mayor.
- ¡Eres un estúpido, Osomatsu! –Gritó sobresaltando al de rojo. Ni siquiera agregó el honorífico pues sentía que su hermano no merecía ni una pizca de respeto en aquél momento. Continuó hablando ahora más calmado.- ¿Cómo puedes ser tan desvergonzado e irresponsable? Ten un poco de vergüenza al menos... si vas a andar de puta por ahí...
- Muy bien, ahí te has pasado, Pajamatsu... –Dijo el mayor mientras apartaba la mano del menor del cuello de su sudadera con brusquedad.
Todos se quedaron callados mirando a ambos. Incluso Choromatsu no espera aquella reacción del mayor. Osomatsu se había enojado por aquella ofensa por lo que no pudo evitar hablar de manera apática.
- Es mi vida, ¿quién te crees que eres para decirme lo que puedo hacer o no? –Agregó de forma cortante.- Si la quiero arruinar es mi problema. ¿O quién te crees que eres para que te tenga que dar explicaciones? Ni que fueras mi esposa.
Las palabras hirientes continuaban saliendo de su boca. No había olvidado para nada las palabras de Karamatsu sobre el posible amor que Choromatsu podría sentir hacia él, pero precisamente aquello era lo que más le impulsaba a comportarse como un patán. La preocupación e insultos del tercero le habían dado una especie de confirmación sobre que tal vez aquello no era del todo una equivocación del segundo.
En un intento de evitar aquella sensación de sentirse amado por la persona equivocada, había decidido actuar como un imbécil. Necesitaba que Choromatsu le viera así, necesitaba que en esos momentos le aborreciera o incluso que le odiase, lo que fuera, menos que demostrara preocupación o sentimientos amorosos hacia él. Prefería a un Choromatsu herido y enfadado a uno que le recordara que podría lastimarle con un amor no correspondido.
Choromatsu se había callado al escuchar las palabras de Osomatsu. Todos notaron que no estaba reaccionando bien pues parecía bastante frustrado.
- Yo... sólo estoy preocupado porque no dejas de hacer tonterías… porque... –Habló y a Osomatsu le dio un vuelco en el corazón.
Agradeció que el menor no terminara aquella frase. Tenía miedo de que las palabras de Karamatsu se cumplieran y todo se fuera al demonio. Pero un sentimiento de arrepentimiento se apoderó de él segundos después al ver como los ojos se Choromatsu se habían llenado de lágrimas.
- Tienes razón, no es nada de mi incumbencia... –Finalizó con aquella frase antes de darse la media vuelta y salir corriendo de la sala directo hacia las escaleras que conducían a la habitación que usaban para dormir.
Todos estaban sorprendidos por aquella actitud de Choromatsu, incluyendo a Osomatsu que en esos momentos se dio cuenta de que estaba siendo más que un estúpido, pues había herido a su hermano que sólo estaba preocupado por él. En un impulso, el mayor también caminó fuera del cuarto decidido a subir las escaleras para hablar con Choromatsu.
Una mano le sujetó del brazo a medio pasillo haciendo que diera un salto por la sorpresa. Volteó la cabeza para ver quién le había detenido. Karamatsu le miraba con una expresión difícil de leer mientras continuaba asiendo su brazo con fuerza.
- ¿Qué estás haciendo? –Dijo con la voz grave llena de preocupación.- ¿Vas a ir a consolarle? Ya sabes que Choromatsu te ama... Eso no va a terminar bien...
- Pero no puedo dejarle así... –Contestó en un susurro.
- No vayas... No tienes que darle ninguna explicación... –El menor le miró como si estuviese enfrentándose a algo espantoso.
- Tonto... tengo que ir... Choromatsu es mi hermano menor. Él sólo estaba preocupado por mí y yo fui un insensible... –Dijo mientras apartaba de manera suave la mano de Karamatsu que continuaba aprisionando su brazo.
- Yo... también soy tu hermano... –Dijo en un intento desesperado de frenarle mirándole con ojos suplicantes.
- En estos momentos... desearía que no lo fueras. –Agregó y antes de que el menor pudiera agregar algo más, corrió hacia las escaleras y subió 3 peldaños.- Sólo hablaré con él. Ven a buscarme dentro de 15 minutos... Te prometo que no pasará nada... –Dijo y le sonrió mientras hacia un gesto de darle un beso como broma.
El menor abrió los ojos con sorpresa y se forzó a esbozar una sonrisa como respuesta. Estaba con los nervios de punta al recordar aquél sueño que había tenido. Trataba de convencerse a sí mismo que tenía que confiar en Osomatsu, pues él más que nadie sabía que su hermano no sería capaz de engañarle, incluso si lo había hecho antes no es como si estuviesen saliendo antes de eso. Él sabía que su hermano no le debía nada, y aún así fue capaz de perdonarle por haberle lastimado injustamente. Se sentía un gran idiota por dudar así de la persona que amaba, pero en verdad no podía evitar sentir que podría perderlo en cualquier momento.
Karamatsu metió la mano en el bolsillo y sacó dos objetos redondos; uno diminuto y opaco de color rojo, y otro un poco más grande y transparente de color azul. Suspiró de alivio al ver que su propio ego lucía bien, si algo le atemorizaba más que Osomatsu dejándole, eso era él mismo lastimándole de nuevo. No quería volver a explotar como lo había hecho antes. También miró el de su hermano, lucía un color rojo opaco. Sabía lo que significaba y lo mucho que el mayor solía menospreciarse a sí mismo. Karamatsu pensaba que probablemente lo estaba haciendo en esos momentos, sintiéndose como basura nuevamente y tratándose como una persona sin valor. Aún así, notó que aquél ego diminuto lucía más redondo que antes, pues siempre solía parecer una piedra sin forma y resquebrajada. Se preguntó si tal vez ahora se amaba un poco más que antes, se preguntó si tal vez él podía hacer hecho un cambio en él. Besó aquella piedra redonda y deseo que su hermano pudiera llegar a quererse a sí mismo como él le quería.
-.-
Cuando el de sudadera roja abrió la puerta del cuarto, tuvo que forzar su cuerpo a moverse rápidamente para esquivar una enciclopedia que le fue lanzada con mucha fuerza. El mayor terminó en el suelo mientras la enciclopedia estampaba contra la pared de forma estrepitosa para terminar cayendo al piso. Tragó saliva al ver que el libro tenía como diez centímetros de grosor y se alegró de conseguir esquivarlo a pesar de la oscuridad del cuarto.
- ¿Qué estos haciendo, Choropajerovski? –Se quejó mientras se incorporaba y buscaba la figura del de verde en aquél cuarto oscuro.
- Vete... –Habló el más joven con poco ánimo.
- Choromatsu… Yo sólo quería que habláramos para aclararte las cosas... –Dijo su nombre mientras se aproximaba hacia donde estaba éste acostado hecho un ovillo.
No hubo respuesta inmediata. Osomatsu se arrodillo a medio metro de su hermano y usando la poca paciencia con la que contaba esperó hasta que este contestara. Al cabo de un par de minutos, la respuesta fue externada por el menor.
- ...No tenemos nada de qué hablar... Tienes razón. Es tu vida, haz lo que quieras con ella... –Dijo mientras estiraba su cuerpo para sentarse.
- No, olvida lo que dije. Soy un idiota. Lo siento mucho. –Osomatsu continuó arrodillado en el suelo e inclinó su cuerpo hacia delante con las manos en el suelo y la cabeza apoyada en las mismas, haciendo una reverencia.
No era algo común de ver y Choromatsu lo sabía. Era casi imposible de creer que el mayor pudiera pedir disculpas de esa manera pues a pesar de todo era muy orgulloso incluso cuando sabía que estaba equivocado.
Para sorpresa de ambos hermanos, el de verde comenzó a sollozar primero en silencio haciendo que Osomatsu dejara aquella reverencia un poco asustado e impresionado.
- ¡¿Choromatsu?! ¡¿E-estás bien?! –Dijo Osomatsu e impulsando su cuerpo llegó justo a un lado de Choromatsu que sin poder evitarlo comenzó a llorar mientras se frotaba los ojos tratando de parar el llanto.
- Yo... ugh… Osomatsu-niisan... –Gimoteaba sin poder articular una oración.
El de rojo se sintió como el más grande idiota del mundo. Apretó un puño, y entonces extendió ambos brazos para rodear con éstos al menor que dio un saltito debido a la sorpresa.
- De verdad lo siento. Soy un tonto por preocuparlos a todos, pero ya no planeo seguir haciendo estupideces. –Apretó aquél abrazo mientras le daba palmaditas en la espalda.- Es sólo... que no quería que se enteraran así de lo bajo que puedo caer. Eso es todo, no es tu culpa, estás en todo tu derecho de molestarte conmigo...
Osomatsu dio un respingo nuevamente al sentir que Choromatsu se le aferraba y comenzaba a llorar con mayor fuerza. Estaba hecho un mar de lágrimas, por lo que se preguntó si lo único que hicieron sus palabras fue empeorarlo todo.
- N-no estoy molesto contigo, Osomatsu-niisan... –Apretó aquél abrazo nuevamente y tomó aire pues sentía el pecho pesado debido al llanto.- Y-yo... estoy molesto... conmigo... porque no me di cuenta de que e-esto estaba pasando... porque no hice nada... p-por evitarlo... P-porque no soy digno de que me cuentes t-tus problemas... –Volvió a tallarse los ojos para limpiarse las lágrimas antes de continuar.- Estoy... molesto porque no fui capaz de ayudarte con éste problema...
- ¿Eh? Stop, stop, Choromatsu, alto ahí... ¿Cómo que ayudarme con mi problema? ¿A qué problema te refieres? –El mayor le interrumpió pese a que el menor aún moqueaba y seguía sollozando como si estuviese hablando de algo muy grave.
- Pues... a tu problema de deudas y tus citas por compensación*... –Dijo Choromatsu mientras gimoteaba en menor medida.
- ¡¿Qué?! –Alzó la voz haciendo que el menor diera un salto y le mirara pasmado con lágrimas en los ojos.
El mayor cerró los ojos mientras ponía una expresión de enfado y se rascaba con fuerza la cabeza. Estaba apretando con fuerza los dientes y haciéndolos rechinar mientras graznaba.
- ¿Osomatsu-niisan? –Le llamó el menor confundido.
- No... –Dijo y el menor le observó aún más confundido.- ¡No, no y no! ¿Qué carajos? ¡No tengo deudas y no me estoy prostituyendo? ¡¿De dónde demonios sacaste eso?!
Aquellos gritos detuvieron los sollozos de Choromatsu y continuó explicando.- ¿Eh? Pero el amigo gay de Todomatsu dijo que te prostituías y todos pensamos que probablemente lo hacías por deudas de juego... Además Todomatsu e Ichimatsu dijeron que todo eso te había producido hemorroides... –El de verde aún hablaba de manera fatigada.
- Esos cabrones... –Murmuró Osomatsu mientras hacía su típica cara de enfado como cuando le habían sacado de sus casillas. Suspiró al mirar a su hermano confundido y recordar que aún no había aclarado nada.- Choromatsu... En verdad no me estoy prostituyendo ni haciendo , solamente soy estúpido, y me dejé llevar. Pero no estoy metido en nada turbio. Además de que mi trasero está intacto... Y en estos momentos... me gustaría pedir tu ayuda para que se lo expliques a los idiotas de abajo, ¿sí?
- ¿Pero por qué yo? Sí tú puedes explicárselos igual que me lo has explicado a mí... –Le miró admirado por aquella honestidad que estaba demostrando.
- Ugh... no sé qué me pasa... pero me da vergüenza volver a explicar esto a esos pequeños hijos de... –No dijo nada más, sólo alcanzó a cubrirse el rostro enrojecido.
- No entiendo muy bien... pero estoy más tranquilo de saber la verdad y de que Osomatsu-niisan esté bien. Lo siento por actuar así, yo le explicaré al resto... –No quería lucir obvio pero era notorio que estaba feliz de hacerle un favor al mayor. Siempre fue reconfortante para él saber que Osomatsu le necesitaba, por lo que un ligero sonrojo coloreó sus mejillas. Un sonrojo y una enorme sonrisa que Choromatsu no pudo evitar.
Para Osomatsu no pasó desapercibido aquello y sintió un poco de tristeza pues sabía que se debía probablemente a lo que Karamatsu le había contado. Sonrió con cierta tristeza tratando de que no se notara la incomodidad que sentía.
El mayor continuaba mirando a su segundo hermano menor. Años atrás juraba que le amaba e incluso recordó cuando había tratado de besarle. Aquella vez cuando su relación se había ido a pique por tonterías de niños inmaduros. Pero en esos momentos, sólo podía sentir un gran cariño hacia él. Después de todo, era uno de sus muy queridos y preciados hermanos menores.
Osomatsu comenzó a pensar que probablemente así se debía sentir Karamatsu cuando estaba cerca de Ichimatsu y éste dejaba escapar un poco de lo que sentía por él. Ambos, Karamatsu y Osomatsu, amaban a sus hermanos menores pero no de la forma que estos los amaban a ellos, y ninguno podía corresponder aquellos sentimientos.
Mientras Osomatsu estaba en su propio mundo, Choromatsu se había aproximado a él con intención de decir algo. Osomatsu se dio cuenta al sentir una mano que tomaba la suya. Una sensación de terror se le formó en el estómago cuando vio los labios de Choromatsu moviéndose y articulando un 'Osomatsu-niisan, yo…'.
Antes de poder apartarle ambos cerraron los ojos con fuerza y se llevaron las manos a la cara para cubrirse debido a la sensación de luz que sus ojos habían obtenido después de permanecer en la oscuridad total.
- ¿Terminaron de hacer las pacer, my brothers? –Habló una voz grave, cuyo dueño había sido el causante de aquella repentina ceguera, pues había prendido las luces de la habitación de golpe y sin anunciarse.
- ¡Estoy ciegoooooooooo! –Gritó Osomatsu mientras comenzaba a retorcerse en el suelo.
- K-karamatsu-niisan... en un momento bajamos... –Dijo el menor con un tono nervioso.
- Lo siento. No se preocupen, yo les espero... –Dijo y entró a la habitación ayudándoles a levantarse en cuanto vio que ambos se recuperaban de la ceguera.
- Choromatsu, ¿puedes adelantarte a decirles lo que te conté? Aún estoy un poco mareado y me da un poco de pena que Atsushi siga acá soportando el ambiente tan cargado... –Dijo Osomatsu, ganándose una mirada de reproche de ambos hermanos, sin entender el por qué de ésta.
- Sí, sí, lo que digas, Tontomatsu-niisan... –Contestó de manera irónica y salió de la habitación.
- ¿Eh? ¿Pues qué dije? –Dijo Osomatsu haciendo un gesto de fastidio y ganándose otra mirada de enojo de Karamatsu.
Ambos hermanos mayores escucharon los sonidos del de verde bajando las escaleras por lo que sabían que ya no podría escucharles.
- Tontomatsu-aniki, deberíamos bajar... –Dijo Karamatsu con el ceño fruncido.
- ¿Y tú por qué estás molesto? –Preguntó ofendido el mayor.- ¿A ti que te hice si se puede saber?
- Estoy molesto porque no puedo creer que de verdad estés preocupado por aquél tipo... ¿Desde cuándo eres así de considerado? –La voz de Karamatsu claramente reflejaba el enojo que estaba sintiendo.- ¿Es simple consideración causada por el hecho de revolcarte con él? ¿Así de amable te pones con todos tus amantes?
- ¿Ah? Claro que no. Sólo lo dije para que Choromatsu se fuera primero... –Dijo con voz de hartazgo haciendo que el ceño fruncido de Karamatsu se esfumara.
- Lo siento... –Dijo con algo de vergüenza.
- Idiota, no me pidas disculpas. Estoy siendo considerado porque me revolqué contigo... –Dijo cambiando la expresión a una sonrisa burlona.
- No, en verdad lo siento mucho... No quise decir eso... –El chico se cubrió el rostro con ambas manos tratando de que no viera su rostro que ahora estaba rojo.
Osomatsu apartó sus manos con delicadeza y plantó un beso suave en sus labios, mientras le veía con ternura.
- Tú tienes todo el derecho del mundo para enojarte conmigo y ponerte celoso... –Dijo y juntó su frente con la de éste.- Hablar con Choromatsu me hizo darme cuenta de que lo mejor es ser claros... Y respondiendo a tu pregunta de qué somos ahora, quiero preguntarte... ¿qué quieres que seamos?
- Quiero que seamos pareja... –Dijo Karamatsu sin dudarlo ni un segundo.
- Esa fue una respuesta rápida... –Soltó una falsa risilla.- Y continuando lo que te dije hace rato de que me gustaría que en éstos momentos no seas mi hermano... supongo que es imposible... y más porque tenemos la misma jodida cara. Claro que tal vez la mía es más perfecta y la tuya más de tonto... Pero la cosa es que aunque quisiéramos no podríamos ser una pareja normal. Es decir, incluso si nos vamos lejos, es bastante obvio que somos sextillizos... o mellizos, que es lo que probablemente pensará la gente al vernos juntos. No podremos salir y tomarnos de las manos... no podremos tener citas... e incluso ir a un motel será complicado...
- Osomatsu... –Karamatsu le observaba con atención ignorando sus bromas ofensivas pues no podía creer que su hermano hubiese pensado todo eso con tanto detenimiento. Ni siquiera él había pensado en todas esas cuestiones. O casi todas porque la cuestión del motel sí que la había pensado.
- Además está esa otra cuestión... –Dijo con una expresión de no querer seguir hablando.
- ¿Qué otra cuestión? –Preguntó el menor con curiosidad.
- Que... seguramente tú quieres... metérmela... –Dijo enfurruñado.- A mí me basta con abrazarnos y besarnos. Ya soy muy feliz sólo con estar así de cerca de ti.
- ¿De verdad tienes miedo de hacerlo? –Dijo Karamatsu con cierto dejo de asombro y la expresión de pánico de Osomatsu le dio una respuesta afirmativa sin necesidad de palabras.- ¿Preferirías metérmela tú?
- ¡No es que quiera metértela! Es decir, soy un hombre, claro que quiero metértela. Pero tampoco quiero obligarte y no es como si quisiera forzarte a ser el de abajo. Y como tú eres un hombre, no quiero que finjas que no quieres... hacérmelo... –Dijo masticando un poco las palabras.
- Bueno, a mí me da igual... Puedes hacerlo tú. –Dijo con expresión seria.
- ¡No puedo! Incluso sin que yo sea el que reciba me da miedo. Todo este tiempo lo estuve haciendo con diferentes hombres pensando que eran tú... pero siento que yo no podría hacer aquello contigo... aún. –Recalcó ese "aún mientras le miraba con terror.
- ¿Por qué? –Preguntó Karamatsu mirándole como si no entendiera un carajo.
- Porque si lo hacemos... siento que ya no habrá vuelta hacia atrás... y eso me aterra. –Dijo Osomatsu con dificultad.
- ¿Vuelta hacia atrás? ¿A qué te refieres? –Karamatsu comenzaba a impacientarse de la redundancia de las palabras de su hermano.- No debería enorgullecerme de algo tan horrendo, pero te recuerdo que ya estuvimos "unidos" antes.
- P-pero eso fue diferente. Tú no eras tú... en cambio, ahora... si te toco más de la cuenta o si tú me tocas, creo que ya no podremos regresar... a ser hermanos normales. –Su mirada se llenó de tristeza.
- ¿A qué te refieres con regresar a ser hermanos normales? ¿Me estás diciendo que olvidemos todo esto? ¿Que no me amas y por ello deberíamos olvidar todo esto? –El menor se sentía irritado, pero quería demostrar la paciencia de la que era capaz para aclarar las cosas.
- Claro que te amo. Y tú me dijiste que me amas. –Sonrió un instante y esto hizo que el pecho de Karamatsu latiera como loco.- Pero qué tal si en el futuro esto cambia...
Un silencio invadió el cuarto. Karamatsu meditó sus palabras antes de decirlas mientras un aterrado Osomatsu le miraba sin entender por qué no decía nada.
- Así que... ¿Piensas que voy a dejar de amarte? ¿O es que acaso sabes que algún día tú dejarás de amarme? –Preguntó con sinceridad y un gesto que si bien no era de enojo, era de cansancio.
Osomatsu se estremeció ante aquellas preguntas y la mirada de Karamatsu.
- No es eso... es sólo que a lo mejor algún día encuentras a alguien con quien formar una familia... y yo tendré que dejarte seguir... –Dijo desviando la mirada.
- ... Eso no va a pasar. No sé si tengo que repetírtelo mil veces para que lo entiendas. Te he amado por más de la mitad de mi vida... y ahora... me has dado esperanzas. –Sujetó la cara de Osomatsu con ambas manos para forzarle a mirarle a los ojos.- Es imposible siquiera que yo deje de amarte ahora y nunca.
- Pero... no podemos estar seguros... Ni siquiera entiendo por qué me amas. Tampoco entiendo por qué Choromatsu también me ama... Es decir, somos hermanos, soy el peor de todos ustedes y no tengo esperanzas ni futuro. –Dijo mientras le miraba con un gesto lastimero.- Tú en cambio eres doloroso y un imbécil integral... pero eres amable y dulce... sé que será fácil para ti conseguir un futuro prometedor.
- Ya te había dicho que tú eres mi futuro... –Respondió Karamatsu soltando su rostro y envolviéndole en un abrazo.- No quiero ese futuro si no estás conmigo... Tú también eres un imbécil. Hablas de ser basura pero no es verdad.
- Karamatsu... ¿Qué es lo que te gusta de mí? –Preguntó el mayor.- No entiendo... Simplemente no entiendo qué puedo tener de bueno...
Un nuevo silencio se hizo presente. Karamatsu aprovechó para acariciar el cabello de Osomatsu. Le gustaba sentir entre sus dedos aquel cabello suave.
- No es fácil de contestar esa pregunta pero te diré una parte de mi larga lista de "¿Por qué amo a Osomatsu?". Veamos... me gusta que a pesar de que eres el mayor, eres el más inmaduro. –Con aquello Karamatsu sintió un pellizco y Osomatsu volteó el rostro haciendo un puchero. Karamatsu continuó.- Pero a pesar de eso te esfuerzas por protegernos a tu manera. Incluso hace unos momentos viniste preocupado por Choromatsu. Además, siempre nos sonríes cuando estamos tristes y nos animas a seguir hacia adelante. Desde que éramos niños has sido como una luz muy brillante que siempre me ha cegado. A pesar de que tú crees que esa luz que brillaba en ti se ha apagado, la verdad es que incluso ahora es más brillante que la luna en una cálida noche de verano. Eres la flor más fragante del campo. La estrella más brillante del cielo.
- ¿Qué es eso? Es doloroso... y suena estúpido... –Interrumpió Osomatsu con los ojos llenos de lágrimas.-
- Y además, eres el más débil de todos nosotros, pero te esfuerzas en aparentar fortaleza para que no nos preocupemos. –Apartó aquellas lágrimas que cubrían su rostro.- ¿De verdad no me crees cuando digo que te amo?
- Tonto... Diciendo todo esto... sólo tratas de lucirte... –Sonrió con los ojos llenos de lágrimas.- Sólo haces que me enamore más de ti, Karamatsu.
- Para mí eso suena bien... –Devolvió la sonrisa y besó su húmeda mejilla por donde habían escurrido tantas lágrimas.
- Debemos regresar a la sala. –Dijo Osomatsu antes de que Karamatsu depositara otro beso en su cara y se enjugó las lágrimas.- Supongo que Choromatsu ya les explicó todo.
Karamatsu lanzó un enorme suspiro, siguió a su hermano fuera de la habitación y ambos bajaron las escaleras. Entró justo después de su hermano a la sala que aún estaba llena de gente.
- Ah, Osomatsu-niisan, ya les expliqué todo. –Dijo Choromatsu sonriente apenas le vio entrar.
- ¿Sí? Gracias... –Dijo pero al ver que el castaño todavía seguía ahí le preguntó con supuesta discreción pero sin bajar el tono de su voz.- Oye... ¿por qué diablos sigue acá Atsushi?
Recibió una mirada de todos los que estaban en la sala por llamar a secas al castaño por su nombre. Todomatsu tenía una mueca de enojo. Jyushimatsu se cubrió la cara con pavor. Karamatsu únicamente suspiró. Los demás lo miraron con indiferencia.
- Ese era el otro asunto secundario a tratar pero... que tal vez es algo que no nos incumbe. –Dijo y señaló con la mirada a Todomatsu.
- Yo creo que es tiempo de que me vaya yendo. –Dijo el castaño y se paró de su lugar.
- Ah sí, claro... sentimos mucho las molestias ocasionadas. –Dijo Choromatsu un poco apenado.- Le acompañaré a la salida, Atsushi-san.
Antes de abandonar la habitación, todos despidieron al hombre del traje a excepción de una persona. Karamatsu y Jyushimatsu igual salieron de la habitación para asegurarse de que el tipo de marchaba.
Ichimatsu y Osomatsu se quedaron en la habitación con Todomatsu, quien seguía con una expresión de pocos amigos. Ichimatsu seguía jugando con su gato mientras ignoraba todo y Osomatsu se tiró al suelo con un gesto de cansancio.
- ¿Osomatsu-niisan, estás cansado? –Habló Todomatsu con una voz aguda que simulaba amabilidad.- Debes estarlo pues es increíble la manera en la que escapaste de un problema así de gordo.
- ¿Ehhhh? ¿Escapar yo? Mira quién lo dice, el más cobarde ha hablado... –Contestó el mayor que prefirió seguirle el juego.- Además, no te preocupes. Sólo lo besé.
- ¡¿Qué?! ¡Eso a mí que me importa! –Gritó exaltado.
- No estaba seguro hasta ahora pero ya se me hacía raro que el chico "rompecorazones" del que hablaba mi contacto se pareciera tanto a mí... –Contestó y notó como la frustración se hacía más evidente en su hermano menor.
- ¿Rompecorazones? No digas estupideces... Además, quién te va a creer eso de que no hiciste nada con él. Habló Hemorroidesmatsu... –Al decir esto, Osomatsu se tensó y no encontró qué decir.
Todos habían regresado rápidamente en ese momento y habían alcanzado a escuchar lo último que Todomatsu había mascullado. Karamatsu notó que Osomatsu había quedado nervioso y no sabía qué decir para librarse de aquello. Estaba a punto de decir que aquello era una mentira cuando una voz le interrumpió.
- Ah... pero eso era mentira... –Habló Ichimatsu por primera vez desde que estuvieron todos reunidos.- Me encontré con Dekapan-sensei por el camino a casa y me dijo que no era verdad que Osomatsu-niisan tuviera hemorroides. Que sólo fue a hacerse un chequeo.
Todomatsu y el resto quedaron sorprendidos. Choromatsu lucía aliviado de escuchar aquello. Incluso Karamatsu y Osomatsu estaban extrañados de las palabras del menor.
- Creo que deberías solucionar el problema con tu novio y no echarle la culpa a Osomatsu-niisan... –Agregó el chico de mirada adormecida y sonrió con malicia.
Todomatsu estaba a punto de contestarle algo que probablemente sería muy ofensivo por lo que Osomatsu interrumpió evitando así peleas innecesarias.
- ¡Todomatsu, no te preocupes! ¡Es momento de que todos hagamos las paces! –Nuevamente se postró en el suelo demostrando su arrepentimiento.- Lo siento por preocuparles, y prometo que estas cosas no volverán a ocurrir.
El de rosa hizo un gesto desganado de no querer continuar con aquella guerrilla pues esa disculpa era valiosa incluso para él. Aún estaba un poco molesto por o que salió de la habitación dando pisotones.
Osomatsu hizo un gesto de desconcierto. Todos suspiraron pero sabían que todo estaría en calma un tiempo.
-.-
Ya habían pasado cinco días desde aquella discusión que tuvieron cuando salió a la luz el secreto del mayor y después de arreglar las cosas, todos habían regresado a sus actividades cotidianas. Aquél día, Jyushimatsu e Ichimatsu salieron de casa temprano pues era el día en que el mayor ayudaba al menor con su entrenamiento de beisbol. Jyushimatsu con su uniforme y el mayor con su buzo morado.
Al mayor le gustaba pasar tiempo con su hiperactivo hermano y en ocasiones disfrutaba un poco el inocente maltrato que éste le daba al amarrarlo al bate. El deporte no le apasionaba pero en esos días solía disfrutar más de las pequeñas cosas que le ofrecía la vida. Aún le dolía el pecho al recordar las palabras con las que, de forma indirecta, Karamatsu le había rechazado. Pero era extraño porque desde aquello sentía cierta libertad extraña para centrarse en sí mismo. Ahora ya casi no le buscaba con la mirada, ni siquiera cuando Karamatsu salía en compañía de Osomatsu. Ciertamente, le pesaba el pecho al pensar en ambos, pero esto sólo duraba unos cuantos minutos y luego un sentimiento de indiferencia llegaba a él.
Ichimatsu estaba tan relajado en aquellos momentos que no notó cuando Jyushimatsu se puso enfrente de él mirándole con cierta expectación.
- Ichimatsu-niisan, ¿puedo preguntarte algo? –Dijo el menor haciendo que Ichimatsu le mirara desorientado.
- ... ¿Qué pasa, Jyushimatsu? –Le miró confundido.
- Yo... sigo dándole vueltas a lo que dijo Ichimatsu-niisan... ¿Es verdad? –Preguntó de forma ambigua.
- ¿Lo que dije? ¿A qué te refieres? –Seguía confundido.
- A lo que dijiste de Dekapan y Osomatsu-niisan... –Le miró titubeando.
- Ah, eso... –Como si unos engranes encajaran en su cabeza comprendió la pregunta del menor. Medito un par de segundos y al darse cuenta de que no ganaba nada ocultando aquello continuó hablando.- No, no era verdad. Mentí.
- ¿Ehhhh? ¿Entonces Osomatsu-niisan sí tiene hemorroides? –Preguntó preocupado Jyushimatsu.- Es por eso que lleva pomada al baño y tarda ahí mucho tiempo sin hacer caca...
Aquella última oración le dio un poco de asco a Ichimatsu pues él sabía que no eran hemorroides y que probablemente algo similar le pasaba a Karamatsu. Sonrió por alguna extraña razón.
- No son hemorroides... pero no me encontré con Dekapan. –Miró fijamente a Jyushimatsu quien siempre estaba ahí para animarle. Compartir aquél secreto con él podría ser incluso más liberador. Sólo bastaría con evitar que se le escapara, aunque si no era él quien lo decía, entonces le daba igual.- Jyushimatsu... ese día seguí a Karamatsu hasta el consultorio de Dekapan...
Jyushimatsu puso una extraña cara de asombro con ambos ojos bien abiertos y de aspecto gatuno y las pupilas dilatadas. Escuchó con atención todo lo que Ichimatsu le estaba contando mientras asentía con la cabeza continuamente cada que hablaba. Se retorció un poco y se llevó las manos a la boca de vez en cuando. Quedó en total silencio cuando el mayor le había terminado de contar aquello que vio y escuchó.
- Después de eso fue cuando nos encontramos... –Finalizó el mayor y entonces Jyushimatsu comprendió el motivo de las lágrimas de éste en aquel momento.
- Me imaginaba que Osomatsu-niisan sí sentía algo por Karamatsu-niisan... pero nunca esperé que Karamatsu-niisan igual sintiera algo por Osomatsu-niisan... –Dijo con un poco de tristeza haciendo que Ichimatsu exhalara un suspiro.
- Por cierto, guarda esto en secreto. Quiero dejar en claro que el estúpido de Mierdamatsu habla pura mierda y que mi amor no es inmaduro e infantil. Que se trague sus palabras y se atragante con ellas. –Agregó el de morado.
- Ichimatsu-niisan, ¿estás haciendo esto por amor? –Preguntó un contrariado Jyushimatsu que sentía miedo por aquél secreto que ahora cargaba en sus manos.
- ¿Ah? Claro que no... Bueno, mentiría si dijera que estos sentimientos se esfumaron así de rápido, pero esto es más una cuestión de orgullo. –Hizo un puño e imaginó que lo estampaba en la cara de Karamatsu.- Además, no podría hacer algo que lastimase a Osomatsu-niisan ya que...
No terminó aquellas palabras pues Jyushimatsu había acortado la distancia y le tenía abrazado con fuerza. Había sentido un vuelco en su corazón al sentir aquel contacto pero no pudo continuar hablando ni apartarlo. Fue Jyushimatsu quien habló.
- Ichimatsu-niisan... me siento mal... –Confesó Jyushimatsu.- Yo amo mucho a Osomatsu-niisan y a Karamatsu-niisan... pero por alguna razón, preferiría que tú fueras feliz antes que ellos.
Ichimatsu no contestó, se quedó pensativo unos momentos dejando que el menor se desahogase.
- No entiendo porque pienso así. Y me siento muy mal... –Continuó el menor y sus ojos se llenaron de lágrimas.
El mayor sintió un nuevo vuelco a su corazón. Se avergonzó por lo que estaba escuchando haciendo que sus mejillas se tiñeran ligeramente de rojo. Apartó con gentileza al menor y acarició de manera suave su cabeza.
- Creo que es hora de que regresemos a casa...
-.-
Mientras Todomatsu se arreglaba para salir de casa a comprar ropa con unas amigas, el teléfono de la casa sonó. Se enfurruñó al escuchar que nadie contestaba por lo que supuso no había nadie, así que enojado porque siempre él tenía que hacer ese tipo de cosas bajó las escaleras y se dirigió hacia la entrada donde estaba el teléfono. A medio camino, este dejó de sonar y escuchó la voz de su madre.
La señora Matsuyo hablaba animadamente al inicio con quien parecía ser Dekapan, hasta que las palabras animadas se volvieron un poco más graves y la mujer terminó llamando a su esposo.
- Sí, un momento, Dekapan-sensei. –Pidió una pausa y luego tapó con su mano la bocina del teléfono.- ¡Querido! ¡Querido, ven acá!
Tanto el señor Matsuzō como Todomatsu, que sintió que aquello era algo importante, acudieron a los llamados de la madre de la familia.
- Querido, Todomatsu... –Dijo sus nombres al verlos llegar hacia el recibidor.- ¿Dónde están los demás? ¿Dónde está Osomatsu?
- Todos salieron a hacer lo de siempre... –Dijo Todomatsu preocupado.
- ¿Qué ocurre, cariño? –Preguntó su esposo igualmente preocupado.
- Necesito que todos estén acá. Dekapan-sensei habló con Dayon-san... tenemos una emergencia...
-.-
-.-
-.-
*Citas por compensación:
No sé si quedó claro pero aclararé este punto para los que no conocen del mundo puerco(?) en Japón. Acá la confusión fue que todos (incluidos Choromatsu y Karamatsu) pensaban que Osomatsu practicaba el llamado Enjo kōsai o enkō, donde estudiantes o gente joven intercambian citas e incluso sexo por dinero o bienes materiales. La diferencia con lo que Osomatsu hace, técnicamente es que no cobra... que no sé si sea peor o mejor pero... el punto es que no estaba ejerciendo un tipo de prostitución. Quería aclararlo antes de que sigamos avanzando y para aquellos que no habían entendido aquella parte.
-.-
Igual quería comentar que ya más o menos tengo el destino del fic, así que no soy de esas personas que planeen cambiar el rumbo por comentarios de fans. Aún así, pueden tratar de adivinar el rumbo, porque siempre es agradable leer sus impresiones y las predicciones que hacen.
Igual una disculpa si no les contesto a todos sus comentarios, me da un poquito de vergüenza así que en esta parte aprovecharé para darle las gracias a todas esas personas que dejan comentarios/reviews/votos/kudos/sesuscriben/metirantomates/etc. En serio, tal vez no conteste pero leo todos sus comentarios y me hacen muy feliz xDDD
Nuevamente mando saludos a esas personas que ya saben quiénes son y con las que he tenido un gusto de hablar –véase, esas a las que acoso en facebook o en otros medios y me leen- :3 El cap va dedicado a esa persona de siempre.
Una disculpa si esta vez no hubo porno pero era una parte que desde mi punto necesitaba más de un diálogo que de sepso intenso(?) Ya más adelante. Btw, les vuelvo a recordar que el fic es OsoKaraOso... pero con una enorme tendencia que tira para el KaraOso. Si no les gusta, lo siento muchísimo pero así son las cosas :D
PD: Dije que habría IchiJyu, pero apenas al final hay tantito xDDD Pero cálmense... que todo irá lentamente.
PD2: Probablemente la historia de Totty y Atsushi sea relatada en un fic aparte o en un extra para no afectar la historia.
PD3: Choromatsu merece ser feliz... aunque tal vez su felicidad no sea la de sus fans :v
PD4: Se supone esta historia es romántica pero si contamos la cantidad de veces que Kara y Oso se ofenden a lo largo de este cap (y de todo el fic), notaremos que se insultan más de lo que se dan amor, jajajajajajajaja... bueno, ya... no es gracioso...
PD5: Perdonen los errores de ortografía. Últimamente estoy el doble de perezosa así que si me ponía a corregir, les iba a dar el cap hasta el siguiente mes hasta que me animase a corregir o mis betas se ponían a buscar los errores como en programa de concurso. Btw, si ven algo muy mal escrito, avísenme, plz. Se vale corregir me decían mis maestros xD
PD6: Ya son muchos posdatas, jajajaja. Btw, ya pueden hacer sus predicciones sobre la llamada del final. Es obvio y tal vez al mismo tiempo no lo sea.
