"Te Encontré."
B.B. Asmodeus.
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Fandom: Gotham (2014).
Pareja: Jim Gordon/Bruce Wayne platónico.
Rating: PG-13.
Resumen: (Alfa/Omega/Beta 'verse) Desde el momento en que Jim viró hacia sus espaldas, su destino estuvo marcado.
Continuidad: Este capítulo está situado durante los eventos de 1x09 "Harvey Dent." Dun dun dun, Selina Kyle is in the house.
Nota extra: Estoy en proceso de hacerle fanmix a este fic, porque el Brim lo merece. ¡Así que espérenlo!
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7.
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"Tortúrame,
con todo lo que he deseado."
-Metric.
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"¿Problemas con la novia?"
Jim forzó una sonrisa irónica. "Puedes apostarlo."
"Te dije que esas damas de alta sociedad te dejaban todo torcido por dentro."
-Si tan sólo supieras cuánto. Jim simuló ocuparse con los folders en su escritorio. Luego, mandó al diablo la cautela y decidió ser honesto. "Es mi culpa, no de Bárbara."
"¿Qué hiciste?"
Jim hizo una mueca. "Podía decirse que… fui infiel."
Harvey tuvo un momento de grandiosa sorpresa. "Oh, Jimbo. ¡Quién te viera! ¡Tienes la música por dentro!"
"No es como crees." Jim murmuró. "Conocí a mi verdadera persona Escogida."
Las cejas de Harvey danzaron. "Aun peor, entonces tu chica Bárbara fue sólo un calentador de colchón hasta que la persona legitima llegara."
Puesto de tal forma, Jim se sintió peor de lo que ya se había sentido con todo el asunto. "Cambiemos el tema, ¿quieres?" ¿Por qué había creído sabio hablar con Harvey al respecto?
"No, no, no. Vamos, Jim, escúpelo. No estoy juzgándote." Sólo divirtiéndome a tus expensas, fue implícitamente establecido. "¿Quién es la nueva chica? ¿Dónde la conociste? ¿Es una de las trabajadoras de Fish?"
"No." La negación fue rotunda y vehemente. "Dios, no."
"Déjame adivinar. ¿Otra dama de la crema y nata? Tienes un tipo de gusto muy específico, Jim-bo."
"Podrías decirlo." Ahora que Jim lo pensaba, sí parecía tener una inclinación hacia la clase alta. Sacudió su cabeza. Al ver a Harvey tomar un trago de su café, decidió vengarse. "¿Y quién dijo que se trataba de una mujer?"
Café fue escupido por todas partes. Escuchar las quejas de Harvey y su lengua quemada le levantó el ánimo.
Descubrir que Bárbara había decidido dejarlo, mucho antes de que él mismo Jim tomara la iniciativa, había dejado sentimientos duales al respecto. Por una parte, Jim se sentía culpable por el desastre que se había formado, lleno de malentendidos y sabor amargo. Por otra…
…el alivio, era inescapable. James sabía que había esquivado una bala de épicas proporciones, en cuanto había levantado aquel sobre con su nombre trazado.
"¡Dunca, dunca, volvas a dacer leso!" Con la lengua salida, Bullock le amenazó con un dedo primero a Jim, y luego todos los detectives que habían presenciado el spray de cafeína. "¡Debedía ditarles el desto en sus cabedas, idiotas!"
Gordon se carcajeó junto con media estación.
[+][+][+]
Conocer a Selina Kyle fue nuevo. Refrescante. Bruce se moría de la curiosidad cada vez que la chica invadía la mansión, interrumpiendo su rutina con su actitud fría y múltiples muecas. Selina era todo lo contrario a sus compañeros de colegio. Todo lo contrario a lo que Bruce conocía.
Después de ser corrida del jardín durante su sesión de boxeo, Bruce le dio un derechazo a Alfred. "No seas grosero con ella, Alfred."
Alfred no estaba impresionado. "Oh, lo siento mucho, Amo Bruce. No me imaginé que usted se convertiría en el Fan #1 de la Señorita Kyle tan pronto."
Bruce no entendió el tono de voz de su amigo. "Es nuestra invitada."
"¿Y le gusta?"
Bruce miró al mayordomo con incredulidad. "¿Gustarme? Apenas la conozco."
"Sería de lo más natural. Y más a su edad."
"Me intriga." Bruce admitió, algo de calor corriendo a sus mejillas. "Más no la encuentro atractiva de la forma en la que estás insinuando." Sus guantes fueron bloqueados a la hora de contraatacar, y la frustración creció en Bruce. "A estas alturas ha quedado claro que sólo tengo ojos para una persona."
"Quizás no debería ser así. Ciertamente, Jim Gordon tuvo la oportunidad de conocer a gente diversa mientras crecía. Gente atractiva debió haber captado su atención, estoy seguro."
"No necesito que me lo recuerdes." Bruce respingó.
Alfred cesó en entero sus movimientos para demandar todo el esmero del muchacho. "Amo Bruce, sólo quiero aclararle que es normal sentirse de esta forma. Aún es muy joven para lidiar en absolutos. No hay nada malo en mirar, es todo lo que digo. Ningún Alfa puede impedírtelo."
Bruce carraspeó su garganta. Aunque todavía no intuía el punto de esta conversación, Bruce hizo un esfuerzo por escuchar el consejo del mayordomo con la seriedad debida. Sin embargo, intentar comparar a James con Selina, fue totalmente ridículo. "Alfred, lo que él me hace sentir, nadie más podrá replicarlo." Se contuvo un momento. Mordió su labio. "Mi cuerpo, y mi mente, lo saben."
Su tutor se mostró agridulce con la noción. Lo contempló por unos minutos, antes de suspirar. "Ustedes dos son casos perdidos." El duelo fue reiniciado. "Justo como con Selina Kyle, apenas y conoce al detective Gordon, amo Bruce. Recuérdelo."
Bruce le pegó a Alfred en la cabeza con humor. -Él tampoco me conoce todavía. No en totalidad.
La furia que Bruce guardaba era un secreto para James. La oscuridad, que a veces, lo consumía. El placer, que Bruce había obtenido de la violencia contra Elliot, no había sido compartido con el hombre aún. Bruce no sabía por qué resultaba difícil despegar la confesión de su pecho.
"¡Guardia arriba, hijo! ¡Oi! ¡Deje de fantasear con ricitos de oro!"
Bruce rio. "¿Crees que sabes mucho de chicas, Alfred?"
"¡Ciertamente más que usted!" Alfred evadió sus golpes con una sonrisa diabólica. "Chicas Bonitas y Detectives Galanes, todos significan una cosa: ¡problemas!"
[+][+][+]
Problemática, definitivamente fue la primera conversación entre Selina y Bruce, una vez a solas en el estudio. Bruce dejó que la curiosidad controlara su gran boca, y sus tantas preguntas no fueron bienvenidas. Bien merecido quedó Bruce, al final de los latigazos verbales de Selina.
Para empeorar el asunto, Alfred estuvo allí para presenciar el momento incómodo. Mientras Selina corrió del estudio, sólo una palabra fue moldeada por la boca del mayordomo: Problemas.
La tercera era la vencida, era lo que decían. Bruce no se dio por vencido. Cuando descubrió a Selina queriendo huir por la ventana del estudio, intervino una vez más, jugando con fuego.
Selina tenía googles en su capucha. Bruce lo encontró de lo más peculiar.
"Eres callado al moverte."
Bruce lo tomó como un cumplido, y un paso en la dirección adecuada. "Tú también."
Ambos se sonrieron.
Con ese punto de partida, el tema de sus familias fue reabierto. La forma en la que Selina acogió el retrato de su madre, le llenó de calor a Bruce, recordándole que tan buena persona la mujer había sido. Selina le contó sobre su madre la actriz. Su madre, la agente secreto. Su madre, que algún día volvería por ella.
Bruce tuvo el presentimiento de que estaba siendo engañado, pero no presionó. Aceptó lo que la muchacha le dio.
Luego, el ambiente cambió.
Concluido el tema de sus padres, Selina sonrió con el filo gatuno que su sobrenombre representaba. "¿Alguna vez te ha besado una chica?"
El recuerdo fue instantáneo. Los labios de James sobre su mejilla, semanas atrás. La cercanía de la boca del hombre acariciando su cuello, marcándolo con su esencia… "No."
"¿Pero quisieras ser besado?"
-Sí. Mil veces, sí. El Beta anheló, mientras las alarmas se prendieron en Bruce. Tomado por sorpresa con sus propios sentimientos, Bruce endureció su estancia y sus defensas. "¿Por qué? ¿Por qué preguntas?
Selina sólo continuó sonriendo. "Curiosidad."
Cuando Alfred entró al estudio, Bruce brincó de su asiento. Afortunadamente, esta vez, el hombre frenó su lengua perspicaz.
Aun horas después de sus estudios, Bruce no pudo deshacerse de las imágenes en su cabeza. Fue como si Selina hubiera abierto un baúl, y los contenidos se habían derramado por su mente. El olor de la colonia que James usaba se alucinó por sus narices. La sensación de la mínima barba raspando la piel de Bruce, le causó cosquillas fantasmas. James Gordon se apoderó de sus instintos, de la faceta Beta que Bruce apenas conocía.
Fue muy distractivo.
Bruce hizo todo lo posible por bloquear aquella parte de su biología. Pensar en James solía ser un arma de doble filo. Le traía dicha, y a la vez, una nostalgia que llevaba a irremediable frustración. La ausencia del detective, una vez registrada, calaba hondo.
Meterse a la piscina de la mansión con su cronómetro, fue la solución más inmediata.
¿Y quién lo diría? También, bastante efectiva.
[+][+][+]
"Si me golpeas, te dejaré besarme."
Bruce pestañeó. ¿Por qué tanta insistencia en aquel maldito tema? "No quiero besarte."
Selina, por primera vez, lució con la guardia baja, al oírlo. "¿Por qué? Soy besable. ¿O no lleno tus estándares porque no soy niña rica?"
Bruce recapacitó rápido, queriendo evitar otra confrontación de mal sabor con Selina Kyle. "¡No lo digo para insultarte! Quise decir… Me gustaría ser besado, como lo preguntaste el otro día. Supongo que eres una chica con características físicas muy bonitas—"
"¿Supones?"
"Me gusta alguien más." Bruce finalmente escupió, su voz desentonada por la presión que sintió de parte de la chica. Respiró hondo, antes de proceder. "…Y me gustaría ser besado por esa persona. Nadie más."
"Cálmate, niño, tus feromonas están arruinando mi cena. Ya entendí, ya entendí." Selina sacudió su dona por todas partes. "Pffft. ¿'Ser besado'? ¡Eres toda una niña!" Entonces un postre salió volando, añadiéndose a la declaración.
Bruce actuó en automático. Arrojó su pan, sin pensarlo dos veces. "¡No soy una niña!"
"Suenas como a princesa de Disney. ¿Debería llamarte Blanca Nieves, de ahora en adelante?"
Una carcajada incrédula llevó a otro misil azucarado, y Selina se protegió detrás de un sillón. En segundos, la guerra se desató en el estudio, sus risas contagiándose mutuamente. Bruce no pudo recordar la última vez que había tenido esta clase de diversión. Se perdió en la experiencia.
En algún punto, Bruce registró por su periferia la figura de Alfred en el umbral, más la guerra de panecillos no fue interrumpida.
Bruce rio hasta que su estómago dolió.
"Podrías practicar." Selina dijo, una hora después, tirada en la alfombra y corta de aliento. "No quieres que tu primer beso apeste, ¿cierto?"
Bruce se apoyó en la mesa, todavía jadeando. "No creo que besar sea tan difícil. Miré a mis padres hacerlo todo el tiempo."
Selina roló sus ojos. "Aguafiestas. Allá tú, si quieres que tu beso con Gordon sea tan insípido como besar un poste."
Así de rápido, Bruce se endureció como tabla de surfeo. "¿Qué dijiste? ¿Cómo—?"
Selina no respondió de inmediato. Mientras más se trabó Bruce con su propia lengua, más larga se fue haciendo la endemoniada sonrisa de la chica. Finalmente, Cat apuntó a su nariz. "Te tiene marcado, tonto. Es obvio. Lo supe desde que llegué a tu castillo. Gordon no bromea con sus instintos posesivos, ¿eh? Todo un macho Alfa, por más que se quiera hacer el Detective Samaritano."
"¿Qué podrías saber tú, de Alfas?"
Ante el repentino tono frío de Bruce, Selina se alzó en sus codos. "Bastante. Puesto que soy una."
Bruce frunció su ceño. "No puede ser posible, hubiera—"
"Probablemente no lo notaste porque no haz conocido Alfas del sexo opuesto hasta ahora. Tú nariz no sabe qué está oliendo." La chica se encogió de hombros. "Es de esperarse con los Betas."
De insultar a James, Selina pasó a insultar a Bruce, sin ninguna dificultad. A Bruce no le gustó sentirse tan fuera de control. ¿Por qué ni James, ni Alfred, le habían mencionado aquel detalle sobre la chica? "Sería imposible comparar un beso con James con un poste."
Selina se volvió a acostar. "¿Sigues con la idea de esperar a ser besado?"
"¿Qué tiene de malo?"
"¡No tienes que esperar, es a lo que me refiero! No tienes que ser tan pasivo. ¡No eres un Omega! Quieres un beso de tu Alfa, ¡tómalo!"
Bruce se retorció en la alfombra. No supo dónde colocar sus manos. "Es complicado. Mi edad… complica todo."
En eso, hasta Selina pareció tirar la toalla. "Supongo. Aunque, mientras no haya lengua y manoseo pesado, no estarían rompiendo la ley."
Interesante. "¿En serio?"
"Ajá. ¿Qué edad tienes? Trece todavía requiere un chaperón, pero a los catorce empieza a tener uno más libertad. A decir verdad, que Gordon sea tan viejo es un punto a favor, quieres decir que no se dejará llevar como adolescente hormonal. Tiene más control. ¡Sin olvidar que es un policía! Duh. Nadie querrá meterse con él, aun cuando sí estuviera desabrochándote—"
"Pronto cumpliré los catorce." Fue la débil interrupción que Bruce logró producir. Su cuerpo se encendió y todo se volvió más veces más embarazoso. "Así que, sin lengua, ¿y todo está bien?"
Cómplice, Selina asintió con dientes aperlados en su sonrisa. "Y no tienes que esperar a que él quiera una buena sesión de Re-Marcación, ¡tú puedes pedirla cuando te dé la gana!"
"¿Re-Marcación? ¿Te refieres a cuando compartimos… esencias?" Bruce tragó saliva con tan sólo recordar el evento. Había soñado con tener el peso del cuerpo de James de regreso, en más de una ocasión. Sin embargo, todo lo que Bruce obtenía al despertar de tales sueños, eran sábanas echadas a perder y muchas preguntas.
Deseaba una repetición. Ahora que Selina le daba luz a tales cláusulas, Bruce estaba seguro de que necesitaba una repetición.
"Sería difícil de convencerlo. James siempre está preocupado de no abusar de los límites entre los dos. Es un hombre bastante escrupuloso."
"Un Alfa es un Alfa, niño." Selina enfatizó, levantándose de nuevo. Del piso recogió un pan, dándole una mordida poco higiénica. "Simplemente no estás usando los trucos correctos para tenerlo jadeando en la palma de tu mano."
Mecanismos en el cerebro de Bruce se activaron, la semilla de un plan comenzando a crecer. "¿Qué tipo de estrategia… propondrías entonces?"
En acto de frescura, Selina aspiró sobre sus uñas, para luego limpiarlas con la franela de su sudadera. "Mmm, para empezar…"
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Selina abrió la puerta de la mansión la mañana siguiente. Jim la empujó de inmediato, regresándola al lobby antes de que alguien la viera. "Ten más cuidado. Nadie puede saber que estás aquí."
"Relájate. Estamos en el medio de la nada. Una gigantesca, y aburrida, nada."
Gordon optó por ignorarla. No podía tener a todos contentos, de todas formas. Selina podría estar aburrida todo lo que quisiera, pero por lo menos estaría viva. "¿Dónde está Alfred?"
"Entrenando al príncipe."
Jim torció su entrecejo. "…¿Entrenando? ¿De qué hablas?"
Selina alzó sus cejas. "¿No estás enterado? Bruce está aprendiendo a como noquear gente con guantes."
Fiel a su criptica línea, Selina lo llevó a los jardines justo a tiempo para presenciar a Bruce siendo tumbado al suelo por Pennyworth. Súbitamente, todo se volvió un tumulto confuso y violento.
Jim miró rojo. La cadena de eventos que se dispararon los siguientes momentos fue una detonación.
"¡Oi!"
"¡James!"
En un parpadeo, Jim estuvo encima de Alfred, sus nudillos alrededor de su cuello, apretando. Gruñendo.
"¡Estoy bien!" La voz de Bruce se filtró. "James, no estoy lastimado. Alfred está entrenándome, eso es todo. Mírame. Mírame, estoy bien."
Poco a poco, Jim hizo lo que el Bruce pidió. Poco a poco, el rojo se atenuó, y sólo café oscuro fue el color predominante. Sus dedos se aflojaron. Con la poca dignidad que le quedaba, Alfred se sacudió del ataque sorpresivo, dejando a Gordon jadeante con adrenalina. Jim observó sus manos tiritar, todavía en el aire, y recordó el crujido de su puño al haber participado en el enfermizo Club de Pelea de Sionis.
"Demasiados Alfas en un sólo maldito lugar."
Al escuchar el acento escocés rezongar, Jim volvió a gruñir. Bruce se interpuso entre los dos Alfas, como si su pequeño cuerpo y pura determinación fueran a ser suficientes para detenerlos. En su intento por aplacar a Gordon, lo golpeó accidentalmente con su mano enguantada. Fue ridículamente gracioso, y Selina fue la única que no tuvo problemas con carcajearse con la situación.
"Déjenos solos." Bruce ordenó, inquebrantable. "Ahora."
Jim se dio la media vuelta. Respiró hondo, tratando de reenfocarse en lo que había estado a punto de suceder.
O más bien, en lo que sí había sucedido.
Maldita sea.
Era el estrés de su trabajo. Era el estrés, y los estragos del caso con Dent y Lovecraft. Estaban tan cerca de resolver el asesinato de los Wayne… Desde aquel Club de Pelea, Gordon había dejado salir al Alfa por demasiado tiempo, y ahora era difícil ponerle la correa en el cuello.
"Le pedí a Alfred que me enseñara a pelear. No me lastimó. Estábamos practicando."
"¿Por qué querrías aprender a pelear, Bruce?"
"¿Qué hay de malo en querer defenderme?"
"Esto tiene que ver con tus padres." ¿Cuando no, los padres de Bruce regresaban de la tumba para atosigarlo? "No necesitas probarle nada a nadie."
"¡Quiero ser fuerte!"
James retornó su cuerpo a la dirección del Beta. El chico estaba enrojecido de su rostro del coraje. Intentaba en vano deshacerse de sus guantes de boxeo. "Ya eres fuerte, Bruce."
"¿Pero, soy despiadado?" Una risa sin humor bufó de la boca del joven.
En silencio, Jim se acercó. Acogió una mano de Bruce, comenzándola a desnudar del guante segundos posteriores.
Bruce clavó su mirada en él. "¿Qué hay de ti, Detective? ¿Eres lo suficientemente despiadado para sobrevivir Gotham?"
"Últimamente, he sido forzado a serlo." James prosiguió con el segundo guante. "Y lo he odiado, Bruce. Escúchame." Sus manos rodearon las muñecas del Beta, apretándolas. "Por eso me siento tan enojado. Porque cuando estoy en tu compañía no tengo ser algo que no quiero. Es el único momento de mi maldito día donde no tengo que—"
Palabras fallaron.
Ver a Bruce siendo golpeado por Alfred había encendido un switch en Jim. Completa desconfianza lo había nublado. Por aquel momento, el mundo había dejado de tener sentido. "No hay espacio entre nosotros dos para ser despiadados, Bruce." Aventó los guantes carmines a la mesa de verano. "¿Por qué no me pediste que te entrenara?"
"No cuentas con el tiempo."
"O no querías que me enterara."
Ah. Bruce ladeó su rostro en lado contrario. Culposo.
"¿Por qué te peleaste en tu colegio? Tampoco me contaste esa parte."
Bruce refunfuñó entre dientes. "¿Cuál es el punto de tu interrogatorio?"
"Porque estoy seguro que todo está conectado." Jim no era un detective por nada. Y con Bruce Wayne, no había vuelta de hoja con el mismo asunto. "Conectado a tu ira. Oh, por favor. No luzcas tan sorprendido—Que no te pregunte al respecto, no significa que no lo vea en tu cara todos los días. Dame más crédito."
Bruce no rehuyó de su elevado tono de voz. Escaló, junto con Jim. "¿Qué quieres de mí? No me disculparé por lo que siento."
Alfa y Beta se enfrentaron con equidad en sus convicciones, porque Bruce Wayne podía ser tan testarudo como Jim Gordon. Si alguna vez habría un momento donde sería comprobado que Bruce no era un sumiso Omega en busca de ser controlado, fue este momento.
Aquella testarudez volvía loco a Gordon. En más de un sentido.
El detective inhaló profundamente, antes de replicar. Gravitó, como siempre, al muchacho, sus manos plantándose en los hombros del Beta. "No te quiero… consumado. He visto a gente importante para mí ser devoradas por sus demonios personales, Bruce. No quiero añadirte a la lista." Bárbara se había derretido como cera frente a sus ojos, moldeándose en alguien totalmente desfigurado. Jim no había podido ayudarle.
En lugar de gritarle a Gordon un poco más, Bruce reaccionó con prematura suavidad. "He cambiado. Es inevitable." La sudadera del Beta estaba mojada con sudor, tan distintos a las camisetas bien abotonadas y caquis que solían ser la norma. "No puedes protegerme de todo. Por ello, he decidido aprender a protegerme a mí mismo. Ni tú, ni Alfred, pueden estar cada minuto de cada hora a mi lado. Me rehúso a ser inútil."
Era la verdad.
Bruce tenía más razones a favor, que en contra, para decidir cuidarse las espaldas de manera más eficaz. ¿Qué demonios estaba Jim pensando para intentar reprocharle? ¿Qué, exactamente, estaba haciendo? Bruce no era Bárbara. La demencia efímera de instintos posesivos perdió validez con cada segundo que transcurrió. Jim comenzó a sentirse como un tonto, entre más se alargó el silencio entre los dos.
Jim necesitó sentarse. El bajón de dopamina en su sistema lo mareó un poco. Fuera del estado Berserk, Gordon quedo exhausto. Bruce lo miró con preocupación, y no dudó en jalar una sillas del jardín para acomodarse frente a él. Las manos caídas del detective continuaron temblando.
"Me disculpo por… atacar Alfred." Claridad en su mente lo hizo sentirse avergonzado. "Dios. Simplemente… reaccioné. "
"Tal vez lo que Alfred dijo es cierto. Hay demasiados Alfas cerca de mí." Bruce levantó sus comisuras en una menguada sonrisa. "¿Por qué no me dijiste que la Srta. Kyle era una Alfa?"
Jim percibió su confusión colarse a su rostro. "No lo consideré importante. Lo… olvidé." Luego, alerta inmediata lo robusteció. "¿Por qué? ¿Selina te está afectado?"
"¡No!" En gesto recíproco al que Gordon había proveído, Bruce recogió una mano de Jim. La levantó lentamente para acostarla en la mesa. Sus dedos amasaron los nudillos, los cuales estaban hinchados por el previo enfrentamiento de anoche. "No está causando problemas. Cat es interesante."
Jim se tomó un momento para procesar tal descripción. Luego, resopló por su nariz. ¿Conque, Cat, huh?
"Es verdad." Bruce insistió, ojos en su tarea. "He estado aprendiendo de ella."
Oh dios. "¿Cómo qué?".
Bruce sonrió. "Bueno. Para empezar, se ha ofrecido en buena fe para ser sujeto de pruebas en mi beneficio."
"¿Qué clases de pruebas?"
Bruce prosiguió a masajear su otra mano, todavía sonriendo. "Expresó un preocupación sobre mi inexperiencia en ciertos… aspectos de mi relación con mi Alfa."
Por una larga pauta, Jim no estuvo seguro de cómo responder. Bruce elevó sus ojos, expectativo, pesado con su intensidad. "No sé si entiendo—"
"Cat piensa que si no practico, cuando llegue el momento de besarte, será horrible… Puede que haya incluido el calificativo insípido, en la conversación…"
Jim dejó su mentón colgar por un momento.
La cerró.
Parpadeó.
Pensó cuidadosamente en su réplica.
"Bueno." Jim rascó su mentón para disimilar la carcajada que quiso salirse. "Está equivocada." Gordon se encogió de hombros.
Bruce no lució apaciguado. "¿Cómo puedes estar tan seguro?"
"Porque me puedo basar en previas experiencias." Jim descendió su voz en tono más privado, enfrascando al Beta y a su persona en una burbuja incorpórea, en caso de que Selina estuviera espiándolos. "Sucederá, Bruce, ¿está bien? No lo presiones, y el momento vendrá por sí solo." Gordon se tomó una pausa. Pretendió remover hilos imaginarios de su chaqueta. "A menos que… tengas curiosidad, respecto a las chicas de tu edad. En ese caso—"
Bruce bufó. "Dije que ella se había ofrecido, no que yo hubiera aceptado su ayuda."
-Querías que enloqueciera de celos lo suficiente para ceder a tus caprichos. Jim rodó sus ojos. "Pero querías ver mi reacción ante tal ofrenda."
El Beta tuvo el valor de lucir casi ofendido por ser atrapado en su propio jueguito. "Sólo quería hacer hincapié en el tema."
"Créeme, he notado el hincapié del asunto en las últimas tres visitas." Jim dijo con tono cáustico. Se acercó a Bruce a través de la mesa. Le indicó al Beta inclinar su oreja izquierda hacia su boca para poder susurrarle. "No necesitas práctica. Obtendrás más que suficiente conmigo, cuando el tiempo sea el correcto."
Percibió al muchacho tragar saliva. Jim se aguantó su sonrisa de satisfacción.
"Y será todo, menos insípido."
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Fin de Parte 07.
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