Capítulo 7
"Los tontos también se ilusionan".
- Ya me voy. –Dijo el mayor de los Matsuno arrastrando sus palabras.
- Que te vaya bien. –La voz del tercer hermano se escuchó antes de que el mayor cerrara la puerta corrediza saliendo de casa.
Habían pasado algunos días desde aquél incidente en el que sus hermanos descubrieron el enorme secreto que había guardado por tantos años. Si bien nadie volvió a mencionar el tema, Osomatsu sabía que sus hermanos no lo habían olvidado. Era imposible olvidar algo así, obviamente. Pero el que más lo demostraba era Choromatsu, quien ahora no peleaba tanto con él. Después del incidente de los egos que habían experimentado con Todomatsu, había estado más calmado. Pero luego de que las citas clandestinas del mayor se volvieran de conocimiento público para los sextillizos, había experimentado un cambio aún más drástico. Ahora buscaba a Osomatsu para perder el tiempo cuando no estaba con sus actividades de idols.
Para Osomatsu era muy agradable pasar el tiempo con él como en los viejos tiempos, ya sea únicamente viendo películas o leyendo manga en la comodidad de su casa, pero por otro lado, eso no le dejaba mucho tiempo para pasar con Karamatsu. Y es que no había forma de decir que un nini desempleado tuviera planes. Decir que saldría solo ahora era motivo de malas miradas por parte de los menores, y mucho menos podía decir que saldría con Karamatsu.
Karamatsu era el más afectado y el mayor lo sabía. Podía ver que detrás de la sonrisa de su hermano se escondía una enorme molestia cada que Choromatsu se acercaba a él diciendo "Osomatsu-niisan, mira esto..." y por más que Osomatsu trató de explicarle que era en parte porque Choromatsu estaba tratando de compensar el haberlo ignorado por varios años, Karamatsu no escondía el hecho de estar celoso.
El día anterior, Karamatsu había llegado a su límite y había arrastrado hacia el baño al de sudadera roja. Le besó sin contenerse y aunque el mayor le correspondió, terminó empujándole para que no llegaran más lejos. Las reglas estaban puestas y ambos habían acordado que jamás intentarían hacer algo que los delatara en casa.
Osomatsu le prometió que tendrían una cita para calmarle. Karamatsu había abierto los ojos ante la mención de la palabra 'cita'. Para Osomatsu parecía un perrito esperando por un premio con grandes ojos brillantes. Agregó un "Te lo prometo, Karamatsu", y entonces toda la molestia del segundo se esfumó. El resto del día, el de sudadera azul se la pasó con una cara de 'estúpido', según Osomatsu. Pensaba que no podía ser más obvio. Cuando Jyushimatsu le preguntó a Karamatsu por qué lucía tan feliz, éste arrojó la frase "Es porque tendré una cita con una de mis Karamatsu Girls". Osomatsu terminó escupiendo el té que bebía y bañando a Todomatsu, quien ahora gritaba a todo pulmón que era un cerdo asqueroso.
Así, había conseguido con ayuda de Dekapan, una excusa para salir solo y poder tener despegado a Choromatsu. El plan fue sencillo, diría que tenía una consulta después de que Dekapan le hablase. Era un chequeo médico y quería ir sin "acompañante". Choromatsu le miró con cierta duda preguntándose si no se trataría de alguna idiotez del mayor, pero le dejó marchar a lo que sería su punto de encuentro con Karamatsu, aquel puente que solía frecuentar.
Después de una caminata rápida, Osomatsu llegó a donde su hermano le estaba esperando. Éste, que siempre aprovechaba para vestir de manera dolorosa cuando estaban fuera de casa, le saludó con una mano pero cambió su sonrisa a una mueca cuando le vio llegando con un cubrebocas como los que usaba Ichimatsu. Osomatsu pensó que así estaban a mano por hacerle ver aquellos pantalones brillantes que llevaba puestos.
- ¿Qué estás haciendo? –Preguntó el menor mirándole con incertidumbre.
- Estoy tratando de que no descubran que somos un par de hermanos incestuosos... –Dijo y rodó los ojos a la vez que sacaba una gorra y se la ponía al revés en la cabeza.
- ¿Tan necesario es el disfraz? –Cuestionó con un poco de pena.
- Sí, lo es. –Dijo Osomatsu frunciendo el ceño y extendió su mano hacia él, agradeciendo llevar el cubrebocas pues sus mejillas se habían tornado coloradas.
Karamatsu quedó completamente rojo al entender lo que quería el mayor. Estiró su propia mano para tomar la de su hermano y la apretó con fuerza. Ambos dieron un respingo. No era lo más erótico que habían hecho ni de lejos. Pero la sensación de tomarse de las manos como pareja era nueva, un poco vergonzosa, y al mismo tiempo que sentían una inmensa felicidad, sus corazones latían con fuerza.
El de sudadera azul estaba en la gloria hasta que Osomatsu retiró su mano y procedió a quitarse la gorra y el cubrebocas.
- Creo que no son necesarios. –Dijo con una mirada vacía.
- ¿Eh? Pero... –Alegó mientras volvía a tratar de tomar su mano sin éxito. Osomatsu se alejaba cada que trataba de hacerlo.
Karamatsu suspiró, rindiéndose con aquello de ir de la mano. En su mente pensó que su gatito estaba siendo tímido pues no podía resistirse ante sus encantos.
- Bueno, ¿Y a dónde quieres ir? –Preguntó al mayor, pues no quería que su preciada cita con su 'adorable' hermano se estropeara.
- ¿Ehhhhh? Elige tú. –Dijo Osomatsu hurgándose la nariz con el meñique.- Si me das a elegir entonces querré que vayamos al pachi o a apostar en las carreras de caballos.
- Oh, bueno... –Karamatsu le vio un poco desilusionado ante esa actitud desganada, pero era verdad, el mayor no tenía muchos pasatiempos además de sus vicios mundanos. Y no, no quería que se la pasaran en su apasionada cita, sentados en las máquinas de pachinko o respirando el olor al excremento de caballo.-
- No es que no esté emocionado, es que prefiero que sorprendas a tu Oniichan. Estaré feliz a donde sea que quieras llevarme. –Dijo y sonrió. Para sorpresa de Karamatsu fue como si le leyera parte de su mente.
- De acuerdo. Entonces podríamos ir a... ¡Ah! –Exclamó como si su cerebro hubiese hecho conexión.
Karamatsu tomó del brazo a Osomatsu pues no quería que le soltara si trataba de tomarle nuevamente de la mano y lo arrastró sin decir una sola palabra. Osomatsu se dejó llevar con una sonrisa. De verdad estaba feliz por aquella cita, pero de igual forma se sentía incómodo y ni él mismo entendía el por qué.
Ambos hermanos tomaron el autobús y después el tren bala, llegaron a la entrada de un zoológico. Osomatsu pensó que su Karamatsu de verdad se estaba esforzando para que aquello pareciera una cita, un poco apresurada, pero una cita al fin y al cabo, aunque era un poco exasperante que Karamatsu le tratase como una chica y pagara por todo, pero a final de cuentas el mayor no tenía un céntimo por lo que no había nada qué hacer.
Recorrieron todo el zoológico mientras Karamatsu iba llenando sus manos de comida. Pronto ambos tenían algodón de azúcar en las manos, y al cabo de un rato eran unos conos de helado. Pasaban entre las jaulas riéndose del parecido de algunos animales con sus hermanos y conocidos. Al llegar al corral de las alpacas, Osomatsu no podía parar de reír pues el parecido de una de las alpacas con Iyami era increíble. Sólo faltaba pintarle un bigote y podría pasar por él, en palabras de Osomatsu. Igual no duraron mucho aquellos momentos de risas, pues el menor continuaba arrastrando al mayor con mucha prisa.
Después del recorrido, Osomatsu pensó que se marcharían a casa pero fue arrastrado cuando salían del zoológico. Después de volver a tomar el tren y terminar en otra estación, llegaron al cine que ya conocían y frecuentaban. Osomatsu estaba agitado, pues Karamatsu le llevaba de un lado a otro y no estaba acostumbrado a tanto movimiento. Vieron una película romántica y el de sudadera roja terminó durmiéndose a la mitad de la función. Despertó justo en los créditos y antes de poder hablar siquiera, fue arrastrado nuevamente por el menor. Estaba a punto de darle un puntapié a Karamatsu por llevarlo de un sitio a otro sin descansar.
Una expresión de indiferencia se formó en su rostro cuando llegó al destino que su hermano había elegido. Al parecer ese era el final de la cita que Karamatsu había decidido.
Ambos se encontraban fuera de un Love Hotel y Karamatsu le miraba con brillo en sus ojos. Osomatsu no dijo nada, le miró fijamente y entonces se dio la media vuelta alejándose de ahí como si aquello no fuese su asunto. Pudo escuchar un '¿¡Por qué!?' de labios de Karamatsu, quien confundido le veía alejarse. Fue detenido por la mano del menor quien corrió detrás de él. Osomatsu se dio la vuelta para contemplar en su rostro expresiones de desilusión, confusión y cierta indignación.
- ¡¿Por qué no quieres entrar conmigo?! –Preguntó Karamatsu quien se sentía realmente dolido por aquel rechazo que el mayor estaba demostrando.
- Porque... no quiero que metas tu pito dentro de mi culo... –Dijo y sonrió al tiempo que Karamatsu quedaba completamente rojo, con una expresión que irritó a Osomatsu.- Al menos podrías tratar de negarlo...
- Pero... Es que eso no es lo que quería… exactamente. –Karamatsu trataba de cuidar sus palabras al hablar.
- Entonces quieres que yo la meta... –Dijo Osomatsu con tono cansado.
- ¡No! ¡Eso no! –Gritó Karamatsu y el mayor frunció el ceño. Aquello asustó a Karamatsu quien pensó que la cita se estaba yendo al carajo.- Es decir, en el futuro tal vez aquello fuera posible, pero... ¡Quiero que demos un paso más en nuestra relación!
- ¿Un paso más? –Preguntó Osomatsu.
- Sí, un paso más nos ayudará a estar más unidos. Si nos unimos en cuerpo y alma entonces yo... yo... –No pudo seguir hablando. Se llevó el pulgar a la boca mordiéndose la uña.
- ¿Karamatsu? ¿Tú qué? –Preguntó el de rojo, ahora confundido, con un tono de reproche.
- Yo... –Karamatsu tomó aire antes de hablar.- Dejaría de tener miedo...
Lo último lo dijo como en un murmullo, pero Osomatsu pudo escucharlo con claridad. Esa frase le había dejado el doble de confundido e intrigado.
- ¿Miedo de qué, Karamatchu? Tu Oniichan no está entendiendo nada... –Bajó un poco el tono autoritario. Pensó que si quería que Karamatsu hablara debía lucir menos enojado.
- Bueno. Es que nuestra relación no ha progresado nada, y tengo miedo porque estos días Choromatsu ha estado muy amable y unido a ti...
Fue como si los engranajes dentro del cerebro de Osomatsu comenzaran a girar con rapidez, pues aquella confesión le había dejado en claro parte de lo que preocupaba a Karamatsu. Sonrió, pues a final de cuentas era su querido y tonto hermano sufriendo un ataque de celos.
- Tonto... Choromatsu ha estado siendo amable desde antes, sólo que apenas lo notas. Es porque aceptó que su puto ego era enorme y está tratando de cambiar. Además de que seguro quiere que regresemos a nuestra relación de antaño.
- ¡Pero...! ¡Pero aún así no puedo evitar tener miedo de que caigas en sus brazos y te aleje de mi lado! –Gritó exaltado mientras estiraba sus manos para sujetar a Osomatsu por los hombros con fuerza.
- Ouch. –Exclamó Osomatsu al sentir el duro agarre.
- L-lo siento... –Se disculpó Karamatsu quien dejo de apretar con fuerza.
Osomatsu aún podía sentir que sus manos temblaban sobre sus hombros. Aquello le dio mucha tristeza.
- Karamatsu. Tú me pediste que confiara en ti, en que siempre me amarías. Así que, ¿Podrías confiar en mí de igual manera? –Preguntó con seriedad.
- Yo... quiero confiar en ti, pero... –Meditando sus palabras, decidió continuar.- Tú alguna vez sentiste algo por Choromatsu.
- Te dije que ya no siento nada por Choromatsu. –Dijo Osomatsu con los ojos abiertos y cierto desconcierto.
- Ya lo sé, pero me es difícil confiar en ti cuando antes ya has sido... –Se detuvo en seco antes de continuar. Alzó la mirada y se asustó al ver que la cara de Osomatsu ahora mostraba una enorme indiferencia. Sabía que eso significaba que había acabado con su paciencia.
- ¿Yo he sido qué? –Preguntó sin expresión alguna.
- Nada, vamos a olvidarlo... –Karamatsu sentía un nudo en la garganta.
- ¿Yo he sido qué? –Volvió a preguntar mientras su expresión se tornaba irritada.- ¿Yo he sido un degenerado? ¿Yo he sido una mala persona? ¿O acaso es porque yo he sido una puta?
- ¡N-no! ¡No es eso lo que trataba de decir! –Exclamó con desesperación.- Si has sido promiscuo, pero yo jamás te he visto como una pu-...
Karamatsu no pudo terminar su frase, pues un puño había impactado directo en su estómago. Lo último que pudo ver antes de caer al piso fue la espalda de Osomatsu alejándose con rapidez de ahí.
-.-
Cuando Ichimatsu despertó, no había nadie en casa a excepción de Choromatsu que lucía preocupado. Al preguntarle el porqué de su actitud, le comentó algo sobre que Osomatsu iría con Dekapan a hacerse un chequeo médico o algo así. No le tomó mucha importancia, pues se imaginó que era alguna mentira del mayor y la razón del porqué no quería a Choromatsu pegado a su espalda era bastante obvia. Al final, el tercer hermano salió de casa dispuesto a realizar sus actividades de idols, dejando a Ichimatsu completamente solo.
El despeinado chico se vistió con calma y desayunó un poco de cereal en la cocina. Hacía mucho tiempo que no se sentía calmado.
Al entrar en la sala de estar se percató de una figura tirada en el piso completamente desanimada. Ichimatsu había dado por hecho que no se encontraba en casa debido al silencio que reinaba en la morada, pero ahí tirado en el suelo con una expresión de angustia estaba Jyushimatsu. Ichimatsu salió de la sala sin que el menor le notase y en un instante ya había regresado.
- Jyushimatsu, ¿Quieres salir a dar un paseo? –Dijo mientras enseñaba aquél traje de perrito y la correa que usaban para salir a pasear.
- Niisan... ¡Sí! ¡Sí quiero! ¡Uwaaa! –Contestó con los ojos bien abiertos y un brillo en éstos, dando saltos y girando como remolino con aquella energía tan característica en él.
El de amarillo se mostró feliz ante aquella proposición, aunque esa felicidad fue momentánea. Su gran sonrisa no desapareció de su rostro pero la verdad es que estaba sintiendo mucha tristeza y lo peor es que no entendía bien la razón.
Los dos hermanos salieron de casa sin un rumbo establecido. El menor con aquel trajecito fingiendo ser un perro y el mayor siendo tirado de la correa. Ese tipo de actividades estúpidas eran su pan de cada día. Se divertían aunque las demás personas los miraran con caras de extrañeza y burlas. A ellos jamás les molestó. Mientras ambos se sintieran cómodos, no les interesaba lo que algunos extraños pudieran pensar. Así había sido desde que estaban en la preparatoria y eso no iba a cambiar.
Al llegar a un parque ambos se sentaron en una banca. Era una escena bastante bizarra pues el menor aún tenía aquel traje de perro e Ichimatsu aún sujetaba la correa que tenía unida a su collar.
Era complicado para Ichimatsu sacar conversación debido a su naturaleza taciturna, pero en verdad estaba preocupado por el estado de ánimo del menor, así que trataba de esforzarse un poco más.
- Jyushimatsu... –Dijo su nombre para iniciar la conversación.
- ¿Sí, Ichimatsu-niisan? –Contestó el de amarillo girando su cabeza hacia él.
- Quería preguntarte... ¿Por qué has estado desanimado estos días? –Preguntó de forma muy seca mientras se preguntaba si no había sido muy directo.- Es decir, si es por lo mío con Karamatsu no debes preocuparte. Y... si no es por eso, puedes... pedirme un consejo o algo así... –Aquello último lo dijo volteando su cabeza pues le avergonzaba aquél acto de comportarse como un hermano mayor.
- Ah. No es por eso... –Contestó el menor bajando la cabeza igual con pena.- Es que soy una mala persona.
Para Ichimatsu aquella afirmación de su hermano menor se le hacía una enorme mentira, pues él sabía de primera mano lo atento que Jyushimatsu podía ser. Era una persona que no juzgaba a los demás por nada del mundo y les aceptaba con todo su corazón. Aquella tonta amabilidad le había salvado numerosas veces aunque al principio fuera incómodo para él.
- ¿De qué estás hablando? Tal vez tus chistes sean malos, pero tú no eres una mala persona. –Dijo con un gesto de extrañeza.- Por el contrario... creo que eres excesivamente amable...
- ¡No lo soy! –Exclamó el menor sorprendiendo a Ichimatsu quien había dado un brinquito y se había erizado como gato.- Es que... ¡Soy un mentiroso!
- ¿De qué estás hablando? –Preguntó Ichimatsu quien, en verdad, no entendía el porqué de aquella afirmación.
-Soy malo porque estaba feliz... –Dijo haciendo una expresión de enojo más consigo mismo que con el mayor.- Me puse feliz cuando supe que Karamatsu-niisan rechazó a Ichimatsu-niisan...
Ichimatsu miró a Jyushimatsu tratando de asimilar sus palabras. Su corazón había dado un vuelco y ahora latía con tal violencia que pensó que se le saldría del pecho o explotaría. Una parte suya estaba asustada mientras que la otra le hacía sentir... ¿Feliz?
No había salido de los labios de Jyushimatsu pero en aquellas palabras había cierta profundidad que ni él mismo podía entender. Para Ichimatsu era una confirmación. Días anteriores había entendido una cosa cuando éste le había confesado que le importaba más su felicidad que la de sus hermanos mayores. Ichimatsu entendió que Jyushimatsu sentía algo por él. Le molestaba pensar de aquella forma pues sentía que era algo imposible y que sólo era su mente jugando con él, haciendo que su ego se volviera más grande. No quería que eso ocurriera, pues cuando pensaba en ese tipo de cosas luego se daba cuenta de estar completamente equivocado. Había ocurrido cuando pequeño con Karamatsu, pues realmente pensó que tenía un vínculo especial con éste. Fue doloroso para él descubrir que estaba lejos de la realidad y que su relación era bastante frágil.
Aún así, las palabras de Jyushimatsu tenían cierto peso que le hacía sentirse incómodo. La incomodidad provenía de aquella felicidad que le provocaba saber que al menos una persona en el mundo era capaz de amar a una basura incombustible como él. Pero no todo era tan sencillo.
Para Ichimatsu era obvio que no merecía ese amor. Y aún así no podía evitar sentir una calidez que invadía su pecho.
- ¿Ichimatsu-niisan? –El menor le llamó pues notó que su hermano se había perdido en sus pensamientos.
- Ah, lo siento. –Se disculpó mientras suspiraba con pesadez.- Sobre lo que dijiste, no creo que seas malo. Es decir, creo que estás feliz porque inconscientemente quieres que supere a Mierdamatsu y sea feliz como tú.
- ¿Es... por eso que me siento así? –Preguntó el menor aún confuso.
- Probablemente. –Dijo Ichimatsu con seguridad.- ¿Y sabes? Tal vez no esté feliz, pero tampoco estoy triste. Es como si un peso se hubiera ido de mi pecho y ahora estuviera más ligero.
- ¿¡En serio!? –Exclamó Jyushimatsu.- Yaaaay~ ¡Ichimatsu-niisan está listo para anotar mil Homeruns!
- Eh, no creo que eso sea posible en el beisbol... –Contestó el mayor.
- No, no, no. Si es Ichimatsu-niisan se que podrá. –Dijo con una enorme sonrisa.
Ichimatsu sonrió y acarició la cabeza de Jyushimatsu con suavidad. 'Gracias' fue lo que pensó a pesar de no tener el valor para decirlo.
El de morado se encontró apretando los puños con fuerza hasta rasguñar sus manos con sus uñas. Se sentía un completo tonto por no notar antes aquello que estaba frente a sus narices. Con ese sentimiento de arrepentimiento y felicidad culpable, ambos emprendieron la marcha hasta su hogar.
-.-
El joven de sudadera azul abrió la puerta deslizándola con fuerza debido a la desesperación que había sentido por casi una hora. Entró a la casa azotando nuevamente la puerta y caminando a paso apresurado por todos los pasillos. Buscó dentro de la sala de estar, en la cocina, el baño, el pequeño comedor de sus padres, incluso preguntó a su madre que se encontraba en la terraza regando unas flores, pero ésta desconocía la respuesta que tanto quería saber. Finalmente, corrió escaleras arriba hacia la habitación que le pertenecía a él y a sus hermanos. Abrió la puerta de golpe y casi se atragantó al respirar con apuro.
Osomatsu estaba recostado en el piso leyendo un manga con suma tranquilidad.
Karamatsu se abalanzó hacia donde su hermano mayor se encontraba con una expresión angustiada, inclinándose en el suelo para poder ver al rostro a su hermano.
- ¡Osomatsu, yo-...! –Exclamó, pero una mano se posó sobre su boca para impedir que siguiera hablando.
El de rojo le miraba con una expresión seria. Quitó la mano que retenía el habla de Karamatsu pero siguió en silencio como si temiera hablar. Osomatsu se incorporó del suelo y cerró el manga que estaba leyendo.
- Antes de que digas alguna estupidez y termine molesto de nuevo, te mostraré con acciones que puedes confiar en mí. –Dijo el mayor mientras estiraba su mano para ayudar a Karamatsu a levantarse del suelo.
Una pequeña sensación de calma llegó hacia Karamatsu con el corto contacto de sus manos. Podía sentir las yemas de los dedos de Osomatsu rozando la parte interior de su mano.
- Yo... quiero confiar en ti. –Dijo Karamatsu.- Soy un imbécil, lo siento mucho.
El de rojo sonrió con un poco de incomodidad.
- Lo eres. Pero creo que todo esto es mi culpa. –Dijo con un gesto de molestia pues odiaba darle la razón a cualquier persona.- Uno cosecha lo que siembra, dirían Totty o Choropajerovsky.
Karamatsu sonrió, jaló de un brazo al mayor y lo envolvió entre sus brazos. Osomatsu correspondió aquel abrazo, pero al cabo de unos segundos le apartó.
- No es el momento para esto. –Dijo con un tono rojizo en sus mejillas.- Si quieres que te demuestre que puedes confiar en mí, sígueme.
Pronunciadas estas palabras, Osomatsu caminó directo hacia la puerta de la habitación y Karamatsu no pudo hacer otra cosa que obedecerle.
Ambos salieron de casa en dirección al centro de la ciudad. Karamatsu lucía confundido, pues no entendía del todo las intenciones del mayor. Pareciera que estaban yendo por las mismas calles de siempre, pero al cabo de unas cuadras más se percató del camino que estaban siguiendo. Ese camino le hacía sentir incómodo. Su intuición era la correcta pues en menos minutos de los esperados habían llegado a una zona que ambos conocían a la perfección. Pasaron aquel lugar donde le había descubierto del brazo con algún hombre desconocido por primera vez, luego pasaron varios locales de la zona hasta llegar a un bar que el menor también reconocía. Aquel bar donde había descubierto el secreto de su hermano.
- Entra, no es un mal lugar. –Dijo el mayor y accedió al bar seguido del menor.
- Osomatsu, ¿qué es lo que estás tramando? –Preguntó Karamatsu con cierto temor y una sensación que ya no era de incomodidad, sino más bien de desagrado total por el lugar.
Un objeto cuadrado fue puesto frente a su cara rápidamente. Osomatsu lo sujetaba y le miraba con expresión seria.
- Venimos a acabar con todo esto de una vez. –Dijo mientras apretaba el objeto que el menor pudo reconocer como un teléfono móvil.
El segundo hermano se sorprendió al escuchar aquellas palabras pues no entendía a qué se refería Osomatsu. Estaba confundido de igual manera al ver aquél aparato pues hasta donde él sabía, Osomatsu nunca había usado un móvil. En casa, el único que hasta donde él sabía, disponía de un Smartphone era Todomatsu.
Antes de notarlo, Osomatsu ya se había dado la vuelta y caminado dentro del bar a una zona con mesas. No había mucha gente pero Karamatsu pudo reconocer aquella permanente donde fuera. Un hombre levantó la mano y comenzó a saludar al mayor con entusiasmo. La rabia se apoderó del cuerpo de Karamatsu, quien ahora fruncía el entrecejo. 'Este bastardo...' fue lo que pensó pero trató de contenerse para no saltarle encima y comenzar a golpearlo.
- ¡Osomatsu-kun, por aquí! –Exclamó aquel hombre moviendo más y más su mano como si ventilara el aire.
Karamatsu miró al rostro de Osomatsu y al ver que este le sonreía al tipo, apretó un puño y se mordió el labio inferior. Siguió al mayor de mala gana y ambos se sentaron en las sillas que estaban de frente al hombre.
- Buenas tardes, Kanye-san. –Saludó Osomatsu despreocupadamente.
- Muy, muy buenas, me asusté de que no volvieras a llamarme. Y ahora vienes con Karamatsu-kun.
Osomatsu miró a la cara a Karamatsu preguntándose porque Kanye le conocía, y este sólo sonrió nervioso haciéndose al desentendido.
- ¿Es que acaso ahora estás buscando otro tipo de encuentros? –Kanye rió con malicia.- Conozco mucha gente dispuesta a realizar un trío con un par de gemelos idénticos.
- ¡¿Qué-?! –Karamatsu exclamó con molestia a punto de levantarse de su sitio para lastimar a aquel impertinente. Una mano se posó sobre la suya con suavidad deteniéndole.
- Lamento decirle, Kanye-san, que de hecho vine a decirle que ya no pienso seguir teniendo estos encuentros casuales con nadie más. –Dijo Osomatsu, dejando el teléfono en la mesa, en un tono amable que, para Karamatsu era desconocido. Era una especie de voz para los negocios.
- ¿Eh? ¿Pero por qué? –Dijo con preocupación pues a pesar de todo, él era responsable de la seguridad del chico. – Si algún tipo te incomodó podemos arreglarlo.
- No es por eso. Es porque... estoy en una relación seria. –Contestó con una sonrisa y una mirada calmada mientras apretaba suavemente la mano de Karamatsu debajo de la mesa.
El de azul comenzó a comprender a qué se refería el mayor con aquello de 'Acabar con todo esto de una vez'. Se sintió nuevamente como un tonto, pero un tonto extremadamente feliz. Un tonto que podría morir en ese mismo instante mientras sentía la suave mano de Osomatsu tocando la suya. Aquella mano que le había negado horas antes pero que en ese momento le sujetaba temblorosa.
- Entiendo. –Dijo el mayor bastante sorprendido de que aquel chico en verdad pudiera ser capaz de actuar de aquella manera tan sobria.- De verdad entiendo y me alegro mucho por ti, chico. Aunque es una verdadera pena, ya que tus fans seguro se deprimirán.
Osomatsu alcanzó a soltar una risa falsa por los nervios mientras Karamatsu volvía a fruncir el ceño.
- Yo creo que podrán vivir sin mi pito... –Dijo en modo de broma recibiendo una mirada llena de molestia por parte de Karamatsu.
- Esperemos que sí, pero ahora el que no sabe qué hacer soy yo. –Hizo un ademán de ponerse a llorar mientras sollozaba de manera fingida.- Me dejaba buenas ganancias ser tu "padrote". Pero no puedo hacer nada.
Aquella palabra pronunciada por el tipo de afro hizo que Karamatsu sonriera con cierta malicia a Osomatsu, dejando al último bastante asustado.
- En fin, me alegro que me hayas aclarado esto. –Dijo el hombre tomando el teléfono de la mesa y guardándolo en su bolsillo. Luego, sacó un par de billetes y se los entregó a Osomatsu junto con un trozo de papel.- Te dejo eso como agradecimiento, en realidad me ayudaste bastante con este trabajo. E igual te dejo mi tarjeta por si deseas continuar. Digo, por si las cosas no funcionan en tu relación.
El hombre de afro se despidió de Osomatsu y se fue camino a la salida del modesto bar. El ceño de Karamatsu comenzaba a cansarse de tanto estar fruncido. Con esa última frase aquél hombre se había ganado todo el desprecio de Karamatsu Matsuno pues nadie podía insinuar que las cosas no funcionarían con su adorable Osomatsu. Absolutamente nadie.
- Osomatsu... –Le llamó con voz ronca.
- ¿Sí?
- Pensaba que no estabas teniendo Citas por compensación... –Dijo mientras señalaba el dinero que el de rojo estaba tomando de la mesa.
- ¿Eh? No lo hacía... Es la primera vez que recibo dinero, pero no está nada mal... –Una sonrisa se formó en su rostro mientras hablaba y contaba el dinero.-
- ¡Osomatsu!
- Era broma... –Dijo el mayor.
- Osomatsu... –Volvió a nombrarlo estirando su mano hacia la mesa y tomando aquella tarjeta que el hombre había dejado.- ¿Qué harás con esto?
Osomatsu sonrió mientras se guardaba el dinero en el bolsillo. Tal vez pareciera que Karamatsu estaba molesto, pero él sabía que en realidad estaba emocionado. Aquel momento tenía cierto significado para ambos.
El de rojo le quitó la tarjeta de las manos y la rompió en varios trozos, para volver a poner los pedazos en la mano del de azul.
- No lo volveré a hacer. –Dijo con sinceridad y la expresión de Karamatsu se relajó. Para Osomatsu parecía que podría llorar ahí mismo. Sacó un par de billetes de su bolsillo y los agitó en el aire.- ¿Quieres comer algo? Hoy Oniichan invita.
- Mmm... –Karamatsu asintió con la cabeza. Era un revoltijo de emociones en aquel momento.
Pidieron en aquel bar un par de cervezas y el Karaage favorito de Karamatsu. Mientras comían, ambos pensaban sin hablar, disfrutando de la compañía del otro mientras comían y bebían. Cuando sus ojos se encontraban, sonreían de manera inconsciente. Era una sensación incómoda pero placentera. El mayor rompió finalmente el silencio.
- Me gustaría que sigamos actuando como siempre enfrente de nuestros hermanos. –Hizo una pausa repentina mientras se metía un poco de comida a la boca.
- Sí. –Dijo Karamatsu sin entender a dónde se dirigía.
- Pero eso no significa que no me interesa nuestra relación... –Dijo una vez tragó su porción.
- Entonces... ¿Quieres que vayamos despacio? –Preguntó Karamatsu.
- ¡Claro que no! También muero de ganas por tener sexo contigo, pero... –Un gesto de irritación se formó en su rostro.
- ¿Miedo? ¿De qué? –Karamatsu se imaginaba cuál era el problema pero si no lo escuchaba de labios de su hermano entonces no podrían solucionarlo.
- Tú seguro quieres que yo dé el culo… –Dijo Osomatsu con un ligero sonrojo y haciendo un puchero.
- Eso es obvio. –Dijo Karamatsu levantando una ceja.
- ¡Tú, pedazo de mierda! ¡Al menos deberías negarlo! –Se levantó de golpe y le señaló con un dedo como si estuviera acusándole de un serio crimen. Era una suerte que el bar estuviese vacío a esa hora.
- Osomatsu, tal vez a ti no te importa porque lo has hecho mil veces, pero a diferencia tuya y a pesar de haber tenido novias en el pasado... Aún sigo siendo virgen. –Aquellas palabras vergonzosas fueron dichas por el menor con mucha seriedad.- Quiero hacerlo contigo, pero tampoco quiero forzarte a algo que no quieras.
- Karamatsu... –El mayor le miraba con vergüenza.
- Disculpa por apresurar nuestra cita del día de hoy y llevarte a un motel, pero no es porque tenga la urgencia de... follarte. Sólo quiero tocarte sin miedo a que seamos descubiertos. Quiero un momento íntimo para pasarla contigo sin preocuparme de lo que nos rodea. Y la casa de Dekapan no estará siempre disponible para eso... –Dijo lo último a modo de regaño.
- Lo sé. Lo... lo lamento. Creo que entiendo lo que quieres decir. –Suspiró con pesadez para agregar algo más.- ¿Aún quieres ir?
- ¿Eh? –Karamatsu lo miraba dubitativo.- Quieres decir... ¿Ir al motel?
- Sí. –Asintió y depositó el dinero que Kanye le había dado en su mano.- Vamos a darle un buen uso a este dinero. –Sonrió mostrando los dientes y aquel colmillo sobresaliente que le hacía lucir sexy y diabólico. Karamatsu sintió que se había enamorado por 56ava ocasión.
Apenas hubo desaparecido el Karaage, ambos hermanos se retiraron después de pagar la cuenta en dirección al motel más cercano.
En esta ocasión, Osomatsu volvió a ponerse uno de los cubrebocas de Ichimatsu que aún tenía en el bolsillo del pantalón y dejó que Karamatsu tomara su mano. Era una sensación extraña para ambos.
Una vez dentro del cuarto del motel fue diferente de lo que pensaban. No comenzaron a tocarse con pasión. Simplemente se quedaron de pie evitando mirarse fijamente al rostro. Ambos se sentaron en el borde de la cama mientras veían el piso de la habitación y respiraban con pesadez.
- ¿Puedo abrazarte? –Preguntó Karamatsu sudando y con muchos nervios.
- Claro que puedes... –Dijo tratando de no parecer avergonzado por aquella petición.
El rostro del de azul se iluminó con su gentil expresión. Se acercó más y su cercanía causó una reacción física en Osomatsu, una pesadez súbita, como si su cuerpo se deslizara hacia Karamatsu. Pronto las manos del otro le jalaron consiguiendo que su cuerpo terminara de espaldas al de él, ambos sobre la cama. Karamatsu ayudó al mayor a sentarse entre sus piernas notando la rigidez en su cuerpo y le envolvió en un abrazo.
Con aquellas manos alrededor de su cintura y la sensación de la respiración que chocaba contra su cuello, Osomatsu podía sentir una especie de nuevo sentimiento. Uno que jamás había experimentado. Como si las manos que acariciaban su vientre ahora fueran suyas y de nadie más. Un sentimiento de que ahora su hermano le pertenecía solamente a él. Era algo que podría hacerle llorar si fuese más sentimental.
Posó sus manos en aquellas que le envolvían y las estrechó entre las suyas. Inclinándose aún más hacia atrás para sentir el calor del otro en su espalda. Era agradable y nostálgico. Como cuando sus hermanos y él eran más pequeños y no se avergonzaban de acurrucarse juntos en el suelo. Pero en ese momento era diferente. Era un sentimiento aún más cálido y frío. Era contradictorio, pero a pesar de la calidez de aquel abrazo, los recuerdos que lo envolvían helaban su mente. No quería hacer comparaciones entre la persona que más amaba y la persona que más daño le había hecho, por lo que trató de enterrar nuevamente aquellos recuerdos en el fondo de su subconsciente.
- ¿Tienes miedo? –Preguntó Karamatsu al sentir el cuerpo de su hermano que comenzaba a temblar entre sus brazos.
- No es eso. Es que en verdad no quiero dar el culo... –Dijo armando un nuevo puchero en su cara.
- ¿Podrías dejar de decir 'Dar el culo'? –Suspiró y le abrazó con más fuerza.- En verdad no quiero obligarte a hacer algo que no quieres...
- No es que me estés obligando, pero... –Dijo relajando la expresión a una de vergüenza.
- Brother, sabes que puedes contarme lo que quieras. Sólo deberías entregarte a la pasión que nos consumirá. Prometo ser gentil con tu delicado cuerpo~ –Sonrió con una expresión narcisista haciendo que Osomatsu le viera ahora con indiferencia.
- Ya no quiero... Seguro ni sabes dónde está la próstata. No dejaré mi trasero en manos de un inexperto que nada más va y la mete. –Dijo con la intención de herir su orgullo.
- ¿Q-qué? Why!?–Karamatsu tragó en seco.- ¡Prometo esforzarme! ¡L-lo haré bien! ¡No te dolerá ni un poquito!
- Ahhhhh, ¡Qué molesto! Ya te dije que ya no quiero... –Dijo apartando la mirada y fingiendo enojo.- Además de que no trajiste condones.
- Honeeeey, no me hagas estoooo... –Comenzó a gimotear.
Osomatsu sonrió pues unicamente quería fastidiar a su hermano.
- Bueno, no estaba bromeando con lo de que no podemos hacerlo sin condones pero... –Dijo mientras se relamía los labios haciendo sonrojar a Karamatsu.- Hay una manera de que ambos disfrutemos aún sin protección y con tu inexperiencia.
- ¿A-a qué te refieres? –Preguntó tragando saliva y conteniendo su impulso de saltarle encima.
No hubo respuesta inmediata. El mayor se acercó a la cabecera de la cama y abrió los cajones de la cómoda buscando y sacando una botella de lubricante, la cual sabía que estaría ahí como cortesía del motel. Aventó la botella para que Karamatsu la atrapase y entonces se limitó a bajarse los pantalones y la ropa interior.
- Karamatsu, ¿Alguna vez has escuchado sobre el sexo intercrural? –Dijo mientras volvía a sonreír de manera maliciosa.
- Eh, claro... que sí. –Mintió pues nunca en su jodida vida había escuchado esa palabra. Ni siquiera en sus películas porno.
- ¿En serio? –Osomatsu le miró divertido pues era bastante obvio que su hermano no sabía un carajo sobre "eso".- Entonces, ¿Quieres hacerlo?
- Jeh. Pero por supuesto. –Sonrió tratando de parecer confiado, pero con miedo de que estuviera accediendo a algún tipo de acto raro. Se maldijo por no averiguar sobre prácticas sexuales. Apenas había visto algunas películas de porno gay y había leído por curiosidad, pero en realidad era bastante ignorante en el tema.
Osomatsu se rió para sus adentros pensando en lo lindo que podía ser su hermano menor. Pensó que sería muy divertido seguir burlándose de él, pero sabía que si continuaba podría herir el orgullo de su hermano y eso era algo que no quería, por lo que decidió seguirle el juego.
- Entonces me deja tranquilo saber que entiendes que tienes que untar lubricante entre mis piernas y luego frotar tu pene entre mis muslos. –Dijo bastante casual y sin vergüenza. Señaló la botella que el menor tenía en la mano y cerró las piernas tomando una posición fetal.- ¿Lo harás?
El rostro de Karamatsu se iluminó como si hubiera alcanzado el conocimiento de toda una vida. 'Se refiere a algún tipo de Sumata*' fue lo que pensó.
- ¡Claro que sí! ¡Déjamelo a mí! –Exclamó mientras se bajaba los pantalones, procedía a abrir aquella botella de lubricante y se disponía a verter el contenido entre las piernas de su hermano consiguiendo que este se estremeciera.
- Karamatsu... asegúrate de que ambos lo sintamos. –Dijo extendiendo ambos brazos y Karamatsu se fundió en aquel abrazo que le ofrecía.
El segundo hermano terminó por despojarse de su sudadera y ayudó al mayor a quitarse la suya para sentir el contacto directo de su piel. Osomatsu se acomodó dejando su trasero encima del regazo de Karamatsu y levantando las piernas completamente cerradas descansando ambos pies en uno de los hombros de su hermano. Karamatsu, por su parte, acomodó su parte dura y palpitante entre los muslos de su hermano, rozando sus testículos y procedió a empujar para que se deslizara entre la carne de aquellas piernas, saliendo y entrando, una y otra vez.
Karamatsu no sabía si en realidad así se sentiría tener sexo pero la sensación era agradable. Era mucho mejor que masturbarse. Mientras sacaba y metía aquella parte entre la unión de las piernas de Osomatsu, frotaba su miembro con el de éste haciendo que ambos comenzaran a jadear por la excitación.
- S-se siente... ah, bien... –Murmuró Osomatsu entre jadeos entrecortados mientras inconscientemente comenzaba a mover la cadera.
El mayor enterró los dedos entre las sábanas de la cama y apretó los dientes. La sensación para Osomatsu también era completamente diferente a una masturbación, pues Karamatsu era quien decidía la velocidad y el ritmo de aquellas estocadas. Una extraña sensación de impaciencia se mezclaba con el placer. Quiso acercar su mano a su propio miembro para controlar un poco aquella satisfacción que su cuerpo recibía, pero la mano áspera del menor le detuvo con fuerza evitando que palpara su propia excitación. Esa fue la señal para que Karamatsu comenzara a moverse con mayor rapidez. Sujetando ambas piernas para mantenerlas juntas, pues Osomatsu había perdido el control de su parte inferior, comenzó a aumentar el ritmo.
Era una visión erótica para Karamatsu, que no podía apartar la mirada del rostro de su hermano mayor. Su rostro lucía un tono rojizo mientras su respiración pesada se mezclaba con gemidos ahogados. Superaba por mucho aquellas fantasías que Karamatsu siempre había tenido.
El primero en alcanzar el clímax fue el mayor, quien se vino manchando todo su abdomen. Continuó jadeando con cansancio mientras Karamatsu continuaba frotándose entre sus muslos y finalmente, fue Karamatsu quien también derramó aquel líquido encima de su vientre mezclándose con el que un minuto antes había expulsado Osomatsu.
Ambos se quedaron quietos sin hablar ni moverse, tratando de recomponerse mientras respiraban agitados por aquella experiencia tan embriagadora. Al cabo de unos minutos, se acostaron en la cama rindiéndose al cansancio de sus cuerpos.
- Eso fue increíble... –Osomatsu fue el primero en hablar.- No pensé que de verdad se sintiera tan bien...
Karamatsu casi se atraganta con su propia saliva.
- ¡¿Qué?! –Karamatsu le miraba confundido.- Osomatsu, no me digas que ésta fue tu primera vez haciendo esto...
- ¿Mmm? Pues sí. –Sonrió de manera refrescante.- No pensé que Atsushi tuviera tanta razón. Ah, espera, olvida eso último.
- Osomatsu... –Una mirada de reproche se formó en su rostro.- ¿Estás tratando de enojarme a propósito?
El mayor se sentó en la cama mientras se ponía su sudadera roja y volvía a sonreír.
- No es que quiera enojarte. Es que pensé en ser sincero con esa parte ya que tienes la cabeza vacía y no quiero que te quedes con la idea de que hago estas cosas con cualquiera. –Infló las mejillas simulando un falso enojo.- Y antes de que preguntes, tampoco lo hice con Atsushi. Aunque él es quien me dio la idea. Pero entonces llegaste, lo moliste a golpes y ya sabes el resto...
- Ugh... –Karamatsu lucía contrariado. Sabía que cada vez que Osomatsu hablara de aquello sentiría la culpa rodeando su cuerpo.- Lo siento...
- Deja de disculparte o me enojaré. –Dijo cruzando los brazos.- ¿Acaso lamentas estar aquí conmigo?
- ¡No! ¡Claro que no! –Alzó la voz Karamatsu estirando su cuerpo para estrechar entre sus brazos al de sudadera roja.- Podría morir de felicidad en estos momentos.
El de rojo se apretó a él. Amaba sentir la calidez que este desprendía y abrazarse a Karamatsu era su acción favorita hasta el momento.
- Pues si quieres muérete, idiota. Pero deja de disculparte... –Dijo y se separó un poco de éste para que pudiera ver su dentadura mostrando una sonrisa maligna.- ¿O acaso quieres estar a mano conmigo? Porque yo también amaría reventarte el culo. –Esta última oración fue acompañada de un ligero apretón por parte de Osomatsu en los glúteos de su hermano.
Karamatsu tragó en seco y una sonrisa nerviosa se formó en sus labios.
- Yo creo que deberíamos dejar ese asunto para después, jajaja, ahora debes estar cansado, my honey. Déjame arroparte entre mis brazos. Puedes usar mi pecho como almohada mientras te canto algunas canciones de amor mientras continuamos consumando nuestro ardiente pero puro amor. –Aquellas palabras fueron dichas con rapidez con toda la intención de cambiar el tema de la conversación que había iniciado Osomatsu. Este sólo alcanzó a poner una cara de hastío.
A Osomatsu no le molestaba cuando Karamatsu se ponía empalagoso pero sabía que en ese momento trataba de evadir "aquella" situación que ponía en peligro su "hombría". Simplemente suspiró y se rió de su cobarde hermano. Hasta aquella cobardía se le hacía linda en su darling y con ese pensamiento, Osomatsu pensó que el que estaba siendo doloroso en ese instante era él mismo.
-.-
Después de un día que se le había hecho muy largo, Ichimatsu terminó alimentando a sus amigos felinos y paseando con su gato favorito por el vecindario antes de volver a casa. Ahora se encontraba tirado en el suelo de su acogedor hogar suspirando.
Aquella situación se había repetido por un par de días desde que había tenido aquella conversación con su enérgico hermano.
Había pasado ya casi una hora en aquella posición mientras pensaba en si Jyushimatsu en realidad tenía sentimientos de amor hacia él. Muchas preguntas se colaban en su cabeza.
'¿Por qué?', '¿Cómo?', '¿Desde cuándo?'.
No tenía respuestas para ninguna y había comenzado un proceso de reflexión, al cual no se sentía acostumbrado para nada.
'Si de verdad es cierto'. Su cara se sentía como si estuviera ardiendo. Estaba experimentando una felicidad a la que no estaba acostumbrado, pero no podía evitar estar confundido. No quería lastimar a Jyushimatsu por no poder corresponder a sus sentimientos. Pero, al mismo tiempo, no podía evitar pensar en lo que pasaría de corresponderle. ¿Qué pasaría si salieran juntos, o qué hubiese pasado de enterarse antes?
Era una enorme masa de contradicción lo que se aferraba a su mente y a confundirlo por completo.
El remordimiento venía cuando recordaba que por su propia estupidez y desesperación, ya había hecho cosas sexuales con Jyushimatsu. Al pensar en ello, comenzó a rodar en el piso con vergüenza. Jyushimatsu ya había estado dentro de él. De mala manera pero ya habían estado unidos como una pareja de amantes. O más bien, como dos depravados que disfrutaban del role-playing, pues en esa ocasión Jyushimatsu fingía ser el pendejo de Mierdamatsu.
Pero lo peor era cuando imaginaba esa ocasión al revés. El tener a Jyushimatsu debajo de él recibiendo su asquerosa esencia. Imaginar aquella expresión tonta que siempre tenía el menor corrompiéndose poco a poco por el placer que podría brindarle.
Comenzó a golpear su cabeza varias veces contra el piso haciéndola sangrar, pues sabía que de seguir conseguiría una erección. Se sentía mal por pensar aquello de su hermano. Se sentía como una gran mierda.
Sus sentimientos comenzaban a inundar nuevamente su cabeza mientras se limpiaba la sangre con una toallita, cuando una voz que falseaba ternura y que conocía muy bien lo regresó a su apestosa realidad.
- Asqueroso... –Aquella voz dulce pronunció un insulto bestial mientras el dueño de esta le miraba con una expresión de ternura. Evidentemente era porque el de morado estaba rodando en el piso con ambas manos cubriendo su rostro.
- Oh, Todomatsu... ¿Qué haces acá? Pensé que estarías afuera tratando de arreglar las cosas con tu novio. –Contraatacó con aquello que había descubierto recientemente y que sabía que molestaría al más pequeño de la familia.
- ¡Ya te dije mil veces que no es mi novio! ¡¿Hasta cuándo vas a seguir con eso?! –Chilló el chico mientras le miraba con enfado.
- Hasta que se vuelva aburrido el verte molesto... –Sonrió divertido.
- Pues sigue y voy a comenzar a molestarme en serio contigo. Estás a un paso de alcanzar a Osomatsu-niisan en mi escala de "Personas a las que ni siquiera puedo ver a la cara". –Dijo con cierta seriedad que hizo que Ichimatsu se sorprendiera.
- Espera, ¿Sigues molesto con Osomatsu-niisan? –Preguntó mientras le miraba perplejo.
- ¡Pues claro que sigo molesto! Y más porque no se volvió a tocar el tema y todos actúan como si nada pasó. –Infló las mejillas en expresión de berrinche.- En serio no puedo ver a la cara a Osomatsu-niisan. Y Choromatsu-niisan es un gran tonto por pasarle esa estupidez al rey de los tontos.
- Todomatsu, lo que haga Osomatsu-niisan no es asunto de Choromatsu-niisan... –Dijo, en verdad asombrado, pues eso era algo que hasta él comprendía. Pensó que la falta de sentido común en Todomatsu no podía ser tan grande como para no comprender aquello.
- ¡Pero...! –Todomatsu apretó los labios mientras lo veía con fiereza.
- ¿Sabes? No deberías estar pensando en Choromatsu-niisan, sino en tu novio. Aunque es fácil confundirse ya que a ambos les gusta relacionarse con gente estúpida. –Bromeó Ichimatsu.
- ¡No te atrevas a compararlos! –Gritó dejando a un Ichimatsu que no sabía si sorprenderse o asustarse por aquella reacción del menor.
Ichimatsu no pudo evitar que una sonrisa se formara en su rostro. Aquella mueca demostraba que había descubierto un secreto verdaderamente increíble. Al ver aquella sonrisa, Todomatsu frunció el ceño más de lo que lo tenía fruncido.
- Eres un cretino al igual que Osomatsu-niisan... –Dijo con un tono lleno de desprecio.
- Osomatsu-niisan no es un cretino y tú lo sabes. –Una sonrisa se volvió a posar en sus labios pero ahora sin malicia.- Es un buen hermano mayor... y probablemente a él es a quien más le duele que nos hayamos enterado de las estupideces que hacía. Probablemente esté avergonzado más de lo que piensas.
No recibió respuesta a aquello y al mirar fijamente a su hermano pequeño pudo ver que lucía contrariado.
- No entiendo por qué le tienes tanto aprecio a Osomatsu-niisan... –Dijo con sinceridad.
- Eso es fácil de responder. –Contestó Ichimatsu.- Osomatsu-niisan es mi héroe.
Todomatsu lucía confundido ante aquella confesión del mayor y se quedó pensativo. Ichimatsu decidió aclarar aquél asunto.
- ¿Recuerdas por qué usamos estas sudaderas de colores? –Fue ahora él quien le preguntó al menor.
- Supongo que las usamos porque mamá las compró para nosotros... o algo así. –Dijo aunque no recordaba mucho de aquella vez.
- Bueno, sí. Pero me refería a quien nos dio los colores que ahora usamos. –Aclaró Ichimatsu.
- ¡Ah! Osomatsu-niisan escogió nuestros colores. ¿Pero eso que tiene que ver? –El menor trataba de comprender el sentido de aquél recuerdo.
- Lo de las sudaderas fue una semana después de que yo saliera del hospital... –Dijo con cierto aire melancólico.
Los ojos de Todomatsu se agrandaron aún más mientras se llevaba ambas manos para cubrir sus labios. Era un alma libre que vivía para el presente, así que no solía recordar sucesos del pasado. Pero al menos ese recuerdo le había marcado profundamente en el alma al igual que a todos sus hermanos. Era en parte el detonante que les impedía alejarse los unos de los otros pues había hecho que protegieran aquél vínculo de hermandad de una forma bastante enfermiza de manera inconsciente.
- Osomatsu-niisan fue el que le pidió a mamá que bordara los dibujos de pinos* en nuestras sudaderas. Él nos entregó esos colores... ¿Pero alguna vez le has preguntado por qué eligió el color que te dio? –Una sonrisa se formó en sus labios.
- No, jamás le he preguntado... –Confesó el menor. Se sintió un poco cruel porque en verdad no recordaba aquellos sucesos con claridad.
- Yo si le pregunté y me dijo que era porque investigó acerca de los colores, y el morado significa tranquilidad y renacimiento.
Todomatsu se sorprendió de lo realmente feliz que lucía Ichimatsu. El cuarto hermano parecía un niño pequeño que hablaba de sus héroes de la televisión con cierto brillo en la mirada.
- Osomatsu-niisan es como un niño pequeño que quería formar un escuadrón de Rangers. –Una risilla salió de sus labios.- Pero eso quiere decir que se preocupa por nosotros a su manera y somos importantes para él.
El más pequeño guardó silencio mientras pensaba en aquella nueva información proporcionada por el de morado. Suspiró y finalmente fue capaz de hablar ahora más calmado.
- Entiendo... Pero aún así sigo molesto con Tontomatsu-niisan. Y juro que si la próxima vez no confía en nosotros y se vuelve a guardar lo que piensa, le daré un gran golpe en la cabeza con lo primero que tenga a la mano. –Dijo y sonrió confiado.- Por cierto, debo irme. Sólo vine a buscar el cargador de mi teléfono.
Ichimatsu asintió con la cabeza y dejó que el menor siguiera con lo suyo. Al encontrar el cargador, Todomatsu se despidió con la mano y salió de la habitación.
Al cabo de unos minutos, Ichimatsu también decidió salir de la habitación. No podía seguir pensando una y otra vez en lo mismo sin avanzar. Quería confirmar lo que Jyushimatsu sentía y tal vez ayudarle a superarle. Tal vez había algo que estuviera en sus manos para evitarle un sufrimiento innecesario.
Salió de la habitación y al bajar las escaleras lo encontró al final del pasillo, de frente al recibidor.
- ¡Hey, Jyushimatsu! –Le llamó con fuerzas y con un ánimo que no solía demostrar muy seguido. A pesar de que su expresión no había cambiado se sentía renovado al recordar en las cosas buenas que había tenido en su vida.
Ni una palabra salió de la boca de Jyushimatsu, por lo que se acercó a él, confundido de que no le respondiese.
- Jyushimatsu, ¿Me escuchaste? –Volvió a llamarle pues al parecer su hermano menor le había ignorado.- ¿Jyushimatsu?
- ¡Oh, Ichimatsu-niisan! ¡Lo lamento como un strike!–Dijo mientras miraba un rectángulo de cartoncillo con una linda estampilla y una letra femenina adornada con lindos dibujos.- ¡Es que recibí una postal de ella!
Ichimatsu bajó la cabeza y miró al suelo.
Sabía que aquella postal era de aquella chica linda de la que Jyushimatsu les había contado. Aquella adorable chica que había logrado apreciar la amabilidad de su hermano y que le había dado los mejores días de su vida. Los recuerdos de aquella cita en la que junto con sus hermanos habían espiado una de sus citas regresaban a él. Recordar aquella enorme sonrisa que Jyushimatsu tenía junto a ella le hacía sentir repugnancia.
Era curioso para él como su imaginación se había desbordado a ese punto cuando su hermano no había dicho una sola palabra de que en realidad tuviese aquél tipo de afecto por él. Por otro lado, viendo como sujetaba aquella carta con una enorme sonrisa le hacía sentir como un tonto. Su hermano había estado muy enamorado de aquella chica, y a pesar de que le había dicho que ya no sentía nada por ella más que cariño y respeto, Ichimatsu sabía que probablemente eso era mentira pues ambos eran perfectos el uno para el otro.
- Ichimatsu-niisan, ella dijo que regresará un par de días a la ciudad. –Le miró con una expresión que Ichimatsu no sabía descifrar pero supuso que era de felicidad.
- Entonces, tienes que encontrarte con ella. –Dijo sin ninguna expresión en el rostro. En aquellos momentos, Ichimatsu agradecía pecar de taciturno.
- Me escribió dónde se hospedará. ¡Niisan, deberías venir conmigo a visitarla! –Dijo ahora con un gesto animado.
Aquello fue como si a Ichimatsu le dieran una patada en la boca del estómago. Tuvo que abrir los labios para respirar un poco de aire y no atragantarse. Se preguntó si sería una broma del menor o si hablaba en serio.
- Me parece que no es una buena idea. Seguro aquella chica quiere hablar contigo y si voy, les incomodaré. –Dijo tratando de sonar calmado.
- Claro que no. Estoy seguro de que se animará con más gente. Ella es muy agradable... –Un gesto raro se formó en su rostro.- Me da un poco de miedo ir solo con ella.
- Tienes que ir solo. –El semblante de Ichimatsu se iba oscureciendo poco a poco.- Así tal vez puedas volver a confesarle tu amor y ahora las cosas salgan bien.
- ¿Eh? Pero no quiero eso... Ella me rechazó. Me sentiré mejor si Ichimatsu-niisan va conmigo. –Comentó con una expresión de tristeza que terminó por irritar al de morado.
- ¡Bien! ¡Pero eso no tiene nada que ver conmigo!¡Déjame fuera de tus malditos asuntos! –Gritó con todas sus fuerzas sin poder contenerse haciendo que Jyushimatsu diera un brinco en su lugar y le mirara con miedo.
- ¿I-Ichimatsu-niisan? –Pareciera que el menor esperaba alguna respuesta con miedo. Se podía ver la confusión en su mirada.
- No me interesa lo que hagas o dejes de hacer... –Escupió exasperado.
'Esto no era lo que yo quería'. Aquel pensamiento se grabó como si un cuchillo lo marcara en su mente. Ichimatsu se levantó del sofá con un sentimiento de vacío envolviendo su cuerpo. No quería tener aquella conversación. No quería saber nada de su hermano y aquella chica. No quería estar ahí. Quería cavar un hoyo y enterrarse a sí mismo por siempre.
- Quiero estar solo. –Fue todo lo que dijo y fue directo hacia la puerta. Al ver que Jyushimatsu igual se levantaba del sofá, agregó algo más.- No me sigas. Dije que quiero estar solo.
Dicho aquello, Ichimatsu salió de la habitación. Al bajar las escaleras un sentimiento de arrepentimiento se iba formando en su pecho y estómago. No era culpa de Jyushimatsu que fuera tan imbécil como para hacerse falsas ilusiones por su cuenta. Era su culpa por fantasear tonterías de las que ni siquiera estaba seguro. En esos momentos se odiaba por lastimar a su hermano. Aquel hermano que tanto le había apoyado para superar esa desilusión amorosa que tanto daño le hacía.
Pero, no podía evitarlo. Mientras llegaba al final de las escaleras y continuaba por el pasillo pudo sentir que las lágrimas se deslizaban por sus mejillas. El dolor que sentía en ese momento se le hacía conocido. Era igual. Igual al dolor que experimentó por años al saber que Karamatsu nunca sería suyo.
'¿Por qué?'
Ichimatsu se acercó a la pared del pasillo y golpeó su frente contra esta con todas sus fuerzas. No podía ser tan tonto como para volver a caer en lo mismo. ¿Había salido de un amor enfermizo e imposible sólo para sumergirse en otro?
Se lamentó mientras el rostro de Osomatsu aparecía en su cabeza. Quiso pedirle perdón pues al parecer nunca tendría la tranquilidad y el renacimiento que le deseaba.
El joven adulto de cabello despeinado pensó por primera vez en lo tonto que era. En lo débil de su condición. En lo estúpido que era como para pensar que de verdad alguien podría amarlo a pesar de que era basura incombustible. No sabía dónde se encontraba su ego en aquellos momentos pues aún conservaba aquella manía de enterrarlo, pero estaba seguro de que una herida se había formado en este y había dejado una nueva cicatriz.
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Para aclarar:
*Sumata: El sumata es una posición sexual de Japón que utilizan las prostitutas debido a las leyes que prohíben penetración de cualquier tipo en locales eróticos. Es útil igual para evitar el embarazo y demás. Es un poquitín diferente a lo que es el sexo intercrural que es exactamente lo que Osomatsu dijo, pero es el mismo concepto de sexo tipo frottage (de frotación). El Sumata es más conocido por los japoneses que el otro término así que espero no se les haga raro que Karamatsu lo conozca, después de todo este hombre igual es un Matsuno podrido (?)
*Pino: Matsu significa pino. Los Matsuno tienen un pino grabado en sus sudaderas. Aunque no parezcan pinos. Aunque parezcan pitos. En realidad son pinos. Fin.
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Y ahora sí, con respecto al capítulo. Lamento si "ella" es un pedazo de cliché en otros fics pero al menos en mi historia es importante su presencia para que en verdad estos pedazos de mierda puedan avanzar hacia un final placentero y poder ser felices. No me atreví a escribir el nombre del personaje, aunque todo el fandom la llame Homura. Simplemente no me siento cómoda pues en realidad a ella la han presentado como "kanojo" (ella, novia, etc.), y hasta ahora no tiene un nombre oficial.
Cada vez estamos más cerca del final, porque sí, el fic ya tiene un probable final y todavía no me queda claro cuántos capítulos quedarán. Lo que sí sé es que ya vamos a más de la mitad (eso sin contar los capítulos extras y un posible epílogo).
Y hablando del final cada vez más cerca, quería comentarles que he decidido imprimir el fic cuando esté finalizado y venderlo. Muy al estilo japonés de vender novelas porno. Obvio, es algo que pueden leer gratis en internet pero creo que no es lo mismo tenerlo en físico que en digital. Y como plus, la novela tendrá la ortografía y el autismo de la autora bien corregido(?), así como capítulos extras preciosos, dibujos de autoras que adoran el Choukei y el Suuji, y además cada capítulo contará con una ilustración de una artista que adoro mucho por su KaraOso y por su amor hacia Osomatsu. Creo que la conocen en su página de facebook. Y sí, me refiero a Len que me ha dicho que cuento con ella para este proyecto.
Todavía no puedo dar más detalles porque ni yo misma los sé. Pero de que esta idea se me ha pegado en mi corazoncito, eso es verdad. No será un doujinshi, pero es lo que puedo aportar hacia mi preciosa OTP.
PD: Se que siempre digo que no me tardaré tanto con el siguiente cap, y siempre tardo 83 años... lo siento y espero no tardarme tanto con lo siguiente.
PD2: Este cap tal vez no lo parece pero es más corto que el resto. Igual disculpen que la parte disque sabrosonga sea corta. Sé que quieren sexo, pudor y lágrimas… pero por como está Osomatsu ahora tendrán pudor, rapidines(?) y un Karamatsu insatisfecho sexualmente hablando.
PD3: Esta vez sí tuve betas pero igual podría ser que se nos escapó algo así que si ven algo mal escrito avísenle a la Yuki.
PD4: Si eres dibujante igual puedes participar en mi proyecto de Fic impreso/Novela yaoi (?) Mándenme mensaje a mi correo yuki_koishikawa , igual me pueden mandar porno karaosokara (?)
PD5: No lo parece pero estoy emocionada... espero que este capítulo no les aburra o les moleste. Pareciera que no quiero a Ichimatsu, pero no es así x'D Y espero de todo corazón que si alguien se siente o ha sentido como el pequeño gatito en asuntos de amor, recobren fuerzas y salgan adelante junto con él. Siempre habrá un mañana triste después de toda la tristeza del día a día. Y eso se lo está diciendo la escritora porque hoy le robaron el celular y se quiere matar. Jajajajajajajajaja. Orz
PD6: Eso no significa que Ichi mágicamente se curará de su depresión en el siguiente cap. Sí, quiero ver el mundo arder... –se va alv-.
