"Te Encontré."

B.B. Asmodeus.

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Fandom: Gotham (2014).

Pareja: Jim Gordon/Bruce Wayne. (He quitado el 'platónico', ¿ven?)

Rating: La verdad, ya no sé. Lo dejo en Mature.

Resumen: (Alfa/Omega/Beta 'verse) Desde el momento en que Jim viró hacia sus espaldas, su destino estuvo marcado.

Continuidad: Este capítulo está situado DESPUÉS de los eventos de 1x10 "Lovecraft."

Nota Especial: Gracias a todas mis lectoras(es) por sus hermosos reviews. ESTA MALDITA PAREJA, DEMONIOS. ACABO DE TERMINAR TODOS LOS EPISODIOS DE LA SEGUNDA TEMPORADA HASTA AHORA. OMG. LOS FEELINGS. FUCK.


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9.

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"El amor corre la sangre y te recorre

Y te abandona al dolor

Revive sombras y nada a él sobrevive

No deja rastro ni olor."

-Miguel Bosé, Encanto.

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Bruce estaba hambriento al llegar a la Mansión. Alfred preparó una sencilla cena de emparedado de pavo, y los tres ocupantes de la cocina se devoraron cada migaja con un vaso de leche fría.

Alfred y James apenas cruzaron palabras, ambas bocas ocupadas, cabezas estando en otro plano.

Entre medio de los dos, Bruce no escondió su sonrisa confortable, demasiado cansado para iniciar conversación por su cuenta.

"¿Le preparo un baño antes de acostarse, amo Bruce?"

Bruce negó con su cabeza. "Tomaré una ducha rápida, Alfred, no necesitas preparar nada. Deberías irte directo a descansar."

Alfred enfocó su vista en el detective sentado frente a él. "Asumo que planea pasar la noche aquí."

James lamió rastros de leche de su boca. "Dormiré en el sofá."

Alfred tomó eso como señal para concluir su cena. Sus servilletas aplastadas en bolitas fueron acomodadas en su plato vacío. "Sacaré unas sábanas y una almohada decente, entonces."

James quiso protestar, pero Alfred fue rápido en su escape de la cocina. Al quedarse a solas, Alfa y Beta compartieron un vistazo.

"¿Estarás en problemas por lo sucedido hoy?"

El detective apretó sus labios juntos. Luego, suspiró. "Lovecraft fue asesinado por las misma mujer que atacó a Alfred. Traté de detenerla, pero, Alfred no bromeaba sobre sus habilidades. Caí inconsciente en plena pelea. Cuando desperté, descubrí el cuerpo de Lovecraft en la tina con una bala en el cráneo. Fue asesinado con mi propia arma."

Bruce frunció su ceño. "¿Te harán responsable?"

"No lo sabemos todavía. No tendría sentido, considerando el caso que Dent y yo estábamos armando en su contra." James se levantó de la mesa, colocando su mano en el hombro del muchacho. "No entremos en pánico, Bruce."

"Dejé escapar a Selina." Bruce murmuró, culpa comenzando a invadirlo. "Sin ella, tu caso—"

"La encontraremos de nuevo." James llevó el plato de Bruce consigo, dispuesto a no dejarle los trastes sucios a Alfred. El detective retiró su chaqueta y su corbata. Bruce lo observó desabotonar sus mangas, para entonces levantarlas hasta la altura de sus codos. "Conociéndola, ella nos encontrará primero."

Bruce concordaba con esa observación. Nada era típico con Cat. "No quiero que duermas en el sofá."

Se escuchó el agua correr. "Ah. ¿Qué… qué es lo qué quieres, Bruce?"

Bruce abrió su boca. La cerró. Suspiró. Se puso de pie lentamente. Cuando metió la silla de regreso a su lugar correcto, se sujetó del respaldo. "Estar cerca de ti… es en lo único en lo que puedo pensar."

Los platos siendo acomodados hicieron suaves clicks. Aun dándole la espalda, James replicó en igual intensidad. "Ve a ducharte."

"Pero—"

"Esperaré por ti en tu habitación."

Fue probablemente la ducha más corta en la vida de Bruce.

Las ropas por las que Selina había pagado, terminaron dobladas en una silla del baño. El jabón neutro limpió rastros de Alfas y Omegas ajenos de su cuerpo, haciendo de su persona un lienzo en blanco.

Al salir de la ducha, Alfred había dejado sus pijamas en la tapa del retrete, tan sutil como siempre. Bruce las reconoció como el regalo de Navidad de su madre del año pasado. Bruce acarició el material, esperando por aquel impulso de querer quemarlas—pero este nunca llegó. La insolación, y coraje no aparecieron. Recordó a su madre con tristeza, no con aquella necesidad de iniciar violencia para sentirse mejor.

Entró a su alcoba, mientras seguía frotando su cabeza con una toalla.

James estaba retirando su arma de su sujetador, dejándola descansar en el colchón de una de las sillas, junto con su saco de vestir.

"¿Me enseñarías el funcionamiento de un arma?"

Con media corbata siendo jalada de su pescuezo, James le aventó un vistazo suspicaz. "Usar un arma no es como el boxeo, Bruce."

"Lo sé. Las odio." Bruce extendió su toalla en el respaldo de la silla ocupada por el detective y sus pertenencias. "Pero, por segunda vez en mi vida, tuve un arma siendo apuntada frente a mi cara. Y por segunda vez, no tuve idea de qué hacer para defenderme."

"No hay defensa para un arma." James tomó asiento en la cama. "Cuando hay un gatillo de por medio, te das por vencido, Bruce. Nunca te creas a prueba de balas."

"Tú pareces serlo." Bruce murmuró, recordando la noche que Gordon había llegado a la mansión por la madrugada, acompañado de dos detectives extraños. Había sido la noche que había cambiado todo. "Si sé cómo funciona, puedo saber cómo reaccionar. Como protegerme."

"¿Me estás preguntando porque crees que me enojaré, cómo con el caso del boxeo?"

Bruce sonrió. Jim rodó sus ojos, la mitad superior de su camisa de vestir ya desabotonada.

"De acuerdo. Te enseñaré."

Fue inescapable acercarse al Alfa para auxiliarlo en la labor de desabotonarlo. Jim pausó un instante, dedos tropezándose con los del Beta. Sentir el pecho del hombre elevarse fue intoxicante. Jim accedió, tragando saliva, descansando sus palmas en la cama. Bruce se acomodó en el medio de las piernas del detective. El capullo de feromonas que lo cubrió, lo amansó. Lo tranquilizó.

Uno, dos, tres botones…

Al llegar al regazo, Jim jaló el resto de la camisa fuera del pantalón. Bruce plantó sus manos en el pecho cubierto por camiseta interior mientras James desabrochaba su cinturón.

"¿Huelo a caramelo?"

James torció su nariz. "Más bien a champú caro." Cuando el hombre jugueteó con los cabellos húmedos del Beta hasta pararlos en un mohawk, Bruce tuvo que detener su tarea de desvestir al Alfa, para re-peinarse. James aprovechó la distracción del chico para ponerse de pie y dejar sus pantalones caer. Sus bóxer grises eran ajustados, casi pintados a sus muslos—Bruce desvió su mirada, aclarando su garganta.

"Mientras viajaba con Selina, nos topamos con varios Omegas… uno de ellos mencionó que olía a caramelo. ¿Huelo de esa forma para todos ellos?"

James se encogió de hombros. "Depende de la perspectiva de cada quien." Un botín fue pateado. Luego el otro. James retiró sus calcetas y las metió dentro de sus botines. No hubo escapatoria entonces. Bruce fue servido con el espectáculo entero en el que consistía el cuerpo de James Gordon: sus piernas eran compactas, bien definidas con musculo. Tenían vello rubio cubriéndolas, y estaban pálidas por la falta de sol. La pierna derecha tenia cicatrices de bala. Había moretones en ciertos puntos de sus muslos. Una rodilla estaba purpura. "Bárbara siempre olió a cigarrillos para mí." Al regresar a la cama, los brazos de Gordon se ajustaron en la cintura de Bruce, atrayéndolo, cuando todo lo que había hecho últimamente, había consistido en mantener a Bruce lejos de su persona. "Mi madre olía a detergente, y mi hermano a cuero de carro nuevo."

Era la segunda ocasión en la que Bruce conocía más de la familia del Alfa. Estuvo intrigado, al instante. "Mis padres fueron Betas de ambos lados del árbol genealógico. Mi padre venía de una familia de sangre pura. Aunque… un día… en forma privada, claro, puesto no hablábamos mucho del tema… mi madre me confesó que habían emergido Omegas de su parte, en generaciones pasadas."

James parpadeó con interés. "Eso significa… que podrías tener rasgos genéticos de Omega durmientes, Bruce."

Bruce no había meditado sobre el asunto hasta ahora. "Piensas que mi herencia podría explicar la atracción de una Alfa hacia alguien como yo."

"Difícilmente sería la única razón. Aunque, apuesto que ha tenido que ver con nuestra compatibilidad."

Bruce delineó las contusiones adornando la garganta del Alfa con las yemas de sus dedos. Recordó lo dicho sobre el enfrentamiento de James con la Cazadora. Los brazos de James se tensaron.

Ambos se observaron detenidamente, en impasse.

Con los dedos de su mano izquierda, James acarició la frente de Bruce, llevándose dos fragmentos de mechón con ellos. Fue un gesto lento, vacío de malicia, parecido a las obras tiernas de Martha Wayne, cuando la mujer le había deseado Buenas Noches.

Gordon fue la calma, cuando antes había sido un torbellino. Los calibró hasta un estado sereno. Esperó, hasta que ambos estuvieron listos para lo que se aproximaba.

"Ven aquí." Las palabras fueron seguidas por un jalón. Del jalón, vino otro encuentro de sus bocas. De la sorpresa, Bruce resopló por sus narices. Se sujetó de los hombros de James en cuanto sintió su cuerpo siendo alzado al regazo del detective.

Bruce presionó cuando la boca de James hizo lo mismo. Quiso aprender cuando era adecuado girar su nariz del camino, y cuando era adecuado poder respirar. Su lengua se secó con ansiedad. Su pecho no sabía si detenerse o acelerarse. Sus ojos se abrieron y cerraron en intervalos, todavía confundidos con la etiqueta. El rostro de Jim era borroso, sus manos, firmes, dándole soporte a la espalda del chico.

"Relájate." Vino otro susurro divertido del Alfa. "Estamos practicando, ¿recuerdas?"

Bruce gimió. "Necesito…"

"Shhh. Lo sé, Bruce." La forma con la que James alargó sus besos por su cuello y mentón fue totalmente descarrilada a la aplicada a sus labios. Con la clavícula de Bruce, el Alfa se permitió lamer y morder y succionar—los meros sonidos de ello le trajo color a toda la cara de Bruce. Sus entrañas se retorcieron con dolor, incomodidad—pero también con un tipo de placer que Bruce no había conocido antes en su vida. Fuego corrió por sus venas.

Ímpetu.

Bruce recorrió las sienes doradas de James con sus dedos, permitiéndose caer en la tentación de peinarlas. Le gustaba que el cabello del Alfa estuviera creciendo. Era suave, diferente al de Selina en textura y tono.

James era Fuerte.

Cálido.

Pesado, cuando su peso acorraló a Bruce en la cama.

Su pecho fue acero caliente para las manos de Bruce. Acarició sus pectorales por debajo de su camisa interior con emoción, embriagado con este nuevo sentido de rebelión.

Jim no lo detuvo.

La espalda del policía era dura, perfecta para que los dedos del Beta se anclaran. En instinto, ambos frotaron sus rostros entre sí, jadeando. Jim lo besaba cuando Bruce no tenía oportunidad de responder, atontado con las feromonas. El Alfa sonreía al aprovecharse, al robar besos pequeños justo frente a sus ojos, mientras Bruce se comportaba como pez fuera de la pecera.

"Eres todo mío, ¿cierto?" Se le murmuró en algún momento, una nota ronca vibrando en su lóbulo. "¿Eh, Bruce? ¿Eres mío?"

Que hombre tan más cruel. ¡Bruce no podía despegar su lengua de su paladar para replicar, y James lo sabía! "Grrrm."

"Quiero tocarte también…" Prosiguieron más murmullos oscuros. "Tu piel. ¿Puedo…? ¿Puedo tocarte, Bruce?"

Era tan intenso el sentimiento de gritar SÍ, que los ojos de Bruce se llenaron de agua cristalina. Sólo pudo asentir, y respirar hondo en preparación.

Su camisón de dormir fue partido, los botones cediendo a las maniobras del Alfa. La camisa blanca sin mangas de Jim sufrió el mismo destino, siendo descartada a los pies de la cama junto con la seda grisácea de Bruce.

Se abrazaron reciamente.

Jim lo ciñó con su pecho y sus brazos, y Bruce se agarró a su cuerpo en mismo arrebato. En el proceso, la piel descubierta de ambos se conoció por primera vez.

Bruce nunca había sido estrechado… así. Había sido consentido por gente que lo amaba, desde que tenía razón—Martha, Thomas, Alfred—pero ningún gesto de cariño, jamás, se podía comparar con este potente sentimiento de estar rodeado completamente.

James lo marcó con su respiración, con sus feromonas, y con su sudor. Fue radicalmente diferente a la primera vez que habían hecho esto. La mente de Bruce se bloqueó por un largo rato, sumergida al igual que su cuerpo, en la experiencia de sólo estar con su Alfa.

Cuando volvió en sí, se percató de estar tendido sobre su costado, agazapado en el pecho de Jim.

"Como la noche."

Bruce estiró sus piernas. Las descubrió envueltas en cobijo. Una de ellas se encontró con la rodilla de James bajo las sábanas. "¿Mm?"

La mano de Jim no dejó de sujetar la nuca del Beta. "Para mí, hueles a la noche. A ese momento entre la madrugada y el alba, cuando la brisa de los muelles se mete a la ciudad."

Bruce hizo una mueca. "No suena a una fragancia de la cual presumir."

Jim bufó. "No le hagas el feo tan rápido. Es uno de mis rasgos favoritos de Gotham. Es el momento… cuando la ciudad está despertando."

Bruce se percató de estar temblando tenuemente y no podía controlarse. Jim frotó sus brazos en ayuda, haciendo suaves Shhhs que lo hicieron sentir aún más expuesto (—Normalmente, Bruce no era fanático de sentirse de tal forma, pero con James haría una excepción, sólo porque era James).

No hablaron más, por otro largo rato. Cuando la respiración de Gordon se alentó, señalando su profunda caída al cansancio, Bruce aprovechó para huir al baño.

Después, se colocó su camisón y agregó su bata de dormir antes de salir de la suite. Sediento, su caminó morfó hacia la cocina. Sentía que no había tomado agua por años.

El estudio estaba acompañado por la almohada y la cobija que Alfred había colocado en el sofá. Bruce se sentó, el vaso con agua todavía en su mano derecha. De reojo, detectó una mancha oscura formándose en su muñeca.

"Tu seguridad todavía apesta."

Agua se tiró por la alfombra, con el brinco que Bruce pegó. Giró hacia las ventanas. La silueta de Cat fue distinguible.

Cualquier cosa que había estado a punto de salir de la boca de la chica, fue interrumpida por una enorme mueca de lengua de fuera. La chica tapó su nariz, mientras que unas carcajadas ahogadas salieron de su pecho. "¡Whoa! ¿Te has visto en un espejo?"

Bruce tragó saliva. "No." Había orinado con las luces apagadas. No quería admitirlo, pero tenía miedo de verse. Podía sentir las marcas en su piel, respirando casi con vida propia. Por ahora, eso era suficiente.

"Luces como la combinación de un mapa y un queso cheddar, sólo para que estés advertido." Cat se dio la vuelta para abrir aún más las ventanas. "Por fin desvirgando, ¿eh?"

Bruce no tenía palabras. Se dejó caer en el sofá. Tapó su rostro con la almohada abandonada. Gimió abochornado.

"Honestamente, con ese semental que es Gordon, me sorprende que aun puedas caminar—"

"No entiendo a qué te refieres." No era estrictamente cierto, pero cualquier suciedad que Selina estuviera imaginado, NO era cierto. Bruce destapó su rostro. "Y respecto a mi seguridad, ya no estoy siendo cazado, así que no veo el problema." Respiró hondo. Sacudió sus pijamas de suciedad imaginaria. "No esperaba verte de nuevo."

Selina no se acercó. Rodeó el sofá hasta una distancia considerada. "No nos despedimos."

"No, no lo hicimos."

Selina tomó una estatuilla con dedos escurridizos. Fingió examinarla. "No quería que pensaras que era una grosera. Pero, perdón por interrumpir tu noche salvaje. Puedes regresar con el detective allá arriba, si quieres."

"Estoy bien aquí." Pensar en regresar le causó momentáneo pánico. Y Bruce no comprendió muy bien porqué. Por fuera, su cuerpo estaba congelado, asustado por la intensidad de sensaciones que James le provocaba. Por dentro ardía, sin embargo, dictando que volverían al abrazo del Alfa de inmediato. "Necesito estar a solas un momento. James no despertará, estaba exhausto."

Selina alzó sus cejas. "Gallina."

"Cállate."

La chica no tomó ofensa. "Oye, no te culpo. He oído que tener un Alfa como pareja es…" Cat se encogió de hombros, en vez de elaborar.

"¿Es qué?"

"¡Nada, cielos! Relájate. Sólo que somos algo posesivos, ¿de acuerdo? Eso ha dañado nuestra reputación. Ahora que los Omegas quieren ser otro tipo de feministas, se quejan de que no los dejamos respirar, bla bla bla."

Bruce frunció su ceño. "No soy un Omega."

"Peor aún." Selina caminó a la chimenea todavía encendida. Puso sus manos cerca del fuego. "Los Betas no tienen el mismo apego a sus Alfas. De cierta forma, hay más libertad para que nos dejen. No hay obligación biológica de quedarse y aguantarnos."

"Eso es cruel." Bruce se abrazó a sí mismo. "Aunque supongo que si dejan a un Alfa, entonces no hubo amor verdadero en el asunto."

"¿Y ahora sabes mucho del tema?" Sonriendo pícaramente, Selina se tornó hacia el Beta. "¿Amas mucho a tu querido, y apuesto, Detective Gordon?"

"Eres todo mío, ¿cierto?" Bruce sintió escalofríos con el recuerdo. "No lo sé. Nunca he estado enamorado. Sé que la magnitud de mis sentimientos es bastante significante, pero todavía no—"

"Ay, niño. Es una sencilla pregunta. Sí o no." Rodando sus ojos, Selina se colocó su gorro de regreso a su cabeza. "Cuando amas a alguien, lo sabes."

"No es tan simple—"

"¡Lo es! ¿Qué mosca te picó ahora? Por semanas te escuché declarar que no había otra persona que te interesara más que tu perfecto Alfa, ¿y ahora estás contradiciéndote?"

Bruce se levantó del sofá de repente. No le dio oportunidad a Cat de escabullirse. Camino ágilmente hacia la chica que siempre lo hacía explotar con frustración, y en cuestión de segundos, su boca estaba contra la de ella.

El contacto no duró ni un parpadeo. Selina lo empujó con todas sus fuerzas. "¡Harás que me maten, lunático!"

Jadeando con sobresalto, Bruce parpadeó. Lamió sus labios en consideración. "No sentí nada."

Selina limpiaba su boca con sus mangas sucias. "¡Agh! No me hagas sentir tan especial."

Bruce sonrió. "Eres especial, Selina Kyle."

Selina le golpeó en el estómago, sacándole un poco de aliento. "Eso es por no pedir permiso, idiota."

"Uf, lo siento—"

"Espero que ahora sepas lo qué quieres, al menos." La chica esperó a que Bruce se recuperara para entonces sacar una bolsa de papel de sus bolsillos. "Ten."

Bruce la tomó. Cuando miró sus contenidos—un reloj, un bolígrafo, entre otros objetos de valor—Bruce intentó regresársela. "Quédate con ellos, las necesitarás más que yo."

"Nah. Hay que mantener la honestidad entre nosotros." Un pausa. Después Selina sacó otro tesoro de su chaqueta con frescura. "Me quedaré con esto, de todas formas."

Era una antigua cartera de plata con grabados. Bruce se acercó para verla de cerca. Volvió a sonreír, cuando Selina tomó cinco pasos hacia atrás, en inmediata retirada. "¿No crees que estás exagerando? James no es tan incivilizado como para decapitarte sólo por compartir espacio conmigo."

"Baja tus sumos, Blanca Nieves. No es eso…" Cat suspiró. "Lamento que tengas que oírlo de mí, pero es hora que lo sepas…" Selina tapó su nariz, y con voz gangosa declaró una verdad universal: "A-PES-TAS A PO-LI-CÍ-A."

Cuando Cat se desvaneció en la noche, Bruce se disolvió en una risilla más ligera. De nuevo a solas, el chico resintió el frio de la noche. Cerró las ventanas y apagó la chimenea.

James no estaba tan dormido como lo creído. El hombre esperó a que Bruce se reacomodara en la cama con sus espaldas contra el pecho del Alfa, para gruñir en su cuello. "Si ronco, este es el momento para decirme."

Bruce lentamente se dio la vuelta. James tenía sus ojos semi-abiertos. "No roncas."

Gordon lo rodeó con su brazo. Un bostezo prosiguió. "Pensé que te había ahuyentado."

Bruce cerró sus ojos, pensando en que la simetría parecía adecuada: que Bruce dejara su habitación tras un fenómeno tan íntimo, cuando Jim había hecho lo mismo la primera noche pasada en la Mansión. Ambos huían por diferentes razones (o tal vez, por las mismas) pero tarde o temprano, James y Bruce terminaban gravitando de regreso.


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"Pensé que íbamos al aeropuerto."

Alfred rodó sus ojos por el retrovisor. "Por favor, como si se fueras a ir sin despedirse." El mayordomo se estacionó en el área de los habitantes de los departamentos donde James residía. Bruce no esperó a que el auto terminara de apagarse, para saltar fuera.

"Amo, Bruce, ¿podría esperar un minuto? Tenemos suficiente tiempo para tomar nuestro vuelo—¡Oi, tenemos que tocar el buzzer primero!"

"Tengo llaves." Bruce abrió la puerta principal del lobby, ignorando a Alfred y sus dedos estirados en la dirección del buzzer. El elevador estaba en proceso de cerrarse. Bruce grito un "¡Esperen!" que surgió efecto. "Oh. Eres tú."

Johnny sonrió. "Un simple Hey también funciona."

"Gracias, joven." Alfred refunfuñó, apenas cabiendo en la pequeña cabina de metal. "¿Se conocen?"

"John Blake es el hijo de la dueña de este edificio. John, él es Alfred, mi tutor."

Blake quiso estirar su mano en saludo, pero terminó dándole un codazo al mayordomo. "Ups, lo siento—"

"No, no, descuida, mucho gusto—"

PING.

Bruce se apresuró por el pasillo que lo llevaría al departamento de James, sin prestarles más atención. Cuando arribó, no necesitó utilizar sus llaves de nuevo, puesto que la puerta estaba semi-abierta.

El departamento tenía más muebles. Un sofá reclinable que había visto mejores días, alojaba un par de sacos y unas cajas de comida china. "¿James?"

"¡Aquí!"

La recámara. La cual, ahora tenía una cama real. James estaba sentado en ella, aparentemente esperando por él.

"Alfred me llevará a Suiza por unas semanas."

James asintió. "Lo sé. Me llamó para saber si podía traerte a verme. Suena divertido. Te ayudará a distraerte."

Bruce se acercó al Alfa con un mal presentimiento. Gordon no estaba vestido para el trabajo. Notó una mochila a los pies del detective, y dentro de ella, Bruce distinguió un uniforme policiaco. "¿Qué sucedió con el caso? ¿Fuiste exonerado de alguna culpa por la muerte de Lovecraft?"

James hizo una mueca. "Castigado, más bien. Fui transferido de la Estación a otro puesto."

Bruce se sentó a su lado. "¿A dónde?"

Gordon pausó. Se tornó hacia Bruce con una pequeña sonrisa. "No te preocupes por eso. Estaré bien. No terminaré encerrado y eso es lo que cuenta."

Bruce no aceptó el abrazo que Jim quiso iniciar. "No me trates como niño. Sabes que lo odio."

"No eres un niño, lo sé. Pero tampoco un adulto, Bruce." Cuando Bruce siguió sin cooperar, el Alfa suspiró. "Al Manicomio Arkham. Seré guardia de seguridad."

Bruce comprendía que James había bajado de rango considerablemente, al escuchar el título de su nuevo puesto. Su enojo se amortiguó. "Mi padre era creyendo del dicho Las cosas pasan por alguna razón. Quizás estarás trabajando en el Asilo porque hay gente que necesita tu ayuda."

Jim frunció su ceño. "No lo había visto de esa forma."

Bruce sobó sus propias rodillas. "No soy bueno en… dar confort… a otros. Espero que esta perspectiva te ayude."

El Alfa se tomó un momento para pensar en lo dicho. Bruce quiso creer que las líneas de expresión del hombre se habían suavizado un poco con sus palabras. "Es sólo que… Detesto seguir fallándote, Bruce."

"No lo estás haciendo."

Ambos unieron miradas.

Un tipo de entendimiento que iba más allá de palabras traspasó entre los dos. Jim tomó un pómulo de Bruce en su mano, así como su aliento, con el beso que selló el intercambio.

"Me gustaría darte algo." Bruce susurró, cuando sus bocas partieron unos centímetros. No le dio oportunidad a Jim de preguntar. Desnudó su muñeca izquierda, safando el pesado reloj plateado, sin problemas. Tomó la muñeca de Gordon rápidamente, ensamblando el reloj en un santiamén. "Le perteneció a mi padre."

Los ojos de James se agigantaron. "No, Bruce—"

"Tú tienes tu forma de asegurarte de que nadie me toque, me tienes marcado de una forma en la que yo no puedo marcarte a ti, y no es justo." El Beta enfatizó, apretando la mano del rubio. "Dijiste que querías que fuéramos iguales. Tienes que aceptar este regalo, o estarías comiéndote tus palabras." El intercambiar pertenencias especiales era una tradición popular entre parejas Alfas/Omegas; tenía el propósito de llevar siempre contigo algo con la esencia de tu pareja, para que los otros lo supieran y respetaran tu estatus.

Bruce quería adaptarse a tal tradición. Quizás su esencia no era lo suficientemente fuerte como la de un Omega, pero al ser algo tan preciado para Bruce, seguramente cumpliría con la meta de recordarle a James Gordon de que alguien ya estaba esperándolo… de que ya estaba Marcado por alguien más, ¿no?

Jim examinó el reloj con desconfianza, como si el espíritu de Thomas Wayne fuera a salir del objeto para ahorcarlo. Sin embargo, cuando regresó su atención al muchacho, lució resignado. "Lo cuidaré por ti hasta que crezcas y puedas usarlo tú. Ése es el trato."

Presumido con su victoria, Bruce sonrió. Juguetón, acercó su rostro al cuello de Gordon para susurrarle. "Porque eres mío, ¿cierto?" Disfrutó el escalofrío que le provocó al Alfa.

"Juegas sucio." Gordon exclamó sorprendido, tragando saliva. "Temo que he creado a un monstruo."

"¡Amo Bruce, quince minutos! ¡Por favor, oh por favor, no me haga meterme a esa pocilga de hormonas por usted!"

Bruce se levantó. Despedirse de James era más fácil si se procedía con velocidad. Postergar lo inevitable sólo los dejaba más infelices. "Me debe una cita, detective."

Jim apuntó hacia su mochila. "Ya no soy detective—"

"Entonces, tendrá que arreglar ese detalle lo más pronto posible, ¿no es así?"

"Umh."

"Porque sólo saldría en citas con detectives con problemas de actitud, aires de héroe, y excelente cabello." El Beta se detuvo en el umbral de la recámara, siendo débil, queriendo robar un último vistazo de Gordon para el viaje. "Soy Bruce Wayne, después de todo. Ruego que no me obligue a bajar mis estándares, oficial."

"Un monstruo." James rezongó, mientras dio un gesto afirmativo con su mentón. "Definitivamente, un monstruo."


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Fin de Parte 9.

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NdA: SIENTO MUCHO LA ESPERA. No me permití escribir hasta terminar lo que tenemos hasta ahora de la segunda temporada. Estoy pensando seriamente en cómo seguir con la trama, si dejarle hasta la temporada 1 solamente, o continuarle hasta la 2. (A decir verdad, ya lo había decidido porque la trama personal de Bruce sólo se está complicando más y el ángulo Jim/Lee me irrita) pero ya que he visto los momentos tan interesantes, dulces y super-lindos entre Jim y Bruce en la temporada 2, me temo que ya me arruiné ese plan. Lo que me gustó de esta temporada es que tan rápido David Mazouz creció. Ya no me siento tan culpable, xD. Entre más maduro, oscuro y con crecimiento personal paralelo a James, mejor. Es lo que me mantiene con este fic, el saber que esto es tan sólo el inicio. Mujeres y niñitas, pueden ir y venir entre el Brim, pero una vez que Batman aparece, todas las demás relaciones de Jim se arruinan—porque Gordon simplemente ya está casado con el trabajo (Batman). No hay espacio para más. Con Bruce, el asunto es más complicado, pero aun así, Batman no es Batman sin su Comisionado. Esta pareja va más allá de todo, es arraigada de los comics, películas, lo que quieras.

Dejen me calmo, diablos. Es que amo esta pareja, ¿de acuerdo? Cuando Lee le dice a James "Estás enfermo. Miras un abismo y tienes que aventarte a él." Por un largo momento fue Alfred al que escuché, regañando a un futuro Bruce cuando éste ande todo jodido por sus BatAventuras. Las psiques entre Jim y Bruce son tan parecidas que me dan escalofríos. Ambos son obsesivos, con problemas de ira, y comprendo que por ahora, Bruce y James se llegan a repelar por esta misma razón. Pero es el hecho de que en el futuro, estas características sólo los unirán como compañeros, lo que da esa sensación de Wooooooooow. Fucking epic, bro'.

This fucking show, man. Estoy tan feliz que le hayan hecho su serie a James Fucking Gordon. Life's good.

Me voy a escribir más joterías de estas dulzuras, porque todavía me falta lidiar con la trama del Ogro. Si alguien tiene ideas, las escucharé con gusto.

Peace out.