Estoico camino hasta una ventana, vio algo que para su disgusto lo hizo enfadar otra vez su hija menor se metía a la casa de Buitre y Bruta, besándose con Buitre y sacando a su hermana Bruta de la casa para estar a solas. Esa actitud siempre le desagrado pero que haría si el mismo dejo que Azan hiciera lo que ella quería sin duda, y eso la llevo a convertirse en, en... Oh por todos los dioses ni siquiera podía decirlo o pensarlo sin sentir vergüenza de ella y de el mismo.
Volvió a mirar y ahora veía a Hikan regresar de su vuelo nocturno con su dragón, pero en vez de venir aquí a su casa se fue donde su maestro quien le esperaba con los brazos abiertos, ambos llevaban al furia nocturna a un establo.
(Bueno la verdad no me acuerdo si tienen establos o graneros hechos para los dragones o si se llaman así, entonces si estoy equivocada corrigan me)
Dió un suspiro de tristeza pues casi siempre estaba solo en casa o había algunas ocasiones en las que ni siquiera quisiera estar allí por obvias razones, volvió a mirar como Bocón y Hikan riendo como padre y hija entraban a su casa para descansar.
Cómo le gustaría volver en el tiempo y estrechar a Hikan para calmar su llanto como cuando era una bebé que buscaba su protección.
Tiene varios recuerdos sobre su hija mayor tanto buenos, malos y sorprendentes pero tres eran los que más destacaban y recordaba día a día.
Lo bueno de ella que más recuerda era en como lo llamaba papá, padre, papi o papito mientras se acurrucaba en sus brazos, pero con todas sus idioteces dejo de llamarlo de esa manera hasta decirle solo por su nombre.
Lo malo, es como en una de sus discusiones ella le grito alterada diciendo cuanto lo odiaba, que nunca lo querrá de nuevo como su padre, eso y todo lo demás que dijo sintió como se clavaban Miles de dagas en su cuerpo doliendo mucho cada una de sus palabras.
Lo sorprendente fue en cuando la creyó muerta, pidiendo perdón por todo a ella y al furia nocturna al verla debajo de sus alas vio sus piernas con graves quemaduras y al llevarla de nuevo a Berk para curarla estando el y Bocón a su lado dejaron que la curarán tuvieron que sujetarla al ver cómo se retorcía por el dolor, tuvieron que llamar a más de 10 y ellos dos para poder sujetarla pero aún así podía moverse apesar de todo.
El y los otros no podían creer cuánta fuerza poseía una niña como ella al ser tan delgada y pequeña a diferencia de las demás mujeres de la isla.
Todo eso era tanto bueno como malo, pero pronto todo sería como el quería con su primogénita como la líder de la isla de eso estaba seguro de que lo haría. Miro a las estrellas que brillaban en el oscuro firmamento y así lo deseo.
Recostada en su cama Hikan sintió los rayos de sol en su rostro, lo que la hizo hacer una mueca disgustada pues aún quería dormir, empezó abrir los ojos poco a poco, pues ya empezaba a oír las voces de las personas deambular y los gritos (rugidos) de los dragones diciendo buenos días, así que ya molesta por la interrupción de su sueño se puso de pie ignorando el de dolor en sus piernas para ir a desayunar.
Ya lista y arreglada volteo a ver un perchero al lado de su puerta ahí entro en cuenta de que ya no tenía ni su capa, ni la máscara pues las tenía su príncipe y sabía de antemano que aunque le rogara este no se las devolvería por nada, así que sin más soltó un suspiro y bajo a la cocina donde seguramente Bocón le estaría esperando.
Hikan: buenos días Bocón (dijo molesta mientras bajaba las escaleras)
Bocón: igualmente Hikan, porque tan enojada (pregunto riendo al verla)
Hikan: anoche no pude consiliar el sueño, y dormí apenas unas tres horas (comento desganada)
Bocón: y eso porque
Hikan: bueno es solo que sentí a alguien fuera de mi habitación mirándome
Bocón: (sorprendido) crees que haya sido algún muchacho de aquí el que te vigilaba
Hikan: no lo creo, ya había sentido esa misma mirada, mientras volaba con chimuelo
Bocón: pues eso es extraño, se de ante mano que nadie a parte de ti sale a altas horas en la noche para volar, que alguien lo haga sin decir algo es raro (dijo serio)
Hikan: eso lo sé, pero creí que sólo eran imaginaciones mías al estar tan nerviosa desde que llegó Camaican, creí que era por lo mismo así que lo ignore pero al sentirlo de nuevo anoche me dió miedo (dijo algo asustada mirando a la mesa)
Bocón la miro impresionado, por el frío comportamiento que ella tenía sabía que le era muy difícil asustarse, eso era preocupante de la nada le vino a la mente el recuerdo del joven pelimorado pero no podía ser cierto el chico murió desde hace tiempo y no podía ser el verdad.
Bocón: recuerdas algo más
Hikan: no en realidad, solo sentí un escalofrío uno que no sentía desde que era una niña (dijo interrogante viendolo a la cara)
Bocón: estás segura de lo que dices
Hikan: no la verdad no, mejor dejemos de pensar en eso, no nos preocupemos por algo que no tiene sentido alguno
Bocón: bien, pero si te vuelves a sentir así dímelo de inmediato de acuerdo
Hikan: si, serás el primero en saberlo
Bocón solo asintió algo preocupado por eso, aunque sabía que no era posible de que ese muchacho hubiera sobrevivido, lo mejor sería no bajar la guardia y estar atento por cualquier situación que se presente.
Al término de su desayuno ambos salieron de la casa y se fueron en distintas direcciones pues Bocón tenía que ir a la fragua y Hikan iría a los puertos para ir a ver a Camaican pues el príncipe tenía que hablar seriamente con la heredera.
