"Te Encontré."

B.B. Asmodeus.

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Fandom: Gotham (2014).

Pareja: Jim Gordon/Bruce Wayne. (He quitado el 'platónico', ¿ven?)

Rating: PG-13.

Resumen: (Alfa/Omega/Beta 'verse) Desde el momento en que Jim viró hacia sus espaldas, su destino estuvo marcado.

Continuidad: Este capítulo está situado durante los eventos de 1x11, 1x12, 1x13, y 1x14.

Nota Especial: DESDE AHORA, PIDO DISCULPAS. *huye*


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10.

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"Preferiría fallar por mi propia cuenta, y aprender la lección

Que seguirte,

mientras tú te quemas."

-Seinabo Say, Easy.

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"Váyanse a un hotel."

Jim sonrió apenado ante el consejo de mal gusto del loco en la camilla. La Dr. Thompkins, sin embargo, pareció tomar la broma como una invitación. El arqueo de una de sus cejas mostró interés, y las feromonas dulces que invadieron la enfermería, dieron una señal bastante obvia.

Jim carraspeó su garganta. Automáticamente, su mirada se posó en su reloj de muñeca.

Thompkins suspiró. "Bueno. No puedes culpar a una chica por intentarlo."

-Y a mí no pueden culparme por mirar. James pensó cínicamente. En otras circunstancias, Thompkins sería candidata perfecta para colocar su interés. Era la antítesis de Bárbara, pero con el magnetismo suficiente para atraer a James a su órbita.

Más adelante, durante la investigación de los ataques a los pacientes que se desenvolvió en el asilo, James descubriría que además de inteligente, bella y testaruda, Leslie también era una mujer valiente, con un código al igual que él. Mientras el trabajo en el asilo era algo denigrante, con la solidaridad de la mujer dentro del desastre que tenía en sus manos, coexistir en un lugar tan ruin, valió más la pena. Se convirtieron en aliados en cuestión de horas.

Y como buenos aliados, compartir almuerzos, se volvió pronto en algo cotidiano. No fue hasta su segundo desayuno juntos, sin embargo, cuando el elefante invisible entre los dos hizo estampida metafórica.

"Santo Cielos, Gordon." Lee tiró su sándwich a su plató incompleto. "¿Estás tomando algo?"

James dejó de mandarle miradas asesinas a la mantequilla desabrida de su bagel, para sólo cambiarlas por unas de confusión. "¿Eh?"

Lee lo miró, suspicaz. "Estás alborotando personas hasta con tu transpiración."

Gordon siguió sin comprender. Lee roló sus ojos.

"Tus feromonas están inquietas. Si no estás tomando algo—que por tu cara boba, concluiré una negativa—dentro de poco, tus feromonas estarán gritando por consuelo del cuerpo caliente más cercano y compatible a ti."

El sabor de la mantequilla empeoró en su paladar. "¿Qué demonios, Lee?"

La mujer extrajo una lámina plateada de su bata. La deslizó por la mesa hasta Gordon. "Toma dos antes de dormir. Te tranquilizarán."

Avergonzado, Jim no esperó hasta la noche. Rompió la lámina y extrajo dos pastillas. "Lo siento. Soy nuevo en todo esto de… Lo siento."

"No te preocupes. Tu cuerpo estaba simplemente buscando por control ante la interacción con tantos Omegas y Alfas en un sólo lugar. Es normal."

"Pensé que estos episodios ya no serían posibles." Ni con Bárbara había tenido episodios de ansiedad por separación. James había trabajado horas sin parar lejos de ella, y su fisiología nunca lo había resentido.

Lee le dio un sorbo a su té. "¿Porque estás emparejado? Mmm. Depende. Si la compatibilidad biológica entre una pareja Alfa/Omega es suficientemente madura, ya no se tendrían que preocupar por sentir ansiedad al estar separados. Sin embargo... no todos los casos tienen una relación química así de estable."

Ah. Jim lamió sus labios. Dio un largo trago a su botella de agua, meditando la explicación de la doctora. "Esto irá para largo, entonces."

Lee se enganchó a lo dicho como pescado en el anzuelo. "¿Por qué?" Jim apenas abría su boca para intentar responder, para cuando Lee ya estaba nariz a nariz con él. "Jim, sabes que si una relación no está funcionando no tienes que forzarla, aun cuando ésta sea perfecta en el sentido de la compatibilidad biológica. Hay componentes psicológicos, primero que todo. La sexualidad es un proceso mental y emocional, no sólo el resultado de lo que tu amigo de allá abajo piense—"

"Leslie." Gruñir fue instintivo. "Estaré bien. Gracias por preocuparte."

Aun con Gordon poniéndose de pie para continuar con sus interrogatorios, Lee no dio por vencida. "Tu hipersensibilidad puede ser un síntoma de algo más serio."

"Te veo después." Gordon depositó la botella de plástico en la basura, deseando tener algo más pesado para aventar.

Los interrogatorios de aquella tarde, fueron un fracaso.

Debido a la distancia del distrito a la ciudad, Jim había optado por hospedarse en los dormitorios del asilo. Dormir, sin embargo, era una misión olímpicamente difícil. Esa noche, James hizo una centena de lagartijas para cansarse física y mentalmente. Aun así, bloquear los gemidos y alaridos incoherentes de los pacientes, fue imposible.

No podía esperar más para encontrar una manera de salir de aquel agujero de mierda.


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Durante la tercera ronda de interrogatorios, Bullock decidió unirse a la diversión. Mientras Lunático #32 dejaba el cuarto de limpieza/sala de interrogación improvisada, el hombre no pudo resistir comentar en la nueva amistad que Gordon se había ganado durante su estancia. "Esa Doctora no te quita la vista de encima, Jimbo."

Estar con Harvey había alegrado su día. Y estar de buen humor solía aflojar la lengua de James. "Está esperando a que le diga que estoy en una relación disfuncional para brincarme encima."

Harvey reventó en carcajadas. "¿Y qué acaso no lo estás? Por lo que he visto, no estás recibiendo mucha acción, últimamente."

"Eres un cerdo."

"¡Hablo en serio! Dices que tienes un galán esperando por ti, pero no veo los resultados por ninguna parte, amigo. Estoy comenzando a creer que este sujeto es pigmento de tu imaginación." James fingió estar leyendo algo muy importante en sus notas. Harvey le bajó el volumen a su show hilarante. "Tal vez si estuvieras dispuesto a compartirme los detalles de tu conquista, en vez de actuar con tanto misterio…"

James escribió "pedir más pastillas a Lee" en el borde su clipboard. Apretó sus labios juntos por un momento. Respiró hondo. Luego, porque realmente necesitaba tener a alguien para hablar del asunto, bajó la guardia. "Harvey. Eres uno de los mejores detectives que conozco… Así que, encuentro difícil de creer, que a estas alturas todavía no lo hayas averiguado."

Gordon giró su rostro hacia su amigo. Bullock levantó su sombrero para intercalar miradas. Por un momento, no hubo delate de lo que su amigo estaba pensando. James sintió la anticipación en la boca de su estómago.

Bullock suspiró. Se quitó la fedora para aventarla a la mesa de interrogatorio. "Caramba. Es realidad esperaba estar equivocado."

Jim resopló por sus narices. Un peso menos, se retiró de sus hombros.

Hubo otra pausa, una que Harvey pareció necesitar, para coleccionar agallas. "Jim. Wayne es un niño."

"Estoy bien enterado, sí."

"Oye, no empieces a torcer tu boquita de pichel. ¡Tú y él son de dos mundos, es todo lo que digo! Además, la última vez que chequé, el niño era un Beta. ¿Qué demonios pasó?"

¿Cómo explicarlo? James se encogió de hombros. "Nada especial. Simplemente… lo encontré. Y todo cambió."

"¿Qué vas a hacer? ¿Esperar, esperar, y esperar hasta que Wayne crezca, para entonces ver sí el príncipe decide sentar cabeza con un detective pobretón como tú?" Bullock nunca se molestaba con usar anestesia. Esta ocasión no fue distinta. "Un Beta no está obligado a quedarse, ¿sabes? Si el chico crece y cambia de parecer, él puede seguir con su vida como si nada. Pero, ¿qué hay de ti? ¿Estás dispuesto a sacrificarlo todo por una posibilidad?"

"Harvey—"

"No, seamos honestos, Jim. Nosotros estamos envejeciendo, mientras ellos apenas están conociendo más allá de sus narices. Los relojes biológicos están bastante desequilibrados entre ustedes. Ese hecho, viejo, tendrá un precio alto en tu cordura."

-Ya lo estoy pagando. James tragó saliva, su garganta tan seca como el desierto. Detenerse, aquella noche, había sido lo más difícil que había tenido que hacer en su vida. Gordon no estaba seguro que sí sería capaz de seguir colocando barreras entre Bruce y lo que Gordon necesitaba. "No lo sé, Harvey. Estoy haciendo… lo mejor que puedo. No tengo una maldita bola de cristal. No sé qué sucederá."

"Pues deberías pensarlo." Bullock sacó una cajetilla de cigarrillos, mandando al carajo los letreros de No Fumar. "Con un demonio, Jimbo, tú eres el adulto."

Jim achicó sus ojos, sintiendo una jaqueca nacer en sus sienes. "¿Ya terminaste?"

"Cuando estés azul de las pelotas, y roto del corazón, me recordarás, amigo mío. Me recordarás."


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Parecería difícil de creer, pero a pesar del escape de Grubber y Danzing del manicomio, Gordon y Lee encontraron un momento después del caos para tener la conversación tan esperada.

"Debo pedirte una disculpa." Lee fue la valiente en entablar el tema, pasándole un vaso con café mientras esperaban en el pasillo de la enfermería por un reporte de la morgue. Jim le hizo espacio en la banca para compartirla juntos. A pesar del peligro que habían enfrentado, Lee lució impecable. "No debí… Dios… acosarte de esa manera. En el momento no me percaté, pero tus feromonas…"

"Lo sé." Si la fisiología de Jim era la excusa con la que Lee quería lidiar, Jim lo respetaría. Sólo quería que el aire incómodo desapareciera entre los dos.

"Tu estrés me transmitió señales muy fuertes." Avergonzada, Lee rio nerviosamente. "¡Actué justo como los locos que están internados! En realidad… lo siento, James. No quisiera que mi actitud afectara nuestra amistad."

Gordon golpeó su hombro con el de la mujer. "Olvídalo ya."

Lee se tomó un momento para reincorporarse. "James, no tienes idea… cuando hice mi internado en el hospital, no tienes idea de los casos que tuve que enfrentar: violencia doméstica. Matrimonios disfuncionales, donde las víctimas se rehusaban a acusar a sus Alfas, simplemente porque… tenían miedo a ser abandonadas y estigmatizadas. Jovencitas Omegas sometiéndose a embarazos no deseados, para satisfacer el viejo estatus social. Y aunque fue raro, también tuve oportunidad de conocer a Alfas con serias alteraciones psicológicas debido a matrimonios concebidos de Celos mal manejados. Pensé en todo eso cuando percibí tu ansia… y llegué a las conclusiones equivocadas." Lee sonrió cuando sintió la mano de James apretar su rodilla. "Ofrecerte apoyo fue natural. No lo pensé dos veces. No es habitual percibir un Alfa en necesidad de su Omega de manera tan potente. Comúnmente, es al revés."

Jim mordió su labio inferior. Allí iban sus feromonas, traicionándolo de nuevo. Por más que Gordon quisiera actuar estoico, las sustancias químicas de su cuerpo daban señales de neón de su patético dilema. "Nada con Bruce ha sido habitual."

Lee acomodó un largo mechón detrás de su oreja, ladeando su rostro para prestarle mejor atención. James estudió las facciones de la doctora antes de elaborar. "Me enloquece… Pero, ¿sabes? Estoy comenzando a ver que sí todo fuera fácil con él, no me interesaría en primer lugar."

Lee rodó sus ojos. "Algunas personas definirían esto como masoquismo."

Jim sonrió de oreja a oreja. "Es lo que sigo escuchando."

Por primera vez desde que se habían conocido, Leslie se ablandó, de semblante, así como de lenguaje corporal. Un poco de su firmeza flaqueó. "Nada que valga la pena es fácil de conseguir en la vida." La mujer tomó la mano de Jim, todavía descansando en su rodilla. Sus uñas pintadas de púrpura acariciaron la cara del reloj en consideración. "No huele a un Omega. Hay una marca, pero muy leve. Por eso tuve dificultad para reconocerla en un principio." Thompkins retorció su nariz. "Y tu ciclo está aproximándose. ¿Qué planeas hacer?"

James sintió su rostro llenarse de calor. Había estado tan distraído con su trabajo, y los ataques en Arkham, que fácilmente había puesto en segundo plano los síntomas de la fiebre reproductiva. Tragó saliva. "Tomar muchas pastillas."

"No es saludable."

"No puedo lidiar con un ciclo en estos momentos—"

"Vamos, Jim. Aun faltándole los elementos convencionales de un Omega a tu… Bruce… hay múltiples opciones para facilitar el coito—"

Jim saltó del banco. Coito. El universo tenía un enfermo sentido del humor. "Pastillas. Fin de la conversación."

Leslie resopló por sus narices. "Que maduro de tu parte. Jim Gordon el rebelde, ¿asustado de una palabrita?"

"No es eso—Mira—Bruce se encuentra fuera del país. No tiene sentido tan siquiera hablar del tema, en serio." Frotando su nuca, James evitó la mirada del a doctora. ¡Y mirar nomas! ¡Los reportes de la morgue nunca habían tenido tan atinada llegada! Al ver su afortunada vía de escape a la conversación, Lee se puso de pie para dejarlo con el médico forense. Sin embargo, justo al rozar con su amigo, James le jaló de la manga suavemente. "Oye… Me darás la receta, ¿verdad?"

Se ganó un manotazo.


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Bruce regresó a Gotham.

Y Jim Gordon era detective de nuevo.

"Felicidades." Bruce apretó el teléfono móvil a su mejillas, nervioso y emocionado simultáneamente. "Sabía que lo lograrías."

De la otra línea, James se escuchaba ocupado. Voces de fondo demandaban su atención ("¡Detective Gordon, mire estas huellas!" "¡Gordon, tenemos una pista!) pero aun así, Bruce detectó un alivio gemelo al propio, al por fin saber que Bruce estaba de regreso en la ciudad. "¿Te divertiste?"

"Eso creo. Suiza es fría."

Una risa cálida. "Tengo que irme—Quisiera asegurarte que te veré esta noche, pero ya estoy prometido para una larga noche de vigilancia."

"Entiendo." Si Bruce había tenido expectativas, pretendió que éstas no habían caído. "Sólo quería avisarte de mi regreso."

"Te juro, Bruce, tan pronto tenga oportunidad..."

"De acuerdo."

James cortó la llamada. Bruce guardó su móvil en su bolsillo, su humor cambiando drásticamente. Evadiendo la mirada de Alfred, Bruce se asomó por la ventana del auto.

Y divisó a Ivy Pepper entrando a un callejón justo frente a sus ojos.

"Alfred. Detén el auto."


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La prescripción de Lee indicaba dos tabletas cada 24hrs.

Jim tomó cuatro.

Se enjuagó su rostro con agua tibia, sintiendo que estaba lavándose con vapor en vez de agua.

La fiebre estaba bajo control por el momento, sin embargo, los sentidos de Jim estaban pagando por la medicación. Su motricidad estaba alentada. Sus reflejos estaban cegados con una nube de somnolencia. Tenía dos días con estreñimiento.

Bruce no estaba aceptando sus llamadas.

James no entendía que diablos había pasado en el transcurso de los tres últimos días para que Bruce cambiara de actitud tan rotundamente. Cuando había intentado ponerse en contacto, Alfred había tenido las mil y una excusas para retenerlo. "Está bajo mucha presión ahora mismo con sus estudios. ¡No te necesito aquí para que lo distraigas con tus ojos bonitos, Gordon! ¡Llama mañana, depredador!" Hasta el tono de broma del mayordomo había sonado forzado para sus oídos.

Algo estaba sucediendo.

James se miró en el espejo. Sus ojos estaban enrojecidos. La hipersensibilidad de su piel le estaba dificultando durar largos periodos de tiempo en su ropa formal. Sus feromonas comenzaban a afectar hasta a Bullock, quien siempre tenía una invitación al strip-bar más cercano en la punta de su lengua ("Tarde o temprano, ¡tienes que liberar al Kraken, Jimbo!").

No encontraría lo que necesitaba en clubes de mala muerte, claro. Ambos lo sabían, pero se escondían detrás del intento de humor. Así que…

Jim siguió retacándose de píldoras.

Aprovechando el momento libre para escaparse del lio con el asesino serial en turno, Gordon manejó en dirección de la Mansión sin avisar. Quería respuestas, ahora.

Cuando Alfred abrió la puerta, el hombre lució resignado. Y molesto.

"Estudio." Le apuntó con el mentón desde el vestíbulo.

Jim tuvo un mal presentimiento. Con frente en alto se dirigió al corazón de la Mansión, seguido por los pasos del otro Alfa. El ambiente era tenso, y sólo empeoró cuando Gordon entró al estudio. Bruce tenía en sus manos el retrato hablado del asesino de sus padres que Selina había descrito. Al verlo entrar, el muchacho liberó una salada—ComoelMarSíBruce—fragancia de reconocimiento, dándole la bienvenida a su Alfa como un capullo dilatándose.

"Sé que estás ocupado." -Pero no lo estabas. Jim gruñó mentalmente. Se encogió de hombros. "Sólo quería… ver como estabas."

Bruce vestía una expresión bastante complicada. Su mirada brillaba con emoción, pero su boca era de piedra. Afortunadamente para ambos, Bruce siempre tenía la tendencia a ir al grano de las cosas. "Selina Kyle mintió."

Jim se sintió tan perturbado por la historia de Bruce, que no estuvo seguro de cuándo su trasero decidió tomar asiento. Escuchó las palabras de Bruce, monótonas y carentes de furor. Comprendió lo que las palabras significaron. Selina había mentido. No había visto la cara del asesino. A la chica sólo le había importado salvar su pellejo. La única testigo ocular que tenían era un fiasco.

"Podría estar retractándose porque tiene miedo. Sería lógico, después de lo que sucedió."

"No." Bruce colocó distancia entre ambos, hombros tensos y puños cerrados. "Selina no es del tipo de personas que se asustan fácilmente. Le creo, cuando dice que no miró al asesino."

James talló su rostro. "Bruce. Esto es desafortunado, sí. Pero no significa que tengamos que comenzar desde cero. Alguien mandó asesinos profesionales tras ella. Únicamente una persona culpable haría eso—"

"Como sea el caso. Ya no necesitas preocuparte por este conflicto, Detective."

Jim no podía creer lo que estaba oyendo. "Esta no es la hora para darse por vencidos, Bruce." Se levantó del sofá para extender una mano hacia el chico. Bruce tomó un par de pasos hacia atrás, insistiendo en mantener lejos de su alcance. Alfred era un espectador lúgubre al lado de la chimenea.

Aquella arrogancia que el apellido Wayne conllevaba por naturaleza, relució en las siguientes palabras del heredero. "No estoy dándome por vencido."

"No entiendo—"

"Meses atrás prometiste que encontrarías al asesino de mis padres. En todo este tiempo, sólo has podido encontrar a un testigo y terminó siendo una mentirosa—"

"Una investigación de este calibre requiere tiempo—"

"Y lo comprendo, pero no es mi deseo mantenerte unido a mí por un juramento que no podrás cumplir."

Frío absoluto caló desde las entrañas de Gordon. Se extendió en segundos por todo su cuerpo. "Bruce…"

Finalmente, por un instante, la máscara sufrió fisuras notables en la compostura del muchacho. Cuando Gordon lo persiguió, esta vez no huyó. Su quijada tembló antes de proseguir con su cruel discurso.

"Te libero de tu juramento hacia mí. Me haré cargo de mi propia investigación, de ahora en adelante."

"Es demasiado peligroso—"

"Entonces siéntete aliviado de ya no tener que preocuparte por mí."

"¿Quieres controlar hasta eso?" Jim resopló por sus narices. "Madura, Bruce. No funciona de esa forma. Duda de mis habilidades todo lo que quieras, pero no trates de mandarme sobre cómo me debo sentir." Cuando el muchacho agachó su rostro, Jim aprovechó para tomarlo de uno de sus codos. "¿Qué quieres ganar de todo esto? ¿Qué significa realmente…?"

Bruce supo qué estaba preguntando. No se necesitó detalles. Cuando Bruce levantó su rostro, Jim estuvo seguro de lo que saldría de la boca del muchacho, sin necesitar escucharlo.

"Necesito tiempo."

no está obligado a quedarse, ¿sabes? Si el chico crece y cambia de parecer, él puede seguir con su vida como si nada. Pero, ¿qué hay de ti?

Jim se sintió mareado, por la voz de Bullock y a su vez por el mortal regreso de la fiebre latente en sus venas. Dejó ir a Bruce, retrocediendo. Bruce tomó la acción como respuesta suficiente a su suave ruego. Sin más, dio media vuelta y salió del estudio.

¿Estás dispuesto a sacrificarlo todo por una posibilidad?"

-Lo estaba. Eso era lo peor. Que Jim había estado dispuesto a apostarlo todo por Bruce.

"Hablaré con él." Vagamente, Jim sintió a Alfred tomándolo del hombre. Lo escuchó aspirar profundamente para luego maldecir. "Demonios, hombre. ¿Estás en tu maldito ciclo?"

Jim se quitó de encima las manos de Pennyworth. Quería largarse de la Mansión lo más pronto posible. "Estoy bien."

"Hablaré con él, lo juro. Necesita procesar todo esto que ha sucedido—"

Alfred lo persiguió hasta el vestíbulo. Jim trató de bloquear su verborrea. En un último acto desesperado, Alfred lo bloqueó camino a la puerta del conductor. "¡Quería verte, con un demonio! Estaba… feliz. No planeó hacerte esto, Gordon. El chico simplemente está… reaccionando en estos momentos, pero no quiere lastimarte. Esa chiquilla le hizo trizas la mente."

Gordon asintió en automático. Retiró la mano del mayordomo de la puerta, desesperado por recuperar control de su respiración. "Pues dile que me llame cuando recoja las trizas y las vuelva a pegar. Mientras tanto…" El auto arrancó con un satisfactorio estallido del motor. Muy a fuerzas, Alfred le dio espacio para maniobrar fuera del estacionamiento. "…tengo trabajo que hacer."


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Fin de Parte 10.

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NdA: ¡Oh, pero que delicia ha sido toda esta segunda temporada! Tantos momentos épicos, así como conmovedores. Nom nom nom.