"Te Encontré."

B.B. Asmodeus.


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Fandom: Gotham (2014).

Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne; insinuaciones de Alfred Pennyworth/Harvey Bullock. Y quizás más en el futuro.

Rating: Teen.

Resumen: (Alfa/Omega/Beta 'verse) Desde el momento en que Jim viró hacia sus espaldas, su destino estuvo marcado.

Continuidad: Situado durante el episodio 1x16 "The Blind Teller."


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14.

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"Escena del crimen, amigo o enemigo

Yo tengo un cadáver por enterrar,

y tú tienes un cadáver en exhibición."

-Placebo (Scene of the Crime.)

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Bruce ignoró el móvil de Jim en su bolsillo. No llamó por Alfred.

James estaba interrogando a uno de los payasos, mientras que los paramédicos se encargaban de sanar las heridas de dos de los artistas del circo, uno de ellos siendo del clan Grayson.

"Mira esto, Bruce. El domador de leones me autografió el brazo." John Blake se le acercó con dicho brazo extendido. Bruce dobló su ceño.

"¿Con marcador permanente?"

La alegría de Blake fue efímera, entonces. Al escucharlo, el chico comenzó a tallar de su antebrazo. La pintura no se movió. "Oh, no. Mi madre me matará."

"Aun así, es admirable que hayas obtenido el autógrafo." Al echar otro vistazo a las espaldas de James, Bruce aprovechó para seguir su plan. Se escurrió entre los personajes de circo y los oficiales que conducían los demás interrogatorios. Percibió a Blake, siguiéndolo.

"¡Te lo juro, Jonh Grayson, me vuelves a mirar de esa forma, te daré la bofetada de tu vida!"

Bruce se colocó entre medio de dos de las estrellas, una joven y un muchacho, con un objetivo en mente. "Hola, sólo quería felicitarlos en su espectáculo. La acrobacia hecha por su parte debería ser consideraba un arte."

John Grayson lo ignoró por completo.

"¡Me encantaría que lo intentaras, Mary!"

"¿No crees que lo haría?"

El paramédico los intentó tranquilizar, pero fue Blake el que pudo llamar la atención de ambos.

"Whoa, ¿cuál es el problema? Pensé que la vida en el circo sería más relajada."

"¡Los Graysons son unos arrogantes idiotas, ese es el problema!" La chica disparó, sin perder aliento. Vestía un atuendo de lentejuelas doradas y verdes. La hacia ver como un escarabajo.

Siguiendo la corriente, como si estuvieran leyendo un guion, Grayson tuvo que contribuir la línea de insultos. "Los Lloyd son unos borrachos irresponsables, querrás decir." John entonces volteó hacia Bruce con una mueca de pena. "Lo siento, chico. ¿Decías?"

Bruce no se molestó con seguir el acto de fanático. "Suena a una seria disputa de familias."

El muchacho tenía un parche en su frente. Y al parecer, todavía muchas ganas de desahogarse. "Los Grayson no se llevan bien con los Lloyd. Ha sido así por años."

"Casi tradición familiar."

"Ciertamente, me recuerdan a unos cuantos tíos que conozco." Johnny se ganó una sonrisa de parte del Señor Grayson. "¿Pelean así, todas las noches?"

"No." Con un resoplido, Grayson se levantó de la camilla. "Esta noche fue cortesía de su tío idiota."

"Sabes muy bien que debe ser culpa de Lila."

"Mary." Por primera vez, el Alfa en Grayson salió a relucir, mandando a callar a la joven con una mirada lóbrega. Mary no se dejó mandar tan fácilmente.

"¿Qué? Sabes que tengo razón."

"¿Lila, la bailarina de serpientes?"

Esta vez, hasta Bruce viró en la dirección de Blake, no sólo las estrellas de circo. El chico se encogió de hombros con la atención. "Miré el cartel afuera. ¿En verdad baila con serpientes?"

Bruce también recordó el cartel. Lo habían visto después de comprar las palomitas. ¿Así que, peleaban por una mujer? Bruce no pudo seguir con su interrogatorio, sin embargo, porque Jim Gordon estaba aproximándose a ellos. Bruce podía leer los signos de mal humor manifestándose en el Alfa.

"¿Qué siguen haciendo aquí? Pensé que Alfred ya se los había llevado."

Bruce y Blake compartieron una mirada culposa. Bruce no perdió de vista como Grayson y Lloyd se callaron, ante la llegada del detective.

"Sería imposible, puesto que no lo he llamado. La última vez que chequé, Alfred no leía mentes."

"Bruce."

"Johnny quería un autógrafo del domador de leones. Estaba esperando a que regresara."

Blake le enseñó su brazo en acto seguido, todavía bastante orgulloso de su logro. James inspeccionó la piel tatuada con creciente horror.

"Dime que no es marcador permanente."

"Uh… No es marcador permanente." Claro, Blake no utilizó ni una onza de credibilidad.

"¡Tu madre me cobrará el doble de alquiler por esto!"

"No puedo llamar a Alfred. Le di la noche libre." Bruce se acercó a Jim para devolverle su móvil. "Sería grosero de mi parte interrumpirle sus planes."

"¿Planes de qué?"

"No pregunté por especificaciones, pero lucía entusiasmado en salir de la mansión por esta noche."

"Además, queremos conocer a la bailarina de serpientes." Blake seguía tallando su antebrazo, por más insustancial que fuera. Ante la mirada inquisitiva de James, Bruce tomó el mando de nuevo, recontando la información que habían recopilado de la pareja de artistas. Alejó a Gordon de los oídos entrometidos de Johnny, queriendo la atención del detective en su persona.

Cuando concluyó su informe, Jim alzó sus cejas. "¿Buscas quitarme el trabajo?"

Bruce sonrió. "Sólo facilitártelo. Noté que no estabas teniendo éxito con los demás testigos. Además, deja que esto pruebe de lo que soy capaz en una investigación." Era la primera ocasión que Bruce hacía referencia al trabajo que estaba realizando por su cuenta. Hubo un instante de tensión con el recordatorio de su último altercado, pero el mismo James la disipó con una risilla nerviosa.

"Bueno, considérame impresionado."

Con manos en la cintura, el torso de James osciló en su dirección. Bruce alcanzó por él, reacción en cadena a su cercanía, sujetándose a la corbata de franjas azules. James no lo tocó en ningún momento. "No pienses que no aprecio la ayuda. Si Alfred no puede venir por ti, puedo llamar a Bullock."

"No he mostrado ninguna inclinación por retirarme."

"Bruce, no puedes involucrarte más en un asunto policiaco."

"Blake estaría profundamente decepcionado si no lograra conocer a la bailarina de serpientes."

"Blake necesita ir a casa a lavarse el brazo con cloro."

"Propongo un trato."

James resopló por su nariz. "Oh. ¿También es negociador, Señor Wayne?"

"Si nos dejas acompañarte, estoy dispuesto a invitar a Johnny Blake a la mansión. A convivir con él en… actividades de acuerdo a mi edad. Jugaré con él al… X-Box." La palabra sonó foránea para su lengua, así como para su compresión, porque todavía no encontraba el chiste a estar sentado frente a una caja negra para ser hipnotizado por el televisor. Sin embargo, Bruce no mentía. No le emocionaba el hecho de tener a un extraño en su hogar, pero estaba dispuesto a satisfacerle estos caprichos a James Gordon. "Incluso, comenzaré a leer historietas cómicas."

La máscara estoica de James hizo su mejor esfuerzo por perdurar, por no flaquear. Bruce dudó un momento de la eficacia de su oferta.

Cuando el detective indicó llegar a una decisión, el único delate de su rendición se manifestó en un suave suspiro.

El tráiler de Lila se encontraba en la parte trasera del circo. El espacio entero estaba decorado de largos hilos de focos blancos. Olía a paja, excremento de animales, y a palomitas. Bruce y Blake caminaron detrás de Gordon como lo habían prometido, dejándose guiar por el domador de leones, quien además se trataba del jefe del Circo Haley. La prestigiosa serpiente de Lila se encontraba en una jaula de madera, acomodada fuera del tráiler.

Instantáneamente, Blake jaló a Bruce del hombro hacia la criatura.

"Ni se les ocurra tocarla—Ah. Hola, Policía de la Ciudad Gotham." La salida del tráiler de un muchacho de cabellos pelirrojos, interrumpió a James en pleno regaño. "¿Se encuentra Lila?"

"No está aquí. ¿Por qué la buscan?" El joven estaba en el proceso de abrigarse con un saco bromoso. Lucía exacerbado, si es que no algo asustado. Bruce pretendió estar entretenido con el anfibio, cuando en realidad, enfocó sus sentidos en la conversación. "¿Qué sucede?"

"¿En dónde está?"

"No lo sé. Se supone que debía regresar a casa ya hace rato."

"¿Eres un familiar?"

"Soy su hijo. Jerome."

"Jerome. ¿Cuándo fue la última vez que la viste?"

"En la mañana. Estaba aquí cuando me fui a la biblioteca."

"Tranquilo, Jerome. El caballero sólo vino porque Owen y Al tuvieron otro pleito." Que el domador se interpusiera entre James y el joven Jerome, causó sospecha en Bruce, y sabía que los instintos del Alfa debían compartir su percepción. "Tu madre está bien. Se debió de haber ido de fiesta. Sabes como es."

Por culpa del enorme torso del Señor Haley, Bruce no podía observar la reacción de Jerome. Afortunadamente, el testigo fue vocal con su opinión completamente opuesta a lo que Haley quería imponer, recalcando que su madre nunca se iría sin su saco, su bolso, o su gorro.

"Oh, y mira a Sheba." Blake y Bruce se alejaron de la jaula al ver a Jerome acercárseles. Sheba, la serpiente, levantó su cabeza hacia la mano del muchacho como si fuera un gato, identificando su presencia. "Está angustiada. Sabes que algo anda mal."

"La serpiente ciertamente se ve agitada." James le siguió al corriente al chico, acercándose a Sheba él mismo. En consecuencia, se acercó a Bruce y a Blake para tomar a cada uno de un hombro.

El domador continuó mostrándose escéptico. "Señor. Ella es una mujer fiestera. Volverá en la mañana con su ropa interior en su bolsillo. Se lo aseguro."

El cuerpo de James se volvió rígido. Bruce sólo pudo teorizar que James no apreció la información tan cruda siendo compartida frente a su persona y frente a Blake. La voz dura con la que enfrentó a Haley, lo demostró.

"Sí, pero no se llevó su bolsillo esta vez, ¿cierto?" La mano en su hombro se apretó momentáneamente. Bruce observó a Haley alejarse. "¿Qué tan rápido se puede mover ese animal?"

Bruce volteó a ver James con curiosidad.

"Ah. A paso rápido. Son mucho más sorpresivos." Respondió Jerome.

James le echo un vistazo a Bruce, antes de proceder. Cuando lo hizo, Bruce se sintió sorprendido por sus métodos.

"Déjala salir."

Blake miró a James con estrellas en sus ojos. "¡Genial!" Bruce encontró su entusiasmo contagioso, y sonrió. Después de todo, estaban a punto de ver a una serpiente en acción.

Jerome necesitó que le repitieran la orden. James fue firme con su comando de sacar a la criatura por segunda ocasión.

Minutos posteriores, mientras Jerome abría la jaula para cargar a la serpiente, James se tornó a Bruce en total seriedad. "Escúchenme, ustedes dos. En la primera señal de problemas, quiero que me prometan que se darán la media vuelta. Si les ordeno ir a esperar al automóvil, lo harán si objeciones, ¿entendido?"

A estas alturas, Blake sólo tenía ojos para la serpiente, así que la responsabilidad de acuñarse a los términos del Alfa recayó en Bruce.

"Prometido."

Así comenzó la persecución. James, Jerome, y Haley llevaron la delantera, siguiendo a Sheba a través del asentamiento, ritmo casi idéntico.

"¿Sabías que las serpientes huelen por la lengua?"

Bruce frunció su ceño. "Em. No."

Blake se había colocado su gorro de lana. Le quedaba grande, cubriendo sus cejas por completo. Aun así, nada amargaba el humor del chico. "Ajá. Además, sus oídos se encuentran dentro de su cabeza. Perturbador, ¿huh?"

"Es singular."

"Hay rumores de que ciertos tipos de anfibios son atraídos por la esencia de los Omega. Tal vez por eso—"

"Guarden silencio, allá atrás."

Blake roló sus ojos. "Cielos. ¿Cuál es su problema?"

"Está siendo profesional." Bruce defendió a James con tono curtido. "No puedes quejarte. Nos ha dejado acompañarlo, aun cuando no es parte de las reglas."

"Sólo porque le hiciste ojos bonitos."

Bruce sintió calor llenar su rostro. Cuando se tornó a Blake, el chico se rio de su expresión. "Es poco creíble que James encuentre 'ojos bonitos' como una razón válida para—"

"¡Sólo te tomaba el pelo, Bruce!" Blake golpeó su hombro con el de hombro. "Necesitas relajarte."

No era la primera vez, ni Bruce sospechaba que sería la última, que alguien le daba aquel inservible consejo. "Soy quien soy."

"Oye, no es mi intención ofenderte. Es sólo que…"

"No me conoces." Bruce pausó en la caminata. Detuvo a Blake para que hiciera lo mismo. Decidió ser claro desde este momento, para evitar más malentendidos. "Así que, apreciaría que guardaras tus prejuicios sobre mi persona por ahora. Cuando me hayas conocido, entonces comparte tu gran sabiduría. Aunque, estoy seguro que no me importaría de una manera u otra."

"Puntos extra, por sinceridad." Blake hizo una mueca. "Mira, Bruce, lo siento si puedo verme como un idiota insensible. Pero no puedes culparme. Hablar contigo es como caminar en un campo minado."

Lo que fuera que Bruce había pensado en agregar, se frenó en su mente y lengua. "¿A qué te refieres?"

Blake relamió sus labios. Obviamente estaba pensando dos veces antes de empeorar la situación. "He tratado de todo para romper el hielo, pero todo lo que sale de mi boca lo tomas a mal. Siempre estás a la defensiva—Lo cual apesta, porque realmente pienso que podríamos ser amigos." Con Bruce sólo mirándolo detenidamente, el chico comenzó a jugar con los dedos de sus guantes. "Sólo falta que encontremos algo en común, ¿no crees?"

La revelación le llegó con claridad. Bruce liberó una exhalación que se convirtió en vapor, ante las bajas temperaturas.

Johnny Blake no era Selina.

Desde un inicio, el cinismo de la chica había sido algo en lo que Bruce se podía identificar. Su punto de vista tan gris y realista de la vida, había sido un puente de compatibilidad para ambos, y era una conexión inexistente con Blake, haciendo más difícil sus interacciones.

Aunque a Alfred y a James les costara trabajo digerirlo, Bruce nunca sería normal. Nunca sería como sus ex-compañeros de colegio, con sus preocupaciones tan frívolas e insípidas. Bruce deseaba metas en su vida diaria que nunca irían acorde con lo convencional en jóvenes de su edad. Era un hecho.

Con eso claro, cabía decir que, a veces, Bruce… sí sentía soledad.

"Te debo una disculpa si he malinterpretado tus intentos de amistad como algo más siniestro, Johnny Blake. La última persona que consideré una amiga… Bueno, no resultó como yo lo esperaba. Muy posiblemente, estoy tratando de castigarte en lugar del verdadero culpable."

"Wow. Hablando de cosas que siguen apestando." Blake asintió. "De acuerdo. Perdonado. ¿Pero sabes? No deberías tomarlo tan duro. Las chicas pueden ser bastantes desalmadas."

Bruce evocó aquella noche donde había llorado frente a Alfred gracias a la falta de compasión de Cat. "Sí… Lo pueden ser."

"¡Oye, mira! ¡Parecen haber encontrado algo!"

Sheba se había dirigido a la parte trasera de un pickup cargado de paja. Al sentirlos correr hacia ellos, James los detuvo con un brazo extendido. Sheba se había introducido bajo la carpa blanca, cubriendo la caja del pickup.

"Atrás." James le ladró a Bruce, antes de él mismo, acercarse a destapar la carpa.

En primera, Bruce registró el gemido del joven Jerome. El muchacho cayó de rodillas, sujetando su rostro en incredulidad. El porqué de tal reacción fue claro cuando Blake trató cubrir los ojos de Bruce su mano, en un tonto método de sobreprotección.

No sirvió, de todas maneras. Este cadáver no había sido el primero que Bruce había visto con sus propios ojos.

Aunque James tuvo cuidado en no destapar el cuerpo inerte de Lila en su totalidad, Bruce sabía que la bailarina estaba muerta. Bruce reconoció el olor a sangre.

"Lo sabías." Gordon se convirtió en agresor con su mero tono de voz, dirigiéndose al señor Haley con hielo en sus facciones. "Sabías que ella estaba aquí."

Aunque el domador intentó negarse al principio, terminó confesando que había encontrado el cadáver horas atrás, más que no había tenido nada que ver con el asesinato en sí.

A su derecha, los gemidos de Jerome no paraban. Bruce empujó a Blake para quitárselo de encima. No se dio cuenta que estaban apretando un hombro del muchacho pelirrojo, hasta que miró aquellos ojos claros conectarse con los suyos.

"Siento tu perdida." Algo que se había escuchado tan estúpido para sus propios oídos, ahora resultaba claro su uso para Bruce. No era mucho consuelo, pero Bruce sentía fuertemente que tenía comunicarle la profunda empatía que circulaba por su ser, ante esta escena tan horrible.

Jerome tenía sus ojos rojos, más no estaba llorando abiertamente. Miró a Bruce por unos segundos con detenimiento. Lo que correspondió, ante las palabras del Beta, fue inesperado.

"Hueles a él."

Bruce desenganchó sus dedos del hombro de Jerome.

"Bruce." El gruñido de James lo cegó. No tuvo más tiempo para analizar el extraño comportamiento de Jerome. "Al automóvil. Ahora."


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Después de ser guiado por Haley al lugar donde habían encontrado el cadáver de Lila, Jim se dedicó a llamar a Nygma, a Essen y a Thompkins para preparar al precinto del nuevo caso. Bullock no respondió a su móvil al primer intento, pero cuando eventualmente respondió con un cortante gruñido, su compañero aceptó dirigirse de inmediato a Los Estrechos para actuar de chofer.

Cuarenta minutos después, los cuales fueron consistidos en bajar de las colinas donde había estado el cadáver, y cubrir toda la hectárea del circo a pie, Jim regresó al estacionamiento del circo. Johnny Blake estaba jugando con una consola de videojuegos portátil en el asiento trasero de su auto. Por su parte, Bruce no estaba adentro del carro, sino sentado en el capó, manos enguantadas alrededor de un envase de polietileno.

Jim suspiró cansado, sin ganas de reprimir a Bruce por su rebeldía. Se colocó a su lado en el cofre.

"Es chocolate caliente." Bruce ofreció de su bebida. "El Sargento Gellar me lo regaló."

Jim había entrado en calor previamente con la exploración del terreno, pero aceptó de la bebida caliente por la falta de cafeína en su sistema. "Agh. Demasiado dulce."

"No llamaste a Alfred, ¿verdad?"

Jim roló sus ojos. "Llamé a Bullock. Los llevará a sus casas. Yo todavía no puedo marcharme de la escena del crimen." No había llamado a la madre de Johnny, por saber que la mujer estaba fuera de la ciudad por el fin de semana, pero había obligado al chico a mandarle un mensaje a la mujer para asegurarle que todo estaba bien.

Bruce asintió, contento con la idea de que Jim había respetado sus deseos.

"Bruce, ¿cómo te sientes?"

La cabeza del Beta se alzó. Aspiró, vapor mezclándose entre los dos. "James. ¿Es Jerome un Omega, un Alfa o un Beta? Tengo muchos problemas descifrando ese tipo de cosas."

Gordon frunció su ceño. Estiró su brazo izquierdo para rodear ligeramente la espalda del menor. "Es un Omega. Y también lo era su madre, según me informaron."

Bruce recargó sus espaldas en la compañía corporal que Gordon ofreció. "Interesante. Blake mencionó que a las serpientes les atrae las personas de ese género. ¿Crees que sea verdad?"

Jim rascó su nuca. "Bruce. Te pregunté cómo te sientes. Ver a Lila… No debí llevarte conmigo."

"Fue mi decisión. No puedes culparte." Bruce tenía su mirada clavada en la tapadera del chocolate caliente. Jim unió sus dedos a las dos manos enguantadas que estaban alrededor del envase, apretando los dígitos con los suyos, generando el triple de calor humano. "Estoy bien."

"Lamento que nuestra salida haya sido arruinada."

Finalmente, Bruce dejó de ver al vacío, para hacer de Jim su foco de atención. "Solamente podría considerarse arruinada, sino me besas en este momento."

Estaba volviéndose peligroso, este poder que Bruce tenía sobre Jim.

Porque en el pasado, Jim sabía que hubiera protestado, que hubiera colocado distancia inmediata y miles de excusas—pero no lo hizo, en esta ocasión. Tomó el mentón de Bruce y lamió los restos de chocolate de su boca. Por la temblorosa inhalación del Beta, Jim percibió que el chico no había esperado tan inmediata obediencia.

"Menos mal que ustedes dos están sacando lo mejor de esta noche, mientras yo sufro de un ataque de pánico."

Bruce mordió su labio superior cuando sintió a Jim querer separarse, emitiendo un sonido de protesta ante la interrupción. Jim gimió por la inyección de dolor nacida de la fuerte mordida. Presionó sus labios una vez más, recogiendo el labio inferior del Beta con los suyos. Con su mano, distrajo a Bruce, masajeando su cabellera hasta convencerlo de dejarlo ir. Posteriormente, Bruce hundió su rostro en la bufanda que adornaba el cuello del detective, escondiéndose del mala-cara de su tutor.

"Dijiste que no lo habías llamado." El adolescente se quejó.

"No lo hice." Jim recalcó, con una mirada fija en Alfred, quien estaba recargado en una de las patrullas. Harvey atendía unos reportes de una de las oficiales, no muy lejos de ellos. "Quizás te ha introducido un chip bajo tu piel, mientras no te dabas cuenta."

"Gotham es más pequeña de lo que crees." Bullock se les unió, sacando un portavasos de cuatro cafés de su auto. Le obsequió uno de ellos a Pennyworth. "Resulta que estaba disfrutando de un trago en el mismo lugar que Alfred revivía sus años de casanova. Cuando me llamaste, no dudé en pensar que sería más productivo traerlo conmigo."

Jim recordó el gruñido adormilado que lo había recibido ante su llamada. Bullock no había estado despierto. Estaba seguro de ello. Aceptó la dosis de cafeína con una mirada de desconfianza. Bruce se bajó del capó, resignado a que hora de irse a casa. "Alfred, toma mi auto. Necesito que lleves a Blake contigo."

Alfred atrapó sus llaves en el auto. Siguió sin acercársele. "¿Quién demonios es Blake?"

Bruce bostezó. Eso fue suficiente para alertar los instintos sobreprotectores de Pennyworth. El mayordomo se apresuró a pastorear al chico al asiento del copiloto. Como siempre, no se despidieron. A Bruce no le gustaban las despedidas.

Harvey lo ayudó a acarrear a todos los trabajadores del circo que necesitaban ser interrogados. Para cuando llegaron al precinto, ya había amanecido. Una sonriente Lee los esperaba, impresionada con los múltiples personajes disfrazados en leotardos que invadieron la estación.

"Veo que supiste aprovechar los boletos que te obsequié."

Jim roló sus ojos. Tras saludarla con un beso en la mejilla, prosiguió a encerrarse con Jerome Valeska.

El interrogatorio fue algo desconcertante. Especialmente cuando llegaron al tema de las relaciones amorosos de Lila.

"Sexo es una actividad humana saludable." Anunció Jerome, analítico. Frío.

"Sí, lo es." Jim respiró hondo. -Una actividad tan humana, que la extraño. "¿Tienes más familia?"

"El circo es mi familia."

El problema era que entre más conocía Jim la historia detrás de la riña familiar entre los Lloyd y los Grayson, más sentía lastima por los que Jerome consideraba familia. Todos tenían sus cabezas retacadas en sus traseros, peleando por un caballo hurtado desde la época de la Primera Guerra Mundial. Con las pruebas forenses de Nygma y de Lee, lograron armar una hora aproximada de muerte, sin embargo, al tener los sospechoso principales una buena coartada, Essen le ordenó soltar al resto de los artistas, y buscar por más posibilidades.

Para entonces, era mediodía, y Jim no había dormido. Nadie podía culparlo por creer que Bruce era una alucinación, al verlo en espera cerca de su escritorio.

Excepto que ninguna alucinación podría oler tan bien.

"Te miras exhausto."

"Necesito una siesta." Lee estaba con Bruce, y Jim notó que la doctora tenía un folder con documentos acostado en el escritorio. "O tal vez cinco."

"Como no veo la hora para salir de aquí, cité a Bruce en la estación para firmar el permiso de la evaluación psicométrica."

Jim no se molestó en preguntar si su firma era necesitada. Sacó una pluma del bolsillo interno de su saco y se postró frente a los documentos. "¿Dónde?"

"Línea punteada."

"¿Han descubierto la identidad del asesino?"

"Y yo aquí pensando que venías a verme." Jim bromeó. Cuando Bruce no le siguió la corriente, el detective roló sus ojos. "Todavía no."

"Pero, tienes dos sospechosos. ¿Los que están en las celdas?"

"No puedo compartir detalles de la investigación, Bruce." Después de sellar cuatro formas con su firma, Jim sintió que había sellado su alma, en igual mesura. "¿Algo más, Leslie?"

"¿Podríamos comenzar esta noche con la primera evaluación? Es una prueba sencilla, no toma más de una hora."

Jim miró a Bruce. Vestía uno de sus suéteres sin manga sobre su camiseta azul de manga larga, y caquis. Todo un gusano de biblioteca.

"No veo el problema." Bruce afirmó con confianza.

"Excelente. ¿Qué les parece a las seis en mi apartamento? Por la molestia, les cocinaré la cena." Cuando Lee sonreía, su nariz se arrugaba lindamente. Bruce se sonrojó ante la dulzura proviniendo de la figura femenina—De repente, Jim fue atacado con una feroz necesidad de estar a solas con el Beta, para hacerlo sonrojar por diferentes razones.

-No, mala idea. Jim culpaba a Jerome por esta nueva hambre. No había nada de sano en atacar a Bruce, con un demonio.

"Disculpen." Una nueva voz los visitó en el segundo piso. Jim divisó a un anciano acompañado de un niño, unidos de las manos. "¿Estoy hablando con el Detective James Gordon?"

Paul Cícero sólo trajo charlatanería con él. Habló en acertijos en el nombre del más allá, y después se marchó tan misteriosamente como había aparecido. Leslie chocó cabezas con Jim a la hora de debatir el escepticismo del detective sobre lo sobrenatural. Cuando Bruce se mostró del lado de Gordon, la euforia de la mujer escaló.

"¡Son el uno para el otro, no cabe duda!"

"¿El sirviente del diablo yace en el jardín de las hermanas de hierro? ¡Hazme el favor! No crees que si pudieras mandar mensajes desde el otro lado, ¿no sería el nombre de tu asesino, y no un acertijo?"

"¿Quién puede saber por seguro cómo funciona?"

"Me gustaría pensar que este método de mensajería psíquica no se basa en favoritismo, y que podría ser aprovechado por todos."

Ante la sombría observación de Bruce Wayne, Thompkins cerró su pico, remordimiento comiendo su expresión. Jim torció sus labios en una mueca. Ciertamente, Paul Cícero no se había dirigido a Bruce ni una sola vez, durante el completo teatro montado por el anciano, mostrando que tan charlatán era. Si en verdad era un psíquico, ¿por qué no auxiliar a todos por igual a comunicarse con sus seres queridos? Otra razón por la que Jim nunca confiaría en tales medios anti ortodoxos para resolver un caso.

"Ya no voy a discutir contigo al respecto, Lee. Saco mi bandera blanca… Te vemos más tarde, ¿está bien?"

Lee asintió incómodamente, aunque se despidió de Bruce con una agridulce sonrisa.

"Debo irme, de igual forma." Bruce se disparó de la silla que había estado ocupando. A Jim no le gustó la expresión del Beta. Siempre era la misma, cuando se hablaba de sus padres. "Alfred está esperándome."

"Está…" Pero, Bruce no se molestó en ni siquiera darle un último vistazo antes de volar al primer piso, dejándolo completamente confundido. "…bien."

Típico.


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Cuando Jim arribó al departamento de Lee a las 6:05 pm, Bruce ya se encontraba allí. El proceso de evaluación consistió en realizar unos cuantos dibujos y responder a preguntas involucrando el significado de tales dibujos. Jim y Bruce fueron separados en la cocina y en la sala, respectivamente.

Durante la evaluación, en lo personal, Jim encontró fatigoso hablar de su hogar, de lo que sus propios dibujos simbolizaban. Jim estaba seguro que su resentimiento contra su padre estaría marcado con luz de neón para los ojos especializados de Lee. Verlo morir frente a sus ojos en aquel accidente automovilístico, no había cambiado sus sentimientos. Jim siempre había tenido una preferencia por su madre, por la posición vulnerable que la mujer había representado con la continua ausencia de su padre.

Cielos.

Jim tan sólo podía imaginar cómo Bruce se sentía.

La cena de una hora después, por lo menos, valió la pena la experiencia.

"Está delicioso." Bruce fue el primero en darle cumplido al pollo rostizado. "Gracias, doctora Thompkins."

"Leslie." Lee insistió. "Es la receta de mi hermana… Oh dios mío… No lo había pensado…"

Jim peló sus ojos. "¿Qué pasa?"

Los ojos de Lee casi salieron de sus órbitas. "Nada malo. Es sólo que estaba pensando en mi hermana—es una excelente cocinera—y me vino de repente."

Jim tenía miedo de preguntar. Así que, no fue sorpresa que Bruce el que indagó. Lee explotó entonces, retornando a toda la locura de las hermanas de hierro, y oh no, ¿esto de nuevo? Jim estaba a punto de dejar morir la cena, cubiertos abandonados en el comedor, excepto—

"Podría valer la pena ir a revisar el parque."

-Traidor. Jim volteó hacia Bruce, quien a pesar de su previa opinión polarizada, ahora se mostraba intrigado.

"Jim eres bastante arrogante en tu certeza. ¿Qué tal si esta es una forma de resolver el asesinato de la pobre mujer?"

"¡Los fantasmas no existen! Lee, eres una científica, ¿cómo puedes estar hablando en serio?"

"Exactamente porque no creo en la posibilidad de que los fantasmas existan, ¿no crees que sería bueno comprobárselo a la Srta. Leslie, al no encontrar evidencia valiosa en el parque?"

Ah. James no lo había visto de esa forma. "De acuerdo. Lee y yo iremos a checar el lugar mañana temprano."

Bruce frunció su ceño. Lee colocó sus manos en sus caderas, desafiándolo.

"¿Ahora? ¿Quieres ir justo ahora?"

"Es tan sólo a unos cuantos kilómetros de aquí." Lee le habló condescendiente, como si Jim tuviera el CI de un niño de cuatro años.

"Está oscuro."

"Tengo linternas."

Jim sacó su mejor As. "Tengo que llevar a Bruce de regreso a la mansión. No puedo retrasarme jugando a Scooby-Doo contigo."

"Iré con usted." Bruce se levantó del comedor. "Si el detective Gordon no desea acompañarla, sería peligroso permitirle ir por su cuenta."

"Oh, vamos." Jim respingó. En balde. Sobre su cadáver, Bruce iría por su cuenta al puente Arkham, en medio de la maldita noche. "Más te vale servirme el pollo para llevar."

Cincuenta minutos después, hasta Lee se mostró desesperanzada en su aventura nocturna. Estaba increíblemente frio afuera. Los adultos tenían a Bruce hecho emparedado en medio de los dos, para mantenerlo caliente.

"Lo siento, chicos. Estoy comenzando a sentirme algo tonta. No tenemos idea de siquiera qué debemos buscar."

Jim, porque era un buen amigo y Lee había hecho pie de calabaza sólo para ellos, se mordió la lengua. Ya estaban aquí. No valía la pena quejarse.

"No te preocupes. Simplemente no hay qué hacer un hábito de estas salidas nocturnas."

"He estado aquí antes." Bruce tenía una linterna propia. Se separó de ellos para comenzar a caminar en la dirección del parque que se localizaba directamente debajo de la torre Betty. "Mientras Selina y yo buscábamos por un lugar seguro."

Buenos tiempos. Jim apresuró el paso para seguirlo de cerca, junto con Thompkins. Ayudó a Lee a caminar por sobre rocas traicioneras que se escondían debajo de las camas de hojas secas.

"Si alguien arrojara un cuchillo de un auto, caería aquí." Lee estaba jadeando para cuando los tres se juntaron de nuevo, los tres aluzando en tres diferentes direcciones. Jim fue quien se ganó la lotería. Divisó un hacha en el piso.

C. F. I. era la marca en el mango.

"¿Qué significan las iniciales?" Bruce quiso tocar el hacha, pero Jim no se lo permitió.

"El Club Fuego del Infierno." Jim trató de recordar todo lo que había aprendido sobre el caso, años atrás. Dios, había estado en la Academia. "Era una secta satánica. Cometieron varios rituales de asesinatos. Pero… no han sido activos desde hace una década, o más."

"Supongo que han regresado."

Jim no estaba convencido. Su mente comenzó a trabajar. Sacó su móvil de su abrigo, mientras señaló a los dos Betas con su mentón, que era hora de irse. "Sargento, necesito unidades móviles para recoger a algunas personas, pero escuche…" Lee rodeó los hombros de Bruce con su brazo, al comenzar a caminar de regreso. Verlos juntos de tal forma, le suavizó una cuerda anteriormente tiesa, en su pecho. "Éstas personas necesitan ser de manejo especial."

Jim no compartió sus sospechas hasta que regresaron al automóvil. Lee peleó por su propia hipótesis todo el camino al precinto, necia en su posición de que el escepticismo de Jim era algo negativo. Gordon estaba incendiado con sus ganas de vencer a Lee en este caso, que se le escapó de su cabeza el intentar convencer a Bruce de llevarlo a la mansión. Hubiera sido un desperdicio de saliva, de todas formas. Bruce estaba tan adherido al azuelo, como Thompkins.

"Podrías estar radicalmente equivocado." Lee intentó de convencerlo por millonésima ocasión, una vez que Jim consultó con el sargento la ubicación de Paul Cícero y Jerome.

Jim infló su pecho. Cayó en cuenta, que la presencia de Bruce lo estaba agitando, despertando fervor en él: Gordon quería impresionarlo, al comprobar que tenía la razón. Quería a Bruce como testigo de sus habilidades. "Podría estarlo. Pero no lo estoy."

"Suenas como un niño mimado."

Jim casi quería sacarle la lengua para colerizarla más. "¿Sabes qué? ¿Por qué no tomas a Bruce a la cabina de interrogatorio y averiguamos quién le debe a quién una disculpa, al terminar este fiasco?"

Leslie lo fulminó con una mirada, mentón levantado. "De acuerdo. Pero entraré contigo."

Nadie parpadeó cuando Bruce Wayne fue colado a la sala de interrogatorios, (y si fuera otro día con diferentes circunstancias, Jim lloraría por la falta de inspección de tanto oficial policiaco alrededor). Después de instalar al Beta del otro lado del espejo de dos caras, Jim esperó a que Lee se re-incorporara a su lado, para entonces entrar juntos.

Paul Cícero estaba esperándolo en la mesa.

"Una disculpa por traerlo a la estación tan tarde, Señor Cícero."

"Buenas noches, Detective Gordon. Doctora Thompkins."

Lee no aprendía. Cayó por los trucos del anciano en cuestión de instantes. "¿Cómo supo que era—?"

"Reconoció tu perfume." Jim le gruñó, impaciencia con su constante credulidad. No queriendo distraerse, Gordon se enfocó en el testigo. Recontó los hechos que los había llevado a encontrar el hacha a los viejos oídos del psíquico, sentándose en la orilla del escritorio para acosar a Cícero tanto física, como verbalmente.

"Encontramos un hacha con símbolos satánicos en el puente de Arkham."

"Santo dios."

"¿Sabe lo que el hacha significa, Señor Cícero?

"Dígamelo."

"Significa que usted es cómplice de asesinato."

"Que dramático es usted, Detective. Yo simplemente pase el mensaje."

"Un mensaje del más allá. Lo cual no sucedió. Lo que significa que usted inventó el mensaje… Lo cual significa que usted mandó a alguien a plantar el hacha en ese lugar para que nosotros la encontráramos. Usted quería que pensáramos que habían sido los Satánicos los responsables de la muerte de Lila." Jim se permitió exhalar, probando la victoria a meros minutos. "Está protegiendo a alguien."

Cícero siguió con sus excusas. "Lila se comunicó conmigo. Eso fue todo."

Jim le señaló al Sargento que trajera a Jerome a la habitación.

Desde ahí, Gordon fue duro, imperdonable e incesante en su escrutamiento. "¿Tienes idea de por qué estás aquí?"

"¿Ha encontrado al asesino de mi madre?"

" asesinaste a tu madre, Jerome."

El ambiente cambió, a partir de aquella acusación.

"¿Yo?"

"La mataste en la colina y el Señor Cícero te dejó limpiarte de evidencia en su tráiler. Te ordenó que marcaras el hacha con las iniciales y la arrojaras del puente para confundir a la policía."

"Señor Gordon, eso es… absurdo y… y ofensivo."

Las feromonas de Jerome estaban cambiando, acertando por adelantado lo que Jim estaba acusando. "Pero, es la verdad." El Omega estaba emocionado por estar siendo acorralado. "Lo que no sé, es por qué este hombre arriesgó tanto para ayudarte." Jim esperó, analizando a los cómplices detenidamente, antes de proseguir. "Creo que el Señor Cícero es tu padre."

La inevitable confrontación se desenvolvió frente a sus ojos y a los de Lee. Jerome estuvo renuente a creerlo al principio, pero en cuando la probabilidad de una prueba de parentesco fue insinuada, así como el odio de Cícero por las agujas, ya no hubo lugar para engaños. Cícero era el padre de Jerome.

Cuando Jerome comenzó a sollozar, Jim le echó un vistazo a Lee. La mujer estaba visiblemente perturbada. Jim quiso poder sentirse sorprendido, pero cuando del rostro húmedo de Jerome comenzaron a salir risillas diabólicas, lo único que evocó fue un sentido de victoria.

Lo sabía.

Jerome había estado actuando, todo este tiempo.


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Lee estaba temblando cuando se escabulló de la sala de interrogatorio. Ignoró los llamados de Gordon. Necesitaba estar a solas.

"Oh, ya sabe cómo son las mamás. Ella no dejaba de fastidiar."

La madre de Lee había sido del tipo fastidiante, también. Siempre había reprimido a Leslie por su testarudez. Ella no había querido a Lee involucrada en el ámbito de la medicina forense porque había temido que Lee se tomara su competencia contra los Alfas, demasiado en serio.

"Y de acuerdo, me decía a mí mismo, como quieras, mamá. Sé una mujerzuela. Sé una mujerzuela borracha, inclusive."

Parecía ser, que su madre no había estado tan errada en su juicio.

"Pero no seas una mujerzuela borracha fastidiosa. ¿Me entiende?"

Lee llegó a los vestidores sin tener la intención. Una vez allí, la Beta se permitió dejar salir su frustración. Pateó uno de los casilleros de acero. Se arrepintió al instante, puesto que sus tacones no estaban hechos para defender sus dedos apropiadamente.

"¡No vengas a gritarme para que lave los trastes sucios, cuando tú te has estado acostando con el payaso en el otro tráiler!"

Era feo. El mundo en el que Jim Gordon habitaba, era extremadamente feo.

"¿Me entiende?"

Aunque, también era un mundo emocionante. Lee había visto el fondo del oscuro y profundo túnel, y encontró que no se sentía tan asustada. Sólo algo ignorante, y ligeramente humillada. Bruce Wayne, un joven de míseros catorce años, había mostrado más temple fría que la misma Lee. Apenas se podía creer.

Una vez más tranquilizada, Leslie estaba sobando su frente momentos después, una zapatilla quitada de su pie izquierdo. Fue sentada en silencio, en un lugar que apestaba a sudor masculino, que recibió la visita.

"Knock, knock."

No se trató de Gordon. Ni de Bruce.

Leslie levantó su mirada. Su primera reacción fue tragar saliva.

Como la puerta estaba abierta, Bárbara Kean había golpeado el vidrio de la ventanilla para llamar su atención. Al entrelazar miradas, la rubia le sonrió desde el umbral. Al avanzar en la sala, Leslie fue regalada de una tóxica pócima de perfume y feromonas. Con sus ojos, analizó el tono purpura del vestido corto de la Omega, no por primera vez, siendo frágil ante la belleza que Bárbara difundía.

"Un oficial me dijo que estabas aquí. Llamé a tu casa, pero no contestaste. Me imaginé que eras una adicta al trabajo."

"Bárbara, hola." Lee carraspeó su garganta. "Es tarde, ¿qué haces aquí?"

"Pff. Apenas las diez." Bárbara bufó por su nariz. "Y me siento mucho mejor. No podía estar encerrada, ni un minuto más, en mi torre de marfil. No es mi naturaleza quedarme quieta como santa."

Leslie regresó la zapatilla a su pie. Entre menos lo esperó, tuvo a la Omega sentada frente a ella, en la banca paralela.

"Selina me dijo de tus visitas. No puedo decir que recuerde mucho de la fiebre, pero de todas formas, quería decirte… gracias. Tu medicamento ayudó." Entonces la mujer desenredó el abrigo que cargaba de su brazo. "Además, quería devolverte algo perdido."

Era el abrigo con la que Lee la había envuelto, ocho días atrás. El abrigo con el que Jim se la había llevado.

Jim.

Lee aceptó el abrigo. "No fue nada. Es mi deber ayudar cuando pueda." Se levantó en ligero pánico, recordando que Bruce estaba en las primicias. Bárbara sólo bastaría con olerlo, para averiguar la cruel realidad. Nadie estaría de humor para una confrontación de este tipo. "Luces lista para… tener algo de diversión."

Al ponerse de pie Lee, Bárbara lo hizo también. "Siempre reboto de vuelta, aunque toque fondo." Las sonrisas de Kean eran plásticas, sin imperfecciones. Si Lee no hubiera atestiguado el cuerpo roto con fiebre de la Omega, durante sus breves visitas médicas a su hogar, quizás la doctora se tragaría los bonitos espejismos que Kean vendía. "¿Se encuentra bien, Doc? Se mira algo pálida. ¿O es la iluminación barata de este lugar?"

"Estoy cansada. Estaba por irme a casa."

"Puedo darle un aventón."

Lee abrió su boca con la protesta lista, a medio camino de la puerta. "Es obvio que tienes planes, Bárbara."

"Tonterías." Kean se movió antes de que Lee la pudiera detener, saliendo por el pasillo sin pensar en posibles consecuencias. "¡Y aun teniéndolos, te invitaría un trago!"

El corazón de la estación tenía rastros de la esencia de Gordon, pero no resaltaba de ninguna manera. Lee no divisó ni al Alfa, ni a su Beta, mientras seguía a Kean a la salida. Su suspiro de alivio no fue liberado hasta estar en el área segura del estacionamiento. Bárbara tenía un auto en espera, con un chófer que probablemente era rentado por la noche.

"Después de usted." La rubia indicó, al abrir la puerta trasera más cercana.

Era una mala idea. Por su observación del comportamiento errático de la Omega, Leslie sabía que acercarse a Kean sólo podría quemarla. Sentía lástima por ella. Sentía culpa, además, por estar al tanto de la relación de Jim y Bruce, y tener que ocultarlo. Si Bárbara quería ser amistosa de verdad, estaba por ser decepcionada.

Las risas tétricas de Jerome hicieron eco en su cabeza. Leslie tenía la sospecha de que estaría escuchándolas toda la maldita noche.

Lee se subió al automóvil. Se deslizó hasta el siguiente asiento para permitir que Bárbara se le uniera. Vaciló por un segundo, pero aquel segundo fue más que suficiente.

Se tornó a la expectante Omega. Miró, de nuevo, el fondo de un oscuro túnel.

No tuvo miedo.

"Un trago."


[+]+[+]


Llegaron a la mansión, pero nadie se bajó. Jim apagó el motor. Viró a su derecha, al perfil de Bruce, en el asiento opuesto.

"Haz estado callado."

Bruce respiró hondo. Cuando el brazo de Jim se estiró sobre el respaldo, no esperó por la reacción que desataría del muchacho. Un momento estaba pensando que Bruce estaba por dejarlo a solas, desubicado y confundido como a medio día, y el siguiente, tenía su boca siendo asaltada.

Jim rodeó la nuca del Beta, bufando en sorpresa. El beso fue rápido, sin embargo. Breve. Un torpe choque de sus bocas. Bruce se mostró anormalmente serio, cuando volvió a poner distancia entre los dos.

"Estaba pensando."

Jim se relamió los labios, todavía latentes con el beso. "¿En?"

"Cuando estabas en el interrogatorio, haciendo tu trabajo. Fuiste inspirador, de cierta manera."

El Alfa en su interior ronroneó. Jim sintió ruborizarse. "Bueno—"

"Tengo una junta con la mesa directiva de Industrias Wayne. Mañana."

De acalorado, el cuerpo de Jim pasó a helado.

No obstante, Bruce apenas comenzaba.

"He estado en espera por verlos por más de dos meses. Este el momento que he estado ansiando para pedirles explicaciones de sus variados proyectos poco éticos."

"Bruce—"

"Alfred se preocupa de que vayamos a terminar asesinados, y tirados en algún acantilado, pero yo sinceramente no creo que se atrevan a tocarme. Me hubieran asesinado en la misma noche que asaltaron a mis padres, si en verdad me quisieran eliminado. Estoy seguro de ello. De lo que no estoy seguro, es de si me darán respuestas."

"No lo harán." Jim gruñó, más conmocionado que enojado, por la forma que Bruce estaba comunicándole algo tan imperativo. "Estate preparado, Bruce. Es poco probable que ellos te vayan a otorgar lo que quieres."

"¡Tengo que intentarlo!" La voz del Beta subió de tenor. "James. No estoy poniéndote al tanto de lo que estoy haciendo para que retomes parte de mi investigación. Estoy diciéndote lo que voy a hacer… Porque tienes derecho a saberlo. En caso…"

Jim rodeó el rostro de Bruce con ambas palmas enguantadas. Hubo muchas cosas en la punta de su lengua. Una parte de él quiso gritarle a Bruce que era una estúpida idea enfrentarse a una mesa directiva de buitres por su cuenta. Otra quería asegurarle que todo estaría bien, que él mismo lo protegería de daño colateral…

Pero, por sobre todas las emociones fuertes que lo cubrieron, Jim tuvo la cabeza fría de saber lo que Bruce en verdad debía escuchar.

"No pienses en ningún 'en caso', Bruce. Si vas a entrar a esa junta, no puedes darte ese lujo. Cualquier tipo de inseguridad que sientas, entiérralo ahora mismo en tu interior, porque en el momento que lo olfateen en ti, no te tomaran en serio."

Bruce exhaló. Asintió, solemne ante su consejo.

"Quiero ser valiente como tú."

"Lo eres." Jim respingó, un hueco de incertidumbre abriéndose en su pecho. "Lo has sido desde que posé mis ojos en ti."

A la fe desnuda del Alfa, Bruce no mostró oposición, como era de costumbre.

Quien sabe, tal vez por fin, el chico comenzaría a creer en lo que Gordon decía.

Quizás, Bruce pronto empezaría a confiar en él.


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Al día siguiente, ni Bruce ni Alfred habían sido arrojados en ningún acantilado—aún—y Jim estaba mirando fijamente un anillo de compromiso.

Según sus mismas palabras, Mary Lloyd y John Grayson habían brincado de la línea de enemigos a amantes reconciliados, una vez que había salido a la luz la traición de Jerome. A pesar de las tempranas horas de la mañana, la pareja casi reventaba de felicidad, vibrando con más vida que la mitad de los oficiales del precinto. Ambos le agradecieron a Gordon el haber resuelto el asesinato de Lila, y posteriormente se despidieron, el beso de Mary todavía endulzando la mejilla del detective.

Harvey los miró irse con una mueca de alergia a su efusivo cariño. Se había cortado su cabello, Jim notó. Estaba recién afeitado. Cuando se acercó a compartirle la carga de unos archivos, Jim olió jabón neutralizante de feromonas.

Interesante.

No fue hasta que Harvey comenzó a silbar, sentado frente a su compañero en su escritorio, que Jim ya no aguantó. "¿Por qué tan feliz?"

"¿Así te haces llamar detective? ¿Tú qué crees? Recién le atiné al Jackpot y con buena compañía, Jimbo, si entiendes a lo que me refieres." Harvey sonrió de oreja a oreja. "Siéntete libre de envidiarme."

Jim le mostró su dedo medio.

"Oh, pero que bravo."

"Ése es tu tipo, recién estoy descubriendo, los 'bravos'."

Los resoplidos de burla de Bullock, se convirtieron en un atragantón de bagel. Ojos engrandecidos dispararon su atención a su compañero, mirando a Jim con cierto pánico. Bullock intentó enunciar con coherencia, pero la harina endulzada del postre sólo le provocó toser.

"¡Ya te… dije… que no hicieras eso!"

Satisfecho, Jim dejó su escritorio para archivar los informes médicos de Nygma sobre el último caso, en la división de Thompkins. Se dirigió al laboratorio médico con un brinco ligero en su pisar.

No había nadie en la oficina.

Raro. Lee era de las puntuales. Jim revisó su reloj. Cerca de dos horas de retraso.

Sacó su móvil, preocupado. Tres timbres después, su llamada fue recibida.

"Buenooos díaaaas, si estás intentando comunicarte con la Sensual Doctora Leslie Thompkins, inténtalo más tarde, está muy ocupada recibiendo un baño de espuma—"

Jim cortó la llamada, cerrando el móvil en dos con un fuerte snap.

Necesitó de un momento para reincorporarse.

Había escuchado risillas de fondo. Las risas de Lee, para ser exactos, apuntando a que nada de naturaleza macabra le había sucedido. Leslie había estado riendo, mientras que Bárbara había decidido contestar el móvil de la doctora, escupiendo tonterías con aquel coqueto tono de voz tan familiar para Jim—Mierda.

Justo cuando Jim había pensado que sería un día tranquilo.


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Fin de Parte 14.

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NdA: TAN TAN TAN TÁÁÁÁN.

Pobre Jim, todos están teniendo acción, menos él. LOL.