"Te Encontré."
B.B. Asmodeus.
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Fandom: Gotham (2014).
Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne; Alfred Pennyworth/Harvey Bullock; Bárbara Kean/Leslie Thompkins. Y quizás más en el futuro.
Rating: ADULT. PR0N. LEMON. COMO QUIERAS LLAMARLO.
Resumen: (Alfa/Omega/Beta 'verse) Desde el momento en que Jim viró hacia sus espaldas, su destino estuvo marcado.
Continuidad: Situado antes y durante el episodio 1x18 "Everyone Has a Cobblepot."
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16.
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"No hay ni un corazón
que no venga herido de guerra."
-Miguel Bosé, (No hay ni un corazón que valga la pena).
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"Eres la última persona que esperaba ver en esta pocilga, en un viernes por la noche."
Bullock le colocó una botella de cerveza sobre la barra. Alfred la aceptó con una expresión de sorpresa. El hombre estaba fuera de uniforme, por así decirlo. Aunque el hombre parecía ser incapaz de separarse de un traje, por lo menos sólo un suéter oscuro acompañaba el saco de sastre. Nada de chalecos. Nada de relojes de cadena. "El Mayordomo" estaba en descanso.
Aun así, Pennyworth resaltaba como un pulgar hinchado en el bar irlandés.
Al primer trago de la cerveza, Alfred hizo una mueca. "Comienzo a ver por qué, con esta orina de gato que llaman cerveza."
"Bienvenido al mundo de los bajos estándares. Así que, Brillante Penny, ¿trabajo o placer?"
Alfred le llamó al cantinero. Pidió dos Ginness—lo más caro de la carta.
"Obviamente, placer. Gordon se ha encargado de aliviarme del primero por esta noche."
Oh, sí. Cita en el circo. "¿Qué no estaba yo invitando los tragos?" A pesar de su reniego, no dudó en abandonar su botella de Samuel Adams.
Alfred chocó sus botellas juntas. "Puedes encargarte de la siguiente ronda, si tu orgullo lo demanda."
Así comenzó, entonces. La siguiente ronda la pagó Bullock, junto con el taxi que pidieron media hora después.
Tiempo, no era algo al que ninguno de ellos les gustaba gastar. Las intenciones habían estado desde el inicio. Sus feromonas eran compatibles, sus motivaciones claras—¿Para qué fingir lo contrario, si ambos tenían la oportunidad de sacarle provecho a la noche libre?
"Santo Cielo, no te andas con juegos." Bullock apenas tenía cerrada la puerta de su apartamento, y las manos de Alfred estaban por todas partes. Lo primero que Harvey hizo fue deshacerse del saco—quería desordenar al hombre.
Alfred lo besó con las armas bien puestas. Fue una colisión de fuego. Sus feromonas se expandieron.
Ambos lucharon por control—Claro que lo hicieron. Alfred mordió la clavícula de Harvey, cuando su ingle fue apretada por una mano hambrienta. Harvey pellizcó un pezón en cuanto pudo deshacerse del estúpido y presuntuoso suéter. Ni siquiera llegaron a la recamara, para cuando ambos tenían sus manos en sus erecciones.
"Sólo—déjame." Era raro que Bullock sintiera su lengua atascada. Pero, con un demonio, había pasado mucho tiempo desde que se había excitado así. Compatibilidad entre Alfas no era usual. "Quiero tocarte, hombre. ¡Déjame!"
Para su sorpresa, Alfred se lo permitió. Al acostase en el sofá, el Alfa dejó que Bullock se encargara de desvestirlo. "No eres lo que…"
"¿Mmm?"
Alfred jadeaba. No terminó su oración. Miraba a Bullock con conflicto. Harvey lamió un camino del ombligo que desnudó, de regreso al pezón del otro Alfa. El gemido que vibró en consecuencia lo hizo gruñir. Los dedos hundiéndose en su cabello, lo hizo ronronear.
"…Harv'."
Scottie había abierto sus piernas en este preciso lugar. Bullock la había deseado, en su momento. Pero, ni aquel encuentro se podía comparar a lo que estaba sintiendo ahora. La carne de Pennyworth estaba cubierta en cicatrices. Estaba en mejor forma que el mismo Harvey, y olía a pólvora. A algo peligroso. Cuando las piernas de Alfred se anclaron en las caderas de Bullock, fue una victoria.
"Tienes la idea adecuada." Harvey tenía en posesión la erección de Alfred para convencerlo mejor. La masajeó con cruel lentitud, acostumbrándose a la textura. Con sus pies, Alfred estaba empujándole los bóxers lejos de la curva de su trasero.
"Ha pasado… un largo tiempo." Ojos cerrados, boca hinchada. Así, se extrajo la confesión. "Sí. Más abajo, en el nudo—Oh. ¡Oh, sí!" Alfred onduló su cuerpo por entero en dirección de Harvey, jalando el rostro del detective para besarlo otra vez. Su lengua era diabólica. Harvey se distrajo tanto que dejó sin atención el miembro goteando en su cargo.
"De acuerdo." Bullock dijo entre besos. "A la próxima." No tenía lo necesario para tomar a Alfred de la manera que quería. No había planeado por esto. "No duraré—Mierda. Quiero probarlo—Espera."
Fue el turno de Alfred para gruñir incomprensiblemente. Intentó recuperar la boca de Harvey, pero los planes habían cambiado. Harvey se deslizó por aquel torso en dirección inversa, ahora con el nudo del Alfa siendo el objetivo. El contacto de su boca con el pilar de carne pulsante, tuvo a Alfred tirando maldiciones a diestra y siniestra.
Harvey succionó la hinchazón de glándulas en la base del pene. Alfred eyaculó al roce de sus dedos, su nudo engrandeciéndose en el proceso. Bullock continuó estimulando de base a punta, amando los gemidos fervorosos rompiéndose de aquella maldita perfecta compostura… Sólo un mismo Alfa podía conocer pequeños sucios secretos como este, y sólo Harvey sabría que en tan poco tiempo tuvo a Pennyworth desecho, en este viejo sofá.
Harvey concluyó con una nalgada en el trasero de Alfred. "Mi turno."
Alfred destapó su rostro parcialmente con su antebrazo. "¿Podrías esperar… hasta que mi corazón… deje querer salirse de mi boca?"
"No tienes que moverte." Bullock no necesitaría mucho, a estas alturas. Una brisa de la ventana y adiós mundo cruel. Terminó de desvestirse de sus bóxers y de su wife-beater. "De hecho… Quédate justo así."
Harvey no tenía un cuerpo moldeado con el mismo régimen británico que su amante. Estaba en forma gracias a su trabajo, pero su estómago blando dejaba ver que su dieta diaria no era muy balanceada. Harvey no tenía ningún problema con su autoimagen. No necesitaba haber salido de una portada de revista para hacer sentir bien a sus parejas. Le gustó que Alfred no le prestara importancia, de igual forma. Sus pupilas dilatadas siguieron los movimientos de su puño con hambre vivaz. El deseo en su mirada no buscó por perfección.
Su propio nudo se hinchó. Harvey no cesó de masturbarse, apreciando la vista que tenía frente a él. "Ow, demonios." Pre-eyaculación explotó de su miembro directo al abdomen de Alfred, quien sonrió. "Definitivamente… habrá una próxima vez."
Alfred se elevó del sofá, sin aviso, rompiendo el anterior mandato. En completo silencio, el hombre se dirigió al regazo de Harvey con su propia boca. Introdujo su erección por entero en boca, retirando la mano de Harvey con un manotazo. Bullock embistió una, dos, tres veces—Y el show terminó. Rodó sus ojos en blanco y expulsó su semilla en la garganta del otro Alfa.
Fue un contrato firmado, desde entonces.
La próxima vez, vino más rápido de lo previsto. Si los dos conspiraron para que Wayne fuera mandado a torturar al pobre Jimbo en la lejanía del centro de Gotham, ninguno de los dos sintió remordimiento.
"Harvey." Fue lo que Alfred repitió una y otra vez, su cuerpo entero apoyado sobre su costado izquierdo. "Te cortaré el pito si no te apresuras."
"¿Es lo que me gano por ser considerado?" Bullock buscó por un beso, pero Alfred se lo negó. Harvey besó un hombro con extra-baba sólo para causar que Alfred se retorciera. "…Estás angosto." Y en posesión de uno de los mejores traseros en existencia. Harvey tijereó el canal entre aquel par de nalgas, encontrando oro entre sus exploraciones cuando Alfred gimió.
-Hola, próstata, vieja amiga.
"Voltéate."
Alfred hizo lo contrario a lo que Bullock pidió. Rodó su cuerpo hasta quedar boca abajo, colocándose una almohada debajo de sus caderas. No era la vista que Bullock había querido, pero no podía quejarse. Ahora sí estaban preparados. Bullock abrió el paquete de condón. Vació más lube en sus dedos, y procedió verse desaparecer lentamente en el cuerpo de Pennyworth.
"Dios." El anillo del meñique de Pennyworth brilló con la luz de la lámpara, cuando dicha mano buscó ciegamente por alguna parte corporal de su compañero. Harvey la tomó entre la suya, acomodándola en su propia cadera izquierda. "Sigue… Sigue."
"Oh, me gusta ese tipo de voz tuyo. Cuando según tú, quieres mandar, pero… en verdad estás rogándome." Dio la primera embestida por énfasis. El gemido de Alfred fue inédito. Harvey salió hasta la raíz y volvió a entrar, de golpe. Su barriga hizo choque escandaloso con el trasero del otro Alfa, y la cama no fue inmune al movimiento continuo sobre sus resortes. Harvey fue embistiendo en ritmo creciente, logrando acceso cada vez más fino y fluido. "Santo cielo."
Alfred levantó sus caderas en respuesta. "Sabrás cuando realmente esté rogándote." Quiso emparejarse a las embestidas de Harvey, pero fue inmovilizado.
"No." El Alfa en Harvey gruñó. Se deshizo de la almohada bajo el regazo de Alfred antes de proseguir. "Ven aquí." Jaló a Alfred hasta tenerlo de rodillas, y con su espalda enteramente adherida a su torso. Mantenerse en balance implicó que los brazos de Bullock lo rodearan. El ángulo hizo cambios maravillosos. Los jadeos de Harvey acariciaron el lóbulo del otro hombre. Sus cuerpos rebotaron obscenamente, ahora conectados en las embestidas y la banda sonora que estas implicaban.
Alfred enredó su mano en el cuello de Harvey. El hombre siseó entre dientes. Harvey hundió sus fosas nasales en su nuca. Respiró hondo.
El olor de Pennyworth era delicioso. Su piel era la peor arma que el hombre podría manejar.
Harvey lamió hectáreas de ella. Mordió un hombro. Succionó futuros moretones sin
coordinación, queriendo dejar su marca donde pudiera. No quería que a Alfred se le olvidara, ni un segundo, de lo que estaba sucediendo.
Lo que el Alfa escogiera callar a la luz del día, su propio cuerpo lo delataría.
Y vaya, que había mucho que Alfred escogía callar.
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Actualidad.
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Wayne estaba embarrando sus mocos encima de Gordon, para cuando Bullock estuvo listo para entrar a la habitación de hospital.
Había tubos por todos lados. El rostro de Alfred apenas era visible.
Estaba tan quieto y pálido, que parecía cadáver. Bullock salió de la habitación de nuevo.
Acoso la estación de enfermeras hasta que le llamaron al doctor encargado del caso. Bullock le extrajo el estatus del paciente. Alfred había sido apuñalado en el esternón con un arma blanca. Había rasgado el intestino grueso, pero tras la cirugía, habían detenido la hemorragia interna. Ningún otro órgano vital había sido tocado.
Según el doc, Pennyworth había corrido con suerte.
Bullock no creía en suerte. En su opinión, si Alfred estaba vivo, es porque se lo habían permitido.
Regresó a la habitación con café para los adultos, y bagels para los hambrientos. Wayne había dejado de llorar, por lo menos. Estaba adherido a Jim de pies a cabeza, ambos sentados en el sofá para los visitantes. Con su cabeza en el hombro del Alfa, y sus brazos intercalados al torso de éste, Wayne lució dolorosamente joven.
"Acabo de charlar con el doctor. Está fuera de peligro, chico." Bullock esparció la cafeína y el azúcar por doquier. A Bruce le brillaron los ojitos con las buenas noticias, pero ni siquiera levantó su rostro—estaba sumergido en el confort de feromonas. Jim lo tenía en completo estado de placidez. "Es cuestión que despierte de la anestesia para saber qué demonios sucedió."
"Gracias, Harvey." Jim murmuró, mientras tomaba el café del portavasos. "¿Has hablado con Essen?"
"La llamé. Tenemos que darle el informe de lo sucedió en el banco para mañana. Quería que regresáramos a la estación ASAP pero le dije… que estabas indispuesto."
Bruce no comió. Siguió mirando, perdido, el espacio. Sus dedos jugueteaban con el anillo de Alfred. La mano de Jim seguía sobando la nuca del muchacho, y parecía que lo tenía hipnotizado.
No había otro lugar para sentarse. Bullock se movió al lado opuesto de la cama, mirando el perfil de Alfred.
Debajo del olor del antiséptico, las feromonas del otro Alfa le saludaron. Reconocieron la presencia de Bullock, aun cuando su dueño no podía.
Diablos.
"Fue alguien que conocía. Apuñar a alguien requiere estar cerca." ¿Y cuándo Alfred, dejaba que se le acercara un completo extraño sin primero romperle el cuello?
"Sirvieron juntos en la Fuerza Británica Aérea."
Cuando el murmullo salió de la boca de Wayne, tanto Gordon como Bullock necesitaron un momento para asegurarse de que la revelación había sido real. Jim se quedó inmóvil, sólo compartiendo una mirada con su compañero.
"¿Lo viste?"
"No fue un intento de robo—O eso creo. No sé qué sucedió. Sólo entré al estudio y Alfred estaba tirado en el suelo, sangrando."
"Pero, viste su cara, ¿cierto?"
"Pasó la noche en la Mansión, claro que vi su rostro." El chico se retiró del abrazo de su Alfa para acercarse al barandal de la camilla. Miró a su mayordomo con detenimiento. "Alfred no querría que les contara más. Eran buenos amigos."
"Buenos amigos no te apuñalan en el torso como despedida." Harvey gruñó. Le hizo cara a Bruce por sobre el cuerpo inconsciente de Alfred, también apoderándose de un barandal.
"Somos los policías, Wayne, tienes que darnos toda la información, si quieres que atrapemos a este tipo."
"Harvey." Detrás del Beta, Jim Gordon se levantó en la personificación de luz roja. Cubrió las espaldas de Wayne en protección instintiva. "Esperemos a que Alfred despierte, ¿de acuerdo?" No presiones, fue lo no articulado, aunque gestionado con cejas rubias.
Bullock rodó sus ojos. "Como sea." Salió de la habitación con humo saliendo de sus orejas. No llegó lejos. Jim gritó su nombre en el pasillo para frenarlo.
"¿Podrías calmarte?"
Harvey dio reversa. "Tu noviecito podía hacer un retrato hablado del atacante mientras Alfred despierta. Esperar, es desperdiciar tiempo. ¡Lo sabes, Jim! Si tan sólo hablaras con el chico—"
"Es el tipo que viste, ¿verdad? ¿Crees que fue el ex de Alfred quien lo apuñaló?"
"No pienso, estoy seguro."
Gordon lo tomó del hombro. "Si es así, dudo que Alfred vaya a querer levantar cargos. Oíste a Bruce, sirvieron juntos en la Fuerza. Esa clase de amigos no se traicionan fácilmente. Son leales hasta la médula. Por lo menos, es la clase amigo que Alfred es. Querrá hacerse cargo del asunto por su cuenta."
"No después de que me oiga." Bullock tumbó la mano de Jim con su brazo. "Escucha. Tengo que tomar una siesta, al menos. No dormimos en toda la noche."
Jim suspiró, pero lo dejó ir. "Te llamo en cuanto despierte."
Excepto que Bullock no tuvo tempo para ninguna siesta. Harvey tenía a dos policías de pacotilla en espera de regreso en su departamento—lacayos de Loeb. Lo que tenían en mente mantuvo a Bullock ocupado hasta la noche. Para cuando revisó su móvil de nuevo, tenía 9 llamadas perdidas y tres mensajes de texto sin leer.
Bullock se sentó a oscuras en su Dodge afuera de su apartamento por un rato, pensando en lo que acababa de hacer en la oficina del Comisionado. Jim perdería la chaveta cuando se enterara. Essen le aplicaría la ley del hielo por un largo tiempo, y cada vez que Harvey le viera la cara a Flass, querría meterle un derechazo. La pelea que Harvey había traído consigo desde que había visto a Alfred postrado en la cama, se le había succionado. Ahora, se sintió exhausto.
Regresó al hospital.
Para su sorpresa, el sabueso de Wayne no estaba en la habitación. Bullock se asomó con cautela. La televisión estaba encendida en lo alto de la pared, con un noticiero.
"Vas a pasar, ¿o qué?"
El alivio que Harvey sintió al escuchar ese malhumorado reproche, le aligeró el paso. Entró por entero, quitándose el sombrero en el proceso. "De vuelta a tu dulce personalidad."
Los ojos plateados de Alfred estaban semi-abiertos. La morfina estaba dando beneficios inesperados, porque la sonrisa que el Alfa le lanzó, fue algo completamente nuevo. "Luces como me siento, Harv'."
Bullock no pudo más. Se dejó caer sobre el pie de la camilla. "Nos diste un buen susto."
"Lo sé. No fue mi intención."
Hubo una pausa, donde ambos sólo se miraron. Bullock terminó suspirando. "No nos dirás quién te atacó, ¿cierto?"
Pennyworth frunció su ceño. "El Detective Gordon ya tuvo su turno al respecto."
Harvey rodó sus ojos. "En verdad envidio a ese bastardo. Casi te mata y deja a Wayne huérfano de nuevo, y ya puedo ver que una parte de ti lo ha perdonado. Debe ser, en verdad, un tipo especial en tu agenda."
Alfred no se molestó en seguir farsas. "Especial, no es el adjetivo que estoy pensando, ahora mismo."
"Es el que se 'escapó', lo más seguro. He tenido esa clase de Exes."
Los ojos de Pennyworth se abrieron en totalidad, al escucharlo. Bullock tuvo la satisfacción de ver culpa en la carota del Alfa. "Harv—"
"Nah, espera. Esta es la parte donde te aconsejo que lo mandes al carajo, porque puedes encontrarte a alguien mucho mejor. Más apuesto, seguro que sí."
"¿Oh? ¿Y dentro de los nominados como Alguien Mejor, podría encontrar tu nombre?"
Bullock hizo una mueca. "No exactamente." Recordar su reunión con Loeb hizo hincapié en el punto a tratar. Bullock no se consideraba un superhéroe. Sólo intentaba sobrevivir. Era todo lo que podía ofrecer. Jim era el héroe con su historia de amor con el Príncipe de Gotham, no él. "Pero, puedes considerarme como alguien a quien en verdad le gusta estar en tu compañía… Y si no he apuñalado a Jim en un mal día hasta ahora, puedes considerarme alguien en quien confiar."
El silencio que prosiguió se sintió pesado sobre los hombros de Bullock. Alfred lo miraba con una amplia gama de sentimientos, Harvey no quería descifrarla. Quería una respuesta clara. Esperó hasta que sonido volviera a emitirse de la garganta ronca del paciente.
"No eres lo que… esperaba."
Harvey sonrió. "Ya lo dijiste antes." O aquello, había sido lo que Alfred había querido decir, en su primera noche juntos.
"Yo… disfruto tu compañía, en similar forma, Harvey."
"Genial." Era todo lo que Bullock necesitaba escuchar. Ahora, sería el turno de Alfred para decidir que quería sacar, de su tiempo juntos. "Tengo que irme. ¿Tiene idea de cuándo te darán de alta?"
"Tan pronto como mis rodillas dejen de temblar como gelatina. Preferiría recuperarme en mi hogar con el amo Bruce."
Y hablando del diablo mismo, el chico escogió ese momento para entrar. Bullock apostaba a que el mocoso había estado espiándolos. "Detective Bullock, hola."
Harvey apretó un hombro del niño en saludo. Se colocó de vuelta su sombrero. "Bueno, si necesitan un aventón a la mansión cuando quieras salir de aquí, pueden llamarme—"
"Oh, sí, lo haremos." Wayne se apresuró a prometer, interrumpiendo lo que Alfred hubiera formular. El endemoniado joven estaba sonriendo. "Mientras tanto, por favor, cuídense, usted y James."
-Nunca lo hacemos. Harvey confesó en su cabeza. -Por eso nos metemos en tantos embrollos.
Al siguiente día, Jim Gordon estaba rabiando por todo el precinto. El cerdo de Arnold Flass había sido reinstituido como agente de policía y era gracias a la confesión falsa que Loeb le había obligado a Harvey a realizar. Jim se comportó como un maníaco, y un completo idiota. Huyó a las faldas de Harvey Dent después de confrontarlo, y todo el día Bullock los miró entrar y salir de la estación como gallinas sin cabeza.
Bruce Wayne, cumplió con su promesa, sin embargo. A las 3:00 en punto, llamó a Bullock para avisar que Alfred había sido dado de alta.
"Si se encuentra ocupado—"
"Estoy allí en diez minutos."
Al llegar, Bullock no perdió de vista la silueta de Selina Kyle merodeando por el lobby. Hizo una nota en su cabeza. Esa chica no representaba nada bueno. Cuando llegó a la habitación de hospital, Alfred estaba vestido y en silla de ruedas. Estaba quejándose de la falta de aceite de las llantas.
Y siguió quejándose de miles de tonterías, una vez en el asiento trasero de su Dodge. Bruce y Bullock compartieron miradas todo el camino a la Mansión. Ni comprándole un falafel ayudó su humor negro.
Subirlo al elevador en silla de ruedas fue una hazaña. Gracias a Dios, tenían un maldito elevador.
No fue hasta que depositaron a Pennyworth en su cama, que Harvey tuvo suficiente. "Cielos, Alf, ya cierra el pico, o te apuñalo yo mismo otra vez."
Alfred resopló por su nariz. "¿Qué pasó con tu discurso romántico sobre confianza?"
"No cubre a ancianos quejumbrosos. Wayne, es todo tuyo. Tengo el sexto sentido de que Jimbo está cometiendo una estupidez."
Fue el turno del Beta para resoplar en risillas. "No me deje detenerle, entonces."
Siguió el rastro de Gordon hasta el barrio chino. Que constara, que Jim no podía decir que Bullock no tenía atine en sus llegadas. Lo rescató junto con Dent de un grupo de chinos furiosos revoloteando cuchillos de carnicero por los aires.
El día sólo empeoró.
Dentro de poco tiempo, ambos compañeros se encontraron frente a Oswald Cobblepot. Harvey recordó como había pensado que Jim había estado revolcándose con el tipo, y su estómago se revolvió un poco. Ciertamente, que el caso no fuera así, no era por falta de deseo del lado del Omega frente a ellos. Las feromonas del Pingüino parecían suspirar risueñas ante la presencia de Jim Gordon. Cobblepot nunca había escondido su deseo impecable por el Alfa, importándole poco que se tratara de un policía.
"¿Si se dan cuenta de lo que me están pidiendo? Si Don Falcone está trabajando con el Comisionado Loeb para mantener este bagaje de secretos escondido y yo les ayudar a descubrirlos, yo estaría traicionando a mi patrón."
"Así es."
"Si lo llegar a averiguar, Falcone estaría muy, pero muy enojado."
Bullock roló sus ojos. Poco le importaba al pájaro traicionar a su Jefe, si Jim estaba de por medio. "Suficiente con el suspenso. ¿Vas a ayudarnos o no?"
"Digamos que hipotéticamente pudiera ayudarlos. ¿Qué me ganaría?" Claro, Cobblepot estaba directamente a Gordon. ¿Qué me darías? Fue lo que realmente preguntó.
Jim, usualmente, era un maestro en manipular las hormonas del mafioso. Lo trataba como basura cuando no lo necesitaba, y el Pingüino regresaba por más. Cuando Jim, de hecho, lo necesitaba, sólo faltaba una mirada y una oleada de feromonas para tenerlo a su merced. Esta ocasión, sin embargo, lo tomó demasiado lejos.
"Te debería un favor."
Pareció la llegada de la Navidad para el Pingüino. "¿Sin hacer preguntas a la hora de recolectar?"
"Jim." Bullock tuvo que gruñir con advertencia. Loeb no lo valía.
"Así es."
Bullock roló sus ojos. Idiota.
"Si te ayudo a encontrar el lugar donde Loeb guarda sus secretos, me dejas diez minutos con la evidencia. Y puedo tomar lo que quiera para mí."
"No es buena idea." Bullock renegó, de nueva cuenta.
"Cinco minutos. Y no tomas nada que tenga que ver con policías."
"¿Estoy hablándole a la pared? Maldita sea, Jim."
Cobblepot estaba extasiado, por supuesto. "¿Cinco minutos con los secretos de Falcone y un favor proveniente de Jim Gordon? ¡Hecho! ¿Quién está listo para un viaje en carretera?"
Tres horas después, estaban siendo disparados con escopetas por parte de dos ancianos en una granja de las lejanías de la ciudad. Bullock se sintió dentro una película Slasher de mal gusto, y al encontrar a Miriam Loeb en el ático, la sensación no lo dejó. La mujer rubia estaba loca de atar. Bullock y Gordon tomaron té imaginario con ella, y en recompensa, secretos comenzaron a aflorar, lentamente.
Habían encontrado al Cobblepot del Comisionado.
Mientras Gordon se encargó de presumirle su victoria a Loeb, Bullock se mantuvo al margen. No quiso involucrarse con este nuevo desastre. Sabía que Loeb encontraría una manera de cobrárselas. El juego de poderes entre Gordon y esa escoria, apenas comenzaría.
A la mañana siguiente, Loeb estaba anunciando su apoyo para que Gordon fuera el nuevo Presidente del Sindicato de Policías. Jim sonrió para las cámaras, siendo una criatura completamente diferente a todo lo que Bullock había visto antes. Nunca había olido al Alfa emanando tanto poderío sobre su persona y sobre los demás. Las feromonas de Gordon apestaron el precinto en segundos con el neto sabor del Poder.
"Es un nuevo día para GCPD." Arrogancia absoluta se desprendió de la perfecta imagen adonis de su compañero. Los reporteros se atascaron de ella.
Bullock se escondió en el cuarto de los casilleros. Gordon lo encontró allí, media hora después. Su acto estaba mayormente caído, pero la arrogancia todavía brotada del hombre.
"Perdón por perderme tu gran momento." Mintió, para darle una lección al rubio. "Seguro atraparé el siguiente fruto de tus hazañas."
"Este es tu archivo." Jim le puso en sus narices un folder. "Es todo lo que Loeb tenía en reserva sobre tu carrera."
Jim volvió a ser sólo Jim, en ese momento. El serio, demasiado preocupón, de Jimbo, dándole absolución a los pecados de Bullock, aun cuando su amigo no lo había pedido. Harvey sintió un nudo en su garganta, pero se forzó a hablar.
"Siempre odié esta foto."
Jim asintió. Comenzó su retirada.
Bullock no había acabado. "Sabes. Te dices a ti mismo, 'Sólo haré esta pequeña maldad, y todas las cosas buenas que haré después lo compensarán.' Pero, así no funciona. Esa maldad se queda para siempre. Cobblepot te pedirá ese favor, tarde o temprano, Jim."
Había miedo en sus ojos. Jim no lo pudo ocultar. Quizás por eso, el hombre huyó del cuarto de inmediato.
Miedo a fallar, era algo que Jim difícilmente podía encarar.
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"Te vi, ¿sabes?"
Alfred levantó su mirada del tablero de damas chinas. Bullock no regresó el favor, observando su copa de vino con una ligera mueca. No era fan del vino tinto.
"Me estás viendo, justo ahora. ¿Qué marca la diferencia?"
"Te vi besándolo. Abrazándolo. Se notaba que en verdad lo habías extrañado."
Alfred no sentía que tuviera que darle explicaciones a alguien como Harvey Bullock. Reg era más importante—tenía mayor peso sobre Harvey—en la gran escala de las cosas. Por lo menos, lo había sido hasta en el momento que había decidido apuñalarlo, el maldito hijo de puta.
Aun así, con toda la racionalización que se armó en su cabeza, Alfred escupió lo menos esperado. "Lo siento." Sería ridículo negar lo que había sucedido. Alfred no sentía vergüenza al respecto. Había estado feliz de ver a Reg de nuevo. Habían pasado tantos años… "Si lo hice. Extrañarlo."
"Usó eso contra ti."
El recordatorio hizo arder su herida. "¿Cuál es tu punto?"
Harvey levantó su mirada, finalmente. "Si se lo permites, lo volverá a usar contra ti. No necesito conocerlo para saber que es un cobarde. No quería matarte, pero sabe cómo darte en tu talón de Aquiles. Dices que tú te encargarás de encontrarlo, pero, ¿qué harás entonces cuando lo tengas frente a ti? No lo matarás."
Alfred le rompería la nariz, para empezar. "Quiero saber por qué."
"Ya sabes por qué."
Alfred gruñó.
"Se robó archivos de la colección de Wayne. Lo oí quejarse con Selina Kyle al respecto en el hospital. Tu amigo militar fue contratado para infiltrarlos a ustedes dos, y robar información. ¿Tienes idea para quién? Eso es lo que deberías preguntarte."
Por supuesto. Sin morfina en su sistema, Alfred tuvo la revelación atrasada cristalizarse en su cerebro. La junta con la mesa directiva de Industrias Wayne. Tenía que ser. "¿Selina Kyle?"
Bullock asintió. Movió su ficha roja. "Hay que tener un ojo sobre el chico. Con esa chica, parece que juntas a Problemas y Catástrofe."
"Dímelo a mí." Si Alfred ya lo había descifrado, amo Bruce ya había llegado a la misma deducción. El joven se culparía por lo sucedido, en típico martirismo. "No dormí con él, ¿sabes?"
Ojos verdes se reconectaron con los suyos.
"Sólo fue… un deseo por cercanía. Reg y yo… nunca fuimos, exactamente… La guerra nos acercaba en las trincheras, cierto, pero no tanto afuera de ellas. De vuelta en el mundo real, siempre fuimos sólo buenos amigos." Reg había regresado a las mujeres en cuanto había tenido la oportunidad. Lo que fuera que Alfred hubiera podido sentir por el Omega fuera de uniforme, no había tenido importancia. Aquella noche lloviosa de su reencuentro, Reg había estado bañado en necesidad-vulnerabilidad-añoranza-tristeza y Alfred no había podido evitar ofrecer confort. Lo que fuera que Bullock pensaba que había visto, era una escena distorsionada.
Harvey esperó a que Alfred moviera su ficha. "Todavía quisiera patearlo en la ingle, de todas formas."
Calor ajeno al de la chimenea, brotó por el rostro de Alfred. "Tonto."
"Bueno, a este tonto se le ha ocurrido una magnífica idea." El detective dejó la copa, el tablero y el cuidado por el espacio personal de lado, para atosigar a Alfred. "Involucra a mi haciendo todo el trabajo, y tú sólo disfrutando del fruto de mi labor."
Alfred abrió su boca, pero sus palabras se regresaron a su garganta al ver Harvey hincarse frente a él.
En verdad, esperaba que amo Bruce tuviera puestos audífonos.
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Fin de Parte 16.
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(¡) NdA (¡):
Lo sé. No hagan pucheros porque no fue THE SEX de Jim/Bruce. Ya falta poco para llegar a eso. ¡Lo juro! ¡Dejen reviews!
