"Te Encontré."
B.B. Asmodeus.
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Fandom: Gotham (2014).
Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne, Alfred Pennyworth/Harvey Bullock, así como implicaciones de Jim Gordon/Otros.
Rating: Adult.
Resumen: Desde el momento en que Jim viró hacia sus espaldas, su destino estuvo marcado. (Alfa/Omega/Beta 'verse)
Continuidad: Rise of The Villains, 2x06 "By Fire." He cambiado, sin embargo, la secuencia de algunas escenas para mi conveniencia.
ADVERTENCIA: Jim Gordon cometiendo decisiones precipitadas. Y ya saben que eso nunca lleva a nada bueno.
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27.
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"Hay entre los dos
Una cuenta pendiente."
-Paty Cantú / Alejandro Sanz.
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DOS MESES ATRÁS.
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¡Crack!
El pómulo que conectó con su puño cedió ante el impacto, de la manera más satisfactoria.
Jim miró el cuerpo caer. Eso no lo detuvo, jalando al hombre del cuello de su camiseta para tenerlo nariz a nariz. "¡La próxima vez que te digan No, escúchala, pedazo de mierda!"
Ojos agrandados con temor fueron la única réplica. El terror recalcó su edad. Jim lo notó. De repente, el acosador fue un muchacho recién salido de la pubertad一tomó una dimensión diferente, recordándole que chicos borrachos como éstos, había muchos. Errores como el de forzar su mano por la falda de muchachas gritando en negación en la oscuridad de los callejones一era algo de esperarse bajo estas circunstancias.
Helado por el shock por el ataque que recién había desatado, Jim soltó al jovencillo, quien se levantó del suelo a gemidos, sosteniendo la mitad de su cara.
La muchacha, protagonista de todo este embrollo, tenía su movíl en su oreja, luciendo más atemorizada por Jim, que por el muchacho pasado de copas que había querido manosearla en contra de su voluntad. Huyó de Jim cuando éste le pasó de lado para salir del callejón, un nudo en su garganta.
Abrió la puerta trasera del bar y se volvió a introducir.
La música electrónica aisló sus oídos al momento de su retorno. El olor a sudor y a cigarrillo le dio una vieja bienvenida.
Jim se dirigió directo al bar.
-"Tienes que encontrarla lo más pronto posible, Jim, porque Bárbara sabe todo sobre Bruce."
-Su mano sostuvo el cuello delgado, firme y mortal, extrayendo terror de los ojos de Lee.
-"¿O harás qué? ¿Ahorcarme de nuevo?"
-"Una navaja es una buena amiga, cuando no tienes ningún otro."
-El cuello de Lee abierto, tráquea mostrándose, cuerpo postrado a lo largo de la tina de baño.
-"¿Qué estabas pensando, al ir a verla sin avisarle a nadie?"
"Me invitó. Quería hablar conmigo."
-La chimenea deslizándose en dirección horizontal para dejar al descubierto un pasillo de piedra.
-"Bruce. ¿Qué es eso?"
-Prokofiev tocando de fondo, llenando el silencio, porque Bruce Wayne no se dignaba a otorgar una justificación a sus secretos.
Jim golpeó la barra con el vaso de shot, una y otra vez, un trago por cada maldito recuerdo cruzando su mente. Sus demonios persistieron, sin embargo. La jaqueca no parecía mejorar, incluso con la nube de confusión del alcohol.
Su cuerpo giró dentro de su eje, dándole la espalda al bartender. Su mirada no se enfocó al instante, barriendo los cuerpos en la pista de baile como un remolino en movimiento. Su móvil vibró por millonésima ocasión en el bolsillo de su pantalón. Jim optó por apagarlo, difícilmente logrando descifrar el nombre en la pequeña pantalla.
Al reubicar su mirada en la multitud, recibió una sorpresa.
Cuerpos se estaban partiendo para darle paso a una pareja recién llegada. Jim reconoció al varón de inmediato, y verlo, aquí. En este preciso momento, despertó un impulso peligroso en su interior. Su cuerpo se alejó de la barra, movilizándose rápidamente hacia su nuevo objetivo. El mundo se precipitó. El calor, las luces, la música, el coraje que quemaba bajo su piel一Jim fue sólo una víctima de la dulce composición.
Terry nunca lo vio venir, demasiado ocupado riéndose con su acompañante femenina一una mujer asiática de diminuta complexión一como para predecir que Jim Gordon estaba por…
…escabullirse en el último momento, en sentido contrario al que el periodista se encontraba.
Veinte minutos después, su espalda golpeaba la pared de una de las casetas de un asqueroso baño, besando una boca anónima, sus manos jalando de la camiseta sudada para sentir los pectorales bien esculpidos por debajo. Su propia chamarra de cuero fue retirada de manera precipitada, el cuerpo de mayor densidad facilmente volteándolo, para que su frente se plantara en la pared.
"¿Qué quieres?"
Jim rodó sus ojos. "Si tienes que preguntar, no me vas a servir de mucho."
El extraño lo tomó a broma, demasiado "emocionado" para creer que Jim estaba hablando en serio. Palmas quisieron desfajarlo de su camiseta. El Alfa interior gruñó indignado. Jim, por su parte, mordió su labio inferior y se enfocó en el placer físico. Se empeñó por olvidar, por cumplir con su plan original.
Violencia y sexo. Venganza.
Desquite.
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"¡Mueva esos pies! ¡No, no, no, no tampoco baile como chica de cabaret!"
"¡Atácame!" Bruce gruñó, rostro cubierto con los guantes de box. No dejó de moverse una vez que Alfred le cumplió el deseo, persiguiéndolo por la cueva con sus propios guantes. Bruce se defendió con éxito一con demasiado éxito, en su opinión. "¡No te frenes, Alfred!"
"¡Golpéeme usted!" Alfred se detuvo, brazos abiertos. "Vamos, soy un blanco fácil. ¿Se cree muy poderoso? ¡Muéstremelo, chiquillo!"
Bruce pudo haber sido el primero en admitir que no estaba pensando con cabeza fría. Se dejó afectar por la burla en el tono de Alfred. Algo se desató, y el coraje lo impulsó a echársele encima al hombre, sin importar que estuviera cayendo en una trampa.
Alfred intentó rodearlo con sus brazos una vez que sus cuerpos chocaron. Bruce no lo permitió, golpeó, golpeó, golpeó, golpeó el torso frente a él一Alfred lo tomó del cuello, ahorcándolo con su brazo.
"¿Crees que eso será suficiente? ¡Tendrá que pelear más sucio, Amo Bruce!"
Bruce vio rojo.
Sus dientes se encajaron en la piel descubierta. Mordió el brazo de Alfred. Con fuerza.
"OW."
Fue arrojado hacia el otro lado de la cueva en completa libertad. Alfred dejó caer su papel de entrenador para examinar su herida.
Bruce no podía dejar de jadear y sonreír, satisfecho. La incredulidad en el rostro del mayordomo no tardó en transformarse en aprobación.
"Muy bien, muchacho."
Otro round empezó.
Esta ocasión, Bruce fue bastante vocal con su larga lista inconformidades del dia. "¿Haz hablado con el Señor Fox sobre cómo reparar mi computadora?"
Jab.
"¡Claro que sí!"
Jab.
"¿Cuánto tiempo más le va a llevar arreglarla?"
Jab jab.
"Le avisaré cuando haya terminado, ¿de acuerdo? Paciencia, Amo Bruce."
"¡Estoy harto de la paciencia, Alfred! Estoy listo para comenzar." JAB JAB.
Alfred rodó sus ojos. "Le diré cuando usted esté listo."
"Ya lo estoy. Sé que lo estoy."
"¿Supongo que su repentino interés por la computadora de su padre, no tiene nada que ver con los incómodos tres desayunos que hemos tenido con Jim Gordon últimamente? O sólo estoy imaginando la temperatura bajo cero y las respuestas monosilábicas?"
El cuerpo del Beta comunicó lo que su boca se rehusó a agregar al respecto. Acorraló a Alfred sobre la superficie rocosa de la cueva, sus guantes nunca dando descanso.
JAB JAB.
JAB JAB JAB.
"¡Bien, bien! ¡Me callo, no pierda la cabeza!"
Bruce dejó salir un gemido一un sonido que le costó reconocer como suyo, girando lejos de Alfred para aventar del escritorio de su padre una hilera de expedientes.
El sonido de sus jadeos colectivos y los papeles caer, acaparó el momento.
"Sólo porque sé que no dejarás de entrometerte en el asunto, te lo diré ahora." Con la mirada fija en la computadora en reparación, Bruce se permitió abrir su mente. Dejarse recordar a James, confesándole a su oído. "Hace un mes, James tuvo relaciones sexuales con otra persona mientras no estábamos en buenos términos. Estaba ebrio. Enojado. Sucedió."
Alfred resopló por sus narices, boca, y hasta por las orejas. "Pero一¿Se lo dijo? ¿Así, como así?"
"No importa."
"¡Claro que importa!"
"Por meses escogí, deliberadamente, mantener en secreto todo lo relacionado a la investigación de mis padres de James, porque no me gusta compartirlos. Escondí la cueva, la computadora, la llave, siempre sabiendo que lo que hacía, no era lo correcto. Sabía que que cuando Jim lo descubriera, saldría lastimado. Tú me lo advertiste. Eso… no me detuvo. Ahora, hay consecuencias."
"No puede hablar en serio. Son dos tipos de situaciones, muy distintas, Amo Bruce."
"¿Recuerdas el sermón que me diste en el auto? ¿Cuando me obligaste a encarar a Jim después de un mes de separación? Inclusive aquel día, aún no estaba seguro qué importaba más para mi, mi investigación o Jim Gordon."
Bruce se dio la vuelta, observando el rojo en la cara del mayordomo. El mentón del Alfa se abría y cerraba, mil cosas luchando por formarse en su lengua.
"Hasta que descubrí que mi padre había escogido sus secretos sobre la felicidad de su familia y que ahora está muerto por su sacrificio. Sólo así, supe que no deseaba repetir sus errores." Bruce golpeó juntos sus guantes, donde sus nudillos se encontraban por dentro. "Escogí felicidad."
"Oh, pequeño." Extraña ternura salió de Alfred en ese momento. Se acercó a Bruce con ambos brazos tambaleando inciertos. "Así que, lo perdonaste. Considerando que su trasero sigue aquí."
"Hicimos… un trato." Bruce articuló, cuidadoso. "Consíderalo un trabajo en progreso. No tenemos un plan perfecto para cómo exactamente… sobrepasarlo. Estamos trabajando en ello."
Alfred asintió. "Así que, lo perdonó, pero está haciendo rabieta. Castigando a Gordon con silencios estoicos y con no pasarle la sal."
Bruce rodó sus ojos. "Tengo que sacarle gusto a algo."
"No puede tenerlo de las dos formas, Amo Bruce. Con todo respeto, y si me permite ofrecerle consejo… O lo perdona, o no lo perdona. Pero no puede perdonarlo y seguir cobrándoselas con pequeñeces, pasivo-agresivamente."
"Lo sé." El gruñido frustrado fue arrancado de mala gana. Bruce sabía que Alfred le sermonearía de nuevo, una vez que se enterara. "Sí recuerdo que mencioné que era un trabajo en proceso, ¿cierto? Sigo procesando."
"¿Qué es lo que quiere? Esa es la única pregunta válida en esta situación一"
"¡Quiero que dejemos de actuar como dos idiotas!" Bruce explotó. "No lo odio, Alfred. Comprendo que estaba furioso conmigo. Entiendo que estaba ebrio. Comprendo que su naturaleza Alfa lo lleva a estados absolutos como esos, donde si quiere vengarse, lo hace. Dicho eso, tengo derecho a tirarle el salero en la cara, si así se me antoja."
Alfred asintió. "De acuerdo."
"Genial. Fin de la discusión."
"Y para saltar a otro tema diferente. Theo Galavan llamó."
Bruce retomó una posición de defensa. "¿Qué quería?"
"Los invitó a cenar, a Gordon y a usted, hoy en su penthouse. Le dije que lo consultaría con ambos."
Era lo último que le apetecía a Bruce hacer. Especialmente, porque se sentía como un tonto frente al político. No había olvidado su última plática con Theo Galavan.
-"Somos Alfas, y en muchas ocasiones, nuestras bestias internas nos ganan."
El coraje volvió. Bruce necesitaba otro round. "¿A qué hora?"
"Siete en punto."
"Le llamaré para confirmar."
Alfred alzó sus cejas, pero sabiamente, mantuvo su boca cerrada.
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"¡Detente ahí!"
El muchacho no lo hizo. Jim corrió detrás de él hasta atraparlo en plena acción de brincarse por las escaleras de metal. En el lado opuesto del callejón, el Strike Force se le unió, armas al aire.
"¡Yo no hice nada! ¿Por qué me persiguen?"
-¿Por qué corriste, en primer lugar? Jim pensó. "Anoche un agente de policía fue asesinado por una persona vestida de insecto, que le gusta quemar a su antojo. No la conocerías de casualidad, ¿o sí?"
"¡Claro que no, hombre! ¡No he andado metido en eso en mucho tiempo!"
Jim lo golpeó en el estómago.
"¡No me mientas, Nino!"
"¡Lo juro!"
"¡Esa es una violación del código de conducta de un oficial." Lydia interfirió, tajante y a la vez insegura de cómo su crítica sería recibida. Jim no tuvo simpatía para ella. No el día de hoy.
"Luke fue quemado vivo justo frente a mi, no menos de 12 horas atrás. Me comportaré de la manera que se me dé la gana." Con eso, Jim se redirigió a Nino, conociendo su pasado involucrando robos con incendios. "Este equipo de incendiarios están trabajando con una chica. Su traje lucía hecho en casa."
"Lo juro. ¡Nunca me he topado con nadie vestida de insecto!"
Jim le dio otro derechazo, dejando a Nino esparcido por la vaina de madera. Insatisfecho, salió del callejón.
Detrás de él, Ramirez continuó con sus quejas, citando a Barnes y su gusto por levantar infracciones por el más mínimo acto de violencia innecesaria. El joven hizo su mejor intento de amenazarlo, pero para Jim, tal cosa resultó una simple broma.
"Haz lo que te parezca pertinente, oficial." Le gruñó conforme regresaban a la patrulla.
La mañana era joven. Jim siguió más pistas por el área de Los Estrechos por su cuenta. Cuando recibió una llamada cerca del mediodía, justo saliendo de los muelles, Jim leyó el nombre y contestó al instante.
"Gordon."
"¿Estás muy ocupado?"
"No." Jim suavizó su tono. "No, Bruce. ¿Qué pasa?"
"El Señor Galavan llamó. Quiere que vayamos a cenar a su penthouse esta noche. Insiste que asistas conmigo. Intenté decirle que tu horario de trabajo es complicado."
"Estaré allí."
La sorpresa fue obvia. "De acuerdo. ¿Nos vemos en la Mansión?"
"Sí, te recojo y vamos juntos."
"De acuerdo." Fue la repetición recibida. "¿Estás bien? Suenas… agitado."
Jim ya tenía una mentira en la punta de su lengua. Luego, se frenó. Y se recordó que tenía que cambiar sus viejos métodos. Ese había sido el trato. "Acabo de pasar la mañana golpeando gente que podrían darme pistas para el caso de los incendios."
"¿Te las dieron?"
Una pausa. Jim suspiró. "No."
"Las encontrarás."
La confianza le aflojó una tuerca. Por lo menos, así se sintió. "Gracias. ¿Qué tan formal es esta… cena?"
"Para alguien que está corriendo para Alcalde, diría que bastante. Lo siento, sé que odias este tipo de cosa."
"No. No te preocupes."
"No quiero que te sientas… obligado. Considerando…"
Jim resopló por su nariz, mano en la manija de la puerta del conductor de su auto. "Pero estoy obligado. No pude asistir a la primer reunión que tuviste con él. Considerando que le estoy dando el apoyo del Sindicado, no se vería bien que lo dejara plantado por segunda vez consecutiva. Además… ¿Quién más te cuidará las espaldas?"
"Le llamaré para confirmar, entonces. La cena es a las siete."
"Te veo después." No contento con colgar así, Jim aclaró su garganta. "Oye, Bruce."
"¿Sí?"
"¿Estás bien?"
Hubo sonido del otro lado de la bocina. Fricción de una palma contra el teléfono. "No. Pero, ya tuve suficiente de sentir enojo."
Vaya. Jim hizo una mueca. "Puedes estar enojado el tiempo que quieras."
"Dijimos que trabajaríamos más duro en mejorar nuestra comunicación. Permanecer enojado y sin dirigirte la palabra es algo contraproducente." Jim detectó cierto tono quejumbroso.
"De acuerdo." Bruce quería brincarse la parte difícil, entonces; llegar a la reconciliación sin tener que ensuciarse en la mierda. "Sin embargo, romper viejos hábitos será difícil, Bruce. No esperes cambios extraordinarios de la noche a la mañana. Mantén tus expectativas apegadas al piso."
"Las tengo." Fue el forzado gruñido.
"Dicho esto." Jim tragó saliva. "Gracias. Por… esforzarte."
Con eso, colgó la llamada, nada listo para escuchar lo que pudiera salir de la boca de un adolescente resentido, si Jim lo provocaba lo suficiente.
Ahora en el volante, Jim se permitió dejar caer sus defensas. Su cabeza rebotó ligeramente con la esponja del respaldo. Con ojos cerrados, Jim visualizó al Bruce de esta mañana, un témpano en carne viva, inexpresivo a la hora del desayuno.
El chico había cumplido su palabra, sin embargo.
Estaba haciendo un esfuerzo.
Al regresar al Precinto, Barnes estaba esperándolo.
"¿Una infracción en mi expediente? ¿Habla en serio?"
"¿Luzco como si estuviera bromeando? ¡No atacamos a sospechosos! ¡Nunca!"
A solas en su oficina, ambos Alfas se enfrentaron con el mismo nivel de terquedad.
"Luke era un buen muchacho. Lo entiendo."
"Nosotros lo sacamos de la Academia. Le dijimos que estaba listo. Ahora, está muerto."
"Pierdes gente en la guerra. Lo sabes. Y no te confundas, estamos en guerra. Eso no te da licencia a romper la ley. Existe una línea. Créeme, Gordon. Lo aprendí a la manera difícil."
"Con todo respeto, sir." Jim gruñó, mirada firme al frente, el perfecto soldado. "Vivimos en Gotham. Existen áreas grises. Yo también lo aprendí a la manera difícil."
Si Barnes tuviera cabello, daba la impresión que estaría jalándoselos en estos momentos. "¿Y obtuviste lo que querías, mientras estaba actuando de vengador de Luke? ¿Alguna pista?"
"No, señor."
"¿No, señor?" Barnes repitió con tono burlesco. "Pues yo sí." Barnes tomó el control remoto de la televisión y la encendió. En la pantalla se reprodujo la cinta de seguridad de una bodega. "El dueño del lugar nos llamó para mostrarnos la cinta. Encontramos a nuestro Libélula." Gordon se acercó a la televisión de inmediato, frunciendo su ceño al distinguir a dos siluetas saliendo de la bodega en llamas. En efecto, reconoció a la chica que había asesinado a Luke. "No sabemos quien sea la persona que la acompaña."
Jim le quitó el control, regresando la cinta cinco segundos. Jim apretó su quijada, al reconocer la figura en cuchillas. "Yo sí. Demonios."
Selina Kyle.
A la hora de la hora, Harvey fue el que tuvo más suerte que Jim a la hora de encontrar una pista de su paradero. Un cuarto de alquiler en la calle Jenkins.
"Sé dónde."
"Oye, la última vez que vimos a esa chiquilla, tenía un arma apuntándonos. Tal vez deberías capturar a la joven fascista, ¿no crees?"
"Nah. Con Selina es mejor ser discreto."
Una hora después, con Selina apuntando una escopeta en su cara, Jim tenía que reconsiderar el consejo de Bullock.
"Suelta el arma."
"Sí, cómo no."
"¿Dónde está tu amiga?"
"¿Quién?"
"Las tengo a las dos en una cinta de seguridad."
"No sé de qué hablas, Gordon."
"Está incendiando edificios. Mató un policía. Estás rodeándote de una mala compañía, Cat."
"No lo entiendes. ¡Fue obligada a hacer todo eso!"
Jim pensó detenidamente. Selina solía mentir, pero había soltado la verdad demasiado pronto. Retiró su propia arma del combate, levantando sus palmas en son de paz. "De acuerdo." Guardó el arma. "Dejame ayudarla. ¿Quién es? ¿Quién la está forzando a cometer estos crímenes?"
Selina se mantuvo en silencio, observándolo acercarse.
"Selina, hay muchos policías furiosos allá afuera. Le dispararán a primera vista, a menos que llegue a ella primero que todos."
Por un momento, no pensó que Selina fuera a ceder. Pero, lentamente, el rifle descendió. "Su nombre es Bridgit Pike. Sus hermanos se la llevaron de nuevo. Joe y Cale Pike. Ellos… la secuestraron. Ellos fueron la que la obligaron a comenzar los incendios en los edificios. ¡Es su culpa que el policía murió!"
"¿Los hermanos Pike? ¿Por qué incendiarían los Edificios Wayne? ¿Quién les pagó?"
"¡Porque están locos! Trataban a Bridgit como una esclava. La tenían encadenada a la pared."
"Y te sientes enojada por ella. ¿Por eso estás armada? ¿Piensa ir tras los Pikes? ¿Rescatar a tu amiga?"
"No."
"Ése es un sí." Jim suspiró. "Mira, lo único que ganarás es que te maten a ti, y a tu amiga. Déjame a mí manejar a los Pikes."
"Sin ofender, Jim." Selina alzó sus cejas, comenzando a salir de su departamento. "Pero, mis oportunidades son mejores que las tuyas."
Jim la detuvo de un brazo, completamente sorprendido por el comportamiento tan dedicado de alguien como Cat, ante otra persona. Que alguien inspirara este sentido de lealtad de la Alfa, debía ser alguien singular. "¿Por qué te involucras? Te conozco. Huyes de los problemas de los demás, si puedes evitarlo. ¿Por qué ahora estás dispuesta a arriesgar tu pellejo?"
Selina se congeló, ojos fijos en Gordon como dos imanes. Sus feromonas se intensificaron, desnudando señales de alarma por la choza. Jim dejó su mano caer, pero no su mirada en la chica.
"¿Qué significa esta joven… para ti?"
"Cállate." El gruñido salió forzado de la garganta de la joven. Sus labios temblaron y se torcieron en un puchero. "No es nadie. Sólo… una chica del vecindario."
-Oh, Selina. Jim sintió ligera tristeza, reconociendo el tipo de sentimiento salpicando por las grietas. Algún día este día llegaría, alguien aparecería frente a Selina para tumbarle sus defensas. Pero, Jim no había esperado que tan pronto. Selina era demasiado joven, demasiado cerrada sentimentalmente, para saber lidiar con una posible Compatibilidad.
"Te doy mi palabra." Jim continuó, voz suave, agachando su cabeza al nivel de la otra Alfa. "Haré todo a mi alcance para mantenerla a salvo. Pero no puedes involucrarte. Dime dónde está."
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Harvey se agachó frente a los hermanos Pike, ahora rostizado como cerditos. "Dios. Odio que huela a buena barbacoa."
"¡Despejado! No hay nadie más." Jim gritó desde el otro cuarto. Harvey escuchó sus pasos de regreso. Comenzó a levantarse-
-una mano quemada lo sujetó de la muñeca, sacandole el susto de su vida.
"¡Harvey!"
Uno de los Pike siseó Perra, con tanto odio, que parecía que era lo único que lo estaba manteniendo con vida.
Harvey hizo lo más lógico que se podía hacer en esta situación: pateó al hijo de puta para terminar el trabajo.
"¡Harvey, deténte! ¡Eso es suficiente!" Jim lo jaló de los hombros para despegarlo del Sr. Rostizado. Con un último gemido, el hombre carbonizado pareció por fin tirar la toalla.
"¡Me dio el susto de mi vida!"
Jim checó su pulso. "Y ahora está muerto. Buen trabajo."
"Oh sí. ¿Mis patadas lo mataron? ¡O tal vez es porque está frito como un taquito! ¡No es mi culpa!"
"Ajá." Fue el escéptico apoyo que recibió. Vaya compañero. "Mira." Jim apuntó hacia las esposas que se encontraban cerca de los tubos de la calefacción en una de las paredes. "Parece que Selina decía la verdad."
"Mira. No quiero hablar mal de los muertos, pero estos imbeciles merecían lo que el Karma les mandó."
"Estos imbéciles eran pirómanos profesionales. Alguien los contrató. Pero, ¿por qué ir tras Wayne Enterprises?"
"No tengo idea, Jim. ¿Por qué no le preguntas a tu chico?"
"Hay cosas que están fuera de hasta su jurisdicción."
"Entonces, ¿a quién le importa? Hay una chica vestida de Libélula suelta por la ciudad con un lanzallamas. ¿Por qué no nos enfocamos en ese pequeño predicamento?"
Ambos salieron del taller con la peste a costillas en barbacoa impregnada en sus narices.
De vueltas en el precinto, coordinaron un perímetro de vigilancia por todo el área rodeando los edificios Wayne que aún no habían sido dañados, Jim a la cabeza. Harvey coordinó otro equipo alrededor de la choza donde Selina se hospedaba, por si acaso.
De la nada, Jim se voluntorió para darle una actualización a Barnes. Porque aparentemente, sus deseos suicidas necesitaban ser alimentados.
A su regreso de la oficina del Capitán, vestía un cara de perro pateado. Bullock no quiso preguntar detalles. Ni muerto se metía en las riñas de esos dos.
Cerca de la cinco treinta, sin embargo, Jimbo se mostró inquieto. Bullock lo notó mirar su reloj más de tres veces en los últimos quince minutos.
"¿Estarás bien, si me tomo un tiempo fuera?"
"¿Cita ardiente?"
Jim hizo una mueca, más no elaboró. "Regreso después de las nueve."
"Traeme uno tacos de regreso."
Jim rodó sus ojos.
"¿Qué? ¡Se me antojaron!"
"Pensé que no te gustaba hablar mal de los muertos." Tras ponerse su saco, Jim apretó el hombro de Harvey en despedida.
Diez minutos después, descubrió que tenía compañía de nuevo, ahora en la forma de McGinnis. Harvey fingió demencia, ignorándolo sólo por mero entretenimiento. Finalmente, McGinnis aclaró su garganta.
"¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?"
McGinnis se desparramó por encima del escritorio de Jim. Dios, vaya que el tipo tenía extremidades de popotes. "Querías saber一Digo, sé que estás ocupado persiguiendo tipos malos. Siempre. Pero Jim me dijo一Bueno."
"Dios mío, escúpelo."
"Mi hermana."
Ah. Harvey se colocó sus lentes con un suspiro. "Oh, sí. El caso frío."
"¿Has averiguado algo nuevo?"
"¿Cómo debería saberlo?"
La cara de McGinnis fue un repertorio de confusión. "¿Porque es tu trabajo?"
"Mira." Harvey sacó el expediente del caso de las profundidades de su cajón derecho. Lo aventó sobre su propio escritorio. "No nos hagamos tontos. Puede que funcione con Jim, pero yo sí sé reconocer cuando estoy perdiendo el tiempo. No encontraré nada nuevo, hasta que abras la boca y digas la verdad."
Así de efectivo, el usual acto de niño nerd se cayó. McGinnis fue una tabla endurecida, todo jugueteo desvanecido. Como no abrió su boca para dar excusas, Harvey prosiguió.
"Tu eres la última persona en haber visto a tu hermana con vida la noche de su desaparición. La noche que tu padre fue encontrado muerto en su oficina, supuestamente con un pistola en su boca. Ahora, sé que tu apellido acarreaba buen dinero en aquel entonces. Le pagaron a las persona correctas para que no unieran ambos incidentes y voltearan en la dirección opuesta. Pero, este es el presente, chico. Los McGinnis no tiene ni un centavo. Si fuera a reabrir este caso como debe ser… tú serías el sospechoso principal."
McGinnis se acercó al expediente de su querida hermanita. Lo revisó con desdén, enchuecando la foto de la desaparecida de su clip. "No tuve nada que ver. Tengo una coartada."
Harvey alzó una ceja. "Sí. Estabas con Jim Gordon aquella noche. Que buena coincidencia, ¿huh? El hombre más conveniente que podrías haber escogido para sacar el cuello por ti."
"Era la fiesta de cumpleaños de Jim. Había una docena de gente de testigos que reafirmaron que estuve allí一no tendría necesidad de mentir al respecto, Detective Bullock."
"¿Cómo se conocen?" Bullock moría por saber. Y honestamente, no se molestó con darle más vueltas al asunto. "¿Cual es la historia entre ustedes dos? Frente a todos, actúan como dos armadillos enroscados, pero te das la vuelta, y Jim te ve como si le hubieras atropellado su perrito."
McGinnis pareció ahogarse con su propia saliva. "Buena pregunta. Deberías preguntarselo, porque me encantaría saber la respuesta tambien."
Harvey se recargó frescamente sobre el respaldo de su silla giratoria. "¿Qué dije sobre mentir?"
McGinnis lució igual de pasmado. "No estoy mintiendo一Crecimos juntos. Éramos vecinos. Fuimos a la misma secundaria. Y conoces a Jim, siempre tenía que ser el héroe. Me espantaba a los bravucones del tercer año."
"¿Así que eran amigos?"
"Claro." El tipo enfatizó, mirando a Harvey con ojos del tamaño de platos. "Mejores amigos. Tocábamos juntos en un banda y todo一"
Oh sí. Harvey sonrió de oreja a oreja. ¡Había descubierto el jackpot!
"一Hasta que claro, el imbécil de su hermano comenzó a meter sus narices y a opinar que Jim no debería juntarse con los raros de la cuadra. Todo un Peter Gordon Jr., ese asno."
Sólo faltaban las palomitas de maíz. Harvey estaba salivando con lo que estaba aprendiendo. "¿Es ésta la misma banda donde Jimbo cantaba?"
Una mueca fue su respuesta. Pronto, la mueca se transformó en una pequeña sonrisa. "Bueno. El idiota lo intentaba, al menos."
Alarmas se prendieron en la cabeza de Harvey. La sonrisa. La nostalgia breve cruzando las facciones de McGinnis. Harvey recogió las piezas del acertijo con sutileza, ya con una idea del escenario en el que se estaba metiendo. "¿Qué pasó después?"
McGinnis resopló sus narices. "Nada. Nos graduamos. Nuestro querido Jimmy se enlistó en el ejército. Yo fui mandado a California junto con mi madre, mientras mi padre llevaba AstroTech a la quiebra. Que yo sepa, Gordon duró cinco años fuera del país estando en servicio… Cuando regresó tuvo su fiesta de cumpleaños y me invitó." Sarcasmo retornó a su voz. "Después, mi vida tomó un camino de mierda que nunca vi venir. Está muy bien documentado por los tabloides, si dudas mi palabra."
"¿Desde entonces, no habías visto a Jim?"
"Nop. No hasta que fui contratado por el Gotham Gazzete hace tres meses."
"Mn." Bullock guardó sus notas mentales para luego, examinando a McGinnis cuidadosamente.
"¿Suficiente para ti?"
"Por ahora. Regresaré por la continuación cuando tenga más tiempo libre." Levantándose, Harvey decidió por otro round de café. "Éstate listo, porque las preguntas feas apenas comienzan, amigo."
Dejó a McGinnis ahí mismo, y Harvey se auto felicitó por todavía tener ese toque especial durante sus interrogaciones. El tipo estaría hirviendo en su jugo de incertidumbre por unos dias, pero eventualmente, estaría escupiendo los frijoles con Tío Harvey.
Ahora, sería el turno de Jim.
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Lo primero que Jim Gordon hizo al pisar en territorio de Theo Galavan, fue inhalar profundo.
En efecto, no detectó ni una sola huella. Ni una sola pizca de feromonas. El lugar estaba limpio.
Más que eso, el Penthouse de Galavan era un lugar de opulencia. La arquitectura moderna le dio a Jim una mirada profunda a los gustos extravagantes del hombre. Bruce nombró algunas de las piezas para el beneficio de Gordon, en parte también disfrutando de enseñarle algo de cultura e historia. Jim se dejó exponer, mientras Bruce le contaba sobre una pieza China, perteneciente a una Dinastía que Jim nunca podría pronunciar.
"¡Detective Gordon!" La voz de Galavan hizo eco por el vestíbulo al por fin, mostrar su cara. "Qué magnífica sorpresa. No estaba seguro que nos deleitaría con su presencia, después de todo."
Jim no perdió el tiempo en rezongar. "Deleitar, no sería el verbo que usaría."
"Lo que James quiere decir, es que se alegra de estar aquí."
Galavan rió. "Ahora sé quien en verdad te mantiene a raya, Jim. Por favor, permítanme escoltarlos al comedor. Mil disculpas por la espera, me temo que mi hermana tuvo una emergencia. Llegará tarde."
El comedor estaba preparado para lucir acogedor. Había fuego en la chimenea. Las luces estaban a nivel medio. Música clásica reproduciéndose. Los platos estaban servidos. Sólo faltó que todos se sentaran.
Jim sacó una de las sillas, esperando a que Bruce tomara asiento primero. Se sintió observado al realizar un gesto que le resultaba ya automático, y al levantar su mirada, se encontró con la de Theo.
"Que dulce." Vino el comentario.
Algo en el tono del hombre, pareció contradecir sus palabras. Jim forzó una sonrisa neutra. Cuando por fin tomó asiento al lado izquierdo de Bruce, su Alfa interior estaba despierto. Inconforme.
Galavan llenaba los silencio bastante bienーno por nada, un buen políticoーcompartiendo de sus últimas vacaciones en Aspen. Eso llevó a preguntarle a Bruce si había visitado, y ahí al tema de la Mansión de Suiza donde la mayoría de los familiares lejanos Wayne residían. Jim los dejó charlar, contento con fundirse en el fondo.
La cena arribó eventualmente. Para su alivio, nada con barbacoa.
"Propongo un brindis."
Jim y Bruce compartieron una mirada. Ambos habían pedido jugo de arándanos para tomar, y en su momento, Galavan lo había encontrado gracioso.
"Seguro." Jim sonrió, tomando su copa.
"¡Lo siento mucho!" Una mujer vestida toda en negroーpresuntamente, la hermana de Galavanーescogió ese momento para unírseles. Era una hermosa mujer, aunque resultaba difícil encontrar parecido entre ambos hermanos. "Algo de último minuto requirió mi atención."
"Bruce, Jim. Déjenme presentarles a mi dulce hermana: Tabitha."
Ambos se levantaron para apretar la mano de la mujer, pero fue Bruce quien pulió sus modales.
"Gusto en conocerla, ma'am."
"Jim Gordon. Finalmente." Tabitha exclamó con asombro, en cuanto su mano se enlazó con la suya. "Después de escuchar tanto sobre ti, aqui lo tenemos en persona. Es grandioso ponerle un rostro a toda una celebridad."
Jim carraspeó su garganta, volviendo a su asiento. "No soy nadie especial."
"Aw, modesto también." Tabitha sonrió. Le guiñó el ojo a Bruce. "Wow. Sólo mírense. Son adorables juntos."
"Tabitha, contrólate, por favor." Theo reanudó su brindis, levantando su copa al aire. "Como decía. Un brindis por… la familia."
Jim frunció su entrecejo, mientras sus copas conjuntas chocaron entre sí.
"Al final, es todo lo que importa. ¿Cierto, Jim?"
"No sabría decirle. No soy cercano a la mía." Jim reconoció, viendo el fondo de su copa. "Aunque estoy aprendiendo a que puedes crear la tuya, muy aparte de lazos consanguíneos." Todo lo que tenía, era a Harvey y a Bruce. La revelación le dejó una sensación de posesividad. Lo poco que tenía, Jim sabía que haría lo imposible por protegerlo.
"Es verdad."
Todo los presentes se giraron en la dirección de Bruce.
"También estoy aprendiendo… Que incluso cuando pierdes todo, siempre hay esperanza de rodearte de gente buena. Puedes reconstruir lo que haz perdido, aunque no sea lo que esperabas."
"Eso es muy sabio de tu parte, Bruce." Theo le sonrió al Beta con simpatía. "Como mi madre solía decir, cuando la vida te da limones, ¡tienes que hacer limonada!"
Tabitha dejó salir una carcajada. "Siempre dice esa malísima broma. Es vergonzoso."
Bruce liberó una risa suave con su interacción. Jim se limitó a sonreír, el Alfa apenas logrando relajarse en el escenario nuevo.
Comieron el pescado a la plancha con gustoーen el caso de Jim, con verdadera hambreーla plática tocando diferentes puntos. En un momento, Jim se encontró compartiendo sobre la mejoría del espíritu en el GCPD bajo la mano de Barnes. No fue difícil de ahí saltarse a los planes que Theo tenía sobre donar nuevos equipos de defensa a los oficiales del precinto, una vez que ganara las elecciones.
Jim fue cortés, aunque su orgullo por dentro gritaraーno necesitamos caridad. Asintió y sonrió en los momentos adecuados, mentalmente pensando en Selina Kyle y en Bridgit Pike.
En preludio al postre, Tabitha apuntó una uña acrilica en su dirección. "No crean que se han librado. Tengo que preguntarlo, tortolitos... ¿Cómo sucedió?"
Bruce enlazó un vistazo con Jim. "¿Perdón?"
"¿Cómo fue que dos personas de mundos tan distintos… se enamoraron?"
Ah.
"Lo siento." Tabitha sonrió gatunamente, para nada reflejando su disculpa. "No puedo evitarlo. Soy adicta a una buena historia romántica."
La pausa que prosiguió fue una orquesta de silencios torpes. Bruce dobló su rostro hacia Jim, expresión titubeante.
Jim posó su mano sobre la del muchacho para tranquilizarlo.
A sus espectadores les sonrió a labio abierto, sabiendo que luciría como un tiburón. "Simplemente, nos encontramos el uno al otro."
"Deja a la gente joven en paz, Tabitha." Con el papel de hermano mayor echando reprimendas, Theo batió una mano para cortar el puchero formándose en la cara de su hermana.
"Vamos. Sólo denme un entremés." Tabitha insistió, posando sus codos en la mesa para rodear su rostro con sus manos. "¿Fue amor a primera vista? ¿Sintieron fuegos artificiales al verse? ¿Cantos de ángeles?"
Jim contuvo sus ganas de rodar sus ojos en blanco.
Sus dedos fueron apretados por los de Bruce, sin embargo. "Un poco de todo."
El resumido desenlace no le fue satisfactorio a Tabitha. Fue obvio.
"No es algo que se pueda describir." Jim elaboró, abriéndose por un minuto. "Cuando ves a tu persona Elegida por primera vez, se siente como si te dispararan. Conlleva mucha confusiónーsientes la fuerza, jalándote hacia esa persona. Y eso es sólo el inicio. Lo que sigue es el verdadero trabajo duro."
"Y me imagino que ha involucrado una extraordinaria cantidad de trabajo duro." Galavan ofreció rellenar su copa. Jim se rehusó. "Ustedes dos son… bueno, siendo honestos, forajidos entre la sociedad."
A su lado, Bruce endureció su espina dorsal.
Jim frunció su ceño. "No lo considero así."
"Pero no son comunes." Galavan interceptó, aun sonriendo.
"Le sorprendería entonces, saber cuantos emparejados Alfa/Omega son peligrosamente disfuncionales." Jim reiteró. "Suelo arrestar los peores casos a diario."
"Que salvaje." Galavan suspiró. "Algo tan hermoso y especial como una Compatibilidad… dañado de manera tan irremediable por gente menos evolucionada."
"Lo que dice entonces, Detective, ¿es que meramente su biología es lo que los mantiene unidos de la cintura?" Tabitha se metió de nuevo. "¿Está respondiendo solamente a sus impulsos… como perro sin correa?"
¿Cual era el problema con esta mujer? Jim se preguntó cuál sería la hora correcta para fingir una llamada de Barnes.
"No sé qué quiere escuchar, ma'am." Jim semi-gruñó. "Sólo puedo decir que nada me obliga a estar con alguien con quien no quisiera estar. Ni siquiera mis bajos y oscuros impulsos." Le echó un vistazo a Bruce.
El silencio que prosiguió fue tenso. La llegada del postre fue una bendición.
Galavan carraspeó su garganta. "Permítanme disculparme con ustedes. No fue nuestra intención entrometernos de más en sus asuntos personales."
Jim jugueteó con la pieza de pie de manzana que no se animaba a saborear. Por un momento, pensó en ser prudente. Luego, recordó que prudencia no era el estilo de los Gordons. "Pero lo sigue haciendo."
La expresión en Galavan fue una placentera visión. El hombre tosió ligeramente parte de su champaña. "¿Disculpe?"
Bruce dejó caer su tenedor ruidosamente. "Jamesー"
"Sigue indagando en nuestra relación, esté yo presente o no. Es un hecho. Entiendo la fascinación para alguien mirando desde afuera, un Alfa y un Beta, más divertido que ir al zoológicoーPero hay líneas. Reglas a respetar. Usted es un Alfa, y lo sabe. Lo respeto inmensamente por salvarle la vida a Bruce, pero considere esta una primera advertencia sobre entrometerse de más."
Ambos Galavan intercambiaron miradasーTheo con ojos engrandecidos, Tabitha con una ceja alzada y una ligera sonrisa.
"Ya veo. Bruce compartió con usted lo discutido en nuestra última cena juntos."
"¿Esperaba lo contrario?"
"Meramente ofrecí algo de consejo."
"Tal vez. Aún así, lo que dijo estuvo completamente fuera de normaー"
"El Señor Galavan estaba siendo comprensivo." Bruce alzó su voz por primera ocasión. "Estábamos charlando. No lo tomé a pecho. No hay razón para tomarlo fuera de proporción, James."
La cabeza de Jim dio un rebote entre Bruce y los anfitriones. Traición fue una bala entrando por su esternón, atorada entre sus costillas con recelo. Escuchar tal cosa del Beta resultaba una triste broma. Jim sabía que tanto le había afectado lo dicho por Galavan. Especialmente cuando había actuado como una clase de profecía enfermiza en su relación.
Respirando hondo, Jim se reincorporó. "Como lo dije antes, lo respeto. Lo estoy respaldando. Sólo pido que no se aproveche de nuestra confianza, Señor Galavan."
"Comprensible." Galavan asintió, toda sonrisa arrogante limpiada de su semblante. "Por favor, acepte mi más profunda disculpa de nuevo. Ambos." El hombre se dirigió a Bruce en corrección de última hora.
Bruce, sin embargo, estaba muy entretenido haciendo un desastre del pay de manzana que le habían servido. Lucía completamente sumergido en otro episodio de humor oscuro.
El móvil dentro del bolsillo de Jim escogió vibrar. La tensión, en vez de aligerarse, se duplicó. Todas las miradas se concentraron en el Detective. La anticipación viniendo de Galavan le dio mala espina.
Al revisar la pantalla, no reconoció el número. Dudó por un momento.
"Contesta." Bruce murmuró. "Podría ser importante."
Con una mueca de disculpa, Jim se levantó del comedor para tomar la llamada en el pasillo.
"Hablas con Jim Gordon."
"¿Recuerdas tu promesa?"
Oh. Selina. "Sí."
Una pausa.
"Creo que sé a dónde Bridgit se dirigirá."
Jim escuchó detenidamente la dirección revelada entre dientes, echando un vistazo a sus espaldas. Divisó a Bruce de pie, caminando hacia el centro del estudio, justo frente a la chimenea, la mano de Galavan guiándole las espaldas. Tabitha todavía lamía mermelada de manzana de su tenedor. Cuando giró su perfil en dirección de Jim, la mujer le cerró el ojo.
Jim escuchó a Selina cortar la llamada de manera súbita. El siguiente paso fue llamar a Harvey. Le ordenó preparar al Strikeforce y avisarle a Barnes de la posible aparición de Firefly. Luego, llegó la parte más incómoda.
Caminó directo al fondo del comedor-estudio, deteniéndose justo a lado de Bruce, atrayendo su atención con su mera cercanía.
El Beta lo miró de pies a cabeza, resignación rápidamente cayendo en sus facciones. "Tienes que irte."
Jim asintió. "Si deseas quedarte一"
"Llamaré a Alfred para que me recoja." Todavía ese tono frío. Jim no lo podía soportar.
"Cuidaré bien de su muchacho, Detective. Me aseguraré que llegué a casa a salvo, lo prometo."
La mano de Jim se coló por la nuca del Beta de manera automática, ignorando a Galavan por completo. Presionó gentilmente. Quiso suavizar la tensión acumulada en el cuello de Bruce por unos momentos.
Sintió a Bruce inhalar y exhalar, luego el chico levantó su rostro para mirarlo cara a cara.
"Ten cuidado." Las llamas de la chimenea se reflejaron en los ojos oscuros del Beta.
Sólo entonces, Jim se sintió listo para irse. "Lo intentaré."
[+]+[+]
"Me alegra que podamos tener un momento a solas, Bruce. Hay algo que me gustaría discutir contigo."
Bruce no se sentía de lo más receptivo. Pero no quería mostrarse más grosero de lo que ya se había mostrado durante toda la velada. "¿Oh? ¿A qué se refiere?"
"Uno de los ejecutivos de Wayne Enterprises se ha reportado como desaparecido. Sid Bunderslaw. ¿Lo conoces?"
"Sí. Nos hemos encontramos en muchas ocasiones." Bruce observó al Alfa asentir. "¿Qué sucedió?"
"Nadie lo sabe. Pero, la situación no se ve positiva."
"¿Cómo se enteró?"
"Digamos que tengo amigos en lugares altos y privilegiados. He estado siguiendo lo que sucede dentro de la Compañía, Bruce."
"¿Y qué más ha averiguado?"
"Que tu padre era un hombre bueno. Grandioso." Galavan se apoyó sobre sus muslos para inyectar más intensidad a lo que estaba compartiendo. "Pero también he aprendido que a pesar de esto, cosas malas siguen sucediéndole a esta compañía."
Bruce tragó saliva. Se sintió demasiado cerca, el corte fino de la dura verdad que Galavan estaba tirándole en su cara. Se tomó un momento, escogiendo ver la chimenea. Apretó sus puños. "Desafortunadamente, creo que tiene razón."
"Puedo ver一especialmente después de verte interactuar con tu Alfa一que eres más maduro de lo que tu edad indica, Bruce. Luces listo para darle cara a los desafíos de tu Compañía. Dicho esto… necesitarás ayuda. Una vez que sea Alcalde, me gustaría mucho ser esa persona en la que pudieras apoyarte."
Eso devolvió a Bruce al centro. Sorpresa lo dejó en silencio unos momentos. "Gracias, Señor Galavan." Buscó por alguna pista de falsedad en la cara del hombre. No creyó encontrarla, pero escuchó la voz de James en su cabeza Como todo un buen político. "Aprecio su ayuda, en verdad."
Galavan alzó su mano. Bruce la estrechó con firmeza. Al terminar, el hombre se levantó para servirse un trago de whiskey. El momento de quietud sirvió para que Bruce pudiera mandarle un rápido mensaje a Alfred por su móvil.
"Hay algo más."
Bruce se congeló, su pulgar todavía en el teclado. Miró a Galavan regresar a su asiento, ahora cargando con un sobre manila.
"Admito…" Galavan suspiró. "No estaba seguro de compartirlo contigo. Sin embargo, ¿qué clase de persona fuera si escondiera algo como esto? Prefiero ser honesto contigo, Bruce…"
"¿Qué hay allí?"
"Velo por ti mismo. A solas. Una vez que llegues a casa. Fue mandado a mi oficina de manera anónima; muy posiblemente en represalia al apoyo que el Detective Gordon me está ofreciendo. Buscan desacreditarlo, es obvio."
El sobre estaba pesado con un objeto rectangular dentro. Bruce tragó las ansias de romper el papel y ver dentro. "¿Desacreditarlo en qué forma?"
"Escúchame, Bruce." Galavan estiró su mano libre, atrapando una muñeca del Beta. "Por eso di tanto empuje a mis críticas durante la cena. Quería ponerlos a prueba. Tenía que saberlo一tenía que estar seguro que los intereses que Jim Gordon tuviera por ti fueran genuinos, antes de darte esto. Creo… Creo que todos cometemos errores. Somos humanos. Pero también creo en la redención. Aunque suene anticuado… en el amor sincero. Lo que vi hoy entre el Detective y tú… es un diamante en bruto."
"¿Qué? ¿A qué se refiere? ¿De qué está hablando?"
Galavan le sonrió. "Lo amas, ¿verdad? Lo amas con todo tu corazón."
Bruce apretó el paquete con ambos brazos. Bajó su mirada, sintiendo su rostro calentarse.
"No temas. Son sentimientos intimidantes. Primitivos. Peligrosos. Debes sentir que son un hoyo negro del que a veces no puede nadar fuera, ¿cierto?"
Aún con su mirada abajo, Bruce respiró hondo. "¿Ha amado a alguien de tal forma, alguna vez?"
Galavan le dio un trago a su bebida. Luego, deliberó su respuesta con pesadez. "No. Por ello mi fascinación cuando los que me rodean lo experimentan. Es… un fenómeno que siempre me captura."
Bruce lamió sus labios. "¿Qué fue lo vio? Mencionó que quería ponernos a prueba. ¿Qué… qué fue lo que descubrió?"
Galavan sólo sonrió con misterio.
[+]+[+]
Bridgit Pike seguía rebozando de fuego la patrulla a pesar de las advertencias.
Jim trató de detenerla. En serio lo hizo, llegando tan lejos como correr en dirección de la muchacha para auxiliarla一sólo para ser detenido por los brazos de Bullock y de Barnes, arrastrándolo en dirección opuesta.
"¡BRIDGIT! ¡ALÉJATE, EL AUTO VA A EXPLOTAR!"
La chica vociferó. Jim sólo pudo observarla caer al suelo, al momento que la patrulla dio pie a la combustión inevitable. El shock fue tanto que los brazos de Bullock se aflojaron. Jim se libró de su prisión de inmediato, corriendo en dirección de la chiquilla.
La tacleó fuera del camino. Sintió el fuego siendo traspasado a su propia ropa, pero se sostuvo. Bridget luchó en su contra, todavía gruñendo, chillando en dolor.
"¡JIM! ¡Con un demonio! ¡Mójenlos!" Escuchó a Bullock gritar. En segundos一o tal vez horas一Bridgit y su persona fueron cubiertos en agua helada, cortesía de los bomberos.
Jim actuó rápido, desabrochando el lanzallamas de la espalda y torso de Firefly para evitar más catástrofes. La chica estaba tosiendo agua. No tardó en remover los googles de su rostro, desnudando la mitad de su rostro en el proceso. Fue la primera vez que Jim la conoció sin una máscara de por medio.
"Jim, ¿estás bien?" Harvey tenía su arma apuntada en Pike. "Dios mío, hombre. ¡Me diste el peor susto de mi vida!"
"Bridgit Pike, estás bajo arresto." Jim esposó las muñecas de la chica con cuidado, dejándolas reposar sobre su regazo. Siguió la lectura de sus derechos a jadeos. "Recibirás ayuda médica inmediatamente. Tienes derecho a guardar silencio…"
"¿Estás bromeando? Deja eso para después, Jim." Bullock gruñó.
"¿Dónde está la ambulancia?"
"¡Está en camino! Deja moverte tanto, te estás mirando muy parecido a una salchicha."
Cuando Harvey bajó el arma para darle una mano en ponerse de pie, fue el turno de Jim en gemir. Demonios.
Bullock revisó las palmas de Gordon. Hizo una mueca. "Tenías que ser el héroe."
La sirena de la ambulancia se escuchó cerca. Jim fue apoyado sobre el cofre de otra patrulla. Bullock lo cubrió con su propia chaqueta, no dejando de escupir maldiciones.
"¿De qué demonios estás sonriendo?"
Jim divisó a Bridgit, todavía acostada en el asfalto, cubierta de la vigilancia del Strikeforce, viva. Respirando. "Estará bien."
Harvey siguió su línea de visión. "Define bien, un cuarto de su cuerpo está frito como pollo Kentucky."
"Podría ser peor." Mucho, mucho peor.
"No haces promesas que no puedes mantener." Escuchó a Barnes en su cabeza, terca como el golpe de un martillo. Sin embargo por hoy al menos, Jim tuvo el alivio de saber que había podido cumplir con esta promesa en particular.
[+]+[+]
Bruce arribó al ala de emergencias acompañado de Alfred. Se dirigió directo a la estación de enfermeras.
"Disculpe. Estoy aquí por James Gordon."
"Hola, querido." La enfermera le sonrió de manera condescendiente. "¿Eres su hijo?"
"No. Pero, necesito verlo."
"Si no eres familiar del paciente一"
"Mi nombre Bruce Wayne. Su Emparejado."
Con un suspiro, la mujer revisó su tabla con registros. No mostró impresión alguna al escuchar su apellido. "Mn. Detective Jim Gordon, sí. Quemaduras de primer nivel. Estará bien, Señor Wayne. Si gusta tomar asiento, el Doctor a cargo le dará una actualización en quince minutos."
"Quiero verlo. Ahora."
"Amo B, calmémonos." Alfred le empujó para retirarlo del recibidor. "Lo que el muchacho quiere decir es que tiene derecho a ver a su Emparejado, como cualquier otro pariente del paciente, ¿cierto?"
"Depende. ¿Cuenta con algún comprobante legal que me sirva para identificar al joven como tal?"
Bruce rodó sus ojos, sabiendo muy bien que no había traído consigo ninguna copia de su Acta de Compatibilidad. Se alejó de la estación, mientras Alfred seguía debatiendo.
"¡Psst!"
Bruce se detuvo. Lentamente giró su rostro hacia las puertas que separaban la sala de urgencias con Cuidados Intensivos. Estaban partidas a la mitad, y de la fracción de espacio libre, unos rizos muy conocidos se asomaron.
Bruce evitó atraer atención a su persona mientras caminó hacia las puertas. Nadie parpadeó, ni hizo alboroto mientras el Beta se escabulló por la grieta junto con Selina.
"¿Qué haces aquí?"
La chica se encogió de hombros. "Busco por una amiga."
"¿Sabes dónde está James?"
"Sí, pero está rodeado de policías. Esperaba que te aparecieras. Necesito hablar con Gordon, te escucharán si les ordenas dejarnos pasar."
"También me alegra verte, Selina." Bruce murmuró, nada sorprendido en ser usado para la conveniencia de la chica.
Selina lo guió por los pasillos de Cuidados Intensivos con más seguridad ahora que contaba con la protección de alguien como Bruce. Dicho, y hecho, fue obvio en cuál área tenían a James, puesto que las espaldas de los Detectives Ramírez y Bullock eran distinguibles, afuera de uno de los cuartos de examinación.
"¡Detective Bullock!"
"Oh, no." El Detective anunció, mucho antes de voltear. "Ramírez, danos un momento."
Bruce esperó a estar a solas, para intentar pasar por sobre el cuerpo del Alfa. "¿Qué sucedió?"
"Oye. Tranquilo. Estará bien. Está sedado." El Detective le empujó suavemente de vuelta. Al ver a Selina, le apuntó con un dedo. "Tienes todo el descaro del mundo, chiquilla. Deberías estar arrestada al igual que tu amiguita."
"¿Arrestaron a Bridgit? Ese mentiroso de Gordon-"
"¡Oye! Ese mentiroso casi termina como chuleta asada tratando de salvar la vida de la pequeña pirómana. Un agradecimiento sería lindo de tu parte."
Bruce nunca había visto a Selina lucir tan… vulnerable. Su usual control era no-existente. Su mirada cristalina se conectó con Bruce, rogando por algo que el Beta no comprendía. "Gordon prometió que la ayudaría. ¿Cómo encerrarla en una celda hasta pudrirse es ayudarla?"
"Asesinó a un oficial de policía. Eso tiene consecuencias, Cat. Y por ahora, no está en ninguna celda. Pike está en cirugía."
"¿Qué tan mal se encuentra?" Selina gruñó entre dientes.
El Detective se tomó un momento, mirando entre ambos. "Lo importante es que está viva. Y créeme, considerando que estaba cubierta de combustible cuando fue absorbida por la explosión, es un vil milagro. Jim la logró arrastrar del fuego antes de que fuera consumida por completo."
Probablemente mañana sentiría admiración por las acciones de James. Esta noche, la frustración y preocupación ganó sobre todo lo demás. "Necesito verlo."
El Alfa suspiró. "De acuerdo." Estiró su brazo hacia el ala adjunta. "Está dormido en la primer cortina a la derecha."
Selina no lo siguió. Bruce sospechó que probablemente no la volvería ver por hoy.
Había otras personas internadas en el ala. Múltiples cortinas. Bruce se dejó guiar por el olor de James, un poderoso jalón de pólvora y colonia barata, más que por las indicaciones vagas del Detective Bullock.
Uno de los pies de James se asomaba de la manta que lo cubría. Bruce lo cubrió con recelo. En efecto, el Alfa dormía boca arriba, sin camisa. Sus pectorales estaban rojizos, pero brillaban con lo que Bruce asumió era pomada analgésica.
Había una silla de plástico a lado de la camilla. Bruce se dejó caer en ella, suspirando con gigantesco alivio.
Su vigilia no fue larga. En menos de 20 minutos, Jim comenzó a volver en sí. Bruce tomó su mano izquierda, moviéndose de la silla a la camilla.
Jim parpadeó. Gruñó, al verlo. "Mn. Le dije a Bullock que no te llamara."
"Pensé haberte dicho…" Bruce carraspeó su garganta. "… que tuvieras cuidado."
Una sonrisa adormilada onduló la boca del hombre. "Dije que lo intentaría."
Bruce lamió sus labios. "El Señor McGinnis me llamó. Me dijo que estabas en Urgencias."
La sorpresa tuvo a James girando su rostro a su costado. "¿McGinnis?"
"Sonaba preocupado, porque no sabía exactamente que te había ocurrido. Me encontró como tu contacto de emergencias."
"Oh." El Alfa le echó una mirada por debajo de sus pestañas rubias. "No quería preocuparte. No fue para tanto. Sólo unas quemaduras superficiales."
"Es lo que veo." Bruce no distinguió ampollas en las zonas irritadas de la piel de James. Sabía que eso era buena señal. Su padre se lo había enseñado. "James. Dime el resto."
"¿Mn?" Jim parpadeó. Pero, era un hombre listo. Bruce no miró confusión en el rostro del Alfa. Sospecha. Aprehensión, sí. Pero no confusión. "Bruce… ¿por qué?"
"No te dejé terminar. Antes. La noche cuando quisiste contarme todo lo sucedido." Bruce había marchado fuera de la recámara tan rápido como la confesión de James había hecho sentido en su cabeza: Estaba furioso, Bruce. Pensé que habíamos terminado. "No estaba listo para escucharte."
"Yo…" Jim relamió las comisuras de su boca. Entrelazó sus dedos con los de Bruce. "De acuerdo."
[+]+[+]
DE VUELTA
AL PASADO
[+]+[+]
…Desquite.
"¡Cielos!" El chilloso grito de sobresalto los paró en seco. "¡Lo siento! No pensé, debí tocar… En caso de que estuviera en peligro de interrumpir un rapidin en el baño de mujeres." El sarcasmo fue deliberado con perfecto tono e inflexión.
"Mierda." El acompañante a sus espaldas comenzó a levantarse los pantalones de nueva cuenta. "No cerré la puerta."
Los ojos de Jim rodaron en blanco. Una risilla frustrada salió de su boca. ¿En serio esta sería su maldita suerte? ¿Cómo no habían notado haber entrado al baño equivocado? "Olvídalo."
"Aún podemos一"
"No." El Alfa tomó al superficie en un posesivo gruñido cuando las manos ajenas quisieron volver a tocar la piel desnuda de su espalda. Jim actuó como electrocutado, escapando de las caricias ágilmente. Sus propios jeans fueron reajustados, zipper arriba y su erección perdiendo vigor rápidamente. Fue el primero en salir de la caseta, directo al lavamanos. Ignoró los murmullos malhumorados, la mirada acusante del fulano que había conocido en el pasillo rumbo a los baños. La puerta cerró momentos después, mientras Jim humedecía su rostro en agua fría.
La puerta de otra caseta se abrió. La mujer que salió frenó por un momento al verlo, ajustando su falda. Luego, rodó sus ojos y lo acompañó en el lavamanos. "Te hice un favor, en verdad. Rafael es un cultivo de enfermedades venéreas."
Jim reconoció la voz como la chica que les había interrumpido. Más irónico aún, reconoció su rostro. Sus facciones asiáticas. Resultó más bonita de cerca. A primera vista, lucía como una muñeca de porcelana, pequeña y frágil一pero a la segunda, no tanto. Porque el filo de su sonrisa contaba otra historia.
"Valery Vale."
La mano de uñas pintadas de rojo fue ofrecida con una formalidad que resultó irreal en un lugar como este.
Jim la ignoró, secándose sus manos en su pantalón. El fuego bajo su trasero no le permitió hacer otra cosa más que huir al pasillo, dando la noche por terminada, después de tan fatales resultados.
Por lo menos, esa había sido su intención.
Las cosas se tornaron nebulosas a partir de aquel momento. Jim regresó a la barra. Pidió por un último shot de tequila; sintió el fuego líquido quemar su garganta一
一y luego, despertó en una cama desconocida, sólo vistiendo sus bóxers.
Su cabeza, punzando. Su boca, seca.
No reconoció el cuarto, pero el rótulo en neón de la ventana le enseñó las letras MOTEL en dirección vertical, dándole una pista bastante clara de su localización.
Jim se levantó de la cama, y al ver su ropa esparcida en el piso, dejó de respirar. Se volvió a percatar de su estado semi-desnudo, lucidez cortándolo como navaja.
Sintió movimiento a sus espaldas. Jim temió voltear.
Así que, no lo hizo. Comenzó a vestirse, lo más calladamente posible.
Cuando corrió de la habitación del motel, lo hizo todo el camino a la calle, desubicado, confundido, aterrorizado por lo que las circunstancias apuntaban a lo que había ocurrido.
Estaba en Los Estrechos, en la Ciudad Rosa, el precinto de prostitutas. Bastante lejos del club.
No dejó de correr.
No miró atrás.
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"¿No recuerdas nada?"
Jim cerró sus ojos, sintiéndose extremadamente cansado. "No. No recuerdo qué sucedió. Ni cómo llegué allí…" Un bufido salió de su nariz. "Sé que estaba fuera de control esa noche. Pero sé que no estaba tan fuera de mis cabales, como para perder la conciencia camino al bar."
"¿Qué más pudo haber ocurrido?" Bruce frunció su ceño con una seriedad que le quebró el corazón. No estaba reaccionando de la manera que Jim había estado esperando. El joven lucía más perplejo que enojado.
"No busco darte excusas, Bruce… pero creo que fui drogado. Bajo tales circunstancias, no me sorprende. Me confié. Cualquiera que me haya reconocido y tuviera algún tipo de resentimiento con policías se hubiera aprovechado de la situación."
Bruce guardó silencio un momento, claramente absorbiendo la nueva información. "Sé que no son excusas." El Beta lo sorprendió entonces, al colocar una palma sobre su hombro desnudo. "Pero, James… ¿No crees que te esfuerzas de más, en culparte de absolutamente todo?"
Las palabras sirvieron para soltar lo que quedaba sin resolver entre ambos. "Es un mal hábito." La voz de Jim se quebró. Intentó sonreír para esconderlo; Bruce le retornó el gesto desde las alturas, reflejando la misma ansiedad que Gordon guardaba.
Jim se dio cuenta que esto era lo más cercano que habían estado uno del otro en los últimos tres días, sus manos unidas, y Bruce acariciando círculos en su hombro desnudo.
[+]+[+]
Una vez de vuelta a la Mansión, Jim tomó una ducha en la suite que aún podía llamar propia.
Selina estaba en su ventana, al retornar a la recámara. Jim saltó del susto, sólo tapado con la toalla de cintura para abajo.
"Demonios, Selina. ¿Te molestaría usar la puerta, de vez en cuando?" Se apresuró a uno de sus cajones, sacando la primera bata que se le atravesó. No se dio la vuelta hasta ser cubierto decentemente.
La chica permanecía en el mismo lugar. Al acercarse, Jim percibió el foco de atención de la chiquilla en su cuerpo. En su pecho.
"Salvaste su vida."
"No fue nada." Jim se cruzó de brazos. "¿Cómo se encuentra tu amiga?"
Selina evadió su mirada por unos momento. Prosiguió a suspirar. "Su rostro… Luce como momia, cubierta en vendas. Lo odia. La tienen drogada hasta los cabellos porque la consideran una lunática… Gordon. ¿Qué harán con ella? ¿En serio la van a mandar presa? ¿A pesar de que te dije que la obligaron a cometer esos incendios?"
"Selina. Mató a un policía, y sin olvidar a sus hermanastros."
"¡Sí, sí, sí, siguen diciéndolo como si en verdad importara! ¿Y qué, si mató a un policía? ¡Mejor gente muere a diario en las calles, y nadie hace nada al respecto! ¡Y esos idiotas se lo merecían!"
"Bridgit es menor de edad. Dudo que la manden a Blackgate. Su sentencia será mínima, pero aún así, tiene que haber justicia por el crimen que cometió. Hablaré a su favor frente a un juez, si se ocupa, lo prometo."
"Deja de prometer cosas, Gordon." La chica bajó del marco de la ventana para adentrarse. "No escuchaste lo que tus compañeros quieren hacer con ella. Todos quieren culpar a Bridgit de los incendios. Quieren desquitarse con ella, cuando Bridgit es otra víctima. Y las enfermeras siguen mencionando que ocupa ser evaluada por loqueros. ¿Qué tal si quieren mandarla a Arkham?"
Jim suspiró. No tenía una respuesta que pudiera acontentar a alguien como Selina. La chica nunca estaba totalmente satisfecha con lo que obtenía de otros. "Entonces, ella te necesitará. ¿Dices que está en un lugar oscuro en estos momentos? Ayúdala."
"No entiendes. Bridgit no me escucha." Selina rezongó ahora con voz gangosa. Jim sintió pena por ella. Se acercó para intentar consolarla, queriendo tocar su hombro, pero la chiquilla saltó espantada. "¡No, no me toques!"
"Selina, creo en lo que me contaste sobre los hermanos Pike. Necesito saber quién los contrató."
"Ya te dije que no lo sé."
"Y sigo sin creerte."
"¿Por qué te importa tanto? Bridgit pagará por todos los Pike de todas maneras. De ninguna forma irás detrás de tu amiguito."
"¿Mi… amiguito?" Una terrible revelación le golpeó. Jim frunció su ceño. "¿Te refieres al Pingüino? ¿Por qué empezaría los incendios? No tiene sentido."
"Pregúntaselo tú." La Alfa fue ágil en volver a colgarse de la ventana. Jim casi sintió su corazón salir por su garganta al verla jugar con las alturas de esa forma. "Nunca debí confiar en un policía."
Suspirando, Jim sólo pudo dejar que la chica se escabullera entre las sombras, sabiendo que, por ahora, sería inútil intentar razonar con ella.
A solas, el humor de Jim fue amargándose一¿Por qué todos los caminos estaban llevándolo a Oswald?一Los asesinatos de los Senadores; los incendios.
No tenía sentido.
De repente, su victoria por haber salvado a Bridgit Pike de muerte segura, no se sintió como tal.
Suspirando, Jim se dirigió a su maletín personal, donde guardaba los últimos expedientes del caso que Barnes tenía abierto contra Cobblepot.
No era como si fuera a poder conciliar el sueño tan fácilmente, de todas maneras.
[+]+[+]
Fin de Parte 27.
[+]+[+]
NdA: Sorry not Sorry? Es comic-canon que Jim pone los cuernos… Okay, quizás no todo es lo que aparenta ser, a primera vista. Muajajaja.
