"Te Encontré."

B.B. Asmodeus.

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Fandom: Gotham (2014).

Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne, Alfred Pennyworth/Harvey Bullock, así como implicaciones de Jim Gordon/Otros.

Rating: Adult.

Resumen: Desde el momento en que Jim viró hacia sus espaldas, su destino estuvo marcado. (Alfa/Omega/Beta 'verse)

Continuidad: Rise of The Villains, 2x07 "Mommy's little monster." He cambiado, sin embargo, la secuencia de algunas escenas para mi conveniencia. En verdad siento que nos estamos acercando al nudo de todas las tramas. ¡Es bastante emocionante!


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28.

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"Pero, oooh, oooh,

tu ciudad

yace hecha polvo, amigo mío."

-Siouxsie and the Banshees ("City in Dust").

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Era el día de las Elecciones.

Gotham estaba enloqueciendo al respecto.

Las noticias tenían el rostro de Theo Galavan en todo los canales. Las mismas predicciones, una y otra vez: El hombre ganaría con victoria aplastante; nadie lo ponía en tela de duda.

"Parece que le apostaste al caballo correcto. ¿Confías en él?"

Ambos miraban el más reciente reportaje de la mañana desde el escritorio de Bullock. Sentado en la superficie, Jim hizo una mueca ante la pregunta.

"¿Un político de la ciudad de Gotham? No le confiaría ni un dólar de mi cartera… Pero si cumple con lo que promete para el Departamento de Policía, no tengo problemas con él siendo Alcalde."

"Ajá. Y yo tengo una cintura de 70 cm. Es obvio que no te agrada el tipo."

"Es sólo…" Jim examinó el rostro de Galavan en el televisor. Desafortunadamente, su propio rostro estaba siendo televisado junto con el del candidato. Todos estaban haciendo un alboroto por mostrar el apoyo del Sindicado a favor de Galavan. Jim en serio esperaba no quedar al final, como un vil tonto. "Hay detalles… que no me cuadran. Es un Alfa fuera de lo común."

"¿A qué te refieres?"

Jim bajó su voz. "¿Nunca has notado que no desprende feromonas de la manera regular?"

Las cejas de Harvey mostraron intriga. "Siempre huele a lavandería."

"Exacto. Y el otro día que acudí a su penthouse, ¿adivina qué? Nada. El lugar estaba completamente estéril de marca de feromonas. ¿Cómo puede ser posible? Un Alfa debe marcar su territorio tan vitalmente como respirar."

"Una de dos opciones, o se trata de un Alfa Obsesivo-Compulsivo con sus hábitos de limpieza…"

"O está escondiendo algo."

Harvey hizo un sonido contemplativo. "Dime algo nuevo de los políticos."

"Hay algo más." Jim se permitió abrirse con Harvey sobre el tema que tenía semanas molestándolo, sólo porque recientemente Harvey era la única persona que le dirigía la palabra como una persona normal. Alfred y Bruce eran dos campos minados sobre los que Jim todavía tenía que navegar con extremo cuidado. "El hombre tiene una fijación con Bruce. No me gusta."

"Mentes paranoicas piensan igual." Harvey no lució sorprendido. "Al' comparte tu sexto sentido, al parecer."

Aliviado, Jim se sintió menos ridículo con su incertidumbre. "Bruce lo visita frecuentemente, dice que hablan de cultura y filosofía, pero sé que no es todo. Se mira… deslumbrado por Galavan. Cree que el hombre camina sobre agua."

"¿Puedes culparlo? Galavan tiene deslumbrada a toda la ciudad."

Jim suspiró. "Sé que Bruce debe extrañar a su padre. Pero, alguien como Galavan no es la elección más favorable de modelo a seguir."

"Mmm." Harvey apagó el televisor. "Suena a una conversación que deberías tener con el chiquillo, Jim. Oh, espera. Olvidé que esa clase de cosas están prohibidas para los Gordons."

"Muy gracioso." Jim rodó sus ojos. Se tomó un momento, antes de continuar. "Lo he intentado."

"Entonces pégale con un periódico enrollado hasta que te escuche. Dios, Jim, ¿Wayne tiene qué? ¿Dieciséis años? ¿Cómo dejas que te tenga amarrado a su dedo meñique de esta forma?"

Jim fue salvado del golpe bajo a su ego con la llegada del mismísimo Theo Galavan a la estación. Y no venía solo. Harvey Dent le hacía sombra como perro fiel. Ninguno de los dos se dignaron a echarles un vistazo, mucho menos un saludo cordial. Su objetivo fue la oficina abierta de Barnes y nada más.

Harvey le siguió, cuando Jim se levantó del escritorio para buscar respuestas. El Capitán no dilató en salir de su propia oficina.

"¿Qué está pasando?"

Barnes gruñó. "El Pingüino acaba de cometer un atentado en contra de la vida del futuro Alcalde."

Con eso, Barnes regresó a su oficina, ahora si cerrando la puerta tras de sí.

Harvey chifló. "Cobblepot en serio está trepándose la pirámide de Maslow."

"Selina me dijo que había sido él quien había contratado a los Pikes." Jim compartió entre los dos, de nuevo a solas. "Pero no tiene sentido."

"¿En serio están defendiendolo? Vamos, Jim."

"Eliminar politicos y quemar edificios no es su estilo. No cuando ya eres el Rey del Inframundo."

"Nada de lo que hace Cobblepot me sorprende. Es una bolsa de gatos locos."

La puerta se abrió de nuevo, y la voz de Barnes fue retumbó hasta los oídos de ambos. "¿Qué esperan? ¡Metan sus traseros para acá!"

Jim compartió una mirada con Bullock. Al entrar, ambos se posicionaron a lado de su invitado estelar.

Galavan no los tuvo en espera. "Cobblepot sabía que estaba a punto de ganar las elecciones de hoy, y vino a mí, buscando una alianza."

"Y se negó."

Eso ganó la atención de Galavan. Miró a Gordon con ojos sospechosos. "Me negué educadamente, sí."

"¿Así que lo apuñaló en el cuello? Eso parece una reacción bastante extrema, incluso para el Pingüino."

"Hemos estado tratando de construir un caso contra el Pingüino desde que llegué.

Asumimos que él también está detrás de los ataques anteriores contra los otros candidatos." Barnes informó.

Galavan fue el epítome de trepidación. "Y esta es la segunda vez que intenta matarme. El hombre es una amenaza."

"Y uno que tengo la intención de poner tras las rejas." Barnes se tornó hacia Dent. "¿Supongo que tienes algo para mí?"

El fiscal transfirió de su saco una orden judicial para la inmediata inspección del Capitán. "Le presento la orden de arresto de Oswald Cobblepot, así como la búsqueda y confiscación de todas sus propiedades y asociados conocidos."

Jim alzó una ceja. Barnes parecía compartir su sorpresa. "Toda una lista. Empezaremos enseguida. ¿Algo más?"

"Sí. A la luz de los eventos recientes, el Juez Turnball ha declarado un estado de emergencia y le ha otorgado poderes adicionales a la Oficina del Alcalde."

"¿Y eso qué significa exactamente?"

Galavan fue suave como seda, al intervenir. "En el momento en que ejerza mi cargo, estoy implementando un toque de queda y ordenaré a su Fuerza de Ataque que comience registros de puerta en puerta, hasta que el Sr. Cobblepot sea detenido."

Jim no podía creer lo que estaba escuchando. "¿Está hablando... de aplicar la ley marcial?"

Barnes se apresuró a rodear su escritorio para pararse frente a sus detectives, todo tipo de advertencia escrita en su mirada. "Estamos hablando de llevar a un fugitivo peligroso ante la justicia, Gordon. Estaremos actuando dentro de nuestros derechos legales. ¿Cierto, Señor Dent?

"Absolutamente." Dent lucía completamente excitado con lo que estaba sucediendo, demasiado joven para saber mejor que confiarse. Como bien lo había descrito Harvey, este era el obvio caso de otra persona deslumbrada por Galavan.

Desafortunadamente, Barnes indicaba estar siendo tentado a sufrir de la misma enfermedad. El hombre extendió su mano para estrecharla con el futuro Alcalde. "Tendrá nuestro apoyo total, Señor Galavan. Cuente con ello."

"Gracias, Capitán."

Jim fue el primero en salir de la oficina, sintiéndose algo asqueado con las decisiones recien tomadas por su propio Jefe.

"¿Detective Gordon?"

Claro, no podía ser tan fácil. Jim pausó a poca distancia de la puerta. Al tornarse, el otro Alfa se le acercó con expresión confundida. "James, luces vacilante."

James. Sólo Bruce lo llamaba así. "Cauteloso." Y para transparentar lo que sentía, Jim colocó sus manos en su cadera, inflando su pecho en pose defensiva.

"No comprendo. Me dijiste que necesitábamos usar todos los métodos a nuestro alcance para perseguir a hombres como Cobblepot. Hombres que no juegan por las reglas. Los tiempos desesperados requieren una fuerte medida."

"No tengo ningún problema en perseguir al Pingüino con todo lo que tenemos, pero si empezamos a derribar las puertas de los ciudadanos para controlarlos por medio del miedo, no somos mejores que él… La gente todavía necesita confiar en nosotros."

"Y lo harán." Galavan sonaba absolutamente seguro de ello. "Porque al final del día, todo lo que la gente quiere, es sentirse segura."

Ambos enlazaron una mirada, en duelo desde dos lados diferentes, cuando se suponía deberían estar en el mismo equipo. Jim tragó saliva.

"Aun así. Algo no cuadra." Repitió intencionalmente, justo lo que le había confesado a Bullock. Tomó un paso para acercarse a Galavan, mentón alzado. Respiró hondo, rastreando. Aun nada. Completa esterilidad. Le sacó de quicio. "Apuñalarlo en el cuello aun me parece una reacción extrema para el Pingüino."

"Debo admitir, James. No tenía idea de que conocieras al Señor Cobblepot de tal forma de que puedas estar tan seguro de lo que es capaz, o no, de hacer."

¿Qué clase de subtexto esperaba el hombre obtener de Jim? "Tengo que conocer a mis enemigos mejor que a mis amigos."

"Ten cuidado." Theo bajó su mirada, y Jim la sintió recorrerlo de pies a cabeza. Luego, el hombre sacudió una basura invisible del hombro de Jim con un movimiento de su mano derecha. Los dedos acariciaron suavemente del saco, y en cuestión de segundo, Jim percibió un pulgar presionar sobre su cuello. "He escuchado rumores. No me gustaría verte perjudicado por ellos, si les das pie de manera tan descarada."

El cerebro de Jim estaba atascado en el gesto一en la intensidad en la mirada negra de Galavan que había salido de la nada一que una respuesta adecuada fue difícil de producir en el corto tiempo dado.

"He tenido unas conversaciones con Bruce bastante… personales. Odiaría que sus temores resultaran… tener una base real."

La mención de Bruce lo sacó de su shock. Jim dio tres pasos atrás, sacudiendo su cabeza ligeramente. "¿Qué clase de rumores?"

"No es el lugar, o la hora adecuada para discutirlo." Así de rápido, Galavan regresó a ser el político frío; el lobo en cacería. "Sólo recuerde, Detective. Usted acudió a mí."

Fue el último clavo sobre el ataúd. Jim permaneció de pie, aun cuando Galavan comenzó su retirada fuera del Precinto.

¿Qué clase de juego era este? De repente, Jim no quiso otra cosa más que regresar a la Mansión a demandar respuestas de Bruce一¿Qué rayos le había estado diciendo a Galavan, que no pudiera decirle al propio Jim?一Pero luego, la realidad se manifestó dolorosamente, al ver a Barnes salir de su oficina con un listado de tareas por realizar. Perturbado, Jim se recordó que tenía un trabajo que hacer y que Bruce se encontraba en clases aún. Podrían hablar después.

Y lo harían.


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"Gracias de nuevo por la exclusiva, Señor Wayne."

"Bruce, por favor." Bruce observó a la mujer apagar la grabadora con sus uñas color rosa. "El Señor Wayne era mi padre."

"De acuerdo." La mujer le sonrió desde el otro lado de la mesa de juntas. "Estoy seguro que la Fundación en favor de las Ciencias Astronómicas apreciará el artículo apoyado por la presencia de Wayne Enterprises."

"El apoyo es solo mío." Bruce bebió de su té de manzanilla. "Apoyo a las becas educativas de todo tipo, pero los fondos que entrego en donación, no tienen nada que ver con la Compañía. Son proyecto personales."

Un mechón ondulado cayó sobre la mitad del rostro de la joven reportera. Lució intrigada. "Estoy segura sus padres estarían de acuerdo con la clase de los proyectos que tiene, entonces." La chica se ocupó con darle su propio sorbo a su té. Indicó estar haciendo tiempo, antes de armarse de valor en realizar la siguiente pregunta que salió de su boca.

Bruce le ganó la oportunidad. "Estoy segura que está preguntándose porque pedí específicamente por usted, para dar esta exclusiva al Gazette, Señorita Vale." Sobre su escritorio Bruce había tenido en espera un folder. Fue hora de abrirlo y de él extraer una fotografía del sujeto que requería respuestas. "Dígame, ¿reconoce a este hombre?"

Valery Vale dio un sólo vistazo a la fotografía. Luego, sonrió. "Por supuesto. Es el Detective Jim Gordon. Todo Gotham lo conoce."

"Pero usted es nueva en la ciudad. Asumo que cuando se lo topó hace dos meses, todavía no estaba bien enterada de su identidad."

Los rasgos asiáticos comunicaron suspicacia inmediata. "No comprendo a qué va esto."

-No reacciones. Mantén la calma. Bruce respiró hondo, manos unidas en el centro de la mesa. "Estoy en lo correcto entonces. ¿Conoció a Jim en un club, por las fechas del pasado mes de Enero?"

"Sí, pero…" La mujer rió con incredulidad. "Difícilmente obtuve un nombre de vuelta, con el hombre apenas logrando atar dos oracione juntas." Al no recibir una reacción de Bruce a su intento de humor, la mujer afiló su porte, regresando la fotografía. "En el momento, por supuesto que no tenía idea de con quién estaba compartiendo espejo. ¿A qué se debe este interrogatorio, Señor Wayne?"

"Creo que usted sabe exactamente lo que estoy preguntando."

Hubo una pausa donde Bruce se obligó a aferrarse a su determinación. Observó color llenar el rostro delicado de la reportera, aunque le sorprendió ver que coraje era el motor. No vergüenza. Vale miró el paisaje del rascacielos que ofrecía la ventana de la sala de juntas. Sacudía su cabeza de un lado a otro.

"Mi respuesta tiene un precio, Señor Wayne."

El fondo de su estómago cayó hasta sus tobillos. Bruce tragó saliva, sintiendo su mayor miedo muy cerca de volverse una realidad. "Al contrario, con el tiempo usted verá que es mejor tener aliados poderosos en Gotham, a ganarse poderosos enemigos, Señorita Vale… Todo lo que ocupo es una respuesta."

"Bien." Valery ladró con dureza. "¿Qué quiere saber? ¿Si el tipo con el que Gordon estaba intercambiando saliva en el baño de chicas estaba por contagiarlo de sifilis?"

"¿Dejó usted el bar con Jim esa noche?"

Vale dejó caer su mentón del shock. Lo cerró, no si antes de mover sus ojos de la izquierda a la derecha. "No."

"¿Sabe con quién, si no fue con usted?"

"¿Por qué no le pregunta a Gordon?"

Bruce apretó su quijada. "Jim no recuerda la mayoría de lo sucedido esa noche. Creemos que fue drogado. Intento ayudarle a recapitular los hechos de esa noche."

"¿Drogado?" Valery dejó caer su papel de indignación al ser presentada con un misterio-un posible caso. "Eso explicaría algo de su comportamiento descontrolado. Estaba dejando una hilera de ojos morados por todo el lugar."

Sonaba al James que Bruce conocía. "Por favor, Señorita Vale. Intente recordar…"

"Lo siento. No estaba prestando atención a Gordon a cada minuto. Noté que estaba actuando errático, pero… no puedo asegurarle que me haya percatado de cuando exactamente dejó el club. No estaba por mi cuenta, mi amigo Terry y yo fuimos a divertirnos, y eso fue en lo que nos enfocamos."

Bruce suspiró. "Entiendo. ¿Me avisaría si llegara a recordar algo más sobre esa noche?"

"¿Tengo la opción de decir No?"

Bruce sonrió. Tenía que admirarle a la mujer sus agallas. "Por favor. Apreciaría cualquier asistencia de su parte. Sería bien recompensada."

Valery Vale tomó su señal de que ya hora de marcharse. Recogió sus artículos con prisa, se colocó su bolsa y salió de la sala de la juntas.

Alfred no esperó mucho tiempo para reunírsele, caminando a su lado con ambos manos detrás de su espalda. "¿Y bien? ¿Averiguó algo significativo?"

"Está ocultando algo. Creo que sabe con quién Jim dejó el club esa noche."

Alfred suspiró, retirándole la taza de té ya fría. "Este es el comienzo del camino a la locura, Amo Bruce."

"No te estoy forzando a venir conmigo a tener estas entrevistas, Alfred."

"Claro, porque dejarlo subirse al tren de celos y obsesión por su cuenta suena de lo más cuerdo."

"No se trata de celos y obsesión." Bruce rodó sus ojos, levantándose de la mesa de juntas. "Ya te lo expliqué. Si Jim fue drogado, deberíamos averiguar al culpable."

"Oh, sí. Admiro la bondad de su corazón para voluntariarse para la tarea."

Bruce decidió no gastar sus explicaciones en oídos sordos. No fue hasta que subieron al auto, que Alfred se mostró víctima de ligero remordimiento.

"De acuerdo, de acuerdo. ¿Siguiente parada?"

Bruce abrió el folder de fotografías que tenía ocupando su regazo. La mayoría de la fotografías habían sido compartidas por Theo Galavan -un favor que Bruce había pedido en privado- tomadas de grabaciones de seguridad del Gazzette. En casi todas, aparecía Valery Vale caminando apresurada, olfateando alguna historia. En algunas sola, en otras, acompañada.

"Lo conozco." Bruce aguardó en una de las fotos más recientes, Vale caminando con su brazos entrelazado a un sujeto alto y sonriente. El hombre vestía guantes de motociclista. "Oh, ése Terry."

"¿Qué pasa?"

"Terry. McGinnis. Trabaja en la Estación de Policía." Bruce le pasó dicha fotografía a Alfred, aprovechando el semáforo en rojo. "La Señorita Vale mencionó que estaba con él en el club esa noche también."

"¿No es compañero de Gordon y Bullock?"

"Eso creo."

"¿No cree que si este tal Terry supiera algo, ya se lo hubiera compartido al Detective?"

Bruce odió que Alfred fuera tan lógico. Volvió a guardar la foto en el folder.

"No haga pucheros, Amo Bruce. Encontrará otra nueva pista, estoy seguro. Lo conozco."

Por el retrovisor, Alfred le guiñó el ojo.

"Entonces. ¿A dónde lo llevo?"

Bruce pensó detenidamente. "Toma camino a los Estrechos."


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Jim y Harvey estacionaron el auto frente al MOTT HAVEN BAR & GRILL, donde habían sido informados que Butch Gilzean se estaba escondiendo. Habían investigado que el matón estaba comenzando su propio grupo de mafiosos, muy posiblemente después de sufrir algún tipo de ruptura con Cobblepot. Era el mejor momento para acorralarlo y exigir respuestas.

Harvey apagó el motor y comenzó a hablar. Para su mala suerte, Jim no estaba prestando la mayor de las atenciones.

"¿Ya te conté que estoy pensando en conseguirme un gato?"

Jim volteó a verlo. Escuchó la pregunta, más no la comprendió del todo. "¿Qué?"

"¡Hola! ¿Cómo estás? Por fin reaccionas. Mete tu cabeza al juego, Gordon."

"Lo siento. Es que…" Al diablo con sus dudas. Jim decidió sacar todo de golpe. "Dime la verdad. ¿En serio te crees la historia de Galavan?"

"Preguntas como esas están por encima de mi paga y por debajo de mi sentido común."

"El Pingüino es un pragmático. ¿Golpear a Galavan por rechazar una alianza? Eso no le da nada más que crearse enemigos.

"Entonces, ¿qué es lo que realmente sucedió?

Jim sonrió. Por más que se quejara, Harvey siempre terminaba siguiéndole la corriente. "Hace unos meses, nadie sabía quién era Galavan, ¿cierto? Ahora, de repente, ¿es Alcalde? Algo así no sucede por accidente. Se necesita planificación. Y se necesita ayuda."

"Chicos como Galavan nacen en la tercera base."

"Piensa en la línea de tiempo de todo lo que ha sucedido. Llega a Gotham justo después de que el Alcalde James desaparece. La masacre en la gala lo convierte en un héroe.

Los intentos de asesinato de Cobblepot contra los candidatos a la Alcaldía lanzaron su campaña. Todo lo que ha bajado hasta este punto, se podría argumentar que ha sido orquestado."

Harvey se mostraba escéptico. Otro pragmático. "Mira, lo que estás insinuando es de un nivel maquiavélico de locura, incluso para los estándares de Gotham."

"Puede ser." Jim gruñó, viendo un repartidor de pizza llegar al bar & grill. Ambos entraron en acción de inmediato.

Se escabulleron detrás del repartidor con una facilidad que era para reirse. Ciertamente valió la pena ver la cara de Butch.

"Yo que ustedes-" Harvey amenazó con su arma a los pocos mafiosos que Butch tenía en su círculo. Habían estado en proceso de sacar sus armas, pero lo pensaron hasta tres veces en seguir adelante. "-No lo haría."

"Oh, vamos."

"Eso es demasiado poder de combate para ti sólo, Butch." Jim asintió hacia las metralletas que tenían a la vista del Bar & Grill. "¿Esperas compañía?"

"El vecindario no es lo que solía ser, Jim."

"¿Dónde está el Pingüino?"

"¿Por qué debería saberlo?"

Harvey intercambió una mirada con Jim. "¿Eres el perro faldero del jefe y no sabes dónde está tu dueño?"

"No soy el perro faldero de nadie. Ya no."

"Pruébalo. Cuéntanos por qué demonios el Pingüino fue tras Galavan."

Butch se rió. "No te voy a decir nada. Y a menos que tenga una orden judicial, tendré que pedirles que se vayan."

Jim sonrió. "Verás, eso no funcionará para nosotros."

"Para nada."

"Desafortunadamente, nuestro Alcalde recién electo quiere resultados sobre este asunto. Así que, si te arrastramos a la estación, lo más probable es que no salgas."

"¡Estoy aquí por Gilzean!"

Todos se congelaron al escuchar la voz viniendo de afuera.

Jim apretó sus dientes. Victor Zsasz.

"Cualquiera que se vaya ahora, sale vivo. ¡Quien se quede, muere! ¡Tienes 60 segundos para hacer los cálculos!"

Fue gracioso que tan rápido los matones tomaron una decisión. "¡Lo siento, Butch!" Todos salieron despavoridos del lugar.

Harvey disfrutó totalmente del momento. "No hay honor entre los cabrones, ¿eh?"

Jim se movió rápido, torciendo el brazo de Butch para esposarlo alrededor del primer tubo de calefacción que encontró.

"¡Demonios, Gordon! ¿Qué estás haciendo?"

"Dinos qué demonios está pasando con Cobblepot o te dejamos con Zsasz."

"No puedes hacer esto."

"¿Bullock?"

"¡Definitivamente podemos!"

Jim sonrió de oreja a oreja. "¿Decías?"

Butch no se molestó con gastar más aliento en vano. "Galavan le estaba diciendo a Oswald qué hacer. Asesinar a los candidatos, incendiar los edificios, todo vino de Galavan."

Jim sintió un enorme sentido de gratificación, aunque también de profunda decepción. "¿Por qué estaría Oswald tomando órdenes de Galavan en primer lugar?"

"Galavan… secuestró a su madre. La estaba manteniendo escondida para aplacarlo."

"¿Secuestrada?"

"¿Jim? ¡Creo que tenemos que irnos ya!"

Butch siguió murmurando. "… no pensé que Galavan realmente lo hiciera."

Jim lo jaloneó del hombro. "¿Hacer qué?"

"¡GCPD! ¡Baja tus armas!" Harvey persistió, vigilando desde la ventana. La verdadera alarma en su voz, fue lo que llamó la atención de Jim.

En dos segundos, los disparos comenzaron. Por toda dirección. Jm pateó la mesa en la que Butch había estado sentado para cubrirse.

"Jim, estamos en desventaja a lo grande, socio."

"Sí." Jim volteó de inmediato a las metralletas. "Pero no sin armas."

"Demonios." Bullock corrió a tomar una, mientras que Jim hizo lo mismo. Descargaron cada uno de los cartuchos de amba metralletas en el combate. Fue un acto destructivo para el establecimiento, las ventanas cubiertas en múltiples agujeros.

Luego, tan rápido como la batalla había empezado, esta cesó.

Jim volteó enseguida hacia Butch. Sólo encontró el guante de cuero de su mano izquierda colgando de las esposas.

Mierda.

"¡Voy a tomar eso como un no!" Zsasz se escuchó de nuevo. "¡Hasta luego, Butch!"

"Ese truco es nuevo." Bullock apuntó hacia el guante.

Ahora malhumorado por el nuevo torbellino de emociones cursando por su sistema, Jim soltó la metralleta. "¿Crees que Butch estaba diciendo la verdad?

Harvey rodó sus ojos. "Nadie está diciendo la verdad. Vivimos en Gotham. Pensé que ya habías aprendido la lección."

Regresaron al Precinto. Gordon descubrió un mensaje de voz de la Mansión Wayne en su móvil. Se escuchó lo suficientemente urgente como para convencerlo de darse una vuelta rápida por el lugar.

"Vuelvo en una hora." Jim le murmuró a Bullock. "Mantenme informado, ¿quieres?"

Bullock rodó sus ojos. "Hazte un favor, y haz de esta hora una feliz, ¿quieres?"


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Johnny estaba tocando la flauta en su recámara.

Selina no se movió de su perchero, en el edificio frente al de los Blake. Observando. Podía jurar que el chico se había alargado otros diez centímetros desde la última vez que se habían visto.

Johnny dejó de tocar de repente. Hasta su flequillo había crecido. Lo hizo revolotear al girarse hacia la ventana, como si hubiera sentido la presencia de Selina espiandolo.

Selina se escondió de inmediato.

-Tonta. ¿A qué le tienes miedo?

Se escuchó la ventana abrirse. Hacía viento y este ayudó a llevarle el aroma de goma de mascar inherente al Omega, a las narices de la Alfa.

John Blake era dulce, por naturaleza. Sus feromonas no eran excepción.

-No podrás creer las semanas que he tenido. Selina quería entrar a su recámara y decirle todo. Contarle que Bridgit era alguien especial; que la mitad de su rostro estaba sanando, pero que aun así, Selina le encontraba bonita. Quería pedirle ayuda a Johnny. -¿Cómo la convenzo que todavía soy su amiga, a pesar de que la eché de cabeza con Jim Gordon? ¿Cómo la tranquilizo, cuando despierta de los sedantes? Ella solo grita en coraje por estar esposada a la camilla.

Bridgit era una desconocida para Selina en estos momentos. La chica no la escuchaba, a menos que estuviera inconsciente. De lo contrario, Bridgit era un animal salvaje. No había pasado noche que Selina no se escabullera para checar su condición, pero Selina sabía que Bridgit tenía los días contados en el hospital. En cuanto estuviera en mejores condiciones, sería transportada a un lugar mucho peor.

John Blake era dulce. Por ende, manipulable.

Selina se lo recordó. -Úsalo a tu ventaja. Olvídate de sentimientos cursis.

"Tu mamá trabaja en Gotham General, ¿verdad?"

Blake había estado tocando la flauta de nuevo, cuando Selina se le apareció diez minutos después. El chico casi se traga la flauta con la sorpresa.

"¡Se-Selina!" Brillante como el sol, la sonrisa posterior se sintió cálida. Selina no estaba acostumbrada a ser tan bienvenida en la compañía de alguien. "Sabía que eras tú."

Selina rodó sus ojos. "Como sea. Trabaja allí o no. Es una emergencia."

El chico frunció su ceño. Bajó la flauta y cerró su cuaderno de música. "Mi mamá no trabaja allí exactamente. Pero suele estar ahi casi todo el tiempo. Dirige un programa de intercambio con pacientes, o algo así. Aun no entiendo bien cómo funciona."

"¿Podría ayudarme? ¿A sacar a una amiga de allí?"

"¿Ayudarla, cómo? ¿A… darse de alta?"

"No." Selina se hincó frente al joven, siendo directa, y a la vez, dispuesta a suplicar si fuese necesario. "Me refiero a sacarla de allí."


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Jim llegó a su estación con la mirada fija en la figura de Barnes, ahora dirigiéndose al balcón del segundo piso. "Parecer ser que hará el anuncio."

Harvey se puso de pie, acomodándose a su lado para escuchar el discurso.

"¡Escuchen!"

Todos dejaron sus actividades.

"El Alcalde electo realizará su celebración esta noche. Estará expuesto. Vulnerable… Y estará protegido. Por ustedes. Los valientes hombres y mujeres de esta fuerza policial." Barnes hizo una señal con su mano para llamar a Jim al frente. "Todos tienen sus asignaciones. El Detective Gordon será el encargado. Detective…"

Jim reemplazó el lugar de Barnes. "El Pingüino ya intentó matar al Alcalde una vez. Debemos estar preparados para todo. Mostremos a la Ciudad lo que significa llevar la placa."

"¡Alístense!" Barnes comandó desde sus espaldas.

Jim se le acercó a Harvey. "Ya sabes lo que necesito de ti."

Harvey tenía su fedora en su cabeza y su chaqueta. "Te veo en el Salón de la Ciudad, entonces."

El traslado hacia el Salón fue un viaje lleno de alta tensión, pero sin incidentes. Al llegar, Jim se encargó de guiar a todos a sus puntos de vigilancia vía radio, y él mismo dio una revisión personal por el perímetro.

Cuando los invitados comenzaron a llenar el salón principal junto con la prensa, Jim sintió la tensión triplicarse. Cerca de las siete de la tarde, el anuncio que Galavan estaba arribando en su limusina, puso a Jim en alta alerta.

"Martínez, ¿como se ve la avenida?"

"Todo despejado. Francotiradores Alfa y Bravo también reportan todo libre."

"Entendido."

Durante su recorrido de regreso al lobby, se encontró con Bullock. Jim lo abordó de inmediato. "¿Qué averiguaste?"

"Hablé con el conserje del edificio de Gertrude Cobblepot. No la han visto en cuatro semanas."

"Eso coincide con lo que dijo Gilzean."

Bullock no fue tan receptivo. "Tal vez. O tal vez se fue de crucero."

Jim sacudió su cabeza. "Butch dijo algo raro. Él pensó que Galavan no se atrevería a hacerlo."

"¿Hacer qué?"

"No creo que Gertrude Cobblepot se encuentre en ningún crucero, Harvey."

"¡Damas y caballeros!" Harvey Dent les interrumpió presentando la entrada de Theo Galavan. Nacieron los aplausos, y los globos volaron por doquier, mientras el hombre mismo se abría camino por el podio. Las cámaras de la prensa flashearon.

Jim y Harvey solamente se vieron de reojo, ambos inquietos.

Theo dio un discurso inspirador, como era de esperarse, para luego rondar todo el salón estrechando manos y tomando fotografías. Eventualmente fue el turno de Jim por ser uno de sus patrocinadores. En cuanto la foto fue tomada, Jim arrancó su mano para liberarla, más se mantuvo en control. No quiso darle ninguna pista a Galavan.

"Escuché sobre el tiroteo de hoy." Jim sintió la mano del hombre posarse en su espalda. Sabiamente, Jim giró su cuerpo en sentido contrario para tenerlo cara a cara. "Algo sobre un excolaborador del Pingüino. ¿Un tal Butch Gilzean?"

"Sí. Nos emboscaron mientras lo interrogabamos. Escapó."

"Mm. ¿Les dijo algo antes de que los atacaran?"

-Caíste. Jim fingió una sonrisa penosa. "No. Nada."

"Es una lástima."

Jim asintió. Después de eso, Galavan hizo su escape, y Jim fue rápido en señalarle a Bullock que lo siguiera.

"Detective. Tengo un grupo grande de hombres acercándose." Ramirez le comunicó desde la radio. "Veo al objetivo. Parece ser Cobblepot, señor."

Maldición. "No disparen. Unidades del perímetro, prepárense."

"¡El objetivo cayó!"

"¡Martínez, te dije que no dispararas!"

"No fui yo. Hay otro francotirador desconocido por aquí."

Mierda.

"¡Repito! ¡Hay otro francotirador desconocido en el techo!"

"Martínez, ¿está muerto El Pingüino?"

Hubo una pausa. "No. No era él."

"¡Encuentra al otro que disparó y al Pingüino! ¡Lo necesitamos vivo!" Jim ordenó conforme se movilizó por la multitud hacia Galavan.

"Señor, todos los hombres están vestidos como el Pingüino y se encuentran armados. Identificar a Cobblepot es imposible."

-Es una distracción. "¡Entonces, tienen permiso para disparar! ¡Todas las unidades vengan hacia acá!"

Tan rápido dio la orden las ventanas del salón reventaron con la invasión de los imitantes del Pingüino.

Lo que siguió, fue una masacre.

Los invitados corrieron por todas partes. Agentes de policía cayeron como naipes, mientras el mismo Jim hacía lo posible por ayudar a la gente a escapar, conforme intentaba llegar a donde Galavan se encontraba en custodia de Harvey.

Los encontró en el pasillo de la cocina, cerca de la salida trasera. "¡Tenemos que sacarlo de aquí!" Jim se dirigió a uno de los guardaespaldas. "¡Ordena que traigan su limusina a la salida trasera del lugar! ¿Harvey, nos cubres?"

Harvey ya estaba disparando. "No hay problema."

"Corre." Jim le gruñó a Galavan, jalándole por el lobby descubierto que tenían que atravesar para llegar a la salida. Cubrió al hombre lo mejor que pudo, lo más rápido posible. Inclusive una vez afuera, nunca lo soltó, gritando por la ayuda del conductor.

"¡Llévatelo!"

El conductor estaba por hacerlo, pero un disparo a sus espaldas lo desplomó.

Jim dio un último empujón al cuerpo de Galavan para meterlo al asiento. Con su arma en su mano, se giró hacia la dirección de donde había provenido el disparo.

Y se encontró cara a cara con Oswald.


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Continuará…

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NdA: No están listos para lo que sigue, folks.