"Te Encontré."

B.B. Asmodeus.

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Fandom: Gotham (2014).

Parejas: Jim Gordon/Bruce Wayne, Bárbara Kean/Leslie Thompkins, Jim Gordon/Bárbara Kean, Bárbara Kean/Tabitha Galavan. Así como implicaciones de Jim Gordon/Otros.

Rating: PG-13/Teen.

Resumen: Desde el momento en que Jim viró hacia sus espaldas, su destino estuvo marcado. (Alfa/Omega/Beta 'verse)

Continuidad: Capitulo situado durante Rise of The Villains, 2x07 "Mommy's little monster", y 2x08 "Tonight's the night."

(¡) Agárrense de los cinturones, gente, Bárbara Kean is back.


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29.

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"Tengo esta bomba haciendo tick en mi cabeza.

Esta vez sí creo que explotará

¿Como decirte que te alejes?

¿Cuando no puedo dejarte ir?"

-Bon Jovi (Only Lonely).

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Dia de las Elecciones

4 horas antes.

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Al llegar a la Mansión, Alfred lo redirigió al Estudio一a la cueva一como el lugar en el que Bruce lo estaba esperando. No ofreció más.

"¿Bruce?" Con cada paso que Jim tomó hacia la cueva, sintió su claustrofobia activarse. No comprendía como Bruce podía permanecer tantas horas allá abajo. "¿Por qué tanto misterio? ¿Qué pasa?"

"Estoy aquí."

Ya entrando a la oficina de Thomas Wayne, divisó la figura del Beta en el centro de la cueva. El televisor estaba encendido. Deliberadamente, Bruce presionó un botón del control remoto, al verlo llegar.

Frente a la pantalla, Jim reconoció a su persona entrando al comedor de la Mansión de Cobblepot. No había sonido. La imagen era en blanco y negro, calidad regular. Lo que podrías esperar de cámaras de seguridad.

Boquiabierto, Jim se observó pelear sin voz con Oswald a lo largo del comedor, lentamente llegando más cerca del Omega.

Jim apagó el televisor con un fuerte golpe de su puño en el botón, su corazón en su garganta. "¿De donde…? ¿Cómo obtuviste esta grabación?"

"Hay fotografías también." Vino la monótona replica.

"Me importa un bledo si hay camisetas al respecto. ¿Donde la obtuviste?"

Bruce lamió sus labios. Estaba haciendo todo su esfuerzo por lucir inafectado. Por no dar pie a alguna debilidad. Lastima que James lo conociera tan bien.

"¿Fue él, verdad? Galavan."

"James, escucha-"

"-¿Quién demonios se cree que es?"

Era oficial. Jim lo mataría. La furia fue inescapable. Esto era cruzar la línea y dejar una masacre de cuerpos detrás de ti en el proceso.

"Está ayudando, aunque te cueste creerlo."

"Dios mío." Una horrible imitación de una risa mutó de su boca. "No te molestes en defenderlo frente a mi, Bruce. Galavan no es el hombre que crees que es."

"No lo estoy defendiendo. ¡Me está ayudando a entender!" Bruce se le abalanzó, frustración siendo su más obvio combustible. "¿Podrías guardar silencio y dejarme explicártelo?"

"Quiero que te mantengas alejado de él, ¿me escuchas?" Guiado por posesividad, lava roja ardiendo por sus venas, Jim no se frenó del ataque que desprendió de cada poro de su ser. "Inclusive si esta será la última cosa que harás por mi, en lo que resta de nuestras vidas. Aléjate de él, Bruce. No asistas a la Celebración de su Victoria de hoy, sólo estarás en peligro. No podré hacer mi trabajo y ser tu niñera al mismo tiempo."

Bruce retrocedió como si Jim le hubiera empujado físicamente. "Estás exagerando."

"¿Crees que esto normal? ¿Meterse en nuestra privacidad de esta forma? ¡Podría arrestarlo!"

"No harías tal cosa."

"No necesito tu permiso."

"Me refería… a que no puedes arrestarlo sin evidencia de un delito."

Jim no se permitió ablandarse. "¿Qué le has dicho sobre nosotros?" -¿Le dijiste lo que hice? Fue la pregunta que no se atrevió a lanzar. Aunque sabía que Bruce podía escucharla de todas formas.

El joven manifestó no temerle, a pesar de la explosiva ebullición que Jim estaba dejando salir. Caminó hacia el Alfa, una mano levantada. Le tomó de la manga de su saco.

"Pregunté por su consejo. He tenido que contarle cosas personales de mi parte, y algunas de ellas te han involucrado."

"¿Así que prefieres hablar con un extraño, que conmigo?"

"Tenía que hacerlo. Era la única manera de ganarme su confianza. Meterme en el papel de pupil que él tanto quería sacar de mi."

Jim obligó a su cabeza a dejar de dar vueltas. Se dio un manazo mental, obligándose a enfocarse en lo que Bruce estaba realmente diciendo. "Estás diciéndome… ¿qué estás jugando con él?"

"He intentado aprender." Bruce apuntó hacia el televisor con su mentón. "Sobre qué realmente quiere de mí. Desde el primer día, ha sido vehemente en quererme distanciar de ti. Pero, no logro entender por qué."

Jim barrió a Bruce con su mirada de pies a cabeza, buscando por alguna señal de engaño. No la encontró. Bruce fue una fortaleza. Lucía como el gato que se había tomado toda la leche.

"Cobblepot estaba en celo esa noche. Fui a confrontarlo por los asesinatos de los Candidatos a la Alcaldía. Fue una reacción involuntaria. No obtuve ningún tipo de placer del beso. Y no es algo que quiera repetir."

Los ojos de Bruce eran dos carbones, por la poca iluminación de la cueva. Indescifrable. "¿Por qué no me lo dijiste?"

"¿Cómo incluir esa parte en una conversación? 'Oh, por cierto, aparte de acostarme con alguien con quien no recuerdo, tambien debo agregar la vez que besé al Rey de la Mafia.'"

"Justo así, sonó bastante funcional."

Jim parpadeó lentamente. "Estaba avergonzado." Arena hubiera podido arrastrarse con más suavidad que la actual confesión. "Sigo dando razones para decepcionarte."

El Beta asintió, como si Jim hubiera ofrecido palabras cotidianas. "La noche en la que acudimos a cenar a su penthouse, el Señor Galavan me dio este cassette. Dijo que lo habían mandado a su oficina para difamarte. Me lo dio como señal de confianza. Desde entonces… ha estado intentado convencerme de que tú y yo… no encajamos."

"No le creíste una sola palabra, ¿cierto?"

Bruce no articuló una afirmación, ni una negación.

Mierda.

"Bruce, juro que yo…" Jim talló su nuca, calor manifestándose en honor a su vergüenza. No tuvo idea de qué decir. Todo resultaba muy diminuto para lo que sentía por dentro.

Bruce le dio las espaldas para acercarse al escritorio, abriendo el folder que efectivamente, mostraba fotografías de la boca de Jim pegada a la de Oswald Cobblepot. "Parecerá contradictorio, pero no te cité para conversar las maneras en la que somos inadecuados el uno para el otro. Quería que vieras la grabación. Para que te cuides las espaldas. Si el Señor Galavan no miente, entonces el Pingüino podría usar esto contra ti."

Jim sintió su pecho pesado. "Tengo mis razones para creer que Galavan es el verdadero peligro del cual cuidarme."

La primera muestra de emoción fue un resoplido de fuego saliendo de la nariz de Bruce. "¿Más que del Rey de la Mafia?"

Jim recordó las palabras de Galavan de aquella mañana. "No necesitas hacer del Pingüino tu enemigo personal, Bruce. Es muy probable que Galavan sólo quiera distraerte."

A corta distancia, Jim divisó la mano de Bruce sobre una de las fotografías.

"Podría decir lo mismo."

Acto seguido, el folder completo fue tirado al bote de basura.


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Actualidad.

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Oswald estaba temblando de las hebras de sus cabellos a las puntas de sus dedos.

"Hola, Jim."

Jim no respondió.

"Por favor, quítate de mi camino."

"Sabes que no puedo hacer eso."

"Lo harías, si supieras la clase de hombre al que proteges."

Galavan, en contra de sus indicaciones, salió del asiento para jadearle a su oído. "Dispárele, Detective."

Jim no se movió. Su mirada no se despegó del Pingüino, y cuando habló, fue el Alfa, inyectando comando. "Oswald, escúchame. ¡Tienes que bajar el arma!"

Observó a Oswald estremecerse. Lo observó sumergirse a sus emociones, su rostro torciendose en dolor personal junto con su rabia. "Mató a mi madre, Jim."

"Lo sé." Empatía se mezcló en su tono de voz.

Oswald no bajó el arma.

"Detective, le ordeno dispararle a este hombre."

"¡La mató justo frente a mi!" Oswald comenzó a cojear en su dirección. "La sostuve en mis brazos. La miré morir… ¿Sabes lo que es eso?" Histeria marcó las palabras del Omega. "Cambia a una persona."

"Lamento lo de tu madre." Bullock apareció desde las espaldas de Cobblepot. "Pero necesito que pongas el rifle en el piso. Lentamente. ¡Ahora!"

Ni estar acorralado entre Jim y Harvey pareció atemorizarle. Al contrario, Cobblepot se mostró más decidido. "Uno de nosotro morirá esta noche. Ya lo he aceptado."

Jim peló sus ojos, incrédulo. "No seas tonto."

"Sugiero que el Alcalde haga lo mismo."

"No nos obligues a dispararte." Jim gruñó, de nuevo tratando de manipular a Cobblepot de toda manera posible. Para su sorpresa, Oswald parecía haberse librado del conjuro. Su química no cedió a Jim como en veces pasadas. Algo había cambiado, justo como el mismo Oswald había asegurado. El hilo entre los dos se había roto.

"¡Mátame y nunca sabrás cual es su plan maestro, Jim!"

Por sobre el hombre de Oswald, su mirada se entrelazó con la de Bullock por un segundo, ambos atorados en esta encrucijada.

"Y deberías saberlo. Porque involucra a alguien que conoces… A alguien que te importa."

"Dispárale." La voz de Galavan se precipitó en su oreja. Jim luchó contra su impulso de cambiar su arma de objetivo. "Quiere destruirte, Jim. ¡Me mandó una grabación de ustedes dos para manchar tu reputación! ¿Crees que fue coincidencia? ¿Su celo? ¿El beso?"

"¡Está mintiendo!" El rifle de Oswald se alzó con renovada furia. "¡El fue quien me ordenó que te tendiera esa trampa! Me chantajeóー"

El disparo atravesó el hombro de Cobblepot y no provino de ninguno de los Detectives presentes.

"¡Agáchate!" Bullock gritó en su dirección, apuntando hacia el techo con su arma. Más disparos se escucharon, Jim uniéndose al tiroteo.

Ocupados la distracción, no se percataron del motor de la limusina siendo encendido hasta que miraron el auto pasarles por enfrente.

"¡Oswald!"

Jim disparó a las ventanillas, sabiendo que convendría más disparar los neumáticos. Una voz en su cabeza le indicó no hacerlo. Harvey tampoco tuvo éxito en frenar la huída, y Jim se preguntó si había escuchado la misma sugerencia de sus instintos.

Ambos permanecieron en la mitad del camino, armas bajando en resignación, mientras escuchaban las llantas del vehículo marcar el pavimento.

"Encárgate de él." Jim gruñó finalmente, vapor saliendo de su boca por las bajas temperaturas. "Si me le acerco en estos momentos, no sé de qué seré capaz."

Harvey alzó sus cejas, bastante sorprendido con su furia. "No dejes que ese loco se meta a tu cabeza, Jim."

Demasiado tarde.

Lo que quedó por hacer, fue recoger la escena del crimen.

Una hora después, Jim miraba los cuerpos de los invitados y de los múltiples policías siendo transportados en bolsas negras. Tras haber recibido un informe del estado de los caídos, el humor de Jim solo fue empeorando con el pasar de los minutos.

Recargado sobre uno de los pilares, fue como Harvey lo encontró eventualmente.

"Cobblepot chocó el auto contra el retén. Lo bueno es que con su herida y la orden de arresto, no saldrá de la ciudad."

Jim aflojó sus brazos del escudo que había estado formando alrededor de su pecho. "No intentará salir." Eso no era lo que Oswald quería. Para ahora, era obvio. "Perdimos a más gente hoy."

Harvey suspiró.

"Buena gente. Incluyendo a Ramírez." Se había ahogado en su propia sangre. Jim sentía enfermo, al tan sólo pensarlo.

"A veces, los chicos buenos tienen noches malas." Harvey pegó una revisada de los cuerpos a su alrededor. "Pero no es tu culpa, Jim."

"Lo sé." Jim susurró. "Es de él."

Harvey le siguió la mirada. Frente a ellos, Galavan estaba dando otro de sus discursos, hablando de cómo sus ancestros había fabricado espadas. Dio hincapié sobre la necesidad de forjar el acero, antes de tener un arma bien hecha.

"¡Veo esta noche como un bautismo de fuego del cual saldremos más fuertes! ¡Con la decisión de traer un nuevo día sobre Gotham!"

"Y las masas enloquecen."

Jim y Harvey voltearon hacia sus espaldas, donde Terry miraba al Alcalde con el mismo desdén. Jim asintió en saludo.

Harvey se asomó detrás de Terry. "¿Dónde demonios está Nygma?"

"Escogió hoy de todas las noches para irse temprano." Terry había sido de los primeros en arribar a la escena. Había despachado los cuerpos de las víctimas sin desperdiciar tiempo en sentimentalismos. Jim notaba que McGinnis parecía estar acostumbrándose a lo que Gotham le estaba arrojando. "Estaré toda la noche procesando estos cuerpos. Y hablando de eso, necesito su firma, Gordon."

"¿Para?" Jim aceptó la tabla de anotaciones, leyendo el nombre de Arkham en la parte posterior del recibo.

"No hay manera delicada de decirlo." Terry mordió su labio momentamentamente. "No tenemos la capacidad de almacenar tantos cuerpo en nuestra morgue. Así que pedí que nos cedieran hospedaje en otro lugar."

Era una idea sensata. Aun así, Jim hizo una mueca. Firmó la autorización sin más. "Buen trabajo."

Terry frunció su ceño. Recibió la tabla de notas con una expresión de preocupación. "¿Saben? No hay más que puedan hacer aquí."

"Música para mis oídos." Harvey tomó el hombro de Jim. "Vamos, camarada. Tenemos una montaña de reportes que empezar."

"Me quedaré un rato más."

"No te agarres como bulldog al pescuezo de este tipo, compañero." Harvey se despidió con un golpe ligero en el hombro de Jim. "Escoge tus batallas."

Jim creyó quedarse a solas, hasta que escuchó a Terry carraspear su garganta detrás de sus espaldas.

"Conozco esa mirada. Bullock tiene razón, Jim."

Con un suspiro, Jim se tornó a Terry. "Me conoces mejor que nadie."

Sorpresa disparó por el rostro del otro hombre. "Solía hacerlo. Creo."

Jim sonrió, amarrado con una fugaz melancolía. "Sabes qué sucede cuando se meten con las personas que aprecio."

"Mm." Terry resopló, algo de humor saliendo de su expresión. "Recuerdo que lo arreglabas con tus puños. Pero… ya no eres ese niño que metía las cabezas de bravucones en los botes de basura, Jim. Eres un hombre. Un hombre muy importante." McGinnis minizó su humor a algo más maduro. "Veo como todos te buscan en la Estación. Te respetan. Te admiran. Barnes te tiene en un pedestal. Los oficiales que murieron esta noche, te siguieron a ti."

Tal cosa fue lo último que Jim había esperado escuchar esa noche. Y no se sintió preparado para recibirlo. "Sigo siendo yo, Terry. ¿El enojo?" Jim raspó entre dientes. "Lo llevo todo el tiempo. Nunca se irá. Es parte de mi. Y en Gotham, existen razones de sobra para canalizarlo sobre quienes lo merecen."

McGinnis no estuvo impresionado. Tampoco sorprendido.

"Detective Gordon."

Jim señaló con su mentón que lo mejor que Terry podía hacer ante la interrupción era marcharse. Al voltear su cuerpo entero en la dirección de Galavan, lo hizo con sus puños cerrados.

"Señor Alcalde."

"¿Escuchó mi discurso?"

El descaro del hombre era incorregible. "Ya he escuchado suficientes discursos viniendo de usted."

Fue entonces, que Galavan dejó de fingir cordialidad. Jim, por fin, conoció al verdadero enemigo. "Tenía grandes esperanzas contigo." Theo sacudió su cabeza como un padre reprimiendo a su hijo. "Pensé que estabas listo para tomar decisiones difíciles, Jim. Que harías lo que fuera por librar a Gotham de sus monstruos."

Jim alzó sus cejas. "Es lo estoy haciendo." Caminó directo a Galavan, mentón en alto. "Acabo de decidir que empezaré contigo."

El mentón de Galavan colgó ligeramente, pero a estas alturas, Jim podía reconocer el acto. El personaje. La caricatura que tenía frente a él. "Que palabras tan peligrosas… las que le diriges al hombre que ahora controla la ciudad."

"Son tiempos desesperados."

Galavan le sonrió. "En verdad lo son."


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Bárbara caminaba hacia el altar, aunque no con el vestido que había escogido, ni con el peinado que había soñado.

Pero caminaba hacia el hombre que más había codiciado en su vida.

A pesar de ser un ensayo, Jim vestía su esmoquin y su mejor sonrisa boba en su cara.

"¿Lista para la práctica?"

La sonrisa era contagiosa hast en su idiotez, Bárbara la obtuvo como un virus, estirando sus labios hasta que su rostro dolió del entusiasmo. "Lista para saltarnos este circo y casarnos de una vez."

"Yo también." Jim volvió a sonreír. Sus ojos se arrugaron con la fuerza.

El padre intervino, señalando que comenzaran el ensayo de sus votos. Barbara jaló a Jim junto con ella del pantalón como niña emocionada, para quedar ambos de rodillas frente al padre.

"Bárbara, ¿tomas a James Gordon como tu ilegítimo esposoー?"

Bárbara parpadeó.

"Para honrarlo yー"

"Lo siento." La mujer interceptó, aun sonriendo, pero queriendo patear al padre en los cojones por arruinar el momento perfecto. "Padre, dijo Ilegítimo Esposo."

Murmullos y cotilleos invadieron la iglesia. El Padre lució ofendido por la mera interrupción.

"Bárbara, sólo contéstale, por el amor de Dios." Jim susurró a su costado, compartiendo el aire impaciente. Barbara, en una nube de confusión, se dirigió de nuevo al Padre-

Y encontró a Oswald Cobblepot frente a ella.

El sobresalto fue instantáneo. Bárbara brincó de su lugar, la confusión pronto evolucionando a un ambiente hostil, donde Oswald cantó Estoy esperando, Pajarita.

Al voltear a su alrededor, Bárbara descubrió que todos sus compañeros de Arkham habían reemplazado a los invitados. El órgano seguía tocando, ahora bajo el mando de Galavan, vestido todo de negro.

"¿Bárbara, estás bien?" La voz de Jim hico eco.

El estómago de Bárbara se revolvió, pero cuando quiso vomitar, un pajarillo voló de sus adentro, escapando por su boca con revoloteos de sus alas.

Los desquiciados que los rodeaban comenzaron a reír.

"¿Cómo hiciste eso?" Cobblepot lució impresionado. Jim, al igual que todos los presentes, carcajeó.

Luego, Bárbara se encontró amarrada junto a los pacientes, amordazada, totalmente invadida por burla maníaca.

En el altar, Jim tenía la mano de Bruce Wayne entrelazada con la suya, el adolescente vistiendo de gala al igual que Jim. Bárbara observó al Alfa frotar su nariz contra el rostro del muchacho, susurrando secretos en intimidad. Bruce le guiñó el ojo a Bárbara, cruel y dulce al unísono.

El Beta levantó su mano derecha: el corazón de Jim Gordon en su palma, sangrando y todavía pulsando.

"Es como el dicho, ¿cierto?" Lee Thompkins llamó su atención desde el altar, vistiendo de blanco, un ramo de rosas rojas en sus manos. Sonreía de oreja a oreja. "¿Siempre matas a los que amas?"

Bárbara despertó sobre la cama, empapada de sudor.

Había amanecido.

A sus pies yacían los accesorios sadomasoquistas, que ya se habían vuelto rutinarios, en la alcoba compartida con Tabitha. Bárbara se aferró a su familiaridad, jadeando por un buen rato.

"Mal sueño." Se insistió, más de una vez. "Sólo un maldito mal sueño."

Luego, levantó su rostro. Obtuvo una sorpresa, al ver el paquete de regalo acomodado sobre el tocador.

Intrigada, Bárbara se levantó. Su nombre estaba escrito en la portada del sobre blanco, al igual que la envoltura del paquete.

Abrió la tarjeta.

Hoy.

-Con amor, G.

Éxtasis la invadió.


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"Pensé que ser Alcalde significaba levantarse tarde."

Galavan observó por el reflejo a su hermana caminar en su bata de dormir al estudio. "Jim Gordon nos ha forzado a acelerar nuestros planes."

"Ya era hora."

"Me reuniré con Bruce Wayne el día de hoy. Si todo resulta como lo planeado tendré su compañía para la hora de la cena."

"Todavía no entiendo cómo piensas hacer para que Bruce Wayne te regale el legado de su familia, así nada más. No eres tan encantador, hermano."

Theo sonrió. Levantó el sobre sellado que tenía como arma para esta batalla. Se lo mostró a Tabitha. "Le voy a ofrecer lo que más quiere en este mundo."

Tabitha se mostró escéptica. Típico.

"De todas formas." Galavan carraspeó su garganta. "Será delicado. No puedo permitir que Jim Gordon interfiera… Aunque, su muerte repentina molestaría a Bruce inmensamente. Así que… tenemos que mantenerlo ocupado. Distraído. Y luego..."

"¿Le haz dicho a Bárbara entoncesー?"

"¿Decirme qué?"

Justo entonces, la Omega entró al estudio, acomodándose a lado de Tabitha. Ambos mujeres lucieron como hienas, sonriendo en complicidad, ambas hambrientas. Si no lo supiera por hecho, nunca hubiera pensado que la mujer había pasado las últimas dos semanas inconsciente en su habitación, negándose a salir, combinando pastillas de dormir con champaña.

Hoy, la mujer brillaba, una estrella en la mitad del amanecer de un nuevo día.

Bárbara prosiguió a acercársele y susurrarle al oído. "Amé mi regalo."

Justo como Galavan lo había previsto. La mecha había sido encendida dentro de la locura de Bárbara Kean.

"¿Significa lo que creo que significa?"

"Sí, querida." Theo articuló con dulzura. "Hoy es el día en el que rompes a Jim Gordon."

La Omega penetró el estudio con vainilla y miel, sus feromonas desprendiéndose en una bomba de esencia dichosa.

Theo rodó sus ojos. "Vamos, chiquillas. ¿Qué les he dicho sobre mantenerse en modo incógnito?"

Tabitha frotaba su nariz con la de la Omega, completamente embelesada con la esencia. Fue ridículo de presenciar. Galavan no encontraba el aroma atractivo. Demasiado dulce.

"Tomará horas neutralizar el estudio de rastros de sus feromonas. Horas que no puedo desperdiciar."

"Lleva al mocoso a otra parte, entonces." Tabitha jugueteó con la bata de Kean. "Sal de la torre un rato; vive un poco."

"Que disfrute su última cena; porque él será el siguiente." Barbara guiñó por sobre el hombro de su hermana.

Galavan suspiró, obligado a tomar la sugerencia. Prosiguió a salir del estudio, tras ver la hora.

"¡Oh! Casi lo olvido." Theo pausó en el umbral, sacando un último sobre del bolsillo interior de su saco. Lo extendió. Kean no tardó en caminar lo suficientemente cerca para aceptar el segundo regalo. "Por si decides ser piadosa. Aquí está la contraseña. Memorizala y después quémala."

Kean asintió, su mirada fija en el papel lavanda.

Galavan inhaló un último esparcimiento de vainilla y dejó el estudio.

Totalmente nauseabundo.


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"¿Quieres arrestar a Galavan? Haz trabajo policiaco y tráeme pruebas de verdad."

Jim salió del estudio totalmente absorto en su enfrentamiento con Barnes sobre sus sospechas de Theo Galavan. Jim sabía que tenía razón, sin embargo. Todo estaba conectadoーla fuga en Arkham, la masacre en el GCPD, la Gala, los incendiosーGalavan lo había orquestado todo.

"Tiene razón." Harvey gruñó a su lado. "Necesitamos pruebas. Cualquier cosa, hasta un picadientes con ADN. Lo que sea."

Jim estaba por contestar, cuando reconoció la figura de Bruce esperándolo en su estación. Caminó hacia el chico lentamente, por dentro preguntándose: ¿Qué demonios hice ahora?

"Es temprano. ¿Pasa algo?" Jim guió a Bruce hacia el balcón del segundo piso, donde podrían tener algo de semiprvacidad.

"No llegaste a dormir anoche."

"Me quedé con Bullock. Era tarde."

Bruce estaba vestido para impresionar, aunque Jim dudaba que para su beneficio. "Estaba preocupado. Miré las noticias de lo que sucedió."

"Bueno." Jim se encogió de hombros. "Estoy bien."

Bruce se mostró incómodo frente a él, no tan frío como Jim hubiera esperado. El Alfa suspiró, culpa pronto haciéndolo recapacitar de su brusco comportamiento.

"No esperaba que me quisieras cerca en estos momentos."

El Beta frunció su ceño. "O esa fue la excusa que quisiste usar en tu cabeza."

"No lo es. Mira, Bruce. Sé que tenemos que hablar, pero anoche no hubiera sido el mejor de los momentos."

El chico aceptó sus razones muy a fuerzas, su mirada oscilando entre el piso de abajo y el pecho de Gordon. "¿Qué sucedió?"

"Cobblepot atacó la Fiesta de Victoria. Muchos murieron."

"Sé esa parte." Bruce murmuró. "Me refería a… ¿Qué sucedió en verdad?"

Jim se acercó al joven, acariciando la suavidad de la gamuza de su saco de vestir. "No confíes en Galavan." Presenció al Beta tragar saliva y seguir evadiendo su mirada. "¿Lo vas a ver, cierto? Por eso tan elegante."

"Sospecho que estoy por averiguar lo que realmente quiere de mí."

"Todo está conectado, Bruce." Compartió lo mismo que acababa de exponer frente a Barnes en su oficina y Bruce lo escuchó detenidamente. "Así que necesito que tengas cuidado. No te quedes solo con él. Deja que Alfred te acompañe en todo momento."

"No puedo hacer eso. Sospechará."

"Entonces, no lo veasー"

"¿Confías en mí?"

Jim pausó. Luego, suspiró. "Sí."

Bruce lamió sus labios. Asintió con firmeza. "Tengo que hacer esto a mi manera; justo como tú tienes que hacerlo a la tuya. Es lo justo, ¿no crees?"

"Sí, sí." Jim inyectó queja a su tono de voz. "¿Desde cuándo te volviste tan sabio?"

Una pizca de picardía se asomó por el rostro del Beta. "Alguien tiene que serlo."

Jim rodó sus ojos, ganándose una suave risilla de Wayne. Escucharle, le aflojó gran parte de la tensión guardada en su interior. En impulso, Jim rodeó los hombros del chico, oprimiéndolo en un abrazo. Aunque sorprendido, Bruce se dejó envolver, pronto descansando su rostro en el hombro del Alfa, minutos posteriores.

"Hablaremos esta noche." Jim susurró, ojos cerrados para guardar mejor la impresión del joven en su memoria. "Lo prometo."

No fue fácil dejarlo ir. Nunca lo era. Pero Bruce no era un niño. Apenas, en este momento, mientras lo veía bajar las escaleras hacia la salida del precinto, Jim caía en cuenta que Bruce nunca lo había sido. Desde la noche del asesinato de sus padres, Bruce se había convertido en esta pequeña bestia guerrera. Y Jim tenía que dejarlo llevar a cabo sus propias batallas.

"Algún día, con mucho tequila de por medio, tienes que contarme esa historia."

Jim se tornó hacia Terry. "¿Espiando?"

"Trabajando." Terry sonrió, inocente. "¿Haz visto a Nygma?"

Jim trató de recordar alguna parte relevante del cotilleo diario del precinto que involucrara a Edward. "Creo que decidió cobrar sus días de vacaciones del año."

"Excelente." Terry gruñó, tomando una caja de la bodega con artículos quirúrgicos. Se la dio a Jim sin preámbulos. "Oh, wow, Jim, ¿en serio quieres ayudarme a cargar esto? ¡Sabía que podía contar contigo, amigo!"

Rodando sus ojos, Jim prosiguió a auxiliar a la causa, en el camino a la morgue escuchando las mil y una quejas de McGinnis sobre los inventarios que tenía que entregar en menos de tres días a Barnes, y aparentemente, ahora sin ayuda alguna de Nygma.

"¿Por qué no le pides ayuda a Kringle? Siempre ayudaba a Lee a hacerlos."

"¿Kringle?" Terry hizo una mueca que comunicó que tan poco conocido le era el nombre.

"Kristin Kringle." Jim enfatizó. "La Encargada de Registros Penales. Tu vecina. Puede darte algunos tips."

"Aaaah. ¿Pequeña pelirroja con grandes anteojos, cara de ardilla? Pensé que había renunciado. No la he visto en un buen rato."

Eso llamó la atención de Jim por un momento. Era extraño. No recordaba que Kringle hubiera renunciado. Su lugar hubiera sido re-contratado por alguien más a estas alturas si fuera así, y Jim no recordaba ver caras nuevas en el área administrativa. "Quizás Nygma tuvo mejores razones para esas vacaciones, entonces."

"Malas imágenes mentales." Terry dejó caer su propia caja en la mesa de autopsias. "Escuché parte del sermón. Creo que todo el precinto lo oyó a decir verdad."

Jim sacudió su saco del polvo de la caja que había cargado. "Sutileza y discreción no son las fortalezas de Barnes."

"¿Puedes culparlo? Tiene razónー"

" que tiene razón." Jim prosiguió a salir de la morgue, sin humor para una repetición. Para su sorpresa, Terry fue tras él todo el camino a la cafetería de la planta baja, como un chihuahua.

"Oye, no fue mi intención elevarte la presión arterial. Sólo digoー"

Jim frenó en seco, casi chocando con el cuerpo de Terry. "Galavan está sucio, apuesto mi vida en ello."

Terry alzó sus cejas, desafiándolo. "El Alcalde Galavan también es la figura más importante en la ciudad justo ahora. Tienes que ser más listo para atraparlo en el acto. ¡Ya sabes, menos Kpow, y más uso de neuronas!"

Jim no pudo evitar sonreír. Al menos, alguien más que Bullock creía en sus sospechas. "¿Qué sugieres?"

Terry se tomó un momento, manos ahora sumergidas en su bata blanca. "Puede que conozca a alguien, que a su vez, conozca a alguien, que puede haya oídoー"

"Terry."

"Tengo contactos en el Gazzete." McGinnis rodó sus ojos. "Puedo preguntar si, ya sabes, existe dicha suciedad en nuestro querido Alcalde."

"Eso sería…" Jim se encontró en shock. "Eso sería un buen comienzo."

"¡Sospechosa a la vista!"

"¡Detente justo allí!"

Jim volteó hacia el punto de la conmoción, al igual que Terry.

Nada pudo prepararlo para lo que encontró.

Bárbara estaba en la entrada del precinto, manos arriba, sonriendo.

"Hola, Jim."

"No disparen." Jim gruñó, alzando una mano para frenar a los oficiales.

La sonrisa de Bárbara creció. "Cuanto tiempo sin vernos."

"¡Espósenla!" Barnes ordenó desde las alturas. Entonces, movimiento inició por todas partes. Antes de que Jim pudiera descongelarse de su lugar, Harvey ya estaba encargándose de la tarea de inmovilizar a la Omega, manos detrás de su espalda.

"¿Terrence McGinnis?" Bárbara produjo un risilla, al ser escoltada y pasar por un costado a ellos. "Vaya… ¡Esto será más divertido de lo que pensé!"


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"No estaba seguro de que vendrías."

Bruce inspeccionó el espacio abierto del restaurante. Galavan se puso de pie para recibirlo, las guirnaldas del jardín exterior enmarcando su cuerpo. "¿Por qué lo dudaría?"

Tras estrechar sus manos, el Alfa invitó a Bruce a tomar asiento frente a él en el comedor. "Bueno. Simplemente por Jim Gordon. Anoche… fue una noche de confrontaciones fuertes. Revelaciones se presentaron. No estoy seguro de que el Detective y mi persona nos encontremos buscando los mismos interés por la Ciudad, después de todo."

Bruce había estado listo para que la conversación comenzara con James. Se acomodó en su asiento sin prisas, ordenando al mesero por un té de miel antes de responder. "Tenía razón, Señor Galavan."

"¿Oh?"

El Beta respiró hondo. De su pecho, extrajo el bulto de emociones que hasta este momento, había mantenido bajo llave. "Sobre la naturaleza de un Alfa."

"Que tristeza." El Alcalde mostró simpatía, sus facciones suaves momentáneamente. Rápidamente se endurecieron, sin embargo. "Toma esto como una lección, Bruce. No pueden lastimarte de nuevo, si sabes lo que te espera." El hombre descansó sus manos entrelazadas sobre la mesa. "Quiero hacerte una pregunta."

"Dígame."

"Si pudieras hacer que un sueño se hiciera realidad. ¿Cuál sería?"

Bruce no titubeó. "Encontraría al hombre que asesinó a mis padres."

"¿Qué le harías si lo encontraras?"

"Lo mataría."

El Alcalde se mostró realmente sorprendido con su convicción.

"Eres un joven tigre, Bruce." Satisfecho, Galavan se levantó de la mesa, caminando despacio en su dirección. "¿Mi sueño? Salvaría esta ciudad. Eliminaría la corrupción, crimen y pobreza de Gotham."

Bruce sonrió ligeramente. "Suena bien. ¿Cómo lo haría posible?"

Ahora sentado en a orilla de la mesa frente al Beta, la intensidad en el porte del hombre fue inescapable. "Oh, tengo planes. Estrategias. Muchos planes. Pero… necesito ayuda. Necesito tu ayuda."

"Por supuesto."

"Y tal vez a cambio, pueda ayudarte con tu sueño."

El cuerpo de Bruce vibró, atraído automáticamente a lo dicho. Tanto, que su cuerpo se deslizó para terminar la distancia entre ambos. "¿Cómo?"

"Bruce, tu familia ayudó a construir esta ciudad. El apellido Wayne se usa como sinónimo de crecimiento, fuerza, y prosperidad. Sin embargo, es una mentira."

"Por favor, explíquese."

"He investigado a las Empresas Wayne durante mucho tiempo. ¿Sabes qué encontré? Desperdicios tóxicos. Armas ilegales. Uso de químicos prohibidos. Experimentos aterradores. La lista sigue. No puede continuar."

La mirada de Bruce sintió el peso de las acusaciones. Fue imposible no tomárselo personal.

"Por favor, comprende que no se trata de corrupción. Se trata de salvar vidas inocentes."

"Tiene mi palabra." Bruce raspó desde el nudo de su garganta. "De que analizaré todo y detendré a los responsables."

"No, Bruce. No lo harás."

Bruce frunció su ceño.

"No puedes."

Bruce levantó su mentón; un gesto que había aprendido de James para mostrar que no se sentía intimidado. "La gente me subestima con frecuencia."

"Empresas Wayne es un conglomerado multimillonario. Su junta de miembros es capaz de matar para proteger sus secretos. ¿Quién subestima a quién?"

Galavan, en efecto, había hecho su tarea. El hombre había tenido que cavar profundo, para estar al tanto de la verdadera naturaleza de lo que pasaba en las Empresas Wayne. Bruce estaba cerca de averiguar el por qué. Lo podía probar. "¿Por qué me dice esto? Obviamente tiene una solución que quiere proponer."

Otra sonrisa de campaña. "Controlas el 51 por ciento de las acciones de las Empresas Wayne…"

Brue asintió.

"Si me las vendes, tomaré el control y haré lo necesario. Serías un multimillonario libre."

Ah. Bruce sintió el piso moverse bajo sus pies con la revelación. "¿Quiere… mi compañía?"

Galavan mostró pasión, tomando el hombro de Bruce, y consigo el resto de su aliento. "Quiero limpiar a Gotham. Quiero proteger a sus ciudadanos. Devolver a la Ciudad a sus raíces gloriosas. Pero debes ayudarme. No lo lograré, de lo contrario."

El mesero escogió el momento para llegar con su té. La interrupción sirvió para poner distancia entre Alfa y Beta. Galavan retornó a su asiento, mientras Bruce agradecía al mesero por su asistencia.

De nuevo a solas, Bruce lamió el sabor a miel de sus labios. "Empresas Wayne es mi responsabilidad." Sus dedos apretaron la taza con agua hirviendo. "Es todo lo que me queda de ellos."

"No solo te estoy ofreciendo dinero, Bruce." Dios, este hombre no rendía, ¿cierto? "La noche en que tus padres murieron. Tú no deberías de haber estado allí, ¿verdad?"

Bruce sintió sus ojos agrandarse. "No."

"Tus padres iban al teatro. Tu padre cambió de opinión, sugirió una película y te invitó a ir con ellos. Llegaron tarde."

-No confíes en él. La voz de James le hizo hincapié. "Nunca le dije eso a alguien." ¿Cómo lo había averiguado?

"El asesino estaba siguiendo a tu padre esa noche. Antes de lo sucedido en el callejón. Como ya lo has comprobado soy un hombre de recursos considerables… e incluso así, fue dificil saberlo. Por eso no lo he mencionado antes. No pude confirmarlo hasta hoy. Si me vendes tu Compañía…" De su costado, Galavan levantó un paquete ligero. Lo acercó a Bruce, más no lo cedió por completo. "Te daré esto como regalo por tu firma. Es el nombre del responsable de la muerte de tus padres. Con pruebas documentadas."

Bruce no podía respirar apropiadamente. Miró el paquete y ocupó de todas sus fuerzas para no arrancarlo de las manos del Alcalde.

"Complices, motivos, porque y cómos… y quién."

"Señor Galavan, yo…"

"Arreglaré tu Compañía, protegeré tu legado y le daré fin a tu búsqueda." Al no recibir una respuesta inmediata Galavan bajó su tono de voz. "Es lo que tu padre hubiera querido… y lo que Gotham necesita desesperadamente."

Los dígitos de Bruce se acercaron a la orilla del paquete.

Pero, Galavan retiró la tentación de su cercanía con un último ultimátum. "Necesitaré tu respuesta al final del día."


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Del otro lado del espejo de la sala de interrogatorios, Harvey estaba hipnotizado por completo.

Ver a Jim Gordon jugar con las artimañas de su ex fue todo un espectáculo. El hombre sabía cómo ir desnudando las capas de locura de Bárbara Kean como un cocinero con un cebolla. A su lado, Barnes parecía no respirar, igual de intrigado.

"No actúes todo frío y profesional. Maltratame un poco."

"No te voy a lastimar."

"Pero es lo que quieres."

"No, Bárbara. No quiero lastimarte. Quiero ayudarte."

"Oh, que quieres lastimarme. Sólo un poco."

"¿La conociste antes?" Harvey murmuró a su lado izquierdo, donde McGinnis no despegaba sus ojos tampoco.

"Una vez. Jim me la presentó, después de regresar de Afganistán."

"¿Y?"

McGinnis resopló por su nariz. "No estaba así de loca."

"He sido una chica muy mala." Kean penetró su concentración con su voz. Cortó como navaja.

"No. Eres una buena mujer."

"Les' era una buena mujer también. ¿De qué le sirvió?"

Bullock observó a Jim apretar sus puños. Más el Alfa recuperó control rápidamente. "Estás enferma, Bárbara. Eso es todo. Y estoy seguro, que Lee lo sabía también."

Que maldito genio. Harvey casi chifló al cambio de lugares que Gordon le aplicó a la mujer. La voz, la expresión, el cariñoーJim fue el perfecto amante seductor, utilizando ternura y no su usual cabeza obstinada.

Kean lució un momento como un venado en carretera, encandilada. "Si pudiera regresar el tiempo, no lo haría, ¿sabes? La dejaría vivir."

Acto seguido, las cascadas de lágrimas.

Gordon rodeó la mesa de metal, acomodándose frente a la Omega. Tomando su rostro en sus manos, como si no tuvieran espectadores.

Y la besó con un enfoque que Harvey desvió la mirada.

"Te perdono."

Kean tenía su rimel corrido por sus lágrimas de cocodrilo. Aun así, lució extasiada, aceptando la expiación de Gordon.

"Lo sabía. Sabía que aún tenías sentimientos por mi."

Hubo una pausa. El susurro de Jim fue difícil de descifrar. "Claro que siento algo."

McGinnis se dio la media vuelta. "No debería estar aquí."

Harvey abrió su boca.

"Me lo dijiste una vez. Me dijiste que en toda tu vida sólo has amado en verdad a dos personas en tu vida."

Jim asintió. "Y eres parte de ellas."

"Porque fui la única en amarte de vuelta. La primera persona rompió tu corazón."

"Está en el pasado. Bárbara, háblame de lo que está pasando ahora mismoー"

"Se lo dije, ¿sabes? En tu fiesta de Cumpleaños. Lo confronté en tu honor como una tonta enamorada. Le dije lo que tu corazón adolescente había sentido por él por años; sólo para que supiera de lo que se había perdido."

"¿De qué demonios están hablando?" Barnes gruñó.

Harvey se encogió de hombros. Al voltear a la puerta, encontró a McGinnis aún allí, frenado por un fuerza invisible.

"¿Sabes que me respondió, Jim? Siempre lo supe. Así que nunca fue amor de verdad, para empezar. Terrence sólo te usó. Su padre quería investigar a tu familia, por eso se convirtió en tu amigo."

Woah.

Harvey conectó sus ojos saltones con los de McGinnis. Fue increíble encontrarse en duelo con tantas emociones. El tipo lucía anonadado, pero rotundamente culpable.

A través del espejo, la cabeza de Jim Gordon trazaba un camino de regreso hacia ellos. Harvey no supo distinguir si era parte de la actuación, o si el shock en el rostro de su compañero sostenía sinceridad.

A sus espaldas oyeron la puerta de la sala cerrarse, McGinnis huyendo con la cola entre las patas.

"¿Lo ves, Jim? Nadie te amará como yo."

"Te creo." Jim habló en automático, girando su rostro de regreso a la Omega. "Habla conmigo, entonces. Dime lo que quiero saber."

"Lo haré." Kean casi jadeó con anticipación de otro beso. Bullock esperaba no sufrir del mismo espectáculo de nuevo. "Pero primero quiero mostrarte algo. No está lejos. No tardaremos."

Jim fue todo sonrisas dulces. "¿Qué es? ¿Qué quieres mostrarme?"

Kean siguió con rodeos. "Es una sorpresa. No te preocupes, es una buena sorpresa."

-No le creas. Harvey sostuvo su respiración.

"Después, te lo juro, te lo diré todo."

"¿Todo sobre qué, Bárbara? No entiendo. ¿Sobre el escape de Arkham? Dime, ¿fue Galavan?"

La sonrisa de Kean fue de tiburón. "Veo que te encantaría averiguarlo."

El abogado de Kean tocó la puerta del interrogatorio, sacando a todos de su concentración. Bullock miró a Kean susurrarle más misterio a Jim, antes de dejarlo ir. Eso no detuvo a Kean de ponerse de pie y caminar hacia ellos, actuando igual de lunática que la ocasión que había admitido degollar a Leslie Thompkins en su cocina.

La bruja inclusive les sonrió.

"Tengo derecho a una llamada telefónica, ¿no es así?"

Al salir del interrogatorio y reagruparse en la oficina de Barnes, Jim fue directo al grano.

"Quiero seguirle la corriente, y ver lo que quiere mostrarme."

El abogado de Kean no estaba tan contento con la idea. "Mi cliente está comprobada estar enferma mentalmente. Lo mejor para ella es ser internada de inmediato y recibir tratamiento. ¡No seguir con este juego de gato y el ratón!"

"Bárbara está bajo nuestra jurisdicción, Finn."

"¡Está enferma, Detective Gordon!"

"Esa mujer es más inteligente y aguda que la punta de un clavo." Harvey peleó de regreso. "Y esto huele a una trampa."

"¿Qué otra opción tenemos? No hablará de otra forma." Jim insistió, dientes agarrados del hueso.

"Aja. Besarla no funcionó tan bien, ¿o sí?" Barnes criticó.

"Fue un movimiento calculado, sir."

Harvey resopló por sus narices. "¿Calculado con cabeza fría o cuerpo caliente?"

Barnes aclaró su garganta. "Enfoquémonos en el problema."

"Barnes, si permites esta locura, tendré que reportarte ante mis superiores"

"No si es parte de una investigación que resulta más importante que tus sensibilidades." Barnes rodó sus ojos. "Espera afuera y déjame hablar con mis hombres en paz, ¿quieres?"

Finn ya estaba sacando su móvil de su chaqueta. "El Fiscal Dent escuchará todo al respecto."

A solas, Jim utilizó sus mejores ojos de borrego a medio morir. "Escuchen, mañana Bárbara puede recibir toda la ayuda que necesite. No estoy negándole eso. Pero en este momento, sugiero que le sigamos la corriente, que piense que está en control de la situación. Puedo hablarle en el auto, tal vez pueda sacarle más información. Ella es nuestro único vínculo con Galavan. Vale la pena arriesgarnos."

Barnes miró entre ambos.

"De acuerdo. Hazlo."


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La planeación fue inmediata. Barnes ya había armado otra Fuerza de Ataque, para la sorpresa de Bullock y el mismo Jim. En menos de veinte minutos, el equipo estaba preparado y listo para la acción. Barnes explicó el plan con detenimiento, sus ojos clavados en los de Jim.

"Estarán detrás de en ti en la camioneta de combate. Yo supervisaré desde aquí. Escuchen todos, en cuanto no me guste algo, suspenderé todo. ¿De acuerdo?"

"Sí, señor." Jim repitió a coro con la demás camada, mirando Bullock. Ambos Alfas se separaron de los demás.

"Sácala."

Harvey hizo una mueca. "Ya di la orden, la están extrayendo de la celda, pero"

"¿Qué?"

Harvey dio la impresión de haber chupado un limón amargo. "Kean hizo una llamada mientras estaba en la sala de interrogación. ¡No me mires así, fue idea de Finn! Las buenas noticias son que la rastreamos."

"¿Y?" Jim gruñó impaciente.

Por sobre el hombro de Gordon, Harvey apuntó hacia la entrada del precinto. "La Mansión Wayne."

El fondo del estómago de Jim se hizo nudos. Cuando giró hacia la dirección que Bullock le sugirió, lo hizo con cierto aire de resignación.

"¡Ahora sí es una fiesta!" La voz de Bárbara resonó por el lugar, conforme su cuerpo de gacela cruzaba todo el precinto acompañada de un oficial. "¡Me alegra tanto que hayas aceptado mi invitación, Brucie! Espero no te moleste, Jim. Le conté sobre nuestro emocionante viaje en carretera."

"Srta Kean." El Beta no venía solo. La furia de Alfred era palpable a sus espaldas, pero el hombre lucía como si ya hubiera tenido su round de alegata con Bruce en el camino al GCPD. Todo indicaba a que había perdido.

"No." Jim fue rápido en intervenir, situándose en medio de un arrecife y una bolsa de dinamita. "Él no viene con nosotros."

"Nene, ése es el trato." La Omega fue trasladada a los brazos de Bullock. "A menos

que quieras cancelar el viaje. Mándame de regreso al manicomio, amor, y nunca descubrirás lo que tanto anhelas."

"Iré." Bruce sonó firme, a espaldas de Jim.

-No. El Alfa rugió. Al voltearse, sin embargo, Jim luchó contra toda emoción. Su mirada se conectó con la de Brucedos enchufes, ambos alimentándose de la electricidad del momento.

-¿Confias en mi? Jim leyó en los ojos oscuros del Beta, un eco de horas atrás.

Jim asintió. -Lo hago. "Necesitaremos una patrulla más grande."


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Continuará…

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