IV
Naruto vivía en un barrio de clase media, en un apartamento que había comprado hacía tres años con su propio salario. Al entrar lo primero que vería un huésped serían las cinco macetas dispuestas al azar por la sala. Después apreciaría el televisor, el cómodo sofá que le servía a Naruto de lugar de reposo en más de una ocasión. Un pasillo conducía a la cocina y las restantes tres puertas eran su baño, su cuarto y la habitación de huéspedes. En la sala a la derecha había una puerta de cristal con cortinas que se abría hacia el balcón.
—Eh… Bienvenido, pon tus zapatos ahí y… ¿Quieres té? Creo que tengo bizcochos de ayer-ttebayo…
—…Acepto el té.
Tenía una expresión como si le hubiera costado mucho trabajo decir aquello. Se quitó los zapatos y su chaqueta. Como Naruto no tenía donde colgarla, Sasuke se la echó sobre el brazo. Ahora con sólo medias dio un paso hacia la sala y se quedó de pie ahí.
Naruto se aclaró la garganta.
…No había predicho que esta situación se volviera tan incómoda.
—Ah, siéntate donde quieras-ttebayo. Iré por los biscochos y preparé el té. El juego de shogi está debajo de la mesa. – No le dijo que estaba ahí y no en su cuarto porque había pensado en invitarlo desde hacía semanas.
Se apuró hacia la cocina. Sasuke había regresado a su expresión serena e imperturbable, y Naruto se preguntó si había bebido de más y si aquello de antes en la calle no había sido más que un espejismo de su mente. Una fantasía- pero no, su imaginación nunca sería capaz de alcanzar tan grado de crudeza; una belleza de ensueño y colores impresionistas, tan real que resonaba en el interior de su caja torácica con un eco sordo. Su corazón parecía un preso que sonaba la jarra metálica en las barras de hierro pidiendo salida, libertad y desenfreno.
Su corazón era un poco tonto, su mente estaba algo frenética y feliz, y en su estómago se estaban celebrando las competencias de gimnasia rítmica.
Cuando regresó a la sala (había temido estúpidamente que Sasuke se hubiera desparecido, porque el maldito no hacía casi ruido) el pelinegro estaba ya sentado en el suelo de tatami, y había colocado el tablero y las fichas sobre la mesa. Naruto puso la bandeja con el té y los biscochos a un lado y se sentó de frente al otro. Y sonrió de oreja a oreja, porque era lo mejor que se podía hacer en una situación donde te ardían las mejillas y tu miocardio andaba con complejo de tambor.
Sasuke se sentaba en el suelo igual que como lo hacía en una silla o en una banqueta: la espalda erguida y los brazos colocados de forma desganadamente elegante sobre la madera. Sus manos pálidas tomaron el vaso de té, y sus labios delgados soplaron un par de veces antes de dar un sorbo.
Naruto sacudió la cabeza con énfasis cuando se dio cuenta de que le estaba observando con demasiada fijeza. El ambiente en su apartamento le ponía los pelos de punta, ¿y por qué razón, si era su casa? Ahora mismo extrañaba la luz del bar, la sensación de estar en un navío imaginario en alta mar.
Todo se había vuelto más nítido en el momento en el que había abierto la puerta.
Sasuke le miró con los ojos entornados sin levantar casi la boca del borde de su vaso.
—¿Qué esperas? Vas a empezar tú.
Tragó saliva.
—Ehem. Okey, ¡allá voy! – se sonrió a sí mismo para darse coraje, se metió un biscocho en la boca impulsivamente y movió la primera ficha.
Agradecía a todos los dioses, pero más que nada, agradecía que Shikamaru hubiera jugado shogi con él desde que tenían trece años, porque eso significaba que si perdías contra un genio todo el tiempo tenías la posibilidad de al menos haber aprendido unos cuantos movimientos para hacer que el juego tardara más que cinco minutos.
Hasta ahora llevaban casi veinte, y una gota de sudor surcó por su sien. Oh, diablos, Sasuke era bueno. No tan bueno como Shikamaru, eso era científica, física, cromática y literalmente imposible; aunque, pensó, sería interesante ver una partida entre el genio Nara y Sasuke. Al menos tendría la satisfacción de ser testigo de su derrota y celebrar.
Los dedos de Sasuke, pálidos y largos, elegantes como todo él, tenían a Naruto un poco nervioso. Le distraían tanto como sus labios o sus ojos; casi tanto como esa zona de su cuello que dejaba ver la camisa. La pequeña hondura entre sus clavículas captaba un poco de sombra, y Naruto tenía sed y hambre de repente de algo que probablemente no encontraría jamás ni en su refrigerador ni en el supermercado.
Naruto también tenía la sensación de que Sasuke sabía lo que estaba pensando. Puede que entrenar aquella estrategia telepática para los juegos de dominó no hubiera sido una muy buena idea, después de todo.
Pero era inevitable.
(Y si a Sasuke le molestara, ya hubiera hecho algo. Sasuke era un guerrero. Era fuerte, era hábil. Era una isla. Si quisiera, se desaparecería del mapa.)
—Naruto.
—Hmmm.
—Naruto.
—¿Qué? ¿Qué? – Oh ramen, ¿de nuevo se había distraído?
Sasuke se encogió de hombros, colocó una ficha en el tablero, y declaró con su voz lánguida y precisa.
—Perdiste. – Apoyó una mano en el suelo y se echó un poco hacia atrás. Su cabello se movió un poco cuando ladeó la cabeza. Su expresión, sus ojos, su boca… Serenidad, sí. Pero había algo casi juguetón en esa postura. Naruto lo vio en su mente por un momento con una yukata en lugar de la camisa blanca.
—Te dije que ibas a perder. – bufó y cerró los ojos al tiempo que inclinaba su rostro hacia el techo. – Lástima que no apostamos nada.
El rubio frunció el ceño hacia el tablero. Había usado buenos movimientos…Bueno, siempre podrían jugar otra vez.
—Ni se te ocurra. Estoy cansado.
—Oooh, ¿Sasuke no puede con más de un juego de shogi? ¿Su cabecita explotará de tanto pensar? Bhahahahaha.
Sasuke soltó un bufido.
—Qué tonto eres.
Naruto se puso de pie y tomó la bandeja.
—¡Esto no se va a quedar así-tebayo! – se frenó de apuntarle dramáticamente con un dedo por temor a que se le cayeran los vasos – La próxima vez te ganaré. Además, estoy casi seguro de que hiciste trampa.
—Sí, en tu imaginación. – afirmó con tono inexpresivo y una ceja alzada.
No quisieras tú saber lo que hace mi imaginación contigo.
—¿Quieres más té? ¿Agua? ¿Una patada en el culo?
—Un vaso de agua, gracias.
Naruto le sacó la lengua. Sasuke no le sacó la lengua, sería rebajarse demasiado, pero le llamó niñato infantil y el rubio hizo un puchero.
Unos minutos después regresó a la sala con un vaso de agua en la mano y un bizcocho en la boca. El corazón le dio un vuelvo.
Sasuke no estaba. Sasuke no estaba. ¡Sasuke no está-! Oh, estaba acostado en el suelo.
—… ¿Sasuke? – Le contempló desde arriba. Era un ángulo nuevo, inesperado. Se sentía como la lámpara del techo, de súbito, con la capacidad de ver a Sasuke con sus mechones oscuros desperdigados sobre el suelo de tatami, una mano sobre el estómago y la otra estirada a su costado. Naruto decidió regresar de las nubes y el techo, y se sentó a su lado aun con el vaso en las manos.
Puede que fuera la iluminación de su sala, pero era la primera vez que se daba cuenta de las ligeras ojeras que coronaban sus mejillas.
—De verdad estás cansado, ¿eh? – murmuró con voz suave.
—Hmm. – suspiró sin abrir los ojos. Su pecho subía y bajaba de forma pausada. Su rostro se veía inesperadamente vulnerable, como si se hubiera quitado el velo muy delgado y transparente que cubría su cara la mayoría del tiempo.
Y Sasuke fue en ese momento tan poco estatua y piedra y rasgos elegantes. Fue más que nada piel y líneas frescas, un ser viviente y cálido, un niño, un chico, un hombre. Fue aire adentro y aire afuera, cabellos sedosos que Naruto no se contuvo de tocar, y una frente que no pudo resistir barrer con su pulgar.
Los hombros de Sasuke se pusieron rígidos, y los dedos de sus manos se crisparon un segundo.
Naruto enterró los suyos en la espesa cabellera. Las preguntas se agolparon en su garganta.
—Creo que…debería irme. – su voz fue tan baja e indecisa que Naruto tuvo que inclinarse hacia adelante; un poco más, más cerca, para escucharle mejor. Sus ojos azules se quedaron fijos en su cuello cuando tragó saliva. – Naruto…
Al decir su nombre tenía los ojos abiertos.
Negro y azul. Un eclipse en la galaxia.
Naruto tenía tantas preguntas. Y el silencio se las tragaba, una a una, a la luz fría de su lámpara.
Pero los labios de Sasuke fueron cálidos en el primer beso. Un poco secos, temblaron como los suyos en el segundo, y en el tercero Naruto tuvo que abrir la boca; Sasuke le imitó como si no le quedara de otra.
Sus dedos pálidos y elegantes se enredaron en los cabellos rubios.
Explosiones consecutivas, una en su estómago y otra en su pecho, su garganta se sintió suelta, y era como si ahora su lengua tuviera la libertad de hacer todas aquellas preguntas, una tras otra con cada roce de labios; entre los jadeos y el contacto infinito y húmedo de sus lenguas, la incesante letanía de más más más y sí sí sí, y joder, extrañé algo que nunca tuve.
Sasuke se incorporó poco a poco, primero sobre sus codos, sin separar su boca de la suya. Naruto extrañó sus manos la infinísima milésima que tardó en sentarse y devolverlas a su cabello, a su cuello, a sus hombros y a su pecho, y se iban a ahogar si no respiraban pero oh, no importaba, nada importaba, nada importaba.
—Sasuke-
—Naruto-
—Si…Siento que…
Siento que te he estado buscando toda mi vida.
El interior de su boca caliente, su pecho firme y el alocado ritmo de su corazón que se emparejó con el suyo; Naruto podía sentirlo todo con sus manos. Y Sasuke podía sentirlo también con las suyas; si decidía hacerlo para siempre, Naruto le dejaría.
—No hables, idiota. – pidió en un jadeó contra sus labios, y Naruto le envolvió en sus brazos y acarició su espalda, sus hombros, la calidez de su piel y de su alma, y tal vez la selva oscura no era tan oscura, y tal vez Naruto era parte de esa selva, y tal vez, sólo tal vez, Sasuke siempre había sido una isla en su mapa, y había un puente que le conectaba a la suya.
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"Así que dime...
¿Viste lo que había en mi corazón? ¿Cómo me siento en realidad?
¿Viste lo que pasará?
...
...Si de verdad llevamos esto hasta el final y ambos morimos, no seremos ni Uchiha, ni Jinchuuriki, ni nada.
No habrá más cargas que llevar.
¡Nos entenderemos en el otro mundo!"
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fin
N/A: Las citas en este y en la primera parte pertenecen al capítulo 486 del manga.
Espero que lo hayan disfrutado. Un abrazo grandote, y un GRACIAS ENORME para AlissMoon por su ayuda!
