BONUS DEL BONUS
Era taaaan indignante, su aparentemente dulce e inocente princesa no sólo era el villano más temido de París, sino que le había engañado por completo. Pero si pensaba que fingir estar enamorada de él le ayudaría a obtener su miraculous estaba muy equivocada.
No era que estuviera enamorado de ella.
No, no. Para nada. Su corazón le pertenecía a Ladybug.
Pero hacerle creer que su alter-ego tenía una admiradora y que todo resultara un engaño era simplemente desmotivador. Eso y el hecho de aterrorizar la ciudad prácticamente todos los días.
Por eso se encontraba corriendo con paso desenfrenado hacia la casa de la criminal más temida (y sexy) que París haya conocido.
– ¡MARINETTE! – gritó desde la distancia en cuanto la divisó.
La aludida levantó la cabeza sólo para observar al minino caer de golpe sobre su balcón. Decir que estaba sorprendida era entendible.
– ¿Chat Noir? – preguntó en un tono neutral.
– Oh no no no no… – respondió el superhéroe, colocando un dedo sobre sus labios – No uses ese tono seductor conmigo. No funcionará.
– ¿Pero qué…? – le cuestionó, pero fue abruptamente interrumpida.
– Estoy aquí porque descubrí tu identidad secreta – una alerta roja se encendió en la mente de la pelinegra y abrió los ojos tan grandes como platos, cosa que el chico notó.
– ¿Cómo…? – fue interrumpida por segunda ocasión.
– No tienes que continuar, tú eres mejor que esto – continuó, ignorando sus preguntas – Y tampoco tienes que fingir que estás enamorada de mí.
Decidió guardarse sus preguntas, pues los desvaríos del muchacho perdían cada vez más sentido.
– Marinette, esto es más duro para mí que para ti, pero – dijo el rubio – Necesito que me entregues tu miraculous.
La chica se sobresaltó en su lugar. Esa NO era la reacción que estaba esperando.
– ¿¡Qué!? – preguntó indignada – Tú quieres… ¿mi miraculous?
¡Ahá! Entonces admitía que tenía un miraculous en su posesión.
– Sé que es difícil de entender, pero es mi deber como héroe – intentó razonar con ella – Además, eres mi amiga y puedo ayudarte a dejar de ser Hawk Moth.
"Espera"
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– ¿¡QUÉ!? – a esas alturas pensó que no era posible seguir sorprendiéndose – ¿Tú crees que yo… soy… Hawk Moth?
El chico adquirió su pose más heroica y asintió con seguridad.
– ¿Esto es porque conozco a tu kwami?
Nuevamente asintió.
Marinette dejó escapar un profundo suspiro. Su compañero era la persona más despistada y cabezadura que jamás haya pisado el planeta. Después de Adrien, claro.
– Veamos – se dio a la imposible tarea de razonar con él – ¿Llegas a la conclusión de que tengo un miraculous y lo primero que piensas es que soy Hawk Moth?
El chico la miró con curiosidad, pero sin bajar la guardia.
– Yo, que he sido el blanco de muchos akumas.
Una mosca le entró por un oído y salió por el otro.
– ¿No conoces a nadie más que tenga un miraculous? – cuestionó mientras sentía como la paciencia abandonaba su sistema – ¿A alguien, digamos, de mi talla y con aretes parecidos a los míos?
La pelinegra casi pudo escuchar un pequeño grillo resonar en la cabeza vacía de Chat Noir. Quería creer que se debía a la magia de los miraculous, pero ni siquiera ellos tenían el poder de volverlo tan estúpido.
Esperó unos segundo más y pudo distinguir el momento exacto en el que el diminuto cerebro de su amigo hizo click.
– No es posible… – murmuró para sí mismo cuando su mandíbula dejó de tocar el piso – Tú eres…
La señaló con un dedo tembloroso, con las pupilar dilatadas y sin atreverse a mirarla a los ojos.
– Buenas noches, Chat Noir – se despidió, cerrando de golpe la puerta sobre su cabeza Era muy tarde para tener que soportar tantas tonterías.
Lo último que escuchó esa noche fue lo que supuso era el cuerpo desmayado de su compañero estrellarse contra el piso de su balcón. Ese era el karma actuando sobre él por hacer tantos chistes de gatos y juegos de palabras.
A/N: Quizás ahora sí arruiné esta pequeña historia con este último capítulo, pero la ironía me pareció irresistible. So, sorry not sorry.
Sólo como aclaración, este fic fue escrito antes de la segunda temporada, por eso Marinette conoce a Plagg de una manera muy distinta.
