Avatar: La leyenda de Hinata

Por: Valerie Hyuga Senju

Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Avatar (La leyenda de Aang y La leyenda de Korra) pertenece a Nickelodeon. Esta historia es de mi autoría, sin fines de lucro.

Narración

–Diálogo–


LIBRO I. AGUA

Capítulo I. Un nuevo inicio

Hace muchos años existió un hombre que hizo grandes cosas, su nombre era Hashirama Senju, del clan Senju del bosque, donde nacían los maestros tierra más poderosos del mundo. Él junto con su hermano Tobirama Senju, un maestro agua, lucharon contra el clan Uchiha, cuna de feroces maestros fuego. Su rivalidad por el poder y supremacía duró décadas. Finalmente, Hashirama y el líder del clan rival, Madara Uchiha, pactaron la paz con la promesa de unificar sus clanes en una misma aldea la cual se llamaría Konohagakure.

Pero había algo más importante aún sobre la vida de Hashirama Senju, su dominio de los elementos no se limitaba al elemento tierra, él podía usar el fuego, aire y agua por igual. Él era el Avatar y uso su poder para darle al mundo un periodo de paz y armonía. Su modelo de aldea fue replicado en otras partes del mundo y se crearon las cinco grandes naciones. Konohagakure crecía y él se encargaba de invitar a otros clanes poderosos, así fue como miembros del clan Uzumaki, casa de los maestros aire de Uzushiogakure*, y miembros de la rama secundaria del milenario clan Hyuga de Kirigakure, reconocidos por ser los mejores maestros agua, se establecieron en la aldea oculta entre las hojas.

La paz no duró mucho tiempo, pronto el clan Uchiha se sintió excluido de las decisiones que se tomaban en la aldea, encontraban injusto el hecho de que Hashirama fuese el líder de ésta y que el clan no tuviese influencia política. Inconformidad había, pero todos temían al poder del Avatar, excepto Madara. Él junto a su hermano Izuna lucharon contra los hermanos Senju, Izuna murió a manos de Tobirama y Hashirama le perdonó la vida a Madara, esperando que él y el Uchiha pudiesen trabajar juntos.

Madara decidió vengar a su hermano, pero Hashirama lo detuvo. Su encuentro trajo consigo una batalla que es recordada aún en nuestros días como la batalla en el valle del fin. Madara había adquirido un poder superior que le permitió ponerse al nivel del Avatar, pero finalmente éste último venció. Dando fin a la guerra entre clanes e inicio a la historia de Konoha tal cuál la conocemos.

–Hasta aquí por hoy Hanabi, tienes que dormir.

–Está bien, pero para la próxima léeme un cuento, no uno de tus libros de historia Nee-sama– Dijo una pequeña niña con voz infantil mientras hacía pucheros.

–A Otou-san no le gusta que te lea cuentos infantiles, ya deberías saberlo– Dijo una niña de ojos plateados y cabello azulado.

–Lo sé, pero me gustaría que me contaras algo más, tal vez sea lo último que me cuentes en mucho tiempo– La niña de cabello castaño se abrazó a su hermana con fuerza–. Lo siento mucho Nee-sama, yo no quería que pasara eso.

Hinata soltó aire con pesar y acaricio el cabello de su hermana menor, no quería separarse de ella.

–No es tu culpa Hanabi-chan, sólo pasó. No tiene nada de malo ser maestra agua, deberías estar orgullosa por serlo– Dijo tratando de hacer sentir mejor a su hermana.

–No es por eso, sino que por mi culpa a ti te van a enviar con los de la rama secundaria y eso no es justo, tú eres la heredera– Su voz mostraba la tristeza que sentía al ser distanciada de su hermana mayor.

–Así debe de ser, yo soy un no-maestro, por lo tanto no puedo ser la líder de un clan de maestros agua, es lógico. Tú mereces serlo, eres fuerte, valiente e inteligente Hanabi, mamá estaría orgullosa de ti– Le regalo una tierna sonrisa a la niña, la cual se sonrojo al recibir esos halagos.

–Sólo prométeme que vendrás cada que puedas y que me dirás como es el mundo afuera, ¿está bien? – Le entusiasmaba ver o al menos conocer por medio de otros el mundo exterior.

–Está bien, lo haré. Ya duérmete, que mañana será tu gran día– Le dio un beso en la frente y cobijó– Buenas noches Hanabi-chan.

–Buenas noches nee-sama. Te quiero.

–Yo igual.

Salió de la habitación en silencio y se fue directamente a su cuarto. Al cerrar la puerta, se recargó en ésta, se deslizó hasta quedar sentada con las piernas estiradas, y comenzó a llorar. Al día siguiente la separarían de su hermana y sería enviada a Konohagakure, donde estaba la rama secundaria del clan Hyuga. Su padre decidió enviarla ahí porque era en ese lugar donde se entrenaban a los no maestros del clan en artes marciales para la defensa de la casa principal, él se negó a dejarla ahí porque no quería que su hija, la legitima heredera del clan, fuese servidumbre de la rama principal.

Las tradiciones del clan dictaban que todo aquel miembro de éste que posea la habilidad de dominar el elemento agua, fuese parte de la rama principal. Los que no nacieran con éste poder, conformarían la rama secundaria, destinada a salvaguardar a la principal y a servirla. Así de simple.

Esa misma mañana, a Hinata se le había dado una última oportunidad para demostrar que era una maestra agua, pero a pesar de sus esfuerzos, fracasó. Llevaba años tratando de aprender el agua control, pero simplemente no podía hacerlo. Su frustración era mayúscula, pues su padre ponía bastante presión sobre sus hombros por ser su hija primogénita. Sin embargo no tenía el poder, como si lo hacían Hanabi y su primo Neji, el cual era considerado un genio. Ni siquiera hubo un enfrentamiento por el liderazgo, al ser no-maestra automáticamente su título de heredera fue pasado a su hermana menor.

A ella no le importaba ser la líder del clan, ella sólo quería no quería que la alejaran de ellos y la trataran de manera indiferente.

Se levantó del piso y secó sus lágrimas con la manga de su chaqueta color crema. Suspiro y comenzó a ordenar las pertenencias que llevaría a Konoha. Abrió un cajón de su mesa de noche y sacó de ahí una imagen de su madre, la cual había fallecido en el parto de Hanabi. Esa fotografía la atesoraba con mucho cariño, pues era la única que tenía e impedía que olvidara la apariencia de su progenitora. Llevaba otras, donde salían su hermana, su primo Neji, su padre y su tío. Su padre se había amargado bastante tras la pérdida de su amada esposa, sus ojos reflejaban su enorme vacío. Las guardó todas en su mochila junto a otras cosas y se preparó para dormir.

Por más que daba vueltas en la cama no lograba conciliar el sueño, estaba bastante nerviosa y un poco emocionada, mañana por primera vez en su vida saldría del complejo del clan Hyuga. Al día siguiente conocería el mundo exterior, a personas desconocidas y paisajes nuevos. Desde que la intentaron secuestrar hace ya muchos años, su padre emitió una orden, la cual prohibía que todos los miembros de la rama principal salieran del complejo sin escolta de la rama secundaria. Excepto sus hijas y sobrino, ellos no saldrían hasta cumplir cierta edad.

Ahora al ser de la rama secundaria era libre de ir por el mundo. Sólo pensaba como sería todo, se preocupaba por muchas cosas, en especial por su familia. Todos esos pensamientos le impidieron dormir en forma, cuando sintió sus ojos por fin cerrarse ya estaba amaneciendo.

Cuando tocaron a su puerta para que se despertara y preparara, ella apenas sentía que había cerrado los ojos. Con unas ojeras bajo sus ojos y con algo de cansancio, se levantó para dar inicio al primer día de su nueva vida.

Sentía como sus manos temblaban mientras se dirigía a la sala ceremonial, ahí se le asignaría a un nuevo tutor que se encargara de cuidar de ella de ahora en adelante. Ya estaba lista, con un kimono sencillo color blanco con bordados en lila y con un brazalete de plata en su mano izquierda, herencia de su difunta madre. Caminaba por los largos pasillos de la mansión Hyuga lentamente, tratando de aplazar el momento de ver el rostro decepcionado de su padre. Sabía que no era la hija que él hubiese querido, pero le dolía que se lo recalcara con esa mirada que él tenía sólo para ella.

El consejo y toda la rama principal estaban ahí reunidos, todos la miraban con una combinación de tristeza y decepción, no pudo ser la heredera que el clan merecía, no poseía las habilidades necesarias, aceptaba que su hermana menor era la mejor opción, pero todo eso era demasiado para ella. En medio de todos esos rostros encontró a uno más amable que el resto, no lo conocía, pero parecía una persona agradable.

–Hoy estamos aquí para despedir a Hinata, a partir de hoy formará parte de la familia secundaria– Su voz era firme, pero hizo una pausa, aunque no lo pareciera, para el líder del clan era duro hacer eso, pero esa decisión no dependía sólo de él. Él amaba a su hija y le dolía verla partir, pero esperaba dejarla en buenas manos–. Desde hoy, su deber será servir y proteger a la familia principal y para cumplir con este objetivo, se le ha sido asignado uno de los hombres más leales al clan, Ko Hyuga.

El mencionado inclino levemente la cabeza en señal de respeto.

–Hinata, Ko ahora será tu tutor, tu guía y tu maestro, aprende todo lo que puedas y se obediente– La niña asintió tímidamente, el hombre castaño que acababa de conocer le regalo una sonrisa amistosa y la saludo respetuosamente.

–Mucho gusto, Hinata-sama– La peliazul le respondió de igual manera.

Hiashi ante la vista de todos le extendió una pequeña cajita, ella la tomo con sus manos aún temblorosas por la presión de ser observada por todos y la abrió. Era un hermoso collar de plata con un grabado de unas olas, el símbolo del elemento agua. Parecía ir a juego con su brazalete.

–Era de tu madre, a ella le hubiese gustado que tú lo conservaras– Dijo con cierta melancolía en su voz.

–Muchas gracias padre– Sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos, pero trato de ocultarlo para que no la tacharan de débil.

–Ko, cuídala mucho– Fue lo último que su padre dijo. Su nuevo tutor la tomo de la mano para transmitirle apoyo. Caminó con ella a la salida del recinto, donde ya la esperaban mujeres del servicio con sus pertenencias y su hermana Hanabi, quien no dudo en abalanzarse sobre ella y abrazarla al punto de ahogarla.

–Por favor, prométeme que vendrás seguido y me escribirás cartas, prométemelo– Podía sentir las lágrimas de su hermana mojándole el kimono.

–Lo prometo– No quería irse tan pronto, pero sabía que aplazar esa despedida no sería mejor–. Tu prométeme que te cuidaras y te harás muy muy fuerte.

–Lo prometo– La niña le sonrió, algo que movió todos sus sentimientos, quería arrepentirse, pero no era decisión de ella, nunca lo había sido.

–Vamos Hinata-sama, son muchas horas de viaje hasta Konoha y no queremos llegar tan noche– Ko nuevamente la tomo de la mano y se la llevo caminando hacia un carruaje jalado por caballos. Una vez que tenían todo listo para partir, dio un último vistazo a todos y encontró la mirada de su primo Neji entre todas, no parecía particularmente interesado pero se veía algo satisfecho con su partida. Hinata sintió eso y giró su rostro hacía Ko, el cual la veía con algo de tristeza.

–Va a ser duro, no lo niego, despedirte de tus seres queridos sólo será el inicio, mi objetivo es hacer de ti una guerrera, y el primer paso para hacerte fuerte es éste. Sea valiente Hinata-sama, veo que tiene un gran corazón, por eso sé que si así lo decide, puede lograr grandes cosas–. Acaricio su cabello con cariño, tratando de hacer sentir mejor a la niña tímida y temblorosa que tenía a lado.

Las palabras de Ko le impresionaron, nadie había esperado tanto de ella y que él le dijera eso siendo apenas un desconocido le daba algo de ánimos.

–Lo haré– Fijo su mirada hacia al frente, se sentía extrañamente decidida. Vio como las puertas se abrieron y le ofrecieron una vista totalmente nueva de mundo. En cuanto los caballos comenzaron a avanzar el horizonte se fue ampliando, había bastante niebla, después de todo estaban en Kirigakure*, había bastantes árboles, ríos y lagos pequeños. Ko le menciono que cuando llegaran a la costa tendrían que abordar un barco que los llevara a las orillas del país del fuego. La idea le emocionaba, primer día fuera del complejo Hyuga y ya viajaría en barco.

Ko la miraba con atención desde su lugar, le daba un poco de pena la vida de Hinata, nunca había sido una niña normal, siempre encerrada, sin amigos y obligada a cumplir con las altas expectativas del clan. Él era consciente de cuál era el trabajo que le había encomendado Hiashi, pero en lo que a él concernía, dejaría ser a Hinata una niña, la entrenaría y educaría, pero no al grado de privarla de su infancia.

Cuando subieron al barco Hinata no podía evitar sonreir al sentir la brisa del mar. Los nervios se habían ido tan pronto dejó la mansión, era como si una piedra enorme fuese quitada de sus hombros, lejos de esas miradas acusadoras y exigentes se sentía libre, como si por fin pudiese respirar. A medida que se acercaban al País del fuego el clima iba cambiando, sentía un calor agradable en su piel y como el Sol comenzaba a salir de entre las nubes. Cuando llegaron a la costa, siguieron su trayecto a caballo, el no haber dormido la noche anterior finalmente le cobraba factura, así que se quedó profundamente dormida en uno de los asientos del carruaje.

Unas horas después el carruaje dio un salto, despertando a Hinata por el movimiento, ella se incorporó con los ojos entrecerrados, pero cuando pudo apreciar la luz exterior, éstos se abrieron mucho al contemplar la belleza del paisaje, el verde prevalecía, la frescura del aire y los sonidos de la naturaleza rápidamente la atraparon. Había leído libros y visto ilustraciones en sus libros, pero nunca imagino que podía ser tan hermoso. Veía maravillada, mientras Ko sólo la observaba con ternura.

–Ya estamos a nada de llegar a Konoha, Hinata-sama.

–Me alegro– Ya quería conocer a la famosa aldea de Konoha–. Siempre quise visitar Konoha, sólo me gustaría que Hanabi estuviera aquí.

–No se preocupe, puede enviarle postales y cartas cuando quiera. Además, seguro ya estando usted aquí, Hiashi-sama tiene más confianza en dejar venir a Hanabi-sama.

–Eso espero…ahora que ella es la heredera serán más sobreprotectores y exigentes– Su expresión era de tristeza, su hermana acababa de adquirir una gran responsabilidad.

–Eso es cierto, pero tratare en lo posible de llevarla conmigo cuando valla a Kirigakure. Para eso debo entrenarla arduamente, para que sepa defenderse.

–Pero si no soy una maestra agua ¿Qué clase de entrenamiento será?– Sus ojos reflejaban la duda.

–Bueno, no necesitas ser maestra de ningún elemento para llevar este entrenamiento, de hecho es especial para No-maestros. Nosotros, los Hyuga de la rama secundaria, somos expertos bloqueadores de Chi*. Es una técnica ancestral, conocida sólo por nuestro clan– Dijo con un toque de orgullo–. Le explicaré más a fondo cuando inicien las lecciones, para las cuales espero su total compromiso Hinata-sama.

–Por supuesto Ko-san– Hizo una leve inclinación, ya se sentía ansiosa por iniciar–. O debería decirle Ko-sensei a partir de ahora.

Ko sonrió, esa niña ya le caía bien, se esforzaría por hacerla toda una guerrera, tanto que la rama principal se arrepentiría de menospreciarla.

–Mire Hinata-sama, ya se pueden ver las puerta de Konoha.

Hinata asomo su cabeza y sus ojos se iluminaron, no sólo se veían las puertas, se veía una montaña con dos rostros tallados. Sintió cierta familiaridad en esos rostros, pero no recordaba conocerlos de ninguna parte.

– ¿Quiénes son ellos? –Apuntó con el dedo hacia ese monumento.

–Ah, eso. Es la roca de los Avatares, ellos dos son los Avatares que han vivido en Konoha desde su fundación. Son Hashirama Senju y Minato Namikaze.

–He leído de ellos… me gusta mucho la historia. Sus vidas son bastante inspiradoras–. Cada vez se acercaba más a las puertas y no perdía detalle de nada.

–Tiene razón, ambos salvaron en múltiples ocasiones a la aldea y vivieron para protegerla, todos unos héroes... Mire, ya llegamos.

Hinata disfrutaba de la vista, Konoha era bastante colorida y llena de vida. La gente caminaba tranquila, había puestos de diversos artículos y decoración por toda la calle. Sus ojos no paraban de observar, parecía asombrada. Todo el camino hasta el complejo Hyuga se la pasó así. Una vez que llegaron pudo apreciar lo grande e imponente que era, muy parecido al de Kirigakure.

–Aquí será su nuevo hogar. Yumiko* le mostrará su habitación.

–Un placer conocerla Hinata-sama, mi nombre es Yumiko y estoy a su servicio– La chica de cabello castaño y ojos perlados le hizo una reverencia, a la cual contesto de la misma manera Hinata

–N-no tienen por qué tratarme con tanta formalidad, yo soy una de ustedes– Le regaló una sonrisa a Yumiko y a Ko. A ella no le importaban esas cosas ni la jerarquía dentro del clan.

Una vez que se instaló y acomodo sus pertenecías en esa habitación, que a pesar de ser mucho más pequeña que la anterior, era acogedora. Puso el portarretrato de su madre sobre su buro y unió sus manos para hacer una plegaria. Habló con su madre, siempre lo hacía cuando necesitaba soporte. Estaba determinada a dar lo mejor de sí misma para ese nuevo inicio, así que le hizo una promesa a su difunta progenitora.

–Madre, te prometo que me esforzare y tratare de superarme todos los días. Prometo no decepcionarte y hacerme fuerte…prometo no darme por vencida.

Así comienza una nueva etapa en la vida de Hinata.

Continuará…


Uzushiogakure*: Aldea oculta del remolino. Era una antigua aldea que se encontraba dentro del País del Remolino, también llamada la Aldea de la Longevidad.

Kirigakure*: Aldea oculta de la niebla. Se encuentra en el País del agua.

Chi*: Se refiere a la energía metafísica que fluye a través del cuerpo humano utilizada en el Universo Avatar como un concepto que sirve como la raíz del control y una variedad de otras habilidades.

Yumiko*: Su significado es "Niña arquera". Su importancia en la trama se verá en el próximo capítulo.

¡Hola a todos!

Estoy feliz de ver la aceptación que ha tenido el prólogo de este fic. Realmente me ha motivado ver que les gusta esta idea de mezclar Naruto con Avatar. Honestamente me la pasó pensando en ideas sobre esta historia, se va a hacer larga, porque voy a desarrollar a Hinata como personaje.

En este primer capítulo sólo di una introducción sobre la vida de Hinata en el clan y su transición a la rama secundaria, ya después profundizare en ciertos temas. Los personajes principales en este fic aparte de Hinata serán Neji, Naruto, Gaara, Itachi y Sasuke. Todos tendrán sus momentos de protagonismo, en los capítulos que vienen les daré su debida introducción.

Sobre la pareja, claro que habrá una pareja establecida, pero aún no me decido. Creo que Hinata es el personaje más shippeable de Naruto y quedaría bien con cualquiera de ellos, pero dejare que la historia tome su rumbo y de acuerdo a como avance decidiré la pareja de Hina. Claro, pueden dejarme sus comentarios sobre cuál pareja les gustaría a ustedes. Aunque por ahora es algo pronto, porque no están en edad de andar de novios aún, pero no duden que cuando crezcan un poco agregare mucho romance.

Agradezco mucho sus review, que marquen como favorito y sigan este fic. Me dan el power para continuarlo.

Mención especial a:

Hitsuji-Sama

Elena

Azu

Guest

Himawari Hyuga.

Respondo a usuarios sin cuenta:

Elena: De hecho pensé lo mismo, el uso de elementos en el mundo de Naruto es similar y hace que los conceptos de Avatar no salten tanto. En el futuro, también tendrán que ver los subelementos que se manejan en Avatar con los kekkei genkai como la lava, cristal, madera etc.

Azu: Aún no me decido cual será la pareja final, pero si hay posibilidad de un NaruHina, aunque realmente pienso en jugar un poco con todas las parejas para ver cual me gusta cómo queda. Tendrá mucho que ver el rumbo que tome la historia.

Guest: Me da gusto que te agrade, espero no hacerte esperar tanto, tratare de actualizar constantemente. Aunque a veces me tarde, no dudes que concluiré las historias que tengo incompletas aún. Esa es mi meta y camino ninja ;)

Los quiero, saludos y muchos besos :3

Fecha de publicación: martes 20 de junio del 2017.