Avatar: La leyenda de Hinata

Disclaimer: Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. Avatar (La leyenda de Aang y La leyenda de Korra) pertenece a Nickelodeon. Esta historia es de mi autoría, sin fines de lucro.

Narración

–Diálogo–

Flashback


LIBRO I. AGUA

Capítulo 2. Nuevos amigos

A la muerte del Avatar Hashirama, su espíritu reencarnó en un niño de Kumogakure*, su nombre era A y al crecer todos lo conocieron como el Tercer Raikage. Era un hombre fuerte, el Avatar más alto conocido midiendo poco más de 2 metros, conocido por su valentía, habilidad en el campo de batalla y lealtad a su gente. El mundo entero hablaba de su fortaleza y como ni el ejército más poderoso podía hacerle frente. Aunque el dominaba los cuatro elementos, su especialidad era el rayo, una técnica especializada de su nativo elemento fuego. Y no era cualquier rayo, era el temido "rayo negro*" el cual con un leve contacto carbonizaba a la víctima.

Una de sus habilidades más sobresalientes aparte de la creación del "rayo negro" fue su armadura de rayo, reconocida como "el escudo más fuerte" éste era impenetrable, sólo vulnerable a su propio dueño. Todo esto lo hizo de A un Avatar sumamente poderoso, imparable, el cual no necesitaba hacer uso de los cuatro elementos para imponer respeto. Demostró que no se necesitaba nacer en uno de los grandes clanes para ser un excelente maestro de los elementos.

Su periodo como Avatar estuvo marcado por la paz gracias a los sacrificios de su antecesor, pero la avaricia del hombre es grande y esto no fue la excepción con Iwagakure*, los cuales atacaron uno de los puntos estratégicos de Kumogakure por un conflicto relacionado a la creciente economía de ésta aldea. A evacuó a todos los civiles de la zona, al ser un ataque de sorpresa no contaba con los hombres suficientes para hacerle frente a los 10000 maestros tierra rivales. No iba a arriesgar la vida de sus hombres ni el bienestar de su pueblo, así que en un acto casi suicida, decidió quedarse el solo a combatir y darle tiempo a su gente de huir.

Tres días y tres noches duró la batalla, el carmín pintaba todo el panorama, los mismos hombres que habían ido buscando conflicto yacían muertos. Ninguno de ellos le dio el golpe final, lo hizo él mismo, por error había penetrado su escudo con su propia mano producto del cansancio, su propio rayo lo había matado. Dicen que al encontrar su cuerpo, tenía en su rostro una sonrisa, tal vez de ironía por haber sido tan fuerte que sólo él mismo podría hacerse daño, pero lo más posible es que fuera causada por la paz y tranquilidad que sintió al haber salvado del peligro a su amada Aldea.

Hinata cerró el libro y suspiró, quería leer más pero debía levantarse temprano, la rutina en ese lugar era bastante estricta, Ko se aseguraba de que su entrenamiento fuese perfecto, cada segundo de su día estaba planeado.

Apenas estaba una semana en ese lugar y ya le dolían todos los músculos. Nunca pensó que el entrenamiento que llevaban los No-maestros de la rama secundaria del clan fuese tan demandante. Ko le recordaba cada que mostraba cansancio que un No-maestro debía exigirse al doble o triple que un maestro, que debían convertir toda debilidad en fortaleza y entrenar su cuerpo para resistir cualquier golpe o ataque del enemigo.

Durmió profundamente esa noche aunque al día siguiente su cuerpo se sentía pesado, resintiendo el duro entrenamiento del día anterior. Ko le estaba enseñando combate cuerpo a cuerpo, al no haber niños en ese lugar tenía que entrenar con ella, y por más que no quería lastimarla, sabía que si quería hacer de ella una guerrera no podía tratarla con suavidad.

Se levantó de su cama con los músculos adoloridos, fue a su baño personal y llenó la tina con agua caliente, esperaba que eso relajara un poco su cuerpo. Estaba disfrutando de su baño matutino pero aunque quería quedarse un poco más de esa forma tuvo que terminar y prepararse para el desayuno. Ahí ella no era la heredera, era una más, por lo cual no podía esperar que le llevaran el desayuno a la cama o que la esperaran para comenzar. Pero a diferencia de con la rama principal, ahí si disfrutaba sus comidas, pues aunque todos eran educados y ordenados, nadie la callaba cuando hablaba, no le llamaban la atención por encorvarse y tampoco la ignoraban. Las mujeres de ahí platicaban con ella, la peinaban y abrazaban como si de una hija se tratara.

Una vez que terminó de desayunar, comenzó a leer unos pergaminos que Ko le había dado para estudiarlos, eran sobre el Chi y como fluía este por el cuerpo humano. Ko le había dicho en una ocasión que los bloqueadores de Chi contrarrestaban el control, principalmente. Otra consecuencia de bloquear el Chi de alguien era dejarlo en un temporal estado de inmovilidad. Le parecía fascinante todo el nuevo conocimiento que estaba adquiriendo.

Dos horas después Ko ya la esperaba en el dojo, paso saliva al poner un pie en el recinto, pues sabía que recibiría su paliza diaria. Por más que se esforzaba, seguía siendo torpe, sus pequeñas extremidades no le permitían moverse con la libertad que deseaba. Ni el pensamiento de no tener experiencia y luchar contra alguien que si la tenía la consolaba. Quería mejorar, pero le era muy difícil con un cuerpo que estaba más molido que el día anterior.

–Vamos Hinata-san, su cuerpo es pequeño así que en lugar de tratar de resistir los golpes trate de esquivarlos– Trataba de animarla, se sentía mal por ser tan duro con ella pero las ordenes de Hiashi eran claras. Su finalidad como instructor era ayudar a que ella se fortaleciera por dentro y por fuera. Hinata tenía sólo 10 años, pero había nacido en un clan de élite en el cual no se toleraba la debilidad.

–Y-yo...yo preferiría e-estudiar los pergaminos, e-estoy muy cansada– Respiraba con dificultad, casi 3 horas de entrenamiento la tenían al borde del colapso.

–El conocimiento es parte esencial de su formación, pero no por ello más importante que el entrenamiento. Debe aprender estilos de lucha y artes marciales antes de que le enseñe a bloquear el Chi, para eso aún falta.

Vio como la niña se apoyaba en sus rodillas, estaba agitada y con la cara roja de esfuerzo.

–Está bien, descansemos un poco– Él se sentó en el suelo de manera elegante mientras que ella se acostó en el–. Hagamos un trato Hinata-san.

Hinata volteó a verlo con sus ojos atentos y asintió dándole a entender que escuchaba.

–De lo máximo de usted en los entrenamientos durante la semana, sé que tiene más que ofrecer, y yo la llevaré al parque para que juegue con otros niños el domingo– Quería motivarla de alguna manera, era difícil sacar lo mejor de alguien sin un poco de motivación.

Hinata lo vio como si no creyese lo que le estaba diciendo, su corazón ya acelerado brincó ante la idea de salir a conocer la aldea y a otros niños de su edad. Nunca se le había dado la oportunidad de ser una niña normal ni por un sólo día, no podía desaprovechar la oferta que le daba su mentor.

–Hai– Aceptó con un brillo especial en los ojos.

Ko sonrió sabiendo que de ahí en adelante el entrenamiento podría ser más fluido. Se levantó de su lugar y espero que la niña hiciera lo mismo. La miro atentamente, toda su vida le habían dicho que hacer y cómo debía de ser, él quería darle una razón para hacerlo, no sólo ordenarle. Quería que ella deseara aquello, que no lo viera como una carga u obligación molesta que debía cumplir para quedar bien ante los ojos de su padre.

–El por qué usted debe aprender artes marciales y estrategias de pelea antes que el bloqueo de Chi, es por dos razones, primera; para acercarse lo suficiente a un maestro y bloquear su Chi, se tiene que ser rápido, ágil e inteligente en combate. Y segunda; los maestros dependen demasiado del control en su elemento, al bloquear éste, la balanza se inclina a nuestro favor. Si nuestra capacidad de pelea no depende de un elemento, sino del nivel de fuerza física y habilidad, debemos trabajar en ello.

Hinata escuchaba con atención. No perdía detalle de ninguna palabra, trataba de grabar todo en su mente. Al ver que su sensei se ponía en posición de lucha ella también lo hizo. Ahora no sólo quería hacerse más fuerte, realmente deseaba salir ese domingo a la aldea.

. . .

El domingo llegó antes de que se diera cuenta. Se levantó antes de lo que acostumbraba, estaba ansiosa, se puso un chaleco ligero color lila y un pantalón negro que le llegaba a la pantorrilla. En el desayuno jugaba con sus dedos índices nerviosa, temía no agradarle a nadie y que se alejaran de ella, nunca había sido buena hablando así que le daba miedo tartamudear demasiado frente a alguien o simplemente no poder decir nada. Para cualquier otro eso era tonto, pero no para ella.

Al salir del complejo, Ko la tomó de la mano de forma paternal y comenzaron a caminar juntos. Veía como la gente se saludaba entre sí y platicaban amenamente mientras hacían sus labores diarias, la aldea parecía bastante activa, los sonidos y los colores eran bastante estimulantes. Al caminar por una de esas calles, un olor bastante agradable llegó a su nariz, eran rollos de canela. Su tutor pareció leerle la mente.

– ¿Le gustan los rollos de canela Hinata-san?

La niña asintió con timidez, no acostumbraba pedirle nada a nadie, no quería molestar.

Así que entraron al negocio, éste se llamaba "Uchiha Senbei". Ko pidió los rollos de canela de Hinata, comenzó a platicar amablemente con los dueños del establecimiento. Hinata se escondía tras él inconscientemente. La puerta detrás de ella se abrió, lo primero que pudo ver fue a un chico de cabello negro y ojos afilados con largas pestañas, era bastante atractivo a pesar de las grandes ojeras bajo sus ojos, era un adolescente. Junto a él venía un niño de su misma edad, de cabello igualmente negro, piel igual de blanca que la de ella y ojos bastante fríos para ser sólo un niño.

No sabía por qué pero todos sus sentidos se ponían alerta al sentir a ese niño, su cuerpo se tensó cuando él le dirigió la mirada, rápidamente huyo de su rango visual colocándose más cerca de Ko, buscando su protección. Ese niño tenía algo raro en él, no sabía describirlo, simplemente sentía como un escalofrío recorría su columna vertebral en su presencia. Por otro lado, el chico mayor que acompañaba a éste tenía un aura totalmente diferente, desprendía amabilidad y calidez.

–Buen día Ko-san, ya tenía mucho sin verte– El chico mayor de ojeras hizo una reverencia en su dirección–. Veo que has estado algo ocupado, ¿quién es la pequeña?– Vio directamente a Hinata.

–Buen día Itachi-san, ella es Hinata-san, vino desde Kirigakure para formar parte de nosotros– Presentó a la niña, la cual sonrió tímidamente en dirección al chico que tenía en frente–. Hinata-san, él es Itachi Uchiha y su hermano Sasuke-san.

–M-mucho gusto– Hizo una reverencia hacia ellos. Trataba de dar su mejor esfuerzo para no parecer una retrasada social.

–El gusto es mío Hinata-san, a partir de ahora es una habitante de Konoha y por lo tanto una apreciada compañera–. Revolvió el cabello de su hermano menor y siguió hablando con una sonrisa– Tal vez pueda ser también amiga de Sasuke.

–Hmp…no molestes nii-san– Hizo un gesto con la boca que a Hinata le pareció lindo, en ese momento no entendió como una misma persona podía tener ese tipo de cambio en menos de 5 minutos.

Ko le extendió a Hinata una caja de rollos de canela, ella amablemente ofreció a todos los presentes, sólo Sasuke se negó a aceptar uno. Ella sólo seguía a Ko mientras él hablaba con Itachi sobre una misión, ella no prestaba mucha atención a la conversación pues iba admirando la belleza de Konoha. Sasuke iba junto a su hermano, a pesar de que su expresión era de indiferencia total hacia el mundo, ella notaba como ésta cambiaba cuando su hermano le hablaba, sus facciones se suavizaban, lo veía con una mezcla de amor y admiración.

Cuando llegaron al parque vio como todos los niños corrían de un lado a otro, hacían mucho ruido y reían entre sí. Se sintió perdida, Ko e Itachi seguían conversando como si de buenos camaradas se tratara, Sasuke se acercó a unos niños para jugar un juego raro para Hinata, en el cual debían hacer ingresar una pelota en una portería. Ella no hacía más que observar, no sabía que hacer o a quien acercarse. Volteaba a ver constantemente a Ko, el cual le daba ánimos para ir con los niños. Estaba reuniendo valor para ir con un grupo de niñas, cuando lo vio.

–Ya no vas a jugar futbol con nosotros Naruto-baka, ¡lo que tú haces es trampa! –Exclamó uno de los tantos niños que jugaban.

–Claro que no, metí un gol dattebayo– Dijo indignado un niño rubio con ojos azules y marcas de bigotes en sus mejillas. Para Hinata ese niño era el más hermoso que había visto. Sus ojos brillaron deslumbrados por la visión que tenía.

–No vale si usas aire control, es injusto– Acaso había escuchado bien, aire control, según lo que sabía los maestros aire control estaban al borde de la extinción gracias a la gran masacre que hubo contra el clan Uzumaki hace ya mucho años.

–Son unos envidiosos dattebayo– El niño salió corriendo de ahí, ella sin pensarlo lo siguió, no era como si le fuese a hablar, su timidez natural se lo impedía, simplemente quería saber más de él.

El niño llegó a una casa pequeña pero bonita y bien decorada. Ella se ocultó tras un árbol que había en frente por miedo a que la viera. Él ingresó y pronto se escucharon los gritos de una mujer. A los pocos minutos, salió él en compañía de una hermosa mujer pelirroja, su cabello le llegaba a los tobillos. Tomó la mano del niño y salieron hacia la calle.

– ¡No te mereces que te lleve a Ichiraku ramen dattebane! –Dijo levantando un puño al aire.

–Ya cálmate Kaa-san, no fue para tanto dattebayo– Le respondió con una enorme sonrisa, Hinata se enamoró de esa sonrisa tan brillante y honesta.

–Ya, ya, no sé cómo siempre logras convencerme dattebane.

Hinata se sintió conmovida por la escena, era muy linda la relación de esos dos, no los conocía pero le agradaban. A ella le hubiese gustado ir por las calles tomada de la mano de su madre, una traicionera lágrima amenazó con salir de su ojo. De repente los perdió de vista. Se encontró a sí misma perdida, no conocía la aldea y al ir tan concentrada siguiendo a ese niño rubio no se dio cuenta por donde iba, simplemente no sabía cómo regresar al parque. Comenzó a caminar desorientada, mirando para un lado y para el otro tratando de recordar el camino.

Paso cerca de una hora caminando entre calles hasta que vio a los hermanos Uchiha, al ser las únicas personas no desconocidas por ahí se acercó a ellos con algo de pena.

–Hola Hinata-san, ¿qué hace tan lejos del parque sin Ko? – Preguntó el mayor, al parecer ellos ya sé dirigían a otro lugar en ese momento.

–Y-yo…etto…me perdí– Agacho su cabeza, se sentía como una tonta.

–No se preocupe, seguramente Ko-san la está esperando aún en el parque pensando que está escondida en algún lado mientras juega. Venga con nosotros, la llevaremos.

–Mu-muchas gracias…Itachi-san– El chico la tomó de la mano y la llevó con ellos hacía donde la esperaba su tutor. Itachi parecía ser una persona de lo más amable y bondadosa, saludaba a todos los que se cruzaban con él y hablaba con una tranquilidad que se transmitía.

Una mujer muy bella de cabello largo y negro iba en dirección contraria a ellos, llevaba varias bolsas llenas de frutas y verduras. Itachi se acercó a ella y le ofreció su ayuda, al parecer era su madre. Itachi le pidió a Sasuke que llevara a Hinata con Ko mientras él le ayudaba a su madre con las compras. Sasuke aceptó de mala gana. Mientras iban caminando él la veía con fastidio, como si su sola presencia le fuese molesta.

–Acaso eres tonta, ¿o qué? – A Hinata le impresiono que un chico de su edad pudiese hablar con tal severidad.

–Y-yo no lo soy– Trato de responder lo mejor que pudo.

–No tartamudees, te escuchas patética.

–L-lo siento– Bajo aún más la mirada, no necesitaba decirle lo que ella ya sabía, su padre se había encargado de que nunca lo olvidara.

–No te disculpes. Ya llegamos– Sin despedirse ni agregar nada simplemente se dio la media vuelta y la dejó en el parque. Él también había sentido algo extraño cuando estaba cerca de ella, él lo atribuyo a que era muy rara. Aun no decidía si ella le agradaba o no, sólo sabía que ella no era una chica normal.

. . .

Su entrenamiento seguía sin cesar, Ko había mantenido su palabra de sacarla los domingos, ya hasta le permitía salir sin compañía, pues ya conocía la aldea. En más de una ocasión había jugado con una agradable niña llamada Ten Ten, ella era un no-maestro pero al parecer no era algo de mucha importancia para la niña. Hinata se dio cuenta de que la mayoría de padres o clanes no ponía mucha presión en los miembros que no poseían el control de su elemento. Ella era la única niña de ahí que había sido hecha a un lado por esa razón. Otra cosa que notó es que los niños no entrenaban, jugaban todos los días sin falta después de ir a la academia, en la cual se daban las materias formativas normales, el entrenamiento y enseñanza del control eran tareas de cada clan.

Al único niño que siempre veía entrenando en los campos de entrenamientos era a Sasuke Uchiha. En una ocasión se quedó maravillada al ver como el niño emitía grandes bolas de fuego por la boca. Aún recordaba cómo comenzó a tratar con él.

Sal de ahí acosadora, sé que me estás viendo desde hace un buen rato– Ordenó con su típica voz de aburrimiento.

Etto…y-yo lo siento Sasuke-san, no era mi intención molestarlo– Inclinó la cabeza.

¿Acaso no tienes cosas más interesantes que hacer?

No en realidad, y-yo ya termine mis labores y mi entrenamiento, Ko-san me dio el resto del día libre– Hizo una pausa esperando que Sasuke le dijera algo, pero al no haber respuesta continuó–. Es increíble lo que hace con el fuego Sasuke-san– No pudo evitar sonrojarse, estaba elogiándolo.

No es la gran cosa– Dijo sincero, no estaba siendo modesto– Itachi lo hace mucho mejor.

Hinata se iba a retirar pero la voz del Uchiha la detuvo.

Eres bloqueadora de Chi, ¿verdad? –Levantó su ceja interesado, había visto a varios Hyuga usar esa técnica y quería aprender más de ella. No era muy común encontrar a un Hyuga accesible que aceptara entrenar con alguien fuera de su clan, eran muy celosos con sus conocimientos.

N-no, no aun, yo estoy entrenando para serlo, pero Ko-san dice que aún falta tiempo para eso.

Bueno, pero algo has de saber ¿no?

Supongo

Entonces, tengamos un enfrentamiento.

E-espere Sasuke-san, yo no sé bloquear el Chi aún– Agitó sus manos con algo de pánico, si bien si había aprendido a pelear después de días enteros de práctica, le daba miedo enfrentarse contra alguien como Sasuke, sentía que el muchacho era capaz de quemarle el rostro con tal de ganar–. Además, u-usted es maestro fuego y yo no uso ningún elemento. E-estoy en desventaja.

Eres una gallina, si no manejas ningún elemento y eres así, siempre estarás en desventaja contra cualquiera– Hinata meditó sus palabras, él tenía razón, si ella seguía siendo así de débil no iba a poder hacer nada contra nadie–. Ni siquiera iba a usar fuego, mírate, no iba a desperdiciar mi energía contigo.

A pesar de su forma de ser amable y tímida, tenía orgullo. No iba a dejar que ese niño la viera como menos. Se puso en posición y respiró profundo, trataba de recordar todos los consejos de Ko, esperaba que sus dos meses de entrenamiento dieran frutos en ese momento.

Adelante Sasuke-san– La niña lo miró decididamente, parecía haber cambiado totalmente en menos de 1 minuto.

Sasuke no tardo en acercarse, tratando de acertar una patada en los pies de la chica para hacerla caer. Eso era una prueba para él, pues en su clan más que entrenar artes marciales, entrenaban su fuego control, así que si ella era buena en pelea cuerpo a cuerpo sería todo un reto. Poco le interesaba que fuera una niña, la dejaría tirada en el piso si era necesario, estaba ansioso de superar a Itachi y si no podía vencer a esa chica, no podría hacerle frente a su hermano.

Hinata por su parte espero a que el fuera el primero que atacara, quería analizar sus ataques y movimientos, observaba atentamente para ver cuál era el estilo de lucha de Sasuke. Al contrario de ella, él era impulsivo, no había formado una estrategia, pues solamente se lanzó a atacarla sin más, ella por su parte había puesto mucha atención a los movimientos del chico como para que éste la tomara desprevenida, esquivó la patada dando un brinco y volviendo a su posición.

No había pasado mucho pero Sasuke ya sudaba, esa niña de apariencia débil estaba esquivando todos sus golpes. Le molestaba no poder acertar ni uno sólo, así que algo desesperado, atacó con más brío. Para Hinata, la defensa del chico era bastante deficiente, sólo se dedicaba a atacar e ignoraba las vulnerabilidades que tenía, sus ataques consistían en patadas y puñetazos, aunque no usara el fuego control se delataba como un usuario de este elemento. Tal como había imaginado, él no estaba teniendo ninguna consideración, los golpes que lanzaba eran fuertes. Ella había tenido la oportunidad de asestarle un golpe varias veces, pero no lo había hecho, seguía siendo gentil hasta en la lucha.

Pero si no vencía de una vez a Sasuke, eso iría de largo, sin mencionar que el chico cada vez se veía más frustrado y al parecer la frustración lo hacía incrementar la fuerza de sus golpes, estuvo a punto de darle en la cara, Hinata se agachó y le dio un contundente gancho al hígado*, tal como Ko le había enseñado.

A Sasuke se le fue el aire al instante, se llevó las manos a la zona afectada y se dobló del dolor. No sabía que un golpe ahí dolía tanto, su orgullo le hizo obligarse a no llorar, menos frente a esa niña. Estaba acostumbrado a tener quemaduras en parte de sus brazos y labios al practicar el fuego control, pero no a recibir golpes. Hinata por su parte en esos dos meses se había acostumbrado a recibirlos y darlos, Ko le había enseñado a dar golpes que le asegurarían un KO inmediato, pues era una mujer y su complexión delicada no le ayudaba, debía ser contundente a la hora de pelear, tenía que ser rápida y analítica, pues no podía arriesgarse a recibir un golpe y quedar inhabilitada.

Impresionante Hinata-san. Debo decirle a Ko-san que ha hecho un excelente trabajo– Itachi había estado mirando la pelea casi desde su comienzo, mientras los observaba hacía notas mentales para corregir la forma en la que peleaba Sasuke, descuidaba mucho su defensa y sus movimientos eran bastante predecibles, lo que realmente le había impresionado era el final que tuvo dicho encuentro, nunca espero que la niña le diera ese golpe, eso no era algo que se usara en una pelea amistosa, pero comprendía que ella simplemente se defendía con la misma intensidad con la que Sasuke la atacaba.

Hinata se quitó unas vendas de las manos y entonces Itachi lo vio, tenía moretones en los brazos y sus nudillos estaban enrojecidos y cicatrizados. Entonces entendió la habilidad de la niña, su entrenamiento era extremo, típico de los Hyuga, lo había visto en otros como Ko, pero no imagino que le exigieran de la misma manera a una niña. Más que sentir admiración, le dio tristeza, sabía que ella era la ex heredera de su clan, su padre se los había dicho cuando se enteró, prácticamente se había burlado de Hyuga Hiashi, pues mientras él tenía dos maestros fuego, Hiashi sólo tenía dos niñas débiles y una de ellas era no-maestra. Sabía la presión que tenía sobre sus hombros Hinata, pero no imaginó que se le moliera a golpes en sus entrenamientos como si se tratara de un hombre adulto.

Itachi se acercó a ella y le tendió la mano, ella la aceptó tímidamente y se levantó de donde estaba sentada.

¿Está bien Hinata-san? –Sasuke miro con enojo esa escena, se suponía que el lastimado era él y su hermano le preguntaba a la Hyuga si estaba bien.

S-sí, y-yo lo siento por lastimar a Sasuke-san– Bajó la mirada, como si esperara un regaño de parte del Uchiha.

No se preocupe Hinata-san, así son las peleas, uno gana y el otro pierde. Espero que mi hermano haya aprendido lo suficiente de este encuentro– Le acaricio su cabello azulino a Hinata como si fuese un cachorro, a Hinata le tomó un poco desprevenida esa acción, no acostumbraba a recibir esa clase de contacto, menos viniendo de un hombre. Pero al ver la sonrisa de Itachi, sintió una calidez instalarse en su corazón–. Iba a entrenar hoy con Sasuke, pero al parecer va a estar así un rato más.

Por supuesto que no, quiero la revancha ahora mismo–. Se levantó un poco más compuesto, aún sentía una punzada de dolor en la zona del golpe, pero quería recuperar su dignidad frente a su hermano, esa maldita niña lo había hecho ver débil, no iba a permitir que eso se quedara así.

Y-yo, lo siento, pero me temo que ya debo regresar al complejo– El crepúsculo arrebolado se alzaba en Konoha, pronto anochecería–. Tal vez en otra ocasión Sasuke-san.

Más te vale aparecer mañana a la misma hora aquí, no creas que esto se va a quedar así.

Está bien, mañana aquí estaré. Hasta luego Uchiha-san, Sasuke-san– Se despidió de ellos y partió rumbo al complejo del clan Hyuga.

Eso te pasa por subestimar a tu rival Sasuke– Itachi creía que su hermano tendía a ser presumido y temía que se volviera una persona soberbia, como la mayoría de su clan.

Me las va a apagar, mañana la derrotare por paz mental– Bufó algo molesto, trataba de buscar una forma de sanar su ego herido– Hubiese sido muy diferente si hubiera usado mi fuego control, ahora ella estaría frita.

No presumas Sasuke, te ganó limpiamente y debes aceptar la derrota como hombre, pero también debes aprender de tus errores, tal vez puedas aprender mucho de Hinata-san.

Ya, ya, como sea.

A partir de ese momento, Hinata y Sasuke se reunían en ese campo de entrenamiento rodeado por árboles para medir sus habilidades. Itachi a veces los veía pelear, admitía que los maestros fuego por lo general eran más ofensivos que defensivos, la defensa era su gran debilidad así que él mismo aprendía de las técnicas de pelea de los Hyuga, eran elegantes y agiles, pero Hinata le agregaba un estilo personal, parecía estar bailando, sus movimientos eran suaves y gráciles, pero sus golpes eran directos y efectivos.

Aunque Sasuke no lo admitiera, estaba formando un vínculo con esa niña de ojos perla. Le gustaba pasar las tardes con ella ya que no era ruidosa ni molesta como otras niñas de su edad, era muy similar a Itachi, por eso mismo su compañía le era grata.

Habían pasado 3 meses de que había llegado a Konoha y ya había pasado casi un mes del primer entrenamiento que tuvo con Sasuke. Ese día, como ya se estaba haciendo costumbre, llevó onigiris para Itachi y Sasuke, para éste último los hacía de tomates y atún. Después de cada pelea se sentaban a comer. Siempre llevaba para Itachi aunque no siempre fuera a verlos. Tanto Sasuke como Hinata eran personas calladas y reservadas, aunque por diferentes razones, uno por frialdad y la otra por timidez, ambos siempre comían en silencio aunque a veces después de terminar con sus alimentos él le preguntaba cosas sobre su familia y otras cosas, que aunque un poco triviales, hacían que ambos se conocieran un poco más.

– ¿En serio nunca has visto el fuego control de Itachi?

–No, nunca lo he visto.

–Es genial, según mi padre, ese es el verdadero fuego control y que sólo los prodigios del clan pueden hacer las llamas azules de Itachi.

– ¿Llamas azules*?

–Sí, son llamas de color azul, es fuego control avanzado, es más potente y caliente que el fuego normal. En nuestro clan sólo Itachi lo usa, él me prometió que me enseñaría a usarlo cuando sea un verdadero maestro fuego.

–Eso es excelente Sasuke-kun, me gustaría ver el fuego de Itachi-san.

– ¿Quieren ver mi fuego? – Itachi apareció de la nada. Hinata se acercó a él y le dio el bento que le había hecho. Debía tener hambre, pues según le dijo Sasuke, Itachi acababa de llegar de una misión importante. Itachi era parte de la organización ANBU, aunque no sabía con exactitud que hacían ellos, suponía que debía ser algo muy importante, pues eran considerados los maestros más poderosos después del Hokage en esa aldea.

–Nii-san, le estaba contando a Hinata sobre lo genial que es tu fuego control. Muéstrale– Aunque siempre trataba de competir con su hermano, sentía mucho orgullo de él, le gustaba que la gente supiera que eran familia.

–Está bien, sólo no se acerquen mucho– Hinata abrió más sus ojos, no quería perder detalle de eso.

Estaban cerca de un lago, así que Itachi decidió lanzar su fuego en dirección a éste para no dañar la vegetación del lugar. Llevo dos dedos cerca de sus labios y sopló, una cantidad enorme de fuego azul salió y evaporó gran parte del agua de ese lago.

Hinata se quedó boquiabierta, ya había visto el fuego control de Sasuke, pero sin duda el de Itachi era muchas veces más impresionante. Noto que a diferencia de Sasuke, que utilizaba los puños para emitir fuego, Itachi usaba sólo dos dedos.

–Eso fue genial, dattebayo!

Hinata reconoció esa voz y volteó de inmediato.

–A ti nadie te invito a estar aquí Naruto. No te metas donde no te llaman– Dijo algo molesto Sasuke.

–No eres el dueño del bosque ¿o sí?, puedo venir cuando yo quiera, dattebayo.

–Hola Naruto-kun, ¿ya conoces a Hinata-san? –Itachi, tan amable como siempre, presentó a los dos niños.

–Hola Hinata-chan, mucho gusto– Se rasco su rubia cabellera y le sonrió, después se fijó un poco más a ella y se acercó demasiado al rostro de la niña–. Oye, que bonitos ojos tienes, son raros, pero están bonitos.

Hinata se sonrojo totalmente, el calor en sus mejillas era intenso y él la veía tan atentamente que sintió pánico, era el chico que le gustaba justo frente a ella. Estaba tan nerviosa que su cuerpo no le respondió y se desmayó, dejando a Naruto muy confundido.

– ¿Qué rayos le hiciste tonto? – Sasuke se acercó a ella tomándole el pulso, Naruto pudo jurar que se le veía preocupado.

–Nada, yo no le hice nada dattebayo!

Itachi se acercó y tomo a la niña en brazos.

–No tiene nada, sólo se desmayó, tal vez el entrenamiento fue mucho esta vez.

–Lo dudo, siempre entrenamos igual y no se queja– Miro con suspicacia a Naruto–. Algo le hizo él.

–Y basta Sasuke, llevemos a Hinata-san a su casa. ¿Quieres acompañarnos Naruto-kun? – Vio como Sasuke le daba una mirada molesta por su invitación.

–Por supuesto– El chico los siguió de cerca, aunque no conocía a la niña muy bien, nunca perdía oportunidad para hacer nuevos amigos. – Lo que hiciste con el fuego fue genial Itachi-san, no sabía que se podían hacer flamas azules. Un día tú y yo deberíamos tener una pelea, aire contra fuego.

–Eso sería bastante interesante Naruto-kun.

–Eso jamás, un tonto como tú nunca podría ganarle a un genio como Itachi, si alguien va a enfrentar a Itachi en un duelo Agni Kai seré yo.

–Crees eso porque nunca has visto mi aire control, puedo extinguir tu fuego en un segundo dattebayo!

Los chicos peleaban sobre quien podría ganar entre ellos dos. A Itachi siempre le había agradado Naruto Uzumaki, era un chico alegre y simpático, su madre era Kushina Uzumaki, la cual era líder y uno de los dos miembros existentes del clan Uzumaki. El padre de Naruto había sido el legendario Minato Namikaze, el Avatar, aunque a Itachi no le gustaba idealizar o idolatrar a las personas, definitivamente podía decir que admiraba al Avatar Minato, los ideales del hombre eran los mismos que los de Itachi. Él era muy pequeño cuando Minato murió, pero lo recordaba, Naruto era su viva imagen, por eso, cada que veía al niño lo trataba con amabilidad y respeto, como el hijo de héroe que era. Su padre había muerto para salvarlos a todos, era lo menos que podía hacer.

Itachi era un hombre de paz, a sus 15 años entendía la vida mejor que mucho hombres adultos, era un ejemplo de madurez y humildad, pues a pesar de ser considerado un genio, el nunca alardeaba serlo. Él al igual que muchos, esperaba con ansias el regreso del Avatar, muchos decían que su espíritu había muerto junto a Minato y que éste nunca renacería entre ellos. Sabía que sólo el Avatar podía hacer la diferencia, pues era un espíritu de luz que llegaba a la tierra cada tantos años en forma de humano, pero desgraciadamente, aún no se descubría al sucesor de Minato.

Era consciente de la ardua búsqueda de este ser, pues a su corta edad había logrado ingresar en la Orden del Loto Blanco gracias a sus habilidades y aspiraciones de paz. Cuando él tenía 10 años, hubo un secuestro masivo de infantes nacidos después de la muerte del Avatar Minato, muchos de ellos fueron encontrados muertos meses después o nunca se supo de ellos. A esas alturas ya no sabían si el próximo Avatar era un maestro agua, pues al no haberse manifestado aún, se había comenzado a buscar entre los maestros tierra. Él había acudido más de una vez a conocer a niños los cuales sus propios padres proclamaban como el nuevo Avatar. No hace falta decir que todos y cada uno de ellos no lo eran.

Él no perdía la esperanza, simplemente no sabía dónde buscar. Pero el destino lo había puesto en el lugar adecuado, pues no tenía que ir a ningún lado para encontrar al Avatar, pues éste dormía plácidamente en sus brazos.

Continuará…


Kumogakure: Kumogakure no Sato; literalmente "Aldea Oculta de las Nubes" es la Aldea Oculta del País del Rayo. Como una de las Cinco Grandes Aldeas Shinobi, Kumogakure posee su propio Kage, un líder conocido como el Raikage.

Rayo negro: Se ha encontrado evidencia de un tipo de radiación de alta energía llamado "relámpago negro" ("dark lightning"), fuerza que precede a los relámpagos brillantes o "normales". El relámpago negro u oscuro es una descarga de rayos gama producida durante una tormenta eléctrica, constituido por electrones de velocidad extremadamente rápida, chocando con moléculas de aire. Este fenómeno dura apenas 300 milisegundos.

Iwagakure: Iwagakure no Sato; literalmente significa "Aldea Oculta entre las Rocas" es un aldea ninja que se encuentra en el País de la Tierra.

Gancho al Hígado: Un gancho al hígado bien colocado puede tumbar hasta al rival más fuerte. La sensación al recibir este golpe comprende la paralización de las piernas, dificultad para respirar y un impresionante ardor en la zona que abarca este órgano. Debido a que sólo tenemos un hígado en nuestro cuerpo, ubicado en el lado derecho del abdomen, el golpe debe ser lanzado con la mano izquierda. Una diagonal en dirección ascendente y con el brazo en forma de gancho, como su mismo nombre lo dice. Es un golpe más difícil de notar que aquel que va a la cabeza, probablemente menos espectacular, pero mucho más efectivo.


¡Hola a todos!

Ya estoy aquí con un nuevo capítulo, como verán en este capítulo debutaron mis hermosos hermanos Uchiha y Naruto, como verán ellos tendrán un papel muy importante en esta etapa de la vida de Hinata. Hice la pelea entre Sasuke y Hinata porque creo que él es una persona de muy pocas palabras y se conecta más con alguien en el campo de batalla, tal como lo hace con Naruto.

Quise agregar varias cosas del mundo de Avatar tal como son el Agni Kai y la Orden del Loto Blanco, también usare conceptos de Naruto, pero no habrá jutsus, pues entonces el control de los elementos perdería sentido. Itachi pertenecerá a la Orden, daré más detalles en los siguientes capítulos pues va a ser importante en la historia. El fuego control de Itachi es igual al de Azula, pues Itachi es un prodigio al igual que ella, considero que es el estilo de fuego control más fuerte y espectacular de las series de Avatar. En el futuro también aparecerá Shisui.

Sobre Ko como aliado, él hace lo mejor que puede por hacer de Hinata una niña normal, pero lamentablemente sus órdenes son lo contrario, tiene que darle ese tipo de entrenamiento tan duro para cumplir con su fin, no me lo vayan a odiar, él no lo hace en mal plan, el hecho de que la deje salir a divertirse es una muestra de su buena voluntad.

Hablando de Hinata como Avatar y de porqué es una no-maestro, digamos que eso lo explicare más adelante, antes de desarrollarse en su manejo de los elementos quiero que ella se desarrolle en otros ámbitos, me he fijado que la mayoría maestros en las series de Avatar (El último maestro aire y La Leyenda de Korra) si les bloquean el Chi o no están en su medio ideal (Ejem: maestros agua en un medio sin ella o maestros fuego en un lugar demasiado frío), se hacen bastante inútiles, pues dependen tanto de sus elementos que al quitárselos no saben qué hacer. En este caso, quiero que Hinata sea una persona fuerte sin depender de un elemento, imagínense como será como Avatar entonces. De hecho en la serie del Último maestro aire hay varios personajes que son no-maestros que son bastante hábiles como lo son Ty Lee y Suki. Aún falta para que Hinata entre en estado Avatar, pero no me odien, les prometo que lo va a hacer de una manera súper épica.

Agradezco de todo corazón a las lindas personas que han dejado su review, siguen la historia y la ponen en sus favoritos, ustedes son la razón por la cual uno sigue escribiendo, muchas gracias.

Agradecimientos especiales a:

MikaSyo

BigPanzer

Shironeko black

Azu

BlackVampire

Ingridsilla

Himawari Hyuga.

Por dejar su review en el capítulo anterior, les mando besos a donde quiera que estén.

Fecha de publicación: domingo 16 de Julio del 2017